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Como convivir con Voldemort y no llegar a San Mungo en el intento — capítulo 11
Amy entró en la habitación con aire inocente y como si no supiera que pasa, cuando Voldemort la vio a Amy casi se cae al suelo de la risa, los puños estaban tan apretados, que se estaban volviendo de un rosa claro, sus ojos de serpiente tenían un tic bastante incontrolable, y respiraba haciendo mucho ruido, rechinó los dientes con tan solo verla.
-¿Que ocurre, Mi Lord?-preguntó como si no tuviese ni idea.
-¿¡QUE QUE OCURRE, MUGGLE DEL DEMONIO!-gritó a pleno pulmon-¡QUE TE VOY A MATAR CON O SIN VARITA!
-¿Y eso por qué?-preguntó aun con su aire inocente.
-¡AUN SE ATREVE A PREGUNTAR EL POR QUÉ!-gritó furioso-¡ME HAS GARABATEADO EN LA CARA COMO EL MALDITO POTTER!
-En el brazo tambien-admitió con una sonrisa satisfactoria-no os avisé, porque no encontré nada fuera de lo normal-le habló con educación por primera y posiblemente última vez.
Voldemort se miró el brazo con odio y vio lo que había echo la muggle, el grito que pegó, lo recordó Amy por el resto de sus días.
-¡MUGGLE DEL DEMONIO! ¡SUERTE QUE TIENES QUE NO FUNCIONA MI VARITA! ¡YA ME ESTAS QUITANDO ESTA COSA SI NO QUIERES QUE TE ARROJE POR LA VENTANAAAAA! ¿¡Como se te ocurre! ¡Del niñito que vivió, por si fuera poco! ¿¡EN QUE DEMONIOS ESTABAS PENSANDO!
-En que no tenía nada que hacer-respondió francamente pero con la voz un poco baja, y es que Voldemort estaba realmente aterrador. Podría estar orgulloso sino fuese porque solo podía estar rabioso.
Mas tarde, la cara de Voldemort estaba roja, de haber tenido que limpiarse la cara con una esponja (que la muggle tiró a la basura instintivamente) y para recompensarlo fue a comprarle churros con chocolate.
-Lo que yo digo, es que si quieres ser inmortal, deberías hacer un horrocruxe con tu nariz-le aconsejó la muggle sin venir a cuento mientras servía los churros-¡Nadie la encontraría!
-Mira, muggle. Yo en tu lugar, dejaría de hacer chistecitos con mi nariz, y comenzaría a buscar una manera de volver a mi mundo.
-Si estuvieras en mi lugar. Pero no lo estas-le recordó ella burlona-por cierto, me estoy empezando a preocupar por ti, Voldy-Ody. Yo conozco a una psiquiatra buenísima...
-¿Te atendía a ti?-preguntó mojando el churro en el chocolate, la muggle asintió-entonces no hizo bien su trabajo.
-Entonces yo seré tu psicóloga-cogió una libreta y un boli que habían por allí-dime ¿cuando comenzó tu obsesión por Harry Potter? ¿Crees que se debe a algún trauma infantil?
-¿No crees que ya me has desafiado mucho esta noche?-preguntó Voldemort con peligrosa suavidad-Si mi varita funcionase, estarías muerta.
-Y entonces te quedarías solo en un mundo que no es el tuyo, donde te encerrarían en La Casa de los Reptiles con la prima de Nagini-completó la muggle-parece que no soy tan innecesaria, después de todo.
-Yo soy independiente.
-Claro...-respondió irónicamente-como la vez que tuviste que compartir cuerpo con Quirrel. ¡Que gran ejemplo de independencia! Ese es otro caso... ¿Cuando empezó tu dependencia por los demás? ¿Se debe a tu soledad? Yo creo que lo que pasa es que eres un obseso del control y que estas bastante trastornado
-¡QUE TE CALLES!-gritó el mago mas que harto-¡Aquí la única trastornada eres tu!
-Vale, vale... Lord Simpático.
Desayunaron en silencio, porque por una vez, la muggle se había quedado sin ningún chiste.
"¡SI!" Pensó Voldemort esperanzado, quizá ahora todo fuese mejor.
-¿Te apetece ir a alguna parte hoy?-preguntó la muggle.
-No-respondió fríamente recordando la tarde anterior.
-¿Seguro? A lo mejor te gustaría visitar el parque... no hay delfines-añadió con una sonrisa burlona.
-Cállate.
-¡Lo tengo!-exclamó chasqueando los dedos-¿y si vamos a comprar el juego de Harry Potter y...?
-¡NO!-espetó con rabia.
-Solo era una idea.
-¿Y si arreglas mi varita... sin darle golpes?-sugirió Voldemort, mas como una orden.
-¿Y como hago eso?-cuestionó la muggle.
-Eso tendrás que pensarlo tu.
-Que faena.
-¿Que has dicho?
-No, si encima de calvo, sordo-farfulló Amy.
-¿Que?-preguntó amenazadoramente Voldemort.
-Nada, nada.
-Eso espero-dijo el hombre-serpiente.
Amy recogió la mesa y ambos fueron a la habitación de esta, Amy miró la varita y comenzó a buscar formas para arreglarla, no deseaba que Voldemort se enterase si lo conseguía, porque podría vengarse y a ella no le daría la oportunidad de hacer magia, aunque no sabía si siendo muggle (se maldecía por ello una y otra vez) podría, quién sabe...
-Me aburro-sentenció Voldemort al cabo de un rato.
-Pues baila-propuso Amy sin apartar la vista de la huesuda varita.
Voldemort le dirigió una mirada envenenada, Amy lo notó y abrió el primer cajón de su escritorio con un suspiro de impaciencia.
-Toma-le dijo lanzándole el objeto.
Voldemort lo cogió con curiosidad después de que hubiese votado una vez en el suelo, era una pelota de goma de color rosa fucsia con estrellitas blancas.
-¿Crees que soy un perro, estúpida muggle?-preguntó fríamente Voldemort.
-No, yo te veo mas como una serpiente...-respondió ella-Y si, es de mi perro Canuto, puesto así por Sirius Black.
-¿Ese traidor de la sangre?-preguntó Voldemort.
-Pues es mas guapo que tu-sentenció ella-y no hables así de MI Sirius. El caso es que tires la pelota y a lo mejor te entretienes.
Voldemort tiró la pelota un poco asqueado por la perspectiva de que la pelota la hubiese llevado un chucho en la boca, que encima tenía nombre de traidor a la sangre. La pelota rebotó en la pared y volvió hacia él, Voldemort la cogió y la volvió a lanzar, al final si se estaba entreteniendo.
-Eso me recuerda que tengo que recoger a mi perro del veterinario, le llevé la tarde que llegaste, y me tienen que llamar para ir a por el-dijo la muggle, mas hablando para ella que para Voldemort.
-¿Y el perro no estará traumado de vivir contigo?-preguntó lanzando de nuevo la pelota.
-¿Tus mortis no se trauman de verte?-preguntó la muggle a su vez-pues eso. ¿Tu estás traumado?
-Si-dijo con énfasis.
-Pero eso ya venía de antes-dijo sin darle importancia-tu dependencia hacia los demás, tu novia serpiente, tu amante la loca, tus secuaces medio animales cof Greyback cof Colagusano, rata de los crucios cof, tu obsesión por un menor, tu obsesión por el poder,...
-¿Odias a colagusano?-preguntó Voldemort interesado.
-MUCHÍSIMO-expresó.
-Ya veo-Voldemort sonrió perversamente-si arreglases la varita podría torturarle con ella.
-No, porque aun así seguirías aquí-replicó la muggle-ademas a mi no me hace falta varita; lo primero es retorcerle el cuello.
-Ya, bueno, sigue a lo que estás, muggle-ordenó Voldemort.
Amy asintió y buscó en su ordenador Youtube para poner una canción de LMFAO que puso a todo trapo, Voldemort puso mala cara, pero la muggle no le hizo ni caso.
Voldemort huyó de la música y se fue al salón, a leer un poco la enciclopedia sobre las serpientes, justo cuando se había sentado y puesto cómodo, una cajita gris comenzó a sonar con una musiquita.
-¡Arg!-gruñó Voldemort poniéndose de pie-¿Es que no puedo descansar ni cinco minutos? ¡Cinco!
Cogió la cajita, en la pantalla ponía "Mamá" intrigado, hizo lo primero que se le ocurrió:
-¡MUGGLE!-llamó a puro grito.
-¿¡Que!-gritó ella desde la habitación, bajando un poco el sonido de la música.
-¿¡Que crucios es esto y por que suena!
-¡Dámelo!-gritó enseguida y antes de que se diera cuenta, la muggle corría hacia el con cara de velocidad y de maniática, cosa que no impresionó mucho a Voldemort dad su situación, le arrebató el extraño objeto y lo cogió.
-¡Hola, mamá!-exclamó mientras cogía aire.
-Yo no soy tu madre, sucia muggle-dijo el mago asqueado.
-¡Shh!-lo acalló Amy-cállate un momento.
-¿Me dices a mi, cariño?-preguntó una voz que parecía venir de la cajita que la muggle tenía en la oreja.
-¡No, no!-exclamó ella-estaba hablando con... ¡Canuto! que le estaba ladrando a un perro de la calle... O una serpiente-murmuró pero su madre la escuchó.
-Amy, ¿estás bien?-preguntó preocupada su madre
-¡Perfectamente! ¿Que tal estás tu?-preguntó con nerviosismo.
-Mal, ahora vivo contigo, pequeña y sucia muggle-respondió Voldemort.
-¡Que no hablo contigo!-exclamó Amy de los nervios.
-¡Ajá! ¡Sabía que estabas como una cabra!-exclamó triunfal.
-Amy, ¿quien está contigo?
-Canuto, ya te lo he dicho-en ese momento se escuchó como Voldemort seguía jugando con la pelota y le dio por accidente a un jarrón de su madre, que se calló e hizo mucho ruido.
-¿Que esta pasando ahí?-preguntó la madre con preocupación.
-Eh... ¡La tele! Tengo que irme, espero que lo estés pasando bien ¡Adios, mamá!
-¡Amy...!-pero no pudo terminar, porque la chica colgó el teléfono y miró a Voldemort con fastidio.
-Ahora si que la has echo buena-dijo mirando el jarrón de su madre.
Amy: ¡TE HAS CARGADO EL JARRÓN DE MI MADRE, PEDAZO DE BESTIA!
Voldemort: ¡Tu me has pintado como Potter!
Amy: ¡Nos va a descuartizar!
Voldemort: Te va, a descuartizar. No a mi.
Amy: Pues yo tengo que ir a por Canuto,... Espero que no se espante de verte a ti, bastante tiene el pobre Stewie...
Voldemort: ¿Quien es Stewie?
Amy: Mi hamster, lo escondí para que no lo vieras y lo confundieses con comida