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Historia 100272 — capítulo 6

Kathleen terminó de cambiarse y bajó hasta la cocina a buscar algo de comer y de paso contarle a Sirius el por qué de su demora.

Eran ya alrededor de las seis de la tarde y no había comido desde el desayuno, eso sumado a la intensa actividad física que había practicado la hacían sentir a su estomago gruñir como un león.

Al llegar a la cocina, se encontró una rica merienda depositada en la mesa que consistía de un generoso trozo de manzana y un vaso de jugo de calabaza helado, cabe destacar que ese día la temperatura estaba por encima de lo normal. Se sentó y comenzó a merendar. Frente a ella estaba Sirius concentrado ojeando El Profeta.

-Y dime- comenzó sin apartar la vista del diario- ¿Qué tal el entrenamiento?

-Muy fructífero- contesto la adolescente con la boca llena. Sirius la miro enarcando una ceja.-  ¿Qué? ¡Es la verdad! Dejando de lado que tuve que escapar de un helicóptero muggle, me choque contra un edificio en el proceso y caí arriba de un árbol atravesándolo hasta llegar al suelo, estuvo bastante bien.- concluyo tomando un trago de jugo.

Sirius la miro pasmado. - ¿Un helicóptero muggle? ¿Te réferis a esas cosas que vuelan por el cielo?

-Ehh… si- admitió rascándose la cabeza nerviosa.

-Y ¿Cómo…? ¿Qué…? Haber explícate.- le pidió Sirius contrariado.

-Bueno, primero empecé sobrevolando la ciudad, y luego comencé a subir un poco más, me encanta la sensación de atravesar las nubes- dijo ensoñadoramente- En fin, cuando baje me azoto un fuerte viento, y no podía ver. Pasó menos de un minuto y me encontré frente a un helicóptero muggle. No creí que me había visto, asique rápidamente volví a las nubes. Anduve por ellas unos minutos más y cuando quise bajar, ¡ahí estaba de nuevo! Y creo que me empezó a seguir. Asique me desespere y dispare lo más rápido posible hacia no sé dónde. En una de esas mira hacia atrás a ver si el helicóptero seguí persiguiéndome, y gracias a Merlín no, pero tuve la mala suerte de que cuando mire al frente me choque con un edificio y me caí.

A todo esto Sirius no sabía si reírse o reprenderla por no haber sido cuidadosa.

  • Espero que la próxima vez seas más precavida Kathleen.

Kathy.- le interrumpió.

¿Cómo?- preguntó desorientado.

Decime Kathy, Kathleen es muy largo.- explico la muchacha.

Bien, entonces Kathy. - ella sonrió.

El resto de la tarde paso en un abrir y cerrar de ojos, y sin darse cuenta ya era de noche. Hacía rato que ya habían cenado y ahora se encontraban en el salón leyendo. Al parecer una tradición familiar estaba haciendo su aparición por allí.

En un momento Sirius miro su reloj pulsera, y se sorprendió de lo tarde que era ya.

-Kathy- llamo a su hija- será mejor que nos vallamos a dormir.

La muchacha lo miro extrañada.

-No te dije nada, pero pedí el día en el trabajo, así que mañana me vas a acompañar al Ministerio a hacer unos trámites. - explicó Sirius.

-¿Tramites de qué?- pregunto curiosa mientras se enderezaba en su butaca.

-Vamos a ir al Ministerio de la Magia a registrarte como mi hija.- Sirius sonrió con suficiencia.

Kathy se encontraba durmiendo plácidamente, cuando sintió un peso extra en el borde izquierdo de su cama. Ignorándolo se volteo para el lado de la ventana y siguió durmiendo. Pronto algo, o mejor dicho alguien comenzó a zarandearla suavemente.

-Kathy- oyó que una voz grave la llamaba.- Ya es hora de levantarse.

-Cinco minutos más - imploro con voz soñolienta.

-Dale levantate o si no voy a tener que levantarte a la fuerza- amenazo la voz grave.

-No me intimidas- le respondió todavía dormida.

-Vos te lo ganaste- exclamo esa voz divertida y se levanto de la cama. Saco su varita del bolsillo y… -¡Levicorpus!

-¡Ahhhhhhhhhhhh!- Kathleen chillo del susto al sentir como si una cuerda invisible la levantaba de un pie y la dejaba colgando de cabeza.- ¿¡Qué demonios te pasa!?- grito enojada desde el aire.

-Lo lamento- contesto Sirius riendo- Te tenias que levantar, ya sea por las buenas o por las malas.- Con un movimiento de la varita la chica cayó bruscamente sobre su cama. - Ahora, báñate, cambiate. Te quiero en la cocina en quince minutos que a las nueve viene Remus y nos vamos al Ministerio.- Dicho esto salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí.

Tal como pidió Sirius, quince minutos después Kathleen apareció en la cocina y se sentó a desayunar. Sirius levanto la vista de El Profeta y la miro.

Buenos días.- la saludó.

Hola- contesto la adolescente algo dormida.

-Te quedo un pedazo de almohada acá- dijo en broma señalando su mejilla.

La chica solo lo miro. Algo que ella odiaba era que la despertaran antes de la hora que ella tenía planeado levantarse, y aun más si era de una manera brusca. Tal como Sirius lo había hecho.

-¿Algo interesante?- pregunto al rato señalando el periódico.

No, a lo sumo una vieja loca que le regalo a su vecina muggle un duende de jardín que dice groserías cuando alguien lo mira.- comento cerrando el diario y dejándolo a un lado. - ¿Ya estas lista? - pregunto al ver que la chica ya había acabado su desayuno.

-Sí, ¿ya nos vamos?

-Si, al final nos vamos a encontrar con Remus en el Ministerio.- explico Sirius a la vez que se levantaba.

Kathy lo imito, y solo fue ahí cuando Sirius se percato de lo que esta llevaba puesto. - ¿Vas a ir así?- pregunto señalando su vestimenta.

Kathleen observó el conjunto que había elegido, un short de jean, zapatillas blancas y una remera blanca que decía "Inmune a la Amortentia" en letras negras. -Sí. ¿Qué tiene de malo?

-Nada.- contestó Sirius.- Solo que van a pensar que sos una muggle.

-No me importa, si me detienen, les mostrare esto- dijo sacando la varita de su bolsillo.- Se de buena fuente que las solicitan cuando hay visitantes.

-Estas en lo correcto.- asintió Sirius- andando.

Minutos después, Kathleen salió de una de las tantas chimeneas que había en el atrio del Ministerio y camino hasta donde la esperaba su padre. En el camino iba mirando todo el lugar asombrada. En su opinión era una fantástica decoración. Noto como la gente la miraba raro, pero a ella no le importo. Pocas veces se preocupaba por el que dirán.

Junto a Sirius ya estaba Remus, que la miraba sonriente, y al lado de este una mujer un poco más joven de un cabello color violeta muy llamativo.

-Buenos días padrino- le saludo divertida.

-Buenos días ahijada- le contesto Remus sonriente- Te presento a Nynphadora Tonks, mi esposa.

-Valla, no sabía que estabas felizmente casado Remus- declaro feliz, y se dirigió a Nynphadora- Hola, me llamo Kathleen Black, pero podes decirme Kathy.

-Un gusto Kathy, a mi me podes decir Tonks, realmente odio mi nombre- dijo algo resentida ante esto último.

-Si sabrás lo pequeño que es el mundo- dijo Sirius- Tonks es una especie de sobrina mía. -explico a Kathleen.

-Entonces somos… ¿primas?- pregunto mirado a Tonks.

-Así es- le confirmo sonriente- En realidad primas segundas, porque mi mamá es prima de tu papá.

-Genial.-

-Mejor vamos antes de que se nos haga tarde.- propuso Remus.

Se dirigieron al Departamento de Seguridad Mágica. En el camino iban todos conversando animadamente. A Kathleen, Tonks le había parecido re simpática, y no paraban de reír juntas. Ellas iban caminando adelante, mientras que Remus y Sirius iban atrás. A este último se le veía como le brillaban los ojos, al parecer recién había caído que era "papá" cuando Tonks lo había nombrado como tal, y la verdad es que estaba feliz de la llegada de Kathy a su vida. Ahora ella sería su hija oficialmente y ante toda la sociedad mágica. Como lamentaba no haberla encontrado antes.

En el Departamento de Seguridad Mágica había una sección que se llamaba "Registro de Recién Nacidos", obviamente Kathleen no era recién nacida, pero era allí, sin embargo a donde se dirigieron.

-Buenos días, Donaghan- saludo Sirius al hombre que se encontraba en la pequeña oficina.

-Valla, Sirius- exclamo levantando la vista y observando al pequeño contingente que se apretujaba en su oficina. -¿Qué te trae por aquí?

-Te quiero presentar a Kathleen Alanis Black- dijo posando una mano en el hombro de la chica- mi hija.

Esto último sorprendió muchísimo a Donaghan, nunca se hubiera imaginado que Sirius Black tuviera una hija, pero esto no le impidió llevar a cabo una serie de papeleo que consistía en completar formularios hacer algunas preguntas y comprobar, mediante un hechizo especial, la relación biológica entre padre e hija.

Terminado toda la gestión, Kathleen ya era, ante la sociedad mágica, la hija de Sirius Black y la ahijada de Remus Lupin.

-Preparate para ser atosigado Sirius- le advirtió Remus en broma.

-¿Por qué? - pregunto Kathleen curiosa.

-Fácil,  Sirius Siempre-voy-a-ser-soltero Black, aparece de la nada con una hija de diecisiete años en el registro de hijos.-  exclamo divertida Tonks- eso sí que va a causar polémica- concluyó riendo- Suerte primito.

Dicho eso, le dio unas palmadas en la espalda, saludo a Kathleen con un abrazo, beso dulcemente a su esposo y se encamino al Cuartel de Aurores.

-Lo siento Sirius- se disculpo Kathleen apenada.

-No le hagas caso- espeto abrazándola de lado. -Bueno, tenemos todo el día libre ¿Qué queres hacer… hija?- preguntó diciendo la ultima palabro con algo de dificultad, tendría que acostumbrarse a ella.

-Tengo una brillante idea- contesto la muchacha sonriendo con picardía.


 Bueno, me gusta este capitulo por la aparición de Tonks, quien ahora pasa a ser prima de Kathleen, poco a poco ella va conociendo nueva gente. Me gusta porque pasa de no tener a nadie a tener una verdadera familia.

Comenten plis.

Besos, Chula