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El lado tenebroso de Hermione — capítulo 19
El día siguiente era un día lluvioso y de aspecto triste, en el castillo reinaba un silencio espectral porque ya los alumnos no transitaban por los pasillos libremente sino que permanecían encerrados en sus salas comunes por su seguridad. Harry al igual que los demás había dormido muy poco esa noche, se lamentaba por el estado de su amiga y se culpaba por ello, decía que ella estaba en ese estado porque Voldemort la utilizó para llegar a él y que de haber sabido que él haría eso, se hubiese entregado voluntariamente para no tener que exponer a sus amigos; en vano trataban de persuadirlo su novia, Ron y el resto de los Weasley de que eso no era cierto, pero al menos le reconfortó la compañía de todos ellos y además la de Neville y Luna a quien solo podría ver en el gran comedor y que sin embargo le había enviado su lechuza con una carta para preguntarle cómo se sentía y decirle que si necesitaba ayuda no dudara en llamarla, todos ellos eran un preciado tesoro para Harry pues siempre había contado con su amistad incondicional. Ese día asistió a regañadientes a tomar el desayuno en el gran comedor, accedió solo por la insistencia de la señora Weasley, pero le dolía muchísimo no ver a su amiga junto a él, era algo que les partía el alma a todos los que apreciaban a la chica, en la mesa de los profesores, Snape no estaba allí, había permanecido encerrado en su habitación pues no tenía ánimos de probar bocado, Luna Lovegood con la venia de la profesora McGonagall había podido tomar su desayuno en la mesa de Gryffindor para hacerle compañía a sus amigos, pero sobre todo a Ron que se le veía bastante compungido; era como si Hermione Granger ya no estuviese presente.
Cuando terminaron su desayuno, todos los alumnos se retiraron a sus respectivas clases, Harry y Ron tenían dos horas de pociones con Slytherin, pero como ese día las clases con Snape estarían suspendidas pues él debía asistir a una reunión de la orden en el despacho de Dumbledore, los chicos tendrían que asistir a su sala común, a dondequiera que iba tenían que ir acompañados por Aurores y a Harry le recordó su segundo curso cuando el basilisco andaba suelto por las cañerías y los alumnos debían ser acompañados por los profesores a todas partes, solo que ésta vez sería acompañado además por Fred y George, pues la señora Weasley pensó que era mejor así para que Harry se sintiera más apoyado.
En el despacho del director, todos los miembros de la orden del fénix esperaban expectantes a que Dumbledore apareciera por la chimenea en compañía de los señores Granger, Severus sobre todo se encontraba a la expectativa sobre volver a verlos desde el día de la víspera de navidad cuando lo condenaron por haberse enamorado de su única hija. McGonagall conversaba con los señores Weasley, Alastor con Remus y Kingsley, solo una persona permanecía en completo silencio, Severus contemplaba la chimenea frente a sí, pues hasta las llamas le recordaban a Hermione, las veces que él se había visto en la necesidad de encender su propia chimenea solo por ella. De pronto las llamas de la enorme chimenea se tornaron verdes, Severus retrocedió instintivamente y Dumbledore en compañía del matrimonio Granger irrumpió en el despacho. Los tres salieron de la chimenea sacudiéndose las cenizas de la ropa, todos, en especial Severus, pudieron advertir la angustia reflejada en el rostro de los padres de la chica
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¿Dónde está mi hija profesor Dumbledore? - Preguntó William Granger al tiempo que secaba sus lágrimas con un pañuelo
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¡Oh Molly! - Exclamó Anastasia Granger antes de arrojarse a los brazos de quien se había convertido en su amiga - Ella había actuado extraño durante los últimos días del verano en nuestra casa
Molly la estrechó muy fuerte entre sus brazos
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Ellos son William y Anastasia Granger - Los presentó Dumbledore, los demás hicieron una pequeña reverencia con la cabeza a modo de saludo - Ellos me contaron que Hermione presentó un comportamiento extraño durante el verano, es decir le contestaba mal a sus vecinos incluso a ellos mismos y hasta estuvo manipulando una serpiente aun cuando ella detesta ese tipo de animales
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Albus con todo respeto - Expresó Alastor - Pero insisto en que ellos no debieron venir, es muy peligroso
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Ellos necesitaban venir y ver a su hija - Rebatió Dumbledore
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Eso que está allá en la enfermería no es su hija - Volvió a refutar Alastor señalando con su bastón la puerta del despacho - Es un monstruo, yo mismo lo he visto, no hay ni sombras de esa chica
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¡Cállate! - Terció Snape - No hables así de ella, no quiero escuchar ni una palabra más
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¿Y que hace este hombre aquí? - Preguntó William mirando a Severus con rabia ante el asombro de los demás
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Él es miembro de la orden - Explicó Dumbledore - Ya se los dije
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Pues no quiero que él…
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Señor Granger - Lo interrumpió el director - Necesito que usted y su esposa nos den los detalles de lo que vieron mientras Hermione tuvo sus episodios, es necesario si queremos hacer algo por ella
El hombre bajó la guardia y se dispuso a relatarles como Hermione había presentado un comportamiento hostil, como a veces solía quedarse con la mirada perdida o viendo hacia un punto fijo y luego comenzaba a actuar como otra persona y más tarde volvía a actuar como siempre y parecía haber olvidado todo lo demás, la señora Granger les contó lo de la vez que había tomado la serpiente y parecía encantada con ella
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Era él sin duda alguna - Dijo McGonagall con pesar - Era él tratando de poseerla
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No sé cómo no nos dimos cuenta ¡Por Dios! - Expresó Anastasia con impotencia
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No habrían podido hacer nada - Trató de consolarla Molly
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Algunas veces la señorita Granger parce posesionarse de su cuerpo otra vez - Dijo la profesora McGonagall
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Bueno precisamente por eso es que traje a sus padres además de que tienen derecho a verla - Saltó Dumbledore - Quiero ver si Hermione responde ante el estímulo de oír y ver a sus padres
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Aunque debemos estar conscientes de que Voldemort parece estar fuertemente adherido a ella - Comentó Remuscon pesar
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Es cierto, usted mismo lo dijo Dumbledore - Intervino Kingsley - Cuando escuchó esa conversación entre ella, mejor dicho él y Pettigrew, el - que - no - debe - ser - nombrado le decía que no podía salir del cuerpo
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Sin embargo no hay que perder las esperanzas y debemos hacer lo que sea necesario por intentar liberarla definitivamente - Volvió a participar Remus
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Queremos verla por favor - Dijo Anastasia secando sus lágrimas - Haremos lo que sea por ella
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Daremos nuestra vida por ella de ser necesario - Terció William
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No creo que sea necesario llegar a tanto señor Granger - Contestó Dumbledore - Solo quiero ver si ella reacciona ante la presencia de ustedes, tal vez les den ánimos de luchar y ella misma termine expulsándolo. ¡Vamos a verla! - Concluyó mostrándoles la salida
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¡Profesor Dumbledore! - Lo llamó la señora Weasley - ¿Nosotros también podemos verla?
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Está bien, si así lo desean - Contestó el aludido - Pero les advierto que es muy difícil verla así
Todos salieron del despacho y se encaminaron hacia la enfermería; los señores Granger iban tomados de la mano como dándose fuerzas el uno al otro, pero por un pasillo antes de llegar a la enfermería se toparon con Scrimgeour, el ministro que le explicó al profesor Dumbledore y a los demás que como representante político de la comunidad mágica tenía que comprobar con sus propios ojos lo que el director le había afirmado mediante una carta, aunque en el fondo era muy miedoso y no estaba dispuesto a encargarse de la situación, no quería enfrentarse a Lord Voldemort "Para eso estaba el elegido" pensaba él. Dumbledore hizo las presentaciones formales entre él y los padres de Hermione
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Pero ¿Son Muggles? - Preguntó contemplando las ropas de la pareja
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Así es señor ministro - Respondió William con gallardía
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Pero Albus, todos sabemos lo vulnerables que son los Muggles ¿Cómo pudiste traerlos ante la presencia de Quien - Tú - Sabes? - Objetó Scrimgeour
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Déjeme aclararle señor ministro que esa niña que está allá adentro sufriendo, es mi hija y no me importa correr peligro por ella - Saltó la madre de Hermione
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La comprendemos señora Granger, a usted y a su marido - Dijo Alastor comprensivo colocándole una mano en el hombro - Pero es solo que nos sentimos responsables por ustedes
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Muy bien - Dijo Dumbledore - Sea como sea, ellos ya están aquí y creo que tienen derecho de ver a su hija, ahora por favor necesito que sean fuertes - Se dirigió a los Granger - Quizá ustedes pueden darle la fuerza que ella necesita para combatir esto
Scrimgeour sacó un pañuelo de su túnica y se secó el sudor de la frente, mientras empuñaba su varita con mano temblorosa, los Granger respiraron profundamente, los Weasley se tomaron de la mano, Kingsley mantenía la mirada fija en la puerta de la enfermería, Remus les daba palmaditas reconfortantes a los Granger, McGonagall secaba con un pañuelo las lágrimas que salían de sus ojos y Severus mantenía su mente puesta en ella, en su sonrisa cándida y en sus preciosos ojos cafés, exactamente todo lo que de ella había desaparecido.
Dumbledore colocó entonces su mano sobre el pomo de la puerta, pero un potente grito procedente de la habitación hizo retroceder a todo el mundo, incluso al pobre Dumbledore que se giró a ver los lívidos rostros de las personas tras de sí
- ¡TE DIJE QUE NO QUIERO COMER MALDITA SEA! - Gritó la chica
Dumbledore entonces giró definitivamente el pomo de la puerta y entró seguido de los demás, pese a que era de día y a través de los vitrales se percibían los rayos del sol aunque débiles por la lluvia, adentro de la enfermería había un frío glaciar, todos giraron la vista hacia la izquierda y vieron a la señora Pomfrey vestida con ropa de invierno sosteniendo un bol con cereal tratando de alimentar a Hermione que se resistía, la enfermera tenía los ojos llorosos y las manos temblorosas y al ver al profesor Dumbledore junto a los demás se sintió aliviada
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No he podido conseguir que desayune - Dijo Pomfrey encogiéndose de hombros - Es un ser humano y necesita alimentarse
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¡Hermione! - Musitó Anastasia Granger con voz temblorosa al ver a su hija atada a esa cama con la piel extremadamente pálida al igual que sus labios y las furiosas pupilas rojas puestas en ella - Mi niña, mi bebé mírate como estás
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¡Por Dios! - Exclamó William
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Van a hacerme llorar - Se mofó la chica desde la cama - Ésta vez sí que te pasaste anciano ¿Cómo se te ocurrió traer a ésta peste muggle?
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¡Arthur! - Exclamó la señora Weasley llorando mientras Arthur la abrazaba
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Esto no puede estar pasando - Dijo Arthur
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Hermione mi brujita linda, tienes que alimentarte princesa - Dijo su padre ignorando los comentarios mientras se acercaba a ella
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Es cierto mi muñeca, si quieres yo puedo darte tu cereal como cuando eras una niña - Añadió la madre acercándose también
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Ni se atrevan a dar un paso más par de ratas inmundas - Amenazó la chica con odio - ¡SALGAN DE AQUÍ¡ ¡SALGAN TODOS DE AQUÍ!
La señora Granger se echó a llorar en brazos de su esposo, el ministro permanecía lo más alejado posible mientras negaba con la cabeza
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Por favor solo deja que Hermione se alimente un poco - Pidió Arthur ingenuamente
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Tú ¡Cállate asqueroso traidor a la sangre! ¡Amigo de los Muggles! - Expresó con una expresión de asco
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Se debilitará más si no se alimenta y puede morir - Terció la señora Pomfrey
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Pues que así sea - Dijo la chica con una mirada de maldad
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Pero no podemos obligarla a menos que utilicemos la maldición "Imperius" - Dijo Kingsley
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Y lastimosamente eso está penado por el ministerio - Agregó Remus mirando al ministro directamente - Aunque claro está esto es un caso especial y…
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De acuerdo - Accedió el ministro - Pero solo porque es por su bien, Ahora… Debo marcharme al ministerio, tengo asuntos pendientes y… Debo resolverlos… Harry… Harry Potter es el elegido y creo que… por tanto es el indicado para resolver ésta situación - Concluyó el hombre antes de salir por la puerta
- ¡Cobarde! - Expresó Alastor Moody mirando con su ojo mágico al ministro mientras se marchaba, al tiempo que posaba el otro sobre la chica, luego se plantó frente a ella con expresión amenazante entretanto levantaba su varita
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¿Qué va a hacerle? - Preguntó William Granger angustiado
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Va a arrojarle un hechizo que la obligará a alimentarse - Explicó Dumbledore - No se preocupe, no la lastimará, es por su bien
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Aléjate de mí Auror - Espetó la muchacha mirándolo con recelo - Ya he dicho que no comeré nada, quiero que la sangre sucia muera
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¿Cuántas veces has arrojado éste hechizo sobre gente inocente para manipularla a tu antojo Voldemort? - Preguntó ojo loco con cierto deleite
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Las veces que me dio la maldita gana y ya no pronuncies mi nombre, no eres digno de hacerlo - Respondió la otra con cinismo
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Pues ahora sabrás lo que se siente ¡Imperius! - Exclamó ojo loco mientras su varita exhaló un rayo de luz que impactó sobre la muchacha haciendo que la señora Granger ahogara un grito, luego Alastor le hizo señas a la señora Pomfrey que tenía aún el bol en las manos para que se acercara a él y a Hermione - ¡Come ahora mismo! - Ordenó mientras le sujetaba la nuca con una mano y con la otra sostenía la cuchara llena del alimento
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ME LAS VAS A PAGAR MOODY - Gritó la chica después de abrir la boca para alimentarse en contra de su voluntad
De esta manera Alastor terminó por hacer que ella se terminara todo su cereal y luego la señora Pomfrey le limpió con un "fregotego" los restos de cereal y leche que habían caído en su ropa. Hermione exhausta cerró los ojos para relajarse y Severus se acercó a ella y le acarició el cabello
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¡No la toque! - Advirtió el señor Granger - No quiero que se le acerque a mi hija ya se lo dije
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¿Pero que le sucede señor Granger? - Inquirió McGonagall extrañada
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Pues sucede que… que éste… hombre…
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William por favor no es el momento - Lo interrumpió su esposa - ¡Ya basta! Él solo quiere ayudar
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¿Mami? - Musitó débilmente la voz de Hermione mientras abría los ojos al reconocer la voz de su madre
La señora Granger al escuchar a su hija se acercó a ella rápidamente en compañía de su esposo, su piel volvía a adquirir un tono rosa al igual que sus labios, sus ojos volvieron a ser cafés y la temperatura del lugar comenzó a ascender hasta la normalidad. Severus muy a su pesar decidió apartarse aunque le habría gustado estar junto a ella tomándola de la mano
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Aquí estoy ¿Eres tú mi princesa? - Inquirió Anastasia preocupada - Aquí también está tu papi
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¡Hola brujita! - La saludó su padre cariñosamente
Ella comenzó a llorar desconsoladamente
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Perdónenme por favor - Decía una y otra vez - Yo los amo a los dos… no quería decir… esas cosas horribles… lo… lo siento… no era yo
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Lo sabemos Hermione - Dijo su padre secándole las lágrimas - No te preocupes
Alastor se acercó a la cama también
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Perdóneme señorita Granger - Se excusó - Pero es que no había otra alternativa para hacer que él permitiera que usted comiera
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No se preocupe - Respondió la chica con más tranquilidad - Sé que lo que hacen es por mi bien y se los agradezco
Anastasia revisó las muñecas de su hija y notó que estaban muy lastimadas con laceraciones producto de la resistencia que oponía Voldemort en su cuerpo, la mujer trató de soltarla inútilmente
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No puedo soltarte hija - Se quejó ella gimoteando
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Es magia - Respondió Hermione sonriendo con tristeza - Y es mejor así porque no quiero lastimar a nadie
Su papá la besó en la frente, Dumbledore se acercó a la chica y le arrojó un hechizo sanador sobre las muñecas y los tobillos
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Todos estamos apoyándote Hermione - Le dijo el anciano sonriéndole amablemente
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Estamos contigo Hermione - Dijo la señora Granger saludándola con la mano
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Cuentas con todos nosotros, tranquila que te sacaremos de esto - Terció el señor Weasley
Hermione les sonrió a todos y les agradeció su preocupación, pero alguien en especial le llamaba la atención, alguien que permanecía muy callado sin dejar de mirarla
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¡Profesor Snape! - Lo llamó - Acérquese
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Hermione cielo - Trató de intervenir su padre, pero el profesor Dumbledore se lo impidió inteligentemente
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Será mejor que la deje señor Granger, ella quiere hablar con su profesor, ¡Vamos salgamos todos de aquí!
Severus se acercó nuevamente a la castaña que lo miraba con cariño
- Yo le agradezco su dedicación - Comenzó a decir la castaña mientras todos se alejaban de la habitación, todos menos sus padres que querían permanecer junto a ella, luego ella se dirigió a su padre - Él es una buena persona papá, yo…
En ese momento ella comenzó a sacudirse violentamente en la cama y a gritar histérica, lo que hizo que los que habían salido de la habitación regresaran a ella corriendo, en medio de las sacudidas la joven se golpeaba la cabeza con la cabecera de la cama
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¡AHHHHH! POR FAVOR DÉJAME EN PAZ, TEN MISERICORDIAAAAA - Gritaba la pobre chica desesperada
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¡Hermione! ¡Hermione! - Gritaba su madre horrorizada ¡Dios mío ayuda a mi hija!
William también llorando de impotencia abrazó a su esposa y trató de alejarla de la cama
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Por favor salgan de aquí - Les pidió Alastor amablemente, pero ellos no querían
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Por favor Anastasia, William - Ellos sabrán que hacer - Les dijo Arthur
La pareja asintió a regañadientes mientras Severus y Remus trataban de inmovilizar todavía más a Hermione presionándola contra el colchón, Alastor y Kingsley trataban de tranquilizar a los Granger afuera de la habitación McGonagall y la señora Pomfrey negaban con la cabeza, Dumbledore apuntó con su varita a la cabecera de la cama e inmediatamente ésta se cubrió con una gruesísima manta acolchada que protegería de golpes el cráneo de Hermione.
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Resista señorita Granger - Le pedía Severus encarecidamente
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¡SUÉLTENME! ¡SUÉLTENME!
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Hermione, el profesor Dumbledore está investigando acerca de lo que te pasa y pronto vas a estar libre y feliz otra vez - Trataba de tranquilizarla Remus
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MAMÁ, PAPÁ ME HACEN DAÑO AYUDENME - Gritaba la chica "asustada" mientras la sala volvía a apoderarse de aquel frío glaciar, su piel volvía a tornarse extremadamente pálida y de su nariz emergía sangre
Severus y Remus dejaron de presionarla contra el colchón pues a causa del hechizo de Dumbledore ya ella no se lastimaría, pero el profesor de pociones y D.C.A.O sacó de uno de los bolsillos de su túnica un pañuelo y le limpió la nariz al tiempo que ella se resistía girando el rostro para evitar el contacto de él
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Estará bien lo prometo - Le decía Severus
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ALEJENLO DE MÍ, NO QUIERO QUE ME TOQUE, PAPI AYUDAME ÉL QUIERE HACERME DAÑO - Gritaba la chica, Dumbledore comprendía muy bien lo que pasaba, pero William y Anastasia desesperados irrumpieron nuevamente en la habitación
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¡DEJELA EN PAZ! - Gritó el padre de Hermione tratando de abalanzarse sobre Severus para golpearlo, pero Kingsley lo sujetó con fuerza
Anastasia solo estaba petrificada viendo a su hija perder el control nuevamente
- ¡Mami! - La llamó ésta vez lloriqueando, mirándola con aquellas pupilas enrojecidas espectralmente - Suéltame mamita por favor, quiero ir con ustedes, no me dejen aquí
Anastasia no lo soportó más y se acercó a ella llorando de desesperación tratando de soltar inútilmente sus amarras
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¡QUE ALGUIEN HAGA ALGO POR EL AMOR DE DIOS! - Dijo la mujer
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Está tratando de manipularlos - Explicó Dumbledore sabiamente - Ya no es ella señora Granger, es él nuevamente
Anastasia corrió a refugiarse a los brazos de Molly y ella la estrecho fuertemente para transmitirle fuerzas, pero Voldemort no quería rendirse, quería martirizar a los pobres Muggles solo por diversión
- Papi claro que soy yo, no lo escuches -Dijo esta vez lanzándole una mirada de súplica a su padre - Él me acosa -Señaló a Severus con la cabeza - No dejes que se me acerque papá, él quiere abusar de mi
William Granger llorando de rabia trataba inútilmente de soltarse de los brazos de Kingsley que cada vez le costaba más sujetarlo
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Se lo dije profesor Dumbledore - Espetó el padre indignado fulminando a Severus con la mirada, Remus se apresuró a ayudar a Kingsley
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Tranquilícese señor Granger si no quiere que lo hechicemos - Le dijo ojo loco, luego se giró hacia Severus - ¿Puedes explicar eso? - Le preguntó
Severus sentía la misma indignación que el señor Granger pues él sabía que jamás sería capaz de hacerle daño a Hermione
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Es necesario que nos calmemos todos por favor - Espetó Albus con seriedad - ¿Acaso no se dan cuenta de que Voldemort está tratando de manipular a los Granger? Los está atacando en sus puntos más débiles - Dijo mirando a William que dejó de resistirse y los demás lo soltaron
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¿Pero porque dijo todas esas cosas sobre Severus?- Inquirió Alastor
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Porque sabe que yo… - Intentó hablar Severus
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Sabe que Severus lo traicionó y quiere sacarlo de sus casillas y desacreditarlo frente a todos nosotros - Terció Dumbledore interrumpiéndolo, seguro de que Severus iba a revelar que la amaba y el anciano pensaba que no era bueno decirle eso a Alastor pues no lo entendería tan fácilmente - Solo está tratando de crear discordia entre nosotros
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Será mejor que salgamos de aquí entonces - Dijo Alastor
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Es lo mejor - Secundó Kingsley
Antes de salir de la habitación, Anastasia cubrió a su hija con una manta y la besó en la frente mientras ella comenzó a proferir amenazas e insultos tornándose nuevamente agresiva
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¡MALDITOS Muggles! SON LA PEOR PESTE QUE HAY, LOS MATARÉ A TODOS
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¡Salgamos de aquí! - Pidió amablemente Dumbledore - Les prometo que vamos a ayudarla, investigaré más sobre el tema
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SOBRE TODO TÚ Severus, VAS A PAGAR CARO EL HABERME TRAICIONADO
Una vez fuera de la enfermería, la señora Pomfrey les administró una poción tranquilizante a los señores Granger (A ellos se les había asignado una de las habitaciones del castillo para que estuvieran cerca de su hija) Alastor, Remus y Kingsley volvieron a sus puestos de vigilancia, los señores Weasley fueron a la sala común de Gryffindor y les narraron a Harry y a sus hijos lo que había sucedido durante el encuentro de los Granger con su hija, McGonagall se fue muy apesadumbrada a sus clases; Severus en cambio estaba junto a Albus en el despacho de éste último, se había dejado caer en uno de los sillones llorando desconsoladamente sin poder contener su frustración y sin importarle ya su orgullo, Dumbledore lo abrazó fuertemente para tranquilizarlo
- Ésta vez él no se va a salir con la suya hijo - Le dijo mientras le daba reconfortantes palmaditas en la espalda
Severus prefirió quedarse junto a él mientras revisaba libros sobre artes oscuras y al cabo de media hora al anciano se le iluminó la mirada tras sus gafas de media luna y una sonrisa se dibujó en sus labios
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¡Lo tengo! - Exclamó notablemente emocionado
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¿Qué Albus? - Inquirió Severus al ver su reacción
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Ya sé lo que debemos hacer - Dijo Dumbledore llenando de nuevas esperanzas el lastimado corazón de Severus Snape
Notas del autor: Muchas gracias a todos los que leen mi historia y a los que la tienen entre sus favoritos; quería disculparme por lo que me tardo en actualizar, pero es debido a que no tengo internet en mi casa y entonces debo recurrir a la computadora de un familiar, sin embargo trataré de actualizar lo más rápido que pueda. Espero que este capítulo y los que siguen sean de su agrado
Hermaire