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Severus & Hermione...Siempre Contigo — capítulo 36
Entró buscando un nuevo lugar en donde refugiarse y pronto vio a Harry bajar de los pisos superiores.
-Hola, ¿no cenarás?-
-No me apetece- le respondió dispuesta a subir y relajarse en su habitación.
-Debes de estar bromeando casi no comiste nada en la tarde, debes morir de hambre, anda acompáñame-
La chica accedió de mala gana. Y ahora que lo mencionaba Harry si moría de hambre.
Potter estaba realmente apenado, en cuanto supo la razón por la cual su blusa estaba en posesión de Snape, en cuanto dejo las mazmorras, salió directo a su sala común y le pidió a Ginny que subiera a su habitación y la dejara entre sus cosas. Haría lo que el maestro de pociones le sugirió, y no comentaría nada al respecto.
En cuanto se sentó, la Gryffindor tomó un poco de todo en su plato ante la mirada divertida de su amigo.
-No te apetecía ¿eh? -
-Bueno se me antojó de repente- dijo con una risita. Miro la mesa de Slytherin, Viktor no entró a cenar, por un lado estaba bien, ya no sentiría más miradas en sí, salvo las que Severus le dedicaba por pocos segundos, muy rara vez desde la mesa de profesores.
En toda la cena mantuvo a la raya su impulso por mirar a su amado, no quería causar la menor de las sospechas en nadie. Después de un rato notó la gran ausencia de su amigo pelirrojo.
Ahora que lo pensaba era extraño siempre estaban pegados uno con el otro.
-¿Dónde esta Ron? - cuestionó cuando se ponían de pie.
Harry se incomodó miro al suelo antes de responder.
-No quiso bajar a cenar-
-¿Y desde cuando el se pierde una cena? -
El pelinegro se rascó la nuca, y optó por ser sincero.
-Esta molesto porque no quisiste decirle nada sobre el artículo de la vaca Skeeter. -
-Debe de ser una broma- se dijo en un susurro que el elegido pudo escuchar.
-Ya se le pasará- dudó un momento pero luego agregó - ¿y bien? ¿Quién es el misterioso chico por el que dejaste a Krum? -
-No Harry, no te lo diré-
-Pero nunca te veo con alguien más que no seamos nosotros o Krum-
-Porque a él le gusta ser discreto igual que a mí-
Potter se dio por vencido, si quería mencionarle alguna vez quien era, estaría en ella.
Subieron juntos hasta el segundo piso, pero la voz tímida de alguien llamando a Harry los hizo detenerse. Este volteó para encontrarse con el rostro alegre de Cho.
-¿Puedo hablar un momento contigo? - le preguntó, este asintió rápido sin dejarla terminar la ultima palabra, totalmente embobado. -A solas- agregó.
Hermione le guiño un ojo a Harry y subió el resto de los pisos por si sola, entró a su sala común, Ron la vio pero no le dirigió la palabra. Subió a su habitación y tomó una pequeña bolsita le lanzó un hechizo y agregó una prenda de cada cosa del uniforme del día siguiente, como si esta no tuviera fondo, metió todo y lo que ocuparía para los últimos exámenes.
Esa noche no quería pasarla sola, quería tener una respiración cerca que le diera paz.
Se guardó la bolsa en la túnica y bajó, Ron estaba ahora leyendo en el sillón que estaba frente a la chimenea.
-Que raro- pensó.
Por lo prontas que estaban las vacaciones, todos armaban jaleo, y nadie notó que salía.
Bajó hasta el sexto piso, entró en un pasillo y caminó hasta un largo tapiz que bajaba desde el techo hasta el suelo cubría ambos costados, y en cada uno había una mesita con un florero, hizo la mesa de la derecha a un lado moviendo la tela, había un atajo allí. Este la dejó en el vestíbulo y se escabulló sin ser vista.
Los pasillos de las mazmorras estaban helados, como siempre, la ausencia del calor de esos lugares la impulsó a cubrirse lo brazos.
Llegó hasta su despacho, y vio la puerta cerrada. Se detuvo un momento, ¿sería muy inoportuna su repentina visita?, él accedería a verla de nuevo, no quería que pensara que lo asfixiaba.
Tocó con suavidad. Después de unos segundos la puerta de su habitación se abrió lentamente, ante ella Snape la miró con algo de sorpresa.
-Hola- susurró ella viendo detenidamente sus facciones -no quería dormir sola, no por esta vez-
Él le sonrió, abrió un poco los brazos, la castaña entendió de inmediato y se echo hasta unir su cuerpo con el de Severus, lo abrazó de la cintura, sabía que si quería echar sus brazos al cuello de él, tendría que ponerse de puntillas, y deseaba mejor acurrucarse en su pecho, el profesor bajó su rostro, su larga nariz se hundió en su cabello aspirando ese aroma tan delicioso, acarició su espalda, sabía que algo andaba mal, y esperaba que ese gesto la reconfortara. Después de un momento ella se separó y cerró la puerta.
Observó de nuevo la gran cama y sonrió suspirando. Vio velas alumbrar la parte donde seguramente estaba y un libro abierto por la mitad a un costado, estaba leyendo.
Se deshizo de sus zapatos, tan pequeños comparados con los de su profesor, se paró en frente de la cama, y luego de rodillas se metió en la sábanas dejando mucho espacio, para él. Snape se recargo en uno de los cuatro postes, viendo el suelo aparentemente.
-Hoy pasó algo que creo debería saber- subió su mirada a la de ella, respiro un poco y le contó la visita de Harry. Al terminar, la joven Gryffindor se quedó con los ojos abiertos como platos por el impacto.
-…Le dije eso, esa pequeña mentira- comentó su maestro -que a final de cuentas esta cubriendo una verdad muy grande, muy peligrosa- murmuró-
Bajó la vista a las cobijas que la cubrían, tenía razón.
-Ya no tendré ese descuido de nuevo- susurró con culpa.
-También fue mi culpa, pero es que anoche…-dejó salir una risa traviesa -…nos descontrolamos- finalizó sonriendo de forma significativa.
-Que hermosa sonrisa- comentó la chica. -Fue muy convincente esa mentira y no dejaré que algo así ocurra de nuevo-
Su profesor asintió y se fue acercando, se metió en la cama, buscando el calor del cuerpo de su estudiante, sujetó de nuevo el libro para continuar leyendo. Ella recargó su cabeza en parte del hombro de Severus, lo miró fijamente por unos minutos, dudando.
-¿Cuánto cree que durará esto? - Soltó -¿Cuánto, antes de que alguien finalmente lo noté, alguna persona de las que no este de acuerdo? - Se estremeció -no creo que pueda tolerar algo así-
Él bajó la vista hasta unir sus ojos oscuros con los de ella. En realidad se preguntaba lo mismo día con día. Ladeó el rostro.
-Yo no dejaría que nada me aleje de ti- negó lentamente -No habrá nada ni nadie que me obligue hacerlo- se acercó un poco y besó con ternura su frente acariciando parte de sus mechones castaños.
-además Diggory y Dumbledore lo saben desde hace mucho y no han hecho nada por revelarlo, en sí de el director no lo espero, pero no me puedo fiar de el señor Diggory-
-Yo no creo que Cedric diga nada- comentó la chica -Espero que no, e igual, no sería fácil tener que dejarte en algún momento lo sé, me da pánico sólo pensarlo- le sonrío lanzando su brazo para abrazarlo.
Siguió allí y decidió de último minuto contarle algo que en verdad le hacía daño.
-En la tarde vi a Viktor- murmuró -hablé con él o más bien lo intenté-
Le platicó la charla que tuvo con el buscador de Bulgaria, en cierta forma trató de no mostrar demasiado su tristeza pero igual le dijo lo que él mencionó, que deseaba jamás haberla conocido.
-…fue cruel, no lo niego, y tampoco negaré que no lo merecía, pero jamás creí que él me iba a decir algo así, en verdad para evitarle todo eso me gustaría que se le hiciese realidad-
Snape respiró hondo, tremendo idiota, decir cosas hirientes a la persona que amas, sólo porque estás molesto, que maldita ironía.
-Es natural que actúe así- le dijo en un susurro bajo -inmaduro pero típico, sabes perfectamente que no lo decía en serio-
-lo sé, pero me duele el hecho de me lo haya dicho-
- ¿En verdad lo harías si supieras? - cuestionó el profesor de pociones.
-¿El que? -
-Hacer lo que él desea-
La castaña tragó saliva, pero asintió decidida.
-Sí, porque aunque como tú dices, no fue su intención soltar algo así, le haría bien, le quitaría un peso de encima- se rascó la frente -Han sido muchos obstáculos pero supongo que es normal-
Snape volvió a fijar la atención a su libro mientras ella se quedaba poco a poco dormida.
-¡Esto no funciona!- Harry aventó la silla la que se suponía tenía que hacer a un lado, ese hechizo no le salía, miró su reloj, se hacía tarde y sin duda necesitaba algo de ayuda. Salió del aula vacía y subió hasta la sala común. Buscó entre las chicas, pero no estaba allí, ya lo sabía, nunca se ponía a socializar con nadie.
-Lavender- la muchacha volteó -¿te puedo pedir un favor? - ella asintió
-¿subirías a la habitación de Hermione?, me gustaría que le dijeras que la necesito, no le tomo el truco a un hechizo, y quien mejor que ella para ayudarme.
-Claro-
El elegido la esperó por un par de minutos, después vio baja a Brown por la escalera sin Hermione.
-Harry…Hermione no está-
-¿qué?
-No está, me aseguré, su cama está tendida y no esta en el baño-
-Pero es más de media noche-
La rubia se encogió de hombros, se despidió y se fue de nuevo con Parvati.
Harry apretó sus puños con fuerza, era suficiente, ya no iba a permitir que Hermione le siguiera escondiendo información, era su amigo y Ron igual merecían respuestas y él se iba asegurar de tenerlas. Se acercó a Ron que tenía las narices hundidas en ese viejo libro.
-No está-
-Lo sé- le respondió el pelirrojo
-¿Te dijo a donde iba a estas horas? -
-por supuesto que no, la vi salir hace mucho-
-Tienes razón, ella nos esconde algo-
Harry trató de calmarse, al día siguiente sería la última prueba, lo que menos necesitaba era ese estrés, pero estaba harto de que su amiga le ocultara su nueva vida, su nuevo novio. Era suficiente, subió a su dormitorio y bajó un par de mantas, si era necesario la esperaría toda la noche, tendría que llegar en algún momento. Se acomodó con Ron en el sillón enfrente de la chimenea, los demás poco a poco se fueron, hasta que quedaron ellos dos. Lo que Harry no sabía era que iba a esperar en vano.
Hola! gracias en verdad por seguir leyendo y comentando les mando un beso enorme, actualizaré pronto (: