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Entre Llamas — capítulo 15

Hermione estaba pegada al cuerpo de Draco. Ambos lograron acomodarse en la cama, luego de su momento de pasión. Draco ya más calmado, logró quitarse la ropa y poder acomodarse al lado de ella, teniéndola entre sus brazos. En sus pieles aún estaba el reflejo de lo vivido hacía unos minutos. Un suave rocío de sudor en sus pechos yuna gota que corría por la sien de Draco... la respiración de apoco se fue controlando, así como el ritmo de sus corazones.

-Hace tantos años que no estábamos así... Juntos nuevamente... he deseado tanto volver a tenerte conmigo...

-Yo te he extrañado mucho, Draco...

-Cuéntame cómo es mi hija.

-Se parece mucho a ti... es engreída, altanera... sabe lo que quiere y lucha hasta conseguirlo... muy inteligente... y... tiene tus ojos.- Draco sonrió y besó la frente de Hermione.

-Desde ahora estaremos juntos... lucharé para que Scorpius esté con nosotros... sé que Astoria me entregará su tuición... en su vida, no hay espacio para niños... y ambos se podrán criar juntos...

-Tienes tantos planes... ¿Pero me has preguntado a mi qué quiero hacer yo?- Draco se puso serio. Hermione tenía razón, él había hecho todos los planes, pero ¿La opinión de ella la había considerado?

-Es vedad... he arreglado nuestra vida... y ni siquiera te he preguntado qué quieres tú.

-Quiero tiempo Draco... primero, para encontrar a mi pequeña... tiempo para recuperar los años perdidos... y tiempo para perdonarte... sabes que te amo... pero nuestra separación me hizo mucho daño... no te imaginas cuanto.

-Lo sé amor... y si quieres tiempo... lo tendrás... mientras yo arreglo mi tema legal con Astoria... pero no quiero que vuelvas al mundo muggle...

-Acá no tengo cabida... no tengo nada... en Londres... tengo casa.... un trabajo, recuerda que soy profesora..... y mi Aniie debe ir al colegio...

-Esta cabaña puede ser tu hogar... ninguno de mis padres sabe de su existencia... Yo vengo acá con Scorpiusalgunas veces... así que sería perfecto para que acá vivieras... nada tefaltaría...

-Draco... entiende...no quiero "se la otra" en tu vida.... no quiero depender de ti... cuando recupere a Aniie... volveré a Londres y si tú quieres, me vas a ver allá... por favor trata de entenderme...

-Amor... lo que quieras...yo sólo lo hago por tenerte cerca... pero si quieres estar en Londres y me das la oportunidad de poder verte y ver a mi hija... Que así sea, entonces.

-Gracias.

-Te amo.- Y la besó, primero fue un beso suave en los labios. Pero para él era imposible darle a ella sólo ese tipo de besos, profundizó, metiendo suavemente su lengua en la boca de ella, quien lo dejó entrar. Nuevamente la pasión hizo presa fácil de la pareja, obligándolos a amarse una vez más. Era una pasión contenida por tantos años, que los gemidos de placer retumbaron en las paredes de aquella habitación, mientras la temperatura ambiente, así como la de sus cuerpos subía a índices inimaginados.

Michael, por su parte, pronto se dio cuenta de que Hermione se fugó del hospital, no sabía si lo había hecho sola (imposible, su varita no estaba en su poder y su magia aún no era tan poderosa como para desaparecerse sola) o lo hizo con ayuda externa. Y esa "Ayuda Externa" tenía nombre y apellido: Draco Malfoy, pero si fue él, ¿A dónde se la había llevado? ¿A la mansión? Ni pensarlo. Nadie en esa casa estaría de acuerdo en recibir a Hermione, conociendo su origen. Si bien la aceptaron hacía unos días atrás fue única y exclusivamente por estar junto a él, por haberla presentado como su esposa, pero ¿sola? No, eso jamás. A no ser que Narcisa, quien se mostró más magnánima pudiera ceder...

Se sentía culpable. Debió haber calculado mejor la situación y los pasos a seguir. No debió presionar a Hermione. Todo iba tan bien... pensó que ese matrimonio falso, podría por fin convertirse en realidad. Esa era su debilidad... su impulsividad que siempre le jugó malas pasadas. Ahora había perdido a Hermione. De seguro que estaba con Draco... ¡Qué estúpido más grande! ¡Ahora sería imposible recuperarla! Pero debía pensar... ¿Qué haría un mago con una mujer delicada de salud? ¿Un mago que, en su casa, no aceptaban a esa mujer? ¿A dónde la llevaría?Y si analizaba bien, su primo era un mago que dudaba mucho de la medicina muggle, entonces.... ¡Respuesta obvia: San Mungo! Ahí debió haber llevado a Hermione.

No le gustaba ese hospital. Sinceramente prefería la medicina muggle, recordaba haber ido una vez con su abuelo Abraxas, pero de ahí nunca más. Pero bueno, ahora la ocasión lo ameritaba. Se metió a la chimenea de su casa y se dirigió a San Mungo. En verdad, odiaba ese hospital, es que, él se consideraba más muggle que mago... pero claro, era uno de los mejores magos... sin que nadie lo supiera por supuesto, la modestia, heredada de su madre, estaba ante todo. Mal se sintió cuando alardeó en el famoso torneode duelo de las "Bodas de Perla" la casa de los Malfoy, cuando desarmó a Draco y a cuanto mago se le cruzó... y a propósito de las bodas ¿Qué habrá ocurrido? A penas regresara a su mansión, les enviaría una lechuza, dando las disculpas pertinentes, ¿por qué esta gente no se actualizaba y usaba un celular? ¡Por dios que se les arreglaría la vida!

-Buenas tardes.- Le dijo a una mujer de moño apretado que estaba en recepción.

-Diga señor.- Y la mujer seguía leyendo un pergamino.

-Cuando hablo, me gusta que me miren a la cara.- El tono de Malfoy Thompson fue tan poco amable que la pobre mujer pensó que tenía al mismísimo Lord Voldemort frente a ella. Su rostro se tensó aún más al ver que era un Malfoy. El parecido era inmenso.

-Señor Malfoy...los siento, dígame en qué puedo ayudarlo.

-Quiero saber si ha sido internada en este hospital, la Señorita Hermione Granger.

-¿Granger? ¿Hermione Granger? Pues... no, no, que yo sepa.... hace mucho tiempo que no se oye de ella por estos lados... recuerde que fue una de las que derrotó al que No debe ser nombrado.

-Sí, lo sé... Bien, Gracias.- Retrocedió. Iría nuevamente a su casa,debía seguir indagando. ¿Por dónde quedaba la chimenea en la que apareció? Eso le pasaba por no conocer bien el hospital.

-Disculpe ¿Le puedo hacer una consulta...? ¿Dónde queda la chimenea más cercana?- Le preguntó a una medimaga de cabellera larga que parecía fuego con unos ojos marrones brillantes. Esa mujer era bellísima.

-¿No eres de acá?- Le preguntó curiosa la menor de los Weasley.

-No... En realidad sólo vine porque quería saber si una amiga mía estaba internada, pero la señora del moño apretado me dijo que no.

-¿Quién es tu amiga? Posiblemente Madame Pligger no la recuerde... tiene muchos años.- Dijo sonriendo.

-Hermione Granger.- Respondió Michael. La sonrisa se le borró de inmediato a Ginny y Michael lo notó.

-¡No intentes leerme la mente... Malfoy Junior! - Le dijo adivinando las intensiones del mago que tenía al frente.

-¿Cómo sabes que soy un Malfoy?

-Tu cara te delata... y tus intensiones poco honestas, también.

-Eres una excelente bruja, ¿Te lo han dicho?

-Lo sé. Pero conozco a otra que lo es mejor.... dime ¿Qué quieres con Hermione? Hace años que no sabemos de ella.

-Despareció del hospital Muggle en donde yo trabajo. Soy médico muggle, pero también soy mago.... pensé que la podían haber traído para acá...

-Ah... bien, bueno en ese caso... tranquilo. Ella está bien. Ustedes han hecho un buen trabajo.... creo, sinceramente, que si hubiese estado acá, no se habría salvado... pero no te diré en donde está... ¡Ni intentes meterte en mi mente porque te arrepentirás!

-No, no lo haré...- Dijo sonriendo. Esa mujer se las traía.- Con que me digas que está bien... yo me quedo tranquilo.

-Confía en lo que te digo. Ella está bien. ¿Algo más?

-¿Está sola?

-Eso tampoco te lo diré. ¿Algo más?- "Uff qué carácter de la pelirroja!!" Era obvio que no le iba a sacar mayor información a esa medimaga.

-Entonces... ¿Me puedes tener informado de su estado de salud? Fui su médico de cabecera por más de dos años.... Basta con que me envíes una lechuza a nombre de Michael Malfoy Thompson... ¿sí?

-Bien.

  • Ya Ginny sabía a quién tenía en frente, ese era el famoso doctor Michael Malfoy.... el que había curado a Hermione y enseñado a usar nuevamente la magia...

-Ahora me dices dónde diablos hay una maldita chimenea!!

-Acá eres libre de desaparecerte, si quieres.

-Gracias por decirlo. Adiós.- Ginny sonrió. ¿Por qué todos iban a parar en donde ella? Primero la serpiente mayor, Draco Malfoy y ahora este otro Malfoy, que aparte de parecer mellizo de Draco, era muy atractivo... *"-Ginny... ya... basta... ya tuviste bastante con tu aventurita matrimonial para estar pensando en un sustituto... pero bueno, ¿quién habla de sustituto? Un buen rato... no andaría mal..."*Y con una pícara sonrisa se fue a su despacho. Debía arreglar un par de cosas y luego se iría a La Madriguera, debía hablar con su madre y con su padre... Había encontrado a Hermione y por lo tanto, debía unir a madre e hija, lo más pronto posible... mejor dicho, unir a los padres con su hija.Se notaba que Draco estaba radiante y orgulloso al indicarle que tenía una hija con Hermione.

Antes de salir, escribió un par de lechuzas. Una para su ex- esposo y otra para su hermano, en ambas decía lo mismo:

"Juntémonos hoy en La Madriguera... tengo buenas noticias.... es urgente... no falten... hoy a las 21:00 hrs."

En la Madriguera:

Molly acaba de acostar a los niños. Albus que vivía allí con su madre, así como Ronald Junior que pasaría todo el verano enLa Madriguera, hasta que su madre, Lavander regresara de sus vacaciones. Felices porque tenían a Aniie con ellos. La niña, era muy educada, sabía muchas cosas, hablaba correctamente, a ratos era un poco altanera y mandona, pero en medio de esos dos, pronto se le pasaba.

Molly besó la frente de Aniie, la arropó y salió de la habitación: "- Pobre criatura... ojalá y encontremos pronto a su madre-"

Sintió un par de ruidos en la sala, inconfundible, alguien se había aparecido, debía ser de la familia, de otra forma era imposible. Al llegar sonrió al encontrarse con Harry y con Ron.

-¿Y mi hermana?

-Nos citó a ambos.- Dijo Harry.- ¿Y Albus?.- Preguntó de inmediato por su hijo.

-Duermen. Todos los niños duermen.- Respondió Molly.

En ese momento Ginny bajaba las escaleras. Vestía un jeans desgastado (le encantaba la ropa muggle) y una blusa de algodón blanco que le sentaba muy bien. Harry la miró y la encontró interesante. Pero ya no era lo mismo. Habían pasado por momentos muy malos en su matrimonio, ya que ambos prefirieron sus trabajos a estar juntos. Un Auror y una Medimaga, era como juntar aceite y agua... jamás estarían juntos. Sus turnos, sus horarios de trabajo y sus responsabilidades fueron minando su relación, la quea la larga terminó por separarlos. Pero fue una separación en buenas, nada traumante. Se conversó y se decidió. Desde entonces cada uno buscó por su lado alguien con quien llenar ese vacío. No obstante, hasta la fecha Harry seguía solo. Se había enterado que su ex, con la belleza que la caracterizaba y su especial personalidad, había tenido uno que otro pretendiente, pero nada serio.

-Chicos, qué bueno que vinieron. Mamá, llama a mi papá. También necesito que esté George y Angelina.

A los minutos estaba toda la familia reunida. Ginny se apoyó en un mueble, mientras todos la miraban expectantes:

-Trata de Aniie.... efectivamente ella es hija de Hermione Granger....

-¿Qué? ¡Sí, a me parecía que sí! ¡Yo vi su parecido!- Era Harry quien hablaba. Ron solo siguió mirando a su hermana.

-A ver... quiero que me escuchen... que guarden silencio, mientras les cuento todo...

Y así Ginny les relató desde el momento en que Draco se le apareció en el hospital hasta que le confesó que Aniie era su hija. Hubo silencio. Sobre todo entre Harry y Ron. ¿Cómo era posible que su mejor amiga se haya involucrado con el ex-mortífago? y más encima tuvo una hija con él?

-Para ser una broma... me parece de muy mal gusto, Ginevra.- Le dijo Ron.

-Ron, silencio. Ginny habla en serio.- George fue quien se puso de pie.- Si nos damos cuenta y vemos más allá... Hermione, renunció a su magia, tanto para no avergonzar a Malfoy, por estar con una hija de muggles, como para evitar el rechazo de nosotros...

-Ella estaba enamorada de Draco en el colegio... fue en séptimo año... pero Draco fue obligado a casarse con Astoria... Sin embargo ha sido él quien la ha ayudado... si bien, su primo Michael fue su médico... este... algo hizo, no sé qué... que provocó temor en Hermione y la duda en Draco... me consta que él la ama... si no por qué se arriesgó a buscarme?? - Agregó Ginny.

-Creo Ginny, que es hora que Aniie vuelva con su madre...- Continuó Angelina.

-Con sus padres.- CorrigióArthur que guardaba silencio.

-Draco está casado.- Fue Ron quien habló.- No dejará a Astoria... si ya antes la rechazó por ser hija de muggles, ahora lo podría volver a hacer... ¿qué va a pasar con la pequeña? vivir con el carma de ser mestiza... o de ser la bastarda de Hermione.

-¡Ron! ¿Cómo puedes usar ese vocabulario?- Le espetó Molly.

-Madre... es cierto... tanto Hermione como su hija... vivirán un calvario si se muestran al mundo como "la otra familia de Draco"...

-Y qué se te ocurre, entonces, mente brillante Weasley.- Le dijo George.

-¿Ahora? Nada. Sólo traer a Hermione con nosotros y ayudarla con su hija... en cuanto a Draco...él tiene su vida hecha...

-Es posible que esa vida él la quiera cambiar.- Agregó Ginny en un tono de voz más bajo.

-Las serpientes no cambian. Menos este...- Dijo Ron, seguro.

-Creo que no debemos apresurarnos... hay que hablar primero con nuestra amiga...- Harry se había mantenido en silencio, pero al parecer fue el más sensato en hablar. Ginny lo miró y asintió.

-A ver hijos, basta de tanta discusión. Ginny, envía hoy mismo una lechuza a Draco y dile que mañana se presente temprano junto a Hermione acá en La Madriguera... que es importante... Basta de tener a madre e hija separadas. En cuanto a Draco... él verá qué hace... nosotros no dejaremos sola a Hermione. Siempre ha sido de nuestra familia.- Todos asintieron.

-Gracias mamá.- Dijo Ginny saliendo rauda a enviar la lechuza a Draco.