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Historia 99806 — capítulo 13

POV FRED: Letra normal

POV HERMIONE: Cursiva

Siempre todo comienza igual: Un roce de manos, y sientes que el mundo se viene abajo. Todo se da la vuelta, el cielo se vuelve el suelo, y el suelo se encuentra ya, por encima de tu cabeza. Te mareas. Tu estómago parece querer salir de tu boca con precipitación, tu corazón late desbocadamente en tus sienes, comienzas a sudar, te falta el aliento. Los sonidos se difuminan contra el ruido de fondo. Tus piernas ya no te sustentan, y sientes que debes aferrarte a algo para no caer en el profundo vacío de su mirada.

Igual que ahora, igual que siempre. Desde el primer momento. Desde aquel primer momento en el que lo ví.

Igual que ahora, igual que siempre. Desde aquel primer momento en el que la ví.

La veo fruncir el ceño: aquél gesto que le da ese aspecto tan especial de niñita enfurruñada y que tanto acelera mi corazón.

Se acerca a mí, su mirada es dura pero se que en realidad no es así, por dentro sigue siendo aquella niña dulce y presumida que conocí hace ya seis años, en el tren. Nuestras miradas se encuentran y siento cómo la suya ha perdido la dureza en un solo segundo. Me mira así, y comienzo a sentir que la tierra se mueve bajo mis pies.

Se acerca más, y arrebata de mis manos el objeto que porto, no opongo resistencia alguna a pesar de saber que ella no lo aprobará, hace siglos que he creído perderme en la miel de sus ojos. Por fortuna, ella baja la mirada, mi pecho se vacía del aire opresor que estaba haciendo que me asfixiara, ahogado en el mar de miel y caramelo que es su mirada.

La veo sonreír, y vuelvo a quedarme sin respiración. Debo aferrarme a la pared si no quiero caerme, necesito conservar la calma, o perderé el control. Me atrevo a mirar hacia los lados, y veo a mi hermano pequeño. A la persona que me separa de ella día tras día, hora tras hora, segundo tras segundo, y siento nacer el más irracional de los odios en mi interior. Puedo ver cómo la mira. Puedo sentir en sus ojos la adoración que siente por ella, y me odio a mí mismo, por no ser capaz de reprimirme, por amarla yo también. Y de aquella manera. Como nunca antes creí ser capaz de amar a nadie.

-¿No pensaréis enviar esto a Hogwarts, verdad, Fred?

Me habla a mí, pero se refiere a los dos. A George y a mí. En ese momento me alegro egoístamente de ser el gemelo atrevido, el que lleva siempre la iniciativa. Sólo de éste modo me aseguro su atención, sólo de ésta forma sé que para lo bueno o para lo malo, ella siempre estará pendiente de mí. Tomo aire como puedo, intento calmarme, me pitan los oídos.

-Vamos, Hermione… ¿qué sería la vida sin un poquito de diversión?- respondo, y sin siquiera pensarlo le guiño un ojo. Siento el rubor en sus mejillas, Oh, por el gran Merlín, siento que esto se me escapa ya de las manos.

Otra vez igual. Como nunca, como siempre. Fred y sus jueguecitos. Fred y sus bromitas. Fred y sus sonrisas. Fred y sus gestos, sus guiños, sus miradas. Fred, Fred, Fred, siempre Fred. El dueño de mis días y mis noches, el dueño de todo cuanto me queda por vivir.

Intento aparentar normalidad, aunque me resulta imposible. Harry, Ron, todos están presentes, y se lo que ocurrirá si Ron sospecha lo que siento. Suspiro, miro sus ojos totalmente ruborizada, todos mis esfuerzos se concentran en seguir manteniendo la consciencia, en no perder la poca cordura que me queda. Siento que mis piernas tiemblan, y hace tiempo que creo haber perdido la capacidad para expresarme con cordura y sin tartamudear.

Finjo esconderme tras la fría máscara que siempre me protege. Pongo los ojos en blanco en un gesto exagerado, pero por una extraña razón soy incapaz de borrar aquella débil sonrisa traicionera que acaba de dibujarse en mis labios.

-Si… si… veo éstos objetos por el castillo, me temo que deberé confiscarlos- insisto, sin embargo devuelvo a sus manos el peligroso disco colmilludo que pretende vender a tantos ilusos niños de primer año.

Consciente o inconscientemente, nunca lo sabré, rozo de lleno su cálida mano, y como si de un ineludible reclamo se tratara, al instante nuestras miradas están de nuevo conectadas. Ambos nos miramos fijamente, sin ningún tipo de disimulo ni máscara. Nuestros ojos brillan, y de pronto vuelve de nuevo, aquella terrible y al mismo tiempo sobrenaturalmente perfecta, inmensa, eterna, inmortal sensación.

La tierra ya no me sujeta, y floto a la deriva en el inmenso océano de su mirada.

Ya no recuerdo dónde estamos, el tiempo parece haberse detenido, todos los clientes de la anteriormente abarrotada tienda parecen haberse marchado, sólo para dejarnos intimidad. Mi mirada se pierde en la suya, y en sus ojos, mucho más brillantes de lo habitual, se refleja lo que va a pasar.

Salva la corta distancia que nos separa, toma mis manos, recorre mis brazos con sus manos y me aprieta contra su cuerpo. Acaricia mi pelo, aspira mi aroma profundamente, observa mis labios saboreando al máximo ese momento, y de pronto me besa, entonces el tiempo se detiene definitivamente. Nuestras bocas se han unido para toda la eternidad. Las nubes acarician nuestros cuerpos, y nos conducen a otro mundo. Fred me arrincona contra las cajas de la pared, en el almacén. Recorre todo mi cuerpo con sus labios, acaricia mi alma. Me hace el amor. Me grita que me ama, me jura que es mío, perjura que soy suya, y yo me pierdo en el mar de locura y deseo eternos en el que siempre he deseado ahogarme. Y me siento eterna, y me siento inmortal. Siento que mi vida no tiene sentido sin esto, y de pronto, la cruda realidad me golpea como un yunque contra el pecho.

Es Ron. Escucho sus insistentes y malhumorados reclamos. Estamos en la tienda, la luz ha vuelto, los sonidos y la gente también. En realidad, nada ha pasado.

-¡¡Vamos, Hermione!! ¡¡Tenemos que irnos!! Harry ha visto a Draco comportándose de un modo sospechoso…- susurra en mi oído.

Siento que mis ojos se humedecen, y me atrevo a mirar por vez última aquellos ojos que por un instante en mi vida sin rumbo me han hecho sentir… eterna. Y me odio a mí misma. Por no haberme atrevido nunca a llevar más allá lo que está escrito en mi corazón, y en su mirada.

Hola!!! Qué tal?? ^^ bueno, aquí traigo mi primer Fred/Hermione. Nunca había hecho antes ninguno (como casi todas las parejas de este fic jajaja) así que espero que aún así y a pesar de que no me ha quedado muy largo, os haya gustado. Sobre todo a los que apoyabais la pareja.

Recuerdo a todo el mundo (por si alguien no leyó el capi en el que lo dije), que ya no acepto nuevas parejas por el momento, al menos hasta que termine la última que me pidieron antes de cerrar el plazo: Draco/Pansy. Es probable que cuando termine con esa pareja abra de nuevo las peticiones, pero de momento se queda así, porque si no, tendría una lista eterna de parejas. Lo siento mucho, espero que lo comprendáis. Un gran beso y gracias a todos los que leéis y comentais ^^ Nos leemos en el próximo capi, la semana que viene: Blaise Zabinni/Ginny.

**Por cierto... a quien le apasione tanto como a mí la pareja James Sirius/Rose, mi nuevo long-fic:***http://potterfics.com/historias/137264 "De chocolate, menta, rosas y rock´n roll" :)*Besitos!!