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Never Coming Home. — capítulo 13
-No ataques de frente. No a menos de que estés segura. -le repitió por segunda vez. Borgny frunció el seño luego de haber sonreído por el mohín de Alex. Había sentido una pequeña felicidad momentánea al ver a su instructora ser degradada a "mala profesora". Sin embargo, aquella alegría se disipó al instante cuando volvió a oír esa frase. Le pareció que cualquier otra forma de enfrentamiento que no fuera cara a cara era una cobardía, no obstante, necesitó de otro medio minuto para comprender a lo que Eric se refería: y tenía toda la razón. Ella era una principiante, una novata -como le gusta llamarla Eric-, y sería fácilmente vencida por cualquier otro vampiro experto si no contara con ventajas o elementos sorpresa, así como había resultado en todas las batallas en las que había participado hasta ahora: ella siempre tuvo algo su favor, algo que le dio la victoria, o casi.-Segundo, -prosiguió Eric cuando se aseguró de que ella le ponía atención- no te emociones demasiado. Podrías perder la concentración, y tu oponente logrará acabar más rápido contigo…. Tercero: jamás vuelvas a ser tan impulsiva -le reprendió- tienes que poseer, al menos, una táctica defensiva, ¿está claro, jovencita?-¡Sí, Señor! -Borgny levantó el brazo y posó su mano recta sobre la frente, tal cual lo hubiera hecho un soldado.-Eso está bien… me gusta ese "señor". -frotó su barbilla con los dedos de la mano izquierda, quizás si Borgny se volvía más dócil con el tiempo, le pediría que lo llamara de otra forma, una que le agradara tanto como ese "señor".Ella enarcó las cejas, no se habría imaginado nunca que Eric fuese tan fácil de manipular. Sonrió, ya tenía otro punto a su favor.-Entonces "señor" -enfatizó-, ¿qué se supone que debo hacer?-¿Pusiste atención a Alex?"¡Por supuesto!… ¡Me la pasé contra el suelo!, ¡idiota!" -pensó al mismo tiempo que rodaba los ojos.-Pues bien, -prosiguió él sin darle mayor importancia y omitiendo toda posible respuesta de parte de su alumna- algo así, ocurre en la mayoría de los combates. -Borgny se sorprendió, se imaginó siendo superada una y otra vez- Aunque, si sabes crear una estrategia, si utilizas el factor sorpresa a tu favor: no tienes de qué preocuparte.-Atacar por sorpresa…-Exacto.-Es algo cobarde, ¿no crees?-Sólo si eres una niñita llorona.A ella no le gustaba para nada esa idea, sentía como si fuese una abominación considerarla si quiera, pero finalmente aceptó, recordándose una vez más porqué debía obedecer.-El mundo vampírico, no es juego. Es cazar o ser cazado, matar o ser asesinado, no existen los finales felices ni nada de esa basura humana, ¿me oíste?Tomó aire con cuidado de no explotarse los pulmones, inhaló todo lo que pudo antes de soltarlo y de paso tranquilizarse; por más que lo intentara, seguía con ese humor de embarazada: sensible hasta más no poder.Eric comenzó a caminar luego de notar el extraño silencio de Borgny, había imaginado que le replicaría, que gritaría otra de sus frases venenosas contra los vampiros, pero de ella sólo obtuvo el sonido del aire llenar sus pulmones y el vaho después de salir.-Quédate allí. -le indicó cuando oyó sus pasos de cordero- Comencemos de nuevo. Durante las siguientes dos horas, Eric sometió a Borgny a lo que él consideraba el "entrenamiento perfecto". Primero le hizo trepar árboles -tarea por lo demás complicada para alguien que jamás en su vida humana había hecho algo así, pero que en cierta forma se alivianó al poseer la fuerza y los sentidos de un vampiro joven-, no obstante, la forma en que lo hacía no era la correcta: siempre subía muy aprisa, olvidándose de no emitir ni el más mínimo ruido, ni siquiera el leve crujir de las ramas podía oírse, y así la pobre muchacha repitió incontables veces la misma acción hasta que a su instructor le pareció que era suficiente. Continuaron las demostraciones: Eric cruzaba un pequeño claro de unos metros de ancho en un solo salto y le pedía a ella que hiciera lo mismo. Por último -luego de informarle a Alex- se alejaron dos kilómetros; allí le enseñó lo que él pensaba era la mejor forma de emboscar a un enemigo y la aplicó en su pareja, quien ante el increíble desplante de la táctica, sólo pudo evitar estrellarse contra el árbol, pero no logró amortiguar el choque de sus pies contra la tierra.Y apenas hubo terminado de realizar su pequeño plan junto a Borgny, cuando el crepúsculo dio paso a la luz trémula de un sol ceniciento por la mañana.-Ahora viene lo más importante. -anunció Alex con una voz remota, parecía absorbida por el suave brillo de su piel, y el calor tibio de los rayos trémulos de una tierra húmeda por las lluvias veraniegas.Borgny jadeaba despacio, un ir y venir de aire que lograba darle la sensación de recuperación, que el cansancio no era más que una invención de su mente inmortal y siguió creyendo que era mucho mejor entrenar con Eric que con Alex.-¿Qué piensas, cariño? -inquirió él.Posó una mano afable sobre el hombre de ella, la miró a los ojos de forma tierna y no respiró hasta que Alex le devolvió la mirada y con una sonrisa leve habló:-Díganme, ¿dónde estuvieron antes de encontrarse conmigo? -a pesar de que había dejado el mundo de las ensoñaciones, su tono de voz se perdió entre las exhalaciones del bosque al despertar como si proviniera desde los más profundo de la tierra.Eric enmudeció, esperó que la misma Borgny relatara su inusual historia, y ella se sintió desfallecer; no tenía ni la más mínima idea de por qué le causaba tanto temor responderle, pero era como si hubiera violado alguna ley, una significativísima ley que impedía cazar animales de la forma en que ella lo hizo.-Los esperé bastante tiempo en el sitio anterior, -se apresuró a decir- antes de hacer uso de mis habilidades de rastreo. ¡Mira que encontrarse en Rusia! -exclamó divertida.-No estamos en Rusia. -corrigió Eric.-Es casi lo mismo. -replicó ella recordando la cercanía a la frontera de dicho país- ¿Qué hacían?-Cazábamos. -respondió en un hilo.-¿Cazaban? -repitió- ¡Cazaban!, ¿¡Ya atrapaste a tu primera víctima y no estuve ahí para verlo!? Alex pareció enloquecer, observaba con profundo rencor a su novio, el mismo que le arrebató la oportunidad de enseñarle a Borgny cómo rastrear, cómo escoger la mejor presa, una infinidad de cosas que sólo ella podía decirle, que sólo ella estaba capacitada para mostrarle.- ¡Eric eres un idiota! -dijo mientras golpeaba con ira el hombro izquierdo de él.-No hizo nada. -masculló de la forma más serena que pudo, justo en el instante en que Alex le gruñía a su pareja- Simplemente me siguió… yo… él no… yo soy vegetariana.Su voz se cortó, ni siquiera después de dedicarse casi por completo a reevaluar sus palabras encontró una manera más fácil de decirlo. Todo le resultaba incómodo, molesto. Centró su mirada en la última copa de árbol que alcanzaba a distinguir con nitidez, le estaba costando más de lo necesario: ¿por qué simplemente no lo podía ignorar, y ya?-¿Vegetariana?... -susurró Alex sin poder contenerse más.En algún lugar del castillo subterráneo; Aro se encontraba en su biblioteca personal observando -quizás por venteaba vez- un libro de arte contemporáneo relativamente nuevo. Francamente, y aunque mantenía la vista fija en la mujer del cuadro, se dedicaba a reflexionar sobre su guardia.Repasaba uno por uno sus "talentos", o más bien sus piezas de colección, y sin embargo, a pesar de que los gemelos eran su mayor "trofeo", existía en él una pequeña vocecita insatisfecha: "Si tan sólo ellos se unieran" -pensó en un suspiro que parecía de lamentación-. Pero "ellos" ya lo habían rechazado, y después de su último encuentro, dudaba que desearan visitarlo, no luego de casi exterminar a la niña semi-vampiro y todo su clan.Por otro lado estaba Borgny -y no podía evitar emocionarse al imaginársela entre sus filas-: la más reciente pieza y -por ahora- una de las más interesantes. "¿Qué haré con ella? -se preguntó-, ¿Cómo saciaré su sed de venganza?..."El suave sonar de unos nudillos lo desconcentró y sonrió.-Adelante, querida. -dijo al reconocerla.La mujer de capa oscura entró en la biblioteca, se inclinó levemente en señal de respeto, y retiró de su cabeza el gorro espeso que le cubría el rostro.-Señor… -susurró con los ojos sumisos y brillantes.-Ah, mi querida Chelsea… -dijo el anciano estrechando el rostro de su súbdita entre sus manos alargadas- No quisiera importunarte. -la soltó para luego dirigirse a una de las tantas estanterías y tomar entre sus manos un viejo pergamino- Pero he de solicitar tu ayuda nuevamente.Chelsea sonrió ampliamente, y quiso decirle algo, pero optó por guardar silencio.-Hay una recién nacida en las manos de Eric y su compañera, ellos se ocupan de su entrenamiento… sin embargo, ésta adorable criatura se niega a unirse a nosotros… y desearía que la "convencieras", Chelsea. Siempre has tenido el poder de persuadir a cualquiera -sonrió ampliamente-.Ella asintió, Aró volvió a sonreir de forma magistral, tan sólo quedaba afinar los últimos detalles… Ya lo sé... los capítulos se han puesto un poco lentos, pero desde aquí en adelante prometo que se harán más interesantes... ya saben, empezaron las clases y a mí como que se me va la inspiración. Aún así, seguiré adelante :D