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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 17
King Cross era un centro de movimiento imparable, los trenes se deslizaban por las vías como serpientes negras, los timbres y campanas anunciaban la salida y entrada de los modernos transportes ingleses; la gente cruzaba los puentes que llevaban de un andén a otro, los controladores ingleses bajaban de los trenes y repasaban sus libretas, el murmullo de las voces se alzaba sin cesar, en aquella gran estación del centro de Londres. Tras cruzar una de las barreras que se encontraba entre el andén nueve y tres cuartos, el mundo que conocíamos quedaba atrás y aparecía una negra locomotora antigua, con chimenea y vapor; en el andén, los padres y los alumnos de Hogwarts se congregaban animadamente, con sonrisas y palabras de despedida.
En uno de los vagones, se encontraba sentado, un muchacho delgaducho, de pelo azabache y ojos verdes, Albus Potter observaba con atención el fondo de su baúl, una bufanda rodeaba un objeto, tapándolo de las miradas indiscretas, el libro sobre artes oscuras que Albus había birlado de la biblioteca, palpitaba en el interior del baúl como si fuera un ser vivo. Albus arrugaba el entrecejo, pensativo y ausente, la confusión que rodeaba las neuronas del joven Potter era tal que no sabía muy bien que pretendía buscar o encontrar. Además un sexto sentido le avisaba continuamente, como si en su subconsciente supiera que un tremendo peligro se acercaba; tampoco podía dejar de pensar en aquella leyenda del centro del continente europeo, sentía que algo se le escapaba, que antes de conocer aquella supuesta leyenda, ya había leído algo que también se centraba en el centro del continente, ¿Pero el que?
-¿Pero donde esta? - Rose volvió a formular la pregunta por octava vez consecutiva, Albus alzo los ojos y vio como su prima pegaba la cabeza en el cristal de la ventana. Albus no tenía que preguntar a quien buscaba con tantas ansias, pero el también sintió una pequeña punzada al darse cuenta de la hora que era, Scorpius no aparecía por ninguna parte - ¿Crees que haya entrado en el expreso? - Rose se giro hacia él.
-Lo más probable
- Contesto Albus no muy convencido - ¿Pero porque no ha intentado buscarnos?
Ambos primos se miraron fijamente y luego Rose volvió a pegar su frente al cristal, mientras sus ojos recorrían a las personas que había en el andén. Pero a los poco minutos un sonoro pitido y el traqueteo de la maquinaria del tren, les señalo que estaban a punto de abandonar Londres, el tren se puso en marcha y el andén comenzó a desaparecer ante sus ojos. Rose aparto la cabeza de la ventana y cayó sobre el asiento con el rostro ligeramente pálido y preocupado.
-Quizás esté hablando con alguien por los pasillos - Comento Albus con una sonrisa tranquilizadora - Seguro que está en el expreso y en pocos minutos vendrá al compartimento - Rose asintió un poco más tranquila y se recostó sobre el sofá.
-¡Albus! - De repente la puerta del compartimento se abrió, Rose se levanto del asiento con una sonrisa radiante, pero enseguida se le congelo en la cara. Un muchacho alto, de espalda ancha y cabello claro, entro en el compartimento con una alegre sonrisa, Albus contesto a la sonrisa y dejo que el nuevo integrante se sentara a su lado - ¿Que tal las navidades? - El muchacho miro a Rose que se había vuelto a sentar con desgana.
-Han sido interesantes - Contesto Albus con tranquilidad, habían pasado demasiadas cosas para ponerle un adjetivo a aquellas navidades; Albus se dio cuenta de que el muchacho no le escuchaba, había fijado sus ojos en la ausente Rose.
Giles Gallagher, se trataba de un compañero de curso y de casa de Albus y Rose. Era un chico alegre, guapo y amigable, aunque a veces un tanto caprichoso. Albus y Giles se llevaban muy bien, estaban juntos en el equipo de Quidditch y podía decirse que tenían una buena amistad como compañeros de casa. Pero algo los separaba y eso era Scorpius Malfoy. Giles odiaba a Scorpius, en su primer año en Hogwarts, fue testigo de cómo Albus y Scorpius se iban haciendo inseparables ante la sorpresa de todos, aunque Potter jamás había cambiado con Giles y seguían siendo buenos amigos, este sabía que Scorpius y Albus compartían una relación especial y eso le provoco celos. Pero sobre todo, su odio aumento cuando al crecer, se dio cuenta de sus sentimientos hacia la inteligente Rose Weasley. Pero Giles también advertía la extraña relación entre Rose y el joven Slytherin, provocando que su odio creciera cada vez mas.
-¿Sabes? - Giles volvió a centrarse en Albus - Acabo de encontrarme con James y me ha explicado sus nuevas estrategias, estoy seguro de que vamos a machacar a Slytherin - Una sonrisa misteriosa se creó en su rostro
- Tu hermano es un genio.
-A veces se le ocurren genialidades un tanto fuera de lo común - Contesto Albus cerrando el baúl al notar otro latido del libro - ¿Como esta tu brazo? - Giles se lo mostro alegremente, el joven había sufrido un accidente en el último partido de quidditch.
-En perfectas condiciones - Albus sonrió - preparado para parar millones de quaffles - El muchacho volvió a girar su rostro hacia Rose, la muchacha hacia que ignoraba la conversación, pero Albus estaba seguro de que estaba escuchando todo con atención.
-Espero que sea un partido tranquilo - Giles arqueo una ceja, un partido entre Gryffindor y Slytherin pocas veces era tranquilo, quizás la relación entre las casas había mejorado, pero el quidditch seguía siendo algo sagrado y alentador entre las casas - Soy consciente de que es imposible.
-¿Y Malfoy? - Giles miro a su alrededor, Albus se encogió de hombros con tranquilidad pero pudo percibir un brillo en los ojos de Giles - Venia a buscarte Rose - La muchacha alzo la mirada sorprendida - para ir a la reunión de los prefectos - Rose abrió los ojos alarmada - ¿Lo habías olvidado?
-¡Por Merlín! - Rose se levanto enseguida - ¡Se me había olvidado por completo! ¡¿Donde tengo la cabeza?! - Albus arqueo una ceja; él sabía en que había estado pensando, toda la mañana. La muchacha agarro su capa y salió disparada del compartimento; ambos muchachos se miraron sorprendidos y Albus sonrió torpemente.
-Lo mejor será que la siga - Comento Giles levantándose rápidamente - Nos vemos en Hogwarts - Le dio unas palmaditas y salió del compartimento corriendo, para alcanzar a su prima.
Albus se quedo solo en el compartimento, apoyo la mejilla en su mano derecha y suspiro. El tren pasaba por pequeños pueblos ingleses y a lo lejos, se podían descubrir los enormes y desolados paramos; el tren se dirigía directamente hacia ellos, para traspasarlos e internarse en la espesa, húmeda y montañosa Escocia.
En otro compartimento del expreso, tres chicas hablaban animadamente sobre los regalos de navidad. Lily Potter mencionaba con entusiasmo su nuevo equipo de mantenimiento de escobas, explicando cada cosa y artilugio quehabía en su interior; Hero y Lysander la escuchaban, una con interés y ensoñación mientras pasaba las hojas del quisquilloso, la otra se mantenía recostada en el sofá con la mirada ausente.
-Hero - Lily le tiro la revista del Quisquilloso a la cabeza y Lysander la volvió a recoger con tranquilidad, Hero dio un respingo y miro a su amiga intentando parecer interesada - ¿Acaso hay algo más emocionante que mi equipo de mantenimiento de escobas?
-Claro que no - Contesto Hero con rapidez, Lily arqueo una ceja y la observo con picardía - ¿Que pasa? - Ese gesto no le gustaba ni un pelo; Lysander continuo pasando las páginas del quisquilloso pero sus ojos estaban fijos en el paisaje.
-¿No estarás pensando en un chico? - Pregunto la muchacha mientras una sonrisa se formaba en su rostro, Hero palideció y abrió la boca varias veces, pero solo unos torpes tartamudeos pudieron salieron de su boca - Estaba bromeando - Dijo Lily rápidamente, pero su sonrisa misteriosa se mantenía.
-¡Por supuesto que no! ¡No estoy pensando el algo tan ridículo! - Contesto la muchacha con rapidez - Tengo otras cosas más importantes en que pensar - Miro la carta que tenía en sus manos y suspiro tristemente, Lily se quedo callada varios minutos.
-¿Vas a darle esa carta? - Pregunto Lily con suavidad - ¿Crees que es el mejor momento? - Hero se quito el pelo de la cara, su larguísima melena caía como una cascada por todo su cuerpo, Lysander dejo de pasar las páginas de la revista y miro a ambas muchachas con sus profundos ojos azules.
-Cuanto más dudes más dificultad tendrás en decirle la verdad - Hero suspiro con melancolía y apoyo su cabeza en el hombro de Lysander - La sinceridad es la mejor opción en estos casos - Hero dejo que Flopy subiera por sus piernas y se recostara sobre su regazo.
-Odio cuando tienes tanta razón - Comento la muchacha tristemente - ¿Porque no puedo ser como tú? - Lysander la miro con sorpresa, Lily sonrió y se acerco para tirarle del cachete.
-No seamos pesimistas, ¿Esta claro? - Hero dejo que una pequeña sonrisa apareciera en su rostro - Estoy segura de que vas a hacer lo correcto y él te lo va a agradecer - Lily le sonrió cálidamente y Lysander le dio unos golpecitos de ánimo en la cabeza. Hero asintió y acaricio la larga cola de su ardilla, que la observaba con sus pequeños ojos negros - Hablando del rey de Roma, por la puerta asoma - Hero y Lysander la miraron confusas, pero entonces unas voces conocidas llegaron hasta sus oídos.
Los tres merodeadores aparecieron por el pasillo mientras reían escandalosamente. Hero clavo sus ojos en uno de los muchachos y sintió un nudo en el estomago. ¿Como podría darle esa carta? Con lo feliz que era en ese momento, no se atrevía a entregarle aquella carta y que descubriera toda la verdad. Lily le dio con el pie y les señalo a los chicos con la cabeza pero Hero solo fue capaz de esconder la carta y quedarse quieta como una estatua. Pero para su desgracia, Claudio las vio y abrió la puerta del compartimento alegremente.
-¿Preparadas para volver a encerrarse en la biblioteca? - Pregunto con una voz animada, James y Lorcan se asomaron por detrás - Los TIMOS se acercan señoritas, ya saben que pueden contar conmigo cuando quieran.
-Muchas gracias Claudio - Lily le daba golpecitos a Hero continuamente, pero Hero se mantenía con la cabeza baja para no encontrarse con los ojos de aquella persona en concreto - Pero tú también tendrás que estudiar muchísimo, los EXTASIS no son exámenes de broma - Lorcan y James arrugaron el entrecejo, su amigo era tremendamente amable con las chicas y luego se convertía en un tacaño cuando estaba con ellos.
-No te preocupes Lily - Contesto cálidamente, Claudio fijo sus ojos en Lysander y sonrió - Te sientan bien - Le señalo con un dedo los rabanitos que colgaban de las orejas de Lysander; la muchacha le miro con ojos soñadores y contesto a su sonrisa mientras Lorcan arqueaba una ceja
- No os interrumpimos mas, os veremos en Hogwarts.
-¡Lily! - Todos se giraron sorprendidos por el grito. Lily compuso una mueca al ver quien aparecía, no estaba de humor y necesitaba hablar con sus amigas a solas. Un muchacho de color, de profundos ojos marrones y manos y pies grandes aparto a Lorcan de un empujón y se metió en el compartimento - ¿Porque no has venido a buscarme? - Lily abrió la boca varias veces
- Bueno, no importa.
-¿Quien es ese?
- James arqueo una ceja y puso los brazos en jarras. Lysander se tocaba los rabanitos que colgaban de sus orejas, el regalo especial que le había hecho su madre esas navidades. El muchacho se giro, percatándose por primera vez de la presencia de los merodeadores.
-Ese, es mi novio
- Contesto Lily con voz firme. La muchacha fijo los ojos en los de su hermano, James chasqueo la lengua con fastidio y cruzo una mirada amenazadora con aquel muchacho que parecía un año mayor que Lily - No necesito tu permiso para tener novio - Lily se recostó sobre el muchacho y miro a su hermano amenazadoramente. Pero sus ojos se toparon con una profunda mirada azulada que la observaban desde detrás de su hermano; Lily durante unos instantes sintió una extraña sensación de incomodidad, trago saliva e intento controlar su corazón que por un momento se había disparado.
Eamon Mcallister se trataba del capitán de quidditch de Hufflepuff, un año mayor que las muchachas. Eamon era un chico divertido y bondadoso, de cara aniñada, cremosos labios y una aterciopelada piel de color oscuro; era familiar del actual ministro y siempre lo comentaba con orgullo. Eamon había intentado durante años que Lily le dedicara atención, pero la pequeña de los Potter había estado demasiado ocupada pensando en una persona en concreto, cuando Lily creció y se dio cuenta de que la vida es algo más que esperar, decidió darle una oportunidad a aquel noble muchacho que tanto tiempo le había dedicado.
-Yo...- Comenzó James con decisión, pero Claudio lo agarro de la chaqueta y lo tiro fuera del compartimento - ¡Claudio! ¡Pero si solo es un torpe Hufflepuff!- Eamon iba a contestar con brusquedad pero Lily le paro con una mano y le obligo a sentarse de nuevo - ¡Lorcan di algo! - Lily observo como Lorcan mantenía aquel rostro inexpresivo y giraba su mirada hacia otra parte, una mano invisible le apretó el corazón.
Claudio cerró la puerta del compartimento y se alejo con calma, Lorcan sin mirar a Lily de nuevo, comenzó a seguirle por el pasillo mientras James se quedaba unos segundos mirando a su hermana, pero de repente se fijo en Hero; la había notado ligeramente extraña y no podía evitar preguntarse qué le pasaba; al fin, sintiéndose inútil, comenzó a alejarse para alcanzar a sus amigos. Cuando la puerta se hubo cerrado, Lily zarandeo a Hero y Flopy se puso en pie enseguida, mirando a la muchacha con indignación.
-¿No ibas a entregarle esa carta? - Pregunto con voz acusativa, Hero refunfuño y saco la carta de detrás de su espalda - Dijiste que ibas a decirle toda la verdad, tiene el derecho de saber la verdad Hero, llevas casi tres semanas ocultándoselo.
-Pero no puedo, no me siento con valor - Contesto Hero observando la carta - ¿Tu qué opinas? - Miro a Flopy que se había subido a su hombro, la ardilla movía sus pequeñas patitas delanteras, acicalándose la cabeza; Hero resoplo y se puso en pie con decisión - Vale, voy a entregársela ahora mismo.
-¿Que está pasando? - Eamon arqueo una ceja con confusión - ¿Que tienes que entregar? - Un pitido del tren hizo que todos se sobresaltaran y se pegaran al asiento, el humo de la locomotora dejaba pequeños restos en las ventanas.
-Así me gusta - Lily sonrió, tomo la mano de Eamon y le sonrió con tranquilidad - No quieras saberlo todo, son cosas personales de Hero - La muchacha arrugo el entrecejo y apretó la carta con sus manos, Eamon sonrió más tranquilo y se recostó sobre el sofá dejando que Lily se apoyase en su pecho - ¿A que estas esperando?
-Ya me voy - Contesto la muchacha cortante.
-Tu no eres culpable, Hero - Murmuro Lysander con calma - La vida es así y uno no decide muchas cosas, las cosas suceden por algo - Hero miro la carta que había en su mano, las palabras que habían salido de los labios de Lysander le provocaban un frio temor, ella quería ser dueña de su vida y su destino, pero a veces la vida arrastraba a las personas con una fuerza mayor - ¿Quieres un rábano de la suerte? - Lysander se quito uno de sus pendientes y se lo tendió a la muchacha, Hero sonrió y negó con la cabeza.
Con decisión, abrió la puerta del compartimento y la cerro tras ella, apretó la carta y sin darse la vuelta comenzó a caminar por el desierto pasillo. Las voces alegres de los estudiantes se escuchaban por todas partes, la señora del carrito pasaba en ese momento por aquel pasillo con sus dulces y golosinas, su sonrisa bondadosa se dirigió hacia ella, pero Hero no podía perder el tiempo en dulces. La muchacha cambio de vagón mientras varios niños de primero corrían hacia el otro lado; cuando estaba a punto de llegar a su destino, la puerta de un compartimento se abrió y Hero choco con alguien. Antes de llegar al suelo alguien la agarro y la ayudo a ponerse derecha, la muchacha alzo los ojos y se topo con un cincelado rostro que la observaban con curiosidad.
-Mis disculpas, señorita...
-Eyre - Contesto Hero separándose y quitándose el larguísimo pelo de delante - No se preocupe, solo ha sido un accidente - La muchacha no pudo evitar mirarle detenidamente; sus dorados rizos caían como cascadas por el rostro, su blanca y cinceladas facciones era realmente hermosas, debía tener unos cinco o seis años mas pues su rostro mostraba juventud. El joven se agacho y tomo la carta de Hero que había caído al suelo, con delicadeza se la tendió y sonrió con suavidad.
-¿Puede repetirme su nombre?
-Eyre, Hero Eyre
- Los ojos del joven brillaron y su sonrisa se ensancho un poco más. Hero tomo la carta que le tendía y comenzó a alejarse, un tanto confusa por aquella extraña situación, no había visto a ese joven en su vida y la calidez de su sonrisa le hacía sentir extraña. La voz suave de aquel hombre la volvió a envolver.
-Ha sido un placer, Hero Eyre.
Varios minutos antes, los merodeadores habían llegado a su compartimento, en silencio, cada uno perdido en sus propios pensamientos; habían tenido que alejarse con rapidez de un grupo de chicas de Ravenclaw, varias de ellas conocían a los merodeadores muy bien. Cuando entraron al compartimento, Ralph apareció sentado y una sonrisa de alegría se formo en su rostro, los tres merodeadores corrieron a aplastar entre sus brazos a su pequeño amigo y todo volvió a la normalidad.
-Ha sido una pesadilla de navidades - Se quejaba Ralph peinándose el rizado cabello negro - Mis padres saben que a partir de ahora puedo hacer magia, me lo han prohibido terminantemente - Lorcan sonrió de lado.
-Que horror - James compuso una mueca de horror - ¿Y fuiste un chico obediente? - Los tres merodeadores miraron al pequeño Ralph con curiosidad, este saco varias ranas de chocolate del bolsillo de la túnica y las repartió por el sofá, después los miro y sonrió.
-Bueno le hice una pequeña broma a mi primo - Todos se acercaron al pequeño Ralph - Siempre esta metiéndose conmigo, cree que no puedo hacer nada y que vivo del dinero de mis padre, bueno toda la familia cree eso - Contesto el muchacho pensativo - La cuestión, que en una cena, se estaba atiborrando de comida como siempre - El muchacho sonrió - En mi familia, siempre debemos dejar el plato impecable para poder levantarnos de la mesa - Los tres merodeadores se miraron - Hice un encantamiento a su plato y la comida nunca disminuía, lo que él no sabía es que no estaba comiendo nada, era una ilusión que el hechizo provocaba en su cabeza - Todos sonrieron - Pero al final termino con un horroroso dolor de tripa.
-¡Ralph eres un digno merodeador! - James le agarro por el cuello y comenzó a despeinarle con fuerza mientras todos sonreían - Yo sabía que no me había equivocado contigo, pequeño bribón.
- Tengo ganas de irme de esa casa de una vez, no lo soporto mas - Contesto Ralph mirando el cromo que le había tocado - Harry Potter otra vez, tengo más de diez - Lorcan seguía con la mirada perdida, observando el suelo. Dentro de su mente se libraba una sangrienta batalla de sentimientos, pero su inexpresivo rostro no daba muestras de aquella confusión que afloraba la mente de Lorcan Scamander.
-Pronto amigo, estamos a punto de convertirnos en autónomos - Contesto Claudio con una sonrisa alegre en el rostro - Yo pienso ser alguien muy importante, cuando me compre una casa podrás venir a vivir conmigo - Ralph sonrió y se metió una rana de chocolate en la boca.
-Todo eso suena muy bien - Contesto James con indiferencia mientras se despeinaba el cabello azabache - Pero no quiero ponerme a pensar en el futuro - Compuso una mueca - Aun queda mucho para todo eso - Claudio y Ralph se miraron -¿Que pasa? ¡Soy joven! Por ahora solo quiero vivir, conocer lugares, no tengo claro lo que quiero hacer en mi vida - Suspiro con resignación.
-¿Tienes la poción bien guardada? - Pregunto Claudio mirando al despistado Lorcan. El muchacho salió de sus ensoñaciones y contesto con un simple movimiento de cabeza - El tiempo de cocción tiene que parar unos días, la guardaremos en los lindes del castillo por si algún hechizo la detecta - Ralph comenzó a masticar un largo regaliz.
-¿Donde seguiremos preparando la poción? - Pregunto James con curiosidad.
-Tengo el sitio perfecto - Contesto Claudio con una sonrisa misteriosa - También tenemos que pensar en cosas como a que personas les vamos a robar la identidad - James se quedo pensativo, observando cómo las primeras y verdes montañas escocesas aparecían en el paisaje.
-Tendrán que ser personas cercanas a Nero - Contesto Ralph rápidamente - ¿Quizás Scipio y Doyle? - Claudio y James se miraron unos instantes - Pero somos cuatro, uno tendría que salir del plan - Ralph sonrió con disimulo - No os preocupéis, no tengo ganas de beber esa poción, huele fatal.
-No creas que vas a librarte tan fácilmente - Contesto James removiendo su rizada cabellera. Luego fijo sus ojos en Lorcan, que apoyaba su mejilla en la mano izquierda y observaba el paisaje pasar a grande velocidades.
De repente la puerta del compartimento se abrió con fuerza. Todos los merodeadores miraron con sorpresa a la muchacha que se mantenía en el rellano, su respiración era acelerada y tenía una carta de color amarillento en la mano derecha. James clavo sus ojos en los de Hero Eyre, ambos se miraron intensamente, comenzó a subir la mano para agarrar aquella carta que la muchacha alzaba. Pero de repente la mano de Hero se desvió y también sus ojos; James noto como un nudo extraño se creaba en su estomago, al ver como la mirada sorprendida de Claudio se clavaba en Hero. Claudio y Hero se miraron durante varios segundos, en silencio, parecía que no necesitaban hablar para entenderse. James noto un desagradable sensación en el estomago y quiso deshacer ese momento con sus propias armas, pero era incapaz de moverse de su asiento. Hero alzo la mano temblorosa y se la tendió a un incrédulo Claudio, después de eso salió del compartimento y cerró la puerta, desapareciendo con la misma rapidez con la que había llegado. El silencio los envolvió, Claudio seguía mirando la carta con una fijeza y emoción incontenibles. James deseaba arrebatársela, romperla, desguazarla con sus manos, porque una duda carcomía su cabeza.
¿Que contenía aquella carta?
¡Hola a todos! ¿Como están misrnqueridos lectores o lectoras?
Aquí les dejo el capitulo diecisiete,rnaun no me creo que lleve diecisiete capítulos, es todo un desafío.rnEspero que les haya gustado, es un poco mas cortito que losrnanteriores, pero ya sabéis que cantidad no lleva consigo la calidad.rn(Parezco una abuela) Bueno supongo que este capítulo, os habrárndejado muy intrigados, extrañados...etc. Pero no se preocupen,rnpronto saldrá todo a la luz, como siempre.
En el próximo capitulo, la profesorarnMacgonagall anunciara una noticia importante, Hero se sorprenderá yrnmantendrá una conversación con Albus. El misterioso profesor...rn¿Quien será en realidad? Y un extraño encuentro a medianoche en larnsala común?...¿Harry en el ministerio?
Bueno como siempre, millones de graciasrna mis leales lectores, os agradezco muchísimo el apoyo que dais a larnhistoria y quiero que sepáis que está dedicada por completo arnvosotros, cada palabra, acción y sentimiento de los personajes esrnpara que vosotros lo disfrutéis. Así pues espero que les hayarngustado y que dejen sus críticas constructivas como siempre, yornhumildemente las leo y respondo y soy muy feliz con cada comentariornúnico que me escribís.
PD: En cuanto a las parejas, Albus yrnLysander no están destinados, ¿De verdad no se pueden llegar arnimaginar de quien se puede enamorar Albus? Porque las parejasrnestuvieron destinadas desde un principio...mmm (sorpresa) jajajaja
Los que sufren con Rose y Scorpious....dejen de sufrir, yo soy de finales felices. Tambien quería explicar un poco porque esta pareja, bueno se que muchagenteescribe sobre ella, pero realmente yo la veo desde otra perspectiva, también han escrito muchos Lily-Scorp pero no me llaman tanto la atención, quiero decir el momento del epilogo donde Ron suelta aquellas frases..me resulta significativa...no os parece?
A los amantes de Lily y Lorcan, no sernpreocupen (confíen en mi) como se me ocurrio esta pareja? Contestando con sinceridad...ni idea, no se si a mas**gente se le ha ocurrido, pero me resulto una opción muy interesante.
Y los que adoran la relación de Hero yrnJames....lo mismo les digo. Esta pareja, bueno el nombre me resulta ya poco común y ella tenia que ser alguien poco común, con un carácter fuerte como Lily Evans. No megustan las chicas melancólicas y debiles de espíritu.
¡Me callo ya!
Millones de besos.
Irene.
Pluma Cisne