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Severus & Hermione...Siempre Contigo — capítulo 25
¿Porqué se empeñaba en abandonarlo, en no escucharlo, en no entenderlo? A pesar de lo que acababa de hacer se sentía más solo que nunca. No quería que se fuera y mucho menos con él, todo se estaba volviendo cada vez más complicado, otra vez estaba perdiendo a la mujer que amaba.
Curiosamente había sido mas tolerable tratar de hablar con una Hermione que lo rechazaba e insultaba continuamente, pero ahora esta Hermione que aparentemente estaba tranquila y serena lo asustaba más mucho más.
Caminó hacia el aula de Pociones antes de que la clase se saliera de control, ya encontraría momento para ordenar sus ideas.
La chica ya estaba afuera del castillo, había perdido la fuerza desde antes, pero al menos pudo controlar las lagrimas, aunque ya afuera respirando aquel aire tan frio y fresco no pudo impedir que salieran.
Vislumbró a Viktor que se acercaba por la explanada proveniente del barco y sonreía como hacia siempre que la veía pero se le borró de inmediato al ver que estaba llorando se acercó a grandes pasos.
-Hermione… ¿Qué sucede?- preguntó.
La castaña se limitó a abrazarlo con fuerza en busca de apoyo.
-Ayúdame Viktor… ayúdame a Olvidar-
-¿Olvidar qué?- preguntó extrañado mientras sujetaba su espalda.
-Olvidarlo a él- respondió Hermione sin importarle que pensaría Krum.
Viktor se calló por un momento, aquel tipo del que desconocía su apariencia, su nombre; todo, volvía a dañar a Hermione, supo que no le pertenecía pero quería que esta lo amara.
-sigue lastimándote ¿eh?- comentó con algo de melancolía en su voz.
Ella no supo que decir simplemente suspiró.
-lo sé- continuó el Búlgaro interpretando perfectamente su silencio -sabía que no estabas conmigo por un sentimiento de cariño pero seguí pensando que tal vez algún día me corresponderías-
La castaña se separó y alzó la vista a él.
-aun no sé quien es- dijo en tono serio -pero Hermione, yo nunca te haría lo mismo-
Hermione asintió sabiendo que era completamente sincero.
-ojalá te hubiese conocido antes, tan sólo unos meses antes. ¿porqué es tan difícil?- comentó ella.
-siempre lo es… ¿sigue en pie irte conmigo a Durmstrang?- preguntó el Búlgaro
La castaña sintió que su estomago se sacudía violentamente, pero al hablar su voz estaba tan decidida y seria que Viktor no lo dudó.
-sí-.
Cuando llegó febrero toda la nieve se había alejado del castillo pero un feroz viento se apoderó de los terrenos.
Las semanas siguientes transcurrieron con total normalidad, cuando asistió a Pociones notó que Severus no la volteaba ni siquiera a ver, actuaba como si la silla que Hermione ocupaba estuviese vacía y a ella no le impresionó demasiado. De alguna forma aquella actitud era mejor para los dos.
-no se preocupen- decía la profesora McGonagall -estarán indudablemente a salvo en cuanto salgan del agua despertarán-
Era la noche anterior a la segunda prueba, ella, Cho, una niña que no conocía y Ron se encontraban en el despacho de la jefa de la casa Gryffindor, esta los había mandado a llamar para explicarles que ellos serian por poco tiempo rehenes de las sirenas y tritones.
-los dormiré mediante un potente hechizo, que les provocará un sueño profundo, sólo hasta que los campeones lleguen a ustedes en el fondo del lago. La superficie los hará despertar-
Hermione escuchaba aturdida, sin pizca de atención y algo aislada de los tres. ¿así que era tan importante para Viktor?, ¿era la posesión más preciada que él tenia? Aquella idea no le era halagadora en absoluto. Observó el reloj que llevaba siempre atado a su muñeca, eran cerca de las once.
La profesora McGonagall levanto la varita apuntando primero a la niña, que no tendría más de diez años, y dijo:
-Sleeding-
Esta cerró inmediatamente los ojos y cayó con delicadeza, su abúndate pelo rubio se esparció por el suelo, después le hizo lo mismo a Ron luego a Cho y finalmente a ella.
Sintió que caía en un abismo mientras la luz que venia del despacho se alejaba… pronto todo fue oscuridad, esa debía ser la sensación al provocar el sueño mediante magia.
Aquella intensa penumbra fue iluminada por un pequeño resplandor proveniente de algún lugar más adelante, empezó avanzar algo asustada por lo extraño que resultaba todo eso. Abrió la puerta y se encontró en una habitación amplia, le llegaba un dulce aroma a rosas era bastante agradable. Por primera vez en mucho tiempo se sintió en completa paz y tranquilidad.
Observó a su alrededor la paredes estaban tapizadas en símbolos que ella no conocía, también había retratos. Un señor alto, delgado le sonrió. A donde viera, recibía sonrisas amables de personas desconocidas y extrañamente familiares. De repente se movió la silla que estaba junto a la chimenea, después de todo había otro ser vivo ahí, quien quiera que fuese estaba de espaldas a ella y era imposible identificarlo, sin embargo no le resultaba amenazador. Aquella persona bajó una capucha de seda dejando ver un abundante pelo negro, increíblemente chino, era mujer. Volteó suavemente la silla y por fin Hermione pudo verla tendría algunos años más que ella, su piel era morena como la de Parvati, abrió lentamente sus ojos que eran oscuros como los de Krum, tenia pestañas largas. Sin duda era un ser imponente y tranquila a la vez.
Su boca se perfiló en una sonrisa, su expresión era de ver a alguien después de mucho tiempo y Hermione seguía sin saber exactamente quien era.
-hola Hermione- dijo con voz suave, señalando la silla de su lado.
La castaña asintió lentamente y se sentó.
-¿Quién eres?- preguntó con curiosidad
La muchacha la mira fijamente arqueando una de sus cejas.
-una vieja amiga-
-no te reconozco- contestó Hermione -jamás te he visto en mi vida-
-generalmente pasa eso-
-entonces… ¿Cómo te llamas?-
-eso no importa-
-claro que si-
-es que no hay tiempo- respondió la desconocida.
Hermione comenzó a preocuparse, aquella era una de esas pocas veces en las que no sabia si estaba en un sueño en la realidad.
-te contaré algo- dijo ella suspirando hondo y sonriendo al retrato que estaba de espaldas a la castaña.
-hace algún tiempo; no sé exactamente cuanto, conocí a un chico, Tom, al principio me pareció extraño, muy expresivo y temperamental. Pero curiosamente después de unos meses se convirtió en la persona más cercana a mí, aunque nos peleábamos con frecuencia no durábamos mucho distanciados por que era, quizá, la única persona en este mundo con quien me sentía plenamente feliz, (cosa a la que no estaba acostumbrada).
Cada día que podía verlo era único, intentaba tratarlo con normalidad que creyera me era indiferente, pero lo notó, él siempre supo que lo quería. Una tarde me pidió por primera vez que saliéramos y yo acepté complacida. Ese fue el inicio de la relación más linda e intensa de toda mi vida. Todo iba perfecto hasta que por otros medios me enteré de algo horrible que hizo, no le pregunté si era cierto por miedo a que fuera verdad, o mentira y se molestara conmigo por desconfiar de él, comencé a indagar, al principio pareció ser real lo que especulaban… toda aquello se terminó, lo insulté y no lo quise escuchar. Al final de todo descubrí que en parte era cierto lo que hizo aunque podría decir que tenia razón.
Me culpo más que a él, por no preguntarle desde que pude. Planeaba ser sincero conmigo y yo no lo permití, ahora esta muy lejos, a diario me siento mal por haber arruinado todo.-
Ella se limpió una lagrima del rostro mientras seguía hablando, Hermione quiso responderle pero sintió algo extraño bajo la palma de su mano, de alguna parte agua estaba brotando y subiendo hacia arriba, burlándose descaradamente de la gravedad.
-Sé que estas pasando por algo similar, y lo que te puedo aconsejar es que debes escuchar lo que él tiene que decir, no siempre hay una justificación, pero a veces las razones por las que cometemos errores son tan fuertes que nos ciegan a distinguir si es bueno o no-
Hermione asintió observando a su alrededor mas agua salía y seguía su curso por arriba del techo.
-¿Qué sucede?- preguntó la castaña.
-te tienes que ir- respondió ella haciendo caso omiso a la gran cantidad agua que brotaba por todas partes, parecía que no lo podía ver.
Hermione sintió que todo se alejaba mientras su cabeza rompía la superficie del lago negro, haciéndola despertar de aquel profundo sueño.