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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 21

*- Mi cumpleaños fue en navidades - James arqueo una ceja - Cuando Hero estuvo en el orfanato recibió una carta, era una carta dirigida a mí que debía serme entregada en mi mayoría de edad - Claudio alzo los ojos y suspiro, decidido a decir la verdad, James aguanto la respiración, sin poder descubrir lo que estaba sucediendo y esperando con expectación lo que Claudio estaba a punto de contarle

  • No me llamo Claudio, James - El mayor de los Potter lo observo seriamente - No soy Claudio Clawson, ese solo era un nombre que me puso tu padre - James se separo cada vez más confuso - Me llamo Remo Killian, mis padres son irlandeses y están en Azkaban - Claudio sonrió débilmente - Supongo que te preguntas porque están en Azkaban - James se mantuvo quieto, con el rostro pálido como la mismísima muerte - Están acusados de asesinar a cinco muggles y torturar a otros tantos - Claudio observo como la lluvia caía sobre las cristaleras.*

-Fueron Mortifagos.

James sintió que se mareaba exageradamente y tuvo que apoyarse en una de las largas mesas de madera. Miro a Claudio con ojos confusos, sin poder comprender ni una palabra de lo que acababa de decirle. Su respiración era seca y entrecortada, repasó las palabras de Claudio lentamente: su mente lo había entendido pero por otra parte se resistía creerlo. Claudio sonrió melancólicamente delante de él mientras aquellos ojos llorosos intentaban aguantar las rebeldes lágrimas que resistían.

-Ahora comprendes - Murmuro Claudio en un susurro - Me aborrezco sin necesidad de ver esa cara de decepción que se ha creado en tu rostro

  • El muchacho aparto un mechón de pelo de la cara y desvió la mirada - Es suficiente castigo tener que cargar con esta noticia, no quiero ver la decepción en vuestros rostros - James había salido de sus ausentes pensamientos y clavo los ojos en Claudio - Tampoco voy a aceptar vuestra caridad por pena...

-¡¡Basta!!

  • James le dio un golpe a la mesa con su puño derecho, que enseguida se puso de color rojo sangre - ¡¡¿Eso es lo que piensas?!! - Claudio había cerrado la boca y observaba ligeramente sorprendido al muchacho rabioso que se alzaba ante él - ¡¿Crees que a partir de ahora te dejaremos de lado?! ¡¿Que te humillaremos?! - James se mordió la lengua mientras su rostro se crispaba - ¡¡Pues siento decepcionarte Claudio Clawson o Remo Killian!! ¡¡Me es indiferente como te llames!!

-James...

-¡¡Me has ofendido!! - Claudio pudo ver como un manto de tristeza cubría el rostro de James - ¡¡Si eso es lo que piensas!! ¡¡Entonces es que no me conoces!! ¡¡Ni lo mas mínimo!! - James se había girado y apoyaba los brazos en la mesa - ¡¡Yo no voy dejando a mis amigos en la estacada!! ¡¿Eso es lo que opina la gente de mí?! - Claudio pudo darse cuenta de que el cuerpo de James temblaba - ¿Eso es lo que opinas de mi? - La voz de James se había apagado como un murmullo.

Ambos amigos se habían quedado en silencio mientras la tormenta seguía cayendo sobre ellos y el ruido de las gotas que impactaban el cristal se hacía cada vez más agudo y sonoro. Claudio había palidecido a tal extremo que parecía un muerto viviente, sus ojos estaban fijos en la figura desgarbada de James, que se mantenía girada y temblorosa. Lentamente el muchacho se giro, mientras su cabello azabache y mojado se pegaba a su rostro. Ambos amigos volvieron a encontrarse con sus ojos, no sabían explicar exactamente lo que sentían en ese momento: alegría, tristeza, confianza, miedo; un sin fin de sentimientos contradictorios que libraban una batalla interna, pero esas batallas internas son las que tenemos que librar cada uno de nosotros y son esas batallas las que en un futuro nos definirán como personas.

-¿Vas a rendirte? - La voz entrecortada de James se quebró en el aire - ¿Vas a escoger el camino fácil? - Claudio se mantenía quieto como una estatua - El de la víctima de un pasado trágico, que no permite la ayuda de nadie, que se cierra porque tiene miedo de ser herido - De alguna manera, esas mismas palabras que salían de la boca de James, eran las que el propio James necesitaba para sí mismo

  • ¿O vas a agarrar las riendas de tu vida y vas a decidir quien serás en el futuro? - James pudo descubrir como una lagrima caía por la mejilla de Claudio y se deslizaba hasta su barbilla.

-James...

-Yo era amigo de un Claudio que era capaz de lograr cosas imposibles - James se fue acercando lentamente - Yo era amigo de un Claudio que no tenía miedo de decir quién era, que burlaba al destino porque él era quien decidía...-James agarro a Claudio por los hombros y lo zarandeo con fuerza - El miedo a que nos decepciones es solo una excusa, para no enfrentarte a ti mismo - James sonrió suavemente mientras las gotas de agua caían de su pelo a su ropa - Pero yo voy a ayudarte - Claudio emocionado, su labio inferior temblaba ligeramente y sus mejillas comenzaban a encenderse - Claudio Clawson, Remo Killian, son solo nombres, tu eres mucho más que un nombre.

Se hizo el silencio y entonces un trueno resonó con fuerza, estremeciendo los invernaderos con su sonido mientras varios relámpagos resplandecían en el cielo. Cuando la luz hubo menguado, algo cambio en el escenario y una sensación cálida recorrió el espacio. Claudio había abrazado con fuerza a James, como un niño asustado y tembloroso; James abrió los ojos completamente anonadado, sorprendido por el abrazo, el muchacho no estaba acostumbrado a tener ese contacto con sus mejores amigos, pero aquella muestra inesperada de vulnerabilidad que le mostraba Claudio, hizo que James sonriera con suavidad y dejo que el muchacho desahogara su frustración. Aquel momento se hizo eterno, solo se escuchaba la lluvia y los suaves sollozos de Claudio que intentaba disimular mientras su espalda temblaba, pero tras unos minutos el muchacho se separo ligeramente avergonzado.

-Ni una palabra sobre esto - Claudio consiguió gesticular esas palabras mientras se limpiaba la nariz y los ojos con la manga de capa - Eres capaz de gritar por todo el colegio que he tenido un momento de debilidad emocional - Murmuro el muchacho, James iba a abrir la boca pero Claudio le interrumpió - Y no digas que las chicas adoran ver a los muchachos llorar, porque no pienso tragarme el cuento - James se mordió la lengua y resoplo, Claudio le conocía demasiado bien. Después de todo, aunque Claudio fuera un chico especial y extraño en algunos sentidos, era un chico y como chico odiaba que esos pequeños momentos de debilidad salieran a la luz.

James sonrió y negó suavemente mientras se sentaba encima de la mesa, Claudio le imito y ambos amigos se quedaron observando las enormes macetas cubiertas de enredaderas. James no necesitaba decirle nada mas a Claudio, ambos lo entendían todo, los muchachos no están acostumbrados a dar grandes explicaciones ni a dar rienda suelta a sus emociones. James de alguna manera le había demostrado que él iba a estar ahí, que nada iba a cambiar y que no era solo un problema personal, era un problema de todos y cada uno de los integrantes del grupo de los merodeadores. Quizás James era un chico, en algunos sentidos, algo egoísta, a veces muy testarudo y no pensaba las cosas, actuaba sin antes reflexionar sobre las consecuencias que podrían acarrear sus acciones, pero era un chico de corazón noble que estaba dispuesto a darlo todo por defender en lo que creía correcto, quizás algo infantil e inconsciente, pero bueno después de todo.

-¿Iras a verlos algún día? - Pregunto James lentamente. Claudio se quedo meditando la respuesta unos minutos y luego asintió de manera positiva - ¿Pronto? - James coloco su mano en el hombro de su amigo.

-No lose - Claudio suspiro suavemente - Es demasiado reciente, aun no lo he asimilado realmente, necesito practica y quizás algún día, tenga el valor de enfrentarles y de ir a Azkaban - Claudio giro sus ojos y lo miro - Pero no sé si tenga el valor de reconocerles que soy su hijo, no sé si merecen saberlo - Murmuro el muchacho bajando la cabeza - Me avergüenza saber de dónde procedo y no puedo evitar pensar...

-Eh

  • James le paró enseguida - No es la manera más divertida de conocer a tus padres, pero de alguna manera lo son - Claudio negó con la cabeza - Pero el hecho de que sean las personas que te han dado la vida no significa que tu tengas que ser como ellos, ni que tengas que pagar por sus errores - James paró en seco, de repente la imagen de su padre le vino a la cabeza; Claudio alzo los ojos, sorprendido por la pequeña interrupción - Quiero decir...- James se aclaro la voz y volvió a la realidad - Está claro que tu eres una persona rara...-Claudio arqueo una ceja sin saber si eso era un cumplido o un insulto

  • Estudias sin parar, prefieres quedarte encerrado con tus libros que salir con chicas, te obsesionas con el futuro, eres puntillista y sabelotodo -Hizo una pausa- Pero en el fondo, lo único que has ido buscando es calor humano - James le dio unas palmaditas en el hombro - gente que te aceptara sin replicas y quizás yo no soy el más indicado en decirte nada...-James puso los ojos en blanco - Pero tu ambición de convertirte en alguien no va a convertirte en mejor persona, ni va a conseguir que te queramos mas, ya eres alguien importante.

-¿Desde cuándo hablas de esa manera? - Claudio lo observaba con la boca abierta - Estas muy raro últimamente...-James tartamudeo varias veces - ¿Quién te ha lavado el cerebro?- James estaba ligeramente avergonzado e instintivamente le dio un golpe en las costillas - ¡Ah!

  • Claudio lo miro con indignación - ¿A que ha venido eso?

-Te estabas haciendo el sabelotodo como siempre - Contesto James con la nariz ligeramente alzada y los brazos cruzados bajo el pecho - Debería haberte dejado con Lysander y su sapo viscoso - Claudio le dio un suave golpe amistoso y sonrió con resignación

  • Por cierto...- James comenzó a tocarse el cabello con nerviosismo mientras sus ojos iban de un lado para otro - Esa odiosa...esa odiosa chiquilla es una mala influencia.

-¿Quien?

  • Claudio arqueo una ceja divertido pero sabía perfectamente de quien estaba hablando James - ¡Oh! ¿Hero? - El muchacho se hizo el tonto y James carraspeo ligeramente - Es como una hermana pequeña, ha tenido una infancia difícil y yo siempre he sido un poco mas indiferente a los problemas de la vida, así que le he intentado proteger - Hizo una pequeña pausa - Pero Hero es una chica que vive las cosas con demasiada intensidad...-Claudio miro a James de reojo y sonrió - Pero últimamente me he dado cuenta de que ha crecido mucho y esta mas...

-¡No lo digas! - James se tapo los oídos rápidamente y comenzó a tararear una canción mientras Claudio sonreía a su lado - Espero realmente que lo estés diciendo en broma - Comento el muchacho azorado - Hero es una chiquilla, que tiene cara de niña inocente pero luego mata con la mirada - James hizo que le entraba un calambre - Con esa mata de pelo inmensa que tiene, podríamos hacer alfombras - Comento irónico, Claudio arqueo una ceja - Unos ojos tan diminutos que casi no se ven, una boca grande, unas manos y pies tan pequeños, ¡Esta mal proporcionada! - James se despeino con rapidez el cabello.

-Suena como si intentaras convencerte a ti mismo, James - Comento Claudio con voz tranquila pero picara al mismo tiempo. El muchacho lo miro con sorpresa, se señalo mientras su boca se abría de par en par - Pero creo que estas equivocado, no creo que sea una belleza, no es ni la mitad de guapa que muchas chicas con las que has estado, pero tiene algo especial que la hace única - Se quedo pensativo durante unos segundos - Es una niña con ángel - Señalo Claudio mientras la cara de sorpresa de James aumentaba.

De repente la imagen de Hero voló hacia la cabeza de James, aquella imagen que había presenciado en el orfanato varias semanas atrás, donde Hero estaba subida sobre las escaleras, con aquella sonrisa suave y amplia que se formaba en su rostro mientras los niños corrían a su alrededor; aquella palabra había resonado anteriormente en sus oídos. Como el ama de llaves le había repetido las mismas palabras ''Es un ángel''

*-Chorradas

  • Consi*guió gesticular el muchacho mientras balanceaba las piernas de manera nerviosa - Espera, tiempo muerto - Le interrumpió - Estábamos hablando de cosas mucho mas importantes - Dijo alzando la voz con rapidez e intentando evitar continuar con aquel tema - Como por ejemplo, a partir de ahora... ¿Como deberíamos llamarte? - Pregunto el muchacho tocándose la barbilla con un dedo, pensativo.

-¿Eh?

  • Claudio lo observo confuso. James sonrió de manera picara. Como siempre, James conseguía que cualquier problema de inmensidades catastróficas se convirtiera en algo natural y sencillo. Claudio negó con la cabeza; no podía comprender como James podía pasar de ser aquel chico maduro, con aquella gran oratoria de ideas, de principios tan fijos y claros, a convertirse en aquel muchacho despreocupado y relajado, que no temía absolutamente nada de la vida.

-¿Qué prefieres? - Pregunto con naturalidad, Claudio seguía sin entender la pregunta de su mejor amigo - ¿Claudio o Remo?

Mientras tanto, las enormes puertas de entrada del castillo volvieron a abrirse y Hero entro en el recibidor, completamente empapada. La muchacha se quedo varios minutos de pie, con la mirada en el suelo, mientras respiraba entrecortadamente; de su ropa caían hilos e hilos de agua cristalina mientras el larguísimo pelo de color cobrizo se convertía convertido en un castaño oscuro, debido a la humedad del agua. La muchacha temblaba ligeramente, una mezcla de frio y emociones se había apoderado de su pequeño cuerpo y la muchacha no podía hacer otra cosa que temblar y sentir como le fallaban las rodillas. Hero comenzó a caminar hacia el gran comedor, se escuchaba el sonido de los platos y tenedores, que resonaban alegremente, dando a entender que la cena ya había comenzado. La muchacha se quedo plantada en una esquina de la puerta y observo el iluminado comedor, repleto de estudiantes; pudo distinguir a Lysander en la mesa de Ravenclaw y a la picara Lily al otro lado, en la mesa de Gryffindor, parecía que había olvidado su enfado y conversaba con varios compañeros.

Al ver a su mejor amiga no puedo evitar recordar aquel momento tan intimo que habían tenido ella y James en los jardines, sintió un escalofrió que le recorría desde la nuca hasta los dedos de los pies, como una fuerte corriente eléctrica. La muchacha se aparto de la puerta rápidamente, había perdido completamente el apetito. Comenzó a caminar hacia la escalera, arrastrando los pequeños y mojados zapatos por el suelo, mientras sentía como una fuerte melancolía la arrastraba. Se dio un pequeño golpe en la cabeza mientras subía las escaleras.

*Idiota. Idiota. Idiota.*Maldecía su cabeza una y otra vez mientras su cabeza reproducía aquel suave beso que James le había dedicado bajo la lluvia; pero a pesar de aborrecer aquel sentimiento, parecía que a su mente le gustaba reproducir ese momento, una y otra vez a cámara lenta. Se sentía ridícula, solo había sido un beso en la frente, un simple y único beso en la frente, cualquier padre besa a su hija en la frente, cualquier amigo puede besar a su amiga en la frente, pero James no era su amigo. A diferencia de James que debía ser un medio experto en asuntos físicos, aunque no del corazón; ella no lo era, en absoluto, no tenía ni la mas mínima idea; había evitado enamorarse desde que tenía uso de razón y jamás había sido besada. Cualquier persona que pudiera ver a Hero por primera vez, pensaría que era una chica de carácter fuerte y valiente, que no tenía miedo a probar experiencias nuevas y por supuesto que conocía a los hombres, pero era todo lo contrario. A diferencia de Hero, Lily se había enamorado, pero la reacción que Lily había tenido más tarde, provocada por el amor había sido completamente distinta a la de Hero; Hero procuraba cerrarse y crear una muralla, Lily prefería abrirse e intentaba matar amores con otros amores; en este caso, la más inteligente era Lysander, no parecía una muchacha preocupada por los problemas amorosos y en cierta manera Lysander creía que había temas más importantes que el amor, pero la muchacha después de todo era un ser humano y una mujer, Lysander tan solo mantenía la paciencia, porque sabía que cada cosa llega a su momento y no hay que correr para buscarlo, ni cerrarse para no encontrarlo.

*¡Eso debe ser! -*Pensó la muchacha sonriendo un poco más tranquila *- Como Potter no es mi amigo, el beso me ha tomado por sorpresa y por eso me siento así -*La muchacha hizo una pausa repentina en su mente *- ¿Verdad? -*Su cabeza se quedo en blanco, como si no hubiese respuesta a aquella simple pregunta. De repente comenzó a sentir una rabia familiar, que surgía desde su vientre y subía por su garganta.

-¡Realmente! ¡¿Quien me manda a mí ir a hacer entrar en razón a Potter?!

-Es una buena pregunta, señorita Eyre - La muchacha se giro con la rapidez de un rayo y se tapo la boca asustada, como siempre, sus pensamientos habían salido de sus labios como llamas ardientes - Venga a mi despacho, le daré té caliente y podrá secar su ropa - La muchacha observo como el atractivo profesor de defensa comenzaba a subir las escaleras. La muchacha trago saliva, no quería se castigada por el nuevo profesor, con el que aun no había tenido clase.

¡Pensara que estoy loca!

La muchacha le siguió por los silenciosos pasillos, el sonido del alegre comedor comenzó a desaparecer tras su espalda y de alguna manera, la pequeña Hero sintió una pequeña presión en el pecho. El profesor se giro en algún momento y sonrió de manera tranquilizadora, haciendo que Hero se sintiera aun más confusa. Al fin, tras subir las últimas escaleras del tercer piso y girar a la derecha, llegaron a su despacho y el profesor abrió la puerta, invitando a Hero para que entrara. La muchacha observo a su alrededor.

Se trataba de un despacho circular con una ventana que daba a los terrenos del colegio, en el centro había una mesa de madera oscura y antigua, varios pergaminos enrollados se encontraban sobre ella, un tintero, una larguísima pluma de pavo real y varios libros de tapas oscuras. Las paredes de piedra se encontraban desnudas y sin decoración, parecía que el profesor no había traído mucho en su maleta, no había ni una sola fotografía, a diferencia del profesor Billintong que había poblado el despacho de fotografías en movimiento. Dos sillas estaban colocadas delante de la mesa y bajo ella una especie de alfombra persa. A la derecha del despacho, había una especie de armario mueble, encima había una especia de instrumentos que se movían lentamente y hacian un sonido metálico, se trataban de detectores de tenebrismo, un sensor de ocultamiento y un chivatoscopio que se mantenía en silencio. A la derecha había un espejo que parecía murmurar cosas, aunque la muchacha no estaba segura de si era su propia cabeza la que le estaba produciendo esa sensación. Pero lo que más llamo la atención de Hero, fueron una especie de botes de cristal, de una geometría extraña y en su interior, sin fin de mariposas negras que revoloteaban de un lado para otro.

-Siéntate

  • Le invito el profesor cerrando la puerta y quitándole la capa empapada; la dejo tendida sobre la otra silla y con un movimiento de varita comenzó a secarla, tras unos minutos se alejo hacia un pequeño mueble, saco dos tazas de té y una tetera blanca. Hero lo observaba en silencio, sentada con la espalda recta y el rostro pálido. Cuando el té estuvo listo, el joven profesor le tendió su taza de té caliente y la muchacha la agarro entre temblores de frio
  • Beba, le hará entrar en calor - La muchacha sonrió tímidamente, realmente deseaba irse a su habitación y tirarse en la cama.

-Yo no he hecho nada malo, profesor - Comento la muchacha alzando la voz suavemente. Dio un sorbo al té y observo con sorpresa como el calor del té relajaba su cuerpo y sacaba su ropa completamente, el profesor la observaba y sonrió al ver la expresión de la muchacha.

-No debe preocuparse señorita Eyre - Contesto el profesor dejando la taza en su mesa - Solo pensé que se encontraba en apuros, es mi deber ayudarla como profesor - La muchacha medito las palabras y dio otro sorbo al té, decidida a permanecer callada y no entorpecer la situación - ¿De dónde es, señorita Eyre? - Le tendió un pequeño plato de porcelana, Hero observo maravillada las pequeñas pastas, se trataban de sus dulces favoritos de Honeydukes.

-De Londres, señor - Contesto la muchacha sin temor y tomando uno de los pequeños dulces. El profesor dejo el pequeño plato a su lado y siguió observando a la muchacha con rostro tranquilo y calmado.

-Es la mejor alumna en defensa de su curso - La muchacha fijo sus ojos en el rostro cincelado del profesor, por primera vez interesada - Espero que su nivel pueda seguir ascendiendo en el futuro, podría llegar a ser un excelente auror - La muchacha sonrió levemente, no estaba segura de que eso fuera cierto, pero tampoco podía negar que se le diera bien esa asignatura - Sus padres deben de estar muy orgullosos de usted, señorita Eyre - La muchacha trago saliva, pero no bajo la mirada, estaba demasiado acostumbrada a ese tipo de conversaciones.

-Soy huérfana, profesor - Contesto con sencillez - No conozco a mis padres, me eduque en un orfanato - Para su sorpresa, el profesor no hizo los típicos comentarios de pésame que le hacian todo el mundo y que a ella le resultaban tan molestos, de alguna manera eso le agrado, odiaba que las personas sintieran lastima por su condición.

-Yo también fui huérfano, señorita Eyre - El profesor sonrió suavemente desde su asiento, al otro lado de la mesa, sus ojos se encontraron con los de Hero y la muchacha sintió una pequeña calidez pero también un repentino miedo - Es esperanzador, encontrar personas como usted en este colegio - Comento con tranquilidad, la muchacha dio otro sorbo a su te que comenzaba a enfriarse.

-Perdone que le haga esta pregunta - Comento la muchacha de repente, aquel profesor no le desagradaba, pero sentía que intentaba sacarle información sobre su vida y era algo que realmente no le emocionaba, para empezar porque no le gustaba hablar sobre sí misma - Usted no es extranjero, ¿Verdad?

Pero de repente la puerta se abrió de repente, Hero se giro sorprendida y extrañada, de la rapidez del movimiento estuvo a punto de tirar la taza con el té ya frio. Pero el rostro de Hero solo pudo mostrar sorpresa cuando vio a Scorpius Malfoy delante de ella, en el umbral de la puerta, con la camisa de uniforme a medio poner y la respiración entrecortada. Scorpius al ver a Hero palideció y comenzó a colocarse la camisa, tras unos minutos de silencio, el muchacho volvió a mostrar su rostro pálido y tranquilo que Hero estaba acostumbrada a ver en los pasillos. La muchacha se giro para ver al profesor, extrañada por la repentina visita que había echo el Slytherin al profesor de defensa, la muchacha solo pudo observar como una sonrisa tranquila se formaba en el rostro del profesor mientras miraba a Scorpius, pero Scorpius Malfoy no parecía muy contento.

-El señor Malfoy tiene que cumplir un castigo - Comento el hombre con tranquilidad, levantándose y caminando hacia la puerta - Siento tener que despedirla tan pronto, señorita Eyre - La muchacha negó con la cabeza, de alguna manera agradeció a Scorpius, su repentina aparición; estaba demasiado cansada, solo quería meterse en la cama y desaparecer del mundo por algunas horas.

-No se preocupe, profesor - La muchacha tomo uno de los dulces con disimulo y los metió en uno de los bolsillos de su túnica, dejo la taza de té sobre la mesa y comenzó a encaminarse hacia la salida del despacho - Buenas noches - Susurro con educación, el profesor le dedico una amable sonrisa como respuesta.

La muchacha paso al lado de Scorpius, pero este no le dijo nada, ni siquiera la miro, la muchacha se sintió algo disgustada por su comportamiento tan frio, aunque era de esperar y no debería sorprenderla, Scorpius y ella no es que fueran grandes amigos precisamente. La muchacha cerró la puerta tras de sí y comenzó a alejarse con una sonrisa más tranquila y soñolienta, paso por los pupitres de la clase de defensa, pero entonces sus ojos se fijaron en uno de los pequeños relojes que había en una de las repisas de las ventanas y entre todos los libros. El reloj mostraba las nueve de la noche, la muchacha se giro sorprendida y observo el despacho y sus paredes.

¿Que tipo de incumplimiento de normas había podido hacer Malfoy para que aquel profesor tan jovial, le hubiese puesto un castigo? ¿Y porque a las nueve de la noche?

James entro en la sala común con el rostro encendido. La sala común se encontraba completamente vacía, todo el mundo debía estar cenando en el gran comedor; pero aunque la tripa de James le exigía comer algo, el muchacho la ignoraba completamente, ya tendría tiempo de ir a las cocinas a medianoche. El muchacho había salido del castillo en mitad de la noche y había subido a la lechuceria con rapidez y en la oscuridad, escribió con rapidez en un trozo de pergamino y después de atarlo a la pata de su lechuza, esta salió volando en la negrura de la noche. James se quedo sentado en cuclillas, observando el fuego de la chimenea y esperando con impaciencia a que algo apareciera. Comenzó a pasear por la habitación, deseando que su lechuza no se hubiese perdido y pudiera hablar con esa persona antes de que llegaran el resto de sus compañeros de casa. Se volvió a poner de cuclillas, inclinándose hacia las tenues llamas de la chimenea, comenzó a despeinarse el cabello, exasperado por perder el tiempo y de su boca empezaron a salir palabrotas.

-James, Por Merlín - Una voz hizo que James se girara emocionado - ¿Que tipo de vocabulario es ese? - James pudo distinguir el rostro de su padre que se iba formando sobre las llamas y las cenizas de la chimenea - Espero que no te haya oído tu madre - James noto la mirada de su padre clavado en su rostro, pero aquellos ojos de color tan peculiar no se distinguían por las cenizas - ¿Que sucede?

-Ya lo sabes - Contesto James arrugando el entrecejo y acercándose un poco mas - Te lo explique en la cara, con lujo de detalles - Pudo vislumbrar una mueca en el rostro de Harry - Es tu turno darme una explicación, papa - Murmuro James cruzándose de brazos - La exijo - Se quedaron unos minutos en silencio. Entre las llamas, James pudo distinguir como su padre buscaba las palabras.

-Los Killian eran mortifagos que habían escapado, como otros muchos mortifagos - Hizo una ligera pausa - Los primeros años de mi carrera como auror, nuestro departamento se basaba prácticamente en encontrar mortifagos que habían ido desapareciendo de la faz de la tierra, pero solo estaban escondidos. Los Killian fueron los que mas nos costo encontrar, incluso mas que los que se habían refugiado en la India, se escondían en Irlanda del Norte - James lo observaba atentamente - Yo mismo los capture después de casi siete años de búsqueda, pero no contaba con algo...

-Claudio

  • Murmuro James - Quiero decir, Remo - Rectifico el muchacho rápidamente.

-Exacto

  • Harry sonrió devilmente - Tenia unos meses mas que tu, yo acaba de ser padre y no pude sentir una gran pesar por ellos, estuve apunto de dejarlos en libertad, pero el resto de aurores consiguió encontrarme y no hubo forma de convencerles - Harry lo observaba con mirada triste - Habia muchos mortifagos desquiciados por el odio, el poder y el dinero, pero cuando aquella mujer me miro a los ojos y me entrego a aquel bebe, no pude hacer otra cosa que encargarme de el, deseaba ayudar a aquel diminuto ser a forjarse una vida.

-¿Porque no me lo dijiste?

-Al principio no sabia que hacer con él, pensé en darlo a alguna familia mágica, pero si sabían su procedencia iban a negarse completamente - Comento Harry, evitando la respuesta de James - Entonces conocí a la señora Bennet, directora de un bonito orfanato en el centro de Londres, había ya varios niños viviendo allí, tres años mas tarde, llegaría Hero - James clavo su sorprendida mirada en el rostro en llamas de su padre, ¿Entonces durante todo este tiempo, su padre sabia quien eran Hero y Claudio? -¿Nunca te preguntaste porque Claudio tenia siempre sus libros pagados y sus cosas del colegio ya reservadas?

-El me decía que lo pagaba el orfanato - Murmuro James.

-Eso es lo que le hice creer - Contesto Harry suavemente - Yo estuve atento a cada detalle de su crecimiento y le ayudaba en lo que podía, aunque el jamas supo quien era yo ni lo que hacia - James lo observaba fascinado - Por eso, cuando tras tu primer año en Hogwarts, me presentaste a tus nuevos amigos, no pude creer lo que veían mis ojos, te habías echo amigo de Claudio, por arte del destino - Harry sonrió devilmente - Decidí guardar el secreto un poco mas.

-Entiendo

  • Murmuro James no muy convencido - De todas maneras, es imperdonable que no me lo hubiese contado - James arrugo el entrecejo con indignación - Después de todo casi pierdo su amistad por no saber la verdad - Murmuro el muchacho muy bajito.

-¿Hubiese cambiado algo? - Pregunto Harry con calma - Ya sabes la verdad, has aprendido que nos convertimos en lo que decidimos ser, somos nuestras propias elecciones - Harry y James se miraron, padre e hijo se miraron durante unos segundos - Siempre he estado orgulloso de ti James, siempre has tenido un noble corazón y eso significa que e echo un buen trabajo como padre.

-¿Aunque a veces me burle de los demás? - Pregunto James con voz entrecortada, Harry asintió levemente y varias cenizas cayeron entre las llamas - ¿Aunque no sepa que hacer en el futuro? - Harry asintió

  • ¿Nunca quisiste que fuera de otra manera? ¿Como tu? - Harry sonrió calidamente y negó con la cabeza.

-Doy gracias por que no seas como yo, James - Harry observaba a su hijo mayor con ternura - Es hora que dejes atrás a este James y comiences a ser el otro James, el que hay dentro de ti mismo, que no tiene miedo de ser como es - James trago saliva con fuerza - Eres una persona con tus propias cualidades y tus propios errores, tu eres único James, como lo somos todos.

-¡Que charla mas aburrida! - De repente, James vio como otra cara se iba formando al lado de la de su padre. El alegre rostro de Ted Lupin apareció con una sonrisa de oreja a oreja - ¡James! - James pego un salto, sorprendido por la repentina aparición de su adorado Ted - ¡Oye tienes que venir a salvarme! Las mujeres comienzan a volverse locas con tanta boda.

-Te dije que no era buena idea - Comento James con una sonrisa ladeada y divertida - La mujeres de esta familia tienden a la locura, son unas locas posesivas, perfeccionadoras y chantajistas.

-Llevan media hora discutiendo por los vestidos de las damas de novias - Comento el muchacho con cansancio - ¿Desde cuando a tu madre le gusta el rosa? - Pregunto Ted alzando una ceja con desesperación.

-Adivino, Tía Fleur quieren que vayan de azul y mi madre para llevarla la contrario, supone que las damas de honor quedaran mejor si van de rosa - James sonrió de manera lobuna - ¿Me equivoco? - Ted lo observo con sorpresa, abriendo sus ojos con admiración - Practica

  • Comento James con chulería.

-James, por Merlín - Murmuro Harry negando con la cabeza - Bueno, tu abuela ha preparado un maravilloso estofado con patatas, mi estomago esta apunto de morir por el hambre - Padre e hijo se volvieron a mirar y James sonrió con calma - Dale recuerdos a todos de mi parte, hijo.

-Adiós James - De despidió Ted con una sonrisa. James observo como el rostro de ambos hombres comenzaba a desaparecer entre las llamas, hasta que solo quedaron las cenizas y la pequeña lumbre. Se tendió en el suelo y observo el techo lleno de tapices de la sala común, se mantuvo así varios segundos, con la mente en blanco mientras el calor de la sala subía hasta sus mejillas. De repente un sonido hizo que el muchacho se alzase y observo a su alrededor con una mueca de dolor, otro sonido salio desde su tripa y el muchacho se puso en pie torpemente.

-Quizás aun hay patas de pollo - Comento James saliendo por el gran retrato y encaminándose hacia el gran comedor mientras los rugidos de su tripa comenzaban a ser mas fuertes y exagerados.

Continuara...


¡Hola lectores, Lectoras!

¡Aquí estoy con el capitulo, numero veintiuno! ¿Que les ha parecido? ¡Son doce paginas eh!

Bueno, este ha sido un poco aclarador de los capítulos anteriores y bueno con algún detalle que nos ha dejado en suspenso, como el momento entre Hero y nuestro querido, atractivo y joven profesor de defensa.

Bueno en el próximo capitulo, (a no ser que cambie cosas de repente y me de la inspiración jaja) Habrá una divertida pelea con los merodeadores, momento entre los dos hermanos y Hero, una noticia de Neville Longbotton, la aparición de alguien ¿Importante para Albus? (Quien sabe) Bueno aquí les dejo con muchas pistas, no se podrán quejar eh.

Ur gente: ¿Claudio y Remo? Cual prefieren?, Remo suena mas de ma go, pero Claudio es mas musical, di ganme.

Bueno en cuanto a los amoríos, tengan paciencia, hay mucha información y mucho que contar porque todo a su debido tiempo, me encantaría que los capítulos fueran mas largos pero es que, si no no actualizaría en mi vida. Bueno Lily y Lorcan tendrán una acercamiento dentro de poco, Rose y Scorpius que los tengo un poco abandonados también.

¿Una pregunta por curiosidad? Por que la gente ha cogido tanta manía ha esta pareja? o.O no se yo no soy una enamorada, pero creo que es muy logica, solo hay que leer los parrafos que Ron menciona en el epilogoy me recuerdan un poco a Hermione y Ron pero a su manera. El trio dorado, Albus como Harry y los otros el amor complicado, enfrentado y divertido.  No se cuestión de gustos.

Bueno me callo ya. Como siempre miles y miles de gracias a todos mis hermosos lectores que me dejan comentarios tan bonitos y gratificantes, a los nuevos que han comentado, muchísimas gracias de verdad. Y si nunca lo has echo, ¿A que estas esperando? ¡Corre! (Bromeo, solo si crees que merece la pena) (Yo creo que si no?)

Os veo en el próximo.

Besos mágicos.

Pluma Cisne I

Irene.