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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 11
James salió de la estación de metro, Picadilly Circus, se quedo observando la plaza llena de luces, de coches, flores y de ruido. No estaba acostumbrado a tanto muggle y menos a sus formas de transporte, por lo que había tardado dos horas más en llegar al centro de Londres. Picadilly Circus es una famosa plaza del distrito de Westminster, situada en el West End, la plaza circular, abarrotada de gente y turistas, estaba rodeada de teatros, mercados y calles de tiendas. Había grandes pantallas de video que anunciaban productor muggles y carteles neón por todos los edificios, el tráfico era bastante denso, los altos y rojos autobuses de dos pisos, se paraban en los cruces mientras los peatones cruzaban hacia las diferentes calles. James observo ligeramente confundido a su alrededor y frunció el ceño con fastidio, saco el papel que le había dado su hermana y observo las calles que aparecían en el mapa. Comenzó a caminar por Lexington Street mientras intentaba pasar desapercibido entre la gente, se paro en un semáforo en rojo y observo la calle de su derecha, Beak Street.
Beak Street, se trataba de una calle más pequeña y humilde que el resto, los edificios mostraban una arquitectura más desnuda y menos adornada, parecida a los barrios obreros de Londres. Las aceras tenían pequeños bares con nombres irlandeses, restaurantes italianos y algunos escaparates de boutiques.
James camino toda la calle hasta ver la avenida de Regent Street que cruzaba por Beak Street, miro el papel y luego volvió a mirar a su alrededor, ahí estaba. El numero veinticinco de Beak Street, se trataba de un edificio de piedra oscura y numerosas ventanas con pequeños balcones, llenos de flores lilas y blancas. James se acerco hacia la puerta, no había timbre por ninguna parte.
-Ese edificio esta vacio - Un hombre con bombín ingles y traje de empresario le sonrió desde la acera - Pierdes el tiempo - James se rasco la cabeza y le agradeció con una inclinación. Cuando el hombre se hubo marchado, se dio cuenta de que era el único muggle que se había fijado en él, el resto caminaba con prisas sin fijarse en el muchacho apostado sobre la puerta del supuesto edificio abandonado, ni siquiera el policía con el uniforme negro y el casco alto, se dio cuenta de la presencia de James. El muchacho alzo la mano y toco varias veces sobre la madera y se quedo quieto esperando.
-¿Quién es? - James se aparto de la puerta y miro hacia arriba, una mujer de larga nariz y cabello sujeto en un moño, lo observaba desde uno de los balcones - Esto es un almacén, ¿Qué quiere usted? - James carraspeo varias veces, el aspecto de aquella mujer no era muy amistoso.
-Estaba buscando a Hero Eyre, me dieron esta dirección - James quiso despedazar a su hermana en ese momento pero se limito a sonreír inocentemente. La mujer lo observo varias minutos y sin decir nada más se volvió a meter dentro del edificio, James comenzó a decir palabrotas por lo bajo, pero de repente la puerta del edificio y la mujer apareció en el umbral.
-Entra - La mujer se hizo a un lado y James entro con algo de timidez - Soy la ama de llaves del edificio, esto es un almacén abandonado - James la seguía en silencio ligeramente confuso, ¿Y si era una maniática sexual? James trago saliva y movió la cabeza para quitar esos pensamientos de su cabeza - Hace unos años, el ministerio decidió crear un orfanato mágico en el interior - La mujer abrió una puerta y apareció un ascensor, pero James pudo ver que no estaba sujeto por palancas ni cuerdas - Segunda planta - Ordeno la mujer con voz clara - ¿Es amigo de la señorita Eyre? - James carraspeo y sonrió levemente.
-Si, algo por el estilo - Contesto ligeramente azorado mientras el ascensor se ponía en marcha y comenzaba a subir - Es la mejor amiga de mi hermana menor, soy James Potter - La mujer lo observo de arriba abajo - Si, el hijo de Harry Potter - James sonrió de manera descarada, pero la ama de llaves se limito a arquear una ceja y a abrir la puerta del ascensor.
Entraron en un recinto parecido a un patio de piedra caliza, con una pequeña fuente en el centro. Las paredes estaban llenas de bolas de navidad, renos volantes y un hechizo había abierto el techo, dando la sensación de que estaban en la intemperie, del cielo caían copos de nieve artificial. La mujer siguió caminando dirigiéndose hacia una puerta, James comenzó a escuchar voces de niños, cuando la puerta se abrió frente a ellos, miles de cabezas de todos los colores aparecieron ante ellos. Había muchísimos niños, de todas las edades, con pelo oscuro, claro, de tez negra, amielada y pálida, niños altos, gorditos, bajitos y delgados. Los niños corrían de un lado para otro de la habitación llevando en sus brazos adornos, guirnaldas, lápices de colores y otras cosas navideñas.
-La señorita Eyre fue una de las primeras en vivir en este orfanato - El ama de llaves señalo delante de ella. James dirigió su mirada hacia esa dirección y abrió los ojos con sorpresa. Hero se encontraba subida a una escalera, delante de ella había un gran árbol de navidad, los niños iban pasándole adornos y galletitas mientras ella los colocaba en las zonas más altas del gran pino oscuro. James observo la sonrisa radiante y alegre que se formaba en el rostro de Hero y sintió una suave calidez en el pecho.
- Ella dirige toda la decoración del hogar. Cuando Hero era pequeña, el orfanato era un lugar gris y triste - James no podía despegar la mirada de Hero - Ella está siempre intentando animar a los niños, les hace fiestas de cumpleaños a cada uno de ellos y nunca deja de aparecer en navidades para decorar el orfanato - James tenia la boca abierta por la sorpresa - Es un ángel, en pocas palabras - James en ese momento la palabra ''ángel'' le resulto poca cosa al ver aquella radiante sonrisa.
-¿Potter? - Hero había alzado la mirada y se había quedado pálida mientras sus ojos se clavaban en los de James - Pero… ¿Qué haces aquí? - La muchacha se puso tan nerviosa que resbalo hacia delante y cayó al suelo provocando que una caja de adornos se rompiera, los niños corrieron hacia ella formando un corrito.
-¿Esta usted bien señorita Eyre? - James corrió hacia ella mientras el ama de llaves lo seguía torpemente. Hero compuso varias muecas de dolor e ignoro la mano de ayuda que le tendía James mientras se levantaba lentamente.
-Estoy bien - Contesto, su sonrisa había desaparecido - ¿Puedes decirme que haces aquí? - Pregunto con tono autoritario y seco, James aqueo una ceja molesto por el repentino cambio de la muchacha y se cruzo de brazos con indignación.
-Vengo a buscarte, la inútil de tu amiga no ha podido - Contesto con voz sarcástica - Pero si lo prefieres, me marcho - La ama de llaves y los niños los observaban ligeramente sorprendidos por la conducta de ambos - Encima de que hago el favor y pierdo una tarde de mi vida.
-Seguro que tienes cosas mucho más interesantes que hacer - La muchacha sonrió con ironía mientras quitaba un largo mechón de pelo de su cara - No seas ridículo, por favor - James sentía que la sangre comenzaba a arderle por las venas, ¿Ángel? ¡Esta chiquilla era peor que una doxy rabiosa!
-Hero - Uno de los niños comenzó a tirar del pantalón de la muchacha, el pequeño la miraba con ojos curiosos y luego fijo su mirada en James - ¿Es tu amigo? - Hero carraspeo varias veces y negó con la cabeza con rapidez, James sonrió burlón - ¿Tu novio? - Ambos jóvenes comenzaron a toser escandalosamente, Hero sintió que se ahogaba mientras James se apoyaba en una pared para aguantar las ganas de reír o de llorar, no tenía claro cuál de las dos cosas quería hacer.
-Niños, no hagáis preguntas impertinentes - La ama de llaves comenzó a recoger los pedazos de porcelana que se encontraban esparcidos por el suelo.
-Pero, Hero se va a casar conmigo - Dijo elniño con ojos brillantes y volvió a tirar del pantalón de la muchacha, James se giro para mirar al pequeño con ojos sorprendidos - ¿Verdad Hero? - La muchacha ignoro a James y tomando al pequeño en sus brazos, asintió con la cabeza.
-Claro que si - Contesto mientras una sonrisa se formaba en su rostro, James trago saliva mientras la observaba, aquella cálida sensación volvió a embargarle y sintió un ligero rechazo en su estomago*. ¿Qué le estaba pasando últimamente?*
*-*Señorita Hero, no debería hacer esperar - La ama de llaves señalo a James con un dedo, este le agradeció con la mirada, parecía que era la única persona cuerda en aquel lugar. Pero Hero se mantuvo imperturbable, ignorando a James por completo.
-Yo tengo que terminar la decoración - Contesto firmemente - El señor Potter puede quedarse si le place - Le sonrió de manera irónica - Pero hasta que no termine, no me marcho de aquí - La ama de llaves la observaba cada vez mas sorprendida, la actitud orgullosa y ofensiva que le dedicaba a aquel joven, era una reacción poco usual en la muchacha.
-¿Así? - James la fulmino con la mirada mientras apretaba los puños - ¡Pues vete a la madriguera tu sola, no pienso acompañarte! - El muchacho se giro y comenzó a dar grandes zancadas hacia la puerta de salida, Hero se mantuvo quieta, sin moverse, con el niño en brazos y ojos indiferentes
- ¡Y ojala te pierdas! - Grito James mientras cerraba la puerta de un portazo, el salón se quedo en silencio unos segundos.
-¡Sigamos! - Grito Hero con una sonrisa alegre en el rostro
- No se preocupe, solo es un arrogante inofensivo - Susurro la muchacha al ama de llaves, se giro y los niños comenzaron a seguirla, el ama de llaves aun seguía confusa y desorientada.
¿Qué podía provocar que dos personas actuaran de esa manera?
Hermione Weasley caminaba con paso rapido por Greenwich. Hacia resonar sus zapatos sobre la acera y sujetaba en su mano derecha una cartera de cuero de color marrón desgastado. Dejo atrás la universidad abarrotada de estudiantes y el parque de Greenwich lleno de turistas, se adentro en un barrio de casitas de ladrillo rojo y verjas de color negro. La lluvia había parado pero en el aire había una sensación de humedad. Los niños comenzaban a salir a la calle de nuevo a jugar con los restos de nieve que quedaban. Hermione adoraba aquel pequeño barrio del sur de Londres, era pequeño y acogedor, a veinte minutos del centro de Londres, donde se encontraba el ministerio. Al llegar al numero dieciséis comenzó a subir los escalones y saco la llave de la cartera mientras escuchaba los gritos de los niños en la calle, pero de repente una pequeña explosión se dio dentro de la casa, Hermione metió la llave en la cerradura con rapidez y entro en la casa asustada.
-¡Hugo, Rose, Ron! - Grito mirando hacia todas partes - ¿Estáis bie...? - La voz de Hermione se apago de repente, se quedo observando la sala que había delante de ella y poco a poco su cara comenzó a contraerse. Dos cabezas pelirrojas aparecieron detrás del sofá, ambos con la cara algo tiznada de hollín, sus ojos azules la observaban con terror. Se levantaron lentamente mientras seguían muy pegados el uno del otro. La moqueta del suelo había quedado completamente tiznada y algo chamuscada (La mayoría de las casas de Londres tiene moqueta por todo el suelo)
-Hermione - Ron Weasley sonrió débilmente mientras su hijo le imitaba torpemente - Pensábamos que no volvías hasta dentro de una hora...- Hermione seguía delante de ellos, el pelo se le iba encrespando poco a poco y la cara la tenía tan pálida que parecía una puerta viviente - Podemos explicarlo...
-Mama no te preocupes - Hugo sonrió aun mas enseñando sus divertidos dientes que contrastaban con su cara tiznada de negro - Vamos a solucionarlo todo...- Ron y Hugo se miraron temerosos al ver que Hermione no contestaba, están apunto de decir algo mas cuando Hermione noto como la ira surgía por su vientre y llegaba hasta su boca.
-¡¡Ron y Hugo Weasley!! - Ambos se volvieron a esconder detrás del sofá - ¡¡No lo puedo creer!! ¡¡Habéis destrozado la moqueta de nuevo!! - Hermione estaba desenfrenada y echaba fuego por la mirada - ¡¡He repetido una y mil veces que no quiero Artilugios Weasley en esta casa!! - Ron puso delante de si mismo a Hugo, que miro a su padre con indignación - ¡¡Pero claro!! - Hermione rió de forma irónica - ¿¡Quien le hace caso a Hermione!? ¡Eh!
-Tienes toda la razón - Murmuro Ron intentando relajarla con la mirada - ¿No quieres una tila? Suizas te...
-¡¡Y un cuerno!! - Ambos compusieron una mueca de dolor a cada grito - Hugo Weasley, cada vez te pareces mas a tu primo y a tu tío George, ¡¡Pero no lo pienso permitir!! - Hugo se coloco detrás de su padre a modo de defensa - Y tu...- Ron trago saliva - ¡Tu!
- Le señalo Hermione con el dedo - ¡Ya es duro tener que educar a los hijos pero encima tengo que educar a mi marido!
-¿Perdón? - Ron dio un paso hacia delante, Hugo intento hacerse el invisible - ¡Tu fuiste la que decidió quedarse con el trastero para convertirlo en tu despacho particular! - Encaro Ron mientras las orejas se le ponían rojas - ¡Y no se te ocurrió pensar que quizás yo no lo necesitaba para probar los productos de la tienda!
-¿Perdona? - Hermione dio otro paso hacia el quedando ambos muy juntos - ¡Tu no me dijiste que querías el trastero, de haberlo sabido...!
-¡De haberlo sabido nada! - Contesto Ron cada vez mas rojo - ¡Te hubiese dado igual y hubieras creado tu despachito de todas maneras! - Hermione apretaba los puños con tanta fuerza que comenzaba a hacerse daño. Hugo miraba a sus padres como si estuviera viendo un partido de tenis.
-¿¡¡Me estas acusando de ser una egoísta insensible!!? - Hermione noto como el llanto llenaba a sus ojos y comenzó a hipar sin parar. Ron se quedo en silencio al verla y de repente su rostro se relajó, dando paso al arrepentimiento. Hugo puso los ojos en blanco y comenzó a caminar hacia su habitación - ¡Tu no vas a ninguna parte! - Hugo se quedo sentado en la escalera aun con la cara llena de hollín y la mirada cansina.
-Hermione, perdóname - Murmuro Ron suavemente, Hermione hipo un poco mas y asintió con la cabeza mientras sus hombros se convulsionaban - No llores - Murmuro Ron sintiéndose completamente culpable. Ambos se miraron y se fundieron en tierno abrazo, mientras Hugo resoplaba con indignación. Era el único matrimonio que después de discutir de esa manera podía llegar a solucionarlo con un simple abrazo.
-¿Puedo ir a lavarme la cara? - Pregunto Hugo alzando una ceja. Ron sin dejar de abrazar a Hermione, le hizo un gesto con el brazo para que se largara del salón. Hugo sonrió y se perdió por las escaleras.
-¿Que ha sucedido? - Rose bajo con cara de sorpresa e intento no chocar con su hermano - ¿Porque estaba Hugo con la cara negra? - Le hizo un gesto para que cerrara la boca y Rose se quedo quieta, aun mas sorprendida - Mama necesito tu ayuda para la traducción de Runas Antiguas - Hermione se separo de Ron y asintió levemente.
-Pero antes... ¿Una partida de ajedrez con tu padre? - Ron sonrió de manera traviesa, pero al ver la mirada de su mujer, cerro la boca y miro hacia otra parte - Creo que iré a arreglar ese desastre - Murmuro mientras caminaba hacia el salón.
De repente el timbre volvió a sonar y todos se miraron con sorpresa. Rose camino hacia la puerta y la abrió con suavidad.
-¡Hola familia! - Fred Weasley entro con una caja de cartón cerrada en sus brazos. Ron compuso una mueca y sonrió a su mujer con inocencia - ¿Que sucede? - Pregunto al ver como su tía miraba la caja con odio - Tía Hermione, no tienes buena cara - Bromeo mientras le daba unas palmaditas - Van a salirte escamas como a los tritones.
-¡Fred! - Hugo bajo corriendo por las escaleras y se tiro encima de su primo mientras hacía caer la caja de cartón al suelo - ¡Tengo que contarte tantas cosas! - Rose puso los ojos en blanco y se sentó en uno de los sofás del salón mientras sacaba su libro de Runas - ¿Sabes lo que hice con esas bombas fétidas que me mandaste?
-Hugo - Fred le señalo el rostro de su madre que se comenzaba a contraerse de nuevo - No te preocupes tía, no pienso enviar nada mas a Hugo - Hermione arqueo una ceja - Tiene que concentrarse en sus estudios - Hugo compuso una mueca socarrona. Fred era experto en calmar a Hermione, algo que ni su propio marido conseguía a veces.
Fred Weasley era de mirada traviesa y sonrisa encantadora como la de su padre. Su figura al igual que su personalidad era exótica y única. Su piel era de un marrón claro, más clara que la de su madre y mucho más oscura que la de su padre, la mezcla de genes acentuaba su rostro ovalado y sus ojos azules que contrastaban con su pelo de un marrón anaranjado, tenía una contextura atlética como su hermana y una nariz chata, heredada por los genes de su madre. A diferencia de su hermana Roxanne, que era una calcomanía de su madre, Fred era una mezcla especial y original. Tenía un carácter divertido y relajado, bromista y alegre aunque su mayor defecto era ser excesivamente vago. Fred representaba para Hugo lo que Ted representaba para James, una especie de hermano mayor.
-Hola Fred - Saludo Hermione con resignación - Voy a cambiarme de ropa - Hermione se giro desde las escaleras - ¿Podéis intentar no quemar la casa mientras tanto? - Pregunto mirando a su marido y a su hijo respectivamente, ambos asintieron con caras inocentes.
-Hola Rosie - Fred se sentó al lado de la muchacha que estaba pegada al libro de Runas, la muchacha contesto al saludo con una cálida sonrisa - ¿Ya estás haciendo deberes? - El muchacho tomo entre sus manos el enorme tomo de Runas - Debe gustarte mucho - Bromeo irónicamente mientras Rose volvía a coger el tomo entre sus manos.
-¿Como esta Roxanne? - Pregunto con curiosidad - ¿Va a venir por navidades? - Fred compuso una mueca.
-Tendrá muchos entrenamientos - Ron se encontraba tirado en la moqueta intentando limpiarla como podía con la varita, diciendo los hechizos que se le pasaban por la cabeza - Quizás aparezca unos días antes de que volváis al colegio - Sonrió alegremente - ¿Leísteis el artículo que hizo tía Ginny, para el Profeta?
-Siempre saltan los chismosos diciendo que provienen de la misma familia - Murmuro Hugo tirándose sobre el sofá y poniendo los pies sobre la espalda de su padre - Pero hay que admitir que para entrar en el equipo de las Holyhead Harpies, una tiene que ser espectacular.
-Roxanne es espectacular - Imito Fred sonriendo - Dice que no se acostumbra al tiempo deGales, es demasiado húmedo, según ella - Fred hizo un gesto despectivo - Pero ella siempre ha sido muy especial con esas - Ron quito los pies de Hugo de su espalda y se sentó sudoroso sobre la moqueta - ¿Mucho trabajo?
-No te hagas el listo - Le amenazo Ron con la varita.
-Hugo, necesito a Derling - Rose se puso en pie rápidamente. Derling se trataba de la enorme lechuza parda que le habían regalado a Hugo por su cumpleaños. Rose se había decantado mas por un gato noruego, de pelaje largo y blanco a la que llamaba Calcetín.
-Llevas enviando y recibiendo cartas todo el día - Se quejo Hugo molesto - Darling va a terminar muerto de cansancio, eres una explotadora de animales - Fred sonrió y removió el pelo de Hugo con una mano, en cambio Ron se había puesto serio y observaba a su hija detenidamente.
-No seas exagerado - Se quejo Rose mientras sus mejilla se sonrojaban - Solo una última carta, es urgente.
-¿Es tan importante lo que le tienes que decir a Albus? - Pregunto el muchacho poniéndose de pie pero Rose no contesto. Los tres se quedaron mirando el rostro tímido de Rose, al darse cuenta de que todo el mundo la mirada, la muchacha carraspeo y compuso una actitud desafiante.
-Son cartas de Scorpius - Contesto tan deprisa que costo comprender lo que estaba diciendo - ¿Puedes prestarme a Derling o no? - La muchacha deseaba salir corriendo del salón, la mirada de su padre era de lo más temible.-¿Que te escribe esa serpiente?
- Pregunto Ron despectivamente. Rose compuso una mueca, molesta por aquella forma de hablar tan fría y cruel.
-Esa serpiente, es mi amigo - Contesto con dureza - No pienso comenzar una discusión contigo, aceptaste hace mucho tiempo que Scorpius y yo íbamos a ser amigos - Hugo y Fred se mantenían en silencio, ligeramente confusos y extrañados por las reacciones tan secas que estaban teniendo padre e hija.
-Lo que no acepto es que mi hija...- Ron paro de hablar un segundo. Rose noto como el cuerpo se le paralizaba, su labio inferior comenzó a temblar, miedosa de lo que su padre iba a decir a continuación. No podía creer que su padre la hubiera descubierto, ¿Pero cómo?, ella era sutil y no dejaba que sus sentimientos afloraran con tanta facilidad -...este enamorada de un Malfoy - Se hizo el silencio, Fred observaba a su prima con semblante serio y asombrado. Hugo por su parte se había acercado a su hermana para abrazarla, intentando protegerla de la ira de Ron, pero esta rechazo su abrazo.
-¿No lo aceptarías? - Rose noto como el labio le temblaba aun mas debido a la rabia - ¡Pues me parece perfecto que no lo aceptes Ron Weasley! - El libro de Runas cayó al suelo estrepitosamente - ¡Pero yo puedo enamorarme de quien me plazca!
-¡¡No me hables así!! - Ron la grito aun más fuerte. Rose por primera vez sintió angustia,miedo a la ira de su padre. Siempre había sido la niña de sus ojos, jamás la había gritado de esa manera, la había protegido y mimado desde que recordaba. Pero de repente Rose vio otra faceta de la personalidad de su padre que jamás había visto y sintió un fuerte vacio en el estomago.
-¿Que pasa aquí? - Hermione bajo las escaleras de dos en dos y se quedo observándolos completamente sorprendida. Nadie contesto, Rose agarro su libro y salió corriendo hacia su habitación, se escucho un fuerte portazo al cerrarse la puerta con violencia, todos sabían que Rose había sucumbido al llanto - Ronald - Susurro suavemente.
Hermione no necesito preguntar, le dedico una mirada melancólica a su marido y comenzó a caminar hacia la habitación de Rose. Ron se sentó de nuevo en el sofá y se quedo observando el suelo mientras notaba como el calor de su cuerpo se iba apagando poco a poco. Cerró los ojos y presiono su pelo con los dedos.
Flash Back (dieciséis años atrás)
Cerca de la estación de trenes del centro de Londres, había una calle llena de tiendas y al final, un almacén abandonado por reformas. Ese enorme almacén, era realmente el Hospital San Mungo de enfermedades y heridas mágicas. Aquel día, el hospital estaba abarrotado de personas, las sillas de madera hacían más ruido de lo normal, los recepcionistas estaban llenos de papeles e intentaban ayudar a los nuevos pacientes como podía. Subiendo las escaleras hacia el tercer piso, las paredes estaban repletas de retratos sanadores de San Mungo, tanto pasados como presentes. Los sanadores caminan y corren con sus alegres batas de color lima mientras los pacientes aguardan sentados, esperando su turno. Llegando al tercer piso, la bóveda esta iluminada con velas encerradas por globos de cristal, que flotan en el aire. Al final del todo, había una enorme familia que esperaba en mitad del pasillo.
La señora Weasley había sacado un abanico mientras intentaba respirar entrecortadamente, su marido a su lado, le tomaba la mano para relajarla. George Weasley le contaba a sus hijos, un relato sobre sus travesuras con su gemelo en los años escolares, mientras Angelina los observaba con los brazos cruzados. Bill y Fleur intentaban poner orden a Victoire y Dominique, que habían comenzado a discutir mientras el pequeño Louis los observaba. Pero al final del todo, había un hombre de centelleante cabello pelirrojo, con el rostro pálido por el terror. Harry se acerco lentamente y se sentó a su lado mientras le daba una suave palmada en la espalda.
-¿Nervioso? - Pregunto mientras una sonrisa se formaba en su rostro. Ron no fue capaz de contestar, asintió débilmente mientras mantenía la mirada clavada en la puerta blanca que tenía delante de él - ¿Porque no vamos a dar una vuelta? Un poco de aire te sentara bien.
-No gracias - Murmuro el pelirrojo sin quitar la mirada de la puerta. Harry lo observo ligeramente consternado - ¿Y si le pasa algo? - La voz de Ron tembló ligeramente, Harry sonrió y le dio otra suave palmadita a su amigo - ¿Porque no me han dejado entrar? Yo quería estar con ella.
-Ron, solo es un parto - Susurro Harry con una sonrisa tierna en el rostro - No te preocupes, Hermione esta rodeada de sanadores, no le va a pasar nada - Ron intento asentir mientras algo de color volvía a sus mejillas.
-Parece que llevan días ahí dentro - Murmuro Ron mientras intentaba quitar el sudor de sus manos.
*-Eso es lo que parece - Contesto Harry mirando su reloj - Pero solo llevan una hora y media - Echo una risita cantarina mientras Fred y Roxanne reían escandalosamente cerca de ellos
- A Ginny le hubiese encantado venir, pero no podía dejar a los niños y a Ted solos en casa - Ron asintió con la cabeza - ¿Seguro que no quieres ir a dar una vuelta? - Ron lo miro por primera vez y con un suspiro asintió.*
Se levantaron y comenzaron a caminar por el pasillo mientras sus pasos resonaban contra el mármol del hospital. Ron apretaba sus manos con nerviosismo mientras caminaba al lado de Harry, este tan solo lo acompaño en silencio, sabiendo que en esos momentos lo mejor era dejarle tranquilo. Pero de repente la puerta se abrió, Ron y Harry se giraron a la vez y observaron como una de las sanadoras sonreía ampliamente delante de ellos. La señora Weasley se levanto temblorosa mientras lloraba de la emoción.
Ron noto como un peso salía de su cuerpo y olvidándose de todo, comenzó a correr tan rápido que casi atropella a varios pacientes que salían de una habitación. Ron apareció en la puerta con toda su familia detrás. La habitación estaba iluminada por la luz del día, era blanca y pulcra, pero Ron solo tenía ojos para alguien en especial. Hermione se encontraba tendida sobre la cama, tapada con las sabanas blancas, mientras su castaño y enmarañado cabello se esparcía por la almohada, sus mejillas estaban encendidas y en sus brazos había un pequeño bulto silencioso. Ambos se miraron unos minutos y el mundo despareció entre ellos, el ruido ya no era ruido, la luz era la puerta el paraíso, ahí estaban las dos personitas que mas dicha le habían dado a Ronald Weasley. Harry lo empujo lentamente para que Ron se acercara.
-Ron - Susurro Hermione tendiéndole una mano para que se acercara. Este fue dando tumbos lentamente hasta llegar a la cama. Suavemente beso la frente de Hermione y observo el pequeño bulto que había en sus brazos. Hermione levanto un poco la toalla que lo envolvía y dejo que viera a la pequeña criatura. Un bebe de piel rosada y grandes ojos castaños miro a Ron desde los brazos de su madre. Ron sintió como el tiempo se paraba de nuevo y sonrió tontamente, mientras un cálido sentimiento le embargaba por completo - Es tu hija Ron - Susurro Hermione sin poder dejar de sonreír, Ron miraba a Hermione y al bebe como si fueran el mayor tesoro del mundo. El llanto de la señora Weasley se acentuó aun más y la familia comenzó a acercarse lentamente hacia la cama. Pero de repente paso algo inesperado, Ronal Weasley se desmayo.
-Es demasiado sensible - Bromeo George mientras observaba a su hermano tirado en el suelo. Y al final, Ron termino en una camilla del hospital San Mungo, acompañando a su mujer que acababa de dar a luz, a su primera hija.
Fin del Flash Back
Ron no pudo evitar sonreír al recordarlo y miro la escalera por donde habían desaparecido Hermione y Rose. Quizás debía ser tiempo de aceptar que su hija había crecido, que ya podía caminar sola, era suficientemente inteligente para hacerlo sola. ¿Seria capaz de soltar la mano de su hija y dejarla vivir por su cuenta?
Hero se despidió de los niños como pudo, algunos agarraban su pantalón y se arrastraban obligándote a pararse, los niños no deseaban que la muchacha se marchara. El ama de llaves y otras huérfanas más mayores la ayudaban como podían, hasta que la muchacha se metió al ascensor y vio como los niños la llamaban con los brazos. Hero sintió una fuerte melancolía, se dio la vuelta y espero a que el ascensor abriera sus puertas, arrastro el baúl hasta la salida y abrió la puerta de un tirón mientras seguía sintiendo ese fuerte vació en el estomago. Cuando salió a la calle, noto la lluvia sobre la cara y observo a la gente salir de los cafés con paraguas y chubasqueros.
Suspiro y giro la cabeza, durante unos segundos se quedo con la boca abierta, sin poder creer lo que veían sus ojos. James Potter se apoyaba en la pared del edificio y su ropa se encontraba húmeda por la lluvia. El muchacho al verla aparecer se desprendió de la pared y carraspeo con fuerza mientras miraba hacia todas partes ligeramente avergonzado.
-¿No te habías marchado? - Pregunto Hero con una sonrisa divertida en el rostro mientras se cruzaba de brazos y lo observaba maliciosamente - ¿No me digas que no sabes cómo volver a casa? - La pregunta de Hero era irónica, pero al ver el rostro ligeramente avergonzado de James, se dio cuenta de que eso era justo lo que había sucedido - ¿Enserio? - Hero hecho una carcajada alcantarina.
-Cállate - Contesto de mala manera mientras se despeinaba el cabello azabache con la mano derecha - No pienso aguantar ni una sola de tus burlas - Murmuro amenazadoramente mientras le señalaba con un dedo, Hero se encogió de hombros y agarro su baúl de nuevo.
-Ten cuidado esta noche, no vaya a robarte algún muggle - Susurro cerca de su oído, sonrió de manera descarada y se alejo con el baúl - ¡Adiós Potter! ¡Nos veremos en la Madriguera!-James le dio un golpe a la pared y la observo alejarse mientras apretaba los puños, se quedo pensativo varios minutos y se mordió la lengua con rabia.
-*Pequeña granuja -*Susurro James dando grandes zancadas hacia ella y con la cara roja como el tomate.
-¿Has cambiado de opinión? - Pregunto la muchacha con burla al ver como James la seguía cautelosamente. James comenzó a imitarla por detrás con muecas cómicas y carantoñas, haciendo que un niño de la calle se riera. Hero se giro con el ceño fruncido y lo encaro - Si quieres volver a casa sano y salvo, simplemente ignorarme, camina y punto - James arqueo una ceja - No me hables, no me mires.
-¿Crees que me gusta mirarte? - Pregunto James irónicamente mientras ponía cara de mártir- Adoro nuestras conversaciones, son de lo mas instructivas - James le pellizco la mejilla de manera paternal y comenzó a caminar delante de ella. Hero sintió grandes deseos de cometer un asesinato en ese instante, pero se limito a seguirlo mientras arrastraba el baúl detrás de ella.
Caminaron hacia Regent Park, donde se apostaban los autobuses muggles que se dirigían hacia el oeste de Inglaterra. Hero dejo caer el baúl sobre el suelo, ante la sorprendida mirada de algunos muggles, se sentó encima mientras esperaba al autobús y saco un paraguas. James se apoyo sobre una farola, detrás de ella y la observo detenidamente. Su pelo caía como una cascada sobre su espalda, llegando hasta el propio baúl. La lluvia continuaba sin parar y James estornudo varias veces, pero Hero seguía integrándolo.
¿Como puede conseguir irritarme tanto esta niña?- Pensaba James una y otra vez mientras estornudaba pero Hero no parecía tener compasión de el - *¡Me estoy empapando y a ella no se le ocurre compartir el paraguas! ¡Por los calzones andrajosos de Merlín! -*Varias chicaslo miraban de reojo, pero James estaba demasiado volcado en odiar a Hero como para darse cuenta.
El muchacho comenzó a pensar en diferentes formas de asesinar a su madre y a Lily, realmente no sabía como podría haber terminado en Picadilly Circus en compañía de aquella niña, tan molesta. El autobús llego tras unos minutos interminables, la gente comenzó a apearse y a guardar las maletas en el estomago del autobús, Hero dejo su baúl con el resto y entro al autobús después de dejar pasar a un grupo de ancianos.
-No tienes dinero muggle - Murmuro la muchacha con fastidio, James no contesto, se lo había gastado todo al perderse tantas veces en el metro de Londres. La muchacha pago dos billetes y comenzó a caminar por el pasillo del autobús abarrotado, para su desgracia quedaban pocos asientos. Hero miro a un hombre desagradable de pelo aplastado y negro, a su lado, había un asiento libre. Se quedo observándolo varios segundos y James sonrió de manera burlona detrás de ella.
-¿Tanta repulsión causo, que vas a sentarte al lado de ese hombre? - Murmuro James cerca del oído de ella.
-No hay nadie en este mundo, que deteste tanto como a ti- Contesto la muchacha con voz cortante, James puso los ojos en blanco detrás de ella. Camino de nuevo y se sentó el final del autobús donde había dos sitios libres. James se sentó junto a ella en silencio. La lluvia había aumentado y golpeaba fuertemente el capoy las ventanas del autobús. La gente en la calle corría para refugiarse, el tráfico aumentaba y se escuchaban las bocinas y los pitidos de los coches alrededor.
- Deberías secarte, vas a resfriarte - Murmuro la muchacha con suavidad señalando la varita de James que se escondía en su pantalón. Jamesno se acostumbraba aun a la mayoría de edad y a veces olvidaba que podía hacer magia fuera de Hogwarts. Saco su varita disimuladamente para que no la vieran las muggles. El grupo de chicas muggles se habían colocado unos asientos más adelante y no paraban de girar la cabeza, James no se dio cuenta pero Hero fue consciente de sus cuchicheos y risas nerviosas.
-Es bonito lo que haces por los niños - Murmuro James atragantándose un poco mientras el calor que desprendía la varita, lo iba secando poco a poco - Lo digo de manera objetiva - Murmuro enseguida el muchacho mientras Hero clavaba sus ojos sobre el - Sigues resultándome igual insoportable, de todas maneras - Hero sonrió.
-¿Es un cumplido?- Pregunto con calma - Bueno debes de estar acostumbrado a dar cumplidos muy a menudo - James arqueo una ceja - ¿Verdad? - James iba a replicar pero Hero lo paro con una mano -Es un detalle que intentes comprarme con tus cumplidos a mi también.
-¿Comprarte? - James termino de secarse y guardo su varita en el bolsillo trasero del pantalón. Unos jóvenes turistas, recién casados, iban detrás de ellos y no paraban de hacer cosas embarazosas, haciendo que James y Herose sintieran cada vez mas incomodo - ¡A todo el mundo le gustan los cumplidos!
-Claro - Hero sonrió con burla - Y tú debes ser experto en dar cumplidos a las mujeres. Deberías enseñarme - Bromeo la muchacha con mueca irónica. En ese momento la pareja de recién casados, comenzó a reír detrás de ellos mientras se escuchaban el sonido de los besos. Hero y James notaron un súbito calor en las mejillas y evitaron mirarse.
¿Lo más fácil para salir de una situación así cual es? Muy fácil, yo os lo diré... ¡Discutir! Cuando suceden estas situaciones incomodas que te producen un extraño sentimiento en el estomago, cuando quieres demostrar que te encuentras bien y no te afecta lo que esta sucediendo al rededor, ¿Que hacemos? ¡Discutir! Es como una especie de terapia.
-¿Porque sacas todo de contexto? - Pregunto James con fastidio - Te estoy diciendo que pienso que tu labor con los niños es algo muy noble, y tu me saltas con tus comentarios puntillistas - Hero giro su cabeza, golpeando el rostro de James con su mata de pelo - Eres una cria que no acepta ni un sincero cumplido.
-¿Una cria? - Hero comenzó a echar llamas por los ojos, podía soportar de todo, menos que ese arrogante e infantil muchacho, la tratase como si fuera una niña pequeña. Iba a replicar con contundencia, con palabras dolorosas cuando James le tapo la boca y se acerco a su rostro para que solo pudiera escucharla ella. Hero sintió una fuerte convulsión en su corazón, que casi sale de su pecho por la sorpresa y la excesiva cercanía de James.
-¿Ves? Vuelves a sacar todo de contexto - Murmuro James mientras Hero intentaba zafarse desesperadamente - Vuelvo a repetir lo que dije
- Hero dejo de luchar y miro a James fijamente mientras notaba un nudo en el estomago - Puede que me equivoque, puede que no - James seguía excesivamente cerca de su rostro - Pero tienes un carácter muy noble - Se observaron varios minutos y luego James la soltó, girando el rostro hacia el otro lado.
Hero fue moviéndose hasta quedar de espaldas a James y se apoyo sobre el asiento mientrasveía pasar la ciudad de Londres con rapidez. Unos de sus dedos rozo sus labios, aun calientes por el contacto de la mano de James, se quedo varios minutos con la mirada perdida, sintiendo el contacto de sus dedos. Poco a poco fue cerrando los ojos y antes de caer en los dulces brazos de Morfeo, sus últimos pensamientos fueron:
-Arrogante, infantil, narcisista. Eres experto en irritarme James Potter.
Continuara....
¡Hola querido Lector! Tuve un problema con mi ordenador y hasta ahora no he podido subir el capitulo, se me borro y lo tuve que rescribirlo entero, asi que espero que lo entiendan. Tambien espero que les haya gustado y me dejen su opinion que humildemente espero con todo mi corazon. Espero que tengan un poco de paciencia por estos problemas de ordenador, el capitulo no me quedo tan maravilloso como esperaba pero espero que os guste. Agradeceros los maravillosos comentarios del ultimo capitulo, todos y cada uno fueron un tesoro para mi. No puedo escribir muchos mas agradecimientos porque no tengo tiempo pero prometo que en el proximo lo hare. Le dedico este capitulo a Lucho que esta en el hospital y espero que se recupere pronto. El proximo capitulo metere lo de los malfoy que no me dio tiempo a escribir para este capitulo, una cena familiar...., una pelea entre el trio de oro antiguo, Hero y James perdidos y mucho mas. Un beso enorme para todos y muchisimas gracias. sois fantasticos. Irene