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Historia 106736 — capítulo 32

Hermione releía el trozo de pergamino que Draco le había hecho llegar durante la clase de pociones. Cuatro escuetas palabras que hicieron que su corazón latiese a más de mil por hora. "Torre Astronomía. Media noche".-No se arruina el huroncito, no. Pero mira que puede llegar a ser tacaño. -Hermione rezongaba por los pasillos mientras una muy divertida Ginny intentaba sacarle los colores.-Venga Herms. Sabes para qué te ha citado en la Torre de Astronomía.-¿Para hablar de las reuniones?-Sí, y mi madre es un colacuerno húngaro. Ese te ha citado ahí para lo que tú y yo sabemos.-No tengo ni la más remota idea de lo que me hablas, Ginny -Hermione se ruborizó. Sabía perfectamente que la tan afamada torre era utilizada por todos los alumnos de más de quince años para sus escarceos amorosos. Pero se negaba a reconocerlo ante su amiga.- Y no sigas con tus burradas porque no pienso continuar con la conversación si sigues por ahí.-Vale, vale, pero como sigas así te vas a quedar solterona. Acumularás revistas viejas, te dedicarás a tejer horribles prendas de lana y vivirás con cincuenta gatos.-Si y vestiré con una horrible bata rosa de guatiné, pantuflas de peluche también rosas y un descolorido delantal de cuadros -Hermione rompió a reir al imaginarse aquel futuro tan negro.-Sí, sí. Y en tus solitarias noches te lamentarás por no haber asistido a aquella maravillosa cita en la Torre de Astronomía con un sexy y misterioso Slytherin de ojos plateados....-Lloraré por los rincones de mi horrenda casa, rememorando ese cuerpo atlético, ese rostro helénico....-Ese culo prieto...-¡GINNY! -Hermione sintió cómo enrojecía hasta la raiz del pelo.-Es la verdad, Herms. -Déjalo. No podemos ir hablando así de él. No olvides lo que es.-Sí, un mortífago. Pero un mortífago que está para hacerle un favor y darle las gracias...-Creo que el estar en dique seco te afecta, amiga mía -Hermione abrazó a Ginny y ambas entraron en su sala común. Allí estaban esperándolas las dos hermans Smith.-Hola, chicas -Ginny pasó por su lado y subió a su dormitorio. A los cinco segundos volvió a bajar- Herms, hay dos camas más en nuestra habitación.-Imposible. -Hermione subió corriendo las escaleras y se encontró con dos camas más. Ahora la habitación era el doble de grande y seis camas se colocaban a ambos lados de la misma: tres a la derecha y tres a la izquierda.- ¿Cómo...?-Nos hemos trasladado aquí -Annalysa miraba a las dos chicas mayores con temor- Hoy me han atacado Potter, Weasley y otros dos.-¿Estás bien?-Sí. Draco, Theo, Neville y Seamus me rescataron -Annalysa sonrió al recordar a sus salvadores.-Menos mal -Hermione abrazó a la niña- Sois bienvenidas. Y ahora bajemos a cenar.....

            Cuarto de hora antes de la media noche, una nerviosa Hermione corría por los pasillos intentando no ser detectada por la escurridiza señora Norris. Sin apenas aliento llegó a las empinadas escaleras de la Torre de Astronomía. Jadeando, subió a toda pastilla. Cuando llegó arriba, soltó una maldición.-Joder con la torrecita.  Podríamos haber quedado en los invernaderos.-No seas tan mal hablada, Granger -Draco surgió de las sombras como una aparición. Hermione soltó un grito de terror por el susto.-¡ERES UN PUTO IMBECIL, MALFOY! Casi me da un infarto. No puedes aparecer así, por las buenas, en mitad de la noche y asu...        No pudo continuar la frase. Draco la había cogido por la nuca y la estaba besando de manera ruda, salvaje, apasionada. Hermione abrió los ojos hasta parecer una lechuza. En una parte recóndita de su cerebro, su parte racional lanzaba señales de peligro y socorro de manera insistente. Pero su parte irracional, aquella que pasaba el noventa por ciento del tiempo encerrada en un lugar oscuro y lúgubre de su mente, se había hecho dueña de la situación y había mandado a la mierda todo acto racional. Se agarró al cuello del chico y le devolvió el beso aún más apasionadamente. -¿Necesitada, Granger?-Cierra el pico y sigue besándome, hurón.-Como mandes -Draco bajó sus manos hasta su cintura y la apretó más contra él. El beso se hizo más profundo y salvaje. Hermione, en un arrebato de desenfreno, le mordió con fuerza el labio, haciendo que él sonriera malévolamente- Te gusta jugar duro, ¿eh?-Te he dicho que menos hablar y más besar, Malfoy -Hermione estaba completamente descontrolada. ¿Qué le estaba pasando? "*Deja de pensar en eso, Hermione y dedícate a lo que estás haciendo ahora mismo. Disfrutar de las mañas y artes amatorias del hurón".*Aquella voz interior, extrañamente muy parecida a la de Ginny, la incitaba a seguir con el desenfreno. Decidió seguir el consejo pues, ¿quién era ella para desoir un buen argumento? Gruñó cuando Draco se separó de ella.-Aunque esté disfrutando igual o más que tú del beso, necesito oxígeno de vez en cuando, sabelotodo -Draco la miraba fijamente, sonriendo de medio lado. Acercó su cara a la mejilla derecha de ella y .....-¿Me estás dando lametones, Malfoy?      Hermione abrió los ojos para mirar al chico y se encontró en su cama, en la torre de Gryffindor, siendo atacada a lengüetazo limpio por Miniherms. Con un gemido de frustración se sentó con la espalda apoyada en el cabecero de la cama. Cogió a la pequeña hurón y la acarició entre las orejitas.-¿Sabes que eres muy inoportuna? Estaba teniendo un sueño la mar de interesante...-Lo he visto.-¡¿....?!- con el corazón en la garganta, Hermione miró a los pies de su cama. Draco estaba allí sentado, con un libro entre las manos, leyendo tan tranquilo. En ese momento la miraba divertido.- Legeremancia, Granger. Nunca lo olvides.-¿Has....?-Sí. Lo he visto todo. Y te he de reconocer que tienes una imaginación la mar de activa -Draco sonrió aún más. Daba verdadero miedo- Incluso más que la mía, y eso ya es decir.-Joder que vergüenza -Hermione se tapó con la colcha hasta arriba. Las quedas carcajadas de Draco llegaban amortiguadas por la tela- No te rías, maldito hurón....-Reconoce que esto es divertidisimo.-Es humillante. -Hermione bajó la colcha hasta la nariz y miró al chico. Este jugaba con la hurón.-Te ves guapa tan sonrojada, Granger -la chica contuvo la respiración ante el piropo- No te sorprendas. A pesar de ser un mentiroso y un capullo, cuando algo es verdad, lo admito. Y te ves guapa con los colores subidos.-¿A qué has venido? -intentó cambiar de tema.-¿Además de para asistir a un sueño eroticofestivo de manera involuntaria? A dejarte a la pequeña Hermione. Tengo cosas que hacer y no voy a poder cuidar de ella como merece.         Se levantó de la cama y corrió las cortinas, dejando a una aún sonrojada Hermione intentando digerir lo sucedido. La chica decidió intentar dormir de nuevo. Se había recostado ya, con la huroncita hecha una bola en su almohada, cuando la cortina de su derecha volvió a abrirse, dejando paso a una rubia cabeza.-¿Qué se te ha olvidado, Malfoy? -el chico se inclinó sobre ella y la dio un beso en los labios. Fue algo breve y brusco, pero un beso al fin y al cabo. Hermione le miró fijamente. Él se limitó a sonreir a su manera y dijo:-Para que no tengas que soñar otra vez que me asaltas en la Torre de Astronomía. Duerme bien y sueña conmigo, Granger.        Y desapareció de nuevo, dejando a la chica roja como un tomate, acalorada y confusa.