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Severus & Hermione...Siempre Contigo — capítulo 41

Hermione respiraba por la boca debido a la reciente fatiga, no tenía ni idea de cuantos minutos llevaban así y si ya se habían convertido en horas, nunca pensó que aquel bosque fuera tan profundo. Se estaba empezando a preguntar por décima vez cual sería el plan de Karkarov cuando este la sujetó de su blusa para detenerla.

De nuevo levantó varita sacando aquella luz verde neón, esta vez avanzó hasta iluminar vagamente a los arboles que se encontraban mucho más lejos, la bajó, de su interior salió de nuevo la leve luz azul producida por el hechizo 'Lumos'. A Hermione no le extrañó que no pidiera ningún tipo de permiso para sujetarla con brusquedad del cuello, dejándola de espaldas a él. Inquisitivamente cerró lo ojos sospechando lo que se avecinaba.

El suelo desapareció, sentía que una gran fuerza invisible la jalaba hacía arriba, con el temor de caer al vacío se aferró a la cintura de su captor, odiándose inmediatamente por ello. Pero desconocía esa sensación el aire golpeaba con tal fuerza en sus oídos que pensó que sus tímpanos estallarían, aquello era más brutal que tomar trasladores, en definitiva eso debía sentirse cuando alguien se 'aparecía'. Todo terminó y le dio cierto gusto no estar obligada a sentir aquello de nuevo. Quedó de pie cayendo casi al instante de rodillas sobre la tierra, su cabeza dio con el suelo mientras una gran cantidad de polvo se le metía por la nariz y boca en su intento por recuperar todo el aire posible. No sabía si aquella gran debilidad se debía a lo mucho que había caminado, o al miedo por lo que sucedería, o simplemente porque su ser se había dado por vencido antes de lo previsto, pero lo ignoró y se incorporó poco a poco notando a Karkarov unos cuantos metros por atrás de sí.

Debían estar en un cementerio, ante sus ojos se definieron cientos de lapidas unas más viejas que otras, en el claro había un enorme caldero volcado con una sustancia viscosa saliendo de su interior acompañado de humo. Una lapida estaba quebrada eso parecía reciente. No tenía ni idea de donde estaba pero intuyó al instante que era a kilómetros de Hogwarts, no vio nada familiar, ni siquiera las grandes montañas que rodeaban el castillo, y para su mala suerte tampoco ninguna casa cercana.

Karkarov se había levantado la manga del abrigo a la altura del codo dejando al aire aquella marca que ahora era de un rojo oscuro, la serpiente salió de la boca de la calavera deslizando a sus anchas por el antebrazo izquierdo del director de Dumstrang hasta llegar a su muñeca, la triangular cabeza del reptil sacó la lengua en esa dirección, de inmediato Igor levantó la mirada, Hermione se había equivocado a la cima de una colina había una casa, parecía que en otro tiempo fue una enorme mansión que en la actualidad se hallaba en ruinas. Sin embargó la sonrisa de que se dibujó en el rostro deteriorado de él no le dio buena espina.

Y de repente cayó en cuenta, aquella debía ser una reunión de mortífagos, en su pecho se creó un vació aún más grande que el anterior, si Severus estaba allí correrían ambos un gran peligro. No  sabía que tan dispuesto estaba Snape a fingir indiferencia cuando la viera llegar, dudaba que quisiera hacerlo así, pero si se revelaba ante su amo sería el fin de los dos, su amado era un gran hechicero, muy poderoso pero ¿que podría hacer en contra de una treintena de mortífagos y el mismísimo Lord Voldemort? Sintió sus ojos humedecerse ante ese horrible pensamiento, pero se propuso no derramar ninguna lagrima, no mostrarse débil, en aquel momento tenía que ser más fuerte que nunca, aunque ese horizonte ya no revelaba ninguna luz.

Se ahorró ser jalada por él y avanzó con la cabeza caída hasta llegar a donde estaba este, de nuevo se posó unos centímetros por detrás suyo dando grandes zancadas, poco a poco comenzaron a subir la colina, a pesar del fuerte viento Hermione sentía que el aire le faltaba abría la boca para aspirar todo el que pudiera. Por encima de sus cabezas el cielo comenzó a tronar y grandes nubes grises se arremolinaban a sus anchas, una gran tormenta estaba por venir.

Les tomó la mitad de una hora llegar a la cima, para Hermione fue fugaz tan rápido, típico del tiempo avanzar con demasía cuando se teme, hacerlo demasiado lento cuando se anhela. Notó que Karkarov se tensaba visiblemente, debía estar tan aterrado como ella o quizá más, pero decidido se adelantó hasta que quedaron al frente de una alta verja, sus barrotes estaban oxidados y unos cuantos chuecos, abrió con un rechinido una lado haciendo pasar con Hermione delante de él. A la Gryffindor el césped le llegaba hasta las rodillas, le costó trabajo avanzar, vieron una pequeña casa al borde, con sus ventanas rotas.  Siguieron avanzando el corazón de Hermione parecía haberse subido a su garganta, pronto llegaron a los pies de la enorme mansión y Karkarov lentamente subió los escalones hasta quedar ante una gran puerta color café oscuro, desastillada por el tiempo. Igor levantó la mano vacilando, la detuvo en el aire por varios segundos respirando con rapidez pero finalmente sujetó la aldaba golpeándola contra la puerta. Hermione miró la gran hierba crecida que rodeaba la mansión, preguntándose se tendría una mínima oportunidad de huir. Adentro se escuchaban pasos que poco a poco se hicieron más fuertes hasta detenerse del otro lado, en el interior se movía algo, de repente la puerta se abrió un poco dejando ver un hombre muy bajo, a penas un centímetros más alto que Hermione, tenía la coronilla calva y unos ojos llorosos. Era justo como la castaña lo recordaba. Este les devolvió la mirada de desconfianza e inquietud, alternando sus pequeños ojos entre Igor y la chica. Después de unos segundos le dirigió al director de Dumstrang una expresión extraña, como si se acaba de dar cuenta de algo.

-Al fin llegaste Igor, el señor oscuro temía que fueras demasiado cobarde para venir- dijo con sus voz más baja.

-Hazte a un lado Colagusano debo ver a mi señor-

El mencionado no se movió y miró de nuevo a Hermione.

-Supongo que la chica entrará contigo ¿no?-

-Ese no es asunto tuyo, a un lado- dijo dejando a flote sus nervios moviendo con una mano con gran facilidad al que alguna vez fue merodeador.

Se metió jalando a Hermione de brazo, esta se zafó con fuerza y caminó siguiéndole el paso, demostrando con ese gesto que estaba harta de maldita brusquedad.

-Me sorprende- comentó Colagusano avanzado a prisa por un gran recibidor -en verdad me sorprende que hayas estado tan mal informado-

Cada cosa que distinguió la castaña tenía varías capas de polvo y telarañas por doquier, desde arriba se tambaleaba un candelabro por el aire que entraba de uno de los grandes ventanales rotos.  Vio a cuervos salir de su interior y penetrar en la noche, lo convirtieron en su nido.

-Nadie cercano a mí accedió a decirme algo, ni siquiera Lucius, pero le traje algo a mi señor y sólo me importa que él me perdone-

-Es evidente que has traído para salvarte tú, pero las cosas no serán así- miró a Hermione de nuevo y esta vez la chica mantuvo el contacto, preguntándose sí Colagusano sería capaz de ayudarla.

En otro tiempo había demostrado las dimensiones de su cobardía, traicionando a sus mejores amigos con tal de salvarse él, no iba a hacer nada por ella, no haría nada para ponerse en riesgo ni aunque se tratara de su madre.

-Déjame a mí averiguar eso ¿quieres?-

Llegaron al pie de unas enormes escaleras, y Karkarov comenzó a subirlas sin preámbulos, cada paso que daba la chica hacía levitar una enorme cantidad de polvo.

Hermione deseo con todas sus fuerzas que él estuviera allí y luego se odio por ello, de nada serviría y eso sólo garantizaría la muerte de Severus también.

Colagusano se les adelantó llegando arriba antes que ellos y abriendo otra puerta, conforme seguía subiendo sus posibilidades de salir se hacían nulas, poco a poco empezó a ver una tenue luz salir de aquella habitación que aún tenía la puerta entre abierta, Igor la tomó de los hombros obligándola a posarse delante suyo y empujó un poco aún indeciso en si debía entrar o no.

La repentina luz le hizo cerrar los ojos por un segundo para luego mirar su alrededor. Había una mesa en forma rectangular en el medio, en ella estaban sentados varios hombres que miraban alternativamente a su captor y luego a ella, vio que todos tenían sus capas abajo y sus mascaras yacían en la mesa a un lado de sus respectivos dueños, y hasta el fondo estaba sentado él, mirándolos de frente, en la silla principal. Una media sonrisa se dibujó en su blanco rostro.

-Pero miren quien ha decidido visitarnos- susurró con su siseante voz.

Todos comenzaron a reír, Hermione notó de inmediato que Severus no estaba entre ellos, jamás la pasaría por alto de esa forma, no distinguió en ningún lado su característico y brillante cabello negro. Aunque parecía imposible eso en cierta forma la tranquilizó.

Este hizo una reverencia mirando con vivo terror al heredero de Slytherin.

-Mi...mi señor… pido me disculpe...por…por mi demora a su… llamado pero… aquí estoy-

Voldemort se levantó y comenzó a pasear de un lado a otro, de repente a la memoria de Hermione llegaron recuerdos. Había estado en ese lugar en dos ocasiones anteriores, en un sueño mientras estaba en el fondo del lago negro y en los recuerdos de Severus, cuando se había iniciado como mortífago, era ese…la misma sala.

-¿Y de que sirve que estés?- cuestionó en tono suave sin mirarlo -¿De que sirve sí no has demostrado lealtad a tu señor, si te has comportado como un autentico soplón?-

-Mi señor yo fui sometido para hablar, yo…quería salir de ese lugar para intentar dar con su paradero-

-Mentiroso- murmuró -te tomó mucho dar conmigo, demasiado años diría yo, ¡hablaste para salvarte tú miserable!- Gritó tan de repente que Karkarov dio un salto y retrocedió atrás. Todos guardaron silencio.

-No...no es así amo-

-Mi mejor seguidor, que en sí en mujer, mi más leal mortífaga esta allí, ha llevado años encerrada porque fue la única que intentó buscarme y con ello se ganó estar en ese lugar, es reprochable que aguante más que tú Karkarov, es realmente asqueroso que tenga más valor que tú-

Igor balbuceaba cosas sin sentido pero se cayó cuando su amo volvió hablar.

-Estoy molesto no lo negaré, un plan que idee por tanto tiempo se acaba de ir a la ruina y eso me…decepciona- susurró apretando el puño -ahora me preguntó Igor ¿Por qué has venido acompañado?-

Un brillo apareció en los ojos de Karkarov.

-Mi señor…yo creí…yo pensé que la chica le podría servir para…- Se calló cuando Voldemort levantó su palma.

Varios mortífagos, entre ellos Lucius lo miraban con expectación, el padre de Draco rodó los ojos.

El mago tenebroso suspiró hondo.

-En verdad me asombra tu nivel de estupidez Igor…-

-¿Señor?- susurró

-…Traes a esta muchacha con evidente intención de que muera ella y tú no, déjame decirte que eso es de lo más cobarde, la traes pensando ¿que me servirá?, hay tres sitios en los que seguramente puedo hallar al chico…- levantó uno de sus largos y esqueléticos dedos -…Hogwarts: donde esta ante la gran nariz del anciano, cuidado día y noche por él y sus estúpidos profesores…- al dedo índice lo acompaño el dedo corazón -…La casa de sus tíos: Que como bien he averiguado esta tan protegida por Dumbledore como el mismo castillo…- El dedo anular quedó levantando junto con los otros

-…Y la casa de Arthur Weasley: que es constantemente visitada por aurores y que igual que los otros dos lugares esta protegida evitando mi acceso hacía él-

Volvió a respirar.

-No, no, no, encontrarlo ahora no es mi prioridad, tengo métodos para hacerlo venir a mí sin necesidad de fatigarme, él que huyera esta noche sólo le agrega unos meses más de vida pero eso no significa que pueda huir, nadie huye de Lord Voldemort-

El brillo escapó de los ojos de Karkarov, su plan había fallado.

-¿Mi…mi señor…yo realmente esperaba…?-

-¿Mi perdón?- interrumpió Voldemort -Traicionaste a tus compañeros, me traicionaste a mí, me juraste una lealtad que flaqueó, ante la mirada de tus colegas ahora sólo eres escoria y ¿pretendes que así como así perdone? El perdón se gana, y en este caso viniendo de mí el perdón duele y es escaso, la traición es algo que no tolero mi querido amigo, y por tu cobarde traición es que morirás-

Ante eso último retrocedió pero la puerta detrás de él se cerró, Voldemort levantó su varita.

Hermione estaba aterrada pero intentó no demostrarlo.

-¡Avada Kedavra!- una luz cruzó rápidamente la sala pegándole de lleno a Karkarov en el pecho, al segundo siguiente caía al suelo sin vida, la castaña avanzó un poco al sentir el cuerpo inerte chocar contra sus pantorrillas.

Miró al suelo, a un lado de él había caído su varita y la de ella se asomaba por su bolsillo. Pensó en bajar discretamente su mano y tomarla al menos lucharía. Bajo un poco el brazo, ahora el mago tenebroso tenía la vista clavada en la el fuego de la chimenea

La voz de Voldemort la interrumpió:

-Ni siquiera se te ocurra niña, a menos que quieras terminar así- le susurró sin siquiera voltear.

Desolada volvió a incorporarse mirando al único que había visto en más ocasiones. Lucius evitó verla directamente a los ojos y bajó su vista a la mascara, acariciándola con los dedos.

Voldemort volvió a su sitio sentándose con calma sin pizca de algún remordimiento.

Ahora que Igor estaba muerto sólo lo peor se podía esperar ella, no lo lamentaba para nada pero temía lo que seguiría fuera lo que fuera.

-Como les estaba diciendo antes de esa insignificante interrupción…- susurró mientras todos los presentes incluso la chica lo miraban -…esta vez estaremos más preparados, me tomará tiempo reclutar a todas las criaturas que ya tenía a mi servició pero confío en que me tome poco tiempo, tener a los dementores de nuestro lado, eso será esencial, pero esta vez los dejaré más preparados, he tenido una pequeña plática con el jefe actual de la manada de hombros lobo que reside aquí en gran Bretaña, él ha accedido a poner a todos a nuestro servicio a cambio de darles lo que el ministerio muy cobardemente les ha negado por todos estos años: libertad y comida- miró sobre el hombro

-Adelante Greyback pasa no seas tímido- La puerta que estaba detrás de el mago oscuro se abrió, en el umbral apareció un hombre, o Hermione supuso que en otro momento lo había sido, era alto, más alto incluso que el mismo Voldemort, su cara tenía bastantes pelos desde los pómulos, la frente y la barbilla a través de ellos la chica pudo notar que tenía varias cicatrices, miró sus manos que terminaban en unas uñas largas y afiladas, intuyó que aquellas heridas de su cara se las hizo el mismo, estaba vestido con trapos remendados, sus pupilas era dos puntos muy pequeños.

El extraño apretó sus largos y afilados dientes y levantó su labio inferior quizá en señal de saludo.

-Anda siéntate- El mago oscuro señaló la única silla libre, a un costado de Lucius, el aristócrata se incomodó visiblemente arrugando su nariz cuando el hombre lobo tomó su lugar.

Al estar más cerca, Hermione pudo notar porque lo hacía, el tal Greyback despedía un olor a sangre pasada seguramente de su ropa, en sus dedos tenía manchas aún frescas que no se preocupó por limpiar. El estomago de la castaña se revolvió y un movimiento más brusco del que había sentido jamás se apoderó de ella, inquisitivamente se llevó las manos al vientre, aún podía notarlo dentro de sí, completamente ajeno a su estomago. Pensó que era producido por el terror y el asco. Sus ojos se humedecieron cuando la conclusión más obvia llegó a su mente, se exigió fuerza para no derramar lágrimas allí e inhaló.

-No teman, él ya comió antes de venir aquí…- dijo elocuente al notar la tensión de todos  -…y no es una amenaza al menos no para ustedes, ¡oh y la ventaja de nuestro nuevo amigo es que es el único licántropo que puede transformase a voluntad sin necesidad de una luna llena, sólo necesita la fría cobija de la noche para hacerlo-

El hombre lobo no prestaba atención a ninguno de ellos, de echo miraba a Hermione si parpadear.

-Bien, Greyback me decías si mal no recuerdo que todos tus…iguales constan de ¿doscientos cincuenta y siete?- este miró a Voldemort sonriendo de lado.

-Así es- su voz era grave.

-¿y no habrá ningún problema con que uno se descontrole y quiera irse?-

-Ellos responden todos a mí, y ninguno hará algo tan estúpido menos con lo que nos ofrece-

-hablando de eso, ya quedaron claros los términos pero me temo que sólo te daré magos de sangre sucia, no me gustaría derramar mucha sangre mágica-

-eso es igual, yo no noto eso mientras sea sangre-

-Bien entonces, tenemos un trato- le sonrió de lado como él y luego se levantó seguido de todos sus mortífagos.

-Tendré que salir para buscar de nuevo el apoyo de los dementores- susurró -irán conmigo todos, excepto tú Lucius, quiero que vigiles a ver si nuestro desaparecido amigo se honra en venir, si así que espere a que vuelva-

Observó de nuevo al hombre lobo que no quitaba los ojos de la castaña.

-Ponte cómodo Greyback- miró a Hermione mientras una sonrisa malévola se apoderaba de sus delgados labios -Y toma eso- la señaló -como un bocadillo de bienvenida, pero te aconsejo que no te diviertas aquí, hay un lindo calabozo abajo.-

El hombre lobo sonrió mostrando sus afilados colmillos.