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Saldando Deudas — capítulo 4
PERDON POR EL RETRASO. AHI VA EL CAPÍTULO, ESPERO QUE LES GUSTE
Capitulo 4:
—Entremos a beber algo.
Hermione le miró de reojo e hizo un gesto de disgusto.
—No voy vestida de forma adecuada.
Los ojos de él recorrieron su figura, y encogió los hombros.
— Es un lugar muggle Granger, así estas bien
Deseó gritar que la llevara a casa, a su casa, aunque ésta se encontraba a miles de kilómetros de distancia, al otro lado del mundo. Tuvo que hacer un esfuerzo para no reír con amargura. Ya no tenía hogar, la verdad es que no tenía nada. Hasta la ropa que llevaba puesta la había pagado Malfoy, que se encontraba a su lado.
—¿Qué quieres beber?
Hermione le miró con expresión distante, y muy desconfiada, mientras intentaba ordenar sus pensamientos. Había entrado en el pequeño bar, que estaba repleto.
—Me gustaría tomar algo caliente.
—¿Quizá un café irlandés? —sugirió Draco, esperando su aprobación—. ¿O uno jamaicano?
—El jamaicano, gracias. Malfoy, ¿Te puedo hacer una pregunta?
—Ya la estas haciendo Hermione, dime
Esta se puso incomoda al escucharlo pronunciar su nombre — Bien, ¿Cómo es que sabes tanto sobre cosas, por así llamarlo, muggles?… Es decir sabes conducir, los diferentes tipos de café y hasta los servicios que nos provee el Estado; Es simplemente muy extraño porque siempre dijiste aborrecer lo que no fuera mágico— dijo.
— Mira, a decir verdad tanto yo como mi familia siempre tuvimos contacto con el mundo muggle, ya sabes Granger, negocios e inversiones, son muy importantes y generan mucho dinero; estos últimos dos años estuve viviendo aquí por cuestiones de negocios… Pero no importa, una vez casados volveremos a Malfoy Manor
Hermione se quedo horrorizada — No, gracias Malfoy, prefiero quedarme como indigente antes que pisar tu mansión, creo que sabrás, me trae muy malos recuerdos.
Draco estuvo de acuerdo al instante aunque no demostró sus intenciones — Ya exiges regalos como toda esposa de un millonario — río Malfoy — Bien, podemos comprar otra mansión, siempre y cuando mi madre quiera quedarse sola en M. Manor — Concluyo.
…
—Que sean dos Jamaiquinos—le aclaró Draco al camarero. Después de un largo silencio, ella pronunció las primeras palabras que le vinieron a la mente.
—Imagino que te mantienes en contacto con Sophie.
—Sí, debe estar ansiosa por conocer el resultado —contestó, mirándola fijamente.
—¿Tuvieron alguna duda? —preguntó con ironía.
—No.
El camarero regresó con dos tazas de aromático café, con una gruesa capa de crema y algo de licor.
—Debo hablar con ella, Malfoy.
— Como sea, en los próximos días irá contigo para ayudarte a hacer las compras.
—¿Será mi confidente o mi guardaespaldas? —Tan pronto pronunció esas palabras, lo lamentó, pero ya era demasiado tarde.
—Te aconsejo que trates de aceptar la situación.
Se dijo que tendría que controlarse, para evitar más problemas.
—¿Cómo te ganas la vida aquí mas precisamente?
Hermione pensó que aunque no quisiera aceptarlo, como su futura esposa, tenía derecho a preguntárselo.
—¿Ha llegado el momento de las preguntas? —inquirió Draco con aire burlón.
—Tú ya sabes todo sobre mí.
—Pregúntame lo que quieras —la invitó con tono sarcástico.
—Ya te he hecho la primera pregunta.
—Compro y vendo propiedades... acciones. También pertenezco al consejo de dirección de varias compañías. Soy dueño de algunos caballos de carreras. Puede decirse que tengo varios negocios.
—¿Eso es todo?
—¿Quieres más?
—¿Hay algo más? —preguntó, sorprendida.
—Tomo parte activa en los asuntos municipales.
—¿Política?
—No, exactamente. El progreso es importante y si se canaliza correctamente, es posible preservar la ecología. Sin embargo, hay muggles lo bastante ambiciosos para desear llevar a cabo muchos proyectos, con el único fin de obtener beneficios financieros. En diez o veinte años nuestro medio ambiente estará muy contaminado y eso es algo que debemos evitar ya que puede afectar a nuestro medio también
Hermione nunca pensó que el mismo Draco Malfoy quisiera preservar la ecología, realmente la estaba sorprendiendo. Le parecieron muchas actividades y, sin poder evitarlo, le preguntó —¿Cuántos años tienes? — con ironía
—veintidós Granger. ¿Quieres una entrevista? —dijo con sarcasmo— Mi padre murió hace 3 años gracias al muy merecido beso del dementor, mi madre y yo vivimos en Malfoy Manor, aunque hace dos años que vivo aquí en Sidney pero los fines de semana me transporto por polvos flu. ¿Algo más?
Sintió un nudo en la garganta.
—Ya veo.
—¿Qué es lo que ves, Hermione?
—¿Sabe ella algo de mí?
—Si.
—No me cuesta trabajo creerlo¿Y ahora? —preguntó ella con ansiedad.
—Te presentaré como mi prometida — Ella le miró con curiosidad.
—¿No le resulto extraño? O estaba al tanto de la situación…
—¿Extraño que tenga una novia?
—No seas...
—¿Gracioso? Mi madre no tuvo nunca problemas con la sangre, despreocúpate si es por eso… Y si, si estaba al tanto de "La situación", bueno, por lo menos de una parte…
Concluyó la frase terminando de beber el café y se reclinó para contemplarla.
—Somos solo dos en la familia, pero respetamos el derecho que tiene cada uno de vivir su propia vida. Puedes estar tranquila. No dudo de que se sentirá encantada cuando sepa que he decidido casarme al fin.
—Lo más normal es que transcurran varios meses entre el compromiso y la boda.
—Oh, Granger es que estoy muy impaciente como para cumplir los formulismos.
—¿Cuándo piensas comunicarle la noticia oficialmente?
—Esta noche. Cenaremos con mi madre.
—¡Espero que estés bromeando! —exclamó Hermione con vehemencia.
Le atemorizaba pensar que iba a ser presentada de esa forma, y no luchando, a la madre de Malfoy
—No debes asustarte —murmuró él—. No era una mortifaga. En caso de que quiera hacerte un cruciatus yo estaré allí. —
—Representando tu papel en la farsa, supongo.
Él sonrió con ironía. —El papel de un hombre muy enamorado.
—Nunca podrás ser eso
Tembló al enfrentarse con su penetrante mirada.
—¿Nos vamos? —preguntó él levantándose en ese instante.
Eran casi las cinco cuando Draco detuvo el coche frente a la puerta de su magnífica residencia y Hermione entró en el espacioso vestíbulo para encontrarse con Serafina, quien la saludó, sonriente.
—¿Ha disfrutado del paseo? Déme su abrigo.
Ella dejó que le quitara el abrigo, observando que Draco ya se había quitado la cazadora forrada con piel de borrego y se acercaba a ella.
—Me gustaría salir dentro de una hora. ¿Estarás lista para entonces?
Cielos, ¿cuánto pensaba que iba a tardar en bañarse, cambiarse de ropa y maquillarse? Podría hacerlo en la mitad de tiempo, si era necesario. Le dio una respuesta afirmativa y se dirigió hacia la escalera.
Después de una rápida ducha, regresó al dormitorio y se arregló.
Quince minutos más tarde ya estaba lista y se miró atentamente en el espejo. La sombra en los párpados y el rimel que se había dado en las pestañas destacaban sus ojos, haciéndolos parecer grandes y luminosos y la suavidad de su piel estaba acentuada por el ligero maquillaje, creando un conjunto muy atractivo.
En general, para peinarse solía hacerse un moño alto o dejaba que el pelo le cayera suelto sobre los hombros. Esa noche decidió recogérselo en la nuca, confiando en que, de esa forma, parecería más segura.
Él la esperaba en la planta baja y Hermione tuvo que detenerse unos instantes, abrumada al verle vestido con un traje oscuro de tres piezas, su figura era extremadamente atractiva.
—¿He tardado? —preguntó con voz bastante temblorosa, amonestándose por ello en silencio.
—No. Antes de salir, quiero hacer dos cosas.
Se acercó a ella reflejando admiración en su mirada, extendió una mano y le soltó el moño trenzado, dejando que sus dedos recorrieran toda la longitud del pelo.
—Me gusta más suelto —murmuró.
—Pues a mí no —respondió indignada.
—¿Imaginas que un estilo tan severo te hace parecer mayor?
—¡Ahora tendré que cepillármelo Malfoy!
—¡Tonterías! —dijo Draco con suavidad—. Está muy bien así. — Metió la mano en el bolsillo de la chaqueta y sacó un reluciente anillo.
—Dame la mano.
Hermione estaba atormentada ante tanta amabilidad y halagos. Ya había dejado pasar alguno que otro en el día, pero ya creía ser suficiente… ¿ A que jugaba? —¿Para qué? — preguntó con cautela.
—Para poder ponerte esto.
Le miró asombrada mientras deslizaba en su dedo un anillo de oro con una hilera de brillantes. Lo sintió pesado y extraño, ya que no quería usar ningún símbolo externo que demostrara que le pertenecía.
—Me ha quedado perfecto. ¿También debo agradecer esto a Sophie? ¿O sólo ha sido una afortunada coincidencia? —preguntó no pudiendo contener más su enfado—. Para tenerlo listo debías estar muy seguro de tu éxito.
—Ha sido tal como tú dices —le contestó con tono de burla—. ¿Quieres tomar algo antes de marcharnos?
Sin duda, una copa la ayudaría a recobrar la calma y a reunir el valor necesario para la velada que la esperaba. Sin embargo, casi nunca bebía alcohol, y con una copa, se sentía un poco mareada.
—No, gracias —respondió.
—Entonces, nos vamos. Usaremos un traslador porque la chimenea no funciona
Le cogió el abrigo que ella llevaba en el brazo y le ayudó a colocárselo.
—¿En dónde?
Cuando le preguntó eso, ya habían pasado el puente de Pointe Pi-per y se dirigían hacia el este.
—'En Vaucluse. En una loma desde donde se contempla el puerto hay una planta con un traslador
Comenzó a ponerse nerviosa cuando el coche disminuyó la velocidad y entró en una zona de árboles, deteniéndose junto a la planta.
Ella se agarro instintivamente de su brazo y luego de extrañas sensaciones que le invadieron el cuerpo aterrizaron en la puerta de Malfoy Manor.
Hermione caminó a su lado, preparándose mentalmente para lo que la esperaba.
—Relájate —le aconsejó en voz baja—. Parece como si estuvieras a punto de entrar a Askaban.
—Quizá es así —le dijo temblorosa, al tiempo que él sonreía, irónico.
—Puedo asegurarte que es muy humana
Aún sentía su suave risa burlona cuando se abrió la puerta principal y entraron
Ella no se había dado cuenta de que Draco le había cogido de la mano, conduciéndola a la sala. Sentía sus dedos firmes y, de forma inconsciente, los apretó, como si se estuviera ahogando y tratara de aferrarse a un salvavidas.