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Canciones Para Paula — capítulo 12

El lunes, se llevaron muy pronto a Mario...A las siete de la mañana ya estaba preparado todo. Yo no fui en la ambulancia, los del sámur me dijeron que, era mejor que yo no estuviera por si acaso, que hiciera lo que tuviera que hacer. Si pasaba algo ellos me lo harían saber. Supuestamente esto debería de haberme tranquilizado pero no, al contrario, me puso mas alerta. Fui a casa a lavar mi ropa del fin de semana y a coger los libros y a ducharme. Dentro de dos horas empezaba a trabajar por lo que me deba tiempo a todo. Después de ducharme fui hacia "mi" hospital dando un paseo, no me apetecía ir en metro ni en autobús. Por el trayecto Cristina me llamó y pude deshaogarme. Tenía un nudo en la garganta y otro en la tripa que no me dejaban vivir. Cristina me tranquilizó, como siempre, ella tiene las palabras adecuadas para hacerme sentir mejor. Cuando llegué a la recepción del hospital, Irene, que ya me conocía, me dijo que podía rellenar yo los datos y en cuanto hubiese acabado con el papeleo subir a ver a Mario.

Habitación 101 (UCI 1) en la segunda planta a la izquierda. Subí andando, por las escaleras, pensativa. Tanto que saludaba a quien me decía algo, siempre "hola" un hola triste, desvaído...pero no podía evitarlo, era así como me sentía, no podía fingir.

Cuando entré, la habitación olía bien y la calefacción estaba puesta por lo que hacía calor y tuve que quitarme la chaqueta. A Mario le habían quitado el tuvo que en el otro hospital (de mierda, en mi opinión) le habían puesto hasta el estómago para respirar mejor; ahora estaba conectado a un respirador que hacía un ruidito que marcaba si había algun cambio. Al igual que en su tripa, donde tenía unos parches conectados a otro aparato que indicaba su corazón. Esta vez le había desabrochado la camisa del pijama del hospital por lo que se le podían ver la mayoría de las heridas y hematomas...Pobrecito mío- pensé, con lo bueno que es y lo que ha sufrido...pensaba mientras me inclinaba sobre el y le acariciaba el pelo de la frente...

Estaba yo tan ensimismada con Mario que no me di cuenta de que había entrado un doctor. Y no cualquier doctor, si no mi tutor:

_¿Paula?

_¿eh, que?- dije asustada levantándome de golpe. _Ya es mi turno??

_No, no, solo venía haber si ya habías llegado aunque ahora que lo pienso era una pregunta tonta...

Pues si- continué yo no pienso dejar a Mario solo en estas...condiciones.

_Haces bien- respondió, aunque ambos sabíamos que aquello no era sano para mi y me estaba matando...

_¿donde voy a buscarte cuando empieze mi turno? ¿a la planta tres?

_¿eh? no, no, yo estaré con Adrados por aquí, en esta planta. Puedes cambiarte en el baño de la habitación y venir a buscarme.

Suspiré aliviada. _Gracias!

Sonrió. _En seguida nos vemos¿vale Paula?

Asentí y volví a concentrar mi atención en Mario. Ahora que lo meditaba sabía que el doctor no había venido a ver si todo estaba en orden respecto al traslado de Mario...había venido a ver si yo estaba bien, si el cambio me había hecho mejorar al menos físicamente.

MIERDA!! Se me había olvidado preguntarle quien se iba a ocupar de Mario...esperaba que fuera algún medico justo, atento, responsable, buen médico y que yo, al menos, conociera...Pero tal ha sido mi suerte siempre que sería uno que no conocería ni su madre...vamos, el ultimo mono...Habría que rezar para que así no fuera.