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Historia 100272 — capítulo 23

Al escuchar las palabras de Dumbledore y ver al pelirrojo en cuestión levantarse de su asiento ubicado en la mesa de profesores y saludar animadamente al alumnado con su característica sonrisa de ganador, a Kathleen se le heló la sangre.  Ahora podía confirmar que estaba meada por un crup, su ex-novio y su novio actual prácticamente viviendo bajo su mismo techo, pero eso no era  malo, lo peor de todo es que su novio, era ahora su profesor por lo que si todo el mundo se enteraba de la relación que mantenía con el, fuera de su circulo de amigos, tanto ella como él estarían en serios problemas. Obviamente una relación amorosa entre un profesor y una alumna, o viceversa, se vería totalmente repudiado por la sociedad además de que no era nada ético. Si se descubría,  primero y antes que nada, despedirían a Charlie e incluso podrían expulsarla del colegio, y segundo, todos los alumnos creería que él tendría un trato especial para con ella. En fin, una situación muy complicada, envolvía a Kathleen en este momento.

Charlie Wesley era muy conocido por llevar al equipo de quidditch de su casa a la victoria durante toda su estadía en Hogwarts, siendo buscador y luego capitán. Por ello, toda la mesa Gryffindor  lo aplaudía y vitoreaba, todos menos Harry, Ginny, Ron e incluso Hermione, que observaban a Kathleen igualmente sorprendidos que ella y pensando exactamente lo que la chica pensaba en esos momentos.

-¿Kathy?- preguntó Harry, con precaución, a su amiga, que estaba estática en su asiento con la mirada perdida. - ¿Sabías de esto?

Ella lo miró, volviendo en si y negó con la cabeza, observando nuevamente a la mesa de profesores, a Charlie para ser más exactos- Voy a hablar con él- exclamó decididamente, tratando de levantarse.

-¡No!- gritaron al unísono Harry, Ginny y Ron, los dos primeros sujetándola de los hombros y obligándola a sentarse de nuevo.

-¿Qué pasa?- preguntó irritada.

-No podés hablar con él, sino se vería muy extraño- le dijo Harry en un rápido susurro. Kathleen lo miró sin comprender.

-¿Es obvio no?- exclamó Hermione exasperada, como si le molestara la repentina ignorancia de la castaña que tenía enfrente- Si te acercas a hablar con Charlie, sin siquiera haber concurrido a una de sus clases, como son todos acá, van a empezar a indagar sobre este comportamiento y esto puede inducir a dos ideas, una que sos una de esas chicas rápidas que andan todo el tiempo persiguiendo chicos lindos y coqueteando con ellos, o dos, que ustedes se conocen de algún lado. La segunda opción puede ramificarse en varias hipótesis, que lo conoces como conoces a todos los Weasley's, o que se conocen desde antes, pudiendo tener una relación mas profunda por lo que todos van a pensar que él va a actuar diferente con vos, no van a pensar necesariamente que están implicados en una relación amorosa, pero una hipótesis lleva a otra, y cualquier rumor puede comenzar a recorrer el colegio, despertando la curiosidad de los profesores, y vos, ni él, quieren eso probablemente.- concluyó su acelerada explicación y respirando al fin.

Kathleen, miró a los demás que le asentían con la cabeza, dándole la razón a la chica. -Tenés razón- admitió, y suspiró contrariada- Merlín, lo voy a matar por no haberme dicho nada- exclamo tapándose la cara con las manos.

Luego de la cena, Hermione se fue acompañada por Ron a guiar a los de primero a la sala común de Gryffindor, y Kathleen siguió a Harry y Ginny, que le indicaron el camino mas corto. Atravesaron el vestíbulo y llegaron a un entramado de escaleras que cambiaban constantemente de lugar. La entrada a la Torre Gryffindor, donde se ubicaba dicha casa, estaba custodiada por un lienzo ocupado por una dama antigua con sobrepeso, que vestía un elegante vestido rosa.

-Esa es la señora Gorda, tenés que darle la contraseña para que te permita entrar- le explicó Ginny- Cada cierto tiempo la cambia, pero no te preocupes siempre alguien la sabe. 

-Traviesos Merodeadores- dijo Harry fuerte y claro, y le guiñó un ojo a su amiga a la vez que el retrato se apartaba dejando a la vista un orificio.

La Sala Común era una visión en rojo y dorado, amplia y espaciosa, con una gran chimenea  y varios sillones mullidos rodeándola, mesas y sillas para sentarse a hacer tarea u otras cosas, armarios y un reloj de pie. En las paredes había cuadros y estandartes con el escudo de la casa o un gran león parado en sus patas traseras.

Ginny la dirigió hasta el fondo de la sala en donde una escalera se bifurcaba a izquierda y derecha, siguieron por la derecha y llegaron a la habitación de arriba de todo.

-Esta es la habitación que te corresponde por estar en séptimo- le explicó, la mía es la de abajo, pero no te preocupes, por lo menos conoces a Hermione.

-Ginny, sabes que no me llevo muy bien con ella.- le recordó Kathleen.

-Creeme, Kathy, tenés suerte de estar con Hermione.- le dijo dándole unas palmaditas en la espalda y yéndose a su habitación.

-¿Qué tan malas pueden ser mis compañeras como para preferir la indiferencia de Hermione?- se preguntó, e inspirando una bocanada de aire, ingreso en la habitación. Inmediatamente divisó dos figuras femeninas dando vueltas alrededor de sus respectivas camas ordenando sus cosas y parloteando chillonamente. Una era rubia con ondas suaves y cara regordeta, y la otra era morocha y con rasgos hindúes. Ninguna se percato de la presencia de la chica, por lo que continuaron con su conversación, que curiosamente giraba en torno a ella.

-… ¿Y viste como ingresó al Gran Salón? Típico de un Black eso de llamar la atención…-comentó la morocha.

-Ay, sí. Totalmente arrogante, pero te diste cuenta como todos la miraban, especialmente los chicos.- dijo la rubia con resentimiento.

-Ni que fuera tan linda, en mi opinión es muy común su aspecto, y ni se parece a su padre…

-Estoy segura de que ni siquiera es hija de Sirius Black, solo finge para tener dinero, la muy perra.

-Oh, no chicas- interrumpió Kathleen molesta pero mostrándose indiferente y superior. -Les aseguro que de perra no tengo nada, yo me definiría más bien como gata…-las corrigió y se encaminó hacia la cama en donde estaba su baúl, ignorando a las dos chicas atónitas y rojas de la vergüenza. - En cuanto a mi parentesco  con Sirius, eso es mas difícil de confirmar por lo que lo dejo a su criterio, solo piensen ¿tan entupidos creen que son los aurores?- Y dicho esto, tomó su pijama y se metió en el baño a cambiarse.

Al rato, salió del baño y se encontró a la habitación en silencio ya que sus dos criticonas compañeras se habían puesto a dormir, y Hermione que ya había llegado, estaba recostada en su cama leyendo concentradamente. Solo en ese momento se percató de lo linda que era la habitación, era redonda, y con sus paredes tapizadas en color rojo, solo había cuatro camas, las cuales tenía dosel, y junto a ellas una mesita de luz con una lámpara.

-¿Has tenido que aguantar a este par desde siempre?- le preguntó en un susurro a Hermione.

-Si, son insoportables.- exclamo revoleando los ojos- Seguro que entraste y te estaban sacando el cuero, o hablando de chicos.

-Ambas- admitió Kathleen divertida.- ¿Sabes cual es la habitación de Harry?- preguntó cambiando de tema súbitamente.

-¿Para qué querés saberlo?- cuestionó extrañada.

-Es que quiero pedirle que me preste un pergamino y una manta- le contesto mirándola significativamente  señalando con la cabeza las camas de sus compañeras-

-¿Qué pensás hacer?- preguntó más intrigada que molesta por el precoz quebrantamiento de las normas.

-Ver si puedo hablar con... la constelación del dragón- le explicó.

-Está también arriba de todo, tené cuidado- le dijo Hermione, volviendo la vista a su libro.

-Gracias, no te preocupes, no soy tan descuidada como mi padre- le contestó guiñándole un ojo, y tras ponerse la bata, salió de la habitación haciendo el menor ruido posible.

Minutos después, la el retrato de la señora Gorda se habría y volvía a cerrar, pero no se veía a nadie. Era Kathleen, que tras insistirle al dormido Harry Potter, había logrado que le preste su capa de invisibilidad y el mapa del merodeador, éste último argumentando que era tanto de él como de ella, siendo su padre uno de los creadores.

Caminó lentamente por un corredor oscuro y desierto, buscando el despacho de Charlie, hasta que pudo divisar un punto en el mapa con su nombre. Con paso apresurado, pero cuidando de no verse fuera de la capa, termino de recorrer el pasillo y doblo en un recodo hacia la izquierda. Al final de ese pasillo, se podía ver una figura alta, caminando distraídamente observando los cuadros colgados en la pared.

El susto que se pegó el muchacho cuando una fuerza invisible lo sujetó del brazo y lo metió adentro de un aula vacía, fue de película.

-¿Quién es?- exclamó algo confundido mirando para todos lados hasta que Kathleen apareció ante él.- Wow, acabo de tener una visión…- dijo fingiendo miedo, ante su novia cuyo rostro mostraba enfado.- Pensé que estaba frente a mi madre- comento llevándose una mano al pecho, y luego riendo.

-No se que te parece gracioso Weasley- dijo la chica seriamente.

-Me dijiste Weasley. Oh, oh. Estoy en problemas.- exclamo quejumbrosamente.

-¡Exacto!- saltó Kathleen.- ¿Qué mierda te pasa? ¿Cómo se te ocurre venir a dar clases a Hogwarts?

-Es por eso que volví a Inglaterra.- se defendió confundido.

-Si, pero sabiendo que ibas a ser mi profesor, ¿cómo se te ocurre querer tener una relación conmigo?

-¿Y eso que tiene de malo?- se rascó la cabeza con desorientado.

-En serio Charlie, ¿me estás jodiendo, verdad?- bramó furiosa- ¿Sabes lo que significa tener una relación profesor-alumno? ¡No solo va a ser problemático para vos, sino que para mí también Charlie! ¿Qué pasa si alguien nos descubre? ¿Qué pasa si alguien se entera?

-Vamos, Kathy, es solo un año…- trató e hacerla entrar en razón.- Estoy seguro de que si tenemos el debido cuidado, no vamos a tener ningún problema.

-Tengamos o no cuidado, la verdad siempre sale a la luz- comentó algo decaída.- No quiero que pierdas tu trabajo por mi culpa…

-No te preocupes- dijo Charlie acercándose a ella, y abrazándola por la cintura, apoyando su frente con la de ella- Todo va a estar bien.- Y le dio un corto beso.

-Ok, voy a hacer de cuenta que te creo- contestó la morocha, divertida, y lo besó más profundamente.

Al otro día, Kathleen amaneció mas tranquila y lista para comenzar el año escolar. Fue la primera en levantarse y dirigirse al baño, para ducharse. Al salir, de allí, completamente vestida con el uniforme de Hogwarts y la distinción de Gryffindor, se encontró que sus compañeras recién se estaban levantando, a excepción de Hermione que ya estaba lista.

-Buen día chicas- saludo tranquilamente. Las dos muchachas que la noche anterior la había estado criticando, se voltearon a verla y se le acercaron.

-Hola Kathleen- saludaron al unísono. -Queríamos presentarnos, como ayer no tuvimos la oportunidad…

-Mi nombre es Parvati Patil- dijo la de rasgos hindúes.- Y ella es Lavender Brown.

-Un gusto conocerlas *Toupas-*les dijo añadiendo una palabra en búlgaro.

-¿Qué significa eso?- pregunto Lavender intrigada.

-Es lo que se dice en Bulgaria, cuando conoces a alguien muy lindo y agradable- explico con naturalidad, luego miró a Hermione y le guiñó un ojo.- ¿Vamos Herms?

La chica asintió, y salieron de la habitación, dejando a esas dos ingenuamente felices y repitiendo una tras otra vez la palabra que había pronunciado Kathleen. Eso sería divertido.

El Gran Salón, por ser las siete y treinta de la mañana, estaba casi  desierto, y la mesa que mas estudiantes tenía era, por obvias razones Ravenclaw, la casa de los mas estudiosos y aplicados. El techo del lugar, como siempre se adaptaba al clima del día, y en ese momento se presentaba de un azul claro con algunas que otras nubes. Ambas chicas, se dirigieron a la mesa de Gryffindor y se sentaron a desayunar. Cabe destacar, que la relación entre Kathleen y Hermione no era tan tensa como antes, pero que tampoco era las mejores amigas, eso no se lograría de un día para el otro. Lo que si era positivo, es que se respetaban mutuamente y si se tenían que dirigir la palabra, lo hacía cordialmente.

-¿Qué significaba realmente eso que le dijiste a esas dos?- preguntó Hermione una vez que ya estaban desayunando.

-Chusmas- replicó Kathleen tras dejar su taza de café en la mesa y tomar una tostada para untarla con mermelada.

-Y tenés razón, si que son chusmas. A veces me sorprende que estén en Gryffindor, son tan huecas…- comentó Hermione hojeando distraídamente un libro de transformaciones.

-¿A qué hora bajan a desayunar el resto?- preguntó Kathleen mirando a su alrededor y observando la poca cantidad de gente que allí había.

-Entre las ocho y las ocho y media, generalmente, el primer día bajan mas temprano, porque los jefes de casa casa reparten los horarios de clases y tenemos que ir a buscar los libros para cada materia a la casa Gryffindor. Como te habrás dado cuenta, lleva tiempo llegar hasta allí.

-Es verdad.- coincidió la morocha.- Hey. ¡Buenos días!- saludó a Harry y Ron que recién llegaban, acompañados por una soñolienta Ginny.

Estuvieron charlando y desayunando por un buen rato hasta que la profesora McGonagall comenzó a pasearse por la mesa, entregando los horarios.

-Aquí tiene señorita Black, y espero que no se repita el comportamiento que tuvo ayer durante la selección.- anunció la profesora con tono severo entregándole un pedazo de pergamino.

-No se de qué me habla profesora McGonagall, al llegar al castillo me hallé en la necesidad de ir al tocador y por eso me retrasé- se justificó la chica con una expresión de inocencia plantada en la cara.

La profesora McGonagall la miró con suspicacia y siguió entregando los horarios a los chicos que estaban cerca- Espero que eso no suceda a la hora de ir a clases.

-Oh, no se preocupe profesora, no llegaré tarde a ninguna de mis clases- le aseguró sonriendo tranquilamente.

McGonanall la miró con cierto desdén y se alejó de allí, siguiendo con su tarea de entregar los horarios. Recién entonces, Kathleen dirijió la vista a su tabla de horarios.

Horarios

Lunes

Martes

Miercoles

Jueves

Viernes

9 a 9,40 hs

Encantamientos

Transformaciones

DCAO

Herbología

Pociones

10,30 a 11,10 hs

Encantamientos

Runas Antiguas

CDCM

DCAO

Pociones

12 a 12,40 hs

Transformaciones

Runas Antiguas

CDCM

Aritmancia

Aritmancia

13 a 14,40 hs

Almuerzo

Almuerzo

Almuerzo

Almuerzo

Almuerzo

15 a 15,40 hs

Alquimia

Libre

Herbología

Libre

Libre

18,30 a 20 hs

Astronomía

Suspiró aliviada al ver las materias que tendría en ese día, bastante sencillas a su parecer, y estaría compartiendo, casi en su mayoría las clases con sus amigos, a excepción de Alquimia y Cuidado de Criaturas Mágicas, que eran las materias que el trío no cursaría ese año.  Estaba ansiosa porque fueran las tres de la tarde, Alquimia parecía ser una materia muy prometedora y desafiante.

-¡Cuantas materias Kathy!- exclamó Harry después de ver su tabla de horarios.- Yo solo tengo que acudir a seis clases…- Kathleen se encogió de hombros.

-Todavía no se que carrera voy a seguir, solo elegí las materias que mas me gustaban y parecían útiles.

-¿En qué te parecen útiles Runas Antiguas y Aritmancia?- preguntó Ron espiando el pergamino de la chica.

-La Runas Antiguas pueden servir para descifrar códigos o textos que hallan dejado magos y brujas de otros tiempos y/o culturas, y la Aritmancia es lo mas cercano a la matemática que existe en el mundo de la magia.- explicó emocionada.

-¿En serio vas a cursar esas materias?- preguntó Hermione asombrada, Kathleen asintió- Son unas de mis favoritas.

-Ciertamente son muy interesantes, pero no las calificaría como mis favoritas- reflexionó la morocha.- Prefiero Pociones, aunque tuve la mala suerte de que en mis otras escuelas los profesores eran muy malos enseñando, espero tener suerte este año.

Los chicos la miraron como si se hubiese vuelto loca, la clase que dictaba Severus Snape era muy estricta y peor aún si tu padre le había hecho la vida imposible cuando eran estudiantes, el odio que Snape tenía por cualquier alumno que no fuera de su casa, se incrementaba al cincuenta por ciento.

El día había transcurrido tranquilamente, tanto en Encantamiento como en Transformaciones, Kathleen había logrado demostrar que ser una excelente alumna al grado de competir, por decirlo de alguna forma, con Hermione, y esto no le agradaba mucho a la castaña, acostumbrada a ser la favorita. Pero algo bueno había resultado de esa combinación, y eso era la cantidad de puntos que había ganado para su casa en tan solo dos materias.

El almuerzo fue tranquilo, y cuando todos se dirigían a la Sala Común o a la biblioteca porque ya no tenía más clases, incluida Hermione, Kathleen se dirigió al aula de Alquimia.

En el pasillo del quinto piso, en donde estaba el salón ubicado, había un pequeño grupo de alumnos esperando la llegada del profesor. Pudo ver que había cuatro Ravenclaw's, dos Hufflepuff's y desgraciadamente, un Slytherin, pero no uno cualquiera, sino uno al que aborrecía notablemente.

-No me sorprende para nada, encontrarte por aquí- le dijo el Slytherin con una sonrisa de autosuficiencia, sosteniendo entre sus manos su inseparable bloc de pergamino.

-A mi si Ootori, tenía la esperanza de no verte mas la cara el resto del día. Ya  suficiente me bastó con verte en Encantamientos y Transformaciones- contestó irritada.

-Es algo, que certeramente esta fuera de tus manos- contestó suntuosamente, acomodándose los lentes con el dedo índice. Acción que Kathleen antes amaba y ahora la irritaba a sobremanera.

La chica estuvo a punto de replicar de una manera no muy apropiada para una señorita de su edad, pero se vió interrumpida por la llegada del profesor Chris Opella, un hombre de aproximadamente cincuenta años de edad, con una incipiente pelada y abundante barba gris y negra, ojos pequeños y nariz ancha. Sin decir palabra alguna, abrió la puerta del aula y esperó a un costado de esta a que los alumnos ingresaran. Kathleen ingresó última y debido a esto tuvo que sentarse junto a Kyouya, ya que no quedaba ningún asiento disponible.

-Bienvenidos al segundo año de cursado de esta asignatura- dijo Opella solemnemente tras sentarse en su escritorio- Tengo entendido que este año contamos con la presencia de una nueva estudiante… señorita Black si me hace el favor de levantar la mano.- la chica hizo como se le solicitó- Oh, ha elegido una buena compañía señorita, evidentemente el señor Ootori es uno de los mas aplicados en esta materia…Aunque creo que no será necesario que la pongan la día- meditó en voz alta, revolviendo entre los pergaminos que tenia en su escritorio hasta encontrar uno en particular.- Ah, si. Acá está "En efecto, la señorita Kathleen Black ha alcanzado niveles óptimos en la asignatura Alquimia I, siendo el mejor promedio que la Academia de Magia Beauxbatons ha tenido en el ultimo siglo…" - leyó del pergamino- Maravilloso, espero que este año sea tan buena como el anterior…- comentó amigablemente.

-Eso intentaré profesor…- contestó la chica con autosuficiencia.

-Bien, ahora la Alquimia, esta asignatura es asediada por una gran variedad de prejuicios, debido a que no se la toma como una materia mágica, sino mas bien con un enfoque muggle relacionado a lo que ellos llaman química. Parte de esto es real… ¿Alguien me puede decir por qué?- preguntó y varios levantaron la mano apresuradamente, como si la vida se les fuera en ello, Kathleen lo hizo mas relajada.- A ver... ¿Señorita Black?

-La alquimia se relaciona con la química de los muggles debido a que se utiliza para variar la forma y organización de la materia. En la química muggle es imposible transmutar un elemento por otro, ya que para ellos es imposible cambiar el número atómico de los átomos. Es ahí donde difieren, en la alquimia utilizamos el recurso magia para realizar dichas transmutaciones.- explicó con seguridad.

-Excelente, diez puntos para Gryffindor- exclamo extasiado.-  Continuando con el repaso, para realizar transmutaciones de elementos, se precisa un Círculo de Transmutación que sirve de medio para canalizar la magia del alquimista y así realizar dicha transformación. Pero, además es necesario que se aplique el Principio de Intercambio Equivalente, el cual es… ¿Señor Ootori?

-Para obtener algo, es necesario sacrificar algo de un valor equivalente. Esto quiere decir, que para conseguir algo de determinada composición y masa, se necesitan esos mismos materiales en misma proporción y cantidad, por lo que la transmutación en realidad sería un cambio en el orden en que estaban predispuestos esos materiales en un principio.- Explico el muchacho seriamente y sin vacilar.

-Veo que ha repasado los apuntes del año pasado señor Ootori, muy bien, diez puntos para Slytherin.- dijo el profesor Opella, y siguió hablando por los restantes veinte minutos de la clase.- Este ha sido un muy buen comienzo del año. Ahora, quiero que para la próxima clase me traigan una redacción de por lo menos un pergamino y medio en donde explique qué es la alquimia, sus pasos, el circulo de transmutación y el principio de intercambio equivalente. Ahora pueden retirarse.

-Al parecer, nos convertimos en los favoritos del profesor Opella- comentó Kyouya quince minutos después, al salir del salón de clases. El profesor los había hecho quedarse para felicitarlos por su buen rendimiento ni bien empezado el año.

Kathleen soltó una especia de bufido- Ni se te ocurra volver a mencionar la mínima existencia de un "nosotros", es mas, ni se te ocurra volver a dirigirme la palabra. No estoy interesada en tener nada que ver con vos.- le dijo enfurecida.

Kyouya, emitió una suave carcajada.- No sabía que te hubiera dolido tanto que te deje…- manifestó con malicia, y se fue de allí, dejando a una muy enfurruñada Kathleen.

Mas tarde en la cena, Kathleen se encontraba con su nuevo asiento definido por el resto del año, uno que justamente daba la espalda a la mesa Slytherin. Conversaba animadamente con Harry y Ginny acerca de la próxima selección de jugadores de quidditch de Griffindor, cuando detrás de ella se escuchó una fuerte explosión, seguida de una humareda violeta claro.  Kathleen volteó a ver, y en efecto, la explosión provenía de la mesa mas aborrecida de todo el colegio. El humo se dispersó y se pudo ver como todos los chicos de séptimo curso tocía atragantados, pero no solo eso, ahora llevaban puesto mallas y tutúes rosados de ballet y coronitas en la cabeza, además de excesivo maquillaje que los asemejaban a muñecas de trapo. Todo el colegio comenzó a reírse.

  • ¿Viste cómo quedó Malfoy?- decía entusiasmado Ron. Pero Kathleen no tenía idea acerca de quien hablaba el pelirrojo, estaba ocupada mirando "inocentemente" a un muchacho de lentes y cabello negro prolijamente peinado, que la miraba impávido. La chica se volteó para seguir comiendo, sonriendo con malicia, tenía el presentimiento de que ese año sería muy prometedor. 

Hola mis queridos lectores! Por favor sepan perdonar la tardanza, se que dije que el miércoles pasado subiría un nuevo capítulo, pero se me hizo imposible dado que mi hermana (¬¬) se apoderó de la computadora para realizar trabajos de la facultad, y como la mía esta rota, no pude avanzar con la historia..Espero que les halla gustado el capítulo, ya saben cualquier crítica me la comentan, así veo en que tengo que trabajar para mejorar el fic.Con respecto a la clase de Alquimia, es una clase que optativa (como las que empiezan a cursar en tercero), que se comienza a cursar en sexto, después de los TIMOS o MHB (depende la traducción del libro) y toda la teoría que aparece en esa clase lo tome de wikipedia del glosario del manga japones "Full Metal Alchemist" y lo adopté al mundo de JK...Espero que anden de maravilla, los quiero mucho..Chula :)