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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 20
Aquella tarde, la mayoría de los alumnos se refugiaron en el castillo; las enormes chimeneas fueron encendidas y los jóvenes estudiaban en su lumbre; otros decidían optar por la silenciosa biblioteca de la señorita Pince. Varias nubes grises oscurecían el cielo donde horas antes había resplandecido el sol. Una tormenta se avecinaba desde los lejos y los arboles del bosque se mecían suavemente, mientras la brisa aumentaba cada vez mas. Hagrid salió con su ballesta mientras su fiel perro negro le seguía por detrás.
A varios metros de ahí, el campo de quidditch se erguía con majestuosidad; en las enormes y circulares gradas de madera, varios alumnos conversaban animadamente mientras otros observaban el entrenamiento del equipo de quidditch de Gryffindor. La tensión era latente en el campo, Gryffindor había perdido la copa de quidditch dos años seguidos contra Slytherin, a pesar de tener un equipo de muy buenos jugadores, parecía que el destino solo les jugaba malas pasadas, pero ese año estaban decididos a ganar por todos los medios.
-¡Deja de hacer el tonto Lily!
Lily acababa de hacer una divertida voltereta en al aire que fue aplaudida por la audiencia. James observaba el entrenamiento desde su escoba, suspendido a varios metros, en ese preciso momento su hermana paso como un rayo y casi provoca que James cayera de la escoba. El muchacho frunció el ceño mientras observaba como su hermana se alejaba con la quaffle y se la pasaba a giles con rapidez. El entrenador de Gryffindor se sentía demasiado desanimado para concentrarse, estaba de mal humor y solo desanimaba al equipo, pero no podía evitarlo, era humano y estaba realmente irritado aquel día.
Miro hacia abajo y observo las gradas mientras las borrosas figuras de sus compañeros de equipo pasaban de un lado para otro. Lysander daba de comer a su enorme sapo mientras su pelo rubio ondeaba con la brisa húmeda de la tarde, a su lado, Lorcan observaba a una figura que se suspendía en al aire, parecía realmente interesado en el entrenamiento, algo no muy corriente en él. Junto a ellos, Claudio y Hero hablaban con suavidad y en susurros, de vez en cuando Claudio reía animadamente mientras Hero sonreía a su lado. James apretó la escoba con sus manos entumecidas, una nueva oleada de sentimientos negativos le inundo el pecho; se sentía furioso, no podía creer que aquella chiquilla delgaducha, poca cosa y extravagante hiciera reír a su amigo, no podía soportar que él confiara de esa manera en ella y ¡Odiaba la forma en la que Claudio hacia sonreír a Hero!
-Por los calzones andrajosos de Merlín - Murmuro el muchacho comenzando a descender con rapidez hacia el centro del campo. El aire frio que golpeaba su cara hizo que un fuerte alivio acariciase su acalorado rostro. En ese momento Albus acababa de meter un tanto, se escucharon varios gritos jubilosos en las gradas acompañados de algunos abucheos; Albus sonreía con alegría y daba una vuelta rápida por el campo mientras los primeros truenos de tormenta se escuchaban en la lejanía.
-James tiene muchos torposoplos alrededor de la cabeza - Comento Lysander sentada en una de las gradas, con una mano pálido y de largos dedos acariciaba la piel rugosa del sapo - Creo que su mente está en otra parte, los torposoplos no le dejan concentrarse - Lorcan aparto la mirada de una figura pelirroja y la centro en su mejor amigo que volaba con una velocidad excesiva por todo el campo.
-Quizás le ha sentado mal la comida - Ralph llego con un trozo de calabaza en la mano - Tiene la cara un poco pálida - Claudio que no estaba escuchando la conversación comenzó a reír por algo que acababa de decir Hero, pero la muchacha si se había dado cuenta y alzo sus ojos hacia la borrosa figura de James que en ese momento sobrevolaba sobre sus cabezas.
-Últimamente está muy arisco - Contesto Lorcan con voz calmada mientras la figura de James se perdía un momento entre las nubes - Ni si quiera está concentrado en el entrenamiento - Hero mantuvo la mirada fija en la figura de James, mientras su larguísima mata de pelo caía sobre su espalda ondeándose por el viento - James siempre está concentrado en el quidditch, le apasiona más que otra cosa, no entiendo que puede estar pasando - Al escucharle. La muchacha aparto la mirada mientras un extraño sentimiento cruzaba su vientre. Pero al ver la sonrisa de Claudio no pudo hacer otra cosa que sentirse una desagradecida.
-Quizás su indigestión sea por otra cosa - Comento Lysander de manera calmada, Lorcan y Ralph se miraron sorprendidos y luego fijaron su mirada en la soñadora Lysander, pero esta no volvió a decir nada mas, se limito a seguir acariciando las arrugas de aquel sapo verdoso y viscoso.
En ese momento Giles lanzo otra quaffle al guardián, pero este consiguió pararla de manera espectacular con uno de sus puños. Una de las gradas comenzó a saltar de júbilo, gritando y animando con alegres canciones y vitoreos, mientras otros alumnos de distintas casas hacían burla con silbidos. Hugo tiro una de las blugger cerca de las gradas que hacían burla y sonrió con inocencia al ver como la mirada severa de James se clavaba en él.
Tras varias jugadas, Albus le paso la quaffle a Lily; de manera limpia y directa, la muchacha lanzo la quaffle con fuerza y se coló por uno de los postes. La joven volvió a hacer una divertida pirueta mientras Albus sonreía y las gradas volvían a romper en aplausos.
Una de las alumnas de sexto, sentada con un grupo de compañeras, comenzó a animar al pequeño Albus, que al escucharla, termino por taparse la cara con la capucha escarlata del uniforme de quidditch, Giles apareció por detrás y comenzó a reírse, divertido por la avergonzada actitud de Albus. Lily dio una rápida vuelta al campo, chocando con su palma, las manos de aquellos que se la tendían; cuando paso por el lado donde estaba sentado Lorcan, giro su rostro y le guiño el ojo de manera descarada.
-¡James!
James había estado sobrevolando de manera despreocupada el campo de quidditch, no se había molestado en ver las jugadas y tampoco en corregir a sus jugadores, que sin duda estaban teniendo uno de sus mejores entrenamientos. Pero el repentino grito angustioso que salió de la garganta de alguna muchacha, hizo que el muchacho abriera los ojos, sorprendido por aquella repentina voz. El tiempo se paro por unos segundos, James vio como una blugger iba directamente hacia su cabeza. Sin perder ni un segundo, James se agacho con rapidez y sintió como el corazón se le aceleraba en proporciones indescriptibles, dio una pequeña sacudida a la escoba y volvió a quedar derecho mientras la palidez recorría su rostro. El zumbido de la blugger había pasado de su oído y en ese momento se alejaba hacia el otro lado del campo.
-¡¿Queréis matarme?! - James se giro con el rostro rojo como un tomate y la cara tensa como una roca. Hugo y el otro golpeador mantenían el bate suspendido en al aire mientras sus rostros palidecían. Albus, Lily y Giles se miraron mientras se mantenían en el aire con las escobas. En las gradas se había hecho el silencio y todos observaban como James descendía hacia sus jugadores - ¡¿Queréis quedaros sin buscador?! - grito el muchacho con furia - ¡¡Pues no es la mejor idea, porque sin mí no hay manera de ganar a Slytherin!!
-¡Relájate James! - Lily se acerco a su hermano con mirada amenazadora - Ha sido un accidente - James frunció los labios mientras el sudor cruzaba su rostro - ¡Eres tu el que lleva todo el entrenamiento ausente!
-Lily
- Albus le dio un suave golpe a su hermana menor. El equipo se había quedado en silencio y toda la euforia y alegría del entrenamiento se había venido abajo - Basta Lily - Susurro Albus, observando con preocupación a su hermano mayor.
-¿Qué?
- La muchacha se giro indignada - ¡Yo soy la única que tiene el valor de decirlo! ¡Pero prefiero quedarme sin buscador a tener a James como capitán! - James apretó los dientes con furia mientras sus ojos lanzaban llamas y se clavaban en su hermana menor - ¡Te estás comportando como un idiota!
-¡Lily!
- Todo el equipo miraba a James y a Lily con rostro preocupado.
Otro trueno se escucho, cercano y amenazador mientras un relámpago iluminaba el campo de quidditch. Los alumnos que había en las gradas, pegaron varios gritos y comenzaron a bajar por las escaleras para marcharse al castillo y refugiarse de la tormenta. Tras el segundo trueno, que resonó por todo el valle escocés, los jugadores se miraron y comenzaron a descender hacia los vestuarios, agarrando fuertemente las escobas.
-¡¡Yo soy el capitán!! ¡Yo digo cuando se termina un entrenamiento! ¡Seguid! - Ordeno James. Albus se giro asombrado por la actitud de su hermano, a su lado, el guardián estornudo exageradamente mientras el resto del equipo observaba con mala cara a su capitán.
-¡¿Te has vuelto loco?! - Lily abrió la boca con sorpresa - ¡Se nos cae la tormenta encima! ¡No quiero morir a chamuscada por un relámpago!
- La muchacha giro su escoba y comenzó a descender con la mirada furiosa - ¡Y me importa un nargle si eres el capitán o no! - grito con fuerza, bajo de la escoba y comenzó a dar grandes zancadas a los vestuarios, mientras sus botas se hundían en la hierba húmeda del campo.
-James lo mejor es dejarlo por hoy - Albus se acerco con suavidad -Lily no lo decía enserio, eres el mejor capitán - Hugo paso volando y le dio una palmadita de animo a su primo para luego alejarse - Pero hoy pareces cansado, será mejor que duermas un poco - Le dedico una tibia sonrisa y siguió a sus compañeros de equipo hacia los vestuarios.
James se quedo unos minutos observando cómo se alejaban mientras la humedad de la tormenta cada vez se hacía más latente; al fin, reacciono y girando su escoba comenzó a alejarse hacia el otro lado, hacia el bosque prohibido. Pero lo que no sabía James, es que unos ojos lo observaban desde las gradas mientras una fina lluvia comenzaba a caer a su alrededor. Hero observo como la escarlata figura de James se perdía colina abajo y sintió un nudo en el estomago.
Lorcan y Ralph había sido los primeros en marcharse, Lorcan se había dado excesiva prisa y su hermana Lysander se había dado cuenta de la extraña conducta de su hermano, al que le gustaba tomarse las cosas con calma y lentitud. La joven giro sus ojos soñadores y saltones, observo a Claudio mientras una suave sonrisa se asomaba por su rostro. El muchacho la miro de reojo y al ver como Lysander no intentaba disimular, giro su rostro para mirarla directamente.
-¿Pasa algo? - Pregunto el joven sin poder evitar el tono de sorpresa.
-Últimamente estas triste, Claudio - El muchacho se mantuvo quieto, clavado en su sitio sin saber muy bien que contestar, sorprendido por la sinceridad de la muchacha. Un relámpago volvió a relucir entre las grises nubes y Lysander le tendió una mano con suavidad - ¿Quieres ver algo? - Claudio miro la pálida y fina mano de Lysander, pero la muchacha la mantuvo firme, esperando que aceptara la invitación. Claudio fijo sus ojos en ella y sin pensarlo un minuto más, tomo su mano con delicadeza. Ambos sonrieron mientras un trueno volvía a resonar por todo el valle de montañas.
Al otro lado, cerca del bosque, James había descendido y bajo de la escoba, posando sus botas en la tierna y húmeda tierra, escuchaba como la tormenta se acercaba peligrosamente, pero no se molesto en correr al castillo; con una mano en el bolsillo y la otra sujetando la escoba que reposaba en su hombro, comenzó a caminar rozando la entrada del bosque prohibido mientras la ligera llovizna comenzaba a caer sobre su cabeza. Sus pies se hundían en la tierra, mojada por la lluvia que resbalaba por su cuerpo como un manantial. El muchacho observo el humo de la chimenea de la cabaña del guardabosque y las enormes calabazas que descansaban en la entrada de la casa. De repente se paró en seco, escucho el sonido de unas pisadas tras él y se giro para ver quien le seguía, cuál fue su sorpresa cuando vio la figura de Hero que se acercaba a él, con el larguísimo pelo mojado y pegado a su rostro. James se quedo pegado a la tierra, observando como la muchacha se acercaba con rapidez.
-Lárgate, no quiero estar con nadie - Hero llego a su altura y le observo mientras la lluvia aumentaba y caía por sus rostros con fuerza - ¿No lo entiendes? - James sonrió pero era una sonrisa dura y fría, no fue motivo para que la muchacha se marchara, al contrario se mantuvo frente a él, mirándole fijamente mientras el sonido de la lluvia los acompañaba - Eres realmente molesta, Eyre - El muchacho hizo un ademan de marcharse, pero Hero le agarro del brazo y le obligo a mirarla.
-¿Porque?
- El rostro de Hero parecía triste, James la observo mientras un nudo se formaba en su garganta. Tenerla delante de él, mientras la lluvia caía sobre su ovalado rostro y pegaba su mata de pelo al cuerpo, mientras aquella mano pequeña le agarraba la muñeca y sentía su tacto sobre la piel -¿Porque? - El muchacho aparto la mirada, confuso, desorientado, perdido en sus emociones - Claudio te necesita ahora, ahora es cuando te necesita.
-Te tiene a ti - Comento el muchacho con desdén - Parece más feliz contigo que con nosotros - Hero no contesto -¿No estás satisfecha? Has conseguido que Claudio se separe de sus amigos - La voz de James sonaba dura y grave, las palabras del muchacho cayeron sobre Hero como kilos de piedra caliza.
-Por un momento pensé...-La muchacha paro un segundo y sonrió con melancolía - Pensé que esta actitud narcisista había desaparecido - La muchacha soltó su muñeca y James perdió el contacto de su cálida mano - Me equivoque - Se giro y comenzó a alejarse mientras el agua golpeaba su uniforme.
-¡Exacto! ¡No pierdas el tiempo conmigo! - grito James con furia - ¡Tienes un novio esperándote en la sala común, junto al fuego y en mitad de la noche! - De repente Hero se giro con brusquedad, lo miro con ojos encendidos y las mejillas sonrojadas por la furia - ¿Vas a negarlo?
- Pregunto James con una sonrisa irónica - ¡Os vi aquella noche!
-¡Estas loco Potter!
-¡Deja de disimular, Eyre! - La muchacha no daba crédito a lo que estaba escuchando, se había quedado paralizada mientras observaba como la ira de James surgía de sus entrañas como caballos en plena estampida - ¡Os vi aquella maldita noche! - Hero dio un golpe al suelo y comenzó a temblar, sintiendo que su cuerpo pedía a gritos saltar sobre aquel individuo y despedazarlo lentamente.
-Ojala esa Blugger te hubiese golpeado - Murmuro la muchacha con rabia - Quizás de esa manera, reaccionarias - James arqueo una ceja irónica mientras sonreía falsamente.
-¡Estas loca!
-¡Es una pérdida de tiempo hablar con un egoísta como tú, Potter! - La muchacha grito enfurecida - ¡Estas completamente ciego! - James soltó la escoba y dio varias zancadas hacia ella, pero la muchacha volvió a alejarse mientras la furia recorría sus mejillas sonrojadas -¡¡Olvídalo!! - Se giro de nuevo y comenzó a caminar mientras un relámpago iluminaba los terrenos de Hogwarts, de repente se paró en seco y volvió a mirarle - Espera...-James la miro con sorpresa - ¿Estabas enfadado con Claudio, porque creías que estaba enamorado de mi? - James miro hacia otro lado, molesto, indignado, avergonzado.
-¿Que insinúas? - Pregunto el muchacho sin mirarla.
-¡Dímelo tu! - grito la muchacha exasperada.
-¿Insinúas que estaba celoso? - Pregunto James mirándola de nuevo y frunciendo el ceño - ¡Oh venga Eyre! - El chico sonrió de manera relajada y burlona - ¡Eres experta en decir tonterías, pero esta se lleva el premio! - La muchacha no contesto, bajo la mirada y se quedo observando sus zapatos mientras la lluvia inundaba cada parte de su ropa. James la observo sin poder evitar como aquella sensación de angustia volvía a calar en su corazón, clavándose como cuchillos por todo su cuerpo - ¡Por Merlín! ¡¡Dime algo!!
El muchacho la observo exasperado; lentamente Hero alzo la mirada; su tristeza se clavo en James como una daga fría y áspera, lentamente se acerco hacia ella con la respiración entrecortada mientras la lluvia caía y caía sobre sus hombros, empapándole por completo. Llego a su altura, sus cuerpos se mantenían cercanos mientras se observaban; los truenos resonaban a su alrededor, pero por un momento habían olvidado que se encontraban en mitad de una tormenta furiosa y salvaje como sus propios sentimientos. James observo como el agua recorría el rostro de Hero y las diminutas gotas se posaban sobre sus labios, sobre aquella pequeña marca escondida en la comisura derecha. ¿Deseaba besarla? ¿Quería besarla? ¿Era eso lo que le exigía su cuerpo en aquella tormenta?
-Que quieres que te diga - La voz apagada de Hero recorrió sus oídos - No ves mas allá de tus narices, Potter - James aparto la mirada de sus labios y fijo sus ojos en los de ella, saboreo las gotas de agua que caían por su propio rostro. Hero no pudo pasar por alto aquel gesto y volvió a sentir un nudo en el estomago que se iba haciendo cada vez más grande - Claudio y yo somos como hermanos, Potter, es el hermano mayor que cualquier niña hubiese deseado tener - James la observaba en silencio - Eres incapaz de darte cuenta de que tu propio mejor amigo está sufriendo, no mereces su amistad.
-Espera.
Hero se había dado la vuelta para marcharse pero James la agarro del codo y provoco que se girara, pero debido a la excesiva fuerza de su movimiento, ambos habían quedado muy cerca. Se quedaron en silencio unos segundos, notando como el agua y el barro ensuciaban sus túnicas, notando la fría lluvia que se calaba por su ropa y les provocaba aquel congelamiento de sus cuerpos. Pero al mirarse volvieron a sentir aquella parada en el tiempo, aquel minuto de suspenso donde cada movimiento era infinito y placentero. El vaho que provocaban sus respiraciones entrecortadas y nerviosas, acariciaban sus oídos, extasiados por aquel momento de tensión.
-¿Donde está Claudio? - La pregunta de James sonó como una súplica. Hero observo aquellos ojos marrones, que la observaban con preocupación, angustia e incluso miedo. La muchacha cerró los puños, intentando controlar aquella inundación de sentimientos cálidos que acababan de recorrerla como un tsunami, destrozando sus fuertes murallas de contención - ¿Donde está? - Aquella voz suave, taciturna volvió a alzarse y Hero observo aquellos labios que se movían a la vez que le pregunta se repetía de nuevo. No pudo soportarlo más y aparto la mirada, rendida y extasiada.
-Esta en los invernaderos, con Lysander - Murmuro la muchacha sin atreverse a alzar la mirada de nuevo. Se hizo el silencio durante unos minutos, Hero notaba como el cuerpo de James se mantenía a su lado. Entonces sintió un cálido contacto y abrió los ojos con sorpresa, unos labios acababan de acariciar su cabello mojado, cerca de su frente. Pero cuando alzo el rostro, James ya se había alejado, montado en su escoba mientras la lluvia caía a raudales sobre él. Hero alzo lentamente una mano hasta tocar la zona donde James la había besado y pudo sentir el calor de sus labios que aun permanecía; le observo alejarse mientras el agua caía sobre ella como una cascada helada, al igual que aquel tsunami de sensaciones que la recorría por dentro sin compasión.
James volaba al ras del suelo, ignoro la lluvia que caía sobre él e intento darse más prisa, rodeando el castillo y dirigiéndose a toda velocidad hacia los invernaderos. Esperando, deseando que no fuera tarde y Claudio fuera capaz de confiar en él, en James, uno de sus mejores amigos, que cegado por el egoísmo y los celos había olvidado lo más importante, la amistad que los unía y que les había unido durante seis largos años.
Mientras tanto, en los invernaderos, el aguacero caía sobre las cristaleras provocando un sonido sordo y suave. Claudio se encontraba en la puerta de entrada del invernadero numero tres y observaba como la soñadora Lysander, se agachaba para recoger algo escondido entre una de las millones de macetas. Cuando alzo el cuerpo, Claudio pudo ver una especie de pequeño ratón de campo que movía los bigotes de un lado para otro, mientras sus enormes y circulares orejas se alzaban. Lysander se acerco y Claudio pudo ver que una de sus patatas estaba vendada con una tela blanca.
-Lo salve - Comento Lysander con una sonrisa mientras se sentaba en el suelo y dejaba al pequeño ratón sobre su regazo - Varias lechuzas intentaban comérselo - El pequeño ratón olisqueo las migas de pan que Lysander había soltado a su alrededor. La muchacha alzo la mirada y clavo sus profundos ojos azules en Claudio, que se mantenía apoyado en la puerta - Es un secreto, si el profesor Longbottom se llega a enterar, no dudara en sacarlo del invernadero y aun esta débil.
-¿Y porque no lo llevas a tu habitación? - Pregunto el muchacho acercándose y sonriendo suavemente. Lysander medito la pregunta varios minutos mientras clavaba sus ojos
Saltones y divertidos en Claudio.
-Mis compañeras podrían morir de un infarto si lo encuentran - Comento la muchacha con voz pausada, Claudio no pudo evitar echar una carcajada y se coloco las gafas que estuvieron a punto de caerse - Además mi sapo, el señor Jeremías Peces...
-¿Quien?
- Claudio se atraganto.
-Jeremías Peces, es mi sapo - El sapo de piel verdosa hizo un ruido y una pompa salió de su boca, el enorme sapo observaba al pequeño ratón con ojos abiertos y golosos - Al señor Jeremías Peces le gustan mucho los ratones - El pequeño ratón movió su larga cola y comenzó a acicalarse con las patitas delanteras.
-¿Como se te ha ocurrido ese nombre? - Pregunto el muchacho acercándose y sentándose a su lado, entre las plantas que no paraban de moverse de un lado para otro. El muchacho observo ligeramente hechizado como Lysander acariciaba al pequeño ratón, aquella singular muchacha hacía sentir a cualquiera, una paz aterciopelada y tranquila, le hacía sentir cómodo y relajado, como si las preocupaciones de la vida no fueran demasiado importantes y solo existiera ese momento, el presente.
-De los cuentos de Beatrix Potter, en realidad fue una bruja que podía hablar con los animales - Lysander sonrió - Ellos le contaban sus aventuras y ella lo escribía, fue muy famosa, incluso en el mundo muggle - La muchacha bajo la mirada con suavidad - El cuento del señor Jeremías Peces, era mi preferido.
-Entiendo
- Claudio sonrió melancólico. Lysander volvió a alzar la mirada y observo el pálido y triste semblante de Claudio. Su blanca mano se fue dirigiendo lentamente hasta la de Claudio y el entrelazo con suavidad mientras una sonrisa cálida se formaba en su rostro; Claudio observo las manos entrelazadas con ojos sorprendidos y un ligero rubor cubrió sus pálidas mejillas.
-¡Claudio!
Claudio y Lysander apartaron la mirada y la dirigieron hacia la salida. James acababa de aparecer con la respiración entrecortada y completamente empapado. Claudio se levanto y observo con sorpresa como James se adentraba en el invernadero arrastrando los pies con dificultad. Lysander lentamente se levanto y tras dejar al pequeño ratón en una de las macetas escondidas, agarro al señor Jeremías Peces y salió del invernadero, no sin antes mirar a Claudio y sonreírle cálidamente. Claudio y James se quedaron completamente solos, la lluvia caía con furia sobre las cristaleras y los relámpagos iluminaban el lugar. James se adelanto lentamente, apoyando la escoba sobre la pared y sin apartar la mirada de Claudio, que lo observaba al otro lado del invernadero.
-¡Lo siento! - grito el muchacho cerrando los puños y con el rostro crispado por la emoción - ¡Siento que mi conducta te haya separado de nosotros! ¡Siento que mis estúpidos celos y mi egoísmo me hayan cegado! - Claudio se mantenía erguido y pálido como una estatua - Pero solo quiero que volvamos a ser los de antes, porque sin ti, el grupo esta incompleto - James pudo distinguir como las manos de Claudio temblaban - ¡¿Entiendes?! - James lo observo suplicante - ¡Incompleto!
-¡Basta!
- Claudio había golpeado una maceta con el pie, la maceta se hizo añicos. James lo observo paralizado, Claudio jamás se había comportado de aquella manera - ¡Tu no lo podrías entender! - El muchacho se tapo la cara con las manos.
-¿Qué?
- James lo miro con ojos confusos.
-Soy todo lo que detestas, James - Claudio alzo los ojos, James pudo comprobar que estaban ahogados en lagrimas que el muchacho evitaba liberar - Pertenezco al mundo que tanto detestas y odias - James se acerco a su amigo y lo agarro por los hombros mientras le obligaba a mirarle a los ojos.
-Jamás podría detestar a uno de mis mejores amigos - James apretó los dedos sobre los hombros de Claudio - Yo te conozco Claudio, se quién eres - Claudio volvió a bajar la mirada, evitando el contacto con James - ¿Que te está sucediendo?
-Mi cumpleaños fue en navidades - James arqueo una ceja - Cuando Hero estuvo en el orfanato recibió una carta, era una carta dirigida a mí que debía serme entregada en mi mayoría de edad - Claudio alzo los ojos y suspiro, decidido a decir la verdad, James aguanto la respiración, sin poder descubrir lo que estaba sucediendo y esperando con expectación lo que Claudio estaba a punto de contarle
- No me llamo Claudio, James - El mayor de los Potter lo observo seriamente - No soy Claudio Clawson, ese solo era un nombre que me puso tu padre - James se separo cada vez más confuso - Me llamo Remo Kiillian, mis padres son irlandeses y están en Azkaban - Claudio sonrió débilmente - Supongo que te preguntas porque están en Azkaban - James se mantuvo quieto, con el rostro pálido como la mismísima muerte - Están acusados de asesinar a cinco muggles y torturar a otros tantos - Claudio observo como la lluvia caía sobre las cristaleras.
-Fueron Mortifagos.
Contiuanara...
¡Hola mis queridos lectores y lectoras!
¡Que bien sienta actualizar! ¡Me encanta! ¿A ustedes no? :)
Bueno sé que después de este final van a querer matarme en todos los sentidos, van a odiarme por terminar el capitulo ahí, pero es que si no actualizaba hoy me ibais a matar y yo iba a morirme de la impaciencia. Bueno la cuestión es que poco a poco todo se va colocando en su lugar. Espero que hayan disfrutado de este capítulo que es el numero veinte, ¡Dios mío! ¡Increíble! Llevo veinte capítulos es todo un record.
Bueno en el próximo capitulo, James y Claudio tendrán una larga conversación que nos pondrá al corriente de todas esas dudas que corroen vuestras preciosas neuronas, Hero tendrá un encuentro con una persona... (Quien podrá ser??) y bueno no quiero dar más detalles porque aun tengo que aclararme con algunas cosas del capítulo....
Bueno, solo puedo dar miles y miles y millones de gracias a todos mis lectores, a los 112 personas que la han puesto en favoritos y a las maravillosas, maravillosísimas ¡Esplendidas personas! Que comentan mis capítulos, sobre todo aquellos fieles lectores que no me han dejado en un solo momento. Miles de gracias.
Shadei, Regina Barboza, Monn, Lucho, Tatiana Wuisley, guada granger, SusiiPotter, muchísimas gracias por comentarme en casi todos mis capítulos, de verdad que espero que la historia os siga emocionando porque a mí me emocionan vuestros comentarios. Podría mencionar a otros miles de personas que también han comentado (Pero entenderme, tardaría siglos en poneros a todos) De todas maneras esta historia está dedicada a cada uno de vosotros.
PD: Le puse algo mas al titulo porque me resultaba un poco soso, la herencia del azabache (porque los varones potter tienen el pelo azabache) que os parece? no se me ocurre nada! soy pesima! que opinan?
Miles y miles de besos mágicos para todos.
Vuestra fiel escritora.
Irene
Pluma cisne.