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Historia 99806 — capítulo 12

Camina por los pasillos sumido en sus agobiantes pensamientos. Se siente ultrajado, atacado, minusvalorado. Él es mucho. Mucho más de lo que todos piensan, mucho mejor que el estúpido cara cortada de Potter y su maloliente mascota, Weasley, y, a pesar de no tener demasiado claro todavía cómo hacerlo, piensa demostrarlo. Como sea.

Ha caminado más de lo que piensa, sin darse cuenta, pasa por un recóndito pasillo que pocos alumnos conocen, un tenebroso corredor tras un tupido tapiz donde podías esconderte de todo cuanto quisieras, un pasillo que Draco conocía a la perfección debido, principalmente, a sus frecuentes escapaditas con alguna que otra fémina, en especial, Pansy, o simplemente en sus momentos de buscada soledad.  Súbitamente, un  extraño y a la vez endemoniadamente atrayente perfume floral inunda sus fosas nasales. Es agradable, tal vez incluso atrayente, pues le hace olisquear frenéticamente en busca de la fuente de tan delicioso aroma. Y entonces la ve: la chica Weasley. El lugar se encontraba tan oscuro que le había costado localizarla. Apenas puede creer que alguien más haya descubierto su escondite, el lugar al que se había estado dirigiendo inconscientemente, como siempre que necesita pensar. Se acerca algo más con sumo sigilo, la muchacha parece distraída y no levanta el rostro. Es, sin duda, ella, la estúpida niñata que bebe los vientos por Potter desde el primer momento en el que lo vio. Está apoyada contra la pared, hojea una especie de libro, parece muy concentrada. Viene a la mente de Draco aquel desagradable incidente por el cuál ella casi acaba muerta cuando tenía once años, e inexplicablemente una punzada de culpabilidad ataca su pecho, haciéndolo sentir falto de aire… La pelirroja suspira, y se deja caer contra la pared hasta quedar sentada en el suelo. Mira su reloj,  parece esperar a alguien en aquel desierto pasillo, y el muchacho todavía no puede creerse su suerte. Ahí está ella, la protegida de Potter y hermana del estúpido de Weasley, una más de esa apestosa familia de traidores a la sangre que no hacían más que intentar marcarle tantos a él y a su padre. La oportunidad perfecta para demostrar muchas cosas, la oportunidad perfecta para vengarse. Draco retrocede ligeramente, tiene que pensar bien su plan de actuación y teme que estando tan cerca, lo descubra. Su pie tropieza con algo en la oscuridad y un fastidioso gruñido se escapa de su garganta. Al instante, una dulce voz rompe el silencio.

-¿Quién anda ahí?- pregunta en un tono que intenta ocultar temor, y Draco, oculto tras una columna, puede ver brillar una lágrima en su bonita mejilla. ¿Por qué llorará? Tarde, el rubio se da cuenta de que la está mirando embobado. Sus ojos se han fijado por vez primera en que es hermosa, hermosa de verdad. Su larga melena del color del fuego, parece invitar a acariciarla sin descanso. Su respingona y chiquitita nariz, abarrotada de graciosas pequitas, parece esculpida por ángeles. La forma de sus ojos conserva cierta redondez de la infancia que enternecería a cualquiera. Qué decir de su mirada del color del chocolate, cálida como el fuego, y aquel brillo especial en ella que la diferencia de las demás chicas… su esbelto y bien formado cuerpo que tan bien puede apreciar desde su escondite, evidencia que ya no se trata de ninguna chiquilla. Ginny Weasley ha crecido, mucho y muy bien. Pero desde luego, lo que más atrae a Draco en aquel momento son sus finos pero al mismo tiempo deliciosos labios, que, contrayéndose al hablar, invitan a ser besados, durante toda la eternidad. Otro embiste de irresistiblemente arrollador perfume azota sus sentidos, impidiéndole pensar. Ginny está cerca, su corazón se acelera, y siente que debe besarla. ¿Cómo podía pasarle algo así a él? Sin embargo ya no puede dotar de razones sus motivos, mucho menos sus movimientos, es ahora su cuerpo el que responde por él, saliendo de su escondite, traicionándolo en silencio, y por la espalda.

-Vaya, vaya, a quién tenemos aquí- se descubre diciendo. - Quizá una chica tan hermosa no debería rondar por corredores tan oscuros… sola.

Incrédula y enfadada, la pelirroja saca su varita, y se enfrenta a él. El cuerpo del chico vuelve a traicionarle, excitado al descubrir el fuerte carácter de la muchacha.

-¿Sabes Weasley? Siempre me han gustado las mujeres hermosas. Pero si encima tienen carácter, mucho mejor- dice con una sonrisa que podría derretir a cualquiera.

-Una razón. Dame tan sólo una razón por la que no debería mutilarte ahora mismo, Malfoy.

El muchacho cesa su sonrisa, y con el corazón acelerado, se acerca hacia ella, quien lo observa cauta. El rubio deja su varita con cuidado en el suelo, y cuando se levanta, le sorprenden los brillantes y anonadados ojos de la pelirroja, a ínfimos centímetros. La muchacha está tan sorprendida que ni siquiera se mueve. Con suma lentitud, Draco lleva su dedo meñique hasta la mejilla de la muchacha, y comienza a secar sus lágrimas, una a una, una a una, hasta que no quedan más. Los labios de Ginny se expanden hasta formar una irresistible o de sorpresa, y Draco se muerde el labio, muerto de ganas de besarla, y habiendo olvidado ya por completo el motivo por el que no debería estar cometiendo lo que en otro momento sin duda, habría considerado una atrocidad. Ginny parpadea confusa.

-No deberías dejar que te hicieran llorar- dice, y la besa. Sus labios se funden con los de una traidora a la sangre. Cierra los ojos con fuerza esperando el maleficio, pero éste nunca llega. En cambio la muchacha está estática, en el mismo lugar, y a Draco lo embarga el extasiante aroma floral, nublando por completo todo su sentido común.

Tras unos segundos inciertos, la chica comienza a responder con calidez, con alegría, con fiereza incluso. Draco la empotra contra la pared sin cuidado alguno, su mano comienza a explorar lugares prohibidos que jamás podría haber soñado con explorar en ella. La muchacha muerde el labio de rubio con ansia dominadora y posesiva, y de pronto, se hace la luz: la varita de Harry Potter les apunta directamente. Un escandalizado Harry se queda boquiabierto, con el mapa del merodeador en una mano, la varita en la otra, y un claro estupor en el rostro que va convirtiéndose paulatinamente en furia.  En aquel instante, lo que siente por Cho Chang acaba de ser arrasado y enterrado, por completo y para siempre. Y eso Ginny lo sabe.

La muchacha lo mira, por la expresión de Harry sabe que ha dejado de tener rival, y se siente entre complacida y avergonzada. Aunque una cosa era segura, no podía negar que… lo hubiera disfrutado…

Una mirada cómplice es única testigo del final del encuentro entre rubio y pelirroja.

*Hola a todos! he vuelto antes de lo pensado... vale, sí, este capítulo probablemente ha sido el que más raro me ha quedado de todos cuantos he hecho hasta ahora, pero, oye, ésto es lo que me ha salido... me ha costado escribir sobre ellos, pues jamás los imaginé juntos, la verdad.**Ante todo quisiera hacer un anuncio: debido al inmenso número de peticiones, he decidido algo, que sin duda, aunque me duele, es lo más correcto. Han sido aceptadas todas y cada una de las peticiones hechas hasta este mismo momento, y ahora, a día 25 de marzo, a las 11 de la noche de España, dejo claro que por el momento, hasta que no cumpla con la última de las peticiones hechas hasta ahora, no aceptaré más. Cuando llegue el momento, podré volver a reabrirlo y admitir peticiones, pero de momento, de veras... es lo mejor. Si no no terminaría jamás. Además tengo un nuevo fic, y muy poquito tiempo, no puedo cargarme de trabajo tan exageradamente.*A quien le guste la pareja James Sirius/Rose, mi nuevo fic ----------> http://potterfics.com/historias/137264 recién empezado (Laura, no me mates xD)  agradecería muchísimo que lo leyerais, y sobre todo, me dierais vuestra opinión.

Un besito a todos, siento las molestias y GRACIAS!! :D Próximo capi: Fred/Hermione.