Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Severus & Hermione...Siempre Contigo · de

Severus & Hermione...Siempre Contigo — capítulo 32

Advertencia este capitulo esta fuerte, sé bien que con el primer encuentro de estos dos les quedé a deber, en realidad no estoy familiarizada con las categorías de lemon, ni grados, tampoco, no sé si este caiga en una, pero sí es así y no están acostumbradas a este tipo de escritos, absténganse de leer.

Hola! n.n' aquí les dejo en siguiente capítulo. La verdad no había escrito algo como esto hasta ahora, no por que me sintiera incapaz, sólo me daba pena describir algo así, pero como decía mi madre, 'Pena es robar que te cachen y regresar por el segundo viaje' xD Nos vemos en el siguiente y les agradezco sus comentarios c:

Abrió el pequeño paquete que venía adjunto,  y se levantó como si tuviera resortes en vez de piernas, lo primero que quiso hacer fue verse en un espejo, llevaba la camisa y la falda del uniforme aún. Se lo quitó y se puso una ropa íntima, la más sexy que tenía a su parecer. Una braga negra pequeña de hilo dental que tenía un moño fucsia, arriba adornando justo donde empezaba su trasero.

Se sonrojó al mirarse al espejo, pero debía darse prisa, se puso una falda verde oliva en forma de campana que le llegaba unos centímetros arriba de las rodillas y una blusa negra de tirantes.

Volvió la vista a su cama que seguía perfectamente tendida y abrió las sabanas y cobijas para meter los almohadones del sillón, si alguien entrará a buscarla, prefería que pensaran que estaban profundamente dormida. Se sentía particularmente rebelde y no dejaba de lanzar sonrisas pícaras a su reflejo mientras amarraba su cabello en un chongo.

Finalmente dio un último vistazo a su vestimenta satisfecha de sí misma, se veía tierna y sexy al mismo tiempo. Destapó  la pequeña botella con la poción preguntándose hasta entonces que se sentiría, había salido infinidad de veces con sus amigos bajo la capa invisible pero no sabía que pasaría con una poción. La bebió de un solo sorbo sin dejarse intimidar por los síntomas, era algo extraño alzo sus manos pero ya no estaban y tenía la extraña sensación de estar cargando en su cabeza un libro especialmente pesado de la biblioteca, salió cautelosamente tratando de no hacer ruido, muchas chicas pasaban a sus habitaciones y tenía que tener cuidado de no pisar o golpear a nadie. La sala común ya estaba un poco más vacía salvo por  los rezagados que se negaban a dormir. Pero agradeció a los de sueño tempranero porque le fue más fácil pasar, vio a Ron y Harry jugando a los naipes explosivos. Ahora el pelirrojo no parecía muy contento con la explosión de la última carta, Harry se reía con ganas. Con la risa que tenían todos ahora por el pequeño accidente de Ron, nadie notó que la puerta del retrato se abriera aparentemente sola, y la chica salió con facilidad.

El camino por el resto del castillo fue indudablemente más cómodo, no chocó con nadie y tampoco hizo ruido, mientras avanzara de puntillas por las mazmorras donde si era evidente que alguien andaba por lo silenciosas que era a esas horas.

Llegó a la puerta donde le daban pociones, su corazón latía con prisa, como queriendo escapar de su pecho. La abrió un poco, entró pasando por los pupitres y entrando a su despacho totalmente desierto. Se mareo ligeramente pero volvió al mundo visible, como rectificó al verse reflejada en el estante donde guardaba sus frascos. Pasó poco a poco a su habitación que parecía un poco más iluminada que antes, ya que él había encendido más velas.

No lo vio, pero después se abrió la puerta del baño y él apareció con una bata negra que lo cubría hasta las pantorrillas, amarró el mechón  de tela para asegurarla y le sonrió, como bien ella pudo notar, con mucha lujuria contenida.

-Quise tomar una ducha mientras la esperaba- dijo en un susurro bajo

La castaña le sonrió ampliamente sin decir nada al respecto, estaba absorta viendo sus brazos y el agua que goteaba de sus piernas hasta el suelo.

-Me doy cuenta de que se tomó el tiempo de venirme a ver Granger-

¿Granger? ¿Después de todo lo que habían pasado la llamaba así? casi de inmediato notó el tono seductor y enfatizante de su apellido, él quería jugar, y mentiría si la joven dijera que no le encantaba ese tono Profesor-Alumna.

Se acercó a él con cautela con las manos en su espalda pensando bien que responder para no arruinar la ilusión.

-Quise venir a que me enseñara que tan bueno puede ser… profesor- contestó de igual forma que él, en un susurro dulce y gentil como bien lo habría hecho si fuera sólo su estudiante.

Los ojos del hombre resplandecieron al escucharla, se sintió satisfecho anhelante, y dio un paso más cerca, sin embargo aún estaban separados.

-Le enseñaré Granger, quiero que aprenda todo lo que yo quiera mostrarle, deseo ver cada centímetro de su cuerpo, si ningún tipo de censura- la miró de arriba abajo para luego posar sus ojos en el moño donde algunos mechones rebeldes ya se habían caído. Se veía tan hermosa.

Hizo una seña con la cabeza para que se acercara y ella obediente accedió. La tomó de las manos y la empujó con paciencia hacía la pared, acorralándola, ella daba pasos atrás hasta que sintió la pared fría chocar con sus hombros.

Snape le quitó de en medio la obstrucción que no le permitía ver su cabello suelto, subió las manos de ella por arriba de su cabeza y bajo su rostro a su cuello para besarlo, lamerlo, en ocasiones morderlo, le dio mas satisfacción escucharla gemir suavemente,  le bajó los tirantes de su blusa a la altura de sus codos para deslizarla hasta dejar su pecho semi descubierto, y besó sus hombros ahora con ternura.

Con una mano aún sujetaba las de ella arriba de su cabeza y con la otra desabrochaba su sostén, Hermione estaba excitándose cada vez más podía sentirlo, sus gemidos se lo comunicaban, lo duro que se estaban poniendo sus pezones también.

El profesor dejó una mano libre para desabrochar su falda y dejarla caer, dejándola en bragas y en sus zapatos escolares. 

Pero de pronto él la soltó, y se encorvó para apretar uno de sus senos, mientras lamía con frenesí el otro, ella no podía hacer otra cosas más que gemir, lo tomó del cabello incitándolo a tocar y besar todo lo que estuviera a su alcance, Severus no dudó, dejó de acariciar su pecho para bajar su mano hasta su parte más intima y ahora húmeda, volteó  a mirarla sin dejar de lamerle el pecho, antes de comenzar a frotar con su mano libre.

-Ahhhh- la joven se arqueó mientras gemía descontrolada, él dejo sus labores y la tomo de las manos, la besó con pasión y ella pidió primero entrar con su lengua a la boca de él, deseaban probarse, saborear las esencias del otro. Snape la empezó a empujar hasta dejarla a un costado de la cama, enfrente de un espejo de pared, se colocó detrás de ella, relamiéndose al verla tan húmeda tan dispuesta a todo.

Pasó su lengua por el oído de la muchacha-Quiero que mire lo que no has tenido oportunidad de observar- le susurró estaba pegado atrás, la joven podía sentir su duro miembro hacerse más grande, era increíble si sus gemidos y caricias lo habían hecho ponerse así.

Ella ladeó la cabeza dándole permiso de entrar a buscar las mieles de su cuello una vez más, Severus entendió pero con cada lamida que le daba pellizcaba uno de sus pezones o apretaba una de sus nalgas.

El Slytherin la tomó de ambas manos del rostro, para dejarla justo en frente del espejo, la miraba desde allí, y Hermione le devolvía el gesto. Las manos del experimentado hombre no perdieron tiempo en la cara de la castaña, la derecha bajó lentamente desde su seno hasta su vientre, tomó la pequeña braga de la joven y la quitó para dejarla completamente desnuda ante él, (salvo sus zapatos y calcetas), dejó que su mano izquierda se perdiera en su seno acariciándolo, la Gryffindor siguió gimiendo aferrando sus manos al cuello de Snape, que estaba un poco encorvado dadas las alturas de los dos.  El profesor invitó a su mano derecha a perderse bajando de nuevo por el ombligo de su estudiante hasta entrar poco a poco en su entrepierna, Granger no pudo más que arquearse jalando con ambas manos a Severus de su cuello,  él metió sus dedos en los rosados pliegues de la castaña haciéndola enloquecer, pronto encontró un nuevo objetivo en el cual perder sus dedos. El punto más sensible que tenía la chica comenzó a ser acariciado en círculos luego de arriba abajo, sus gemidos se hicieron más fuertes, estaban realmente ya muy mojada, ella puso sus manos a trabajar y apretó su pecho con lujuria viendo en el espejo a Severus detrás jugando con su vagina, eso era tan jodidamente erótico.

De pronto él se detuvo y quitó a sus manos de todo lo que habían reclamado, Hermione se quedó estática un momento viéndose al espejo y al él alejarse un poco pero sin quitarle la mirada.

Su respiración estaba tan acelerada que sentía el corazón latir en su garganta, su estomago tenía la sensación de caer y caer pero seguía allí parada firmemente. Severus se posó frente a ella y la observó con detenimiento, eso de ser posible la excitó aún más, ¿que esperaba para hacerla suya de una vez? ¿Darle más placer? Eso sería casi imposible, pero la mirada que le devolvía él, ahora a los ojos, la incitaba a preguntarse eso de nuevo.

Por un segundo distinguió sobre el hombro de su amado el reflejo de ambos  mientras se acercaba, Hermione se vio obligada a retroceder hasta quedar en la cama, e hizo lo que Snape bien tenía planeado, se sentó, no sabía si la cama era muy alta porque sus pies quedaban colgando un poco del suelo. El maestro de Pociones se hincó quedando por unos cuantos centímetros más bajo que ella, y con gentileza como si se tratase de algo frágil, la empujó hasta obligarla a quedar acostada, la chica estaba expectante, no podía darse el lujo de que su nariz fuera la única que respirara, ahora su boca la ayudaba e incluso así el aire parecía estar fuera de su alcance, durante unos momentos se quedó viendo el dosel de la cama, pero no quería hacer eso, se apoyó en los codos justo en el instante en el que él acercaba su rostro a su entrepierna.

Pudo ver esa lengua salir de la boca de su dueño antes de que se perdiera dentro de ella.

-¡Ohhh Sev… Ohhhh!-

Podía tocar las estrellas, cada poro de su piel respondió, obligando a su garganta clamar, gemir, deseosa de cualquier acción, su voz no era suficiente, no la obedecía porque otro sonido de placer a su máximo esplendor se lo impedía.

Sujetó parte de sus mechones negros, no sabía si para decirle que parara o fuera más rápido, él pareció entender lo último, las lamidas y pequeñas mordidas, se hicieron atropelladas unas con otras se mezclaban con la succión de toda la piel que su profesor deseaba probar. La chica no aguantaba más, estaba a punto de sucumbir a todo, y como bien su mente se lo previno así pasó. Movió sus caderas cuando esa explosión interna la llenó, él notándolo sujetó con ambas manos sus muslos sin dejar su labor en ningún instante. La castaña se dejó caer en la cama mientras se recuperaba de ese delicioso orgasmo, no tenía ni idea de que el cuerpo humano podía sentir esa pequeña parte del paraíso.

Pronto se semi incorporó apoyándose en sus codos, percibiéndolo a él ponerse poco a poco de pie, sin duda satisfecho por haber dado a su pequeña aprendiz esa gran lección.

Hermione notó el descaro con el que su maestro se relamía los labios, y notando el resto de humedad en sus largos dedos, hacía lo mismo llevándoselos a la boca, chupándolos como si fuese las mejor de las mieles. Su ceja izquierda estaba ligeramente levantada y la miraba con algo de suficiencia. Hermione tenía que decirle algo, era más como un prueba pero no sabía que tan lejos dejaría él que llegara.

-Quiero intentarlo yo…. -susurró en forma seductora y pensando en hacer las cosas mejor agregó -ya que vi claramente sus instrucciones profesor-

-Tendría que ser muy flexible- contestó él , pero dejando claro con la expresión de su rostro que entendió bien... ¿era acaso preocupación?

La chica ladeó el rostro con ternura viendo sus ojos con extrañes y él decidió decirle algo más.

-Granger…- suspiró  -Hermione… sé que tú no estás acostumbrada a este tipo de cosas, sé que no las haz hecho jamás, no quiero verte de ninguna forma incómoda o insegura.

-No digas cosas así- contestó ella tajante -Te amo y esto no me produce nada de lo que mencionas, Sev… quiero experimentar todo contigo, sólo contigo-

Se levantó y lo tomó del cuello subiéndose a sus pantuflas de puntillas para alcanzarlo, él se rehusaba a encorvarse para responder del todo al gesto, aún indeciso.

Las suaves manos de la castaña acorralaron su rostro y como si fuera un fuerza magnética, lo atrajo a su altura -Cada cosa que pase contigo quedará en mi mente y no quiero perderme de ninguna experiencia que pueda vivir a tu lado- lo besó en los labios ahora con todo el consentimiento de Snape.

-Además- continuó ella en el mismo tono seductor de antes -Quiero ver si soy tan buena como usted-le guiñó un ojo y él no pudo resistir.

Lo empujó con cautela a la altura de su pecho hasta dejarlo sentado en la cama, se aseguro de que estuviera apoyándose en la cabecera  un poco grande que tenía algunos libros viejos y de aspecto tenebroso.

Y era verdad, la joven quería escucharlo expresarse como ella ya lo había hecho, quería ver si podía dar tanto placer como él, después de todo lo que llevaba aprendido se lo debía a su príncipe, aunque lo que hiciera a partir de ese instante iba a ser guiado por autentica intuición.

Su corazón latía con fuerza y sabía que desde allí el maestro de pociones lo escuchaba, él sin embargo la veía llevar sus manos hasta el amarre de su bata, abriéndolo con calma, Severus estaba tremendamente excitado, pero no podía dejar de ver sus suaves movimientos, y sentir que una muñeca de porcelana lo estaba tocando.

Hermione se acomodó a la altura de sus caderas, pasando sus piernas por ambos lados del maduro cuerpo del Slytherin, aún desnuda, aún radiando deseos de más, ¿cómo podía Snape querer contenerse teniendo ante sí semejante tentación?

Comenzó a respirar más rápido cuando ella hizo a un lado la tela dejando al descubierto su cuerpo,  la chica hizo que pasara sus brazos para despojarse de ese estorbo, y lo miró con detenimiento pasando sus ojos desde el negro cabello que caía a la altura de sus hombros, hasta su miembro, no recordaba que fuera así de grande, quizá la primera vez estaba muy asustada para notarlo, subió de nuevo sus ojos melados a los de él, la joven acortó toda la distancia para exigirle a la lengua  de su amado bailar de nuevo con la suya, sin impedimentos,  lo besó como si la vida se le fuera en ello, probando su saliva dándole de la suya, después de unos momentos se separó pues su cuerpo le pedía oxigeno a gritos. Pero no importaba no iba perder todo el tiempo en ese parte del sexy cuerpo de Severus. Bajó su rostro hasta hundirlo en el cuello de él, se olvidó de lo tierno, lamió y mordió haciéndolo suspirar, sentía su erección a la altura del muslo izquierdo pero continuó sin dejarse llevar por ese otro deseo, lentamente comenzó a bajar su lengua desde su pecho hasta su abdomen, esa posición la obligó a quedarse sentada sobre sus talones en medio de las piernas abiertas de Snape.

Se fue recorriendo hasta llegar a la delgada línea de cabellos que estaba debajo de su ombligo y descendía a la más excitante cosa que había podido apreciar. Relamió los labios y eso prendió más a su profesor,  tomó su mano derecha y la llenó de saliva, todos esos besos apasionados le había dejado bastante,  y con fuerza apretó el inició de su pene, lo observo al rostro y lo escuchó aspirar aire repentinamente  para luego cerrar los dientes y seguir aspirándolo con la boca entre abierta.

Comenzó a bajar y subir su mano para degustar de esos exquisitos sonidos provenientes de su deliciosa voz aterciopelada. Pronto no fue suficiente e hizo que la segunda la acompañara, lo soltó tras uno segundos de fuerte vaivén, pues intuyó que de lo contrarío la diversión se terminaría muy pronto.

Lo miró para bajar un poco más hasta que su rostro quedó a la altura exacta que ella planeaba, y metió a su boca su miembro sacándolo y volviéndolo a meter.

Escuchó con deleite un ronco gemido salir de él, y continuó sin detenerse, no creía posible que darle semejante placer, a ella le gustaría también. Con su mano lo masturbaba mientras con su boca lamía cada centímetro de piel que le restaba, para luego chupar sólo la punta o los costados, no estaba segura de estar haciéndolo  bien pero los gemidos más intensificados de él no le reprochaban nada.

-¡Sí!- bufó en un suspiro grave -Granger continué a…sí-

Siguió en su compromiso con más rapidez  la castaña sentía que pronto terminaría pues se comenzaba a enderezar para echar los mechones que estorbaban de ella a un lado, y dejarlo ver mejor. La excitación del profesor llegó al grado de sujetarle la cabeza con suavidad y empujarla más adentro.

Hermione notó como el cuerpo de su maestro se tensaba  más acompañado de suspiros agravados y gemidos,  él se encorvó un poco en la cama, y la castaña lo siguió para que no perdieran contacto hasta que su boca se llenó de lo que había dentro de él.

Tardó un momento en que él calmara su respiración pero no tomó mucho, pues la castaña se limpió con el dedo índice el resto de lo que tenia en la comisura de los labios, para lamerlo y lo acostó por completo dejándolo elevado sólo por las almohadas.

Sin pedirle algún tipo de permiso se subió hasta sus caderas y se sentó en él lentamente gimiendo en cuento la penetró,  comenzó a subir y bajar con rapidez, sin esperar a que él recuperara el sentido, la respiración o la cordura de su cuerpo,  la cama era muy grande y estaban en el costado derecho donde colgaban los doseles verde esmeralda, ella los sujetó con fuerza con la misma mano derecha, dando sentones más rápidos gimiendo extasiada.

Sin embargo era suficiente para su amado, había demostrado que podía hacerlo llegar al cielo y bajar de nuevo en sólo segundos, ahora él quería de nuevo el mando, sin dejarla salir de sí, la volteó y ella inquisitivamente rodeo sus piernas alrededor de sus caderas, él apoyó en los codos en la cama a los costados de Hermione y embistió con fuerza olvidándose de la ternura por una vez, sabía que no la lastimaba ambos estaban lo suficientemente calientes para sentir estupideces como el dolor. Y que más daba si este venía acompañado de algo así.

Sus intuiciones habían sido ciertas pues la joven movía sus caderas al ritmo de él, pidiendo sin palabras que lo hiciera aún más rápido. Ella se aferró con los brazos a su cuello entrando una y otra vez, y de nuevo las respiraciones de ambos se alteraban junto con sus gemidos, ahora en sincronía, La chica no pudo aguantar más tiempo el ritmo tan rápido que ya habían alcanzado y se corrió dos segundos antes que él.

El líquido caliente que la llenó puso fin a ese encuentro, al menos al de esa noche.

Se quedaron allí, sin moverse, él sin querer salir se dejó caer encima con suavidad, la chica aún en la misma posición, sus piernas seguían firmemente abrazadas a su cuerpo, negándose dejarlo ir. La Gryffindor notó el sudor de su frente y de prácticamente todo su cuerpo, Severus estaba igual. La dama besó su frente echando los mechones atrás de su oído para poder notar como respiraba aún en forma descontrolada.  El profesor cerró sus ojos al sentir los labios en su piel y suspiró en uno de sus pechos. Finalmente se rodó en la cama quedando a un costado. Granger le sonrió de lado antes de que cayera profundamente dormido.

Eso no se quedaría así, la joven tenia curiosidad por saber que tan bien lo había hecho y que tanto podía aprender.