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Severus & Hermione...Siempre Contigo — capítulo 40
Hola! lo sé lo sé me demoré mucho para actualizar pero es que mi compu se jodió y pues que llevo a que me la arreglen y que me salen con que el disco duro se quemó y tenían que ponerle otro y por lo tanto nada se iba a respaldar, pfff así que cuando me la devolvieron (después de días) tuve que empezar a escribir todo lo que yo ya tenía TERMINADO! porque soy tan genius que nunca se me ocurrió respaldarlo en un USB o algo así, eso no es de Dios, en fin entre mis deberes, la escuela y demás terminé con lo que llevaba, espero les guste y gracias por todos su hermosos comentarios, besitos :*
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Hubiera dado cualquier cosa por estar lo más posible separada de él, por tener una ventaja sobre su persona, por no estar indefensa, lamentablemente aquello no era permitido, Igor tenía su varita, estaba más alto, era más fuerte y había estado al servicio de Voldemort, no había esperanza. Las nauseas volvieron con intensidad y el nudo en su garganta se intensificó, él único que podría sacarla de aquel embrollo era Severus, un Severus que parecía no notaba su dilatada ausencia.
Con todo ese terror se sintió más perceptible ante su cuerpo, notaba lo rápido que le latía el corazón, con tanta fuerza que golpeaba contra su pecho, sus manos sudando frío, su boca se había quedado seca y sentía un temblor en las piernas que continuamente intentaba dominar, aún así había dejado de llorar, incluso su llanto escapó, y no sabía si aquello era bueno o malo.
De repente su amordazador se detuvo obligándola hacer lo mismo, miró hasta donde su pequeño hechizo de luz le permitió, después de eso todo era impenetrable oscuridad, la soltó asegurándose de tener la varita de la chica bien sujeta, luego tomó la suya levantándola a la altura del pecho y la movió sin pronunciar palabra, Hermione se apartó cuando de ella salió una delgada luz verde neón que recorrió el camino que estaban por pasar, esta de se detuvo abruptamente subiendo dos metros y regresando con rapidez al instrumento de donde salió.
Todavía no se podía desaparecer en esa parte, la volvió a empujar desesperadamente incitándola a caminar, dejó de sujetarle las manos, sabía que si algo salía de ese bosque para atacarlo, necesitaría sus manos libres para defenderse, y prefería tomar ese riesgo, después de todo, ella ya no tenía posibilidad de escapar.
Los aplausos y vítores que generó el regreso de Harry y Cedric se detuvieron casi de inmediato, cuando los presentes notaron que uno había vuelto sin vida. Potter se aferraba al cuerpo inerte de Diggory de una manera lamentable, entristecedora. Albus abrió un poco los labios y se levantó de prisa yendo con él, haciendo a un lado a los curiosos que se habían puesto de pies, Severus lo siguió.
El anciano se inclinó para sujetar a Harry e intentar ponerlo de pie, pero este seguía aprisionando el abdomen del chico con sus brazos.
-¿Cedric Diggory está muerto?- una a una las voces incrédulas repetían aquella frase, pasándola a los de atrás, todos se negaban a creer que el gran campeón de Hufflepuff había fallecido.
-Vamos Harry ya no puedes hacer nada por él- En un último intento Dumbledore lo levantó.
Severus miraba con ciertos nervios a Cedric, no era tanto la causa ver el cadáver de un muchacho que pocas horas antes se hallaban con vida, si no lo que decía Potter, eso le confirmaba lo que se negaba a creer, lo que había temido por años, aunque previamente se le avisó que volvería, este tenía la esperanza de que no pudiera.
-Él ha vuelto, Voldemort ha regresado, Cedric me pidió que lo trajera aquí, no podía dejarlo no ahí-
Albus miró de reojo al profesor de pociones de su colegio, cuando Harry acabo de decir aquello.
-Correcto Harry me explicarás luego, ahora tiene que ir a la enfermería, este muy mal herido-
La mayoría de las chicas lloraban desesperadas.
-Yo lo llevaré Albus- se ofreció Ojoloco, lo sujetó del hombro guiándolo entre la multitud.
Los ojos negros de Snape se posaron en el césped, donde Harry había dejado una considerable cantidad de sangre que le brotaba de la pierna y del antebrazo. Aquello no estaba bien, si el señor oscuro había planeado aquello, significaba que Harry se había vuelto a salvar y no se encontraría de gran humor. Con Diggory muerto y Potter tan herido empezó a temer, los oscuros días se avecinaban de nuevo.
Se dio media vuelta, su largar capa ondulaba con el viento, buscaría a Hermione para despedirse quería sentir su cálida piel antes de volver aquella oscuridad, o sus tersos labios en un beso, cualquier gesto sería suficiente para tolerar de nuevo lo que se avecinaba. Entró al castillo dirigiéndose a la gran escalera, subió hasta el séptimo piso localizando de inmediato el retrato de la dama gorda, con cautela sacó su varita apuntándole.
-cedupuer- susurró, la dama gorda se quedó profundamente dormida al instante y el retrato de abrió. Snape sacó de las profundidades de su capa una pequeña botella que ingirió con rapidez. Se volvió invisible y entró pasando de largo la sala común y subiendo las escaleras de caracol, buscó entre los estrechos pasillos la puerta que todavía podía recordar. No era la primera vez que profanaba en esa sala común. Vio el pequeño letrero que colgaba de arriba *'Chicas 4° curso'*Pronto dio con su habitación llevaba en la puerta teñida de rojo oscuro su nombre en un diminuto cartel.
Entró sin tocar pues no tenía mucho tiempo.
-¿Granger?-
Se hallaba vacía, penetró el baño que también estaba desierto, miró las sabanas ligeramente arrugadas, había estado allí. Salió con rapidez primero de su habitación, luego de los pasillos hasta recorrer la sala común donde no había nadie, seguramente todos seguían abajo, pero no debía tomar riesgos. Al pasar por el retrato que seguía abierto, se volvió visible, y escuchó a la dama gorda reprimirse a sí misma por ese desliz.
Tomó el primer atajo que tuvo a su alcancé minutos después recorrió el vestíbulo, iría a su despacho o su habitación quizá ella lo esperaba allí, las mazmorras le parecieron más frías a pesar de sus años habitándolas. Al llegar a sus aposentos no la encontró y se aseguró dos veces. Se empezó a preocupar, ella era la que tendía a buscarlo, la que frecuentemente acudía a él, y aquella parecía como si la tierra se la hubiese tragado. No estaba bien. Al estar de nuevo en el vestíbulo dio lentamente una vuelta pensando en sus posibilidades y salió duro frio de la noche, tal vez se hallaba en su lugar favorito: La lechucería.
Le dolía todo el cuerpo, al parecer el reciente sueño lo había abstenido de el pero al empezar a despertar volvía con más fuerza, Viktor Krum olió a hierbas, sin abrir los ojos dejó que sus otros sentidos le dieran pistas de donde estaba, escuchó agua caer a su lado derecho en una cosa poco profunda, chorros más escasos cayeron sobre más liquido y luego alguien posó un pañuelo caliente en su frente, aquello lo relajó y el dolor disminuyó Intentó recordar donde estuvo antes de parar en aquel lugar que aún era desconocido para él, pues se negaba abrir los ojos. A su mente llegó la imagen de Cedric tirado en el suelo, el borroso recuerdo de él mismo corriendo por el laberinto, vio a Fleur también tirada a sus pies inconsciente, luego el rostro de Diggory parado frente a él un poco distorsionado, su memoria nunca le había fallado tanto, una parte de su cabeza le decía que había algo significativo en aquello, algo de crucial importancia que se estaba obligando a recordar, de repente la voz del Hufflepuff retumbó en sus oídos.
'Hermione Granger… la chica que tanto te traía loco, te ha mentido, no sólo por no decirte quien era el misterioso tipo, sino ocultarte que no es agraciado, ni famoso, simplemente no es digno de ella...ha estado con Severus Snape'
Sus ojos finalmente se abrieron de golpe, el lugar y las cosas a su alrededor empezaron a definirse lentamente, se hallaba en la enfermería vio a madame Pomfrey alejarse poco a poco a su despacho, también en su cabeza se aclaraba todo. Ya recordaba lo que pasó en el laberinto.
Severus Snape salió decepcionado de la lechucería, esta estaba vacía como los últimos lugares donde la espero encontrar, el dolor de su marca se apoderó de él, de nuevo su lord lo llamaba, apretó el puño con fuerza tolerándolo, se había forjado en la mente verla ante de irse, no le gustaba ser melodramático pero si el señor oscuro estaba demasiado furioso acabaría con vidas y temía ser la presa de su enojo. No podía asegurar nada estando al mando de alguien tan temperamental.
Caminó de nuevo al castillo y subió cuatro pisos de el. Sólo quedaba una opción, Hermione podría estar con Krum en la enfermería, asegurándose su bienestar. Al llegar al pasillo donde se encontraba la enfermería, se esperó, pues voces conocidas salían del otro extremo, del camino que llevaba al despacho de Moody salió un gran grupo de personas, Dumbledore iba al frente sujetando a Potter que cojeaba un poco, seguido de McGonagall, la elfina domestica que perteneció a Crouch también los acompañaba y al final el señor Weasley les seguía el paso. Snape ya había llegado a la entrada de la enfermería pero le cedió el pasó al director que abrió la puerta y entró con todos los demás, excepto la profesora de transformaciones que se había quedado para jalar del brazo a Severus y alejarlo un poco de la entrada.
-Severus… - se sujetó con fuerza el pecho, permitiéndose respirar -Moody no era Moody-
Entre la desesperación por encontrar a Hermione, Snape se tomó el tiempo de escucharla, estaba diciendo cosas incoherentes.
-¿De que estas hablando? - Inquirió entrecerrando ambas cejas -¿te sientes bien?-
-Sí lo que oyes, todo el curso el hijo de Bartemius Crouch se hizo pasar por Moody-
Aquello era definitivamente absurdo.
-Bartemius murió- respondió este despacio
-fingió su muerte con la ayuda de su padre, el falso Moody lo confesó todo, él fue el que puso el nombre del chico en el cáliz, también nos dijo que lanzó sobre Krum la maldición imperius, pues se acaba de comprobar que Krum dejo inconciente a la señorita Delacour y a Diggory en su estancia en el laberinto, todo claro por ordenes de él.-
Desde adentro de la enfermería les llegó la voz de Dumbledore.
-Minerva ¿te importaría venir un momento?-
La profesora entró dejando a Snape con aquella impactante información, caminó dos pasos dispuesto a entrar y ver si la Gryffindor estaba allí, pero otro chico que venía con rapidez del mismo pasillo del que salió Dumbledore y los demás, lo avanzó entrando primero. Casi al instante escuchó su voz.
-¡Oh Viktor me alegra tanto que te encuentres bien! cuando te vi volver pensé que sería más grave-
Severus se paró en frente sin entrar, vio al fondo de lado derecho en una cama a Potter que estaba siendo atendido por la enfermera, entre Weasley y los demás no la logró ver, Krum se hallaba en la primera cama de lado izquierdo, sólo pudo ver parte de su cabello pues el chico que entró momentos antes lo tapaba pero supuso que era él, pues eran los únicos.
-Si lo estoy, gracias oye Mark… yo quería disculparme por lo de la otra tarde- balbuceó -no era mi intención hacerte daño-
-Descuida hermano, yo me propasé estamos bien ¿de acuerdo? -
-perfecto-
Severus dio media vuelta, era obvio que Hermione no estaba allí, la iría a buscar de nuevo entre la multitud, avanzó para irse pero la voz del tal Mark lo detuvo.
-Viktor, deberías saberlo… esta noche Karkarov escapó- susurró
-¿qué?- lo vio enderezarse un poco sobre la cama, no lo suficiente para ver su rostro.
-Sí, todo parece indicar que era un… que era uno de ellos, un seguidor de el señor oscuro- volvió a decir con más cautela, parecía que ambos no se habían percatado de la presencia de el profesor de pociones.
-¿quieres decir, que es un mortífago? -
-sí- respondió de inmediato -lo vi hace unas horas en su camarote, él… él tiene esa marca en su brazo, la misma que apareció en los mundiales-
Viktor alzó ambas cejas.
-se lo dije a los demás, ¿te imaginas? ¿Nuestro director un mortífago?, como sea parece ser que prefirió huir-
Así que el muy cobarde prefirió escapar, pensó Snape, no se lo esperaba, si aquella fue su decisión no iba a durar mucho.
-Señor Dowbey deje descansar al señor Krum, aún no se encuentra en condiciones para esto- la enfermera se les acercó con su mirada más seria.
-Lo siento- miró a Krum sonriéndole -te veré mañana amigo, espero que te mejores- se dio media vuelta y salió pasando por un lado de Severus sin verlo.
Entonces sucedió, la mirada de Krum y la de Snape se unieron, Viktor ya no lo miraba como a un profesor al que se le debiera algún tipo de respeto, no era que alguna vez lo hubiera hecho, pero ahora lo observaba con vivo odio mientras los más repulsivos recuerdos invadían su mente, Veía al profesor salir de aquella misma enfermería cuando Hermione estaba allí, lo veía al subir las escaleras del santuario de lechuzas mientras él se acababa de encontrar con la castaña, los susurros bajos del hombre que tenía enfrente llegaron de nuevo, tan claras como si lo estuviese diciendo en ese momento.
'y es curioso que tú no sepas lo que oculta tu… tu noviecita, es increíble que después de tantos meses de amistad, y por lo que veo actualmente son más, Granger no haya sido completamente sincera contigo'
Siempre estuvo tan claro, ya sabía a que se refería.
Estaba en el gran comedor mirándola desde la mesa de profesores sin parpadear a pesar de que Viktor lo observaba a él, en su rostro se dibujaba un leve y fugas sonrisa al tener sus ojos clavados en ella. Sólo esa ocasión lo vio sonreír el jamás lo hacía, había sido tan estúpido, tan ciego.
Severus no cortó el contacto visual, supo que aquello no estaba bien, pero no tenía tiempo de ver que bicho le había picado, le dio la espalda y viró a la derecha, tomaría el mismo pasillo por el que vio a Dumbledore salir, eso lo haría llegar más rápido a la entrada.
Krum no perdió tiempo, apenas este le dio la espalda, se enderezó haciendo una gran mueca de dolor por el esfuerzo, las protestas de la enfermera no se hicieron esperar pero este alegando que tenía que solucionar un problema urgente se pudo escabullir, se dio cuenta hasta entonces de que lo habían despojado de su ropa, sólo llevaba un largo camisón que solían ponerles a los enfermos. Dumbledore levantó la vista al escuchar las quejas de Pomfrey, vio como Krum con lentitud caminaba hasta salir, respirando con dificultad. Viktor se odiaba tanto en ese momento, se había prometido así mismo no interferir en la vida de Hermione, pero aquello era inaudito no se iba a quedar de brazos cruzados cuando había sido engañado durante todo ese tiempo. Miró la dirección que tomó el profesor de pociones, y vio una larga capa negra doblar la esquina, obligó a su cuerpo sacar las fuerzas que le quedaban para ir más rápido. Al llegar a la esquina distinguió sus espaldas, su largo cabello negro que también ondulaba junto con ella mientras andaba aprisa.
-Tú- dijo entre dientes con un hilo de voz que llegó a los oídos de Severus. Cerró los ojos antes de voltear lentamente, a pesar de que en aquella ocasión se encontraba débil por su reciente prueba fallida, le dirigió la misma mirada desafiante que le daba él.
-Siempre fuiste tú-
Snape vaciló, pero puso sus manos detrás de la espalda entrelazándolas.
-Señor Krum lamento no saber de que…-
-¡Si lo sabes!- gritó respirando más a prisa -Eras tú al que ella veía a escondidas de todo mundo, con el que se encontraba cuando me dejaba a mí, la persona con la que estuvo, con la que se obsesionó, de quien se enamoró, siempre…siempre fuiste tú-
Una sacudida se apoderó de su estomago, no tenía la más mínima idea de como lo había averiguado, así que preguntó.
-¿Quién se lo dijo?- susurró
-Diggory me lo confesó cuando estábamos en el laberinto-
Maldición, sabía que no podía confiar en ese chico. Ya que más quedaba no había forma de mentirle y presentía que si lo hacía esto lo enfurecería más.
Bajo el rostro respirando con profundidad y luego lo levantó ladeando un poco su cabeza.
-Si lo hace sentir mejor, ella no estuvo conmigo mientras fue su novia-
Viktor no esperaba aquella respuesta, avanzó unos cuantos pasos hacía él, pero este no retrocedió.
-¿Y eso qué? - Soltó furioso -¿No te das cuenta de que ella no está a tu alcance?- se sujetó la frente con desesperación -¡Podría ser tu hija! -
Ya lo veía venir, algún comentario como ese, alguna objeción sobre la edad, sobre el estatus, sobre lo hermosa que era ella y bueno él no era precisamente un príncipe, siempre supo que de eso sólo tenía el apellido, sin embargo no se dejo incomodar, ella lo amaba tanto como él y sólo eso bastaba.
-Lamento que juzgarme, o a ella, o a lo nuestro no es un trabajo que le pertenezca a usted- susurró en un tono peligrosamente suave.
Viktor lo ignoró y avanzó más, aquella no debía ser una decisión que Hermione tomara así porque sí.
-¿Qué le has dado para que este contigo? ¿Eh? ¿Un hechizo? ¿Una poción, una maldita atadura para no sentirte solo en las noches?- Cuestionó apretando los dientes aún más, temía que si abría la boca iba a soltar insultos más fuertes.
Está herido, no sería justo de mi parte, cálmate. Snape volvió a respirar ahora por la boca.
-No le di nada, comprende muchacho esto es mutuo, y puedes preguntárselo si deseas-
-¿y que te hace pensar que llegaré tan lejos? - susurró -basta decirle al director y usted quedara despedido esto es lo más inapropiado que pudo hacer, en cuanto ella se de cuenta de que no es lo que merece, de que en mí encontrara más, yo soy su igual en edad, en clases ¡en todo! -
-Que manera tan estúpida de pensar tienes, ahora veo porque no te eligió, esto no es cuestión de dinero, ni de clases ni de edad- le respondió -la amo y la haré lo más feliz que pueda, ella sólo te ve y te verá como un amigo ¡entiéndelo!, estuvo contigo para meterme celos a mí, porque jamás, jamás flaquearon sus sentimientos-
-Mentiras, ella jamás te vería así a menos que…-
Severus dejó de sujetarse las manos en el mismo momento que Viktor se le acercaba más con el enojo claramente reflejado en sus facciones.
-Fui el primero que tuvo por completo- le cortó -y créeme muchacho me aseguraré de ser el último-
Aquello fue más de lo que Krum pudo tolerar, cortó toda distancia con él, y sin pensarlo lo golpeó con el puño derecho que le dio de lleno en su boca, de sus finos labios comenzó a brotar sangre, se agachó mientras esta salpicaba el suelo de piedra, el jugador de Quidditch le lanzó otro, pero Snape fue más rápido, se enderezó y lo detuvo en el aire mientras su mano libre se escabullía discretamente.
-No lo haré, no en estas condiciones- le dijo sintiendo el sabor de la sangre que lograba penetrar en la boca a través de su labio.
Krum se intentó soltar, pero Snape aún lo sujetaba temiendo que arrebatara contra él, finalmente lo dejó libre. El búlgaro dio media vuelta en dirección a la enfermería, avanzó hasta quedar al borde del pasillo.
-¡Esto no quedará así! - murmuró viéndolo sobre el hombro.
-claro que no- susurró este levantando su varita y apuntándolo con ella.
Viktor se paró, volteándose para quedar de nuevo al frente de su contrincante.
De inmediato buscó la suya que venía en el bolsillo del camisón, la había tomado de la mesita de noche antes de salir de la enfermería, pero no estaba, incrédulo lo observó de nuevo, mientras el profesor lo apuntaba, en su mano izquierda tenía su varita, más gruesa de lo usual, de un café oscuro. En su descuido al intentar golpearlo de nuevo, Severus se la quitó.
Avanzó de nuevo pero Snape apuntó con más decisión diciéndole con ese simple gesto quien era el que las tenía de perder. Le sorprendió que el profesor ya no poseyera esa expresión tan indiferente, tan altanera, de hecho ahora lo miraba con cierta compasión.
-¿Qué pretendes?- cuestionó olvidándose de ocultar el miedo en su voz.
-Sólo darte lo que tú mismo querías, de hecho según me contó Hermione lo ansiabas con gran anhelo-
-¿Quieres aturdirme?, que lastima porque eso no me hará olvidar-
-Lo sé- respondió con la voz más seria que nunca -Y en verdad lamento mucho que tenga que ser así, soy sincero en ello chico pero ya no hay posibilidad de hacerte entender, y tendré que obligarte hacerlo- Krum notó como su voz cambiaba, como si su boca se hubiera quedado seca.
-¿qué…?- avanzó más pasos…
-¡Obliviate!
- De la varita de Snape salió una brillante luz blanca que le dio de lleno en la cabeza al jugador de Quidditch, Viktor se detuvo al instante y su mirada se perdió.
En su mente pasaban imágenes de Hermione, todos los momento existentes de ella con él atravesaron sus ojos por última vez al principió le alegró verla de nuevo en recuerdos que escasamente podía recordar, le sonreía con ese hermoso vestido rojo desde las escaleras, la besaba en la frente después de verla llorar, cortaba el lazo que la ataba en el fondo del lago, la espiaba mientras le enseñaba a pronunciar bien en su idioma, cada recuerdo, cada pequeño momento a su lado pasó tan rápido que no lo vio venir. Todo se centraba en Hermione, en su voz hablándole con cariño, con paciencia, en todas las sonrisas que le dedicó, en las lágrimas que tuvo que verle derramar, logró notar que todo se detenía en uno muy especial, a decir verdad su recuerdo favorito: Estaba sentado frente a ella en el gran comedor, le decía algo que ahora sonaba confuso como si voz viniera de un lugar muy lejano que se convertía en eco incapaz de comprender, las castaña dejaba soltar un risita con sus mejillas teñidas de un hermoso color rosa, apretaba sus labios ladeando el rostro y acariciando su mano, él la sujetaba alzándola al alcance de sus labios y la besaba con ternura. Al instante todo se oscureció, todo perdió sensatez, su mirada seguía perdida sobre el hombro de Severus.
La luz se extinguió y Snape avanzó limpiándose con rapidez el resto de la sangre que le quedaba en la boca y poniendo la varita en la mano de su propietario aprovechando que seguía despistado,.
-No fue tu culpa muchacho- le dijo en aquel habitual tono frio e indiferente -le hiciste daño a Delacour y Diggory por ordenes de un mortífago, supongo que el director te dará la información completa, ahora si me disculpas.- se dio media vuelta saliendo poco a poco allí.
-No lo fue-Viktor Krum asintió dándose por entendido tomando si propio rumbo, aún desorientado y regresando a la enfermería. -No lo fue- murmuró al sentarse de nuevo en su cama mientras Pomfrey lo venía a reprimir. Miró al frente a la única cama que estaba ocupada aparte de la suya, Potter poco a poco se empezaba a incorporar, tragó saliva al sentir un extraño vacío por dentro, debía se el efecto de los medicamentos que le administraban, suspiró dejándose caer. Desde ese momento no volvería a recordar a Hermione en ningún aspecto, quizá alguna vez en el futuro aparecería en sueños como una extraña, en lugares indescifrables, en momentos indescifrables, pero nada más.