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Historia 106736 — capítulo 34
Decidieron hacer cuatro turnos para las clases clandestinas de Artes Oscuras. La primera la impartiría Theo a los menores de catorce años. La segunda lo haría Blaise a los de catorce y quince. Pansy se dedicaría a los de dieciseis y Draco a los mayores, pues de todos ellos, él era el que más conocimientos tenía en maldiciones oscuras. Repartieron los horarios entre todos los miembros de su grupo y luego, de manera disimulada, les hicieron ir de uno en uno a la entrada secreta. La ofrenda de sangre sólo era necesaria las tres primeras veces. Luego, el propio lugar generó unas joyas que servían de llave. Aquellas joyas tenían la forma de un dragón, y dependiendo de si se trataba de un chico o una chica, adoptaba la forma de un brazalete (para ellas) o una muñequera de cuero y plata (para ellos). Tardaron una semana en dar a conocer el lugar y obtener las llaves. Durante ese tiempo, los NED no dieron ningún problema, cosa que tenía a Draco completamente desquiciado.-Tranquilizate, tío -Blaise se estaba mareando de verlo dar vueltas por su sala común- De seguir así, vas a llegar al nivel tres de las mazmorras.-¡No estoy para tus estupideces, Zabini! -Draco estaba que mordía. Se había cruzado esa misma mañana con Potter que, cosa rara, iba solo. El niño que vivió no le dedicó ni una sola mirada.- Esos lerdos están tramando algo, lo presiento.-A ti lo que te pasa es que te jode no ser el centro de atención -Pansy se estaba pintando las uñas con su más reciente descubrimiento muggle: el esmalte de colores- ¿Y qué si están tranquilos? Mejor para todos nosotros.-Vale, confiaros. Pero cuando os arrinconen en algún pasillo dejado de la mano de Merlín, luego no me vengais llorando porque os han pateado vuestro aristocrático culo -Draco bufó una vez más y decidió irse a su cuarto, a dar de comer a la hurón. Pero luego recordó que la tenía Granger- Joder, ahora tengo que buscar a la sabelotodo.-¿Por qué os turnais a la hurón? -Theo estaba terminando una redacción para pociones de más de dos metros- Pareceis un matrimonio divorciado que comparte la custodia.-Déjate de jilipolleces, Nott, que me tenéis contento -Draco salió de su sala común y, asustando a cuanto alumno se le cruzaba, llegó ante el retrato de la Dama Gorda, que le fulminó con la mirada- Quiero saber si Granger, Hermione Granger, está en su sala o en su habitación.-No está permitido el paso de los Slytherin en esta torre -la Dama Gorda decidió ignorarlo. Draco esperó pacientemente un minuto y luego sacó su varita.-Mira, bola de sebo pintada en oleo, o te buscas la vida para averiguar lo que quiero saber, o te juro que te paralizo en tu lienzo y lo reduzco a microfibras tan pequeñas que ni el mismisimo Merlin sería capaz de juntar. La Dama Gorda ahogó un grito y desapareció del lienzo. A los cinco minutos el cuadro giró sobre su eje, dando paso a Hermione. -¿Malfoy?-Venía a por Hermione -sonrió de medio lado. La gryffindor soltó un bufido de exasperación y entró de nuevo en su sala. A los cinco minutos estaba de regreso con la hurón- Gracias.-¡Cielos! Malfoy me ha dado las gracias -Hermione sonrió con malicia- Creo que esto hay que comunicarlo al Profeta y a los almanaques del Mundo Mágico.-No te pases, sabelotodo -Draco, cosa rara, no se había sentido ofendido por el comentario de la chica. Todo lo contrario. Su ingeniosa respuesta le había hecho muchísima gracia.-He recibido una carta, Malfoy.-¿Debería interesarme? -el chico jugueteaba con su mascota.-Era de tu madre. -Ahí si que captó toda su atención- Me comenta que ya tiene cita para este sábado en una clínica del Londres muggle. Y como coincide con nuestra salida mensual....-Me alegro de que por fin entrase en razón -le dedicó una sonrisa sincera a la chica, que no pudo evitar enrojecer- Eres muy graciosa, Granger. Nunca había conocido a una chica que se sonrojara con tanta facilidad.-Es que estás acostumbrado a chicas.... fáciles, por decirlo de manera suave.-Mira lo que tenemos aquí. Las plagas llegan ya a cualquier sitio -Ron había aparecido por detrás de Draco, que se tensó inmediatamente. Escondió a la hurón en su bolsillo interno y mantuvo la varita empuñada dentro de la manga de la túnica.-Comprate un bosque y piérdete en él, comadreja. -Draco alzó una ceja- ¡Ah! Espera. No puedes. Olvidaba que hasta las ratas de las mazmorras tienen más galeones que tú.-¡Te voy a matar, cerdo mortífago!-Ronal Bilius Weasley -Ginny salió por el hueco del retrato empuñando su varita- Cuida tu vocabulario o tendré que decirle a mamá lo que estás haciendo últimamente.-Tu cierra la boca, sucia traidora -Ron se acercó peligrosamente a su hermana- Como no cuides tus palabras, tendré que darte tu merecido.-Como toques a la pelirroja, te cuelgo del palo central del estadio y dejo que los cuervos se den un atracón contigo -Blaise apareció de la nada. Hermione miraba a todos completamente asombrada. Aquello parecía no tener fin, pues Harry decidió que era buen momento para entrar en la discusión.-Creo que aquí no pintais nada, mortífagos -Apuntó alternativamente a Blaise y Draco, que se limitaron a ignorarlo.-¿Estareis bien, chicas? -Draco utilizó su tono de voz más dulce e inocente. Ron y Harry empezaron a enrojecer.-Joder, Draco, míralos. A eso le llamo yo orgullo para con los colores de la casa -Blaise soltó la carcajada, secundado por Draco y Ginny. Hermione hacía esfuerzos titánicos por no unirse a ellos.-¡Nadie te ha dado derecho para meterte con nosotros, serpiente de mierda! -Ron había alcanzado una cota de rojo casi imposible en un ser humano.- ¿Te crees muy especial, Zabini?-¿Yo? Yo no soy especial.... solo soy edición limitada. Mis padres rompieron el molde cuando me concibieron. Harry se quedó con la boca abierta. ¿De verdad acababa de oir eso? Empezaba a cuestionarse la cordura de aquel slytherin de piel oscura. Pero su sorpresa dio paso a la furia cuando vio a la que él aún consideraba su novia acercarse a Zabini, abrazarlo por la cintura y besarlo en la mejilla.-Y eso es lo que tanto me gusta, Blaise -Ginny miró de reojo a Harry, que se estaba cociendo en su jugo.-Lo se, pelirroja. Ese es mi encanto -Blaise se había dado cuenta del juego de la pequeña de los Weasley. Y como buena serpiente que era, se lanzó a saco.- Y a mí lo que más me gusta de tí es tu pasión. Esa pasión que pones en TODO lo que haces. Draco no pudo contenerse más y rompió a reir con todas sus ganas, contagiando a Hermione. Si ya de por si, Blaise era peligroso en los jueguecitos de conspiraciones y equívocos, acompañado por la pelirroja, que no se quedaba muy atrás, era todo un incendio. -¡NO VUELVAS A INSINUARTE A MI HERMANA, CERDO! -Ron se lanzó con los puños cerrados hacia Blaise, pero un escudo mágico le hizo rebotar hacia atrás.-¿Se puede saber qué está pasando aquí? -McGonagall había sido alertada por uno de los retratos y había decidido personarse para poner fin a la pelea. Pero para su sorpresa, se encontró a los dos slytherin, a Hermione y Ginny, riendo con ganas. Y a Harry y Ron rojos de la ira y a punto de lanzarse a una pelea a lo muggle.-Nada, directora. -Draco cogió aire para poder hablar- Nosotros hemos venido a buscar a Granger y Ginny.-¿Y qué pintan Potter y Weasley aquí? -McGonagall estaba al tanto de las últimas peleas entre los chicos.-Debido a que ya han acabado todas sus tareas, han decidido molestar un poco a las chicas -Blaise puso su carita de perro apaleado- Es que están celosos de que sean nuestras amigas.-¿Sus amigas? -McGonagall levantó una ceja, escéptica.-Si. Después de tantos años escuchando a Dumbledore hablar de la unión de casas, y como ya no hay ninguna guerra o amenaza en el Mundo Mágico, hemos decidido hacer su sueño realidad, aunque sea a título póstumo -Draco regaló su sonrisa más radiante a la asombrada directora. La anciana sabía que estaban mintiendo descaradamente, pero como no tenía ni una sola puebra, a parte de lo que le contaban Harry y Ron todos los días, tuvo que aguantar y tragar con la trola.-Me alegro mucho, entonces -la directora dio media vuelta y, antes de marcharse, dijo- Espero, señor Malfoy, que por fin haya dejado de lado su lado anti-social.-Yo no soy anti-social, directora. Soy anti-idiotas -cogió a Hermione de la mano y, seguido por Blaise y Ginny, se alejó de la mujer y de los dos idiotas- Los antisociales están detrás suyo, con la boca abierta y con su mejor cara de imbéciles. Que tenga buen día.