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¿Te casarías conmigo? — capítulo 6

Despertó de forma perezosa, le dolía la cabeza y tenía un extraño sentimiento de culpa. Miró el reloj y notó que pasaban de las nueve de la mañana, seguramente su jefe la mataría por llegar tarde, pero antes de siquiera levantarse a toda prisa para cambiarse e inventar una buena escusa de porque estaba más de una hora tarde, se quedó helada. Al parecer no tendría que inventarle nada a su jefe, pues en esos instantes uno de los brazos de Draco Malfoy la abrazaba de lado. El rubio estaba ahí a su lado. ¡Ahí, metido en su cama! ¿En que momento había ocurrido aquello? Salió de la cama, anonada y muerta de vergüenza, cubriéndose con la sabana con la que estaban tapados, lo que resultó peor, pues descobijó a Malfoy y con ello notó su desnudez. Temerosa, recorrió la habitación con la vista, comprobando que por ahí había una botella de Whisky de Malta, vacía. —¿Qué hora son? —preguntó repentinamente Draco, estirándose en la cama y sin dignarse a abrir los ojos aún. Astoria se sobresaltó y se cubrió bien con la sabana que sostenía con firmeza, como si la vida se le fuera en ello. —Hora de que salgas de aquí, Malfoy —respondió la castaña, con voz algo temblorosa. —¿Astoria? —dijo el rubio, abriendo sus ojos con pereza y mirando al rededor.— ¿Qué pasó? —interrogó al notar su desnudez. —Que olvidé apuntar las placas del camión que te atropelló —respondió desdeñosa, fulminando al Malfoy con la mirada, pero él solo enarcó una ceja. —¿El qué que me qué? —cuestionó, aún algo aturdido. —¿Sabes qué? No tengo idea de lo que pasó, pero no creo que fuera nada y para fines prácticos no se repetirá —sentenció Astoria. El rubio se frotó el rostro varias veces y después de unos minutos de meditar, volteó a ver a la chica, que seguía de pie y muy tensa. —Lo siento —fue lo único que se le ocurrió decir. —Yo lo siento más —fue lo que le contestó ella, antes de tomar unas cuantas cosas de un viejo armario y dirigirse al baño.— Cuando salga, espero que ya no estés —le dijo antes de cerrar la puerta. Draco ya no respondió, se levantó con pereza y se puso la ropa que traía el día anterior, aunque olía fuertemente a Whisky. Poco a poco las cosas comenzaban a llegar a su cabeza. Habían estado tomando en el bar del Caldero Chorreante, hablando de penas, desengaños, desamores, incomprensiones. La verdad es que él y ella tenían más en común de lo que al rubio le hubiera gustado admitir. Luego ella se había puesto muy mal y él la había llevado a su habitación. Entonces ahí la había acostado y cuando se pretendía ir, la Greengrass lo había detenido... Vale, no se había resistido ni un poco a pesar de estar más consiente que ella de lo que hacían. Pero es que simplemente no se había querido resistir. Astoria era muy linda para no querer estar con ella y sí, quizás se había pasado, pero no era como si la hubiera violado ¿o sí? ¡Maldición! Un deje de culpa lo invadió. Tan perdido se quedó en sus sentimientos, tratando de convencerse de que no había hecho nada malo, que no escuchó cuando el agua dejó de correr y la castaña salió del baño envuelta en una felpuda toalla rosa. —Te dije que no te quería ver al salir —dijo fríamente la chica. Draco volteó a verla y chasqueó la lengua. —¿Sabes? No sé tú, pero yo no me arrepiento de lo que pasó —declaró con firmeza, caminando un poco hacia ella. Astoria abrió la boca en una pequeña 'o' y levantó ambas cejas, como si no diera crédito a lo que acaba de escuchar, pero la expresión de sorpresa no le duró mucho, pues enseguida la cambió por una de molestia y le plantó una cachetada al rubio. —Pero si en Hogwarts llegué a escuchar de tu descaro, se quedaron cortos —gruñó ella. —Tres —dijo el rubio, sobándose la mejilla.— Primero Granger, luego Pansy y ahora tú —murmuró para si mismo, moviendo la quijada como si le doliera. —Me importa un Knuts cuantas cachetadas te han dado en tu vida —declaró Astoria, alisando su vestido azul, como si le quisiera quitar el polvo. —Somos dos adultos que podemos hablar de forma civilizada —le aclaró Malfoy, también sacudiendo su capa, aunque de forma desdeñosa. —No tiene nada de civilizado acostarse con alguien cuando está borracho —se defendió la Greengrass. —Lo disfrutaste tanto como yo, ¿no? ¿o me dirás que no te acuerdas? —le preguntó Draco, enarcando una ceja. La castaña se sonrojó y desvió la mirada. La verdad es que, mientras se bañaba, había recordado lo que había pasado la noche anterior, empezando porque ella era la que le había pedido a Draco que se quedara. No era tonta y tampoco ciega, el tipo era guapo y la había tratado tan lindo que aprovechando la borrachera no se había podido resistir. —Eso no importa —respondió.— Lo que importa es que no debió de haber pasado y no volverá a pasar —sentenció Astoria. —Vale, no te gusto. Soy un fiasco en la cama y no doy el ancho para ti —se burló el rubio, levantando los indices y marcando una medida invisible en el aire cuando dijo la palabra 'ancho'.— Perfecto, me largo de aquí —concluyó con una risa irónica. —Por favor, no te pongas en ese plan estúpido —se quejó la joven Greengrass, haciendo una mueca de molestia. —Intento hablar bien contigo y tú te pones terca como una mula, como si te acaba de violar o algo así —se quejó Draco, deteniéndose en la puerta.— Te repito que somos dos adultos, ambos solteros y no me negarás que ambos disfrutamos lo que pasó, porque le apuesto el alma al diablo a que te gustó —sentenció. —¡Vale! ¡Me gustó! ¡Y me gustó mucho! —admitió la chica, poniéndose más roja de lo que estaba y mirando al piso con vergüenza. —¿Entonces por qué te pones así? —le preguntó Draco, algo exasperado ante esa actitud. —Porque apenas y nos conocemos, eres mi jefe y han pasado tantas cosas en tan poco tiempo que no sé lo que siento, ¿sí? —confesó, sin poder retener las lágrimas.— El hombre que amaba me mandó al demonio por ser una bruja, mi familia hace mucho que me mandó también al diablo y ahora me enteró que mi madre ha muerto y jamás me dijeron. Mi hermana y mi padre me odian y me culpan de lo que pasó y llegas tú de buenas a primeras y te portas tan lindo conmigo y yo... ¡yo no quiero sentirme bien contigo! ¡y últimamente lloro tanto que... arg! —gritó con frustración. —Astoria, tranquila, por favor —le susurró Draco, intentando abrazarla, pero ella se apartó.— Yo también he pasado por cosas fuertes en poco tiempo. —No es igual —se quejó ella, como la niña mimada que posiblemente jamás había dejado de ser. —Claro que no es igual, hace dos meses que enterré a mi madre, que mi padre que se está muriendo en Azkavan me demostrara que le importa mi felicidad y yo aquí sin poder hacer nada por él. Hace menos de un mes que me divorcié de Pansy, le rompí el corazón cuando ella no lo merecía y me quedé solo como perro en un maldito lugar que solo está lleno de malos recuerdos —declaró el rubio. —Te que alejaste de ella porque quisiste, en cambio a mí me echaron literalmente a patadas —sollozó Astoria.— La gente que quiero siempre me aleja de su lado porque no soy lo suficientemente buena para ellos o porque no soy lo que esperan. —No es tu culpa que no te sepan valorar, pero menospreciándote más no vas a conseguir nada —le informó él, pasando una mano por el húmedo cabello de la castaña, quien solo suspiró con cansancio.— Eres linda, inteligente, aprendes rápido y no te estoy pidiendo que te cases conmigo. Solo... —'...tuvimos sexo' pensó, pero se abstuvo de comentar eso y rápidamente improvisó una frase.—... nos hicimos compañía. —Fue demasiado para mí —se disculpó la Greengrass, secándose las lagrimas. —Lo sé y quiero que quede claro que lo que pasó anoche no hace ninguna diferencia para que sigas trabajando como mi asistente ni para que te siga dando mi apoyo, si aún lo quieres —aclaró el rubio. —Gracias —susurró ella.—No sé que más decir... —añadió ante la penetrante mirada de esos ojos grises. —Descansa, yo si tengo que ir a dar la cara al ministerio o te quedarás sin jefe —bromeó.— Pero te espero mañana por la mañana para trabajar —añadió a forma de despedida. Se esperó unos segundos, en los que una vocesita le decía que le diera un beso a la castaña, pero se contuvo y al no ver ninguna reacción por parte de ella, prefirió salir de ahí. Tenía que bañarse, cambiarse y luego ir a dar la cara y explicar por qué había estado desaparecido el día anterior y por qué llegaba tarde ese día. Astoria solo lo observó y cuando salió, cerró la puerta con seguro. Había un sin fin de emociones que la recorrían, sentimientos que conocía bien, pero que no le agradaban para nada. Sentía esas mariposas en el estomago, esa calidez ante la actitud comprensiva y amable de Draco, pero al mismo tiempo sentía miedo y desilusión al recordar a Damián. Además, no hace ni veinticuatro horas que se había enterado de que su madre había muerto y simplemente era demasiado para ella. Se volvió a acostar en la cama y cerró los ojos dispuesta a dormir, pero un fuerte rubor se pintó en sus mejillas cuando detectó el aroma de Draco en sus sabanas. Era una colonia fuerte y fina, como él. Y sí, sí había disfrutado mucho anoche y tampoco se arrepentía de lo que había pasado, pero no por eso lo dejaba de considerar algo incorrecto y que no debía de volver a repetirse. O-O-O —Pero que carita traes, hermano. ¿Estuvo buena la fiesta? —se burló Theo, quien le pasaba unos papeles a Draco. El rubio solo gruñó.— Daphne, me dijo ayer que tienes trabajando a su hermana aquí, ¿por qué no me habías dicho nada? —interrogó. —Porque no sabía que era su hermana —respondió de mal humor, firmando los papeles de Nott sin siquiera leerlos. Ambos chicos se encontraban en el despacho del Malfoy, quien ya se había bañado, cambiado y disculpado con el ministro por su ausencia. El rubio renegaba internamente de estar ahí, le dolía la cabeza y tenía muchas ganas de solo ponerse a dormir, pero había montañas de trabajo pendiente que no se podía dar el lujo de dejar ahí botadas como le hubiera gustado. —No me dirás que la corriste ¿o sí? —preguntó el castaño, mirando al rededor. —No, ¿por qué? —contestó Draco, firmando y firmando más papeles, bien pudo haber firmado dos sentencias de muerte y le hubiera dado lo mismo porque su cabeza parecía que iba a explotar. Aunque por suerte, Theo se había tomado la molestia de revisar esos papeles por el rubio. —Pues, porque ella no está aquí —comentó Nott, sonriendo de medio lado. —Ayer tuvo problemas con tu esposa y tu suegro —le informó el rubio.— Daphne le gritó hasta de lo que se iba a morir y su padre igual la mandó al demonio sin ningún tacto —añadió, dejando las carpetas de lado.— Necesito un café —sentenció. —Si que estuvo buena la fiesta —volvió a burlarse el castaño, negando con la cabeza y ganándose una mirada asesina.— Hermano, ¿quieres un café? Pues ve por uno, ya te he hecho casi todo el trabajo como para demás tener que hacer el servicio de Astoria. —Es tu cuñada —lo molestó él, levantándose con pesadez y dirigiéndose a una pequeña mesa que tenía en su despecho, donde había Whisky. —Sí, pero ahí yo no tomo partido o Daphne me castra —contestó Theo, sonriendo de medio lado y volteando a ver a su amigo.— Si tomas más de esa porquería tendré que meterte a San Mungo por adicto —le advirtió con seriedad. —Tranquilo, que no tengo ganas de tomar —se defendió Draco, tomando un de los hielos mágicos que se encontraban en las copas. Introdujo el hielo a su boca y lo comenzó a mordisquear, a sabiendas de que era muy difícil romperlo o derretirlo, pero por lo menos le enfriaba la boca y eso calmaba su ranciedad. —Hermano, tienes que irte a descansar —sentenció el castaño, viendo a su amigo y negando con la cabeza. O-O-O Un nuevo día comenzó para Inglaterra, con el cielo lleno de nubes grises que apenas dejaban filtrar algunos rayos claros de sol. El aire frío de la mañana calaba hasta los huesos y el sereno dejaba pequeños diamantes sobre las superficies expuestas. Los empleados del ministerio llegaban por montones al lugar, algunos con guantes de piel de dragón, otros con bufanda y generalmente las mujeres parecían no tener frío, mostrándose tan radiantes como siempre. Astoria estaba en el grupo de las que llevaban bufanda. El sonido de sus tacones se difuminaba como los demás pasos, sin embargo, al llegar al Departamento de Accidentes y Catástrofes Mágicas el silencio se hizo presente y sus tacones resonaban como pesuñas de centauro contra el cristal. La castaña tomó aire y lo dejó salir con una fuerte exhalación. Su corazón comenzó a latir de manera acelerada y su mano temblaba con forme se acercaba a la perilla del despacho de Draco. ¿Era correcto estar ahí? ¿No era mejor renunciar? Quizás después de lo que había pasado era mejor no aparecerse por ahí. Apartó la mano del pomo de la puerta y mejor la levanto, para golpearla. Si, era mejor mostrarse más respetuosa y llamar a la puerta en lugar de solo entrar al despacho como si fueran íntimos amigos. —Buenos días —se escuchó una voz masculina detrás de ella y se sobresaltó, dejando caer su bolso. —¿Draco? —preguntó la castaña, girándose exaltada.— Digo, señor Malfoy —se corrigió. —Tranquila, Astoria —respondió el rubio, agachándose a recoger el bolso de la joven Greengrass, para luego entregárselo.— No te voy a hacer nada y ayer te lo dije y lo mantengo, no pretendo hacer nada contra tu voluntad ni darte un trato diferente —sentenció. —Lo sé y gracias —dijo Astoria, tomando su bolso y apartándose para ir a su escritorio. —Hoy tengo re-programadas unas citas que no atendí antier ni ayer, pero también tenía programada una visita Hampstead Heath, ya que han dicho que ahí anda una manada de Thestrals salvajes —comentó Draco, jugando con unas plumas que estaban en el escritorio de Astoria. —¿Quiere que le asigne la tarea de ir a revisar lo de los Thestrals a alguien más? —preguntó la castaña, algo nerviosa. —Casi todos los escuadrones están ocupados con tareas atrasadas, además de que iba a ir yo porque sabes que solo aquellos que han presenciado la muerte pueden ver a los Thestrals —informó el rubio con tranquilidad.— Así que, ¿conoces a alguien que pueda ir solamente a reconocer si es verdad o no? —¿No deberíamos de avisar al control de criaturas mágicas? —sugirió Astoria, mordiendo una pluma de forma pensativa. —Si, deberíamos, pero... —Draco guardó silencio de repente, como analizando la situación y luego sonrió.—¿Sabes qué? Deja busco los informes de eso y que los del control de criaturas mágicas se encarguen —sentenció.— Ahora te doy los papeles para que se los lleves a ellos. —Sí, señor —respondió Astoria, sin atreverse a mirarlo y aunque el rubio se vio tentado a decirle que no lo llamara así, se contuvo y entró al despacho a buscar los informes de los Thestrals. —Aquí tienes —le dijo Draco a Astoria al cabo de unos cinco minutos, entregándole una carpeta. La castaña asistió y fue a hacer sus deberes como asistente de Malfoy. Como siempre, continuaron su trabajo, como si nada hubiera pasado entre ellos. Aunque era difícil concentrarse al estar juntos. Él no podía evitar verla y recordar, mientras que ella no dejaba de sentir mariposas en su estomago al solo estar cerca de él, pero se esforzaban por guardar las distancias y no mencionar nada. El día trascurrió sin ningún problema, al menos hasta la tarde, cuando Pansy Parkinson apareció. —Hola, Astoria —saludó la pelinegra, parándose frente al escritorio de la chica.— Lamento mucho no haberte reconocido la otra vez —añadió sonriente. —Descuida, Pansy —le respondió la Greengrass, sin darle mucha importancia al asunto. —Bueno, ¿y se encuentra Draco? —preguntó la ex-esposa del rubio, sin dejar de sonreír. —Si, en su oficina, puedes pasar —dispuso Astoria, resoplando sin mucho animo y poniéndose a pasar papel tras papel aunque ninguno era importante. Parkinson sonrió y con un contoneo de chica elegante se metió al despacho de Draco. Astoria se quejó mirando la puerta del despacho de su jefe. ¿Qué era lo que estaba sintiendo? ¿Celos? ¿De verdad sentía celos de que la ex-esposa de Draco lo fuera a ver? ¡Merlín! Pero si entre ellos no había nada. Como había dicho Draco, lo único que había pasado entre ellos era que se habían hecho compañía. Los minutos pasaron lentos y tortuosos para la Greengrass de cabellera castaña y ojos verdes. Acomodó todo y cada uno de los objetos de su escritorio de manera obsesiva, moviendo la varita abajo y pronunciando de vez en vez el hecho de Wingardium Leviosa en voz alta, solo para ver si los que estaban adentro de la oficina alcanzaban a escuchar y recordaban que ahí afuera estaba ella. ¿Ridículo? Sí y bastante, pero no podía contenerse. —Entonces nos vemos en la noche —alcanzó a escuchar Astoria, al mismo tiempo que la puerta del despacho se abría y Pansy salía seguida de Draco. —Está bien, Pan. Ahí nos veremos, sin falta —dijo a forma de despedida el rubio, recibiendo un beso en la mejilla por parte de la pelinegra. —¿Así que en la noche? —murmuró la castaña de forma desdeñosa, para si misma, aunque al parecer el rubio la escuchó perfectamente. —Sí, en la noche —respondió Draco, acercándose al escritorio y desordenando un poco las plumas.— ¿A caso estás celosa, Greengrass? —añadió con arrogancia y arrastrando las vocales un poco más de lo usual. —¿Yo? ¿Por qué debería yo de estar celosa de que mi jefe quede de verse con su ex-esposa en la noche? —gruñó Astoria, volviendo a acomodar las plumas. —No lo sé —contestó Draco con fingida ingenuidad, encogiéndose de hombros y sonriendo de medio lado.— Pero si te hace sentir mejor, me gustaría que me acompañaras, ¿aceptas? —propuso con tranquilidad. Astoria lo miró y abrió la boca en una pequeña 'o' de sorpresa. —¿Por qué querría ir yo a una cita entre usted y su ex-esposa? —respondió de mala forma, provocando una carcajada en el rubio. —No es una cita, Astoria. Es una fiesta —rectificó el heredero Malfoy, sonriendo con burla.— Pansy anda ahora con Zabini y van a hacer su relación "publica" —informó, haciendo las comillas con los dedos. —¿Y no te importa que tu ex-esposa ande con tu mejor amigo? —interrogó Astoria, visiblemente extrañada de la actitud de Draco. —No —admitió él.— No la amaba y me alegro de que ahora encontrara a alguien que la haga feliz, digo, se puede decir que los dos han sido, son y serán mis mejores amigos, así que ¿qué mejor que tenerlos juntos? —sonrió el rubio, pasándose una mano por el cabello. Astoria no pudo evitar pensar en un comercial que pasaban en el mundo muggle sobre el shampoo. —Eres raro, ¿sabes? —se burló un poco la más joven. —¿Eso significa que me acompañaras esta noche a la fiesta? —insistió Draco. —Seguramente ahí estará mi hermana y la verdad no quiero discutir más con ella, no por ahora —comentó Astoria, meditando la invitación. —Por favor, cinco minutos. Llegamos, saludamos, tomamos y nos vamos —sugirió él, guiñándole un ojo a la chica. —¿Y a donde nos iríamos exactamente? —indagó la castaña, mirando suspicaz al mayor. —Vamos, Astoria. No te voy a hacer nada, solo vamos y te regreso a tu casa, sana y salva. Te lo prometo —dijo ya de manera más sería. —Está bien —aceptó Astoria, sin estar del todo muy convencida de que hacía lo correcto. Tenía esa extraña sensación de cuando dos voces internas te hablan a la vez, una de ellas le decía que tuviera cuidado de no volver a caer en las garras de un patán, mientras otra le decía que Draco parecía un sueño hecho realidad. Sacudió la cabeza para apartar ambas voces de su cabeza y luego esbozó una sonrisa.— ¿A las ocho está bien? —añadió. —Me parece, perfecto —concedió el joven Malfoy, sonriendo de medio lado y alejándose para regresar a sus labores. —Draco —llamó la chica antes de que el rubio entrara al despacho. Él se volteó a verla.— No es una cita, ¿verdad? —indagó con cierta incomodidad. —Emm... —titubeó unos segundos, meditando la respuesta que debía de dar. ¿Qué es lo que quería escuchar Astoria? Si le decía que no, quizás se ofendía y si le decía que sí, se podía ofender más.— Dímelo tú —respondió finalmente. —No, no lo es —dijo ella con firmeza y Draco pudo sentir un golpe bajo ante esas palabras.— Solo somos dos conocidos que se hacen compañía —rectificó, aunque lo decía más para si misma, para convencerse de que las cosas solo eran eso y no algo más. —Vale, entonces no es una cita —concluyó Malfoy, para después entrar a su despacho a trabajar. No sabía por qué, pero le había dolido y mucho esas palabras. Quizás... ¿Esperaba que después de lo ocurrido ella le coqueteara? ¿Esperaba que quisiera algo más con él? ¿Acaso era su orgullo el que se había herido con esas palabras? Sonaba ridículo, que más que la verdad. Solo sabía que desde la primera vez que había visto a Astoria no podía sacarla de su cabeza, una y otra vez la castaña con nariz de botón se hacia presente en sus pensamientos. Esa mañana que había terminado con Pansy, había pensado en ella. No es que la culpara de la decisión que había tomado, desde hace mucho que sabía que terminar y divorciarse de Pansy era lo mejor, pero tal vez y solo tal vez, una parte de él se había animado por ella. Pero no era porque le importara, ¿o sí? No, solamente era una buena chica linda y su padre le había dicho que fuera feliz y disfrutara la vida, ¿no? ¿Y que mejor manera de disfrutar la vida que pasando un buen rato con una chica linda? Aunque esa chica linda tenía la palabra "problemas" escrita en la frente. A ver si no se metía en problemas con Pansy y Daphne por llevarla. Sonrió de lado y se sentó en su escritorio. Vale, quizás esa niña le gustaba y no le importaba mucho lo que pensaran los demás. ¿Que no le había dicho su padre que podía tirar Malfoy Manor con tal de ser feliz? Pues bueno, esa era una buena forma de empezar. ¿Y qué tal? ¿Me matan?Bueno, creo que esta vez no tardé tanto en actualizar, aunque les confesaré que en definitiva perdí el hilo de la historia original. Osea, que esto no es para nada como me lo imaginé cuando comencé a escribir, ya sabe como cambió yo con forme avanza la historia...Pero en fin, sigue siendo el penúltimo capitulo y la verdad espero que les guste aunque sea un poquito y me disculpen si en su defecto no les gustó u.uAsdasd, no vuelvo a comenzar una historia larga-corta sin tener en mente como serán las cosas y tenerlas bien firmes. Digo, hasta la de Por Obligación se fue medio enredando por ahí, pero está guiada por los libros y me rindo, lo mio son los One-shot o minimo terminar las cosas en el momento que las pienso, que si no se alargan y se trasforman xDUEn fin, el siguiente capítulo es el último y ojala que les gustara aunque fuera un poco.****¡Besos y gracias por tomarse la molestia de leer! ^^No duden en decir lo que piensan, saben que todo se toma en cuenta como contribución :3Pd. Para este capitulo ya no hice portada porque ya no encontré imágenes que reflejaran más o menos lo que pasaba por aquí.