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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 24
Aquella misma mañana, la lluvia no paraba de caer estrepitosamente contra las cristaleras de los ventanales del castillo, las clases pasaban lentamente mientras el repiquetear de la lluvia acompañaba a las voces de los profesores. El calamar gigante movía sus tentaculos de un lado para otro entre las negras aguas del lago que se movía a su alrededor provocando un suave oleaje. Albus Potter observaba el cielo encapotado con el ceño fruncido, la clase de encantamientos no le resultaba tan interesante como las preguntas que se hacia su propia cabeza. La tarde anterior, Rose había echo uno de los descubrimientos mas luminosos hasta ahora, Albus podía ver un rayo de esperanza que comenzaba a brillar a lo lejos. El muchacho rodó la mirada y la clavo en la enmarañada y rizada cabellera de su prima Rose, la muchacha se encontraba sentada en la primera fila con su típica expresión de concentración que tanto le recordaba a su tía Hermione. La noche anterior, la señora Pince les había sacado a rastras de la biblioteca, justo cuando Scorpius y él iban a preguntar todas sus dudas; tras salir de la biblioteca había aparecido un giles sonriente, que ante los ojos molestos de Scorpius, se llevo a Rose para hacer la ronda como prefectos, la muchacha no tubo elección ya que no podía hablar delante de giles. Al final Albus no pudo dormir aquella noche y no paraba de darle vueltas a todas esas malditas preguntas que cruzaban por su mente. Pero quedaban unos pocos minutos para que la clase terminara y no iba a permitir quedarse con esas dudas de nuevo. -¡Salgan lentamente! - Se quejo el profesor de encantamientos que era tan delgado que parecía un alfiler humano. La clase acababa de terminar, los alumnos de ambas casas se pusieron en pie mientras el sonido de las voces inundaba cada esquina de la clase, la puerta se abrió y todos salieron con rapidez, mezclandose con el resto de los alumnos. Albus recogía el libro y su varita mientras Scorpius le imitaba a su lado. Cuando hubo de terminado de recoger, Albus alzo la mirada, pero su prima habia desaparecido de nuevo. -¿Nos está evitando? - Se quejó el muchacho con frustración - ¡Yo soy mas cabezota que tú, Rose Weasley! - Albus agarró de la túnica a Scorpius y salió corriendo por el pasillo ignorando las quejas de algunos profesores; Scorpius a su lado lo observaba con sorpresa pero se limitó seguirle en silencio mientras Albus lo arrastraba - ¡Rose! - Albus levantó la mano y la muchacha se giró ligeramente sorprendida. -¿Qué hacéis? - Preguntó mientras sujetaba con esfuerzo varios libros - Puede que vosotros tengáis tiempo libre ahora mismo, pero yo tengo clase de Runas Antiguas y voy a llegar tarde - Se quejo la muchacha girándose de nuevo para marcharse. -Te acompañamos - Contestó Albus con normalidad mientras ambos muchachos se colocaban a ambos lados de Rose. La muchacha se quedo en silencio y siguió caminando junto con sus dos mejores amigos - Pero mientras tanto, necesitamos explicaciones de todo lo que sucedió ayer - Comentó sujetando su mochila y sonriendo levemente - Realmente no sé que haríamos nosotros sin ti, Rosie - Rose sonrió levemente, un cumplido de aquel tipo y la muchacha caía presa de ambos. -¿Qué queréis saber? - Pregunto mientras comenzaban a subir las escaleras. -¿Cómo conseguiste averiguar lo de la leyenda? - Pregunto Albus con rapidez - Quiero decir puede que no sea esa tal Elizabeth Von Weizsäcker la muchacha que buscamos - Rose arrugó el entrecejo y negó con la cabeza mientras suspiraba. -Ayer te dije que había leído un libro con una leyenda muy similar, era un libro antiguo que relataba muchas historias como la de la dama del lago del rey Arturo y tantas otras, recuerdo esa historia a la perfección porque me resultó una historia un poco a lo Romeo y Julieta, pero mas tenebrosa... -¿Romeo y quién? - Scorpius arqueando una ceja confuso. -Romeo y Julieta de William Shakespeare - Contestó Rose suspirando resignada al comprobar la ignorancia de ambos muchachos - Fue un escritor y aún actualmente se piensa que pudo ser un mago anónimo - Se dió cuenta de que ambos muchachos ya no prestaban mucha atención - La cuestión es que recuerdo esa historia a la perfección, la historia de Elizabeth Von Weizäcker y Dieter Wolff - Albus se quedo pensativo varios segundos - Luego solo tuve que relacionar lo del alma en penuria de Elizabeth y las Willis del bosque de Ravenscraig. -¿Crees que realmente puedan existir mujeres con vestidos de novia, vagando por ese bosque? - Pregunto Scorpius enarcando una ceja no muy convencido con aquella historia. Rose se encogió de hombros, realmente no es que fuera la opción mas creíble y emocionante, pero era lo único que se le había ocurrido hasta ahora, después de todo vivían en un mundo mágico, uno nunca debía cerrarse a posibilidades como esa. Pero Albus había vuelto a caer presa de sus pensamientos, parecía el único realmente ilusionado con aquel nuevo descubrimiento. Su corazón latía con fuerza como si intentara prevenirle de que aquel camino era el correcto, debía asegurarse, no podria sentirse tranquilo si no encontraba la manera de ir a aquel lugar y verlo con sus propios ojos. -Solo hay un modo de saberlo - Susurro Albus con ojos brillantes. Rose y Scorpius se miraron unos segundos sorprendidos - Tengo que ir a ese bosque y encontrar a esos espíritus, es la única manera de asegurarnos de si es la leyenda correcta y si realmente existe - Rose se atragantó y Scorpius abrió la boca con sorpresa. -¿Te has vuelto loco? - Preguntó Rose rápidamente - No puedes hacer eso, Albus. -¿Por qué no? -Porque no podemos salir del castillo, estamos hasta arriba de deberes y además no tienes ningún tipo de transporte que te pueda llevar hasta allí - Albus se enfurruño, Rose era perfecta para acabar con sus brillantes ilusiones - Además sigo convencida de que esta historia no tiene nada de importante; aun que, la leyenda resulte extraña, no creo que solucione nada yendo hasta ese bosque, ni siquiera sabemos que tiene de importancia una leyenda como esa - La muchacha se rasco la rizada cabellera ligeramente confusa - Es solo una leyenda para contar a los niños. -Estoy seguro de que tiene algo de importancia - Contestó Albus molesto - Es la única pista que tenemos hasta ahora, estoy seguro de que ella esta allí - Albus se paró de golpe y zarandeo a su prima - Nos podría contar toda la verdad y quizás descubrimos algo interesante- Rose resopló - ¡Tu también lo crees, Rosie! ¡No perdemos nada por intentarlo! - Rose observó como Albus la miraba, era realmente cabezota en ocasiones, también sabia que aunque ella no diera su visto bueno, él intentaría ir por todos los medios, sin importar las opiniones ajenas. -¡Es peligroso Albus! -¿Tu que crees? - Albus se giró hacia Scorpuis que se encontraba ligeramente confuso entre ambos - ¿Crees que es una perdida de tiempo intentarlo? - Scorpius abrió la boca varias veces sin saber que contestar, pero al fin negó con la cabeza. Albus se dió cuenta de que esa vez, no contaba con el apoyo de ninguno de sus amigos - No me importa, iré solo - Contestó con revolución mientras comenzaba a caminar de nuevo, Scorpius y Rose suspiraron con resinación. -¿Has pensado como escaparte? - Preguntó Rose con un tono melodramático. Albus sabia que esa pregunta la hacia con el propósito de herir su orgullo. Se quedó en silencio varios segundos sin saber muy bien que responder. -No voy a escaparme - Rose arqueo una ceja y Scorpius abrió los ojos sorprendido - En la próxima salida a Hogsmeade, conseguiré llegar hasta allí y volver a la hora de la cena, nadie se dará cuenta de que no he estado en el pueblo - Albus sonrió contento y orgulloso por su nuevo y original plan de escapada. -¿Y como piensas llegar hasta Ravenscraig? - Preguntaron Scorpius y Rose a la vez. Albus notaba como como el enfado comenzaba a recorrerlo por todas partes, no era un chico agresivo y tampoco se enfada normalmente, pero cuando algo se le metía en la cabeza, no descasaba hasta llegar a su objetivo. Después de todo era hijo de Harry Potter y había heredado aquel mal genio, que aun que no salia normalmente, porque era un chico bastante neutral y relajado, cuando lo hacia, aquel carácter realmente asustaba. Estaba apunto de girarse con indignación cuando choco contra un cuerpo blanco y grandote. Su mochila cayó al suelo, esparramando todas sus plumas y libros, Albus compuso una mueca de dolor y alzo la cabeza. -¡Hagrid! - Rose se acerco al guardabosque con una sonrisa alegre - Tengo clase de Runas ahora mismo - Comentó la muchacha vigilando la clase que aun tenia las puertas abiertas - ¿Pero puedo ir mañana a ver a Pegasus? - Albus arqueo una ceja, aun sentía el enfado recorriendo sus venas, se levanto torpemente y comenzó a recoger las plumas y el resto de cosas que se habían caído por el golpe. -Claro Rose, puedes venir a la hora que quieras - Contestó el guardabosque tocando su enorme tripa - Vaya, disculpa Albus, cada día estoy mas torpe - Comentó el semigigante alegremente - Creo que es hora de jubilarse, había pensado en construirme una casita en las montañas, la podría compartir con grawpi, necesita aire fresco y libertad - El guardabosques compuso una mueca melancólica - Ya sabéis que los otros gigantes no le dejan volver al clan, solo me tiene a mi - Rose le dio unas palmadas comprensivas en las caderas, que era la única zona a la que llegaba. -Pero Hogwarts no es lo mismo sin ti - Dijo Rose sonriendo y observando como la profesora de Runas entraba en la clase -Deberías esperar a que nos fuéramos y luego te jubilas - Hagrid junto sus pobladas cejas con sorpresa - ¡Os veo a la hora de la comida! - gritó la muchacha mientras salia corriendo cargada de libros. -Bueno, debo ir a dar de comer a las babosas gigantes - Hagrid les mostró una especie de sacos llenos de gusanos, ambos jóvenes compusieron una mueca de asco al verlo - No os metáis en líos - Les avisó con un dedo regordete y comenzó a alejarse hacia los terrenos de Hogwarts. Albus y Scorpius resoplaron a la vez y comenzaron a alejarse hacia la sala de estudio. Albus seguía de mal humor y no tenia ganas de hablar, así que agradeció el repentino silencio de su amigo que también parecía sumido en sus pensamientos. -¿Qué diablos es Pegasus? - Preguntó Scorpius de repente, parándose en mitad del pasillo - Mejor dicho...¿Quién diablos es Pegasus? - Albus comprobó que Scorpius parecía ligeramente molesto con aquella noticia del nuevo amigo de Rose, pero le resulto bastante ridículo por que Pegasus solo era un animal. -Pegasus es la cría de Zaino - Contestó Albus aun con el ceño fruncido - Ese caballo alado que encontramos en la cabaña de Hagrid, Rose le esta ayudando a cuidarlo y pronto lo llevaran a su hábitat natural - Scorpius notó como un calor avergonzante le recorría las orejas, acababa de sentir celos hacia un caballo. -Lo había olvidado - Masculló Scorpius, en voz muy baja - ¿Sigues pensando en ir? - Albus sabia de que estaba hablando Scorpius; asintió con la cabeza, estaba completamente seguro de que se las ingeniería para conseguir ir a ese bosque - Realmente es una locura, Albus. -El problema ahora, es conseguir algún medio de transporte - Albus observaba a su alrededor pensativo - ¿Me ayudaras? - Ambos amigos se miraron y tras una pausa, Scorpius respiro de forma resignada y asintió - Rose no tiene porque enterarse - Comentó el muchacho con rapidez. Sabia que su prima intentaría por todos los medios aguarle los planes, no lo hacia con mala intención, Rose se preocupaba excesivamente de Albus y a veces el muchacho se sentía agobiado. También le enfurecía que ella siempre tuviera que tener la razón, después de todo aunque fuera una estudiante brillante no tenia el saber del mundo en sus manos. ¿Por qué no confiaba en él de vez en cuando? -Te olvidas de un detalle - Comentó Scorpius de repente. -¿Cuál? - Albus lo miró sorprendido, Scorpius sonrió suavemente y abrazo a Albus por los hombros - ¿Que insinúas? - Pregunto el muchacho cada vez mas confuso, Scorpius resopló con indignación. -¿Tan rápido te olvidas de tu primera cita? - Albus se dóo un golpe en la cabeza con la mano y chasqueo la lengua mientras murmuraba cosas extrañas - Eres un caso perdido, Albus Potter - Comentó Scorpius negando con la cabeza - ¿Cómo se te ha podido olvidar? - Albus comenzó a tartamudear sin saber muy bien que contestar, no entendía como se le había podido olvidar algo como aquello. -Estoy un poco... -Obsesionado con este tema - Le interrumpió Scorpius dandole unos golpecitos a su mejor amigo en el hombro - Creo que lo mejor es que lo pienses detenidamente y te relajes - Albus asintió con la cabeza melancólicamente y siguieron caminando por el pasillo. De repente el muchacho se paró en seco y Albus se giró instintivamente, los ojos de Scorpius estaban ligeramente abiertos como si acabara de ver algo en alguna esquina, pero Albus no encontró nada interesante en aquel pasillo - Yo...Yo me tengo que ir - Tartamudeo el muchacho de repente. -¿A dónde? - Albus arqueo una ceja con confusión. -Acabo de recordar que tengo un entrenamiento - Contestó rápidamente el muchacho, una suave sonrisa se formo en el rostro de Scorpius dejando a Albus cada vez mas confuso - Menos mal que lo he recordado - Scorpius se coloco la mochila al hombro y comenzó a alejarse con rapidez - ¡Voy a machacarte en ese partido! ¡Nos vemos en la comida! - Albus se quedó varios minutos en el pasillo, observando como la figura alargada de Scorpius se perdía; con la boca abierta y cara sorprendida se rasco el pelo azabache con una mano y resopló. ¿Cómo lo hacían últimamente para dejarle solo tanto tiempo?-¡El profesor Neville Longbottom va a ser padre! Gritaron todos los merodeadores mientras aplastaban al profesor de herbología. Neville les había contado la nueva noticia y todos parecían entusiasmados con ella. Neville era uno de los profesores mas respetados de Hogwarts, había miles de leyendas hacia su persona que él jamas desmentía ni admitía, no hablaba sobre el pasado, no porque no le gustara, pero solo lo hacia en situaciones necesarias. Obviamente en más de una clase, los estudiantes lo habían acosado a preguntas sobre el gran Harry Potter, sobre Albus Dumbledore, los mortifagos y miles de cosas más, por lo que al final sus clases terminaban pareciéndose mas a Historia de la Magia que a Herbología. Pero era su cercanía y su humildad lo que hacia que los estudiantes le respetaran de aquella manera. Tras la guerra Neville rehizo su vida como el resto de sus compañeros, siempre con optimismo y esperanza, aquello por lo que había luchado durante tanto tiempo y lo que había costado la cordura a sus padres. A diferencia de Harry y Ron que consiguieron trabajo rápidamente en el ministerio y en la tienda de artículos de broma de la familia Weasley, él decicio ingresar de nuevo en Hogwarts junto con Hermione, Luna, Ginny, Hanna Abbott, Dean Thomas y otros varios alumnos que no habían tenido la oportunidad de realizar sus exámenes, para terminar el ultimo año y poder conseguir buenos resultados en los EXTASIS. Tras ese ultimo año, Neville siguió mejorando sus estudios en plantas medicinales y normalmente ayudaba a Harry en asuntos del departamento de aurores, al igual que Ron. Durante su último en año en Hogwarts la relación con su compañera Hanna Abbot cada vez se hacia mas estrecha e intima. La muchacha había perdido su sexto año en Hogwarts al encontrar a su madre asesinada por los mortifagos, cuando fue obligada a ir a Hogwarts en su séptimo año, Neville la ayudo en varias ocasiones ya que él entendía a la perfección lo que sentía la muchacha. Hanna se unió al ejercito de Dumbledore y ahí comenzó aquella bonita y tardía historia de amor. Cuando terminaron su años escolares, Hanna se convirtió en la nueva matrona del Caldero Chorreante, tomando el relevo de Tom, a su vez que Neville se convirtio en el profesor mas joven de Hogwarts hasta la fecha. Ambos vivían encima del pequeño pub. Al principio Hanna tenia dificultades para tener hijos, pero por obra de un milagro había quedado embarazada y al fin Neville iba a convertirse en padre. -¿Por qué nos lo dice tan tarde? - Preguntó James haciéndose el ofendido - ¿Se lo ha estado guardando para si mismo? Sera egoísta - Neville sonrió suavemente mientras Ralph no paraba de dar saltos a su alrededor. -Tu madre va a ser la madrina - Neville se giró hacia Lorcan. Todos sabían que Neville, Luna, y Ginny habían sido el valiente trio que había resistido en Hogwarts durante la guerra. De tal manera, su unión habia llegado a ser muy especial, una especie de sentimiento parecido al de Harry, Ron y Hermione. Ademas Neville y Luna siempre habían tenido una relación especial, habían sido las presas fáciles para aquellos que les gustaba acosar o burlarse de los estudiantes. Muchas personas habían deducido que ambos habían llegado a sentir algo mas que amistad, pero los años o quizás las situacion, hicieron que ambos jovenes tomaran rumbos distintos. Si alguna vez hubo amor entre ellos, es algo que quedo escondido en sus corazones y que solo ambos conocían. (Esto pasa continuamente en la vida real) -Es una maravillosa noticia - Contestó Lorcan educadamente y sonriendo con suavidad. Los cuatro merodeadores comenzaron a hablar, afirmando que si era varón lo convertirían en el próximo merodeador, para no perder la tradición en la escuela. Neville los escuchaba divertido, observando los rostros brillantes e ilusionados de los cuatro muchachos. -No quiero terminar con vuestros alocados pensamientos acerca de mi inocente y futuro hijo - Comentó Neville con una sonrisa alegre en el rostro - Pero vosotros tenéis clase y es hora de que desaparezcáis de mi vista durante un rato - James hizo un sonido de tristeza - No creas que voy a dejar que faltes a las clases solo por esta noticia - Comentó, descubriendo las intenciones del mayor de los Potter. El muchacho resoplo con melancolía y volvió a colocarse la mochila al hombro. -Los Merodeadores le desean el mejor de los días - Dijo James haciendo una reverencia burlona. Claudio puso los ojos en blanco y Lorcan sonrió de lado, ese James era todo un espectáculo en ocasiones - Esperamos que ninguna planta carnívora del invernadero tres, le devore, por favor tenga cuidado - Antes de que el profesor Longbottom le tirara un libro a la cabeza para que cerrara la boca y se marchara a clase, el mayor de los Potter salio disparado hacia el siguiente pasillo mientras los merodeadores le seguían. -¿No puedes estar ni cinco minutos sin hacer el payaso? - Preguntó Claudio arqueando una ceja. Parecia que Claudio había vuelto a ser el mismo de siempre, con sus ironías y sus comentarios puntillosos que tanto le molestaban a James y que tanto divertían al resto. Claudio era experto en molestar al optimista James Potter, algo que ni el misterioso de Lorcan conseguía. Sigueron caminando entre las disputas de James y Claudio, Lorcan y Ralph sonreían alegremente al escucharles, realmente eran un par demasiado divertido. Las clases debían haber empezado hacia unos minutos, pero los merodeadores se lo tomaban con calma, caminando con tranquilidad mientras Claudio les metía prisa y se enfurecía con la vaqueria del resto. Pero de repente, Lorcan se quedó quieto en mitad del pasillo, justo en una de las esquinas, Claudio y James estaban teniendo otra de sus disputas cuando chocaron contra Lorcan provocando que este estuviera apunto de caer al suelo. -¡Auch! - Se quejó James tocándose la frente dolorida que se había dado con la de Ralph - ¿Que demonios estas haciendo? - Preguntó el muchacho mirando a Lorcan. Este le hizo un gesto para que se mantuviera en silencio y con un dedo le señalo la esquina del pasillo. Los cuatro merodeadores asomaron sus cabezas y descubrieron el pasillo de tapices que había en castillo. Pero lo interesante no eran los tapices de colores ni los cuadros, si no dos figuras que se mantenían alzadas en mitad del pasillo. Nero Cardew y el nuevo profesor de defensa se encontraban conversando en el pasillo, de una forma un tanto extraña. James intento leer sus labios, pero la lejanía no le permitía ver muy bien. -¿Que están haciendo? - Preguntó Ralph componiendo una mueca porque todo el peso de James estaba cayendo sobre él. Ninguno contesto a la pregunta; ambos, estudiante y profesor se encontraban muy cerca y hablando de una manera un tanto extraña pero natural, como si pensaran que en cualquier momento alguien pudiera aparecer en el pasillo y encontrarles. James observo el rostro cincelado del nuevo profesor, le resultaba tan extraño que aquel joven hubiese venido a dar clase, no pintaba nada en aquel lugar, era como si no tuviera nada que ver con Hogwarts. De repente pensó en Hero y sintió una pequeña punzada en el estomago. Parecía que el profesor profesaba un cierto interés en la muchacha, aunque no podía saber que tipo de interés. James trago saliva ante sus pensamientos, no podía evitar afirmar que aquel joven era un hombre muy atractivo y que las alumnas corrían detrás de él como polillas a la luz. -¿Que estáis haciendo? - Los cuatro merodeadores se giraron con sorpresa. Lily Potter apareció detrás de ellos con las pelirrojas cejas alzadas y cara de curiosidad. James agarro a su hermana y la muchacha saco la cabeza para poder descubrir que es lo que estaban cotilleando los merodeadores. Al darse cuenta de aquel sospechoso suceso, abrió los ojos con sorpresa y tartamudeo varias veces - ¿Que están haciendo? -¿Que haces aquí? - Le preguntó Lorcan con cara mal humor. Lily le ignoro deliberadamente y volvió ha hacer la pregunta. -Eso es lo que pretendemos averiguar - Contestó James con fastidio - ¿Porque siempre apareces en los momentos menos oportunos? - Preguntó el muchacho mirando a su hermana menor; ella contesto a la pregunta con una alegre sonrisa y un guiño de ojos descarado, provocando que Lorcan resoplara. -¿Le esta dando algo? - La pregunta de Claudio hizo que James saliera de sus cavilaciones. Pudo comprobar como decía Claudio, que el profesor le entregaba algo a Nero, parecía una capa negra echa un bulto. James arqueo una ceja con confusión, ¿Que narices era todo eso?. En ese momento un destello salio de la capa y los cuatro muchachos abrieron los ojos con sorpresa, solo había sido un momento, un simple segundo en el que un destello había salido de entre la capa oscura, algo parecido a los destellos que provoca la luz del sol cuando se refleja en el cristal - ¿Que ha sido eso? - Parecía que todos los merodeadores lo había visto y James pudo afirmar que no había sido presa de una alucinación. A los pocos segundos, Nero comenzo a alejarse hacia el otro lado del pasillo y el profesor de defensa comenzo a marcharse hacia su direccion. -Por Merlín - Masculló Lorcan rápidamente agarrando la túnica de Lily y James, arrastrándolos fuera de la esquina. Los cuatro merodeadores y Lily se escondieron detrás de una de las armaduras del pasillo y aguardaron hasta que apareciese el profesor. Los pasos se acercaban cada vez mas y los cinco jóvenes mantenían los ojos abiertos, intentando relajar sus respiraciones y rezando porque el profesor no encontrara su escondite. Cuando el cincelado y brillante rostro del joven maestro apareció, los cuatro cinco mantuvieron la respiración y clavaron sus ojos en la figura del profesor mientras este se alejaba. Pero de repente una de las grageas que llevaba Ralph en el bolsillo de la túnica cayó al suelo, provocando un suave y casi imperceptible sonido. En ese momento, la figura del profesor se paro en seco y los cuatro merodeadores observaron como se mantenía de espaldas mientras la túnica de color azul marino se movía entre sus pies. Los cuatro merodeadores no podian creer que los hubiera descubierto. Cuando el pequeño Ralph comenzó a temblar sintiéndose culpable por la situación, de repente el profesor comenzo a caminar de nuevo, perdiéndose escaleras abajo. Lily solo pudo respirar mas tranquila y apoyo su cabeza en el hombro de Lorcan, que descansaba a su lado. -¡Esas malditas grageas! - Se quejó James saliendo de su escondite mientras Lorcan intentaba taparle la boca para que no hiciera tanto ruido - ¡Realmente ese maldito Cardew esta jugando con fuego! - Lorcan terminó por darle un golpe en la mejilla para que cerrase la boca. -¿Es que te has vuelto loco? - Lorcan lo miró con ojos enfadados. James se tocó la mejilla con sorpresa, era la primera vez que veía ese tipo de emociones en Lorcan, generalmente aun que estuviese enfadado no dejaba que el resto se diera cuenta, tan solo mostraba indiferencia - ¿Quieres que escuche tus gritos? - James compuso una mueca. -Esto empieza a ponerse muy serio - Comentó Claudio con el ceño fruncido, le dio una palmada de ánimos a Ralph para que se relajara y se quedo observando el pasillo - Sigo opinando lo mismo, lo mejor es ir al profesor Longbottom y contarle todo lo que sabemos - Los cuatro merodeadores se observaron y Lily se quedo ligeramente perdida en la conversación - Algo acaba de pasar en ese pasillo, nada especial, pero si ha sido muy extraño y lo mas grave es que uno de esos individuos era un profesor de Hogwarts - Claudio se coloco las gafas torcidas - Ésto se nos está yendo de las manos, nos queda demasiado grande. -¿Qué está pasando? - Lily alzo los brazos de manera cómica, sin comprender nada de lo que estaba sucediendo - ¿Me he perdido algo realmente misterioso? Estáis todos muy serios - Comentó la muchacha dejando de sonreír y mostrando una actitud mas seria. -Tú deberías irte a clase - Contestó Lorcan con voz seca pero relajada. Lily le lanzo una mirada iracunda al muchacho, últimamente se estaba comportando de una manera muy seca con ella y no comprendía el porque. Lily se giró hacia él con el ceño fruncido, clavando sus profundos ojos marrones en él y haciendo que James que se encontraba detrás de Lorcan tragara saliva, esa mirada le recordaba demasiado a su madre. -No tengo clase ahora mismo - Contestó la muchacha - ¿A donde vas? - James había echado a correr hacia el pasillo de tapices. Los tres merodeadores y Lily lo siguieron con rapidez. James se inclinaba hacia una de las paredes llenas de cuadros y tapices - ¿Podeis decirnos de que estaba hablando ese profesor con ese alumno? - James se dirigía hacia uno de los cuadros, donde cuatro magos jugaban a las cartas y bebían hidromiel. -¿Cuando? - Preguntó uno de los magos con una sonrisa atontada - No hemos visto ningún profesor - Comentó alzando la copa de hidromiel e hipando ligeramente. James arqueo una ceja, comenzaba a perder la paciencia - ¿Habéis visto algún profesor por aquí? - El resto de magos comenzó a gritar y alzar las copas de hidromiel. -Menuda perdida de tiempo - Murmuro Claudio de manera burlona. -¿Perdone? - Ralph se acercó hacia una dama que tenia en brazos a un sonrojado bebe. La mujer dirigió sus ojos hacia el pequeño Ralph, la dama del cuadro sonrió de manera gentil y asintió con la cabeza - ¿Ha escuchado, por casualidad, la conversación que mantuvieron ese alumno y ese profesor? -Aprende educción - Murmuro Lily señalando a Ralph y sonriendo picaramente. El comentario iba dirigido a su hermano, provocando que James compusiera una mueca con indignación - ¿Puede decirnos que ha captado de la conversación? - Lorcan y James arrugaron el entrecejo y se cruzaron de brazos, Lily había decidido formar parte en la investigación sin preguntar antes. -El alumno solo ha echo varias preguntas - Contestó la dama con un fuerte acento britanico - Sobre su última clase de defensa - Los jovenes se miraron, cada vez mas confusos con todo aquel asunto - Luego el profesor ha comentado que se ha olvidado la capa de uniforme en la clase y se la ha entregado de nuevo. -Muchas gracias - Contestaron Lily y Ralph a la vez. -Espera - Claudio volvió a colocarse las gafas que resbalaban por el tabique de su nariz - ¿No llevaba Nero una capa de uniforme puesta? - Todos asintieron lentamente - ¡Entonces el profesor no le estaba entregando la capa, si no algo mas! - James carraspeo. -¿Cómo lo sabes? -¡El destello! - Contesto Claudio como si fuera lo mas obvio del mundo - ¡La capa estaba cubriendo algo! ¡Lo que realmente quería entregarle el profesor a Cardew! - Lorcan y James se miraron unos segundos, sintiendo que todo comenzaba a encajar como un puzzle. -¿Pero por qué no se lo dio directamente? - Preguntó Ralph abriendo sus enormes pestañas de color negro. Lily se había quedado pensativa, observando el suelo, repleto de moqueta carmesí y dorada. -Porque no quería que nadie se diera cuenta de lo que realmente quería entregarle - Contestó Claudio suspirando - Esto empieza a olerme muy mal, no me gusta absolutamente nada este asunto, me revuelve las tripas - James y Lorcan sentían exactamente lo mismo, no podían evitar sentir que todo comenzaba a complicarse mas, ha hacerse mas extraño, oscuro y raro. Al principio solo habían intuido que era alguna broma de Nero y el resto de Slytherins que no estaban contentos, no toda la casa de Slytherin era así, pero aun quedaban personas de la antigua escuela de Slytherin. Pero después de presenciar aquello, se dieron cuenta de que no era lo que parecía y que las palabras de Nero, que James tanto había tomado en broma, podían ser completamente ciertas. -Solo hay una manera de solucionarlo - Comentó de repente Lily Potter haciendo que el resto saliese de sus pensamientos y la observara con confusión - ¡Registrar su despacho! - James abrió tanto los ojos que parecía que iban a salirse en cualquier momento, Lorcan se atraganto, Claudio abrió la boca con sorpresa y Ralph se mantuvo con el rostro sonrojado y confuso - ¿A que vienen esas caras? - Pregunto Lily con sorpresa - ¿Sois los Merodeadores? - La muchacha sonrió con burla - Bueno si tanto miedo tenéis, dejárselo a Lily Potter - Y entonces la muchacha se dio la vuelta y ó a correr hacia el otro lado del pasillo, haciendo ondear su media melena pelirroja que se movía entre sus hombros. -¿Se ha vuelto loca? - Preguntó James con cara no poder creer lo que iba ha hacer su hermana. Pero derepente noto como una mochila caia sobre sus brazos abiertos y vio como Lorcan salia disparado hacia la dirección en la que corria su hermana - ¡¿Es que tú también te has vuelto loco?! - grito el muchacho cada vez mas indignado con aquella situacion - ¡Vuelve ahora mismo, Scamander! -¡Iros a clase! ¡Decidle al profesor Ni Carthaigh que me encuentro realmente mal! (profesor de pociones) - James se quedó en mitad del pasillo, con la mochila de Lorcan colgando en su brazo y con la boca completamenta abierta, a su lado, Claudio dejo escapar una sonrisa misteriosa. -¿Esa es la excusa? - Jadeo James mientras veía como su hermana y Lorcan desparecían en las escaleras - ¡Realmente cree ese Scamander, que Ni Carthaigh va a tragarse esa excusa tan ridícula! Continuara...
¡Hola mis queridos Lectores y Lectoras!
¡Bueno aquí os dejo con el capitulo numero veinticuatro! ¡Por dios que historia mas larga! Realmente soy experta en enredarme yo sola, así que si os gustaría que fuera mas corta, avisarme, que ya sabéis como soy. Bueno ante todo espero que hayas disfrutado con esta nueva actualización.
En el próximo capitulo, ese esperado momento entre Lorcan y Lily que quedaran encerrados (tachan!) un partido de quiddicth, un accidente, una conversación y un momento de debilidad de Scorpius Malfoy.
Bueno amigos, esta historia empieza a desvelarse y aun que aun quedas varios capítulos, a partir de ahora todo se ira desvelando. Bueno en cuanto algunas cosas de capítulos anteriores, las willis son una historia sacada de un ballet y de una obra de literatura, poco a poco entenderéis que pintan aquí. Bueno quiero que sepan que todo tiene una relación, todo lo que esta sucediendo lleva al mismo sitio, así que pensar eso. Y tercero y ultimo, nuestro adorado Albus y su enamorada, como ya he dicho, repasar capítulos anterior y la luz aparecerá
Como siempre, miles de agradecimientos a todos mi maravillosos lectores y sobre todo y específicamente a estas estupendas personas que me dejan comentarios tan increíbles y que solo provocan que quiera escribir mas y mejor. Miles de gracias, esta historia es para y por vosotros.
A los que nunca habéis comentado, lo de siempre querido lector, si te ha gustado la historia y has llegado hasta aquí, deja tu primer comentario, estoy segura que tienes mucho que decirme, no esperes a que otros lo hagan, ¡TU COMENTARIO ES ÚNICO!
Miles de besos.
Hasta el próximo.
Pluma Cisne.
Irene.