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Motivos por los que odiar a One Direction — capítulo 2
G
ruñí derrotada: - ¡Ya! ¡Déjame tranquila!
¿Qué había pasado en el mundo? Todo estaba patas arribas: Emma obligándome a hacer algo, sus dos amigas sin aparecer, Leah evitándome (al fin se dio cuenta de que va a tener muchos problemas si se enfrenta conmigo) y el de Informática faltando a clase (en dos años no había faltado ni un solo día, pero nadie se quejaba de ese cambio). Ah, mis dos mejores amigos dejándome sola con la loca de pelo azul.
Estábamos en uno de los bancos del patio del instituto. Hacía una semana que la había perdonado (me enteré hace un mes y 3 semanas), pero aquí estaba, ordenándome que la acompañara a Inglaterra, junto con su hermana y a las otras.
-Dale al menos una oportunidad… Él es adorable, divertido… -Emma suspiró con cara de atontada- Él realmente no es lo que pensamos.
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No. Es mucho peor - afirmé.
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Al contrario, es mucho mejor. Él… - la peli-azul sonrió tontamente, lo que me sacó de quicio. ¿Acaso era ciega?
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¿Ves? ¡Mira lo que te hizo! -exclamé, exasperada-¡ Realmente no te das cuenta! ¡Te cambió, no eres la de antes! ¡Estás enamorada! ¡Agg! ¡Él solo quiere aprovecharse de ti! O luego simplemente te dejará tirada por otra famosa más guapa, con más dinero y con fama…
-
¡SUFICIENTE! Te vendrás este verano a Inglaterra y lo conocerás, a él y a sus amigos. Al final del verano me dirás tus conclusiones y si sigues opinando lo mismo terminaré con él, ¿ok? Solo te pido que no tengas prejuicios. No pienses en él como Louis Tomlinson, piensa en él como el novio de tu mejor amiga y punto.
¡Oh no! ¡Inglaterra no por favor! Como último recurso, utilicé la excusa más simple pero más efectiva: - No creo que a mi abuela le parezca bien… Ya sabes, está mayor y no quiero dejarla sola… Sería mucho tiempo… -Adopté cara de chica responsable, para seguir con mi papel: - En serio que iría, pero… No puedo dejarla sola…
En realidad, Ana, pues así se llamaba mi abuela, estaba bastante bien para su edad y hacía las cosas por sí misma. Ella siempre dice que aguantará hasta que yo conozca a alguien que me "cuide", me aguante y me "quiera". Está deseando verme con alguien para no tener que preocuparse de mí. Está bastante chapada a la antigua… ¡Como si no me pudiera cuidar sola! Creo que si eso es cierto, vivirá eternamente.
Emma sonrió triunfante: - Ya hablé con ella. Me dijo que tenía planeado ir a Estepona a ver a tu tía este verano y que ya tenía todo listo. Solo le faltaba decírtelo a ti y como le pedí que te vinieras ha aceptado, porque sabe que no te gusta la playa y tal… ¡Anímate! ¡En Londres no hace tanto calor!
Bufé y me di la vuelta indignada, mientras la sonrisa de Emma se ensanchaba más. Ojalá siguiese siendo tan ingenua e inocente cuando llegó al instituto. Luego… Después de 5 años soportándome, aprendió de mis métodos y comenzó a usarlos contra mí.
Encontré a Clau y a Antonio en el sitio de siempre, en el árbol marginado, como todos lo llamábamos. El árbol estaba rodeado de césped, no había más árboles cercanos a él, de ahí el apodo, y no había ningún árbol como él.
El árbol, en cierta forma, era como nosotros. Unos marginados de la sociedad, por decirlo de alguna forma, por ser raros y únicos. No nos parecíamos mucho en el grupo, cada uno tenía su puesto: Emma era la responsable y "madura" del grupo; Clau era el taohísta gay; Antonio era el malpensado y gracioso (eso no quitaba que algunas veces fuese demasiado superficial y borde); Ainie y Areia, de algún modo, también estaban incluidas, Ainie era… ella y Areia era la loca por la mitología griega; y yo, bueno, yo era yo. ¿Qué más falta explicar?
Emma volvió al árbol con un croissant de chocolate. Le encantaba el chocolate y no se resistía ante él. Enseguida, Antonio le quitó uno de los picos del croissant. Em no le negaría nada, habían sido pareja hace un par de años y realmente, no me la imagino siendo grosera con alguien…
Me subí al árbol y traté de ignorarlos lo más posible. Recordé cómo Clau y yo nos poníamos en medio de Antonio y Em, cuando estaban saliendo, con las palmas de las manos hacia arriba, sosteniendo velas imaginarias. La reacción de ellos era darnos un par de sopapos, lo que aumentaba nuestra risa. Finalmente, terminábamos todos riendo en el césped.
Ainie y Areia llegaron riendo, como siempre. No las comprendía, siempre estaban riendo… Salvo Ainie, que cuando la cabreabas tenía un humor de perros. No las entendía, ni me molestaba en hacerlo.
Cerré los ojos y reposé mi cabeza en la mochila de Clau, que reposaba en una de las ramas altas.
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Al final… ¿Viene tu hermana? -le preguntó Areia a Emma, interesada.
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No lo sé… Le encantaría, pero no está muy segura… Digo, estaríamos con mi madre, que es como su madrastra o yo que sé…
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¿A dónde vais a ir? -se interesó Antonio.
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Nah, este verano… Que nos vamos a casa de la madre de Emma a Londres -explicó Areia, sin ninguna pizca de rencor.
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¿OS VAIS A LONDRES? ¡Nosotros también! Mis tíos se han ido a vivir a Londres. Me han invitado este verano y dicen que puedo traer a dos amigos, así que Claudio también se viene… Ah, por cierto… Galbs, ¿te vienes? ¡Queda una cama libre!
Casi pude ver como Emma sonreía más y más (y eso que tenía los ojos cerrados): - ¿Ves, Galbs? ¡Ellos también van! Puedes elegir entre ir con los chicos o con nosotras… Leah puede que venga…
Suspiré. Mi momento de tranquilidad y paz interior había finalizado.
- ¿Bromeas? Espero que no te importe que me acople a casa de tus tíos, Anthony -dije con acento inglés.
Y todo se decidió en ese momento. Solo tuve que asentir, con cara de fingida felicidad. En mi mente, planeé todo con exquisito cuidado. Ese verano comenzaría una nueva lista: El por qué odio a One Way Direction.
"El por qué odio a One Way Direction", garabateé en una pequeña libreta. Me encontraba en el avión. Era naranja y blanco. Easy-Jets, creo que era como se llamaba…
No me podía creer que todo hubiese pasado tan rápido y ahora, me estuviese dirigiendo al lugar de origen de Emma. Hubiera preferido quedarme en Garrucha con su puerto, los cinco mil millones de mosquitos y los cinco mil millones de libros de la biblioteca de mi abuela. Por suerte, no me había quedado ninguna asignatura para septiembre…
Claudio estaba dibujando en un cuaderno. Me asomé y no me sorprendí al ver al Nyan Cat perfectamente dibujado ahí. A él realmente se le daba bien el dibujo.
Antonio había ido al baño.
Detrás de mí, se encontraban Areia, Ainie y Emma. Areia escribía rápidamente con esa letra rara de los años 50 que tenía. Ainie miraba por la ventana pensativa… y Emma… ella cantaba una canción de One Direction con una voz apenas audible… ¡Arg!
Ya tenía mi primer motivo.
Eché un vistazo al resto del avión. Leah estaba parloteando felizmente con una anciana. La cría tenía mental problems y era un poco retarded, pero prefería que su hermana se encargase de ella.
¡Ah! Se me olvidaba. Ella era una fanática del grupo, así que al final sí había decidido venir, aunque tuviera que estar con la primera mujer de su padre. Total, su madre se había separado de él, al igual que la madre de Emma… De verdad, no sé que líos tienen los ingleses con los divorcios siempre…
Hay estaba también mi segundo motivo.
Antonio volvió del baño y echó una ojeada a mi libreta.
- ¿Quiénes son One…? ¡Ah! ¡One Direction! A mí hermana María le encantan… Y también a Javiera y a Aurora…
¡No! ¿Por qué todo el mundo está contra mí? ¡¿Merlín, qué te hice?!
Antonio vio mi expresión y continuó hablando: - A mí personalmente no me gustan mucho… No veo que tengan nada especial y a Claudio tampoco le gustan, si eso te sirve de consuelo…
- Al menos hay dos personas cuerdas en este mundo de locos-musité. A Areia y a Ainie le gustaban, pero no llegaban al grado de fanatismo de Leah. A todo el mundo le gustaban, aunque sea en un grado mínimo. ¿Qué te hice, Dios?
Aguanté la hora y media que quedaba a duras penas. Aunque las tres chicas estuviesen detrás, yo tenía oídos y mi Ipod estaba en la maleta. No llevaba auriculares para escuchar música en el móvil, así que estuve una hora y medio escuchándolas hablar: Que si Harry estaba soltero, que si Niall también, que si la relación de Liam y Danielle se estaba cayendo a pedazos, que si Zorraline Flack, que si no se ha confirmado si Zayn está con Perrie o no, que si Emma hace buena pareja con el payaso, etc, etc.
No sé cómo pude salir viva.
-
¡My suitcase! -exclamó Leah antes de salir corriendo a por ella. Creo que la maleta era más grande que ella misma…
-
Tú -Ainie señaló a Antonio- Coge la maleta celeste, ésa de allí.
-
¿Por qué? -preguntó él en tono borde.
-
Porque yo soy una dama y tú… -la ojiazul miró de arriba abajo al chico, con algo de desprecio- Y tú… se supone que eres un caballero, así que tira -el moreno gruñó y fue a por la maleta azul, mientras dejaba la suya al recaudo de Claudio.
Yo llevaba mi maleta negra bien agarrada. Todos teníamos las nuestras, salvo Areia que miraba nerviosa a todos lados, mientras decía en voz baja: - Esto es culpa de Zeus. Quiere llevarse mi maleta al Olimpo para que tenga que ir a por ella… Pensé que Hermes me protegería… -suspiró- ¡Por más que quieras no voy a ir al Olimpo, Zeusín! -añadió en voz alta. Algunos ingleses la miraron de forma rara.
-
Anda, vamos a preguntar por ella -le propuso Emma.
-
¡Aquí están todos locos! ¡Arre, unicornio! -oí que chillaban. Me volteé. Leah estaba subida a la espalda de Claud mientras reía como una loca. Al lado suya estaban las maletas de los dos.
-
¡Bruijijijiji! -hizo el chico imitando a un caballo mientras movía los brazos y corría. Casi hace que Leah se cayese al suelo. Casi, por desgracia.
Después de otra hora y media en las que Emma y estuvieron desparecidas (Antonio recibió una torta de Ainie al insinuar lo que estarían haciendo), llegaron las dos, acompañadas de una mujer. Las tres iban con las manos vacías y la responsable pedía disculpas. En ese momento, llegó un hombre con un traje azul de guardia y preguntó:
- ¿Eres… Areia Ramirez? -preguntó con un acento británico, característico de la zona… La interrogada asintió y el hombre le entregó la maleta. Me acerqué para examinarla y vi que tenía una etiqueta con la letra característica de Areia. Reprimí una carcajada al leer lo siguiente:
DueñoAreia Ramírez_____________
Dirección C/ Mayor, 19. Garrucha, Almería (España)__
En caso de pérdida…No llevar al Olimpo y mucho menos entregar a Zeus. _ Mejor: A nadie que lleve rayos. Tampoco a alguien que trabaje para él. Ni a alguien que trabaje para Morfeo, ni para Cronos. Y tampoco a Morfeo ni a Cronos, obviamente. Tampoco a Equidna ni a sus hijitos. A ningún monstruo marino ni a las nereidas.______________________________________________________________________________________________
Teléfono66778899__
Salimos de esa zona y nos dirigimos a donde teníamos que enseñar nuestra documentación. Emma estaba hablando en inglés con el encargado de revisar nuestros Dnis / Pasaportes, mostrándoselos mientras nos señalaba a cada una. Vislumbré su sonrisa de "El amor de un idiota me vuelve imbécil y no puedo parar de sonreír". Seguramente porque él nos estaría esperando…
El por qué de su sonrisa me hizo temblar de miedo. Oh, no. ¡Va a estar afuera!
- ¡NO! - chillé en español. El encargado y Emma me miraron interrogantes- Nothing, nothing -musité. Momento embarazoso. Aunque ya no me mirasen, mis orejas se pusieron rojas y me las tapé con el pelo, mientras reflexionaba sobre mis posibilidades para que no me reconociesen.
Él ya me había visto por la webcam de Em… No quería conocerlo, porque sería otro recuerdo embarazoso y vergonzoso para mí. Sólo tenía que ser diferente físicamente a cómo él me había visto. Oculté mi pelo bajo un gorro negro de otoño. Supuestamente estábamos en verano… pero no hacía calor y lo agradecía.
Luego, oculté mis ojos detrás de unas gafas de sol de aviador. El flequillo cayó, ocultando mi ojo derecho.
Finalmente, arreglamos lo de los papeles y salimos. Cuando Leah fue al baño con su hermana aproveché mi momento de suerte y desaparecí entre la multitud de gente. Mi corazón latía rápida y estrepitosamente. Miraba 30 veces por minuto hacia atrás para ver que no me seguían. Agradecía al creador de mi maleta de que llevase ruedas grandes.
Fui preguntando para llegar a Victoria Station y cuando casi llegué…
- Lo siento, preciosa -me hallaba en el suelo, encima de un chico vestido de forma rara, con gabardina, sombrero raro y gafas de sol que le tapaban toda la cara, gracias a que me choqué con él- Ya sé que soy adorable, pero si no te levantas yo no podré hacerlo y tengo que ir a por la novia y las amigas de mi amigo -me puse roja, pero lo oculté rápidamente. Me levanté y murmuré "Stupid".
Cuando me alejaba a toda prisa, oí que éste gritaba: - ¡Eh! ¡No me diste tu número!
En esos momentos, es cuando sabes lo que debes hacer. Ya sea en España, Francia, Inglaterra o Mongolia, enseñarle el dedo corazón a alguien es algo internacional, y sabes que entenderán tu intención, sin importar el idioma.
Después del pequeño incidente, me colé en el primer tren a Londres. Le envié un mensaje a Emma y a Antonio.
Cuando el tren llegó y yo había salido, me di cuenta de mi desastrosa situación: estaba sola, perdida en una ciudad desconocida, en un país desconocido y con un idioma casi desconocido por mí. Ah, también tenía que ir a casa de los tíos de Antonio, que estaban en una dirección desconocida.
Hice lo típico: Ir a comer.
El por qué odio a One Way Direction:
1 De Julio
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Porque cantan canciones de amor
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Porque se parecen a Justin Bieber.
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Porque Emma se ha enamorado de uno de ellos y ahora pone cara de tonta cuando lo mencionan o piensa en él.
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Porque Leah es una fan de ellos.
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Porque a Ainie y a Areia le gustan.
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Porque son una moda.
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Porque han empeorado mi versión de los ingleses.
(Sin terminar)
Hola. ¿Cuánto tiempo, no?
Estoy con exámenes y tal, como todos… pero he hecho un esfuerzo para escribir esto y así "animarlos" con un capítulo… Whatever, este capítulo va dedicado a Helena, tiene más de 2000 palabras, espero que te guste.
Anna, he actualizado y estoy con los mismos exámenes que tú, así que ahora es tu turno.
Besosos, Celia.
PD: Pasaros por mi blog: