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Como convivir con Voldemort y no llegar a San Mungo en el intento — capítulo 10
Voldemort se acostó en su colchón en el suelo (maldiciendo otra vez a la muggle) para pasar su segunda noche en aquel horrible mundo.
La muggle lo miraba expectante.
-A ver ¿Que quieres ahora?-preguntó Voldemort exasperado-¿me vas a volver a emparejar con Bellatrix y Nagini? ¿A meterte con mi nombre o mi nariz?
-Tu no tienes nariz, Voldy.
-Ni tu educación-replicó cabreado.
-Touché.
Voldemort se dispuso a dormir cuando la muggle, sin motivo aparente comenzó a tararear:
-I´m sexy and las amigas de mi abuela know it...
Voldemort giró la cabeza despacio para encontrarsela tarareando aun y con la mirada perdida en la pared de enfrente. Era oficial: estaba muy mal de la cabeza. Pero no iba a cometer el error de preguntarle que estaba haciendo, o le montaría una escenita como cuando le preguntó por sus padres.
-Voldemort...-llamó la muggle.
El mago tenebroso no hizo ni caso.
-Voldemort...
Nada de nada.
-Voldemort...Voldemort...Voldemort...
-¿¡QUE!-gritó cuando lo llamó varias veces más, hasta las mismísimas narices si las tuviera.
Cuando se giró se encontró el rostro de la muggle bastante cerca, la vio alargar una mano y hacer como que agarraba su nariz.
-¡Tengo tu nariz!-exclamó con una gran sonrisa lunática en su cara.
-¿¡OTRO CHISTECITO SOBRE MI NARIZ!-gritó indignado-¿¡Pero es que no eres capaz de hacer algo productivo, como reparar mi varita!
Amy lo miró sin cambiar la expresión de su cara.
-Ah, si ese es el problema, te ayudaré.
-¿En... serio?-preguntó Voldemort no muy convencido.
-Si, ¿me la prestas?-preguntó de una forma, que si no fuera porque ya la conocía (para su desgracia), parecería un tono inocente.
Voldemort se resistió en un principio en dejarle la varita a la muggle, pero se convenció de que esta no le servía de nada y finalmente se la dio a la muggle, que comenzó a examinarla de cerca, con la expresión seria y concentrada, como una auntentica entendida en varitas, después probó un par de movimientos con ella pero sin decir ningún hechizo, la sacudió un poco y volvió a examinarla con una lupa totalmente en silencio, Voldemort no podía creer que hubiese sido tan fácil. De haberlo sabido le hubiera dicho a la muggle que la hubiese arreglado antes.
La muggle dejó la lupa sobre su escritorio y miró a Voldemort.
-No funciona-fue su veredicto.
-¿¡Y para eso has estado diez minutos mirando mi varita!-gritó Voldemort, bastante mosqueado.
-No, es que no e visto nunca una varita real-le recordó la muggle-pero si quieres arreglarla, podemos probar a...
-¿Si?-preguntó realmente interesado, inclinandose un poco hacia delante con expectación.
-...No se, ya te dije que no soy una reparadora de varitas-contestó tan anchamente.
A Voldemort comenzó a darle un tic en el ojo.
-¿¡Entonces que estabas haciendo con mi varita!-gritó entre enfadado y desesperado.
-No grites, que mi vecina es una cotilla-dijo la muggle devolviendole la varita-mira, a mi cuando no me funciona el mando de la tele, lo que hago es apretar con fuerza. Pruebalo.
-¡Crucio!-gritó apuntando a la muggle de la forma que le había sugerido, pero nada ocurrió.
La muggle soltó una risita.
-¿No se te ha ocurrido nada mejor?-preguntó con una sonrisa.
-Cállate y ayu... eh... arregla mi varita-ordenó omitiendo el verbo "ayudar".
-Mmm... ¿y si buscamos en internet?-sugirió señalando a una extraña cosa que había sobre el escritorio de color negro y con una manzana dibujada encima.
-¿Que crucios es internet?-preguntó el mago.
-Es una red mundial de comunicación entre ordenadores-respondió ella-puedes encontrar informacion de todo tipo y además es entretenido... en la mansión Malfoy podrías poner internet, sería entretenido, imáginate que haces un blog llamado "Voldy y los mortis" podrías colgar imágenes.
Entonces abrió el ordenador portatil bajo la mirada extrañada de Voldemort, que miraba la pantalla simulando su asombro.
-Bienvenido al siglo veintiuno-dijo burlona al notar su mirada.
-Cállate-ordenó volviendo a su apariencia digna.
Amy se encogió de hombros y entró en un página llamada Twitter, el mago la miró con curiosidad mientras ella escribía un "Tweet"
-¿Así como arreglarla?-preguntó Voldemort.
-¿Que?
Voldemort miró por encima de su hombro y leyó "Con Voldy de fiesta! xD"
-¿Que estas haciendo?-preguntó con enfado-¡Estabas buscando la forma de arreglar mi varita!
-Ah, ya-recordó Amy-pero quería publicarlo en Twitter... y mira cuantos seguidores tengo.
-¡Encuentra la manera de arreglar mi varita! ¡AHORA!-ordenó Voldemort volviendo a enfadarse.
-Vale... vale...-aceptó apartandose del ordenador y mirando de nuevo la huesuda varita-a ver... apretándola no sirve, de modo que no nos sirve hacer como con el mando, veamos... ¿Que pasa si hacemos esto?
Voldemort observó horrorizado como la muggle aporreó la varita contra el armario sin ningún miramiento, después la puso en el escritorio y comenzó a aporrearla con un libro.
-¿¡PERO QUE HACES, MUGGLE LOCA!-Gritó Voldemort con horror.
-Yo... cada vez... que... se me... estropea...algo...lo...arreglo...así-explicó mientras seguía asestando golpes con el libro.
-¡Dame eso, la vas a romper!-exclamó Voldemort liberando a la varita de aquella loca-¡Crucios! Si no sabías, no hagas el trol de esa manera, que la rompes.
Mas tarde, Voldemort se puso a dormir, con la varita debajo de la almohada y la serpiente de peluche junto a él (puesto por Amy), pero la muggle, que había estado un rato mas en Twitter, se aburría, se puso a mirar a Voldemort durmiendo y entonces... Su mente perversa tuvo una idea y buscó por el escritorio hasta encontrar el rotulador permanente.
Con una sonrisa digna de la mismísima Bellatrix Lestrange, se aproximó al Lord dormido y comenzó a dibujarle con mucho cuidado para no despertarlo, unas gafas a lo Harry Potter, un rayo en la frente, un corazón en la mejilla y una cara sonriente en la otra, después cogió su brazo y escribió "Voldy x Bella 4Ever" además de un corazón con el nombre de Nagini dentro.
Sonriendo con malicia, se acostó en su cama y soñó con el actor Rupert Young (sueños normales, no sean malpensados).
A la mañana siguiente, Lord Voldemort se despertó y lo primero que vio, fue a la muggle observándolo casi sin pestañear y como si se estuviera reprimiendo la risa.
-Mi señor, hoy se ve particularmente amenazador-saludó la muggle irónicamente.
Voldemort la miró sin fiarse de ella.
-Hazme el desayuno-ordenó-¿y que hace aquí esto?-preguntó señalando al peluche.
-Pensé que te gustaría dormir con él-sonrió Amy burlona-voy a por el desayuno, tu quedate aquí y juega con Nagini || o con el espejo del escritorio.
Voldemort la miró con ira y la muggle salió a la cocina corriendo porque sabía lo que se avecinaría a continuación. En efecto.
-¡MUGGLE!-gritó Voldemort con toda la fuerza y odio de sus pulmones. Amy soltó una risita.