¿Leona o Serpiente? — capítulo 8
Nahuel
La castaña guió a Draco por calles llenas de personas, sonidos raros y esos extraños aparatos que avanzaban y se detenían entre gritos y sonidos chillones.-¿Es que vamos a caminar toda la mañana?- grito le rubio deteniéndose frente a una tienda de mascotas.
- Cállate Malfoy, ya estamos cerca- respondió dando vuelta en una esquina para entrar en un extraño edificio- Vamos entra de una vez- repuso Hermione cuando estuvo sentada frente al volante del auto. Draco no quería subirse a esa cosa, había visto a algunos autos antes pero su padre los había descrito como el peor invento de los muggles y eso era suficiente para que él prefiriera mantenerse alejado de esas cosas.- Si caminamos puede que tardemos toda la mañana en llegar, es más rápido de esta forma.
El rubio hiso una mueca despectiva pero no subió al auto, no le terminaba de gustar la idea pero tampoco quería caminar toda la mañana, finalmente decidió que si Granger podía subirse en uno de esos, él también podría… Si tan solo encontrara la manera de entrar pensó examinando el aparato detenidamente. No debía ser tan difícil si la comelibros lo había logrado.
- Si no te subes de una vez me iré sin ti - escuchó la vos de la joven, aquello solo logro molestarlo- Por Merlín, Malfoy súbete ya- lo apuro abriendo la puerta del copiloto y Draco pudo por fin entrar al auto- Ponte el cinturón- le advirtió molesta por la espera.
Tardaron a cerca de media hora en salir de la ciudad, Hermione parecía nerviosa, miraba al rubio con el rabillo del ojo y murmuraba algunas palabras como si entablara una discusión con ella misma, mientras Draco comenzaba a darse cuenta de que los autos no eran un invento tan malo, no eran tan veloces como una escoba pero había algo en ellos que despertaba su interés.
La casa de los Granger estaba ubicada en las afueras de la ciudad, era más grande de lo que Malfoy hubiera esperado y ciertamente debía ser mucho más acogedora que la suya. La señora Granger les abrió la puerta y los envolvió en un abrazo y los introdujo al interior de la casa donde el señor Granger los esperaba impaciente.
Draco se sintió intimidado cuando la mirada de aquel hombre se detuvo en él, analizándolo en silencio, luego de unos segundos que al Slytherin le parecieron horas, pero finalmente extendió su mano hacía el rubio y le dedico una sonrisa amenazadora.
-Hermanita, como fuiste tan estúpida- grito él tomando el brazo donde el tatuaje relucía con la luz de las llamas de la chimenea.
-
Sueltame, Nahuel… no tienes ningún derecho a juzgarme- dijo Astoria forcejeando con el joven- vine aquí buscando tu ayuda pero creo que me equivoque, es mejor que me vaya- dio la vuelta y se encamino hacía la salida.
-
Hermanita, entiende que esto no es vida, sabes lo mucho que me arrepiento de haberme unido a Voldemort pero ya no puedo volver atrás. Esta no es vida para ti Astoria, ¿por qué lo hiciste?- dijo Nahuel tomándola por el brazo.
-
Astoria entiende que esto no es un juego, no podrás volver atrás. Nuestros padres…
-Renegaran de mí y me sacaran de sus vidas… me borraran de su vida tal y como lo hicieron contigo- completo la muchacha- no me importa, no me hacen falta.
-
Y todo esto por un chico…- bufó el joven, sus ojos verdes parecían ver a través de la joven. A primera vista el parecido era notable, Nahuel Greengas tenía 18 años, un tono de piel muy claro, los cabellos dorados de su hermana y el porte característico de un sangre limpia.
-
No es por cualquier chico, yo lo amo Nahuel… No puedo perderlo- respondió abrazando a su hermano.
-
Entonces creo que es mejor que te instalen de una vez en tu nuevo cuarto y regreses a Hogwarts lo antes posible- repuso él con una sonrisa amarga- Hermanita ¿Quién te hizo la marca?
-
Bueno, ahora esa niña tiene una marca tenebrosa… ¿y de qué te sirve? Por qué le permitiste unirse a nosotros, es apenas una niña idiota- replicó el hombre que se encontraba sentado en un sillón frente al fuego bebiendo una copa de whiskey de fuego.
-
Vino a mí buscando ayuda para evitar la boda de Draco… Es solo una niña pero en estos momentos no nos conviene que intente algo por muy estúpido que sea- respondió Bella jugando con uno de sus risos.
-¿Y ahora que es una de nosotros que haremos con ella?...
-
Usarla… usarla para cumplir nuestra misión- respondió la mujer sonriendo mientras sus ojos reflejaban las llamas del fuego.
-
¿Te das cuenta de que Nahuel no nos permitirá lastimarla?- pregunto Lesstrange con cierto deje de reproche en su voz- ese idiota adora a su hermana.
-
Lo sé y precisamente por eso ahora podemos tenerlo más controlado, Nahuel no es tonto sabe que la guerra está cerca. Aún no entiendo porque sé unió a los mortifagos, no sé como el Lord Tenebroso lo aceptó siendo tan joven pero no me corresponde a mi poner en duda los planes de mi Señor.
-
Claro, Bella… pero debes admitir que el muchacho es talentoso, tengo entendido que domina muy bien las artes oscuras, su hermana es una debilidad pero tiene muchas habilidades… interesante- replicó con una sonrisa cómplice hacía su esposa.
Los tentáculos del gran calamar agitaban las aguas del lago emitiendo tenues brillos cuando los rayos del sol se reflejaban en ellas mientras el viento mecía las hojas del árbol y acariciaba suavemente la túnica de joven que dormitaba debajo del árbol, Harry bostezo cansado… se sentía solo, había perdido a sus padres cuando apenas era un bebé; Sirius su padrino, su única familia también estaba muerto y ahora sus amigos estaban divididos.
Hermione esperaba un hijo de Malfoy, iba a casarse con él, con su peor enemigo; Ron estaba destrozado con la noticia, sumido en la depresión al igual que Ginny… Sus amigos estaban divididos y él cargaba sobre sus hombros el peso de ser el elegido. Se sentía perdido, sin Hermione dándole consejos, sin Ron haciéndolo reír por alguna tontería, el Trío de oro se estaba reduciendo a nada frente a sus ojos y no había nada que él pudiera hacer para evitarlo.
-
Suéltalo de una vez, ¿Qué quieres a cambio?- repuso la castaña cuando estuvieron sentados en la sala de la mansión Malfoy.
-
¿Por qué debería querer algo Granger?- replicó Draco con una mueca divertida sentándose en uno de los sillones.
-
Debo recocer que me sorprendió tu actuación frente a mis padres pero no me engañas, no lo hiciste por nada- dijo la castaña tomando asiento frente a su futuro esposo.
-
Esta bien, tienes razón…- reconoció el rubio- después de la boda tú… debes… debes vivir conmigo, con los Slytherin…
-¿Estás loco?- grito Hermione levantándose furiosa- No pienso abandonar Gryffindor, no voy a vivir con las serpientes…
-
Les dije que la idea no iba a gustarte pero no sirvió de nada- respondió Draco sin hacer caso de los gritos de la castaña.
-
Mo, no y no…. No voy a hacerlo, no abandonare a Harry, Ron y Ginny solo porque tus padres quieren aparentar algo que no es verdad, no voy a hacerlo….
-
Pues tendrás que hacerlo querida- la voz de Narcissa parecía tan amable al pronunciar aquellas palabras.
-
Esto ya ha llegado muy lejos, no lo haré…- replicó Hermione
-
¿Ni siquiera para asegurar la seguridad de tus padres?- Lucius Malfoy permanecía junto a su esposa, su mirada estaba clavada en Hermione pero las palabras que había pronunciado no parecían haber salido de su boca.
-
Basta de amenazas, ya estoy harta de que intenten controlar mi vida- replicó la Gryffindor con los ojos llenos de lágrimas contenidas.
-
La promesa inquebrantable, podemos proteger a tus padres… podemos alejarlos de lo que está por venir- dijo Narcissa.
-
¿Protegerlos?- Balbuceó Hermione confundida- no… ustedes nunca…
-
Podemos hacerlo… podemos hacerlo ahora- repuso Lucius sacando su varita.
Hermione observo a los Malfoy sin poder creer lo que estaba sucediendo, todo el mundo mágico sabía que Voldemort se hacía más fuerte cada día, sus padres corrían peligro pero… sentía como si al aceptar su ayuda estuviera traicionando a Harry.
-
Pero ustedes son mortifagos…- replicó Hermione ante la mirada atenta de los esposos
-
El pasado no puede cambiarse querida… pero ciertamente ahora las cosas son diferentes, nuestro hijo y nuestro nieto merecen algo mejor- dijo Narcissa con la varita en alto- puede que no confíes en nosotros pero eres lo bastante inteligente para comprender como funciona el hechizo.
El cerebro de Hermione trabajaba a marchas forzadas intentando comprender lo que estaba sucediendo, ¿acaso era posible que los Malfoy estuvieran siendo sinceros?, ¿realmente no pensaban unirse a Voldemort?. Hermione Granger era la bruja más inteligente de su generación pero la repentina declaración de los Malfoy la llenaba de incertidumbres y se sentía perdida pero las palabras de Dumbledore se abrieron paso entre sus pensamientos aclarándolo todo. Dumbledore era sabio, sabía lo que hacía, pero sobre todo Dumbledore tenía razón…
Espero que lo disfruten....