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Historia 99806 — capítulo 16

ANTES DE NADA: POR FAVOR, ENCHUFAD VUESTROS ALTAVOCES, MÚSICA SUAVE: 

http://www.youtube.com/watch?v=waMpoBkZ6P4 (Je t´aime moi non plus), obligatoria para leer xD: Ahora sí, ENJOY :

Camina con gracia mientras lanza inconscientemente una snitch al aire: arriba y abajo, arriba y abajo, en su eterno movimiento rítmico e hipnotizante. Sacude su despeinado cabello, aquel sexy cabello en el que cualquier mujer en el planeta mataría por enredar sus manos. Sirius Black va a su lado, ambos enzarzados en una graciosa disputa, y por descontado, mil y unos suspiros se escuchan mientras caminan entre las mesas del comedor.

Un estruendoso acorde de guitarra la hace dar una sacudida. La conocida y extremadamente de moda- en el mundo muggle- canción de Jane Birkin: J´taime moi non plus; completamente bajo censura de su hermana Petunia, pero no en ninguno de los garitos muggles que solía visitar durante los veranos, comienza a apoderarse de su mente. Podría preguntarse el motivo de que una canción tan rematadamente sensual y provocativa se halla apoderado de todo su control mental, así, sin más, pero es más que evidente, y se siente tonta por siquiera planteárselo. Y se siente sucia, sucia y estúpida como una chiquilla adolescente sin personalidad que pierde toda dignidad por cualquier chico guapo. Pero es que éste, desde luego, no es "cualquier" chico guapo.

Los sensuales susurros de Jane Birkin comienzan a fluír, como suaves y calidas caricias por su piel, al tiempo que logra fijar su mirada en aquellos ojos del color del delicioso chocolate fundido, dominados por aquella eterna llama traviesa, de irrefrenables ardor y sensualidad.

Je t'aime,

Te amo,

Je t'aime, oh, oui je t'aime ! …

Te amo, oh, sí Te quiero!

El Moreno eleva ligeramente, y como siempre, de medio lado, aquel pecaminoso labio superior para hablar con Sirus. Otro especímen digno sin duda de estudio: otro hombre que derrocha sensualidad, hombría: Sexualidad, por todos y cada uno de los poros de su piel. Pero ella sólo tiene ojos para aquel fuerte y alto Gryffindor de gafas que levanta suspiros allá donde vaya. Lily no tiene la menor idea de lo que están hablando, pero en ése preciso instante escucha la sensual y grave voz de Serge Gainsbourg, contestar a los desesperados gemidos de Jane, al mismo tiempo que James abre los labios: la letra se adapta perfectamente a su movimiento. Parece estar susurrándola. Cierra los ojos con fuerza, desearía que fuera la masculina y aterciopelada voz de James la que acariciara sus tímpanos, sus cabellos, su piel.

Moi non plus.

Yo tampoco

Oh, mon amour, comme la vague irrésolu…

Oh, mi amor… como la ola oscilante

Una estúpida chiquilla interrumpe su camino, intentando llamar la atención de ambos, y allí está de nuevo, esa irresistible mirada candente que el mismo dedica a todo ser de sexo femenino, y que hace que todas ellas caigan rendidas a su paso, derretidas por el abrasador fuego de su mirada; aquello que las hace soñar, suspirar; caer en sus brazos para ser besadas, acariciadas y llevadas hasta el éxtasis infinito: acariciar el cielo con la yema de los dedos para luego arrebatárselo sin consuelo ni piedad: quedando despechadas, ignoradas, sin dignidad; y profundamente decepcionadas. Y ya está, se acabó. Es cruel. Es metódico. Pero sigue siendo irresistible…

Je vais, je vais et je viens,

Yo voy, yo voy y yo vengo

Entre tes reins,

Entre tus caderas…

Je vais et je viens, entre tes reins, et je me retiens…

Yo voy y vengo entre tus caderas…

 Fuego, fuego es lo que siente al imaginárselo entre sus caderas. Un parpadeo; y Lily ve todo rojo en su interior. Muchas veces se ha llegado a preguntar si todo esto tendría que ver con algún tipo de hechizo, poción, o incluso con alguna clase de cruel broma de la naturaleza que los ha dotado de una sobrecarga hormonal de testosterona que sería capaz de volver loca a cualquier mujer del planeta. Pero entonces ve su sonrisa traviesa: aquella de medio lado, seductora, desarmante. Una de esas que es capaz de hacerte perder el hilo de tus pensamientos al instante, y por completo. Una sonrisa que desarma a todo ser viviente que se encuentre a un radio de dos kilómetros. Lily ve ésa sonrisa: escucha su aterciopelada voz; siente su hechizante aroma, y entonces su mente deja de buscarle explicación. Las siguientes estrofas de la canción vienen a su mente, y ella se muere de ganas por susurrar, por jadear; gemirlas en su oído. Por… que su aliento acaricie sus tímpanos, haciéndole sentir tan sólo la mínima parte de lo que siente ella cada vez que él le dedica una de esas miradas que la desnudan y la atraviesan; día tras día, y la hacen desear gritar su nombre hasta el infinito.

Je vais, je vais et je viens,

Entre tes reins,

Je vais et je viens, entre tes reins, et je me retiens…

La pelirroja se muerde un labio con fuerza y desesperación: han llegado hasta su posición, y ella sigue en pleno trance. James despeina su pelo despreocupada y sensualmente: largos y rebeldes mechones oscuros caen por su cara, acariciando su piel, haciendo… simplemente insoportable su mera visión: tan insoportable como él lo es en realidad.

Sirius hace un mordaz comentario sin importancia, y la aterciopelada y varonil carcajada de James resuena por toda la mesa, haciendo que su desbocado corazón se dispare una vez más, y haciéndole ser consciente de que está roja como un tomate. Con un esfuerzo sobrehumano, baja la vista hacia el libro abierto y olvidado, que tiene sobre sus piernas. Entierra su rostro en él, completamente avergonzada: pero James se ha sentado enfrente: puede sentir su insoportablemente enloquecedor aroma: hormonas. Desprende malditas hormonas: es la única explicación razonable.

-Buenos días, Evans- la saluda, en su voz ese deje de sensualidad que pretende desarmarla nuevamente. La mirada de Lily se eleva hasta coincidir con sus ojos, sin permiso alguno de su cerebro, y éste le guiña un ojo. Toda su resolución se va al carajo, sus piernas - afortunadamente flexionadas en el banco-; se vuelven de mantequilla, y ya no logran sostenerla. Por suerte, está sentada. James la observa con esa mirada que pretende desnudarla, esa mirada tan especial que aunque nunca quiere reconocer, sólo le dedica a ella, y Lily cree que no podrá resistir más ése calor. Muerde su labio inferior con mucha más fuerza de la que debe ser sana; y James vuelve a sonreír, con satisfacción. Esa maldita sonrisa estúpida, arrogante; traviesa; seductora; irresistible; adictiva; incluso orgásmica que debería estar malditamente penada con cadena perpetua en Azkaban.

James vuelve a juguetear con su snitch, esperando la respuesta de Lily, pero fingiendo no hacerlo: como siempre. Pura arrogancia y chulería.

Lily se obliga a recordar que no debe ser amable con él; que lo odia hasta lo más profundo de su ser; que lo odia por hacerle sentir esas cosas y por destrozarle el corazón día tras día: debe recordar también que debe mostrarse fría con él, más de lo acostumbrado, a causa del castigo. Aún no logra entender qué tipo de maldición confundus ha debido afectar al profesor Dumbledore para haberla mandado a ella, a supervisar su castigo. La muchacha gruñe, molesta. Pero muy lejos de importunar a James, el muchacho vuelve a revolverse el pelo, y sonreír.

-¿Preparada para esta tarde?- pregunta al tiempo que se muerde el labio inferior, y Lily tiene ganas de asesinarlo: lenta y dolorosamente. Se permite a sí misma observarlo un poco más: se esfuerza por otorgar a su mirada un claro gesto de repulsión antes de contestar; pero se pierde en aquellos fuertes y musculosos brazos que; parece que vayan a reventar una camisa tres tallas más pequeña. Otro gesto de maldita arrogancia del malditamente insoportable Potter.

-Tú eres quién debería estar preparado- suelta con impasible y gélido tono, y se levanta apresuradamente, mientras escucha las burlonas carcajadas de Black, y siente en su nuca una mirada que arde, quema, y que está segura, es del mismo color que el delicioso chocolate fundido.

El día ha pasado en un suspiro, y Lily se encuentra en el suelo, masajeando con insistencia sus adoloridas sienes: todavía puede sentir el ardor que tantas horas atrás James ha dejado instaurado en su cuerpo, y se maldice a sí misma una y otra vez por su maldita debilidad. Sabe que va a tener que soportar varias horas de su presencia, y le entran ganas de llorar sólo de pensarlo: ¿cómo sobrevivirá a tal infame tortura?

De pronto siente un cambio en el ambiente de la sala, y la estúpidamente sensual canción vuelve a sonar en su cabeza. Eso sólo puede significar una cosa: el gran Potter se ha dignado por fin, a hacer acto de presencia. Y Lily se convence a sí misma de que ha perdido la cabeza; por descontado. Se daría de cabezazos contra la pared, si no fuera, porque teme que James sospeche algo extraño. A ese niñato prepotente, arrogante, insoportable, y extremadamente sexy le tiene que quedar muy claro que lo único que a ella le hace sentir es… repulsión.

Je t'aime,

Je t'aime, oh, oui je t'aime !

James Potter, alto, estilizado, despeinado, con la blanca y apretada camisa por fuera, y los botones superiores desabrochados dejando ver parte de sus deliciosos pectorales; la corbata en la mano, se apoya contra el marco de la puerta, en una posición que desde luego; debería estar penada con el beso del dementor. Músculo, sudor, labios irresistiblemente carnosos; testosterona en estado puro, sexualidad. Feromonas, atracción animal. Complejo de dios, y aquel chocolate de sus ojos que casi puede saborear.

-Hola, Evans.

Y su sensual voz acaricia todas y cada una de las zonas erógenas de la pelirroja.

Moi non plus

Yo tampoco

Oh mon amour, tu es la vague, moi l'êle nue.

Oh, mi amor, tú eres la ola, y yo la isla desnuda

Tu va, tu va et tu viens,

Tú vas y vienes entre mis caderas

Entre mes reins, tu vas et tu viens, entre mes reins, et je te rejoins…

Entre mis caderas, y yo me uno a tí

Lily se sujeta la cabeza con las manos. Se arma de toda su fuerza de voluntad.

-Por fín te has dignado a aparecer, Potter.- sonrisa desarmante, mordida de labio inferior, soplido que hace que sus rebeldes y sexys mechones se descoloquen de nuevo; aproximación lenta y torturante hasta su posición.

-Me echabas de menos, Evans- dice, y no es una pregunta. Es una afirmación.

-Será mejor que te apartes de mí; si quieres seguir conservando la posibilidad de tener descendencia algún día.- Las piernas de Lily son gelatina, está a punto de caer al suelo. Retrocede lentamente hacia la pared, al mismo tiempo que James la acorrala contra ella. Apoya uno de sus fuertes y musculados brazos en la pared, haciéndole la huída casi imposible. Sus músculos; sus abdominales se marcan en la tensa camisa más de lo que parece físicamente posible. Su aliento acaricia tortuosamente su delicada piel, dejando un rastro de fuego por donde pasa. Lily cierra los ojos, traga saliva.

-¿A qué tanta hostilidad, Evans? No es eso lo que tu cuerpo me dice. Sólo tus palabras dicen lo contrario…- dice, y Lily se pregunta cómo demonios lo hace para tener siempre tanta seguridad, cómo se las arregla para que su voz sea tan desquiciantemente… sensual, casi al punto del mismísimo orgasmo.

-Vamos, Lily- acaricia su nombre con tanto fervor que provoca un gemido en la muchacha. - Sabes que lo quiero. Sabes que lo quieres. Tú eres diferente. A ti… a ti te quiero, de verdad. ¿Vas a negarme lo que sientes cuando yo hago esto?- pregunta, y sonriendo, se acerca peligrosamente hacia su cuello. Lily está estática: pasmada. Su mente le pide a gritos que reaccione, pero su cuerpo, alma y corazón le ordenan que se deja llevar por una maldita vez. Los cálidos labios de James Potter dibujan un camino de caricias por el cuello de la muchacha hasta su oreja, donde se detiene para atrapar con delicadeza el lóbulo de la misma entre sus dientes. Lily cree morir abrasada si no hace algo ya. Nota cómo la cálida humedad inunda todo su cuerpo

-Para ti soy Evans, Potter- dice con desesperación, y se muerde el labio inferior.

-Está bien, Evans…- sonríe de medio lado, el corazón de Lily se desboca, y James ésta vez ataca sus labios, que no oponen ninguna resistencia. Las dos bocas se amoldan a la perfección la una a la otra, parecen hechas para ello; y ambos lo sienten como si fuera su primer beso; el de verdad. Lily entierra sus manos en su oscuro e irresistible cabello. Nunca han besado con tanta pasión. James se aparta un segundo, sonríe satisfecho, la observa. De su rostro se ha borrado casi todo rastro de arrogancia, parece un niño ilusionado.

-Te quiero, Evans.

-Oh, cállate, Potter, y hazme tuya- ruega desesperada, y cerrando la puerta con sus varitas, ambos se entregan al ciego y ardiente acto de la pasión.

Tu va, tu va et tu viens,

Entre mes reins,

Tu vas et tu viens, entre mes reins, et je te rejoins.

Je t'a**ime,

Je t'aime, oh, oui je t'aime !

Moi non plus.

Oh mon amour !

L'amour physique est sans issue.

Je vais, je vais et je viens,

Entre tes reins,

Je vais et je viens, je me retiens. non ! maintenant viens !

¡¡Hola!! Si alguien esperaba un capítulo tierno y bonito, NAH! Vengo con uno bien calentito! Necesitaba darle algo de candencia a esta pareja (James siempre me ha parecido un torrente de irresistible sensualidad, igual que Sirius) Si no os gusta, sorry, pero… es que me ha salido así xD

*Un besazo para todossss!!*Prox capi: Remus Lupin/Hermione. ^^

PD: Para quien no haya leído los anteriores... desde el día 25 de marzo de este año, tengo cerrada la lista de parejas. De momento no acepto nuevas, quizá cuando termine la enorme lista de parejas pendientes vuelca a aceptar, pero de momento no, o este fic no terminaría jamás!! Gracias por la comprensión :) Un besito!!