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El lado tenebroso de Hermione — capítulo 18

Por la tarde, ya casi al anochecer llegaron todos los alumnos que habían asistido a Hogsmeade, entre ellos Neville y Luna; todos fueron convocados en el gran comedor y estaban realmente intrigados sobre lo que estaría pasando, los Aurores corrían en dirección a la enfermería y se rumoraba que la señora Pomfrey había improvisado una en otra de las numerosas habitaciones del castillo y que en la anterior permanecía Hermione Granger encerrada junto al señor tenebroso, que allí se estaba librando una batalla y que por eso los Aurores estaban tan alerta, otros decían acertadamente que la chica estaba poseída, otros que ella se había vuelto mortifaga y que ahora le servía al señor oscuro; Neville y Luna decidieron ir a investigar con sus amigos Harry, Ron y Ginny qué era lo que realmente sucedía, ellos les revelaron toda la verdad acerca de lo que había sucedido y de lo que había pasado últimamente con Hermione

No puede ser - Exclamó Neville estremeciéndose de horror - Todo éste tiempo estuvo tan cerca de nosotros

Eso explica tantas cosas - Dijo Luna con preocupación

Pero en ese momento Luna tuvo que regresar a la mesa correspondiente a su casa porque Dumbledore se ubicó frente al pódium para hablar; tras él los profesores lucían bastante preocupados y desconcertados, sobre todo Snape, Hagrid y McGonagall; en la mesa de Slytherin, Draco lucía bastante aterrado, cualquiera que fuese la verdad sobre lo que ocurría tenía que ver con el señor tenebroso y con Granger, eso no le agradaba nada porque recordaba el comportamiento tan hostil que ella había tenido con él, sabía que ella nunca lo había soportado, pero también estaba seguro de que de otra forma ella jamás se hubiese atrevido atacarlo tan vilmente, Pansy lanzaba miradas nerviosas hacia la mesa de Gryffindor en busca de Hermione y al no encontrarla allí, se estremeció en su asiento y fijó la mirada en Dumbledore esperando una explicación para los innumerables rumores que se suscitaban por todas partes. En ese momento las puertas dobles del gran comedor se abrieron y entraron Remus Lupin, los señores y los gemelos Weasley, Kingsley, y Alastor Moody, los cuales avanzaron hacia Dumbledore cuando este apenas empezó a hablar

¡Escúchenme todos! - Exclamó el anciano para llamar la atención de los chicos que cuchicheaban unos con otros - Quiero anunciarles a todos que nos encontramos ante una gravísima situación, el señor ministro no quería que yo les avisase, sin embargo yo considero que es estrictamente necesario, he mandado a llamar más Aurores para que nos custodien al igual que he mandado a llamar a unos viejos amigos  para que nos ayuden a resolver esta situación - Señaló hacia los recién llegados - Sé que muchos de ustedes se estarán preguntando que sucede, otros habrán escuchado los rumores que hay por ahí, pero la única verdad en todo esto es que Voldemort ha regresado y está aquí en Hogwarts y no solo eso, sino que además se ha apoderado del cuerpo de la señorita Hermione Granger, alumna de la casa Gryffindor

Algunos gritaron de horror, otros se estremecieron y la señora Weasley se echó a llorar en brazos de su esposo que negaba con la cabeza con los labios apretados en señal de indignación

¡Por Merlín! - Exclamó lavender horrorizada - Todo éste tiempo durmió junto a nosotras en la habitación 

Pudo habernos matado - La secundó Parvati - ojalá la mantengan muy lejos de nosotras, no quiero tenerla cerca por nada del mundo

NO SEAS CRUEL - Gritó Ginny indignada - ¿Cómo puedes hablar así? Ella está sufriendo

Sus padres y los gemelos se acercaron a ella rápidamente para consolarla mientras los demás alumnos los observaban

Sé que es muy doloroso, así como también aterrador - Continuó Dumbledore - Pero quiero que sepan que tenemos todo bajo control y que necesitamos de su colaboración, es decir, manténganse alejados de la enfermería y por favor permanezcan dentro de sus salas comunes y solo salgan para asistir a sus clases o solo cuando sea estrictamente necesario

¿No nos enviará a nuestras casas? - Preguntó Zabinni desde la mesa de Slytherin

Ya he dicho que tenemos la situación bajo control señor Blaise - Respondió el anciano

Pero es que ella, bueno él casi mata a Draco en dos ocasiones, incluso llegó a amenazarme, señor no estamos seguros aquí - Intervino Pansy está vez

No se preocupe - Respondió de nuevo el profesor Dumbledore - Si respetan las reglas no tienen por qué salir lastimados; lo que le sucedió al señor Malfoy en aquellas ocasiones tal vez se deba a que de alguna u otra forma él desató la ira de Voldemort

Aunque sinceramente creo que en especial él es quien menos debería preocuparse

  • Añadió Alastor mirando al muchacho con suspicacia

El aludido entonces lo fulminó con su gris mirada y se dirigió junto a los demás alumnos a su sala común una vez que Dumbledores se los hubo ordenado; Dumbledore en cambio se fue a su despacho en compañía de los miembros de la orden del fénix para deliberar acerca de la horrible y peligrosísima situación

¡Esto es inaudito! - Decía Alastor muy indignado cuando estaban en el despacho de Dumbledore - No logro entender como pudo hacer eso

Con magia oscura, muy antigua y oscura - Explicó Dumbledore con pesar

No se puede negar que ha sido astuto el malnacido - Agregó Fred con rabia

Con razón nadie sabía nada de él, era que el canalla estaba maquinando su plan

  • Secundó George

Dora no lo podía creer cuando se lo dije, ella quiso venir a ayudar pero yo preferí que se quedara en casa, es que ya saben, está embarazada  - Comentó Remus - En realidad yo tampoco quise creerlo cuando usted me envió esa carta profesor Dumbledore

¡Pobre Hermione! - Gimoteaba la señora Weasley - Debe haber alguna forma de ayudarla profesor Dumbledore

Por supuesto Molly - Respondió este - Pero es preciso que investigue más sobre el tema, por ahora necesito que estén alerta, Voldemort ha tenido contacto con uno de sus mortifagos, ¡Gracias a Merlín! Él se fue antes de que advirtiera que habíamos descubierto a su señor, pero todos ellos están alertas y debemos evitar que vengan a tacar

De seguro escogió a la chica porque sabe que es amiga de Potter y por eso podía estar cerca de él - Dijo Kingsley - Pero ¿Por qué no lo atacó?

Porque le hacía falta esto - Dijo Dumbledore sacando de su túnica la varita de sauco

¿Una varita? - Inquirió McGonagall - ¿El - Que - No - Debe - Ser - Nombrado no tiene varita? Eso es muy extraño

Esa no es cualquier varita - Respondió Snape hablando por primera vez desde que estaban allí reunidos - Es la varita de sauco o vara letal, la quiere porque solo con ella podrá vencer al chico

¿Eso no era parte de un cuento infantil? - Preguntó Fred extrañado señalando la varita que sostenía Dumbledore

Al menos eso creímos todos - Añadió George

Pues no - Volvió a contestar Snape - Como pudieron comprobar, es totalmente real y sobre todo muy poderosa

Aunque no tanto como el mago que la porta - Alagó Remus, Albus agradeció el cumplido

Tenemos que hacer algo - Agregó Severus tratando de reprimir las lágrimas - Porque el tiempo pasa y… - No pudo hablar más, tuvo que salir del despacho con la cabeza gacha para que su cortina de cabello ocultara su llanto, los demás se quedaron desconcertados 

Ella se está debilitando - Dumbledore completó lo que Severus iba a decir - Es una magia muy fuerte para ella y sin duda está tratando de luchar por recuperar su cuerpo

¡Eso es terrible! - Exclamaron los gemelos al unísono - pero ¡Qué raro!  - Comentó George - Al profesor Snape pareció afectarle mucho

¿Y qué es lo raro George? - Preguntó Dumbledore - A todos nos ha afectado mucho todo esto ¿Acaso a usted no?

Desde luego - Respondió el muchacho - Hermione es nuestra amiga, pero es solo que el profesor Snape… Se ve… Bueno parece… un poco…

Insensible- Completó Fred

Pues se equivocan - Respondió Albus - Tal vez solo se siente culpable por las veces que castigó a la señorita Granger por sus supuestas "Fechorías" - Concluyó marcando una comillas con los dedos al pronunciar la última palabra

¿Y los Granger? - Preguntó Arthur preocupado -Ellos son los padres de Hermione y nuestros amigos - Dijo señalándose a sí mismo y a su esposa - Aunque sean Muggles creo que es justo que sepan lo que está sucediendo con su hija

No estoy de acuerdo Arthur - Soltó Alastor tajante - La chica, o mejor dicho ese malnacido de quien - ustedes - saben, podría atacarlos

-  Para eso estamos nosotros Alastor - Respondió Dumbledore - Para evitar que eso suceda, les avisaré mañana, yo mismo iré a buscarlos 

Además ella está atada - Dijo McGonagall con pesar

¿Podemos verla? - Preguntó Molly secándose las lágrimas

Por ahora creo que será mejor dejarla tranquila Molly, ya se ha exaltado mucho

  • Dijo Dumbledore 

Pero no podemos dejarla sola - Añadió Arthur

Por supuesto que no - Respondió Alastor - Para eso he traído a muchos Aurores, están frente a la enfermería más los que ya estaban rodeando el castillo

Luego de aquella tertulia, todos los miembros de la orden decidieron quedarse en el castillo para ayudar a protegerlo en caso de un ataque de los mortifagos, Dumbledore les concedió algunas de las habitaciones. Severus por su parte permanecía en su habitación llorando de rabia y de impotencia, recordaba todos y cada uno de los episodios de violencia de Hermione y se sentía culpable, las veces en que ella le repitió una y otra vez desconcertada que no sabía lo que le había ocurrido y sobre todo el momento en que llorando de terror le suplicó ayuda, torturaban la mente del profesor de pociones y D.C.A.O, pero al menos un hálito de esperanza permanecía en su interior, pues había sido Voldemort quien le había dicho aquellas duras palabras que a él tanto lo hirieron, posiblemente la chica si lo amara después de todo, pero eso poco le importaba en ese momento, tenía que salvarla de las garras de Lord Voldemort, esta vez no iba a permitir que él le arrebatara nuevamente lo más preciado.

Después de la cena en el gran comedor, todos regresaron a sus salas comunes. Harry, Ron y Ginny estaban sumamente tristes y asustados, no sabían que podrían hacer para salvar a su amiga, pero estaban seguros de que estarían dispuestos a hacer hasta lo imposible para tenerla nuevamente de vuelta.

Por su parte Draco estaba en su habitación tumbado en su cama, aunque lo disimulaba muy bien estaba angustiado y no sabía qué hacer, en su desesperación le había enviado una lechuza a sus padres donde les describí lo que estaba sucediendo en el colegio. En ese momento se levantó sobresaltado porque alguien tocaba la puerta de la habitación, cuando abrió, vio a Goyle y a Crabbe,el último llevaba un sobre en las manos

Me lo dio el señor Filch y dijo que es para ti - Dijo el chico entregándole el sobre - Acaba de llegar

El chico abrió el sobre el cual estaba protegido con un encantamiento para que nadie más excepto él lo abriese, era una carta de Lucius Malfoy:

"Eso explica la conducta de Granger, tú provocaste la ira del señor tenebroso en aquella ocasión, Ni modo hijo, él debe estar esperando a que lo ayudes y si no lo haces y él logra escapar por su cuenta te puede ir muy mal; trata de ayudarlo en la medida de lo posible, que él vea el interés que tienes por su bienestar, pero debes ser muy cauteloso porque tampoco te puedes poner en evidencia frente a los demás; puedes decirle a Dumbledore que me avisaste de la situación, después de todo es natural que los chicos les estén avisando a sus padres; por ahora no creo que sea prudente decirle nada ni a Bella ni a Rodolphus, ya sabes cómo son de impulsivos.  Al igual que tú, Narcisa y yo queremos acabar con esto pronto, perono tenemos otra opción, tenemos que ayudarlo; repito trata de actuar con prudencia que yo trataré de manejar la situación lo mejor que pueda  por aquí".

                                                   Lucius Malfoy

Draco respiró profundo, lejos de sentirse aliviado se sentía frustrado, su padre tenía razón al decir que quería que todo acabara pronto, no quería ayudar a Voldemort porque sabía que a él no le importaba nadie a excepción de él mismo, tanto Draco como sus padres hace mucho que habían querido dejar de ser mortifagos, pero sabían que eso representaría una muerte segura, ellos se habían conmovido ante tantas muertes, pero el terror que sentían ante la sola idea de engrosar las listas de víctimas del señor oscuro les erizaba la piel y por otra parte todavía seguían siendo tan orgullosos como para aceptar frente a otros que los conmovía el dolor de los que no eran sangre limpia.

El chico miró a Crabbe a los ojos y encogiéndose de hombros expresó:

Ni modo, chicos debo ayudarlo, trataré de hacerlo cuando todos duerman

¿Y cómo vas a hacerlo? - Inquirió el otro con curiosidad - Todo el castillo está lleno de Aurores

Solo están afuera Crabbe - Rebatió Draco

¿Y qué me dices de los que custodian la entrada de la enfermería? - Preguntó Goyle

Ya veremos que hacer - Respondió Draco

Crabbe y Goyle decidieron bajara a la sala común y Draco prefirió quedarse en la habitación para pensar muy bien en lo que haría, tenía que planearlo todo muy bien.

Tres horas más tarde, Draco despertó sobresaltado pues había estado soñando que Voldemort le arrojaba la maldición Cruciatos, aunque no quería admitirlo tenía mucho miedo y no quería acercarse a Granger, pues paradójicamente le parecía que el señor lucía mucho más aterrador en el cuerpo de la chica que en el suyo propio, quizá por el hecho de que ella jamás habría realizado las atrocidades que él había cometido y verla actuar así era muy aterrador. Descorrió los doseles de su cama, se colocó las pantuflas y tomó su varita que estaba debajo de su almohada, no quiso vestirse, solo se colocó una bata encima del piyama, iba a ir a la sala común en busca de los chicos, pero vio a Crabbe profundamente dormido en su cama y escuchó los inconfundibles ronquidos de Goyle desde la suya con los doseles cerrados; los despertó a ambos y se encaminaron hacia afuera con las varitas en ristre, caminaron y caminaron escaleras arriba para salir de las mazmorras y encaminarse hasta la enfermería, cuando ya estuvieron a solo unos pasos de la puerta advirtieron a un hombre de brazos cruzados  que permanecía parado en actitud vigilante, era solo uno lo que les llenó de esperanza, sobre todo a Draco, éste se giró y miro a los chicos

Debo entrar yo solo - Les dijo - Pero necesito la ayuda de ustedes para distraerlo - Señaló al Auror

¿Qué podemos hacer? - Preguntó Goyle nervioso

Hagan ruido, llamen su atención Yo que sé - Respondió el rubio

Crabbe y Goyle se miraron entre sí, luego retrocedieron y se adentraron en un aula vacía donde dejaron caer varias armaduras, las cuales hicieron el ruido suficiente como para alarmar al vigilante de la puerta que dudoso se marchó a investigar con la varita en ristre, el hombre pasó corriendo junto a Draco sin verlo porque éste estaba escondido detrás de la estatua de una bruja, sabía que solo contaba con unos minutos, tal vez segundos antes de que el Auror regresara al darse cuenta de que tal vez había sido Pevees el causante de tal alboroto. No lo pensó dos veces y se encaminó hacia la puerta, al llegar a ella respiró profundo y giró la perilla, con mucho temor empujó la puerta  cuyos goznes emitieron un ruido chirriante; inmediatamente el chico se abrazó a si mismo instintivamente y se frotó los brazos como respuesta ante el estímulo de la bajísima temperatura que se percibía en el lugar, el chico observó con extrañeza el vaho que se producía con cada exhalación parecía que estaban en diciembre en vez de febrero, incluso los cristales de los vitrales se veían empañados. El muchacho con el corazón palpitándole violentamente observaba las camas vacías del frente, luego decidió mirar hacia su derecha y solo advirtió más camas vacías, después giró el rostro hacia la izquierda y al final de una hilera de camas estaba Hermione Granger atada de pies y manos; ella lo miraba fijamente con una sonrisa que helaba la sangre de quien la observase, el corazón de Draco dio un vuelco dentro del pecho y sintió que los ojos se le humedecían de puro terror y sintió que algo cálido lo recorría lentamente desde sus pies hasta la cabeza

¡Acércate! - Ordenó la chica con voz suave y aterciopelada tanto que a él se le erizaba la piel mientras el vaho salía de la boca de ella proporcionándole un aspecto más aterrador

Él se acercó con timidez

Vamos muchacho - Volvió a hablar, Draco al advertir un destello rojo en los ojos de ella retrocedió por instinto - ¡Acércate hijo! - Exclamó entre risas divertidas - Así me gusta, que le temas a tu señor

La chica tenía el rostro extremadamente pálido y algo de sangre seca en la nariz

Di… dígame señor - Titubeó Draco

Sabía que el pequeño Draco no me fallaría - Dijo el señor oscuro a través de Hermione - Sabes lo que te conviene ¿verdad?

El chico asintió levemente con la cabeza

Comprenderás que lo que pasó en aquellas ocasiones fue porque me sacaste de mis casillas ¿no es así?

El muchacho volvió a asentir

Bien, sin embargo debo confesarte que me complace mucho la manera en que tratas a los impuros

Ellos me… merecen ser tratados… incluso peor señor - Trató de congraciarse Draco

Pero también me avergüenza que le temas al animal respectivo de tu casa

Bueno yo…

No me des explicaciones Draco - Lo cortó tajante - Ahora no estoy para eso, necesito que me ayudes

Yo quiero ayudarle señor… pero no sé cómo - Respondió Draco temeroso de que le fuera a encargar matar a Harry

¡Suéltame! - Ordenó señalándole con la mirada sus muñecas y tobillos atados - Es todo lo que te pido hijo mío

El rubio se estremeció ante la sola idea de concederle la libertad a ese ser que tenía frente a sí, sus manos le temblaban y no era por el intenso frío que había en la estancia

¡Vamos! Complace a tu señor - Lo exhortaba

Draco caminó hacia la chica con pasos vacilantes mientras levantaba su varita, pero una voz familiar lo detuvo antes de que pronunciara el hechizo seccionador que romperían las cuerdas que apresaban a la chica

¿Qué piensa hacer señor Malfoy?

Draco giró sobre sus pies y Albus Dumbledore estaba allí frente a él mirándolo con una expresión solemne

¡Profesor Dumbledore! - Exclamó el chico entre extrañado y asustado - Yo solo… Yo…

No le des explicaciones y mátalo de una vez ¿Qué esperas? - Espetó el señor tenebroso - ¡Estás perdido anciano!

¿Tú no quieres hacer eso verdad Draco?  - Tanteó Dumbledore

¿Dónde está el Auror? - Inquirió el chico nervioso

Encontró a tus inseparables camaradas cerca de aquí, le dije que los escoltara hasta su sala común y que yo me encargaría de la enfermería, yo sabía lo que intentarías hacer 

Draco lo apuntó con la varita aunque la mano le temblaba descontroladamente

No dé un paso más - Ordenó con voz trémula tratando de sonar amenazador 

No tienes por qué hacer eso - Le dijo el director con una sonrisa amistosa para tranquilizarlo pues sabía que él también estaba sufriendo y que también era una víctima

Voldemort decidió guardar silencio y permanecer al margen

Claro que sí, soy  un mortifago ¿No ve? - Respondió con dolor mientras le mostraba la marca tenebrosa en su antebrazo izquierdo

Dumbledore negó con la cabeza y volvió a sonreír, desconcertando aún más al chico

No olvides que aquí en Hogwarts nunca se le negará la ayuda a quien lo pida - Le respondió con solemnidad

Pero yo no necesito su ayuda - Contestó llorando de impotencia

Así se habla muchacho - Terció el otro desde su prisión en la cama - Ahora basta de charlas y lloriqueos ¡MÁTALO!

En ese momento, otra voz familiar irrumpió en el lugar

Expelliarmus! - Exclamó Severus desarmando a Draco en el acto y apoderándose de su varita - No lo escuches más Draco

Ustedes no entienden - Dijo el chico cubriéndose el rostro con las manos mientras lloraba

Dumbledore lo abrazó paternalmente mientras él se desahogaba

OTRA VEZ TÚ MALNACIDO - Gritó el señor tenebroso con desespero mientras se retorcía tratando inútilmente de liberarse - CIERRA TU MALDITA BOCA SI NO QUIERES QUE TE LA CIERRE YO

Severus había llegado allí tras no poder dormir, tenía a Hermione presente en sus pensamientos y sentía las paredes de su habitación como una horrible prisión, tal como debía estar sintiéndose ella ahora mismo. En ese momento trató de hacer caso omiso de los insultos que salían de la boca de la chica y en cambio se dispuso a cubrirla con una manta para resguardarla de las bajas temperaturas, sabía que ella debía estar sintiendo mucho frío, recordaba las veces que había requerido que él encendiera la chimenea de su despacho cuando ella cumplía su castigo

No me toques traidor - Espetó el otro furioso - Me gusta el frío, ¿No notas que todo esto lo he provocado yo?

Pero él hizo caso omiso de sus palabras y cubrió el cuerpo tembloroso de la chica con la manta, pues sus ropas estaban heladas al igual que su piel, pese a su resistencia le acarició el cabello y el rostro

Todo estará bien señorita Granger, no se preocupe - Le dijo

Ella está sufriendo y está asustada porque sabe que mientes - Se burló Voldemort sonriendo - Sabe que nadie puede ayudarla, ni a ella ni mucho menos a Potter

Señor yo no quería pero es que él… - Trató de hablar Draco

Él ya no puede dañarte Draco - Respondió Dumbledore comprensivo - Está bajo nuestro control

Si lo hubieses liberado ahí si hubieses estado en verdadero peligro - Añadió Severus rodeándolo con un brazo

Si, más bien ven con nosotros, te escoltaremos a tu sala común muchacho - Dijo Dumbledore

Draco secó sus lágrimas y ni siquiera quiso ver atrás, siguió a los dos hombres para alejarse de ese frío lugar mientras la chica que dejó tras de sí gritaba improperios sin detenerse

TE MATARÉ A TI Y A TUS PADRES

Se fueron de allí dejando la enfermería nuevamente a cargo del Auror, solo que esta vez estaría acompañado de Remus Lupin que estaba muy consternado al escuchar a la chica que no paraba de gritar hasta que la fin exhausta se quedó dormida