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Entre Llamas — capítulo 17

Luego de que, tanto Aniie, Hermione y Draco se calmaran un poco (Arthur y Molly los habían dejado solos en la sala) y conversaran largo rato de lo sucedido, poco a poco fue entrando el resto de la familia. Todos estaban muy felices de tenerlos de vuelta. Ron, era el que expresaba menos, pero era de esperar, nunca fue de su agrado Draco y nunca lo sería. En cambio Harry logró, por lo menos, entender en qué situación se encontraba su amiga cuando se enamoró del Slytherin durante el último año en Hogwarts, y por sobretodo entendía la gravedad del accidente que sufrió el que la tuvo postrada en un hospital por más de dos años, en estado crítico.

Almorzaron todos en La Madriguera, era imposible que Molly no quisiera agasajar a la su querida Hermione y a su hija, así como también al padre, no muy querido por el resto de la familia, pero bueno, "-Qué se le va hacer-" pensaba para sí.

Luego, a eso de las tres de la tarde, Hermione lepidió a Draco que la llevara de vuelta a Londres, debía ir a ver su madre, Jane Granger, y contarle que tenía a su hija de regreso.

-No nos podemos desaparecer con Aniie, es muy pequeña.-vLe dijo Draco.-Debemos utilizar una chimenea, lo malo es que la de tu casa en Londres, me imagino, no ha de estar conectada a la Red Flu.

-Eso no es problema.- Interrumpió Harry.- Vámonos al Ministerio de Magia, desde donde Hermione y Aniie, pueden tomar un transporte muggle, ¿qué les parece?

Draco tuvo que aceptar. Él hubiera querido irse con ella y su hija a la cabaña de Hogsmeade. Ese era sitio perfecto para vivir los tres... o los cuatro, cuando consiguiera la custodia final de su hijo Scorpius. Pero debía entender la posición de Hermione. No quería transformarse en "la querida" de Draco y menos ser una carga. Pues, bien, debía optar por el plan "B"; divorcio y luego un segundo matrimonio, con la mujer que nunca dejó de amar.

-Pues bien, vayamos.- Le dijo Hermione.

-Mami, espera me quiero despedir de mis amigos.- Dijo Aniie mirando a Albus y a Ronald Junior.

-Chicos, todo esto es gracias a ustedes. Nos vamos a seguir viendo, ¿cierto mami?

-Siempre hija, siempre se verán... vendrás de continuo, ¿Cierto Molly?

-Esta es tu casa Hermione y la de Aniie, cuando quieras venir, no necesitas anunciarte, ni tú, ni Aniie... así que Arthur, ¿puedes ver el tema de la conexión de la chimenea de Hermione en la Red Flu?

-Por supuesto Molly, mañana mismo lo veré.

-¿Ven amigos? vamos a seguir juntos.-Dijo Aniie a sus amigos.

-¡Y en Hogwarts seremos todos de Gryffindor!-Exclamó Ronald. Se escuchó una tos extraña por parte de Draco... y un par de risas de Harry y Ron.

-Te queremos mucho.- Albus abrazó a Aniie y esta se puso colorada.- Nos vemos.

-Nos vemos chicos.-Dijo sonriente, sin mirar a Albus. Harry sonrió para sí. Ya tendría una conversación con ese Don Juan en miniatura.

Harry, Draco, Hermione y Aniie, ingresaron a la chimenea de los Weasley y a los segundos se encontraban en el despacho de Harry en el Ministerio. Aniie, estaba pegada a su madre, odió esa sensación tanto como Hermione, quien venía pegada a Draco.

Salieron los cuatro de la oficina de Harry y Hermione salió con su hija tomada de la mano. Avanzaron por un pasillo en donde se encontraba una extraña pileta con estatuas y con agua que corría por la boca de algunas de ellas, eran brujos y muggles tallados en acciones que no se lograba distinguir a simple vista. Hermione recordó haber estado en ese lugar años atrás en plena guerra contra Voldemort, miró la escultura que llegaba hasta el techo del lugar. Allí vio un rayo de luz blanca que bajaba directamente a la escultura e iluminaba el lugar. Sintió que su corazón se detenía de tanta paz y tuvo ganas de avanzar hasta allí.

*"-Su corazón se está deteniendo.... desfibrilación, ahora!"*Le pareció escuchar esas voces que tantas veces oyó sin poder moverse estando en aquella fría cama del hospital.

-¿Hermione? ¿Qué ocurre?- Harry y Draco se dieron vuelta al ver que ella no avanzaba. Draco fue quien le preguntó mientras le tomaba un brazo.

-Sucede que aún tengo muy presente el haber estado tanto tiempo en coma... a veces creo escuchar las voces de los doctores... es un sueño el estar despierta con mi hija de nuevo... y contigo, Draco.- Harry los miró y sonrió.

-Mamita, lo bueno es que estamos juntas.

-Sí, mi amor... juntas para siempre...

-Juntos los tres... pronto seremos cuatro.- Dijo Draco.

-¿Por qué cuatro, papá?- Preguntó la pequeña.

-Tienes un hermano, que se llama Scorpius... y espero que pueda vivir con nosotros, en un tiempo más.- Le respondió mientras se ponía en cuclillas frente a su hija.

-¡Ah, qué bien...! Yo conocí a un niño que se llama Scorpius... lo vi una vez en el bosque de Hogsmeade.- Tanto Draco como Hermione se miraron extrañados.

-Mi hijo suele caminar por ese bosque... posiblemente ya se conozcan.- Le respondió sonriente.

Afuera del Ministerio, un taxi muggle esperaba para llevarlas de regreso a su casa. Ambas subieron al vehículo, pero Draco no iría, debía arreglar un par de cosas aún.

-Herms, enviaré tus cosas a vuestra casa. Iré a ver a Michael... es necesario que aclare un par de cosas con él... en la noche las voy a ver, a esa hora ya va a estar habilitada tu chimenea. Tranquila amor... jamás las volveré a dejar.- Besó en la frente a Hermione y le dio un fuerte abrazo a su hija.

El taxi salióllevándose a Hermione y su hija. Draco, luego de verlas irse, se giró hacia Harry.

-¿Quién es Michael?- Le preguntó Harry.

-Mi primo... tengo unas cosas pendientes con él... sé que él ha hecho mucho por Hermione, pero me debe explicar algunas... antes iré a mi casa... debo ver a mi hijo.

-Malfoy, mira... yo sé que nunca hemos sido amigos, pero si Hermione te ama y tienen una hija, pueden contar conmigo para lo que sea. ¿Sí?

-Gracias, Potter... Hermione te aprecia mucho.- Dijo Draco desapareciéndose del lugar.

Mientras tanto Hermione iba con su hija en el Taxi. Aniie abrazaba a su mamá y le acariciaba las manos.

-Mami, ¿por qué papá no viene con nosotros...?

-Papá tiene otras obligaciones.... pronto... es posible que esté con nosotros... El tiene su familia...

-¿Tú y él no están casados, cierto?.- Hermione levantó el rostro de su hija.

-Yo conocí a tu padre, antes que él se casara... ahora nos volvemos a encontrar y es posible que estemos juntos de nuevo...

-¿Pero y su familia? ¿La va a dejar?- Esa pregunta caló hondo en Hermione.

-No, mi amor. Jamás podrá dejarla. Creo que debe acomodar algunas situaciones... espero que algún día lo puedas entender.

-No importa mamita... lo mejor es que tú y yo estamos juntas de nuevo... tengo que contarte tantas cosas....- Decía Aniie pensando en lo vivido con Madame Rosmerta, que ya algo Hermione sabía, de acuerdo a lo informado por Molly. Sabía que Draco estaba furioso con esa situación y que estaba dispuesto a llegar a las últimas consecuencias. Pero ¿podría hacerlo, tratándose de una hija fuera del matrimonio? En realidad, lo que pasara con la situación legal de Rosmerta a Hermione poco le importaba, si se iba a juicio o no, o si ésta era culpada de algo, eso dependía de otras instancias. Para ella lo importante era volver a estar con su hija.

Llegaron hasta la casa de Hermione y su madre, ubicada en las afueras deLondres. Hermione abrió la puerta y ambas ingresaron. Escucharon que estaba el televisor prendido y ambas avanzaron hasta el living en donde estaba el aparato. Pudieron ver que Jane estaba dormida en un sofá de cuero grande con su tejido a medio terminar en el regazo y sus lentes chuecos en el rostro.

-Mamá....

-Abuelita....

En ese momento la mujer dio un respingo y se acomodó sus gafas. No podía creer a quienes tenía en frente...

-¿Aniie? ¡Hermione, es Aniie!

--Sí, mamá... la he encontrado!!!- Y la pequeña corrió a los brazos de su abuela...

Draco llegó a su casa y vio que estaba todo muy silencioso. No estaban los familiares invitados al evento de las Bodas de Perla de sus padres. Era imposible que sus padres hubiesen interrumpido todo por el sólo desmayo de Hermione. Algo ocurría. Asíque avanzó por el pasillo, hasta la biblioteca, allí se encontró a Winky, limpiando algunos libros con tanta parsimonia que parecía que limpiaba hoja por hoja.

-Amo Draco... ¡Qué bueno que llegó! Sus padres no sabían dónde ubicarlo...

-¿Qué ha ocurrido Winky? ¿Dónde está toda la gente?

-El niño... amo... El señorito Scorpius se puso mal y lo llevaron al Hospital.- Un suspiro de desesperación le salió del alma a Draco e inmediatamente se fue al hospital, sin escuchar los detalles en relación a la suspensión de las actividades. Debía, obviamente, haber sido por la enfermedad de su hijo.

Al llegar se encontró con Narcisa Malfoy que estaba en sala de espera, sentada, muy preocupada.

-Madre ¿Qué ha ocurrido? ¿Qué tiene mi hijo?

-¡Draco... por fin! ¿Dónde has estado? Scorpius ha estado mal... dijo que le dolía el estómago... pero luego este estaba hinchado... muy hinchado... y lo trajimos para acá... pero la doctora que lo vio dijo que no era un simple dolor estomacal que con pociones no se podía curar... dijo una palabra extraña... como neurobust....

-Neuroblastoma.-Dijo la medimaga que llegó al lugar. Esa voz era conocida.- Draco, ven debemos hablar.- Era Ginny, quien hablaba. Avanzaron juntos hasta su despacho y le pidió que se sentara.- Me llamaron urgente a La Madriguera, poco después que ustedes se fueron...tu hijo llegó muy mal...

-Pero ¿Qué tiene? Él es un niño sano...

-Scorpius está muy mal... tiene un Neuroblastoma, que es un tipo de...

-¿Un tipo de qué? Ginny... dime.

-Un tipo de cáncer infantil que se forma en el tejido nervioso.- A Draco se le cayó el cielo... sabía que una de las enfermedades que para los magos era casi imposible curar por medio de magia, era el cáncer, muchos magos morían por negarse a someter a los complicados y dolorosos tratamientos muggles.

-¿Y este tipo de cáncer tiene cura? ¿En nuestro mundo?

-Lamentablemente no en nuestro mundo. Tu primo, Draco, es uno de los mejores neurocirujanos del mundo muggle... además es mago...él debe hacer una intervención a tu hijo... se debe tratar con células madres ¿Sabes a qué me refiero?.- Draco hizo un movimiento de cabeza dando a entender que algo de conocimiento tenía de esos términos.- Debemos ver si tú o Astoria son compatibles... si no... tendría que ser...

-Aniie...

-Correcto. Dile a tu esposa que venga... Yo contactaré a tu primo.

-¿Cómo fue que ocurrió esto...? ¿Cómo no nos dimos cuenta?

-No todos los casos se presentan igual. Lo normal es que los síntomas se presenten durante los tres primeros años de vida, luego son síntomas tardíos, como lo que le ocurrió a Scorpius.

-Quiero ver a mi hijo.

-Ahora está sedado. Prefiero que busques a tu mujer y para comenzar desde ya con los análisis correspondientes. Análisis que dudo los podamos realizar acá... tendremos que trasladar a Scorpius al Hospital en donde tu primo trabaja.

--Bien. Haz lo que tengas que hacer... yo iré donde Astoria...

-¿Pero cómo? ¿Es que acaso, no vive contigo?

-No. No vive conmigo.

-Oh. Ya entiendo.