Como cambia la vida... — capítulo 17
Ese ruido resultó ser David. Quien, en cuanto me oyó levantarme, vino coriendo al salón y se sentó a mi lado, yo estaba fría, y parecía un payaso.
_Marta...eh, ¿que ha pasado?
_Nada, nada de nada- dije sollozando y negando con la cabeza.
David me miró sarcástico. _¿Has hablado con Nadia, verdad?
Asentí con cara de pena. _Si, y es lo peor que he podido hacer nunca.
David abrió mucho los ojos. _¿Por qué? Que te ha dicho.
_Cosas horribles. Me han sentado tan mal que no he podido ir a clase y he saltado la valla y me he venido a casa a seguir llorando.
David seguro que flipaba. Se acercó mas a mi y me tapó con la manta, y me acurrucó contra su costado derecho, apretándome con el brazo derecho por la cintura.
Le conté, qué remedio, lo que había sucedido entre Nadia y yo. Cuando acabé se me quedó mirando y después puso cara de asesino, me dio miedito.
_Esa, esa, esa niñata es una hija de **** no tiene nombre!!! será sub****** y retrasada...La voy a...bah! no se ni lo que la voy a hacer, gilipollas!! como se atreve?? Ven aquí, pequeña, tu no te sientas mal por esa tontería ya que no es verdad. ¿Lo sabes, no?
Asentí despacio.
_Mira, es ella la que tiene que llorar así que le voy a dar motivos. Le voy a dar un escarmiento que hasta te va a besar los pies. Ya verás.
Me alarmé mucho. David podía ser peligroso si se enfadaba. Y ahora lo estaba, y mucho.
_NO!, espera, David, ¿que vas ha hacer? tranquilo. Ignoremos el comentario.
_¿ignorarlo?- dijo casi gritando. _JA! no te lo crees ni tu. Mira, Nadia es una imbécil inmadura con todas las letras, y no pienso dejar que te manipule ni te haga llorar. No, por ahí no paso.
Asentí. Me sentía reconfortante que David estuviera conmigo y me ayudara. Aunque sus métodos no eran ortodoxos... _Pero a ver qué la haces.
_Tranquila, será mas susto que otra cosa.
La verdad era que quería que Nadia sufriera como yo. Pero no demasiado.