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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 23
Nero y James se observaban con tal odio que no percibían el zarandeo de los brazos que los arrastraba por el suelo y los separaba violentamente. James solo deseaba despedazar a aquel muchacho de lacio y aplastado cabello negro que lo observaba con aquellos pequeños ojos, riéndose de él, de su ignorancia, haciéndole sentir como una mosca en una telaraña, sintiendo que no controlaba nada de lo que estaba sucediendo y aquel mugriento Slytherin lo sabia, se jactaba de ello y se burlaba de él, sintiéndose superior, mas inteligente, mas fuerte y mas poderoso. James intento soltarse por todos los medios de aquellas manos, ni siquiera pensaba en sus amigos a los que había perdido la vista, solo quería borrar aquella tenebrosa y horrorosa sonrisa que se formaba en el rostro de Nero Cardew. Al fin noto como alguien conjuraba un hechizo y sintió como unas cadenas le recorrían el cuerpo, dejándolo sentado en el suelo completamente inmovilizado. Por primera vez el muchacho alzo la mirada y descubrió los ojos decepcionados de un profesor que conocía muy bien, demasiado bien. Neville Longbottom se encontraba de pie delante de ellos, con la varita en la mano mientras Nero y James se mantenían inmóviles por las cuerdas. -¡Cincuenta puntos menos para cada uno! - Fue lo primero que salio de los labios del profesor Longbottom. James y Nero respiraban entrecortadamente mientras observaban al profesor, intentando recuperarse del repentino dolor de sus manos y sus rodillas. El resto se encontraba detrás, tirados en el suelo y con el uniforme medio roto o tirado por el suelo. Puede que fueran magos y vivieran en un mundo no muggle, pero ambos eran seres humanos y los instintos son exactamente los mismos, a veces la magia importaba un pomelo y solo interesaba desahogar toda esa furia a un puñetazos, algo muy masculino y estúpido, pero magos o no, siguen siendo jovenes de diecisiete años - Exijo una explicacion y la exijo ahora - El profesor Longbottom se tranquilizo y observo a ambos alumnos con ojos centelleantes y severos. -Yo puedo explicarlo...-Ralph se había levantado torpemente mientras alzaba la mano para pedir permiso. El profesor Longbottom se quedo observando al grupo de jóvenes y con un movimiento de varita hizo que las cadenas que inmovilizaban a Nero y James se desvanecieran. Ambos rivales se miraron unos segundos con odio contenido, pero parecía que la sonrisa de Nero no quería marcharse y James tuvo que hacer un gran esfuerzo para no saltar encima de él, otra vez. Ralph se había puesto en pie ayudado por Lorcan y se acerco a Neville mientras cojeaba ligeramente. -Solo querían ayudarme a recuperar mi recordadora - Tartamudeo Ralph mientras varios rizos negros caían por su cara. Lorcan lo sujetaba mientras Claudio llegaba por detrás, con la cara ligeramente arañada. Scipio y Marcus habían caminado hasta donde estaba Nero y lanzaban sendas miradas de odio a James que seguía sentado en el suelo, con la cara pálida y el labio medio partido. -No es necesario terminar por los suelos como animales - Murmuro el profesor Longbottom negando con la cabeza y mirando a James que se encontraba con los ojos clavados en la pared, Neville arrugo el entrecejo ligeramente alarmado por como James observaba las grisáceas piedras del castillo. Nero también se había dado cuenta de la mirada de James y observo la pared durante unos segundos con ojos nerviosos, deseando que nada ocurriese, que todo se mantuviese tal cual estaba y James no descubriera su secreto. Si lo hacia podía desmantelar todo lo que se había propuesto aquel año y con lo que iba a ganarse la libertad. -La próxima vez os mandare al despacho de la directora y conseguiréis arrepentiros - Nero alzo la mirada hacia el profesor Longbottom y sonrió con burla. James apretó los puños con fuerza ignorando el dolor que eso acarreaba, pero no podía evitar sentir un odio infinito por aquella burla constate que les dedicaba Nero. Lorcan y Claudio también se habían dado cuenta de aquella extraña actitud; Nero casi no prestaba atención en las clases, se saltaba otras muchas, ya no buscaba a los merodeadores para molestarlos y tenia un extraño brillo en la mirada, que asustaba
- ¿Te parece algo gracioso, Cardew? - Neville se mantuvo firme, habia vivido demasiado en su vida para que un estudiante le mirase de aquella manera amenazadora. Nero se levanto lentamente, quedandose a varios centímetros del profesor Longbottom. -No, profesor Longbottom - Nero sonrió devilmente y todos se miraron con sorpresa. Nero era un alumno insolente y orgulloso que jamas aceptaba que le humillaran, los profesores tampoco eran una excepcion, por lo tanto aquello solo afirmo las sospechas de James. Algo estaba planeando Nero y debía estar saliendo bien, porque aquella sonrisa y aquella actitud solo mostraban que el plan de Nero iba en camino y se estaba desarrollando de manera positiva ante sus ojos. ¿Que estas pensando, Cardew? ¡No puedo creer que todo este sucediendo ante mis malditos ojos y no me de cuenta! ¡Maldita serpiente! - Pensaba James una y otra vez mientras apretaba los dientes con fuerza. -Bien - El profesor Longbottom también se había dado cuenta e interiormente había decidido vigilar de cerca a Nero, algo no iba bien y podía sentirlo - Os quiero a vosotros tres, en mi despacho mañana por la tarde - Señalo a los tres Slytherins con un dedo mientras seguía en posición tranquila - Tendre que informar al jefe de vuestra casa, ahora quiero que os vayáis a vuestra sala común, sin hacer ruido - Nero lanzo una mirada a Scipio y Marcus que se habían mantenido detrás de él. Tras una leve sonrisa que le dedico Nero a Neville, el muchacho se alejo hacia las escaleras, haciendo que su negra capa ondease entre sus pies. El profesor se quedo observando la figura del alumno, sabia que lo ultimo que tenia que hacer, era responder a aquella llamada de atencion que le dedicaba Nero. -Le odio - Murmuro James poniéndose en pie y pegando una patada al suelo. Lorcan y Claudio habían dejado a Ralph recostado en la pared, lentamente se acercaron a un acalorado y enfurecido James Potter. -Basta, James - La voz de Neville se endureció y el muchacho se giro lentamente para mirarle. De alguna manera, Neville era el unico profesor de Hogwarts que podia controlar a James, si es que eso era posible de alguna manera, pero el profesor Longbottom se habia ganado el respeto completo de los merodeadores. Neville se trataba de una especie de tío postizo para los hijos de Harry. En la intimidad los pequeños Potter llamaban al profesor Longbottom por su nombre y conversaban sobre temas familiares y divertidos, como con cualquier persona cercana. Neville era un gran amigo de la familia y había formado parte de sus cortas vidas desde el comienzo, aunque con mucha menos frecuencia, ya que durante el año daba clase en Hogwarts. Su madre, ginny Potter, le tenia muchísimo aprecio y cariño; aunque James realmente no sabia toda la historia de aquellas grandes amistades que se habían forjado en el pasado, en mitad del miedo, oscuridad y muertes -Cuando te vas a dar cuenta, de que así no se solucionan las cosas James - Murmuro Neville agarrando a James por los hombros - Mira como estas, estas temblando de odio - James miro hacia otro lado mientras apretaba los puños - ¿Que ha sucedido realmente? - Neville había sido maestro de James durante siete largos años, se podía decir que le conocía bastante bien como para deducir que aquel problema no lo había iniciado una recordadora y que se trataba de algo mucho mas grave. -Pensamos que Nero esta escondiendo algo, profesor - Claudio se acerco a ellos mientras colocaba una mano en el hombro de James, este comenzaba a respirar con normalidad y a calmar sus nervios - Últimamente esta actuando de una manera muy extraña y suceden cosas... -¿Cosas? -Es una historia muy larga, profesor - Lorcan interrumpió rápidamente a Claudio, pero se mantuvo apoyado en una de las columnas mientras un mechón de pelo rubio le tapaba la cara; el pequeño Ralph se encontraba a sus pies, respirando con lentitud mientras el moretón de su cara se hacia mas y mas grande a cada minuto que pasaba - Pero debe confiar en nosotros. De alguna manera, como profesor Longbottom debía exigir en ese preciso instante que quería saber la verdad y el porque de todo aquel alboroto en el séptimo piso, pero como Neville Longbottom el corazón le aviso, que debía confiar en aquellos cuatro muchachos, aunque resultase una completa locura. Pero Neville también había sido joven y había sufrido el que los adultos jamas le brindaran la oportunidad de la confianza, solo al final, cuando él mismo tubo que enfrentarse a si mismo y crecer; entonces ahí, Neville Longbottom se gano el respeto de sus compañeros. Observo a aquellos muchachos, con las ropas echa jirones y el pelo alborotado por la pelea, negó lentamente con la cabeza, sintiendo que la edad lo estaba volviendo loco, pero decidió confiar en aquella panda de traviesos muchachos que solo le habían dado problemas durante siete años, aunque no podía evitar sonreír al verles. -Bien - Los cuatro muchachos lo miraron con sorpresa - Os quiero mañana en mi despacho, después de desayunar - Comento Neville con voz relajada pero contundente. Coloco la túnica de James mientras le daba unos golpecitos en los hombros para quitarle el polvo del suelo, James solo podía abrir la boca de la sorpresa - No creáis que os vais a librar de un merecido castigo - Los cuatro chicos asintieron - Hoy estoy de buen humor - El profesor Longbottom sonrió devilmente y se giro para marcharse - Ir a la enfermería, creo que lo necesitáis - James observo como se alejaba mientras los merodeadores se acercaban a él por detrás. -¡Profesor! - James grito con fuerza. Neville se giro lentamente y se quedo observando al grupo de los cuatro muchachos. Se hizo un silencio que duro unos segundos, pero a James le parecieron horas y horas de espera. Entonces sus labios se abrieron y decidió hacer aquella pregunta que tanto le costaba hacer. Por primera vez, James pudo ver como la sorpresa aparecía en los ojos de Neville Longbottom. *- ¿Que hay tras este muro?*Mientras tanto, dos jóvenes caminaban de la sala de estudio a la biblioteca. Ambos hablaban alegremente y en algún momento la muchacha dejaba escapar una tímida y cálida risa. Por primera vez, Albus no sentía miedo de estar con una chica mas de diez minutos, no es que se sintiera aliviado o agusto con la situación, pero al menos podía mantener una conversación normal con una chica bonita que le había pedido una cita. Sakura no era una muchacha muy complicada y tenia una torpeza que resultaba encantadora. Habían estado durante una hora y media, intentando que Sakura pudiese hacer veritaserum correctamente, era parte de una de las pruebas de EXTASIS y la muchacha no había conseguido hacerla ni siquiera decentemente. Albus se encontraba tan nervioso que estuvo apunto de tirar varios ingredientes equivocados en la pocion, pero la torpeza de Sakura disimulaba su nerviosismo y al menos la había echo reír, aunque él no encontraba la gracia de sus propias bromas. Llegaron a biblioteca y tuvieron que bajar la voz para que la señorita Pince no les regañara y decidiera lanzar su libro sobre las cabezas de aquellos indefensos estudiantes. -gracias por ayudarme - Sakura se giro lentamente y sonrió con suavidad. Un grupo de chicas de Ravenclaw los observaban y cuchicheaban continuamente haciendo que Albus volviese a sentir aquel sudor frío. Debian ser las amigas de Sakura - Aun tengo que estudiar otras asignaturas, estoy realmente cansada. -Puedo imaginármelo - Contesto Albus poniendo su mano detrás de la cabeza e intentando no mirar al rincón donde las amigas de Sakura aumentaban sus cuchicheos - ¿Que harás después de acabar Hogwarts? - Pregunto el muchacho con curiosidad repentina e intentando que su cabeza se centrara en una conversación agradable. -Aun no he encontrado nada que me interese - Contesto la muchacha sonrojándose ligeramente - ¿Resulta ridículo? - Pregunto mirandole con aquellos ojos, grandes y alargados. Albus trago saliva y sus orejas comenzaron a arderle mientras la observaba, tan tierna a su lado. -¡Por supuesto que no! - Contesto con rapidez. Sakura le empotro contra la pared para evitar que la señorita Pince los pillara y terminar por echarlos de la biblioteca. Albus abrió la boca con sorpresa y sus mejillas comenzaron a sonrojarse excesivamente - Perdón - Murmuro casi en un susurro. -¿Que harás tu? - Pregunto susurrando también y sonriendo. -Me gustaría ser sanador en San Mungo - Contesto Albus con simplicidad - Me gustaría ayudar a las personas enfermas y me encantaría encontrar una pocion para terminar con enfermedades que aun no tienen cura, como la viruela de dragón - El muchacho la observaba azorado, acababa de contarle un secreto que no sabía mucha gente sabia. -Eso suena encantador - Murmuro Sakura ampliando su sonrisa. Albus solo pudo hacer un ruido extraño y contestar a su sonrisa con nerviosismo - Debo marcharme - Susurro la muchacha observando al grupito de Ravenclaws que comenzaban a impacientarse en una de las esquinas de la biblioteca - ¿Nos vemos mañana a la misma hora? - Albus asintió torpemente - Hasta mañana - Albus observo como se alejaba, ondeando aquel negro y liso cabello mientras su rostro de porcelana se perdía en la oscuridad de las antorchas. Albus suspiro y relajo su cuerpo que hasta entonces había estado en excesiva tensión, una alegre sonrisa se había formado en su rostro y comenzó a caminar con optimismo entre las estanterías repletas de libros y estudiantes. De alguna manera, le había gustado estar con Sakura a solas, en general siempre estaba rodeado de mujeres en su familia pero ahora era distinto, parecía que Sakura lo veía como un hombre y no como un primo o un hermano, no quería emocionarse demasiado pero quizás podía funcionar, su comportamiento no había sido tan malo y parecía que se llevaban bastante bien, aunque no conseguía entenderla del todo en algunos sentidos, pero nadie es perfecto. ¿No? El muchacho siguió caminando con los libros en los brazos y pensando en aquella estupenda hora que había pasado con Sakura en la sala de estudios. Pero de repente se paro en seco y asomo su destartalada cabellera por una de las estanterías, en una de las esquinas de la biblioteca, alumbrado por las antorchas amarillentas, se encontraba un muchacho tirado sobre la mesa con varios libros abiertos y varios pergaminos. Albus se quedo quieto observando como aquel muchacho dormía sobre sus apuntes y sus deberes, un sentimiento de culpa le recorrió el cuerpo de arriba a bajo. Scorpius estaba mas ojeroso de lo normal y por primera vez en días, Albus pudo ver el rostro natural y relajado que ya casi nunca aparecía ante él. Albus se acerco con suavidad intentando no hacer ruido para no despertarle y se sentó a su lado mientras dejaba los libros sobre la mesa, se quedo observandole unos minutos y en ese momento deseo poseer el poder de la oclumancia para poder descubrir lo que le estaba sucediendo realmente a su mejor amigo. Tantos años de amistad no bastaban para saber que estaba sucediendo, Scorpius siempre había sido un chico reservado con sus problemas. Albus sabían que ambos habían cambiado mucho después de su primer encuentro en el expreso, en aquellos inocentes años donde el mundo de la magia comenzaba a abrirse ante ellos. Sabia que Scorpius en compañía de él y de Rose se había vuelto mas amable, mas tolerante y relajado. De alguna manera Scorpius tenia una especie de doble personalidad, una que había encerrado en el fondo de su alma, su parte oscura que llevaba consigo a todas partes, pero a la que no deseaba enfrentarse y otra mas optimista, que era la que había desarrollado con ellos, un Scorpius natural y simple, pero por dentro estaba lleno de complicaciones y de miedos. Albus no sabia lo que era nacer una familia renegada de la sociedad y suponia que cargar con tantos errores a sus espaldas, era algo que Scorpius había tenido que soportar valientemente pero con consecuencias. De repente los ojos grises y cansados de Scorpius se abrieron y este miro a su alrededor mientras bostezaba exageradamente, al ver a Albus se quedo varios minutos en silencio y con rostro sorprendido, pero pronto una leve sonrisa se formo en su rostro. -Me he quedado dormido, últimamente no duermo muy bien - Se excuso el muchacho comenzó a recoger los pergaminos y estirándose en la silla - ¿Cuanto tiempo llevas espiándome? - Pregunto Scorpius con tranquilidad. -Acabo de llegar - Contesto Albus. Scorpius lo miro como si hubiese recordado algo importante y sonrió con picardía, Albus descubrió lo que estaba pensando y comenzó a sonrojarse mientras apartaba la mirada. -¿Que tal esas clases particulares? - Pregunto con burla - ¿Le tiraste alguna poción encima? - Albus arrugo el entrecejo y le golpeo con uno de los libros mientras Scorpius reía suavemente - Me hubiese gustado verte, debías ser un saco de nervios. -Para tu información, estuve bastante tranquilo - Contesto Albus cruzándose de brazos y haciéndose el orgulloso - Y mañana hemos quedado a la misma hora, dice que soy un estupendo profesor de pociones - Scorpius negó con la cabeza mientras sonreia. La señorita Pince acababa de pasar por entre las estanterías y ambos muchachos juntaron las cabezas, haciendo que estaban leyendo algun libro. -¿Te has echado perfume? - Scorpius olisqueó el uniforme de Albus y este lo aparto con rapidez - ¡Albus! - Scorpius comenzó a reir mientras daba golpecitos en la mesa. Albus frunció el entrecejo, parecía que todo el mundo quería ponerle en evidencia. ¿Porque siempre estaba todo el mundo tan pendiente de lo que hacia con las chicas o lo que dejaba de hacer? -Tu función es animarme, no hacer que me sienta un principiante - Murmuro Albus con voz molesta.Pero de repente, al ver a Scorpius reír de aquella manera tan despreocupada y relajada, hizo que el muchacho sintiera que por un momento aquellos momentos de angustia habían desaparecido y volvían a ser los mismos amigos de siempre. Los recuerdos de aquellas interminables horas de risa donde supuestamente tenían que estar estudiando, las clases de transformaciones donde ninguno era capaz de convertir una copa en un periquito, aquellas tardes en Hogsmeade husmeando entre las estanterías de Sortilegios Weasley y las calientes cervezas de mantequilla, los primeros partidos de Quiddicth donde cada uno se animaba ignorando las miradas de los demás, los castigos con Hagrid por husmear por el castillo durante la noche. Por un momento, Albus sintió que no merecía la pena no confiar en Scorpius, despues de todo, él era su mejor amigo y debía ser sincero con él. -Ejem - Los muchachos dejaron de reír y se giraron al escuchar cierto carraspeo tan familiar para ambos. Detrás de ellos se encontraba Rose Weasley. La muchacha los observaba con la ceja alzada y traía varios libros en los brazos. Albus sonrió, parecía que tras semanas de no hablarse y de estar separados, podrían volver a sentarse juntos y tener una conversación civilizada - Venia a contaros una importante noticia, pero veo que estáis muy ocupados. -¡Rose! - Albus se levanto para pararla antes de que Rose saliera disparada hacia otra parte - Queremos saber que tienes que contarnos tan importante, solo estábamos riendo un poco - Rose miro a su primo que la sonreía cálidamente y luego observo a Scorpius que había apartado la mirada y recogía todos los pergamino esparcidos por la mesa - Venga, sientate - La invito Albus con voz suave. Rose se dirigió al otro lado y dejo caer uno de los gruesos libros que llevaba en el regazo - ¿Que es eso? - Preguntaron Albus y Scorpius a la vez, la muchacha puso los ojos en blanco. -¿No lo recodáis? - La muchacha alzo el libro para que pudiesen leer el titulo: Brujas & Seres peligrosos por Hermelinda Berwick - ¿Acaso durante cinco largos años, habéis atendido en alguna clase de Historia de la Magia? - Scorpius y Albus se miraron, realmente no recordaban cual había sido la ultima clase de Historia de la Magia donde hubieran prestado atención, solían pasar la hora jugando al ajedrez o al tres en raya por debajo de la mesa - Increíble - Susurro Rose sentándose y abriendo el libro. -¿Puedes explicarnos? - Pregunto Albus intentando ser amable y relajar el temperamento de Rose que parecía que esos días era capaz de echar fuego por la mirada y asustar a un dragón - Por favor - Murmuraron Scorpius y Albus a la vez. -Hermelinda Berwick es una bruja del siglo dieciocho que proviene de las antiguas brujas de Berwick que fueron ejecutadas en Escocia en la Edad Media - Rose observo a los dos muchachos que había apoyado la cabeza en las manos y la observaban confundidos - En este libro, hace una recolección de las antiguas brujas, como las brujas de Salem, La bruja de Blair entre otras...- Albus y Scorpius seguían perdidos en la conversación. -¿A que te refieres? - Albus la miraba sorprendido mientras la muchacha pasaba las paginas del libro, pero al ver la mirada de su prima decidió cerrar la boca mientras lanzaba una mirada de reojo a Scorpius que seguía junto a el. -El otro día estaba pensando en esa maldita leyenda, ridícula y fantasiosa, la que le contó a tu padre aquel hombre loco en Azkaban, sobre dos amores imposibles y la supuesta dama que vaga por el mundo de los espíritus - Albus y Scorpius se miraron - Y de repente recordé que había leído algo semejante en algún libro - Rose señalo una pagina amarillenta y sonrió misteriosamente - Fui a buscar el libro esta mañana y lo encontré, mis sospechas se han echo realidad, quizás esa leyenda no es del todo falsa. -¿Enserio? - Albus no podía esconder su entusiasmo y los ojos le brillaban de la emoción, al fin podrían sacar algo en claro después de tanto tiempo. -En el parque de Ravenscraig es un bosque de frondosos pinos escoceses, hay un lago que encierra leyendas como la del rey Arturo y ejecuciones de miles de brujas en los años de la Inquisición, cuando la iglesia británica aun estaba relacionada con el vaticano en Roma - Albus y Scorpius tenían los ojos completamente abiertos y observaban a Rose con deseo de saber mas. Rose sonrió contenta, hacia tiempo que ninguno de los dos le prestaba esa clase de atención y por primera vez los tres sintieron que volvían a ser los mejores amigos de siempre. -En este bosque también hay leyendas de mujeres y espíritus femeninos que vagan de noche, esperando su salvación. Las sílfides son espíritus del aire con forma de mujer, son hermosas y esbeltas, una especie de hada grande con sentimientos de mujer, muy peligrosas porque varios humanos han quedado prendados de su hermosura - Hizo una pausa - Pero no es a ella a quienes buscamos - Rose señalo un apartado del antiguo libro y sonrió. -¿Las Willis? - Pregunto Scorpius leyendo donde Rose había puesto el dedo, la muchacha asintió lentamente. -Las Willis son espiritus de mujeres que han sido traicionadas, abandonadas o que han tenido un final fatídico en su historia amorosa, ninguna de ellas ha podido encontrar la paz de la muerte, porque su alma aun esta atormentada, todas visten con hermosos trajes blancos de novia y cada noche salen por el bosque en busca de hombres de los cual vengarse - Los tres amigos se miraran - ¿Y si Elizabeth von Weizsäcker fuera una Willi? - El silencio se hizo entre ellos, aquella pregunta resonaba en sus cabezas como si fueran granadas que explotaban una y otra vez. Albus observo el libro con tan intensidad que daba miedo, una lucecita se había encendido en su cabeza y solo podía sentir que estaba a un paso de descubrir la verdad, o al menos parte de ella. ¿Y si Elizabeth Von Weizsäcker fuera una Willi? A la mañana siguiente, los merodeadores habían terminado en el salón de trofeos, limpiando con sus propios cepillos de dientes todas las copas que había en la habitación. Los cuatro muchachos pensaban el silencio en las ultimas palabras que les había dedicado el profesor Longbottom el día anterior. James frotaba con tanta fuerza que en cualquier momento la estantería podía venirse abajo, se quedo de pie en las escaleras mientras observaba dos copas con el nombre de su padre y de su tío Ron, las habían ganado en su segundo año de colegio por hacer un favor a la escuela, ese favor había sido matar a un basilisco y destruir un Horrocrux de Lord Voldemort. James sentía celos por aquellas enormes aventuras que habían vivido sus tíos y se quedo observando la copa con el ceño fruncido mientras las palabras del profesor Longbottom le volvían a la cabeza una y otra vez. -Aun no puedo comprender como no hemos descubierto la Sala de los Menesteres - Dijo James con fastidio mientras tiraba su cepillo de dientes al suelo, los tres merodeadores se giraron para mirarle - ¡Descubrimos todos los pasadizos y los secretos de este castillo! - Se quejo el muchacho con forestación - Pero esa maldita sala, en siete años nos ha sido completamente invisible. Si lo hubiese sabido antes, hubiéramos pillado a Cardew enseguida - Murmuro James con fiereza - Ahora entiendo porque desaparecía del mapa del merodeador todas las noches y el mapa no podía encontrarlo - Todos lo observaban expectantes - ¡Estaba en la sala de los Menesteres! -Todos habíamos llegado a esa conclusión - Contesto Claudio con burla - La cuestión es que esta haciendo dentro de esa sala y en que tipo de sala se convierte cuando Nero quiere entrar, porque según me he informado, la sala cambia dependiendo del deseo de quien pasa por ahí. -¿De verdad? - Ralph abrió la boca con asombro y dejo las grageas que estaba comiendo en el suelo - Pues yo una vez necesitaba ir al baño y aparecido....- Se quedo en silencio y miro a sus compañeros con emoción - ¡Era la sala de los Menesteres! - James negó con la cabeza mientras se despeinaba el cabello, Lorcan y Claudio sonrieron divertidos. -Creo que deberíamos contarle al profesor Longbottom nuestras sospechas - Murmuro Claudio con suavidad - Es lo mas objetivo, el nunca no delataría y tenemos su confianza, creo que lo mejor es contarle todo lo que esta sucediendo en Hogwarts. -Es verdad, él nos ha contado lo de la Sala de lo Menesteres y no ha pedido explicaciones - Comento Ralph metiéndose otra gragea en la boca mientras se sentaba en el suelo. -¿Olvidas que es amigo de mi padre? - Pregunto James resoplando - Es solo otro adulto, no nos tomaría enserio y nos diría que debemos concentrarnos en los estudios y bla bla bla - Murmuro James con fastidio - Realmente quiero sacarle la verdad, a esa maldita serpiente - James apretó los puños con fuerza - ¿Que se ha creído? -Lo mejor es esperar a que la poción multijugos este terminada - Contesto Lorcan con voz suave y esponjosa mientras su melena rubia le tapaba la cara - Después de averiguar que es lo que están tramando, deberíamos decidir si es lo suficientemente grave como para contárselo al profesor Longbottom o solucionarlo por nuestra cuenta. -Esa idea me gusta - Ralph se metió una gragea en la boca y tras masticar unos minutos su cara se puso de color verde - ¡Una con sabor a huevo podrido! - Se quejo el muchacho mientras la escupía y el resto de merodeadores sonreia divertidos - Hoy no es mi día de suerte, he encontrado una con sabor a moco de trol y otra con sabor a coles - Se quejo el muchacho tosiendo exageradamente - ¡Odio las coles! -No es para tanto - Contesto James con una sonrisa picara - Otras veces has encontrado con sabor a vomito y a tierra de granja - Ralph arrugo el entrecejo al ver como James se reia subido a la escalera - Realmente tienes mala suerte, Ralph. -Veo que castigaros juntos no es la mejor opción - El profesor Longbottom acababa de aparecer en la sala de trofeos y observaba a los muchachos con ojos tranquilos y resignados - Últimamente estoy siendo demasiado condescendiente con vosotros cuatro - Los cuatro merodeadores le sonrieron con inocencia mientras se ponian en pie - Creo que por hoy es suficiente, volver a vuestras salas comunes, no podéis perder el tiempo, los examenes finales se acercan y los EXTASIS no son una broma - Claudio había agarrado la mochila con rapidez y se disponía a salir con la velocidad de una bala de cañón. -¿Hay alguna razón por la que nuestro profesor favorito de Hogwarts, esté de tan buen humor? - Pregunto James con inocencia mientras todos salían de la sala de trofeos, cargando sus mochilas. El profesor Longbottom sonrio y observo a los cuatro muchachos con una expresión radiante. James y Lorcan arquearon una ceja, sorprendidos por aquella repentina actitud del profesor. -Mi mujer esta embarazada - Contesto Neville Longbottom con una sonrisa de oreja a oreja. Los merodeadores tuvieron que procesar la información varias veces hasta comprender el mensaje que acababa de decir el profesor Longbottom. Cuando la información hubo procesado en sus cerebros, solo pudieron pegar un grito mientras abrazaban a Neville, olvidando la compostura y las reglas del colegio. -¡El profesor Longbottom va a ser padre! Continuara.....
¡Hola mis queridos Lectores & Lectoras! Aquí les dejo con el capitulo numero veintitres, son once paginas pero supongo que les gustaría leer mas a mi me encantaría poder escribir mucho mas, pero soy un ser humano, esta semana fue una locura, además estuve algo enferma y entre unas cosas y otras no me daba tiempo a actualizar, he tardado dos días mas en actualizar como de costumbre pero espero que merezca la pena. Prometí algunos momentos como el de Lorcan y Lily que aparecerán en el próximo capitulo porque se me hizo inmenso además es una escena muy larga asi que bueno, pronto la podréis leer. En el próximo capitulo Lily y Lorcan irán a investigar a cierto lugar, Habrá una sorpresa en el ministerio, los merodeadores descubrirán algo y os contare mas sobre la nueva noticia de Neville. Bueno en cuanto a varias cosas del capitulo anterior, Sakura Sasaki, no voy a dar detalles porque quiero que cada uno lo descubra con la lectura, eso es lo emocionante. Algunos dicen que no es la indicada otros que si no es igual que Cho, no les mollentaría otros están seguros de que no es la indicada y saben quien es. Bueno como ginny, resulta un personaje poco vistoso hasta ahora pero tomara fuerza en algún momento...¿De quien estoy hablando? ¿De sakura o de otra persona? ¡Pista! ¡Aprovecharla! Miles de agradecimientos a todas esas maravillosas personas que me dejan sus comentarios, son todos unas estupendas personas y espero que sigan disfrutando de esta historia como hasta ahora, porque es el mejor regalo para mi, de verdad que si. No me cansare nunca de agradeceros jaja (que pesada soy) A los que jamas han comentado, te animo ha dejar tu primer comentario y una pequeña huella en esta estupenda historia, si piensas que merece la pena, estoy seguro que tienes muchas cosas que decirme, así que ¡ADELANTE! Miles de besos.¡Nos vemos en el próximo! Pluma CisneIrene.