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Historia 100272 — capítulo 25
El viernes amaneció extrañamente nublado, pero no por eso el clima estaba menos cálido que los días previos. Kathleen, ignorando los sucesos que acontecerían mas adelante, se levantó relativamente temprano, dispuesta a tomar su ducha diaria, para luego bajar al Gran Salón a desayunar. Como ya era habitual, había muy poca gente congregada en las distintas mesas, pertenecientes a cada casa. Arriba, el techo, reflejaba el clima exterior, nada alegre a decir verdad, pareciera que una tormenta azotaría en breve, y eso entristecía un poco a los alumnos que, si ese fin de semana llovía, no podrían pasear por los terrenos del colegio. A Kathleen, sin embargo, le encantaba, no había nada mejor que dormir con lluvia en su opinión, y con lo ermitaña que llegaba a ser en ocasiones, aprovechaba los dos días libres que tenía en la semana, para descansar apropiadamente y como a ella le gustaba.
Al cabo de un rato, aparecieron Hermione y Ron, que se le unieron a desayunar, y luego llegaron Harry y Ginny. Kathleen los miraba con un poco de envidia, ya que podían andar tan acaramelados como quisieran a vista de todo el colegio sin importar lo que les dijeran, y ella, por obvias razones, no. Y por eso, en ocasiones quedaba sobrando en este grupo, no porque la dejaran de lado, sino porque se pusieran a hablar cosas entre parejas de las que ella no participaba.
-¿Qué les toca ahora?- preguntó Ron, sirviéndose otro tazón de cereales.
-A mi me toca transformaciones, y Harry tiene el módulo libre- contestó Ginny por ambos.
-Nosotras tenemos pociones- dijo Kathleen, señalándose a si misma y a Hermione, recibiendo las condolencias de parte de los muchachos y haciendo caso omiso de ellas.
Las mazmorras, no eran nada fuera de lo común, oscuras, frías y húmedas. Y Kathleen, sospechaba que estuviera estipulado en algún reglamento de edificación de colegios de magia, que el aula de pociones se ubicara en un lugar como este, ya que no creía en las coincidencias y justo daba la "casualidad" que de todos los colegios a los que había asistido, se dictara esa asignatura en las mazmorras. Fuera de esto, nada mas inquietaba la mente de Kathleen, a pesar de que tanto le habían advertido de que el profesor que le enseñaría, seguramente la trataría peor que a una plaga que hay que eliminar, teniendo en cuenta la relación o no relación que tenía con su padre, todo eso de mutuo odio y demás, a ella no la intimidaba en absoluto. Es mas, esperaba con ansias el desarrollo de la clase, para ver si podría lidiar con esta persona llamada "Snape", y el odio y las ganas de dejarla en ridículo que tendría para con ella. Si creía que lograría dejarla mal parada en su asignatura preferida, Merlín, qué desilusión se llevaría este hombre.
Y hablando del diablo… En ese mismo momento, se oyó un portazo en la mazmorra, indicando la llegada del profesor, y todo se sumió en silencio. Kathleen, que estaba sentada en la primera fila, se volteó a ver a Snape, quien se dirigió al frente de la clase, con su capa negra y siniestra ondeando con cada paso que daba, dando la sensación de que fuera un gran murciélago. Según sabía, tenía la edad de su padre, ya que había asistido a Hogwarts en el mismo año, su cabello negro, era largo y grasiento, su piel cetrina, sus ojos negros destellaban puro odio hacia las personas que tenía enfrente, y su nariz era de gancho.
Recorrió con la mirada a cada uno de los alumnos que allí había, deteniéndose dos veces a mirar a la hija de la persona a quien más detestaba en este mundo.
-Veo que solo muy pocos de ustedes lograron alcanzar el nivel necesario para estudiar el EXTASIS de Pociones este año.- Comenzó a hablar con su voz grave y monótona- Pero temo que halla alguien que no posea realmente los conocimientos que yo exijo para esta asignatura.- agregó y miró a Kathleen mas fijamente.- Señorita Black…-dijo escupiendo odio en cada palabra- ¿Quiere decirme que hace en mi clase?
Kathleen, habiendo lidiado con profesores de este estilo anteriormente, levanto la mano en señal de solicitud de la palabra. -¿Puedo contestarte?- preguntó con mucho respeto.
-Creo, señorita Black, que si me dirijo directamente a usted es para que me conteste.
-Lo se, pero en las escuelas en las que he estado, me han enseñado, ante nada a pedir permiso cuando quiero hablar. Además tenía que asegurarme, no sabía si su pregunta era retórica o esperaba mi resp…- Snape la interrumpió.
-No era retórica, así que respóndame si no quiere que la eche del aula ya mismo- exclamó, en un dejo de impaciencia, pero sin elevar el tono de su voz.
-Bueno, con respecto a estar en su clase, cuando mande mi solicitud de ingreso al establecimiento, envié con ello mi expediente con mis TIMO's de Japón, y mis notas del Examen de Honneur de Socier, recibiendo como respuesta que me habían aceptado y que, en efecto, podría concurrir a cualquier clase que me interese estudiar.
-¿Sabe que para acudir a esta clase debe haber obtenido un Extraordinario en tu Timo de Pociones?
-Si, señor- contestó recordando el consejo de Harry respecto al modo de dirigirse a él.
-Y digame señorita Black- pareciera que escupía fuego cada vez que se dirigía a ella por su nombre- ¿Cuál fue su nota?
Kathleen, observó a su alrededor y vio que todos la miraban callados y expectantes.- Obtuve Extraordinarios tanto en el TIMO como en el EHS.- contestó altivamente.
-De acuerdo, debido a que no se cuales son los contenidos que le han enseñado en estos años, le haré algunas preguntas para ver si realmente pertenece a esta clase…- comentó Snape, hojeando unos pergaminos que tenía en su escritorio.
-¿No le basta con saber que obtuve la nota que usted exige?- le espetó entre sorprendida y molesta.
-Cinco puntos menos para Gryffindor, Señorita Black, a un profesor se le habla con respeto y pidiendo permiso.- dijo aún sin levantar la mirada de los pergaminos.
-Lo siento, profesor- se disculpó de mala gana.- ¿Puede empezar con las preguntas, así no le retraso mas la clase?
Snape la miró con desdén, y prosiguió a depositar las hojas sobre su escritorio. Se enderezó muy erguidamente y se cruzó de brazos. -Dígame, ¿cuál es el antídoto que se utiliza para despetrificar a las personas?
-En Japón se utiliza el brebaje de Nikimori, ese es el antídoto mas utilizado en Oriente, sin embargo en Occidente utilizamos el zumo de mandrágora o mandragula- contestó con seguridad, casi divertida por el interrogatorio que estaba recibiendo.
-¿En qué se utiliza la Coclearia?
-En la fabricación de filtros para confundir u ofuscar, debido a que produce la inflamación del cerebro.
-¿Qué otras plantas producen los mismos efectos?
-El Ligústico y la Tármina.
-¿Para qué se utiliza la Bilis de Armadillo?
-Para la elaboración de la poción Agudizadora de Ingenio.
-Las instrucciones del filtro de la paz…
La ida y venida de preguntas y respuestas, al igual que las miradas que les dirigían los demás alumnos, al profesor cuando este hablaba, y a Kathleen, cuando respondía, se asemejaban a un partido de tennis (un deporte muggle). No pasaban menos de cinco segundos que el Snape hacía una pregunta que Kathleen ya le contestaba, con total segurita y sin siquiera detenerse a pensar la respuesta. La chica se veía bastante divertida con esta situación, y aun mas a notar la molestia del profesor por no poder hacer que la chica demuestre su incapacidad para permanecer en la clase.
-Le aseguro, señor, que podemos seguir así el resto de la clase…- le dijo Kathleen sonriendo con autosuficiencia.
-Bien entonces, dígame que efectos causa la poción elfática y cuales son sus ingredientes.- cuestionó sonriendo con malicia.
-Excelente elección señor- contestó Kathleen muy emocionada por su pregunta.- Esa poción le provee a los elfos domésticos una apariencia humana por el período de veinticuatro horas. Sus ingredientes son: la belladona, crisopos, esencias hervales y carbonato de calcio, además de agua tibia y líquenes. Se la tiene que dejar reposando durante dos meses a fuego lento. Es una poción muy reciente, salió en un artículo de la revista "Pociones para mi", hace tres meses y ya…
-Suficiente- la cortó en seco Snape, totalmente irritado, debido a que la muchacha no había podido caer en la trampa que le había tendido, y también sorprendido, aunque no lo demostrara, porque leyera ese suplemento mensual.- Todos habrán sus manuales en la página cincuenta y hagan la poción que allí aparece. En cuanto a usted, señorita Black, puede quedarse en mi clase pero esta castigada por saber temas que daremos este año con anticipación. - dijo pausadamente, despidiendo odio con cada sílaba y mirándola fijamente, con el mismo sentimiento
-¡Pero eso no es justo, usted le pregunto!
-¿Quiere ser usted castigada también, señorita Granger?- le preguntó a Hermione mirándola detenidamente, la chica enmudeció de inmediato y negó con la cabeza.
-El sábado a las diez puntual en mi despacho, señorita Black.- se voltió y fue a sentarse a su escritorio- Quiero que para antes de que suene la campana me entreguen en un vial, la primera fase de la poción Agudizadora de Ingenio.
Kathleen buscó en su bolso los ingredientes necesarios para la poción, y con su varita hizo aparecer un litro de agua dentro de su caldero y lo puso al fuego máximo, mientras trituraba con su navaja de plata, un ramillete de borraja. Al cabo de quince minutos, y para sorpresa de todos, se presentó ante el escritorio del profesor Snape con un vial lleno de la fase uno de esa poción, cuando supuestamente la tendrían todos en media hora mas. El hombre destapó el vial con suspicacia y sigilosamente lo acercó a su nariz para oler el contenido.
-Vuelva a su asiento, y escriba un ensayo acerca de los aspectos positivos y negativos del uso de esta poción a entregar al término de la hora- le dijo volviendo a tapar el vial. -Y que sea la última vez que no sigue las instrucciones por más que el resultado sea el mismo que si las hubiera seguido.
-Si, señor- dijo Kathleen algo fastidiada y volvió a su lugar.
-Cinco puntos menos para Gryffindor.- agregó Snape con una mirada maliciosa.
Kathleen se digno a ignorarlo y comenzar con su ensayo, a pesar de que no le faltaban las ganas de tirarle con el caldero de Hermione.
-¡Maldito narigón de pelo grasiento!- Era la hora del almuerzo y estaban todos reunidos en la mesa Gryffindor escuchando lo que había sucedido en la clase de Pociones con Kathleen y Snape. Ron despotricaba en contra del profesor que les había sacado diez puntos.
-Fue muy injusto lo que hizo con Kathleen.- comentó Hermione indignada.
-¿Y cuando fue Snape justo con alguien que no fuera Slytherin?- preguntó irónicamente Harry.
-Aun si yo hubiera sido seleccionada para esa casa, me hubiera tratado de ese modo, Harry. ¿O acaso olvidas quién es mi padre?- dijo Kathleen restándole importancia al asunto mientras se llevaba un bocado de capeletinis a la boca.- Además era obvio que algún motivo iba a encontrar para castigarme, el hombre ni se esperaba que yo supiera tanto de la materia…
-Si, hubieran visto su cara cuando le habló de una poción que salió en un artículo del suplemento de pociones que viene con El Profeta- exclamó Hermione entre risas.
-¿Existe un suplemento de pociones de El Profeta?- preguntó Ron casi atragantándose con la comida.
-Al parecer sí- contestó Hermione encogiéndose de hombros.
-Y yo lo recibo todos los meses- agregó Kathleen entusiasmada.
-Wow, nunca me hubiera imaginado que hubiera una persona lo suficientemente demente como para gustarle esa asignatura- comentó Ron distraídamente.
-¡Ronald!- exclamó Hermione molesta- ¡No puedo creer lo insensible que sos!
Kathleen se reía ante esto. Ya hacia rato se había acostumbrado a comentarios de ese modo, admitía que no era normal que a alguien le gustara esa materia, en especial con los profesores que la impartían, no sabía por qué, pero compartía un rasgo en común: aborrecimiento por los alumnos. A veces uno llegaba a preguntarse por que daban clases si era obvio su desdén constante hacia los alumnos. Aunque mantenía la teoría de que se comportaban así, por estar cargados de resentimiento en su vida, siempre algo que hayan querido hacer y no hayan podido.
Faltaba poco para que den las ocho de la noche, y debido a la nubosidad del día, había sido imposible dar una clase práctica de Astronomía, así que el profesor los había convocado a un aula cercana a la Torre de Astronomía, y les había estado hablando toda la clase de astros y cuerpos celestes. En fin, cosas que ella ya sabía de antemano, y por ello ahora dibujaba distraídamente en su rollo de pergamino, o miraba la hora cada pocos segundos. Al levantar la vista, veía que sus compañeros se encontraban en el mismo estado de pesadez que ella, o al menos la mayoría, ya que algunos Ravenclaw's tomaban nota apresuradamente al igual que el despreciable de Ootori. Nuevamente se preguntaba como era que compartía todas las clases con él, si no lo conociera pensaría que lo hacía a propósito, y eso hubiera pensado a no ser que el muchacho había demostrado ser totalmente diferente a como ella pensaba. La verdad es que ya no sabía qué, de todo lo que había vivido con el chico, había sido real, tal vez todo era una farsa, eso de que la amaba y que había sacado lo bueno de él. Puras mentiras, en fin, ya no sabía quién era Kyouya Ootori, ni le interesaba averiguarlo, lo único que deseaba era alejarse lo mas posible de él.
El profesor siguió hablando del Cinturón de Orión, durante cinco minutos más hasta que, gracias a Merlín y Morgana, la campana sonó, y el martirio semanal terminó. Al fin era totalmente libre, o en parte, recordó Kathleen, al pensar en el castigo que tendría a la mañana siguiente con el queridísimo profesor de Pociones.
Iba caminando con aburrimiento, rumbo al Gran Salón. Esa parte del castillo se encontraba vacía y silenciosa, y solo se escuchaba el retumbar de sus pasos por el corredor y el crepitar de las llamas de los candelabros que alumbraban el lugar. Los personajes de los cuadros murmuraban en voz baja entre ellos, ignorando a la estudiante que por allí pasaba. Por algún extraño motivo, no tenía hambre, y por eso trataba de retrasar su arribo al comedor, tomando los caminos más largos y haciendo paso tortuga. Inspeccionando curiosamente sus alrededores, con su mochila al hombro y aire cansado. De repente, escuchó una voz que la llamaba, y que le resultaba familiar.
Se voltió y descubrió a su padrino que la miraba desde el umbral de una puerta que se encontraba a su izquierda, junto al cuadro de una jirafa. Sonrió amablemente, y se acercó a él, ya que le hacía señas para que entrara a su despacho.
-¿Cómo hás estado, querido padrino?- preguntó perezosamente.
-Muy bien, Kathy. Vos, al parecer, cansada. ¿Una semana difícil?- preguntó cordialmente.
-Para nada.- exclamó irónicamente.- Un novio que no disimula, un ex que me atosiga y un profesor de pociones que me odia y me castiga por contestar bien una pregunta- concluyó encogiéndose de hombros.
-Con que Snape ya te castigó…-comentó pensativo.- ¡Y por contestar bien! Esa es nueva… ¿Querés pasar a tomar algo y contarme mejor? ¿O estabas por ir a cenar?
-La verdad es que no tengo mucha hambre, así que si tenés café soy toda tuya…- comentó riendo ante lo último.
El despacho de Remus, era de un tamaño adecuado para la función que ejercía. Tenía un escritorio en el centro del mismo, con un par de sillas delante y una detrás. En las paredes había estanterías con libros y cuadros con fotos de su familia, la mayoría eran de Teddy o Tonks, quienes saludaban animadamente. La ventana que había a la izquierda, daba a la cabaña de Hagrid, y junto a ella había una puerta que de seguro conducía al dormitorio.
El castaño se sentó, tras preparar sendas tasas de café, y darle una a su ahijada.- Así que, Severus ya te castigó…- retomó el tema de conversación.
-Si, y la verdad no me sorprende. Ya me lo veía venir de todos modos.- comentó restándole importancia, y tomando un sorbo de café- Intentó humillarme, haciéndome preguntas que él consideraba difíciles, para supuestamente comprobar si yo tenía el nivel requerido para cursar su materia…
-Dejame adivinar… ¿Contestaste todo bien?- preguntó divertido.
-No solo eso, me preguntó acerca de una poción que salió publicada en el suplemento de pociones de El Profeta hará cosa de un mes y…
-¿Hay un suplemento de Pociones?- inquirió desconcertado.
-Si, y nadie lo lee…
-Así que quiso tenderte una trampa…- reflexionó y tomó un trago de café.
-Sí- afirmó- También me preguntó por un tema que comenzamos a dar este año, y como contesté bien, me castigó por adelantarme…
-Bueno, eso es injusto. Y muestra un poco de inmadurez.- comentó Lupin algo consternado.- Es obvio que quería castigarte por ser hija de tu padre. Voy a tener que hablar con él…
-¡Ni se te ocurra!- saltó Kathleen alarmada.- Eso solo le daría mas motivo para querer castigarme… No te preocupes por mí, puedo arreglármelas sola…
-Sabés que a Sirius no le gustaría enterar…- comenzó a decir.
-Pero el no está acá, no tiene por qué enterarse.-lo cortó en seco mientras se levantaba de la silla.- Mañana le voy a enviar una lechuza contándole bien todo… Gracias por el café.- dijo dirigiéndose hasta la puerta.- Ahh, y excelente tu clase del miércoles.
-Me alegra que te halla gustado- repuso con una modesta sonrisa.- Hasta luego…
-Chau, que descanses…- y salió del despacho para dirigirse a la Torre Gryffindor.
La mañana del día siguiente, amaneció como la anterior, nublada. Kathleen, que tenía que ira su castigo a las diez de la mañana, se levantó a regañadientes, mientras sus compañeras de cuarto seguían durmiendo, y se encaminó al baño.
A la media hora, se encontraba bañada y arreglada, sentada en la vacía mesa de Gryffindor, observada por los pocos profesores que se encontraban desayunando en ese momento. En serio, ¿qué alumno se levanta un sábado a las nueve de la mañana si no es por algo relacionado al quidditch? De seguro uno que tenía castigo con Severus Snape, Kathleen se autorespondió la pregunta, apuñalando con broca el rozo de budín de pan que se había servido, con el tenedor, y llevándoselo a la boca. No existía cosa mas sagrada para Kathleen que dormir, y tras haber planeado toda la semana dormir el sábado hasta tarde, había tenido que levantarse temprano culpa de un odio inmaduro entre adultos, causando otra de las cosas que ella odiaba tanto, que le desorganicen sus planes.
Cinco minutos antes de que dieran las diez, ya se encontraba en un corredor de las mazmorras esperando a que dé la hora estipulada del castigo, y así ingresar al despacho del profesor y cumplir con lo que sea que el le impusiera hacer.
-Llega temprano, señorita Black- dijo una voz grave, detrás de ella, en un tono de desaprobación.
-Me pareció adecuado tener que esperar yo, a que tener que hacerlo esperar a usted, señor- estableció con sumo respeto.
Snape, no dijo nada, abrió la puerta y con un ademán la hizo ingresar. El lugar era oscuro, húmedo y carente de iluminación natural. Se veía claramente un vaho que poblaba la atmósfera de la habitación, que seguramente era causado por los vapores de las pociones que se estaban cociendo en un rincón. Como todo despacho, el escritorio con su correspondiente silla, se encontraba en el medio, y a su alrededor, las paredes estaban forradas de estanterías, algunas con libros, otras con ingredientes de pociones. El mago, se sentó en su escritorio, pulcramente ordenado, releyendo alguno pergaminos sueltos que allí se encontraban.
Kathleen, espero en silencio, parada frente a él, a que le dijera que era lo que tenía que hacer. Estuvo así cinco minutos, hasta que el profesor se digno a mirarla.
-En ese barril, tiene un barril de sapos de espuelas oriental, ya que tanto le gusta esa cultura- agregó socarronamente- Tiene que destriparlos y colocar las víceras en el barril de la derecha, en el de la izquierda el resto.
-De acuerdo.- consintió Kathleen, dirigiéndose hacia allí mientras se arremangaba.
La tarea resultó ser bastante desagradable, pero ella no demostró el asco que le causaba, sino que mantuvo una expresión inmutable mientras realizaba el castigo que viniendo al caso, el profesor la hizo realizarlo sin guantes. Al final de la hora, no sabía como sacarse el olor nauseabundo que despedían sus manos y estaba segura de que tenía rastros de tripas entre sus uñas.
-Espero que con esto aprenda a saber que no puede lanzarse sola al estudio de las pociones sin la ayuda de un tutor especializado que la guíe, señorita Black.- comentó Snape cuando la chica ya se iba.
-De seguro que lo aprendí señor.- contestó con monotonidad, y se marchó de las mazmorras.
-Kathleen, ¿qué es ese olor?
-¡Argh! Ni me lo preguntes, ¿tenés esa crema de manos que usabas cuando cuidabas dragones?- preguntó esperanzada.
Charlie se levantó del sillón y fué a buscar el pomo de crema a su habitación. Eran alrededor de las nueve de la noche, y Kathleen se encontraba en el despacho de Charlie, a punto de comer la cena que un par de elfos le había llevado al pelirrojo, minutos antes que ella llegara.
-Tomá. ¿Ahora me vas a decir que era ese olor?- preguntó divertido.
-El castigo de Snape. ¡El desgraciado me hizo destripar sapos orientales!- se quejó consternada.- Pero ni loca le daba la satisfacción de saber que me hizo hacer algo que me desagradaba totalmente.
-¿Ya le dijiste a Sirius de esto?- preguntó Charlie, poco seguro de qué opinar.
-No, ahora dentro de un rato le voy a enviar una carta…
Seguido a esto, se dispusieron a cenar tranquilamente, dejando de lado todo lo malo de la semana y dedicándose a hablar cosas generales, riendo de vez en cuando por alguna anécdota o haciéndose mimos.
-¿No te querés quedar conmigo esta noche?- preguntó abrazándola por la cintura cuando la chica se estaba por ir, y enterrando su cabeza en el cuello de la chica.
-¡Charlie! ¡Me haces cosquillas!- se rió al sentir los besos del pelirrojo en su cuello.
-¿Con que cosquilluda, eh?- dijo besándole la mejilla sonoramente.
-Ya soltame, me tengo que ir…- le pidió entre risas.
-Nooo, quedaateee- le suplicó.
-No, Charlie, en serio.- esta vez, habló seriamente.
-Está bien.- se rindió, soltándola y abriéndole la puerta.
Kathleen le dio un beso en la mejilla, y tras fijarse que no hubiera nadie, salió del despacho. Caminando apresuradamente.
-¡Kathy!- escucho que Charlie la llamaba en un susurro.
Ella se voltió y vio que el se acercaba a ella, la abrazaba por la cintura y la besaba vehementemente, acariciándole la cintura y la espalda en el proceso, mientras ella lo atraía mas, sujetándolo del cuello.
-Que descanses- dijo él, apoyando frente con frente.
-Que sueñes conmigo- bromeó ella, y él alejó hasta su despacho, y cerró la puerta tras de sí, luego de saludarla con la mano.
Kathleen se giró nuevamente, y retomó el paso hacia la sala común de Gryffindor. Pero al doblar en un recodo se llevó un susto de muerte, que casi la hace gritar.
-¿¡Que haces acá, Ootori!?- le espetó molesta, y algo alarmada. El muchacho se encontraba recostado contra la pared, y la miraba sin sorprenderse de hallarla allí.
-¿Yo? Mis rondas de Premio Anual- contestó con su tono de voz imperturbable, mientras se acomodaba los lentes sobre el puente de la nariz.- la pregunta sería, ¿qué haces VOS acá?- dijo con ímpetu.- Sabes que podría sacarte puntos, ¿no?
-Adelante- lo desafió Kathleen con tono adusto- Sabes que puedo recuperarlos en cualquier clase del lunes.
-Ohh, si.- concordó.- Pero ¿sabés también que podría hacerte expulsar por estar implicada en una relación amorosa con un profesor?- le hizo saber, con su tono de voz gélido.
Kathleen, al escuchar esto, sintió como le bajaba la presión y como el color de la cara le desaparecía. Kyouya sonrió maliciosamente al percatarse esto.
-No serías capaz…- dijo casi en un susurro.
-No, si me dieras algo a cambio.- comento sonriendo maliciosamente, y arreglándose nuevamente los lentes.
-¡Pero eso es chantaje!- propinó disgustada.
-Como si no me conocieras, mí querida Kat.- dijo impertérrito.
-Igual, no tengo nada para darte que te beneficie.- comentó algo más relajada.
-Eso lo decido yo.- contestó cortante.- Por si no sabías, todos los años, el colegio organiza un baile de Halloween para los estudiantes de cuarto año en adelante, y vos vas a ser mi acompañante este año.- anunció como si fuera lo mas obvio del mundo.- A menos que quieras que te expulsen y despidan a tu querido noviecito.- agregó con burla.
-¡Argh! ¡Te odio!- exclamó la chica roja de la furia.
-Lo sé. Te voy a estar esperando ese día en el vestíbulo a las ocho, y más te vale ser puntual.- dijo ya despidiéndose, y con un rápido movimiento, le dió un suave beso cerca de la comisura de los labios, para luego irse de allí, caminando tranquilamente, dejándo a una estática Kathleen, detrás.________________________________________________________________________________________Disculpen la demora, espero que este capi les guste tanto como a mi, y disfruten leerlo como yo lo disfrute escribiéndolo.Comenten plis..Besotes :)