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Historia 102767 — capítulo 15

-¿Con Scorpius?

-Los vi en la cueva donde estaba escondido el relicario de Slytherin, uno de los Horrocruxes de Voldemort. Fui allí la noche que murió Dumbledore, y estoy seguro que era allí donde estaban. Tengo que ir…

-¿Estás loco, Harry? -exclamó Ginny, impresionada. -¡Voldemort y Scorpius están muertos!

-¿Y por qué tuve ese sueño, Ginny? ¡No entiendes! ¡Tenemos que llamar a Ron y a Hermione!

•

Ronald Weasley y Hermione Granger esperaban a que su preciosa nieta Megan se durmiera, contándole historias escritas en los Cuentos de Beedle el Bardo, un libro que Dumbledore dejó para Hermione en su testamento una vez que falleció.

-¡Ron! ¡Ron! ¡Hermione!

Megan gritó, alarmada. Ron y Hermione sacaron sus varitas.

-Es la voz del tío abuelo Harry. -susurró Megan, sorprendida.

-Es cierto, cariño. Quédate aquí con la abuela. -le ordenó Ron.

Y el hombre salió de la habitación. La cabeza de su cuñado y mejor amigo estaba en la cabeza de la chimenea.

-¿Qué sucede, Harry? Ya es tarde…

-Necesito que vengas a casa. Con Hermione. -le pidió el aludido. -Es muy importante.

Ron notó que parecía muy asustado.

-Estamos con Megan, Harry, no podemos irnos. Vengan aquí con Ginny, si quieren.

Dos minutos más tarde, Harry y Ginny estaban sentados en el sofá de Ron y Hermione, que ayudaban a que Megan se durmiera. Cuando ésta cerró los ojos y respiró profundamente, fueron al encuentro de los recién llegados.

-¿Qué es tan urgente? -preguntó Hermione, notando que Ginny parecía exasperada.

-Harry soñó con Voldemort.

Ron y Hermione abrieron mucho sus ojos, impresionados.

-¿Voldemort? ¿Lord Voldemort?

-¿A qué otro Voldemort conoces, Ron? -le espetó Harry. -Sí, soñé con él. Como pasó cuando tu padre fue atacado, yo veía desde el interior de una serpiente, y estoy seguro que se trataba de Nagini…

-¿Y qué hacían?

-Estaban en la cueva donde estaba escondido el relicario, ¿recuerdan?

Ron y Hermione no habían acompañado a Harry hasta aquel espantoso lugar, pero éste les había contado los obstáculos que Voldemort había dispuesto para evitar que un intruso tomara su tercer Horrocrux.

-¿Y qué más ocurría en el sueño? -preguntó Hermione.

-Voldemort mostraba el lugar a una persona que estaba enmascarada y encapuchada. Conforme iban avanzando los minutos, el desconocido se quitó primero la máscara y cuando se sacó la capucha, desperté…

-¿Llegaste a verlo? -le preguntó Ron.

-Creo que era Scorpius.

Desde la cercana habitación de huéspedes, Megan abría mucho sus ojos al escuchar aquel nombre. El nombre en el que pensaba cada noche antes de dormirse, el nombre del risueño adolescente de su foto a quien miraba y saludaba todos los días cuando se despertaba. Pero su padre no era la única duda que Megan tenía: ¿quién era "lord Voldemort"? Los títulos nobiliarios no existían en el mundo mágico…

-¿Scorpius? -repitió Ron.

-Dios, ¿por qué seguimos teniendo esta conversación? -espetó Ginny. -Voldemort y Scorpius están muertos; hasta Nagini fue decapitada.

-No pudo haber sido un sueño normal… -murmuró Harry, ya no del todo convencido.

-Harry, no hay magia capaz de traer a los muertos a la vida. -le recordó Ron.

-Cadmus Peverrell le pidió a la mismísima muerte que le diera el poder de resucitar a los muertos, y ni aún así. -continuó Hermione. -Según lo que nos contaste, la Piedra de la Resurrección no devolvía a los difuntos a la vida, sólo hablabas con sus almas.

-¿Pero por qué sueño esto después de casi 40 años? -exclamó Harry. -¡Es ilógico!

-Coincidencias, Harry. -le espetó Ginny. -No hay manera de que los muertos vuelvan a la vida, simplemente no la hay…

-Recuerdo cuando Al empezó a juntarse con Scorpius, y por consiguiente tuve que relacionarme con Draco. -la interrumpió Harry, absorto en sus pensamientos. -Él me contó que cuando Lucius murió, él y Scorpius (que en ese momento era un bebé) fueron raptados a un lugar desconocido, y que al volver él no parecía reconocer a Narcisa… Dijo que había visto a una mujer parecida…

-Scorpius era un bebé, Harry.

-Sí, pudo haberse confundido entre aquella cantidad de Mortífagos, que habían escapado de Azkaban hacía sólo horas.

-¿Piensas en Bellatrix, cierto?

Harry los miró uno por uno. Ni siquiera su esposa comprendía su desesperación.

-Tengo que ir allí. -decidió, levantándose.

-¡Harry, ese lugar está vacío! -exclamó Hermione.

-¡No hay magia…! -empezó Ginny.

-¡NO ENTIENDEN! -gritó Harry. -¡Ese sueño no fue normal!

Antes de que alguien pudiera decir algo, notaron que Megan estaba de pie en el umbral de la habitación de huéspedes. Sus hermosos ojos grises estaban clavados en los verdes de su tío abuelo.

-¿Mi papá está vivo?

Ginny miró a Harry muy molesta, y al mismo tiempo que Hermione se puso de pie y se acercaron a la preciosa niña.

-No, mi amor, el tío Harry tuvo un sueño. -le explicó Ginny resaltando las últimas tres palabras.

Megan abrazó a su abuela mientras Ginny le acariciaba el cabello.

-¿Qué es la Piedra de la Resurrección, tío? -preguntó Megan.

-Cariño, hay ciertas conversaciones de adultos que no debes escuchar. -le dijo Ron.

-Pero esto no tiene nada de malo, ¿o sí? -insistió Megan. -Me gustaría poder hablar con mi papá, aunque sea una vez.

-Sucede, Megan, que la Piedra de la Resurrección lleva 38 años perdida. -le explicó Harry con pesar. -Puedo intentar encontrarla para que puedas hablar con tu papá.

-¿Lo harías? -le preguntó Megan.

Su manera de sonreír era idéntica a la de Scorpius. Abría sus ojos como él solía hacerlo, y tenía esa cálida mirada…

-Por supuesto, cariño. -aceptó Harry. -Mereces conocer a tu padre.