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Severus & Hermione...Siempre Contigo — capítulo 38
Las voces animadas de todo el colegio llegaban a sus oídos, las gradas estaban repletas de estudiantes que gritaban eufóricos apoyando a su campeón favorito, vio a lo lejos a Potter llegar, disculpándose con su director por la tardanza.
Un enorme laberinto estaba tras él, esa sería la última prueba, ahora lo que quería era demostrar su coraje y valía, ganarle a los otros tres y llevar la gloria a su instituto, ya nada más le importaba.
Viktor Krum les sonrió a las chicas que estaban frente a él, a lo alto de las gradas, llevaban grandes pancartas en las que se podía leer su nombre y cambiaban a los colores de su bandera. Todos los demás campeones tenían a su director a un lado y él vislumbró a Karkarov mas alejado, muy nervioso. Era una noche clara, podía ver todas las estrellas y una enorme luna.
Tampoco le dio vueltas al asunto. No lo necesitaba. Sonó un silbato que le indicaba que podían entrar, primero fue Potter luego Diggory, al final él, y lo siguió Fleur.
-Lumos- susurró cuando los arbustos tras de sí se cerraron dejándole en una oscuridad expectante.
Empezó a recorrer los largos pasillos llenos de matorrales en más de una ocasión quedó en callejones sin salida. Salió delante de otro y una gran escreguto de cola explosiva apareció.
Le lanzó un hechizo para derrumbarlo pero este chocó con su duro caparazón y rebotó directo a él, se agacho por instinto y los arbustos de atrás quedaron chamuscados.
Tenía un poco de miedo, pero también el deseo de hacer todo lo que estuviera en sus manos para ganar, corrió hasta alejarse del escreguto.
De repente una sensación extraña lo llenó. Se sentía feliz, nada más importaba, se olvidó del laberinto, de la copa de los tres magos, simplemente dejo que esa gran paz lo dejara divagar. En alguna parte de su mente escuchó una voz.
Busca a Delacour y Diggory, atúrdelos, tortúralos de ser necesario, que no alcancen a Potter. Fleur está cincuenta metros al este.
Siguió las ordenes sin poner ninguna objeción podía verse corriendo a través del laberinto, podía sentir aún esa paz, todo lo que tenía que hacer para que perdurará era seguir los mandatos de la voz, miraba al frente guiándose por las indicaciones. Una larga cabellera rubia dobló una esquina, era la primera. La alcanzó en cuestión de segundos. Pudo escuchar sus gritos aterrados cuando la apuntó con la varita.
-¡Desmaius! - gritó, instantes después la muchacha cayó inconsciente. Krum echó a correr.
Pero él no quería eso, su intención no era lastimar a nadie, trató de ordenarle a sus piernas que se detuvieran y regresaran para auxiliarla, pero la voz sonó de nuevo en su aturdida y aterrada mente.
Dirígete ochenta y cuatro metros al norte Diggory está muy cerca de la copa, alcánzalo y detenlo te cueste lo que te cueste.
-¡No lo hagas! - se ordenó pero en seguida un intenso dolor acompañó a sus piernas se detuvo unos segundos tratando de mantenerse quieto pero estas tenían el impulso de salir en la dirección indicada.
Eso ya no le gustaba nada, esperaba que el alumno de Hufflepuff pudiera huir antes de que se toparan.
Al llegar a su habitación abrió de un portazo, se sentía mareada, triste, muy desilusionada la amistad de cuatro años llegó a su fin. El mareo se hizo más intenso y corrió al baño devolviendo lo poco que comió en la tarde. Hermione salió para sentarse al filo de la cama, y se quedó allí derramando más lágrimas silenciosas, seguramente la prueba ya había empezado, pero no le importó.
Se recostó dejando sus pies chocar con el suelo, sujetó su frente con una mano helada poco habitual en su cálida temperatura.
Todas y cada una de las acciones que la unían a Severus la estaban separando del resto del mundo. Perdió amigos, estaba perdiendo todo. La gran amistad de Krum que nunca debió pasar de eso. Cada cosa estaba fuera de lugar, sentía que todo el universo estaba en su contra, hasta el veía mal que tuviera una relación con un hombre mayor. Le dolía, por supuesto que le dolía perder a Ron y Harry, pero tampoco estaba dispuesta a decirles lo que se les diera la gana, era su vida, no iba a dejarlo a él por nada.
Y sin embargo estaba portándose muy inmadura, aquello no debía derrumbarla. Los problemas siempre van a existir y eso no significa que hay que esconderse a llorar por ello. Las cosas pasaban por algo, sentía pena pero eso no la detendría. Se levantó después de minutos y se vistió. Asistiría a la tercera prueba, seguiría con su vida.
Todo estaba fuera de control a Viktor ya no le importaba esa extraña sensación, lo único que quería, era detenerse de una vez. Pero era inútil su voluntad parecía haberse ido lejos. Dolor era lo único que conseguía y sólo se detenía por segundos antes de que lo venciera.
Dobló a la izquierda corrió por treinta metros y luego viró a la derecha, a lo lejos podía escuchar pasos.
-Sigue corriendo, sigue no te detengas- pensó desesperado.
Pero su cuerpo siguió, era un jugador profesional, los pasos que escuchó cada vez eran más cerca. Finalmente se topó con Cedric, estaba de espaldas y no pareció notar su llegada, estaban a pocos metros. Su mano se dirigió a su bolsillo donde tenía su varita, deseo detenerse, le pidió a su cordura que volviera y lo hizo junto con dolor. Diggory volteó.
Sintió su mano apuntar en dirección al joven.
-¿Qué pretendes? - lo escuchó cuestionar.
Su voz hablo por si sola, sin que él quisiera formular las palabras. Era una marioneta.
-¡Crucio! - vociferó a esto lo acompañaron los gritos desesperados de Cedric. El dolor que el joven sentía era agonizante.
-Detente de una maldita vez-
Su varita bajó y los gritos cesaron pero seguía gimiendo adolorido.
-¡Maldito! ¡¿Pero Porqué?! - gritó desde el suelo.
A pesar del dolor Viktor se obligó a mantenerse así.
-¡Lo siento! - cerró sus ojos con fuerza tolerándolo. -¡No era yo! ¡Jamás lo haría! -
Cedric logró sentarse recargándose en un seto.
-¡Claro y ahora me pedirás que confíe en ti!- balbuceó recuperando sus fuerza y limpiándose las lagrimas que había derramado a causa del dolor.
-Debes hacerlo, estoy actuando bajo las ordenes de alguien más debes creerme- lo miró a los ojos pero el Hufflepuff estaba furioso.
-¡Eres un bastardo! - Gritó poniéndose de pie con dificultad -¡Maldito imbécil! Me da lastima verte ahora, sin Granger, lo peor de todo es que está con alguien peor que tú, un desgraciado que probablemente le dobla la edad-
-¿De que demonios me estas hablando? - susurró conteniéndose.
Por increíble que parezca lo escuchó reír aunque el gesto carecía de felicidad, abrió los ojos obligando a su cuerpo a seguir soportando el dolor por no obedecer la maldición Imperius de la que era preso.
-Todo este maldito tiempo ha estado con él, te dejó por él, la conoció antes que tú y de hecho ya estaban juntos cuando la pretendías- dijo riéndose en su cara.
-No...no … logro comprenderte- su varita lo volvió apuntar pero de ella no salió ningún hechizo, Viktor quería mantenerse lo más que aguantara.
-Hermione Granger… la chica que tanto te traía loco, te ha mentido, no sólo por no decirte quien era el misterioso tipo, sino ocultarte que no es agraciado, ni famoso, simplemente no es digno de ella- susurró fingiendo preocupación por el Búlgaro.
-¡Dime de una maldita vez de quien hablas!, ¿quien es él?- la furia lo estaba llenando, el dolor ya no parecía tan importante.
Discretamente Cedric alcanzó su varita, la tenía detrás estaba dispuesto atacar, provocarle el dolor que el otro le hizo.
-Ella ha estado con Severus Snape- le contestó finalmente arqueando una ceja y disfrutando De su incredulidad -El profesor de Pociones, ese murciélago andante, el mismo que tiene esa misteriosa amistad con tu director-
Viktor se quedó estático y de nuevo su varita se levantó por sí sola antes que la de Cedric.
-¡Expelliarmus! - el Hufflepuff fue despojado de todo instrumento de defensa, viéndose desarmado echo a correr -¡DIGGORY!
- Gritó fuera de sí.
Dentro de su mente la voz de él se repetía ya no estaba haciendo nada por detenerse, la poca voluntad se había ido.
No podía creerlo, Hermione con un hombre que podría ser su padre, él era de su edad, tenía fama, podía darle todo lo que ella quisiera y siempre prefirió a ese…
-…Maldito- murmuró
Eso definitivamente no se iba a quedar así. La prueba ya no era primordial, ganarle a ese montón de niños ya no era prioridad. Ahora quería salir y enfrentarla a ella junto con Severus.
Veía los arbustos borrosos por correr tras Cedric, finalmente lo alcanzó, le lanzó de nuevo la maldición de dolor. Escuchó pasos atrás de él y luego su varita voló hasta caer a los pies de un muchacho mucho más joven.
Harry Potter lo había desarmado. Por alguna extraña razón obtuvo de nuevo su cuerpo a voluntad, ya no sentía ese poder encima de él.
Los escuchó hablarse, Potter ayudando a Cedric a ponerse de pie, vio a Diggory apuntándolo con su varita.
-¡Detente!-se metió el elegido -¡Esta hechizado, no lo hacía por voluntad!-
-¡Hasta a un lado Potter! - Lo empujó y de nuevo apuntó al pecho del Bulgaro -¡Desmaius! - gritó. Viktor cayó al suelo perdiendo la conciencia.
Cedric y Harry corrían, el uno contra el otro por la gloria eterna y desgraciadamente algo más.
Hermione bajaba poco a poco veía el inmueble que habían construido para el evento estaba a unos metros de llegar a las gradas. En medio de todo vio a mucha gente reunida alrededor de un muchacho tirado en el suelo, probablemente desmayado. Cuando el profesor Moody se hizo a un lado pudo distinguir su rostro a lo lejos: Era Krum.
Estaba herido corrió para llegar, tenía que verlo, asegurarse que estuviera bien, que no fuera grave.
Karkarov estaba tras las gradas, alejado del bullicio, y las voces alegres. Podía sentir que aquella noche él volvería, necesitaba un anzuelo, el dolor del antebrazo era más fuerte a cada minuto. Levantó el rostro y vio a esa chica, la que siempre estaba con Potter la que había salido con su campeón, se aproximaba por la explanada apresurada. Y de repente se le ocurrió. La alcanzó hasta pocos metros atrás de ella. Su melena castaña se movía con el fuerte viento. Sacó su varita cuando estaba pronta a entrar al buen alcance de las miradas de los demás.
Se le lanzó tapándole la boca con su mano, Hermione ahogó un grito y pataleo desesperada, Karkarov apuntó su varita en el cuello de la joven.
-Shhh- susurró en su oído -daremos un paseo bonita más vale que no hagas mucho escandalo si no quieres que este lindo cuello quede abierto por la mitad-
Hola!! muchas gracias por comentarla me alegran la vida lo juro :') bien prometo actualizar pronto, y quería aclarar que la actitud de Cedric (ahora) y Viktor (futura) ante la relación de Hermione con Severus, es exactamente la misma que tengo que tolerar cuando digo a los fans de mi pagina que me fascina esta pareja, son escasas las personas que tienen un agrado al Sevmione, argumentan la edad y creo que no es mucha, y a decir verdad Lupin también le llevaba sus años a Tonks y funcionó, lo sé aquí son un poco más, como sea el fin de esto es crear una historia sobre ellos que tanto me encantan juntos. Bueno nos vemos en el siguiente cap ^^ Cissy˜