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Historia 99806 — capítulo 11

Hola! hoy tocaba un James/Dominique, una pareja que me pidieron tres personas nada más y nada menos! Aún no había hecho ningún incesto, es el primero, así que no estoy muy segura de cómo habrá salido... A quien no le guste en incesto entre primos, inisisto**ADVERTENCIA: INCESTO ENTRE PRIMOS!! (+18)**Allá va!: Cálidas gotitas de agua recorren mis níveas rodillas para acabar engullidas por el resto del agua, y las observo caer en perspectiva. Parecen gotas de lluvia precipitándose por un nevado acantilado cuyo ineludible destino es terminar muriendo en el oscuro y aterrador mar. Sonrío, por primera vez en mucho tiempo, y comienzo a notar poco a poco el relajante efecto de las sales aromáticas que la abuela Molly me ha prestado, y yo he añadido en mi baño sin medida alguna. Huele a sándalo, lavanda y jazmín. Cierro los ojos, aletargada y consumida por el cálido efecto de los deliciosos vapores que éstas emanan y me siento limpia y pura, como hacía demasiado tiempo que no me sentía. 

Me sumerjo por completo en las burbujas de la gran bañera que poseen mis abuelos, mi rubio y largo pelo, completamente mojado, se pega a todos y cada uno de mis contornos. Me estiro, cierro de nuevo los ojos y me dejo llevar por el cálido placer que proporcionan las burbujas contra mi piel. No tardo en quedarme dormida, y sueño, como siempre, que un fuerte hombre de pelo oscuro llega, y me besa. Pero no se quién es. Despierto acelerada, sobresaltada, excitada.

James se ha marchado, por suerte. Todos lo han hecho, estoy sola en la casa, a pesar de las reticencias de casi todos mis familiares. Pero ya no podía soportarlo más, necesitaba un tiempo, un tiempo para mí sola, algo que me permitiera pensar en algo más alegre… librarme de la presencia de James durante unos momentos podría sin duda hacerme olvidar aquella horrible noche, al menos durante un rato…

Amargos pensamientos vuelven a mí inevitablemente, y me ocupo de restregar concienzudamente cada centímetro de mi piel, casi con saña, buscando de este modo que el dolor físico alivie el mental, prohibiéndome pensar en aquella alimaña humana que me había hecho tanto daño.

La puerta se abre de pronto con inusitada brusquedad, y al instante me lamento por no haberla cerrado con llave por arte de magia. Pronuncio un juramento en voz alta, lo que atrae los ojos de la persona a quien menos quería ver en aquel momento, hasta mí.

Es él, es James. Parece dudar por un segundo en la puerta, sin duda impactado por la visión de su prima desnuda en la bañera.

Rodeo mi pecho con mis brazos, intento taparme de la mejor forma posible, y, avergonzada, vuelvo a soltar un juramento.

-Fuera, James. - exijo con un gemido, mis ojos están cerrados con fuerza, y soy presa de la vergüenza y el agobio. Siento tanto calor que creo que de un momento a otro voy a desmayarme.

Todo sigue en silencio y me pregunto si por una vez en todo el transcurso de su maldita vida, mi primo James ha hecho caso de algo que yo le haya dicho. Abro los ojos. No es así. James sigue aquí.

Entra, en sus ojos refulge un brillo especial. Me asusto, e inevitablemente mi mente vuelve a los sucesos de aquella noche.

Es una noche fría, la luna y las estrellas se encuentran tapadas por nubes algodonadas de un blanco perlado que prometen nieve, y en cantidad.

Camino por los pasillos temblorosa, intento con mis propios brazos recobrar el poco calor que quedaba en mi cuerpo cuando salí de mi sala común con motivo de hacer mi ronda. Aquello era lo que más odiaba de ser prefecta, ni siquiera entendía por qué lo era. Si siempre había sido una rebelde. Jamás había respetado norma alguna.

Unos extraños gritos llegan a mis oídos. Me pongo en tensión, y de pronto ya no hay frío alguno. Localizo la fuente del sonido, y entro en el aula sin más dilación.

Una pareja desnuda se besa apasionadamente contra la pared…

Me tapo los ojos a toda velocidad, y retrocedo con la esperanza de que no me hayan visto pero… el muchacho, mi novio desde hace más de tres años, levanta la mirada y me mira fijamente. Mi novio. Con otra. Mi corazón se desgarra, y siento como mis rodillas ceden para ir a dar contra el duro y frío suelo. Él viene hasta mí, el remordimiento dibujado en sus labios. Ni siquiera se qué ha sido de la chica, ni quién es. Me habla sin parar, pero no entiendo lo que me dice. Alza una mano hacia mi hombro, acaricia mi barbilla, intenta levantarme. Mi piel se estremece violentamente al contacto con la suya, tan sólo el mínimo roce con él ya me parece repugnante. Me levanto ya sin temblar, la furia ha pasado a relegar aquella potente sensación de abatimiento y aturdimiento que me dominaba desde que había descubierto a la pareja…

De una sola bofetada que resuena por toda el aula le cruzo la cara. Noto cómo la muchacha sale corriendo de la sala con las ropas en los brazos, todavía desnuda, y sigo sin reconocerla. ¿Qué importancia tiene quién sea?… ninguna. El cabrón es él.

De pronto mi hasta el momento novio me agarra con fuerza y me besa con rudeza, sin yo esperarlo.

Desesperada, intento zafarme de sus asquerosos brazos, pero tiene demasiada fuerza. Intento encontrar mi varita entre mis ropas pero apenas puedo moverme, él me ha arrinconado. Heladas lágrimas recorren mis mejillas a gran velocidad. ¿No se da cuenta de que no quiero ni verlo?

De pronto para, y él vuelve a pedirme perdón. A decirme que me ama, y ésta vez me abraza, acaricia mi pelo. Y yo sólo quiero golpearlo. Le grito para que me deje marchar de una vez, no quiero estar con él, no quiero oírle más.

La puerta del aula vuelve a abrirse, y la confusión reina repentinamente. A lo que me doy cuenta, mi primo James se encuentra encima de mi ya, por supuesto, exnovio, propinándole la paliza estilo- muggle de su vida. Había visto a la chica salir desnuda del aula, y había escuchado mis gritos de inmensa rabia.

Mi mente vuelve al momento actual, y escruto los ojos de mi primo. Parece torturado, se que me culpa por el hecho de que haya sido expulsado por propinar semejante paliza a otro alumno. Aunque no diga nada, se que lo hace, y me siento como un monstruo por ello.

Su mirada, cambia a una gran velocidad, adquiriendo un brillo extraño, fácilmente reconocible en cualquier hombre pero que me niego a reconocer, al tratarse de mi primo. Se vuelve hambrienta y necesitada, mucho más de lo que nunca ha sido. Pero al mismo tiempo, extraña. Conserva cierto toque de vulnerabilidad e inocencia que me hace necesitar abrazarlo y protegerlo. James avanza hasta mí. Trago saliva, mi corazón se acelera, y me pregunto cómo saldré impune de ésta.

-Dominique- James acaricia las letras. Jamás me llama por mi nombre completo, pero parece disfrutar deliberadamente todas y cada una de las letras ésta vez. Le provoca un inesperado placer, puedo verlo en sus ojos. Su voz hace que pese al calor del baño, mi piel se erice por completo.

Sigue avanzando hasta que está a mi misma altura, y se me come con los ojos. Por suerte sigo tapada por la espuma y por mis brazos. Se arrodilla, su cabeza quedando a la altura de la mía. Me dedica la sonrisa más dulce que he visto en toda mi vida.

-¿Qué… qué estás haciendo, Jaaames- mi voz tiembla, no soy capaz siquiera de razonar. Muerdo y humedezco mis labios y de pronto me muero de ganas de que sea mi primo quien se encargue de ello. Nunca me había sentido así, y él ni siquiera me da tiempo a asustarme. Acaricia todo el contorno de mi cara, y con su varita cierra la puerta mágicamente. Sonríe, y sin pedir permiso ni perdón se levanta y comienza a quitarse ropa. Mis ojos están como platos.

-¡¡James!!- gimo asustada, tapándome como puedo los ojos. Por una abertura de mi mano, puedo ver cómo la típica sonrisa seductora y traviesa de mi primo domina sus facciones. Suspiro, y de pronto comprendo la identidad de aquél hombre alto, fuerte, moreno y musculoso que me besa en sueños. Y pierdo toda la voluntad para resistirme.

  • De niños nos bañaban así. No me digas que te vas a asustar de que tu primo tome un baño contigo… además, necesito darme un baño, y tú acaparas la bañera. Hay que compartír las cosas, no sabía que fueras tan… egoísta, primita- bromea, me dedica una mirada que habría hecho suspirar a medio mundo, y termina por fin de quedarse desnudo. Me muero de ganas de mirar, pero mi conciencia me dice que no lo haga, que está mal. James entra en la bañera sin pedir permiso, y una pequeña cantidad de agua se desborda al hacerlo. Por suerte, ésta es muy grande, así que me ocupo de colocarme en el extremo opuesto de la bañera a gran velocidad.

Él se rie.

-No muerdo, Dom.

-No estoy tan segura.

Otra vez aquella estúpida sonrisa que enloquece por completo.

Sin previo aviso, se acerca hasta mi posición. De pronto me doy cuenta de que su aliento huele a alcohol.

-Oh mierda, James, ¡has estado bebiendo!

-Relájate, no han sido más que dos birras. Y soy mayor de edad, señorita perfecta.- Hago un puchero involuntariamente, y él se muerde el labio con hambre, sin dejar de observarme. Noto su nerviosismo, en décimas de segundo su rostro cambia del placer y la lujuria a la culpabilidad, pasando siempre por la ternura y la dulzura.

-Vale James, me estás asustando, lo digo enserio.

Él hace que apoye mi cabeza en su increíblemente ancho y musculoso pecho, y suspiro. Él lo hace también, y comienza a acariciar con cuidado mi mojado pelo. Parece relajado.

Un segundo de incómodo silencio, la tensión se torna completamente insoportable. Para esas alturas ya se me han olvidado todos y cada uno de los motivos por los que esto está mal. Besa mi frente. Ya no estoy asustada, ahora solo estoy más excitada que en toda mi vida.

-Dominique…- ronronea, y yo sólo me dejo estar, deleitándome en la increíble perfección de sus músculos.

-¿Mmm?

James aparta mi cabeza con suma delicadeza, en sus ojos veo tortura. Acaricia mi mentón con sus expertos dedos, y eleva mi rostro a su misma altura para luego darme un cálido, tierno y placentero beso en los labios que hace que todo mi cuerpo sienta cosquillas. Nuestras pieles en contacto arden tanto que me pregunto en qué momento el agua comenzará a hervir. Debería estar mal, debería rechazarlo, pero descubro que inexplicablemente, me gusta demasiado. No tengo la fuerza de voluntad suficiente como para negarme a algo así.

-Eres perfecta, y no debes dejar que nunca más ningún estúpido te trate como él lo hizo. Déjame demostrarte lo que es amar, de verdad- dice. Abro los ojos como platos, y me dejo caer, resbalando por su pecho, hasta el agua. Se que soy completamente incapaz de resistirme a ello. Quiero que lo haga, y que lo haga ya. Que mi primo me demuestre aquello de lo que habla. Muerdo mi labio como toda respuesta, y él se lo toma como un sí. Agarra con suavidad mi cabeza por detrás, y la atrae hacia sus labios, los cuales devoro con entusiasmo. Nuestras lenguas entran en contacto, y el beso se hace húmedo, cálido, apasionante. Sus manos recorren todos los recovecos de mi cuerpo, y no tengo más remedio que gemir contra su boca. Noto cómo en él, se forma una sonrisa contra mis labios, y me siento satisfecha. Enredo mis manos en su pelo. De repente el fuego lo consume todo, y tengo mucha prisa por continuar. Demasiada, quizá. James agarra mis blancas piernas, las limpia con cuidado de todo rastro de espuma, y comienza a lamer desde mi pie hasta mi muslo en enloquecedores movimientos circulares. Arqueo la espalda y me trago un grito. Al hacerlo, noto la virilidad de James en mi espalda, y ésta vez sí que grito. Me dejo llevar y prácticamente no puedo creer que esté rindiéndome a la pasión de lo prohibido…

-¡¡Dom!! ¡¡Dom!!- mi prima Rose me sacude con insistencia. Te has quedado dormida, toda la familia espera. ¡Vamos, es Navidad!- dice la pelirroja con alegría, y me levanto a duras penas. Me miro en el espejo del ya desierto dormitorio. Mi pelo está despeinado, mis mejillas completamente coloradas, y noto esa característica y acogedora humedad por debajo de mi vientre. Me estremezco al escuchar la risa de James fuera de la habitación. Muerdo mi labio, y me avergüenzo de mis incestuosos sueños. Salgo hacia el baño, y James me observa, con su típica sonrisita dulce y al mismo tiempo, seductora. Aquella sonrisa que suele tener con todo el mundo… Me derrito por dentro e intento que no se me note. ¿Cómo podía haber soñado algo así? ¿Cómo podía haberme dejado llevar por la pasión de lo prohibido?

Cierro la puerta del baño y abro los grifos. Dejo caer mis párpados, y vuelvo a fantasear con mi primo. La puerta del baño se abre. Es James…

Bueno como ya os he dicho, no tengo muchas experiencia en algo así, espero haberos satisfecho, o al menos a las personas que me lo pidieron! Va por lunatic_ady, que aunque te he hecho esperar muchísimo... espero que te haya gustado! AlPotterWeasley lo mismo para tí, lamento mucha haberte hecho esperar tanto!! y ayenoeabi aquí tienes cumplida una de tus peticiones! : la otra para más adelante!! :p Espero que le haya gustado a todo el mundo, muchas gracias por seguirme... Próximo capítulo... Ginny/Draco!!! BESOTES!!