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Entre Llamas — capítulo 7
-Concéntrate, Hermione. Cierra tu mente. No dejes que me entere de que guardas... Hasta ahora, he visto muchas cosas que no debí haber visto...- Dijo Michael en una tarde mientras practicaban la Oclumancia.
Hermione no lograba la técnica. Sin embargo, había avanzado muchísimo. Los hechizos los estaba ejecutando en forma correcta... algunos encantamientos volvieron y algunos nuevos aprendió. Michael era un mago excepcional. Su sabiduría sólo la podría comparar con la Dumbledore. Conocía demasiado y sabía de técnicas de aprendizaje que jamás se hubiera imaginado. Y claro, era donde también poseía tantos títulos muggles que podía aplicar sus conocimientos en todas las ramas tanto de la ciencia como de la magia.
Incluso poseía un programa computacional que él mismo había diseñado con el cual jugaba con nuevos movimientos de varita para realizar diversas acciones, acciones las cuales se las traspasaba de apoco a Hermione, porque él, en muy pocas acciones utilizaba su varita, era un as en la magia de apoyo mental.
-¿Qué has visto?- Preguntó una avergonzada Hermione.
-Lo suficiente como para decirte que el único hombre en tu vida sexual, ha sido mi primo.- Dijo serio mientras se preparaba una taza de té.
Hermione guardó silencio, moría de vergüenza al escuchar aquello... "¿Qué habrá visto específicamente?". Pensó.
-Lo que ustedes hicieron la noche de la graduación, Hermione. ¡Por dios, mujer, cierra la mente...! ¡Te estoy viendo todo! ah. y no pongas esa cara de vergüenza, recuerda que soy médico y estoy acostumbrado a ver gente desnuda... te lo digo por si eso es lo que te preocupa...
-Habrás visto gente desnuda... pero sucede que estamos hablando de mi, Thompson.- Dijo sería, segura y en tono desafiante, tal como Michael quería que fuera.
-¡Eso es lo quiero de ti, Granger! Quiero que seas rebelde, contestataria y por sobretododesafiante y oposicionista. No te quiero sumisa, ni callada. Debes ser fiel exponente Malfoy. ¿Entendido? Ah, y por lo que haya visto o no en tu mente no me interesa en lo absoluto... es tu vida... yo también mis vivencias como cualquier ser humano...
-Claro, como las vividas con Astoria Grengr.... ¡Michael!- Michael quedó perplejo... sus defensas habían sido vulneradas y nada menos que por su aprendiz.
-¡Hermione! Que... que...
-Tranquilo.- Dijo riendo.- Ya entiendo... pero tranquilo Jajaja no diré nada... Jajaja tú y la estirada esposa de Draco Jajaja
-No puedes decir nada... eso es secreto...
-Pero como tú dijiste, son tus historias y a mí no me interesan.
-Entre ella y yo nunca hubo nada serio. Al contrario, siempre fui el muggle asqueroso con quien ella se entretenía.
-¿La amabas?
-Creo que no. Si la hubiese amado, le habría contado que realmente era mago y no muggle, pero no lo hice...
-Ah.
-Ya, continuemos... veo que has avanzado mucho... en poco tiempo me sobrepasarás.
-Creo que lo de recién fue casualidad.
-En mi mundo no existen las casualidades. Venga, sigamos, que nos quedan solamente dos semanas de entrenamiento antes de presentarnos como marido y mujer ante los Malfoy.
-Eso me da pavor.
-Pavor, les dará a ellos cuando te vean conmigo y les demostremos quiénes somos. ¡Expeliarmus!.- Exclamó en forma imprevista, pero Hermione había hecho el hechizo de protección con antelación.- ¡Bien, Granger... bien...! Siempre atenta... jamás bajes las defensas. Y tu mente cerrada. No te olvides, Granger.
-Cansa... me canso mucho y me llega a doler la cabeza.
-Al principio Granger... luego te acostumbrarás y ya no te cansarás ni te dolerá la cabeza.
-Michael, es hora que me vayas diciendo o "Mi Amor" o "Mi vida" o "Querida"... Creo que llamarnos por nuestros apellidos va a ser sospechoso ¿No?
-Tienes razón, "Vida de mi vida".- Dijo dando vuelta los ojos. Pero ella tenía razón, debía comenzar acostumbrarse a los nuevos vocativos para su esposa.
-Bien, "Tesorito de mi corazón".- Respondió Hermione riendo.
-Cursi... muy cursi.
-Y seguro que "Vida de mi vida" no lo es.
-Dejémoslo mejor en "Querida" y "Querido" ¿sí?
-Como digas, Querido.
-Muy bien, sigamos Hermione Malfoy.
-¿Thompson? ¿Que no es Thompson?
-Yo uso el apellido de mi madre en el mundo Muggle, pero recuerda que mi padre es Calcius Malfoy, hermano de Lucius. Te lo dije ¿no?
-Sí... disculpa... creo ya lo entiendo... debes dejarme todo claro, no quiero que el plan se nos caiga por un pequeño detalle.
-Sí. Vamos a tener que revisar nuevamente a revisar el árbol genealógico... pero ahora ¿Podemos seguir?- Y volvía ese tonito tan familiar en él. Hermione sólo meneó la cabeza... a pesar de lo petulante que podría llegar a ser ese tono, ¡por dios que le gustaba!
Mientras tanto Molly Weasley llegaba junto a dos de sus nietos a las Tres Escobas, también la acompañaba su nuera, Angelina. Ambas querían indagar sobre la niña que allí vivía junto a Rosmerta. No era común, entre la comunidad mágica, que la muerte de magos pasara desapercibida. Y al parecer, según lo relatado por Albus y Ronald Junior, eso era lo que había ocurrido en el caso de Aniie.
Ingresaron al local y pidieron cervezas de mantequilla para las mayores y para los niños unos helados decorazón de calabaza con salsa de fresas.
-No veo a la pequeña.- Dijo Angelina disimuladamente mirando a su alrededor.
-Ella siempre está afuera.- Respondió Albus. En ese momento la muchacha que atendía las mesas les servía los helados.
-¿Te puedo hacer una consulta?- Preguntó Molly a la joven.- Aniie, ¿dónde está?
-Debe estar en el patio... a esta hora suele darle de comer a los gansos...
-Ah... ¿Y no entra acá, al restaurant?- Insistió Molly.
-Muy pocas veces. A Madame Rosmerta no le gusta que ella converse con mucha gente.
-Lo que pasa, ¿sabes? mis nietos son compañeros de curso de ella, y la quieren ver.
-Mmm... no los había visto en la escuela.
-Somos nuevos.- Se apresuró a responder Ronald Junior.
-¿Y la quieren ver, ahora?- Preguntó la muchacha.
-Sí.- Dijeron los niños a coro.
-Madame Rosmerta no está... así que le diré a Aniie que venga... pero por favor no le digan que yo la traje... por favor..
A los minutos, la joven traía de la mano a Aniie, con su cabello desordenado, luciendo un lindo vestido rojo y zapatillas bajas.
-¡Aniie!- Los niños sonrientes la saludaron y la abrazaron.
-Chicos... ¿Qué hacen acá?- Preguntó sorprendida.
-Hola, señorita.- Dijo Molly al verla, momento en el cual sintió que se le movía el mundo por completo. Ella era una bruja, y bruja en todo sentido... esa niña tenía algo familiar...esos ojos... su cabello... ¡el color del cabello...! Y la piel.... Le recordaba a.... y a.... ¡No, eso era imposible! - Mi nombre es Molly y ella es Angelina.- Angelina igual había quedado perpleja al ver a la niña.
-Se parece a...- Iba a decir, pero Molly le hizo una señal para que guardara silencio.
Por más que quisieron que se tomara un helado, la niña se negó, ya que lo tenía prohibido, además tenía miedo que llegara Mamá Rosmerta y la sorprendiera conversando con extraños. Pero para ella, esa gente no era extraña. Es más, consideraba a Albus y al Ronald Junior como sus amigos y había visto en Angelina y en Molly un aire familiar y de confianza. Conversaron largo rato y Aniie le relató a Molly a Angelina lo mismo que a los niños.
Al cabo de media hora Aniie decidió entrar a la casa porque calculaba que Rosmerta llegaría en cualquier momento. Así que los Weasley, para evitarle problemas, se despidieron de ella. Esperaron un rato más, ya que Molly quería conversar con Rosmerta, pero esta no llegó y ya se hacía tarde. Así que decidieron darse una vuelta otro día. Además Molly le pediría formalmente a Arthur que el departamento de menores se diera una vuelta por Las Tres Escobas, a ella le parecía que Aniie estaba en situación irregular.
-En todo caso, Molly.- Le decía Angelina, mientras los niños corrían delante de ella.- Imaginemos que efectivamente la niña le fue entregada a Rosmerta en forma irregular... ¿Qué pasará? ¿Se la llevarán a un orfanato?
-Es el riesgo... no me gustaría que la niña estuviera en esos hogares. Podríamos, mientras dura la investigación, pedir la tutela temporal.
-Eso podría ser. Molly, ¿Te fijaste a quién se parece la niña?- Molly sólo asintió.- A Hermione... pero también tiene aire de los Malfoy... ¿Estoy loca?
-Ambas somos brujas, hija. Algo extraño hay en esta situación. A Hermione hace casi siete años que no la vemos.
-La misma edad de la niña.
-Pero no debemos adelantarnos a los hechos... debemos indagar más. Ah... Angelina... por favor.
-Si sé, Molly, estoqueda entre nosotras...
-Gracias hija.
Faltaba sólo una semana para la celebración de las Bodas de Perla de los Malfoy. Narcisa cada vez estaba más nerviosa. Lucius había delegado toda la responsabilidad en ella. Poco y nada se preocupó de la celebración, ya que confiaba plenamente en las capacidades de su mujer. Además ese era un tema que ella debía ver, total, la idea nació de Narcisa. Por él, que se realizara o no una celebración de ese tipo no era relevante en lo absoluto. "- Narcisa y sus idiotas costumbres-" Pensaba.
Por otra parte, si bien es cierto que no le preocupaba la celebración en sí, le interesaba demasiado que su familia se mostrara a la Comunidad Mágica y por sobretodo, ante la parentela Malfoy Black, como una familia armoniosa y próspera. No iba a permitir que Astoria y Draco hicieran uno de sus numeritos, aquellos que acostumbraban a realizar cada vez que ella estaba en casa. De eso debía hablar con su hijo. Prohibido estaba mostrarse débiles y menos dejar entrever que ese matrimonio era por conveniencia y que lo único que unía a Draco con Astoria era Scorpius, un niño tan diferente a él y a Draco.
Subió al dormitorio de su hijoy allí lo encontrórevisando algunas fotos antiguas.
-¿Recordando tus tiempos en Hogwarts?
-Sí... algo.- Dijo guardando el álbum en un cajón.- Tú dirás qué se te ofrece.
-Quiero hablar contigo, hijo.
-¿Y desde cuándo estás tan comunicativo conmigo?
-Bien. Por lo visto contigo jamás volveré a tener una conversación civilizada.
-No, yo creo que no.
-Se trata de la celebración de la próxima semana.
-Ya me sé el libreto. Tranquilo, mira me lo sé de memoria: tengo un matrimonio feliz y amo con todas mis fuerzas a mi mujer. ¿Conforme? Pues bien, ahora díselo a ella, sise digna a regresar antes de la celebración.
-¿No le has informado?
-Lo hice. Pero no la puedo obligar a que esté acá.
-Puedes y lo harás. Quiero que esa arpía esté acá mañana a más tardar. Si no... ya verá de lo que soy capaz. Dile... si no... que se atenga a las consecuencias.
-Como diga, Padre. ¿Algo más?
-No.
-Entonces si me haces el favor.- Draco le apunto la puerta.- Quiero descansar.
Lucius dejó a su hijo solo y Draco suspiró profundo. Debía ir a ver a Astoria. Prácticamente su esposa vivía fuera de Londres y cuando se dignaba a aparecer, se quedaba en un Pent-house muggle en el centro de la ciudad.
Sabía que durante la semana pasada había regresado de un viaje a la India que realizó con su hermana y que, como lo menos que quería era compartir habitación con él, prefería quedarse en dicho lugar. Así que Draco optó por ir conversar el tema personalmente con ella. Se desapareció y apareció en la puerta del pent-house que tenía Astoria en el corazón del Londres Muggle. Tocó el timbre y al segundo un ama de llaves la abrió la puerta. Lo reconoció de inmediato y lo hizo pasar. Con la personalidad que lo caracteriza ingresó raudo al lugar y subió al piso siguiente por la escalera de caracol y en una de las habitaciones estaba su esposa peinando su largo cabello castaño oscuro. Vestía un traje de gala, era obvio que tenía planes para esa noche.
-Draco... ¿Qué quieres?
-Debemos hablar.
-Si es por lo de la nota... cuenta con que estaré allí la próxima semana, mostrándole a todos lo felices que somos.
-Mi padre dice que te quiere desde mañana en casa. Si no que te atengas a las consecuencias...
-Odio a tu padre... ¿qué piensa hacerme? ¿Un crucio, acaso?
-Es capaz.- El rostro de la mujer se endureció.- No has preguntado por tu hijo, Astoria.
-Me imagino que está bien... Confío en ti...
-¿Sabes? yo no sé qué te vi en el colegio... no tienes corazón... tu hijo te necesita.
-Ya te dije... te tiene a ti... Draco... mira... yo cuando me casé, me casé porque estaba embarazada y más encima porque nos estaban obligando. Pero sucede que yo no quiero pasar mi vida como un ama de casa... soy joven y quiero disfrutar la vida...
-¿Y quién es tu amante de turno?
-Eso no te incumbe.
-Sucede que el imbécil sigo siendo yo.
-Tranquilo Draquito... mis amantes nunca son magos...- Dijo y siguió peinando su cabello. Draco no soportó la rabia y la tomó de ambos brazos y la puso de pie.
-Cuando termine este show de mi madre... tú y yo nos divorciamos.
-Sí, y Scorpius se viene conmigo... a Siberia...- dijo sonriente.
-Eres una bruja malnacida.
-Bruja sí, malnacida no.