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Entre Llamas — capítulo 16

Hermione vestía un pijama de Draco (solo la parte de arriba) con sus mangas levantadas, mientras llevaba dos tazas de café a la mesa, que Draco había arreglado, con una rica tarta de duraznos. Eran cerca de las diez de noche, y recién hacía sólo unos minutos se levantaron, ya que ambos estómagos estaban pidiendo a gritos auxilio, luego de tanto gasto energético.... (Mucho tiempo sin estar juntos... y se pusieron en campaña de recuperarlo).

-Creo que con lo hemos hecho hoy, he cubierto mi cuota de sexo de aquí hasta el 2012....

-Ven acá castaña preciosa... Tenemos toda una vida para estar juntos... ahora que te he vuelto a encontrar... jamás me vuelvo a separar de ti....

-¡Espera que me quemo!- Dejó los tazones con el café en la mesa y se sentó en las piernas de Draco, quien llevaba puesta la otra parte del pijama que lucía Hermione, dejando su torso desnudo. De inmediato la mano de él se posó por debajo de aquella blusa, tocando la suave piel de Hermione.

-¡No sabes cuánto te he extraño...! y apróntate... nos queda toda la noche....- Le dijo con una sensual y pícara sonrisa, haciendo incluso un insinuante movimiento de cejas.

-¡No te cansas! ¡Me vas a dejar en los huesos!

-Contigo jamás me cansaría de hacerte una y otra vez el amor.... ¿Te acuerdas de aquella vez cuando nos quedamos solos en mi casa, cuando mis padres no estaban y estuvimos "toooda" la noche?.- Hermione lo miró, quedó helada... ¡Claro que se acordaba de aquella vez!.- Estoy seguro que fue ese día que quedaste embarazada....

-5 veces en la noche.... Mmm es muy posible.- Dijo Hermione, como quien se acuerda de cualquier cosa.

-¿Cinco? Ja. ¡Hermione, fueron siete veces!! ¡¡Siete veces!!.... E hicimos lo que nos ocurrió...-Dijo dándole unos besos en el cuello. Ella sólo rió.

-Claro que me acuerdo...Draco, me acuerdo de todos nuestros encuentros... Pero parece que eso fue hace siglos...

-Creo que ambos sabíamos que posiblemente no íbamos a poder seguir juntos.

-Tú debiste haberme dicho lo de Astoria... no entiendo porqué me lo ocultaste.

-Lo sé... sé que debí haberte dicho de ese famoso acuerdo... pero recuerda cómo era yo en esos años... te tenía a ti y te amaba... pero no sabía qué quería en realidad y me dejé manipular por mi padre...

-Te entiendo... debías mantener en alto tu fama de "Príncipe de Slytherin"... lo sé... y prefiero no recordarlo... Anda ven... comamos algo.... - Le dijo al escuchar un sonido extraño en el estómago desnudo de Draco. Este sonrió, mientras Hermione cortaba un pedazo de tarta y se lo metía en la boca...

Ella se puso de pie y se sentó a su lado. Fue en ese momento que observaron que estaba una lechuzaparada en el alfeizarde la ventana. Draco se puso de pie, extrañado, nadie sabía que ellos estaban allí, a excepción, de cierta pelirroja que durante el día los visitó. Abrió la ventana y la lechuza parda ingresó, estirando la pata para que le quitara el mensaje que traía. Hermione, se apresuró y sacó una galleta de la mesa y se la dio al ave. Esta lo recibió contenta y salió volando nuevamente.

Draco de inmediato desenrolló el pequeño pergamino. Hermione guardó silencio.Era una carta para él... se imaginó que podía ser de Astoria, de Lucius... o de Narcisa.

-Es de Ginny... toma léela.- Se la entregó a Hermione.

-"Es urgente que Tú y Hermione estén mañana temprano en La Madriguera, alrededor de las 10 de la mañana. Es urgente. No pueden faltar.... Traigan juguetes"... ¿Traigan juguetes? ¿Es una clave, acaso?

-Ni idea... pero por si acaso en el piso superior hay juguetes nuevos de Scorpius... que jamás ha utilizado.... prefiereleer... busca libros... lo que menos hace es jugar...

-¿Iremos? ¿Lo dos?

-La invitación dice que debemos irlos dos... ¿Te avergüenza salir a mi lado?

-No se trata de eso Draco, tú eres un hombre casado... con los Weasley nunca te has llevado bien...

-Ginny sabe que estamos juntos... Hermione, yo no te vuelvo a dejar sola. Jamás. Ya no. Y si voy a luchar por reconquistarte... lucharé contra lo que sea... sé que me merezco un par de crucios por mi comportamiento... pero por sobre ello estás tú y nuestra hija... no quiero que te vuelvas enfermar... no quiero que vuelvas a sufrir.... mañana iremos juntos y si la cosa se pone fea... nos venimos... ¿sí?

-Draco, has cambiado tanto... te recuerdo tan distinto.

-Ven pequeña... - Hermione lo abrazó cruzando sus brazos por la espalda de él.- Conmigo estás segura....porque te amo más que a mi vida... Y sí, considero que ya pagué (y con creces) mi error.... venga... comamos algo y luego... pues... no sé... ¿Qué te apetece hacer?.-Dijo sonriendo y dando una pequeña mirada al segundo piso.

-Mmm pues... no sé... ¿Te parece investigarlo en tu habitación?

-Esa respuesta me gusta... - Dijo dándole un beso en la punta de la nariz.

En la mañana Hermione se puso un pantalón de tela de lino beige y una blusa blanca, con zapatos de tacón. No quería usar la ropa más cara que en ese baúl había. En realidad no quería utilizar nada de lo que Michael le había comprado. Así que optó por usar ropa de su propiedad, que igualmente ella tenía entre todas las cosas que empacó para pasar aquella semana en casa de los Malfoy.

-Draco, ¿Y tus padres? ¿Qué dirán...? Ellos siguen su celebración, ¿no?.- Le decía mientras Draco salía de la ducha con una toalla amarrada a su cintura.

-Me imagino que han de continuar con lo suyo.Yo les dije que iba a estar contigo porque te habías puesto mal... y ni siquiera me preocupé de ver sus caras. Es muy posible que Michael les haya explicado la situación.

-Ustedes son una familia muy extraña... ¿Y Scorpius? El niño me preocupa, si su madre no vive con él... y Narcisa está metida en la celebración de su boda...

-Tranquila, mi madre es muy preocupada de sus cosas, pero adora a Scorp.... además mi hijo vive conmigo, en la Mansión... con su madre tiene muy poco contacto... Así que tranquila... Pero ¡Guauu! Herms... estás bellísima.... me gusta más verte con ropas más sencillas que con esas tan caras que luciste en casa...

-Pero Astoria las amó.- Dijo riendo.

-Jajaja las envidió... Ya, me cambio y nos vamos de inmediato.

Al cabo de diez minutos, ambos estaban en la sala del primer piso de la cabaña.

-Tú decides... Chimenea o Desaparición...- Le dijo Hermione.

-Desaparición. Con tu ropa blanca... no vas a quedar muy presentable... ¿Los juguetes? Supongo que Ginny dijo eso porque en esa casa han de haber muchos pelirrojos pequeños... Los de ella, los de Ron... y otros más... quién sabe cuántos han de ser...

-Por eso llevo todos los que me dijiste...hay para niñas y para niños... Tranquilo que los llevo todos en mi cartera... hice un embrujo que me resultó bien...

-Un hechizo reductor... ¡Qué bien...! Ya entonces, acércate.- Hermione se colgó al cuello de Draco. Odiaba esa sensación de aparecerse y desaparecerse. Draco se dio cuenta de ello y la abrazó lo que más pudo.

Dieron vueltas sobre sí y esa sensación de mareo insoportable los invadió, pero al cabo de unos segundos estaban en las afueras de La Madriguera.

-Tal como la recordaba.-Dijo Hermione admirando el paisaje.

-Yo no sé cómo se mantiene en pie esta.... ¿casa...?- Dijo Draco mirando con una expresión extraña en su rostro.

-Tú sabes que son gente humilde... pero por dentro es muy linda... hay muchas, muchas habitaciones y lo que te imagines allí encontrarás.

-Bien. Vamos entonces, a lo que sea. Dame la mano.

-No Draco... me parece muy mal andar juntos... tú estás casado.

-Ya te dije.... mi matrimonio no existe... y el tuyo tampoco... ese tema luego lo vamos a conversar.- Le dijo en un tono amenazante mientras entrelazó su mano con la de ella, no dando tiempo a que reclamara.

Avanzaron y como los estaban esperando, Ginny salió de la Madriguera, corriendo y de inmediato abrazó a su amiga.

-¡Ginny!- Exclamó Hermione al abrazar a su amiga.

-¡Herms... qué bueno que viniste! Hola Malfoy, qué bueno que viniste tú también.

En ese momento llegaron al lugar, Harry y Ron. El primero sonriente abrazó a su amiga y el segundo sólo le dio un frio saludo. Harry saludó con un apretón de manos a Draco, en cambio Ron, ni lo miró.

Luego apareció Angelina con unos niños: Fred, Roxanne (en brazos) Albus y Ronald, detrás de ella, George. Todos la saludaron muy felizmente, era una alegría enorme volver a tenerla de vuelta... la gran bruja del trío dorado estaba de regreso. Lo malo que era acompañada de un ex mortífago. Aquél que siempre les hizo la vida difícil durante sus años escolares.

-Trajimos todo los juguetes-Le dijo Hermione a Ginny, quien rió.

-No son para éstos.- Dijo apuntando a los niños que estaban cerca. Hermione no entendió.- Mira, ustedes dos.- Continuó mirando a Draco y a Hermione.- Entren, mis padres los esperan... nosotros no quedamos acá.

Hermione miró a Draco sin entender, éste se encogió de hombros. Algo ocurría. El rostro de Potter era de felicidad pura, Ginny irradiaba alegría, los niños cuchicheaban entre ellos, mientras que George abrazaba a Angelina. De seguro algo les deparaba a ambos.

Avanzaron hasta la puerta de entrada a La Madriguera, la que estaba semiabierta.... ingresó primero Hermione de la mano de Draco, adentro vio a Molly y a Arthur, ambos sonrientes.

-¡Hija mía! ¡Bienvenida a tu casa! -Le dijo Molly y la abrazó. Arthur saludó a Draco y luego abrazó a Hermione.

-Molly, ¿qué ocurre? ¿Por qué todos están afuera?

-¿Mami?

  • Hermione escuchó una voz suave y conocida en la escalera. Se giró y vio a una niña de unos siete años parada en medio... el cabello ondulado y sedoso, castaño, con mechones blancos... ojos grises... piel pálida. Draco quedó frío. La voz se le había ido.

-A.... ¿Aniie?

-¿Mamita?

-¡¡¡Aniie!!! -Hermione gritó y corrió a las escaleras y la niña saltó del segundo escalón a los brazos de su mamá... estaba llorando... casi gritando...

-¡Mi mamita...! ¡Mi mamita linda... linda... linda... linda...!

-¡¡¡Mi bebita preciosa...!!! ¡Te amo bebé....! he estado enferma... .por eso que no he estado contigo... Mi vida... mi cielo...

-Tía Ginny me lo dijo... ¡¡Mamita linda!!! ¡Qué bueno que estés conmigo te he echado mucho de menos...!

-Mi amor... tú no sabes cuánto yo te he echado de menos...- Hermione llenaba de besos el rostro de su hija.-Gracias Molly, Arthur.

Draco se acercó y tocó el hombro de Hermione. Por su rostro caían lágrimas de felicidad. La pequeña lo miró a los ojos, no sabía quién era ese hombre pero su rostro... sus ojos...

-Hija... él... él es tu padre.- Le dijo Hermione.

-¡Hija mía!- Draco la tomó en brazos y la pequeña abrazó a su padre llorando.


YO LLORÉ CON ESTE CAPÍTULO...................