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Como convivir con Voldemort y no llegar a San Mungo en el intento — capítulo 9
Mas tarde, cuando pudieron desenredar a Voldemort, le sentaron junto a la muggle fuera de la oficina, a Voldemort le habían puesto una manta por encima.
-¿Te has divertido con los delfines, Voldy?-preguntó la muggle con una sonrisa burlona.
-Cállate-espetó furioso.
-Te dije que te estuvieses quieto hablando con tu amiga serpiente-dijo encogiéndose de hombros-tu solo te metiste en aquel lío-entonces comenzó a imitarlo mientras lo descolgaban-¡Esos engendros están endemoniados! ¡Alejadlos de mi!... Jajajaja... ¡Para partirse! Y mi parte favorita: ¡Por favor, llevadme a Azkaban pero otra vez con la muggle no!
-Que te calles-ordenó avergonzado.
-Ya pueden pasar-indicó el encargado.
Amy y Voldemort pasaron a dentro y los hicieron sentarse delante de la mesa del director del zoologico.
-Buenos días...-empezó educadamente.
-¡De buenos nada!-cortó Voldemort con odio.
-Eh...-se dirigió a Amy-entonces ¿es usted la encargada de cuidar a... este señor?
-Si, se llama Voldemort-respondió ella.
-¡Ella no me cuida!-gritó Voldemort desesperado-¡me maltrata, me humilla, me hace escuchar musica horrible,...! ¡Tienen que meterla en un manicomio! ¡Es un infierno! ¡Llevadme a Azkaban de por vida si es necesario, pero que no se acerque a mi mas!
El jefe y el encargado se quedaron mirando a Amy extrañados, que con la reacción tan solo había puesto una sonrisa divertida.
-Le pasa a veces-explicó naturalmente-Azkaban es el centro de salud mental donde está internado, de momento vive en mi casa conmigo, pero no quiere volver allí.
-¿Y no es un poco joven para cuidar y alojar a una persona de su... eh... enfermedad mental?-preguntó el encargado.
-¡Que no estoy loco!-gritó Voldemort arruinando la afirmación.
-Claro que no-respondió Amy-en casa hablamos. No soy menor para ello, no señor.
Después de un interrogatorio no muy extenso, volvieron a casa, Voldemort estaba que echaba chispas y Amy no dejaba de soltar risitas.
-¡La culpa es tuya por visitar ese antro de zoo!-le gritó Voldemort hundiendose en el sofá.
-Te recuerdo que el que se metió en la piscina de los delfines fuiste tu-replicó ella-Bueno, de todos modos te he traido la cocacola, unas palomitas y un regalo-dijo acercándole la bolsa de la teinda de regalos-¡Abrelo, Voldy!
Voldemort la miró interrogante, por si se trataba de alguna "sorpresita" no muy agradable, al final abrió la bolsa y se encontró un peluche de serpiente (muy parecido a Nagini).
-¿Te gusta?-preguntó emocionada.
-No-mintió frío solo por ver su cara de decepción.
-Pues me da igual-replicó tan campante-¿Como la vas a llamar?
-No te importa.
-Creí que iba a ser Nagini ||-dijo la muggle.
-Pues no-replicó frío y cortante, pasaron unos minutos en silencio hasta que Voldemort ordenó-Hazme la comida, muggle.
Amy se levantó obediente (mas que nada porque ella tambien tenía hambre) y se metió en la cocina en busca de algo comestible.
Voldemort observó el peluche para después darle un abrazo, echando de menos a su Nagini de verdad, su vida de antes, su comida de antes, su ropa (no mojada) de antes,...
-Quiero ir a casa-le murmuró a la serpiente, estaba cansado y no sentía verguenza, hasta que se dio cuenta de que era un peluche, entonces lo tiró sin delicadeza al sofá y se levantó.
Llegó a la habitación de la muggle después de asegurarse de que ella estaba en la cocina, y se cambió la ropa muggle y mojada por su túnica negra, después cogió la varita de la mesilla y la probó.
-Bombarda-dijo apuntando a una pared, pero nada sucedió y Voldemort se comenzó a deprimir, se sentó en la cama por primera vez en su vida deprimido.
No sabía cuanto tiempo mas iba a aguantar, en ese momento se escuchó a la muggle gritar:
-¡Voldemort!-como odiaba que alguien y mas como ella dijese su nombre-¡La comida está servida!
Voldemort suspiró con cansancio y llegó a la cocina, donde la muggle ya estaba sentada y comiendo (¡Sin esperarle siquiera!).
-¿Que es eso?-preguntó secamente señalando su plato de comida.
-*Eso-*respondió la muggle ligeramente ofendida-son macarrones.
-Pues no me gusta.
-No lo has probado.
-Es que cocinas mal-replicó él cabreado aun por lo que había pasado en el zoo.
-Pues te fastidias y bailas-replicó Amy-si no quieres comer, no te lo comas, pero no voy a estar cocinando como una elfa doméstica para no recibir un mísero gracias.
Voldemort miró a la muggle, que hosca se había vuelto de pronto, pensó, decidió no discutir y comenzó a comerse aquella cosa (que después de todo, no estaba tan mal) y la vio comer ¿macarrones había dicho que se llamaban?
-Oye Voldy-lo llamó después de un momento.
-¿Que pasa?
-¿Te ha gustado mi regalo?-preguntó con una gran sonrisa.
-No-respondió fríamente por fastidiar.
-En ese caso lo regalaré a...
-¡No!-exclamó-¡es mio!
-Entonces si te ha gustado-dijo triunfal-porque dudo mucho que te lo quedes por educación.
-Yo soy mas educado que tu, muggle-replicó Voldemort.
-Dijo el hombre que me llama "muggle" e insulta a la que le está ayudando a sobrevivir en el mundo muggle y además le da comida y cama-dijo Amy.
-La cama esta en el suelo, me sacas de quicio constantemente, te burlas de mi ¿y quieres que me aprenda tu nombre?
-Yo me se el tuyo completo-dijo ella.
-Porque yo soy famoso y el lider de los mortífagos-replicó Voldemort-superalo.
-No pretendo impresionarte, pero yo digo "Voldemort" en voz alta-dijo ella-superalo.
-Tengo a cientos de mortífagos a mis órdenes.
-Y yo ciento veintiseis seguidores en Twitter.
-Yo soy el heredero de Slytherin-dijo muy digno.
Amy se quedó un rato en silencio.
-Yo tengo nariz-dijo con una sonrisa de triunfo.
-Ese chiste ya cansa-informó Voldemort con odio.
-Pues entonces yo soy tu seguidora mas guay-se adjudicó el puesto ella solita.
-¿Seguidora?-preguntó el mago extrañado.
-No, seguidora no, esto no es Twitter. Ahora soy morti.
-Si te refieres a mortífaga, una asquerosa muggle como tu no puede serlo-negó Voldemort-el Señor Oscuro no puede tener sucias muggles como seguidoras.
-Hemos dicho que esto no es Twitter-aclaró Amy-Y que sepas, que para ser el "Señor Oscuro", estas muy pálido.
-¡Cállate muggle!
-Si me da la gana, que esta es mi casa-luego lo miró con pena-bueno perdona, es que se me había olvidado que estas en desventaja.
-¿Por mi varita?-preguntó Voldemort.
-No, porque te cuesta respirar-se burló y acto seguido empezó a troncharse de la risa revolcándose por el suelo.
-¡Ya está bien de chistecitos sobre mi nariz!-exclamó con enfado.
-Si, tienes que estar "hasta las narices"-respondió mientras se seguía revolcando por el suelo de la risa-¡Es que no tienes un pelo de tonto! JA JA JA JA...
Voldemort salió de la cocina bastante indignado mientras la muggle sufría un ataque de risa bastante incontrolable y estruendoso, se fue al salón y encontró una enciclopedia de animales, buscó las serpientes y leyó la página mientras se escuchaban de fondo las carcajadas de la muggle.
Después de aproximadamente diez minutos, la risa de la muggle se fue apagando poco a poco y entró en el salón con una gran sonrisa en la cara.
-¿Has terminado ya de reirte de mi?-preguntó el mago ofendido sin levantar la vista del libro.
-Aun me queda, pero me lo reservo-confesó.
Por cierto, no he contestado a los comentarios aun, pero confío en poder hacerlo pronto, porque realmente te habeis alegrado el día con ellos.
Besos!!