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Historia 102767 — capítulo 6

La relación entre Albus Potter y Rose Weasley con Scorpius Malfoy se volvió algo tensa desde que los dos primeros vieron la Marca Tenebrosa en el antebrazo del rubio, hacía más de dos años. Seguían estando juntos, pero no hablaban todo el día como solían hacerlo. Muchas veces Albus y Rose estaban con sus primas, o acompañaban a Lily, a Hugo y a Louis, mientras que Scorpius se quedaba con sus compañeros de Slytherin. Ninguno decía nada por esto, y a veces se cruzaban y sólo se sonreían.

El primer día de abril, Albus y Rose caminaban con Molly, Lucy, Roxanne y Dominique. Hablaban de una tarea de Herbología cuando vieron a lo lejos a unos chicos de Sexto y Séptimo de Slytherin sentados contra un muro, hablando tranquilos. Entre los de Sexto estaba Scorpius.

-Nosotros hacemos grupo con Scor, Al, voy a ir a preguntarle algo. -dijo Rose.

A medida que los seis adolescentes se acercaban a los de Slytherin vieron que llegaron antes que ellos unos muchachos de Ravenclaw y Hufflepuff, de Séptimo.

-Vámonos de aquí, o los hijos de los Mortífagos nos matarán como hicieron con…

Parecía que Scorpius hubiera estado esperando un ataque físico o verbal de aquellos muchachos. Movió su mano como si fuera un látigo y el alto chico que había dicho aquel ofensivo comentario se cayó al suelo. Albus, Rose, Dominique, Roxanne, Molly y Lucy se quedaron quietos, sorprendidos, al ver que la mejilla derecha del inconsciente muchacho estaba atravesada por un tremendo tajo, y la sangre comenzó a bajar por su cuello.

-Pueden meterse conmigo… -les dijo Scorpius mientras él y sus compañeros se ponían de pie al mismo tiempo con sus varitas en mano, y los de Ravenclaw y Hufflepuff también los apuntaban con las suyas. -O con ellos… Pero no con nuestras familias.

-Los Mortífagos han escapado de Azkaban hace 14 años, es cuestión de tiempo que ustedes se unan a ellos.

Por lo menos diez destellos rojos salieron al mismo tiempo de las varitas. Albus salió corriendo a toda velocidad hacia su mejor amigo con su varita en la mano, Rose le pisaba los talones, y detrás venían sus primas, alarmadas.

-¡Oigan! -exclamó Albus.

Los encantamientos aturdidores se partieron y todos miraron al prefecto de Gryffindor.

-Diez puntos menos para Ravenclaw. -espetó Rose.

-Y diez puntos menos para Hufflepuff. -agregó Albus.

-¿Y Slytherin? ¡Mira lo que Malfoy le hizo a Austin!

-Ustedes los provocaron. -les dijo Albus. -Váyanse o los castigaré a todos por horas.

Uno de ellos abrió la boca para decirle algo, pero otro, con sensatez, lo miró con odio y empujó a su compañero para que se fueran, haciendo levitar a su amigo inconsciente. Sin duda no lo llevarían a la enfermería porque serían los primeros en tener problemas. Albus esperó que supieran cómo curarlo, y que no los vieran hasta que llegaran a su Sala Común.

-Scor, contrólate. -le pidió Albus. -Sabes que tendría que haberte quitado puntos por atacar a Basset.

-Detesto que se metan con mi familia, Al. -le dijo Scorpius. -A partir de ahora no voy a reaccionar bien con ningún tipo de comentario ofensivo que tenga que ver con el pasado de mi familia.

Uno de los amigos de Scorpius puso una mano en su hombro, expresando su entendimiento. Molly, Lucy, Roxanne y Dominique miraron a Malfoy, que se empezó a alejar solo, y casi de inmediato fue seguido por el resto de sus amigos.

-Scor está cambiando mucho. -se lamentó Rose viéndolo caminar a lo lejos con más arrogancia de lo normal.

-Antes se enojaba cuando nos alejábamos mucho tiempo de él, y ahora en cambio ni siquiera parece importarle. -dijo Albus mientras veían a Malfoy perderse de vista, y volvían a encaminarse rumbo a la Sala Común de Gryffindor.

-No se peleen con él. -recomendó Roxanne caminando junto a Albus.

-Sí, es un gran chico. -opinó Lucy, que estaba a la derecha de Rose.

-Y un buen amigo y persona. -agregó Molly, a la izquierda de Roxanne.

-Aparte es tan bonito. -dijo Dominique con timidez.

Rose la miró con desagrado. Su hermosa prima, a pesar de ser muy vergonzosa, terminaba con cualquier chico a quien considerara lindo, porque más de la mitad de los alumnos de Hogwarts estaban embobados con ella, sin la necesidad de que desplegara sus encantos de veela, heredados de su madre.

-Eso no tendría nada que ver para mí. -murmuró Albus.

Todas sus primas rieron, y pasaron a otro tema. Sólo Rose pensaba en que cada día que pasaba se alejaba más y más de Scorpius.

•

Al día siguiente, Albus y Rose vieron a Scorpius desayunando en la mesa de Slytherin. Estaba normal, risueño como siempre, y atragantándose con todo lo que comía y bebía. Los primos notaron que Austin Basset no estaba en su mesa. El día continuó pasando y el chico no asistía a las clases.

-¿Qué demonios le habrá sucedido? -le preguntó Albus a Rose cuando salieron de la última clase del día y no se cruzaron en ningún momento con Basset.

-Vamos a hablar con sus amigos a la hora de la cena, a ver si nos enteramos qué fue lo que pasó. -sugirió la hermosa adolescente.

Fueron a la punta de la mesa de Ravenclaw, donde el mismo grupo que el día anterior había discutido con Albus se encontraba reunido, aunque Austin no se encontraba entre ellos.

-¿Por qué Austin no se presentó a ninguna clase? -le preguntó Albus al más gordo de ellos.

-Ni a almorzar ni a cenar. -agregó Rose, algo preocupada.

-¿Por qué? -preguntó otro de ellos, escandalizado. -¡Malfoy lo atacó con magia negra, la cicatriz de ese tajo no se le irá! ¡No sabemos qué hacer!

¿Magia negra? -repitió Rose, sorprendida. -¿Scorpius?

-Sí, tu estúpido noviecito le dejará esa marca de por vida a mi mejor amigo. -le espetó otro muchacho, furioso.

Albus no podía creer lo que estaba escuchando: no podía ser, su mejor amigo no podía comenzar a seguir los antiguos pasos de la Familia Malfoy. Estaba seguro que los muchachos de Ravenclaw se equivocaban. Y sin embargo, ellos eran más grandes que él. Sabían más, ¿qué probabilidades había de que fueran ellos los que se equivocaran?

-Scor no es mi novio, es mi mejor amigo. -les soltó Rose, ruborizada.

-Si usó semejante magia oscura, tiene que saber hacer algo para que se le vaya esa cicatriz del rostro a Austin.

En ese momento oyeron una familiar risotada a lo lejos, y vieron a Scorpius retirándose del Gran Salón junto con cuatro o cinco chicos de Séptimo de Slytherin.

-Vamos a buscarlo ahora. Tendrá que entrar a la Torre Ravenclaw. -decidió el muchacho gordo.

Los chicos de Séptimo se levantaron de su mesa y corrieron detrás de los muchachos de Slytherin, seguidos por Albus y Rose. Cuando salieron del Gran Salón, vieron que los chicos de Slytherin estaban por bajar a las mazmorras.

-¡Scor! -exclamó Albus.

Éste volteó y miró sorprendido a los acompañantes de su mejor amigo.

-¿Qué hacen con ellos? -les preguntó Scorpius metiendo una mano en su bolsillo casi al mismo tiempo que sus acompañantes.

Albus y Rose se acercaron a él. Los muchachos de Ravenclaw se quedaron atrás, observando molestos.

-¿Qué hechizo usaste ayer para atacar a Basset, Scor? -le preguntó Rose.

Éste la miró abriendo sus hermosos ojos.

-¿Importa?

-Dicen que la herida que le hiciste fue infligida con magia negra. -susurró Albus, preocupado.

Los claros ojos de Malfoy se clavaron con frialdad en los chicos de Ravenclaw, que lo miraban desafiantes.

-¿Eso es cierto, Scor? -le preguntó Rose en voz baja. -¿Empleaste la magia negra para dañar a Basset?

-Es un hechizo que usamos con los chicos. -explicó Scorpius. -No es de magia negra porque tiene cura.

Sin decir otra cosa, se acercó a los muchachos de Ravenclaw. Todos eran más altos qu e él, y sin embargo Scorpius no pareció temerle a ninguno de ellos porque se acercó de manera provocativa.

-¿Dónde está el idiota de Basset?

Cinco varitas lo apuntaron al rostro al mismo tiempo. Scorpius ni siquiera sacó su varita; se limitó a reír a carcajadas. Albus y Rose metieron una de sus manos en el bolsillo donde tenían sus varitas, pero antes de que pudieran sacarlas los chicos de Slytherin apuntaban a los de Ravenclaw con las suyas.

-Austin es un idiota, ¿lo van a negar? Provoca cuando nadie le está haciendo ni diciendo nada. Ni siquiera lo miramos. -les espetó Scorpius, todavía sin sacar su varita y sin hacer nada para que dejaran de apuntarlo.

-No nos importa lo que pienses de él, Malfoy.

-Vas a curarlo ahora mismo si no quieres que vayamos al despacho de la Directora.

-Sí, nosotros no nos tragamos que no usaste la magia negra para dañar de esa manera a Austin.

Albus y Rose escucharon ese comentario y no les agradó en absoluto. Pero antes de que hicieran algo, los de Ravenclaw guardaron sus varitas y los de Slytherin los imitaron.

-Si tienen algo que hacer, háganlo. -les dijo Scorpius a sus amigos de su casa. -Puedo ir solo.

-¿Seguro, Scor?

-Oh, el bebito tiene guardaespaldas. -espetó el más petiso de los de Ravenclaw, que aún así seguía siendo mucho más alto que Scorpius.

-Suena tan espantoso cuando tú me lo dices. -soltó Scorpius con socarronería, mientras caminaban hacia la Torre Ravenclaw seguidos por Albus y Rose.

Mantuvieron silencio hasta que llegaron a una larga escalera en espiral. Albus, Rose y Scorpius nunca habían estado ahí, y llegaron mareados al final, donde sólo había una puerta provista sólo con una anilla de bronce que tenía la forma de una pequeña águila. Uno de los muchachos llamó una vez, y al golpear la anilla contra la puerta se oyó un potente golpe. La boca del aguilita se abrió y una suave voz salió por ella:

-Un hombre sale de caza, hoy comió el conejo y al día siguiente el hombre lo mató. ¿Cómo es posible?

Albus, Rose y Scorpius se miraron, extrañados. Observaron a los muchachos de Ravenclaw asentir con la cabeza, como si todos tuvieran la respuesta a aquel extraño acertijo.

-El conejo comió normalmente como todos los días, y el hombre lo mató al día siguiente. -razonó el más alto de ellos.

-Bien expresado. -felicitó la vocecita, al mismo tiempo que la puerta se abría.

La Sala Común de Ravenclaw era grande y circular, y bastante confortable. Todo era azul y bronce, y lo más notable era la estatua de la fundadora Rowena Ravenclaw, que se encontraba frente a la puerta de entrada, encima de un pedestal. Estaba totalmente desierta.

-Están todos abajo, será mejor que nos apuremos.

Los miembros de Ravenclaw abrieron una puerta junto a la estatua y subieron por otra escalera, seguidos por los tres muchachos que no pertenecían a esa casa. Al llegar a las habitaciones de los chicos, fueron casi a las del final y abrieron la puerta.

-Austin, ¿estás despierto?

-Estoy empeorando. -se quejó Basset, de pie junto a su cama.

-Tranquilo, traemos a Malfoy para que te cure.

Scorpius se acercó a él con arrogancia y sacó su varita.

-¿Vas a volver a meterte con mi familia o con la de alguno de mis amigos de Slytherin?

-Prefiero que te vayas y seguir empeorando antes que un niñito como tú me extorsione, ¿oíste? -le espetó Austin.

-Como tú digas. -aceptó Scorpius, contento y arrastrando las palabras.

-Ya cállate, Austin, y accede a su pedido. De lo contrario todos tendremos problemas.

Basset miró a su mejor amigo, furioso. Acto seguido, sin mirar a Scorpius, asintió con la cabeza. Satisfecho, éste se acercó a Austin y apuntó a su rostro con su varita. Comenzó a hacer extraños floreos, mientras murmuraba un conjuro prácticamente ininteligible. Empezó a salir un humo verde, y Austin gritó.

-¿Qué le estás haciendo? -gritó el mejor amigo de Basset.

-¡Cállate, idiota! -le espetó Scorpius. -¡Debo concentrarme!

La preocupación se notaba visiblemente en los rostros de los chicos de Ravenclaw. Era obvio que no confiaban ni un poco en Scorpius, que siguió murmurando hasta que la herida se cerró completamente.

-Listo. -le dijo Scorpius.

Sin esperar a que le agradecieran, y sin que nadie le dijera nada, salió de la habitación. Albus y Rose se despidieron y siguieron a Malfoy.

-Scor, ¿en verdad eso no es magia negra?

-Sí, Al, quédate tranquilo.

Salieron de la Torre Ravenclaw en silencio y ninguno abrió la boca durante el resto del camino. Cuando llegaron a la bifurcación que dividía el Séptimo Piso en Ravenclaw y Gryffindor, Scorpius se despidió de sus mejores amigos y bajó solo en dirección a las mazmorras, pensando en el hechizo de magia negra que lord Voldemort le había enseñado, en ese y en muchos otros que le había visto realizar, y que él practicaba solo en Hogwarts después de una buena dosis de marihuana y cocaína.

Cuando estuvo sentado en uno de los cómodos sillones de la Sala Común de Slytherin, pensó en cuánto había cambiado: cuando ingresó a Hogwarts era tan bueno e inocente… Ahora se drogaba, se sentía totalmente atraído por la magia negra, compartía los ideales de los Mortífagos (es decir, el desprecio por los sangre impura, los traidores a la sangre y los muggles), y no sentía el más mínimo deseo de vengar la muerte de su abuelo. Desde que era pequeño siempre quiso enterarse qué era lo que había pasado, y ahora que lo sabía, había decidido deberle obediencia eterna al asesino de Lucius Malfoy. No entendía por qué se había vuelto tan frío… por qué casi no le importaban sus dos mejores amigos.

Sólo pensaba en sus ansias de poder, en poder llegar a ser el mago más poderoso del mundo sin importar lo que tuviera que hacer para serlo.