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Historia 102767 — capítulo 9

Scorpius supo que había llegado el momento cuando, después de la última clase, los profesores les dijeron que recientemente, el hermano menor del ex-director del colegio Albus Dumbledore, Aberforth, había visto a un Mortífago salir de Honeydukes, por lo que supuso que habría venido de Hogwarts y era probable que fuera un alumno o un profesor. Lo que se haría era anunciar aquella noticia públicamente después de la cena, y revisarían los equipajes de todos para proceder a inspeccionar sus brazos izquierdos para ver si aparecía en ellos la Marca Tenebrosa. Albus y Rose habían mirado instintivamente a Scorpius, pero éste simulaba estar durmiendo profundamente, y fingió despertar una vez que tocó la campana y Albus lo sacudió bruscamente.

Scorpius sabía que había llegado el fin de su vida como estudiante. No podría volver a su casa porque sería el primer lugar donde lo buscarían luego de que descubrieran su ausencia de Hogwarts. Probablemente tendría que marcharse al exilio con el Señor de las Tinieblas y los Mortífagos. Decidió que dejaría una carta para sus amigos, una para su familia, y se marcharía, porque no podría mirarlos a la cara una vez que se enteraran que él era un Mortífago. Aunque todo era por su bien.

•

El baúl del apuesto rubio ya estaba listo. Había un sepulcral silencio, y Scorpius intentaba prolongar su estancia en Hogwarts. Pero no podía quedarse más tiempo; a esta altura ya estarían anunciando que posiblemente un Mortífago vivía en Hogwarts. Si lo veían irse del castillo se batiría a duelo con quien fuera. No le daría explicaciones a otra persona que no fuera el Señor Tenebroso, a quien al día de hoy todos creían muerto.

Salió por última vez de la Sala Común de Slytherin y recorrió las mazmorras hasta llegar al vestíbulo, que también estaba vacío. Escuchaba la potente voz de McGonagall decir palabras que él no llegaba a entender, pero no se oían tintineos de copas, cubiertos y platos, por lo que era seguro que estaba anunciando lo del Mortífago visto por el hermano de su antecesor.

-Empezaremos, obviamente, con los hijos de los ex-Mortífagos. Ellos son quienes más posibilidades tienen de estar en contacto con los magos tenebrosos que…

Scorpius escuchó muy bien esas palabras, y también notó cómo la Directora dejó bruscamente de hablar.

-¿Dónde está Malfoy? -exclamó la chillona voz de Flitwick.

Se oyó un tumulto bárbaro. Scorpius no sonrió mientras salía del castillo y se dirigía a las verjas. Cuando estuvo más o menos a la altura de la cabaña de Rubeus Hagrid, escuchó que la puerta se abría una vez más.

-¡Muchacho! -exclamó la voz de Longbottom.

Scorpius, sin soltar su baúl, sacó su varita y se dio vuelta. Los profesores formaban una hilera, y detrás de ellos había cientos de alumnos que intentaban mirar. Otros estaban observando a través de las ventanas del Gran Salón.

-No he cometido ningún crimen. -exclamó Scorpius. -Y es mi problema lo que yo decida hacer con mi vida.

Antes de que los profesores le pudieran decir algo, éstos fueron apartados por cuatro alumnos. Albus, Lily y Hugo, con sus varitas en la mano, apuntaban directamente al corazón de Scorpius. Rose, junto a su hermano, miraba a su mejor amigo con lágrimas en los ojos, pero sin apuntarlo.

-No puedo creerlo. -exclamó Albus. -Terminaste siguiendo los antiguos pasos de los Malfoy.

-Me entenderán algún día. -profirió Scorpius mirando a Rose, lamentando que, quizás, no volvería a saber nunca de ella.

-Desmaius!-exclamaron Albus, Lily y Hugo al mismo tiempo.

Tres poderosos encantamientos aturdidores se dirigieron a él, pero fueron desviados por una perezosa sacudida de la varita del rubio, que los miró con arrogancia, soltó su baúl, que quedó de pie, y se apuntó a la manga izquierda de su túnica, que se corrió dejando ver su Marca Tenebrosa. Los profesores, a la distancia, miraron escandalizados cómo ésta brilló. Tranquilo, Scorpius se dio vuelta y terminó de atravesar las verjas. Los profesores lanzaron encantamientos aturdidores al mismo tiempo que los tres mejores amigos de Scorpius, pero éstos chocaron con algo invisible. Y un segundo después, Scorpius volvió a levantar su brazo izquierdo como si se despidiera. Albus lanzó un último encantamiento aturdidor, que estuvo a punto de alcanzarlo pero antes de que lo hiciera Malfoy ya no estaba.