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Entre Llamas — capítulo 20

Hermione se encontraba en su habitación cepillando el cabello de su hija. Hacía tanto tiempo que no hacía y tenía pensado tomarse todo el tiempo del mundo, mientras su pequeña jugaba con una muñeca, a quien le estaba poniendo ropa. Ambas estaban sentadas en la cama.

-Mamita... quiero ver a mi papá... ¿Vendrá hoy?- Le dijo la pequeña.

-Ha de estar por llegar... ¿Recuerdas lo que hoy hablamos? ¿De la enfermedad de tu hermano?

-Sí mamá... y yo estoy lista para ir al hospital cuando ustedes me digan.

En ese momento sintieron un suave golpe en la puerta y la niña saltó de la cama, abriéndola de inmediato. Se alegró tanto de ver que quien golpeaba fuera su padre que se lanzó a sus brazos. Draco la levantó en vilo y le besó la frente...

-¿Cómo está la princesa de Slytherin?

-¡¡Bien!! Esperándote...

-¿Slytherin? Mi pequeña es una Gryffindor...

-Mmm ya veremos.- Sonreía.- Bien, acá me tienen mis princesas.- Dijo sentándose en la cama de Hermione.- Llegué por la chimenea... no vi a tu madre por ningún lado, por eso me atreví y me vine a tu habitación... supuse que era esta por el escudo de Gryffindor que tienes en la puerta.

-Mi madre debe estar en su habitación... ella se acuesta temprano. Pero... Draco, no te veo muy bien... - Le dijo Hermione poniéndole una mano en la frente.

-¡Voy por un vasito con agua!- Dijo la niña saliendo de la habitación al ver a su padre tan pálido.

-¿Estuvo muy malo?- Le preguntó Hermionerefiriéndosea la punción lumbar a la que fue sometido.

-Sí, un poco... aunque Ginny se portó excelente... no siento ningún dolor en la espalda... aunque igual estoy un poco cansado... Pero, ven... quiero abrazarte.- Hermione abrazó a Draco quien subió los pies a la cama y puso su cabeza en el regazo de Hermione, mientras ella acariciaba ese hermoso cabello blanquecino del padre de su hija.- Ni Astoria, ni yo somos compatibles.- Hermione sintió que se le aceleró el corazón. La única salvación sería su pequeña.

-¡Acá está el vaso con agua!- En ese instante llegó Aniie con agua para su padre. Draco se levantó y se tomó el agua. Luego se quitó el saco y su corbata y las puso sobre la cama.

-Gracias hija mía.- Draco volvió a abrazar a su pequeña.-Eres preciosa... igual a tu madre.- Hermione sonrió. Sabía que la niña tenía más parecido a él que a ella, pero le agradecía el cumplido.

-Mamita... papito... me voy a ir a acostar... los dejo... mañana me debo levantar temprano para ir a ayudar a mi hermano ¿no?

-Eres una bruja de excepción, ¿Lo sabes Aniie Malfoy?

-¿Malfoy?- Preguntó la pequeña.

-Ese es tu apellido verdadero.- Le dijo Draco. Aniie miró a su madre y ella asintió.

-Como Scorpius... como mi hermano...!! -Dijo sonriente.

-Sí, mi amor, como tu hermano.- Hermione tomó la mano de su hija y se la besó.

-Hasta mañana mamita... me despiertas temprano. Hasta mañana papito.- Y abrazo a Draco. Dicho esto salió cerrando la puerta tras de sí. Draco aprovechó y se quitó los zapatos y se acostó en la cama de Hermione, que era un poco más pequeña que la de él, pero muy cómoda.

-Sabes que no te puedes quedar acá...- Draco buscó dentro de su saco su varita e hizo un par de movimientos.

-Nadie nos escuchará... y nadie golpeará a la puerta... Hermione, yo no puedo estar sin ti... ven acá necesito tenerte a mi lado.- Hermione se recostó a su lado y lo siguió acariciando.

-Bésame, pequeña.- Hermione sonrió y lo besó suavemente en los labios.

Draco sonrió y la cobijó en sus brazos. Guardó silencio y a los minutos, Hermione sintió que la respiración de él se tornaba pausada y tranquila. Se había quedado dormido. Debía estar muy cansado. Ella se levantó y lo acomodó dentro de sus frazadas.

Ella se metió al baño, se dio una ducha y se puso su pijama de algodón... no sabía qué hacer... era la primera vez que un hombre dormía en esa cama. Su madre estaba a unas cuantas habitaciones más allá y su hija en la contigua. Sabía que si Draco despertaba no se iba a quedar quieto... pero ella lo amaba y lo deseaba tanto... conocía la efectividad de los hechizos de su pareja y si le había dicho que nadie los escucharía era porque así sería, de igual forma puso seguro a su puerta y se acomodó al lado de él en la cama. Draco dormía como un niño... acomodado hacia un lado de la cama y en su rostro estaba dibujado el cansancio y la tristeza.

A su lado, Hermione le acarició el rostro, le besó suavemente la mejilla y se dio vuelta para no molestarlo y dejarlo dormir. Fue ahí que sintió una mano en su vientre que la atraía hacia el cuerpo de Draco.

-¿Cómo se te ocurre dejarme acostado con los pantalones puestos?

-Si te los quitaba te ibas a despertar.- Le dijo Hermione. Su Draco había despertado.

Sintió, porque no se giró, que Draco terminaba de desvestirse y acostarse a su lado.

-Ahora, sí...- Dijo besándole el cuello. Hermione se giró y quedó frente a él. Efectivamente Draco estaba sin ropa, en su cama ...

-¿¿Y tú tan vestida??

-No acostumbro a dormir acompañada, Draco...

-Mmm creo que tengo trabajo que realizar.- Dijo besándola y metiendo una mano por debajo de la camisola del pijama de Hermione.

-Draco... no...

-Shhh... nadie nos escuchará... - La besó fundiendo su boca con la de ella...

Sí, a pesar de estar triste y cansado por el examen realizado, no iba a desperdiciar ni un minuto de estar con la mujer que más amaba en el mundo. La hizo suya una vez más... con toda la pasión contenido por años... el cuerpo de ella, le pertenecía a él y solo a él... amaba tenerla a su lado... amaba sentirse dentro de ella... amaba que fuera suya... y amaba que pronto iba a ser legalmente su esposa... porque se había jurado divorciarse y casarse con el amor de su vida... la castaña de ojos color miel.

Eran las cuatro de la mañana, cuando Hermione despertó con mucha sed, se puso su bata que estaba de bajo de almohada y entró a su baño, tomó un vasoy sacó agua de la llave. Miró a Draco en su cama, dormía de revés, con su cara debajo de almohada... y un brazo le colgaba... evidencia de que aquella cama era pequeña para ambos. Se giró y abrió un poco la ventana... hacía un poco de calor todavía... corrió la cortina y otra vez estaba aquella luna que el día anterior estaba llena, hoy iluminaba casi con la misma intensidad que la noche anterior. Era algo tan maravilloso mirarla... sentía tanta tranquilidad el estar allí observando sus rayos iluminar su casa... iluminar al mundo...

-Amor, ¿Qué haces? Ven... te vas a enfriar.- Draco desde la cama la llamó. Ella cerró la ventana, dejó el vaso sobre el mueble que tenía cercano, se sentó en la cama, se quitó la bata y se volvió a acomodar al lado de su amado.

-Tengo miedo de que luego no podamos estar más juntos... que Astoria no te dé el divorcio... no sé...

-De eso no te preocupes... tú y yo estaremos siempre juntos. Te amo Hermione... te he amado siempre... incluso cuando te trataba mal en el colegio... te amaré hasta el día que me muera...

-Y más allá de la muerte te seguiré amando.- Besó a Draco y se acomodó en sus brazo. Ambos al fin pudieron conciliar el sueño.

Al otro día Draco se levantó temprano, antes que se levantara la madre de Hermione y se fue por la chimenea, iría a la mansión a darse una ducha y a cambiarse de ropa, mientras tanto Hermione y Aniie, se preocuparían de llegar temprano también al Hospital. Sabía que tendría que encontrarse con Michael, pero lo bueno era que ahora todos sabían que ella estaba con Draco. Lo único que esperaba era que Astoria no le hiciera una escena delante de su pequeña. Le tranquilizaba que estaría Draco y Michael presentes, así como Ginny...

Por otra parte, sabía que su hija iba a sufrir con ese examen, pero confiaba en Ginny y en Michael que harían todo lo posible por causarle el menor daño a Aniie.

A eso de las ocho de la mañana, con la niña sin desayunar, se presentó en el hospital. Ya estaba Draco con su madre en la recepción. Hermione se detuvo al ver la mirada de Narcisa, sintió que su corazón se aceleraba nuevamente.Pero la mirada de Narcisa era distinta. Avanzó hasta ella y le puso ambas manos en sus brazos.

-Gracias Hermione.- Le dijo y luegomiró a la pequeña y le tomó la barbilla.

-Tienes los ojos de tu padre...- Aniie sonrió y vio que a Narcisa le brillaban los ojos.

Draco se acercó y tomó en brazos a Aniie.

-Vamos.- Dijo y en ese instante llegaba Astoria acompañada de Lucius.

Draco los miró a ambos y no pudo disimular en su rostro una mueca de asco al verlos juntos. Pero el muy cínico de Lucius, besó a Narcisa. Astoria fulminó a Hermione con la mirada y avanzó adelante de todos hacia el despacho de los doctores Thompson y Weasley. Hermione, miró a Astoria y se compadeció de ella, iba llorando. Era su hijo quien estaba sufriendo una enfermedad gravísima, y la última opción era Aniie. Su pequeña hija tenía en sus hombros la opción final: salvar la vida de su hermano.

Cuando llegaron al despacho, Ginny hizo pasar a Draco, Astoria y a Hermione con la niña. Afuera, en la sala de espera, se tuvieron que quedar Lucius y Narcisa.

-Astoria cálmate... tenemos la posibilidad de que Aniie.- Ginny intentó hablar, pero fue interrumpida por la misma Astoria.

-¡Es que es ese examen... lo sentí como si me estuvieran torturando...! ¡No deberíamos someter a la niña!- Aniie se acercó a ella, Hermione intentó detenerla, pero Aniie ya estaba frente a Astoria.

-Yo quiero salvar a mi hermano.-Le dijo.

-Pequeña... tú... tú no deberías.- Dijo tomándole las manos a la niña. Draco miró incrédulo a Astoria y Hermione se encogió de hombros. Jamás hubiera esperado una reacción así de esa mujer.

-Creo que debemos actuar rápido.- Michael habló.- Hermione, ve con Ginevra y Aniie al pabellón. Yo voy en cinco minutos, voy por los protocolos. Ginevra, prepara a la niña.- Ginny asintió y tomó a Aniie de la mano.

-Vas a estar bien, pequeña Malfoy.... tienes la fuerza de Slytherin en tu sangre y la valentía de los leones de Gryffindor.- Hermione sonrió ante las palabras de Draco.

-¡Te amo papito!- Y la niña abrazó a Draco.

-Tranquila señora "Asoria", Scorpius va estar bien.- Dijo Aniie dirigiéndose a Astoria quien le regaló una sonrisa en medio de sus lágrimas.

Salieron del despacho, Hermione junto a Ginny y a Aniie, Draco las seguía detrás. Avanzaron por la sala en donde estaban los padres de Draco. Y Astoria salió corriendo, lloraba a raudales, era un llanto incontrolable...

-¡¡Michael!! ¡No pueden someter a la niña a ese examen!.- Draco se volvió y vio que Astoria avanzaba hacia él llorando. Él le hizo una señal a Ginny para que avanzaran con Aniie y Hermione. Michael alcanzó a Astoria y la tomó del brazo.

-Tranquila... Aniie es la única posibilidad que tiene Scorpius. ¡Controla tus nervios! Deberías sentirte tranquila que la niña está orgullosa de poder ayudar a tu hijo.

-Astoria, por favor...¡Deja de hacer tu numerito... no te queda!- Draco la recriminaba conocía tan bien a aquella mujer que jamás se preocupó por su hijo y ahora estaba dando muestras de madre abnegada.

-¡Draco... por favor no dejes que sometan a tu hija a esa punción...! ¡Michael, no lo hagas...!

-Pero... hay que salvar la vida de Scorpius.- Le explicó Draco.

-Ella no es compatible... Ella no...-Dijo segura.

-¿Cómo lo sabes?- Le preguntó Draco.

-Lo sé... soy su madre... Aniie no es compatible... el único que pudiera ser compatible... eres tú Michael.... Porque Scorpius es hijo tuyo.