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Los amantes de Hogwarts — capítulo 5
¡Nuevo capítulo!
A ver si lo disfrutáis
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Querida Rose,
espero que tus padres contigo hayan sido mejores que los míos conmigo, lo que seguramente debe ser muy posible (más de lo que creo).
¿Sabes qué, querida? El año que viene no podremos ver. Aquí me tienes: desheredado de la gran fortuna que los Malfoy y los Black habían ido recopilando a lo largo de sus generaciones por amor y enviado lejos de Hogwarts para que no sepa admirar tu belleza*—por dentro y por fuera—*con la que la Naturaleza te había dotado para que me hechizaras cada vez que nos cruzábamos por los pasillos de Hogwarts.
Me he escapado de casa. Traquila*—antes de que te alteres demasiado—, déjame decirte que lo ha hecho por voluntad propia. Nadie me ha echado de mi casa, lo he decidido yo solo. Mi padre me ha dejado claro que si renegaba de ti y te olvidas-con mucho esfuerzo por su parte-me habría vuelto a aceptar como Malfoy—*ahora no soy ni un Malfoy.
Yo le he dejado claro que a ti no te olvida con todo el oro del mundo y que la cuestión no era la que he mencionado ante*—la que decía mi padre—y que no era una cuestión de que si les parecía bien que seas mi novia. La verdadera cuestión era que yo les anunciaba que tú eras mi novia, y que si te aceptan muy bien—un poco de tolerancia por su parte—*pero que si no te aceptan quería decir que no se adaptaban a los nuevos tiempos y que marchaba de casa.
Como ya te he dicho antes, he ido de casa. No te preocupes por mí, me sé cuidar solo*—además, con cuatro días soy mayor de edad, así que podré hacer magia sin que me la detecten. Si quieres, porque no huimos juntos? Olvidemos esta sociedad nada tolerante que hace que desde hace más de mil años las residencias se odien y los diferentes estatus de sangre no se puedan mezclar y huimos nosotros—por nuestra cuenta—*y vamos a vivir donde sea.
Envíame tu respuesta con mi búho, que lógicamente sabe donde estoy.
Te quiero,
Scorpius.
PSD: Siento no poderte decir donde estoy, pero lo hago por seguridad.
¡Estas eran las malditas consecuencias! Fue lo primero que pensé cuando terminé de leer la carta. Scorpius que no podía —más bien no quería— volver a casa ya que la situación estaba un poco mal y que tampoco podría volver a Hogwarts, ya que sus padres lo podrían obligar a volver a casa y él mismo hubiera caído en la trampa.
Jamás lo volvería a ver... ¡Jamás! El corazón se me aturó. No, delante mi no cabía ninguna perspectiva sin Scorpius. Sin él mi futuro era negro como la noche y, por desgracia, como el dolor.
Hubiera querido volver a aquél día en el que estuvimos en la Sala de la Necesidad y callarme antes de decirle a Scorp mis preocupaciones. O haber dicho "Yo no acepto las consecuencias", con esto bastaba como para que este presente no se hubiera realizado jamás.
Un sonido del búho me hizo volver a la crua realidad, una realidad que cada vez me gustaba menos. Giré la carta que me había enviado Scorpius, dispuesta a escribirle la respuesta ahí. ¡Y que se quede él sus palabras! Pensé, mientras buscaba una pluma por mi desordenado escritorio.
Querido Scorpius,
no sabes ahora lo que odio el día en el que decidimos aceptar las consecuencias o decidí decir a los padres que éramos novios.
No sabes la vergüenza que he notado cuando me has dicho que tú me has defendido de tal manera ante tu familia... Mi querido Scorpius, yo no lo hecho así, porqué te juro que mis padres me iban a matar. ¿Lo has hecho realmente por qué me amas —solamente — o también ha influido tu tendencia a hacer justamente lo contrario a lo que te pide tu padre? Bueno, ¿sabes qué? Me da igual. Lo hecho, hecho está.
Sobre mi situación: me han enviado a la fin del mundo. No, de verdad, a la otra banda del canal de la Mancha. Sí, a partir del curso que viene seré una digna alumna de Beauxbatons. Detente, no se te ocurra hacer ninguna locura. Me voy a Beauxbatons y nos veremos de aquí un año y medio, cuándo yo sea oficialmente mayor de edad y haya acabado mis estudios.
Sé que pensarás que es una locura lo que te digo, pero ¿por qué no vuelves a Hogwarts, idiota? ¿Que no ves que si no vas a tus estudios no harás nada bueno en tu futuro? ¿De qué trabajarás, eh? Bueno, perdóname. Te estoy regañando cuando lo debería hacer con mi misma. Solo quiero decir —y no me salgas con tu comentario de que me parezco a mi madre— que no hagas locuras. Detente y razona las cosas, ¡Merlín!, y no las empeores más que ahora.
Recuerda que tus estudios son vitales para tu futuro, Scorpius, y que no los envíes a la mierda por haber reñido con tus padres. ¿Qué harás cuando seas mayor? Había olvidado que eres un Malfoy. ¡Oh, ahora no eres ni esto! ¿Qué harás? ¿Ya no tendrás la influencia de tus padres, Scorpius, ya que estás desheredado... Detente y no se te ocurra hacer ninguna locura. Piensa en tu futuro, ¿eh, Malfoy?
Te quiero más que tú a mí,
Rose.
PSD: Me he leído la carta y me he dado cuenta que te he estado regañando toda la estona... como ya he dicho antes que debería hacerlo con mí misma.
Doblegué la carta y se la entregué al impaciente búho de Scorpius, que salió volando hacía donde fuese que estuviera él. ¡Merlín, que estuviera a salvo!