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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 25

Escuchó los gritos de su hermano detrás de ella, pero no paró ni giró la cabeza en ningún momento. Lily había echado a correr cual huracán rojizo, sus pequeños pies la guiaban por los desiertos pasillos, saltó varias escaleras sin miedo y siguió corriendo sin mirar atrás, inconsciente de que alguien la seguía a una corta distancia. La luz grisácea de la tarde se colaba por los grandes ventanales produciendo extrañas sombras en las piedras y en las armaduras. No entendía muy bien que estaba sucediendo por aquél entonces, pero estaba segura de que de alguna manera podía ayudar, ya tendría tiempo de preguntar más tarde y de que le dieran explicaciones. Entonces un repentino grito la hizo parar en mitad del pasillo y girarse lentamente con cara de sorpresa, una corriente de aire fresco se colo por una de las ventanas y su cabello pelirrojo se alzo a sus lados, impidiéndole ver con claridad. Pero no tuvo que estar mucho tiempo observando aquella figura que corría hacía ella con rapidez. De repente fue como si hubiese viajado en el tiempo y el mismo acontecimiento que había vivido en el pasado, regresaba a ella como un recuerdo nítido y perfecto. Aquel recuerdo no era otro que un Lorcan mucho mas joven, con el pelo rubio mas corto y facciones mas infantiles, pero su correr vigoroso era el mismo y aquel cálido sentimiento que la había recorrido en el pasado regreso de nuevo a su pecho. Como en años anteriores su estomago se encogió y un extraño hilo de nervios se apodero de su cuerpo.

-¡Espera Lily! - Lorcan se había parado un momento para descansar, pero la muchacha había echado a correr de nuevo con una sonrisa traviesa en el rostro - Que chiquilla - Se quejó Lorcan volviendo a alzarse y echando a correr de nuevo mientras una sonrisa se formaba en su rostro. Al ver el ímpetu y la locura repentina de Lily, había reaccionado de manera involuntaria, no era un chico que soliera tener ese tipo de reacciones repentinas como James, él necesitaba plantearlo en su cabeza y luego actuar. Pero en el caso de Lily había soltado la mochila de manera repentina, como si su cuerpo fuera guiado por hilos invisibles y no hiciera caso a su cerebro, que le repetía una y otra vez, que aquello era una autentica locura. Pero no podía evitarlo y ahí estaba, corriendo detrás de aquella traviesa chiquilla que no era consciente de lo que podía acarrear su maravillosa idea de detective.

Lily siguió corriendo hasta llegar a la clase de Defensa contra las Artes Oscuras en el segundo piso del castillo, la muchacha pegó el oído a la puerta y se mantuvo varios segundos en esa posición mientras su respiración entrecortada se iba relajando poco a poco. Lorcan llego a su lado y se apoyó en la pared mientras jadeaba debido al cansancio. Lily sonrió con picardía al ver el estado del pobre muchacho, con el pelo rubio pegado a la cara por el sudor, la camisa arrugada y la corbata medio suelta. Después de varios minutos de mantener la oreja pegada a la puerta, Lily puso la mano en el pomo de la puerta y decidió abrirla con delicadeza mientras miraba a un lado y a otro.

-¿Qué haces? - Lorcan puso la mano en el pomo de la puerta, justo encima de la de ella. La muchacha se quedó observando ambas manos, lo que hizo que Lorcan la soltara rápidamente - Puede que él este en su despacho - Murmuro Lorcan mirando a todas partes mientras los mechones de pelo rubio y lacio cayeran por su rostro.

-El profesor Schneider esta en la sala de los profesores - Contesto Lily con tranquilidad - En el caso de que esté en su despacho, no te preocupes - Lily presiono el pomo mientras le guiñaba el ojo descaradamente - Yo soy experta en inventar excusas - Lorcan arqueo una ceja, observando como la pequeña y pelirroja cabeza de Lily se asomaba a la clase. Ambos entraron lentamente en la desértica clase de Defensa y anduvieron por los solitarios pupitres de madera. Varios duendecillos de Cornualles, que había encerrados en una jaula, se movían de un lado para otro entre sonidos desagradables. Lily comenzó a subir las escaleras del despacho del profesor de defensa mientras Lorcan la seguía con temor.

-Eres una inconsciente - La regaño Lorcan detrás de ella. Lily había llegado a la puerta ovalada y toco sobre ella con los nudillos, produciendo un sonido hueco - ¿Realmente no te has parado a pensar en lo que estas haciendo? - Murmuro Lorcan con la voz ligeramente enfadada, Lily se giro para mirarle y clavo sus intensos ojos marrones en él. Lorcan solo pudo mantenerse sereno y aguantar su mirada, intentando que el efecto fuera igual de entiso - ¿Tengo razón?

-No

  • Contesto Lily con simplicidad. Lorcan mostró sorpresa en su rostro, no había ninguna sonrisa picara en su rostro, ni ese brillo en sus ojos juguetón y divertido. Su expresión era tranquila pero preocupada, de repente tenía delante de él, una Lily que no aparecía mucho delante de él, una Lily mas madura, mas consciente - Voy a entrar, puedes acompañarme o irte - La muchacha lo dijo con calma y suavidad. Se giro de nuevo y abrió la puerta dejando a Lorcan en mitad de la escalera con una expresión extraña en el rostro.

La muchacha entró dentro del recinto y observo a su alrededor con ojos interesados. El despacho se mantenía recogido; la mesa de madera oscura en el centro, con pergaminos y plumas en tinteros de cobre, una especie de repisa con objetos que se movían produciendo un suave pitido, un sofá de color rojo oscuro, las sillas de madera, detrás de ella un espejo que producía destellos por la entrada de varios rayos de sol y una especie de baúl negro, ni rastro de alguna foto o recuerdo. Lily resoplo con enfado y se giro; para su sorpresa, Lorcan se mantenía detrás de ella, con el rostro serio mientras varios largos mechones de pelo rubio caían por su cara. Lily sonrió suavemente al muchacho que se encontraba apoyado en la puerta abierta. Volvió a girarse y comenzó a abrir los cajones de la mesa, removiendo papeles, plumas y otras cosas, no interesantes. Lorcan la observaba sin pestañear. Lily desistió, cerro los cajones y se acerco al armario, comenzó a registrar entre túnicas de colores, camisas y otras cosas sin valor; sin perder la esperanza observo la habitación y se dirigió hasta el espejo, comenzó a tocarlo por detrás por si encontraba algo interesante pegado tras el espejo, pero no había nada. Con el entrecejo fruncido y echa unos morros, se coloco en mitad del despacho y lo observo con atención.

-Venir era una tontería - Murmuro Lorcan suspirando - Ese hombre parece listo, si tiene que esconder algo no lo dejara tirado por su despacho

  • Lily no se giró para contestarle y el muchacho arrugo el entrecejo - ¿Se puede saber que estas pensando? - Pregunto Lorcan perdiendo la paciencia.

-Estoy segura de que puedo encontrar algo - Contesto Lily sin dejar de observar la habitación. De repente sus ojos se clavaron el baúl negro que había en una esquina, era un baúl antiguo, de tapa dura y ovalada, lo suficientemente grande como para poder meterse una persona. La muchacha se dirigió hasta allí y se quedo observándolo

  • Esta cerrado - Murmuro la muchacha con fastidio, saco la varita con decisión y apunto el candado de hierro.

-No va a funcionar - Murmuro Lorcan negando con la cabeza - Un profesor de defensa no...- Pero entonces Lily se giró con una sonrisa impecable, Lorcan asomó la cabeza y vio con asombro como la cerradura del candado se había abierto - Ese profesor no tiene muchas precauciones - Comento el muchacho como modo de excusa al ver la sonrisa burlona de Lily - Si no estaba cerrado con algún hechizo de seguridad, es que no contiene nada transcendental.

-Eres un pesimista - Le acuso Lily con recelo, la muchacha se giro con indignación y Lorcan se dio la vuelta con el ceño fruncido - Creo que hay algo brillante...-Comenzó a decir la muchacha con voz suave. Pero de repente los ojos de Lorcan se abrieron de par en par y su semblante palideció como si hubiese visto a la mismísima muerte. Sin darse tiempo a idear un plan, el muchacho se giro con rapidez, cerro la puerta y corrió hasta donde estaba Lily - ¿Que sucede? - Pero la muchacha no tubo tiempo de preguntar nada mas, Lorcan la empujo dentro del baúl y luego se tiro dentro él, cerrando la el baúl con la varita a la vez que se escuchaba el clic del candado de hierro - ¡¿Te has vuelto loco?! - grito Lily cuando Lorcan cayó encima de ella sin ningún tipo de delicadeza.

-Shhh

  • Lorcan le tapo la boca y se quedaron en silencio. Lily intentaba forcejear pero de repente un sonido hizo que parara de moverse y su rostro palideció. Lorcan había visto como el profesor Schneider entraba en la clase seguido de varias alumnas, por lo que el profesor no lo había visto; sin pensarlo dos veces y dándose cuenta de que no podían salir del despacho y cruzar la clase sin ser vistos, la única opción que le quedaba era empujar a Lily dentro del baúl y seguirla. Para su suerte, el baúl tenía un hechizo de extensión del volumen, algo que Lorcan había supuesto, y estaban a varios metros de la salida. Todo se había quedado completamente a oscuras entre ellos, solo se escuchaba la respiración entrecortada de Lily y la tensión que emanaba de sus cuerpos pegados por el poco espacio. Pero en ese momento, solo podían quedarse quietos como estatuas, notando como el profesor caminaba de un lado para otro del despacho. ¿Se habría dado cuenta?

Los pasos del profesor iban de un lado para otro mientras se escuchaba el sonido de las voces de las alumnas, aunque no llegaban a percibir lo que en realidad estaban diciendo. Pero entonces se hizo el silencio de nuevo, el problema es que no sabían si el profesor se había quedado dentro del despacho o si se había marchado. Lily y Lorcan seguían a oscuras dentro de ese asfixiante baúl, sin mover el cuerpo agarrotado y tembloroso. Al rato de silencio, Lorcan alzo la varita como pudo y una luz se encendió alumbrándolos, giro su rostro y pudo encontrar los ojos marrones de Lily a pocos centímetros de los suyos. Trago saliva, habían olvidado por completo en la situación en la que se encontraban, el miedo no les había echo reaccionar hasta ese preciso momento. Lily abrió la boca varias veces mientras la media melena rubia de Lorcan caía sobre su cara.

-Perdona

  • Murmuro el muchacho apartándose todo lo que pudo, aunque se mantenía encima de ella, debido al poco espacio - Deberíamos esperar un poco, hasta estar seguros de que no hay nadie en el despacho - La voz de Lorcan era ronca y sin fuerza, sus ojos intentaban evitarla por todos los medios.

-Si, supongo que el profesor Schneider quedaría bastante sorprendido si aparecen dos alumnos saliendo de su baúl - Comento Lily con una sonrisa nerviosa, aunque intentaba evitar que aquel núcleo de nervios y espasmos la derribaran - Realmente nunca había acabado encerrada de esta manera - Una sonrisa burlona se creó en su rostro pícaro - ¿No es divertido? - La mirada inquisidora y fría de Lorcan hizo que la muchacha arrugara el en entrecejo - Se quedaron en silencio unos segundos, notando la respiración del otro e intentando moverse lo mínimo para no presionar sus cuerpos entrelazados.

-No podremos estar mucho mas tiempo - Murmuro Lorcan alzando la varita y observando la tapa del baúl - Nos quedaremos sin oxigeno en una o dos horas - Lily alzo la mirada y ambos observaron la luz que alumbraba la oscuridad - Te avise de que esto no era una buena idea

  • Al notar que Lily no respondía, giro su cabeza con rapidez; la muchacha lo observaba con atención, clavando sus ojos marrones con fiereza - ¿Sucede algo? - Su voz sonó tranquila y pausada.

-¿Por qué actuás de esa manera? - La pregunta de Lily fue directa y sencilla, la muchacha no se andaba con rodeos y no solía se muy delicada en ese tipo de preguntas. Ambos jóvenes se observaron con atención, Lorcan se movió suavemente sobre ella, intentando no presionar su cuerpo con excesivamente; su mechones de pelo rubio caían sobre su rostro pálido y relajado - Aveces siento que tienes una doble personalidad - Murmuro la muchacha con voz contundente y seria - ¿Tienes alguna norma de conducta? - Pregunto la muchacha - Porque me gustaría saberla, así puedo saber de que humor estas cada día - Lily comenzaba a encenderse, aunque Lorcan no entendía el porque se esa extraña provocación - Ahora voy a ser distante e introvertido, ahora travieso y seductor, pero siempre desde la lejanía, por supuesto...-Lily hizo una parodia de Lorcan.

-Para

  • La voz de Lorcan se alzó para interrumpirla - Tú no lo entenderías, Lily - La muchacha noto como el calor se alzaba por sus mejillas; el un momento de tensión incontrolable, la muchacha lo aparto a trompicones y se coloco encima de él mientras le agarraba del cuello de la camisa y le observaba con fiereza. Lorcan se había sobresaltado por el repentino gesto de la muchacha, por primera vez se había quedado sin palabras de regañina para la menor de los Potter.

-Deja de disimular - Murmuro la muchacha con indignacion - ¿Crees que porque yo tenga dos padres atentos, no es dificil convivir a veces? - Pregunto la muchacha indignada - Ser hija de Harry Potter tampoco es fácil, en el colegio te idolatran o te odian sin motivos, cuchichean sobre ti cada vez que haces algo mal, te señalan por los pasillos y cuando algo es realmente duro, te das cuenta de que no queda nadie a tu alrededor, solo los amigos de verdad - La muchacha clavaba sus pupilas en los ojos azules de Lorcan, con tal intensidad que el muchacho sentía un súbito ascenso de la temperatura - Y amigos de verdad, se cuenta con los dedos, Lorcan.

-Lily...

-No soy una jovencita inconsciente, ni esa niña pequeña que crees que aun soy. Me doy cuenta de las cosas, aunque intentas esconderlas dentro de ti.

-¿Por qué me cuentas todo esto? - Pregunto el muchacho extrañado, sintiendo como las pequeñas manos de Lily agarraban el cuello de la camisa; el joven Scamander estaba sorprendido por aquella repentina disputa. Lily no contesto a aquella pregunta, se limito a bajar la cabeza y a soltar el cuello de su camisa - Yo soy así, Lily - Murmuro el muchacho con suavidad - Aveces cercano y aveces lejano, me gusta mi intimidad, eso siempre ha sido así - La voz de Lorcan había recuperado su tono esponjoso y suave como un murmullo - Nunca te había molestado mi forma de ser - Lily alzo la mirada al notar la mano de Lorcan que le subía la barbilla.

Entonces la muchacha volvió a ver esa imagen que se movía a cámara lenta. Había pasado tanto tiempo desde entonces, pero aun lo recordaba como si fuera ayer. La familia Scamander se había marchado de Inglaterra cuando ella solo tenía cinco años, su padre se iba de investigaciones por todo el mundo al igual que su padre Newt Scamander, así pues toda la familia había decidido acompañarle. Tres años después, los Scamander volvían a Inglaterra y la familia Potter estallaba de felicidad por el regreso, sobretodo su hermano James y sus padres. Pero la pequeña Lily Potter de solo ocho años, no recordaba como eran los Scamander, había sido demasiado pequeña para recordar el rostro de su madrina y sus hijos; solo tenían varias fotos cuando los gemelos y James eran aun muy pequeños, por lo que no recordaba nada de ellos.

Pero en una tarde de un caluroso verano, en mitad de Julio. La familia Potter junto con los Weasley, comenzaron a caminar hacia la antigua colina de los Lovegood; Lily podía recordar la enorme sonrisa de su hermano James que había parado incluso de molestar a su hermano Albus. Pero entonces, justo cuando un rayo del atardecer dio sobre sus caras, cuatro figuras aparecieron de la nada. Lily recorrió sus rostros con ojos de sorpresa, interesada en sus rubios y lacios cabellos, en sus ojos penetrantes y azulados, en sus rostros risueños y curiosos. Y entonces, sus ojos se encontraron con la figura de un chico de la edad de su hermano, por aquel entonces llevaba el pelo mucho mas corto y sus facciones mostraban mas dulzura que en la actualidad; pero aquel semblante relajado, sin alterar, con aquellos ojos azules tranquilos e inexpresivos, se mantenían exactamente igual. Entonces la pequeña de los Potter sintió una pequeña sacudida en su estomago y agarro la mano de su padre con fuerza, asustada por la repentina sensación que la había embargado.Lily Potter salió de sus recuerdos, al notar como la mirada de Lorcan se clavaba sobre ella.

-Eres demasiado impulsiva - Murmuro Lorcan con suavidad. La muchacha había dejado su cuerpo flácido y relajado sobre el de él, su tensión había desaparecido y se mantenía quieta, con los brazos caídos a sus lados. Parecía que no importaba cuanto tiempo pasara, no importaba cuanto tiempo transcurriera entre ellos, parecía que aquella sensación de ahogo no se iba nunca de su garganta. No importaba cuantos días estuviera sin verle, cada vez que su melena rubia aparecía por los pasillos, tapándole la cara, sentía que una sacudida le revolvía las tripas. Sentía que nunca podría soltar y dejar atrás aquel sentimiento que la acompañaba desde la niñez. Pero debía hacerlo, costara lo que costara, la vida es algo más que esperar.

Pero entonces la mano de Lorcan se alzo, tímida y lentamente rodeo su mejilla. Lily noto su cálido contacto y sus ojos brillaron, moviéndose nerviosamente mientras aquel inocente contacto la paralizaba. Se observaron en silencio, sintiéndose culpables por aquel extraño momento, metidos en un baúl en el despacho de un profesor que podía darse cuenta de su engaño en cualquier momento.

Lorcan se sintió un pequeño traidor, a su mejor amigo y a si mismo. Sentía que lo que deseaba estaba mal, la conocía desde que era una niña, la acompaño a comprar su varita a Ollivanders junto con su madrina y su familia, la vio entrar a Hogwarts, jugar sus primeros partidos de quidditch, la defendió y la regaño en ocasiones como su fuera un hermano mayor. Pero entonces la miraba, ahí delante de él con las mejillas encendidas por el calo asfixiante, observando sus diminutas pecas que poblaban su nariz, sus ojos tan expresivos y vivaces, entonces algo se encendía algo dentro de él y a la vez se paralizaba.

Lorcan dejo deslizar sus dedos por su rostro, dibujando con la yema de sus dedos el pequeño rostro de la muchacha, algo tan sutil y delicado; no había necesidad de decir nada, ni de hacer nada más, ni un beso apasionado hubiese demostrado mejor lo que Lorcan sentía en ese momento, era un muchacho de detalles y pequeños gestos; quizás ninguna chica lo pudiese entender pero Lily en ese momento lo comprendió, sus ojos brillaron en la penumbra como dos luciérnagas chispeantes. Pero entonces la pierna de Lily se movió hacia un lado y algo pincho su pantorrilla, la muchacha dejo escapar una queja y al sorprenderse Lorcan , la varita del muchacho cayó entre sus túnicas.

-¿Que ha sucedido? - Pregunto Lorcan en un susurro muy suave.

-Me he pinchado - Contesto la muchacha intentando no reír y alzando su propia varita para descubrir lo que la había pinchado. Cuando la luz se volvió ha hacer dentro de aquel lugar, Lily movió la pierna y observo con sorpresa un objeto reluciente. Era una especie de perla grande tallada en hilos de bronce y sobre su superficie había dibujado una especie de escudo familiar con el nombre de*Lessexs.*Lily se lo mostró a Lorcan y ambos jóvenes se quedaron observándolo con atención, detrás de la joya había una especie de alfiler que era con lo que se había pinchado Lily - Parece muy valioso - Murmuro la muchacha girándolo para no perderse detalle de la joya - Es extraño.

-Quizás pertenecía a alguien querido - Murmuro el Lorcan - Parece antiguo, pero no me suena ese nombre familiar, aunque el escudo parece que pertenece a una familia de gente importante o que lo fue en su día - Lily sonrió triunfante, había encontrado algo, quizás al final no era nada interesante pero después de todo, era algo. De repente notaron como las patas de una de las sillas vibraba contra la madera del despacho, alguien se levantaba y caminaba por la habitación, entonces los pasos comenzaron a alejarse y el sonido de una puerta cerrarse llego hasta ellos.

-¿Se ha ido? - Pregunto la muchacha temerosa.

-Empezamos a quedarnos sin aire - Murmuro el muchacho observando la respiración entrecortada de la muchacha - Creo que debemos arriesgarnos y salir - Contesto Lorcan agarrando a Lily de la cintura y tomando su varita - Espero que tu aventura acabe con un final feliz - Lily agarro el cuello de Lorcan mientras este susurraba un hechizo, cuando se escucho un suave clic, entonces el muchacho murmuro ''Ascendio'' Y los dos jóvenes salieron disparados hacía arriba, la puerta del baúl se abrió por el golpe de sus cabezas y ambos jóvenes cayeron al suelo con estrépito. Sin perder tiempo y evitando ha hacer mas ruido aunque se morían de dolor por el golpe, miraron a su alrededor, pero allí no había nadie. Lorcan agarro la mano de Lily y después de cerrar el baúl con la varita, abrió la puerta con suavidad, inspeccionando el lugar. Lily había agarrado la joya y la había guardado en uno de los bolsillos de su túnica. Sin pensarlo un minuto más, ambos jóvenes salieron corriendo, cruzando la clase y saliendo al pasillo. Siguieron corriendo unos minutos más, después de subir hasta el cuarto piso y pararse para descansar.

-Ha sido divertido - Dijo Lily sonriendo con alegría mientras observaba su trofeo, la perla brillaba a la luz natural del día, era realmente hermosa - Ahora voy a la sala común, informa a mi hermano sobre nuestras averiguaciones - Lorcan arqueo una ceja con frustración al ver la calma de la muchacha, parecía una chiquilla jugando a los detectives. Sin decir nada mas y dejando a Lorcan jadeante detrás de ella, comenzó a caminar con pasos alegres hacia las escaleras. Lorcan la vio alejarse, aquella muchacho lo sorprendía y lo descolocaba de una manera alarmante. Las palabras que le había dedicado Lily, se repetían en su cabeza, una y otra vez. Aunque no lo había querido admitir, la muchacha había dado justo en el clavo, era la primera persona junto con su hermana gemela que sabía el rencor que Lorcan llevaba dentro, desde hacía años.

Los días anteriores al partido fueron una completa locura, los alumnos no tenían tiempo ni para respirar. A pesar de que todo continuaba con normalidad en Hogwarts, por supuesto una normalidad anormal: se había sentido un extraño sentimiento en el aire, los alumnos se encontraban ligeramente susceptibles y sensibles, los profesores lo excusaban por el estrés de los exámenes, pero algo en al aire les preocupaba, aunque no sabían decir el que. Debido al próximo partido de quiddicth, la tensión había aumentado y los alumnos se habían vuelto algo mas violentos. El hielo había desaparecido por completo de los terrenos del castillo, las nubes seguían poblando los cielos y el frió continuaba, pero en menor escala.

James tenía las mañanas repletas de clases y las tardes repletas de entrenamientos, se había centrado tanto en ambas cosas que hasta la directora Mcgonagall se había sorprendido. Ni siquiera le prestaba atención al suceso que se había dado hacía una semana, en el pasillo de los tapices, le había dejado el trabajo de investigar a Lorcan y a Ralph, incluso el objeto que había encontrado Lily le resultaba relevante en ese momento, su principal propósito era ganar la copa de Quiddicth, era su último año y no iba a permitir otra derrota. Mientras tanto Lily y Hero también estaban repletas de deberes por los TIMOS que cada vez se acercaban más, habían decidido dejar su operación de detectives hasta el fin de semana, donde tendrían tiempo de poder investigar sobre aquel pequeño y hermoso objeto encontrado en el baúl del profesor. Por otra parte, Lily había intentado olvidar el incidente de Lorcan, aunque le resultaba ligeramente difícil y a menudo Hero la pillaba ausente y con una sonrisa atontada en los labios.

Por otro lado estaba Albus, el mediano de los Potter seguía dándole vueltas a aquel extraño descubrimiento que había echo su prima Rose. Estaba decidido, tenía que ir a ese bosque fuese como fuese, pero entonces todos sus ánimos eran aplastados por dos enormes realidades, la primera de todas era que por mucho que lo pensara, no había manera de salir de Hogsmeade y la otra era la cita de Sakura. No lo malinterpretéis, no es que no quisiera ir con Sakura a Hogsmeade, pero aquel asunto le estaba agobiando y aunque Albus no tenía una cicatriz en forma de rayo, si tenía una intuición que pocas veces le fallaba. Por otro lado, no paraba de pensar en la cita del fin de semana, repasaba cada detalle y cada palabra que tenía que decir, había decidido llevarle a un bonito bar de té donde solían ir todas las parejitas del colegio; Albus no estaba muy agusto con esa idea, pero Sakura lo había dejado caer con disimulo en una de sus clases de pociones y supuso que no había otra manera. Además los nervios de la cita se juntaban con los del partido, aquella semana había sido un completo infierno. Hasta la inteligente Rose se había pasado horas y horas en la biblioteca, intentando acabar trabajos y trabajos, parecía que aquel año los profesores deseaban acabar con las neuronas de todos los alumnos, incluido el profesor Longbottom.

Scorpius aquella había estado algo separado de Albus, debido a la diferencia de horarios y entrenamientos, Albus no recordaba un año en el que hubiesen estado tanto tiempo separado, cuando estaba con Rose sentía que faltaba algo a su alrededor. Scorpius solía tener una actitud altanera y a veces exasperante, que aquellos últimos años se había suavizado, Albus suponía que por influencia de su prima. Pero en general ambos no eran increíbles estudiantes y se apoyaban mutuamente ante la intensa y desdeñosa mirada de Rose, también extrañaba los comentarios burlones del muchacho que le hacían quedar en ridículo en ocasiones, su poco tacto y su orgullo heredado de los Malfoy.

Pero pasaron los días y el fin de semana llego con grandes expectativas. El campo de juego fue decorado con el color escarlata y verde tan característico. Los alumnos se ponían sus colores y las casas de Hufflepuff y Ravenclaw apoyaban a los dos finalistas, que volvían a competir por la copa de quiddicth. Aquella mañana, ambos equipos entraron en el gran comedor entre gritos de ánimos y murmullos, todos se sentaron con alegría y nerviosismo mientras intentaban comer algo sin sentir dolor de estomago. El pequeño Hugo había perdido un diente de leche en uno de los entrenamientos y había quedado un agujero en su mandíbula, lo que le daba un aire infantil y divertido (hay adolescentes a los que no se les han caído todos los dientes de leche, ese fue mi caso) Lysander había entrado al gran comedor junto con su hermano gemelo, ambos se habían puesto un disfraz que había echo ella misma; el de Lysander era una cabeza de lena que había inspirado en su madre y el otro era un león de melena oscura. Cuando la mesa de gryffindor los vio entrar, rompió en aplausos y risas cantarinas. Lily y James corrieron a burlarse de Lorcan que tenía en el rostro una sombra de vergüenza, ambos hermanos comenzaron ha hacer el tonto a su alrededor mientras Lorcan se enfurruñaba más y más. Pero Lorcan era incapaz de negarle un deseo a su hermana menor y al ver la emoción en su rostro, decidió aceptar el disfraz para apoyar a su casa. En el aire se sentía un sentimiento de expectación y alegría muy especial, durante unas horas aquella sensación de desasosiego iba a desaparecer, solo iban a disfrutar.

¡Hola mis queridos lectores & lectoras!

¡Actualice! ¡Increíble! Lo siento por tardar una semana, justo una semana en actualizar, pero esta semana ha sido de locos, me quitaron el Internet, me quedan pocos días para los exámenes, termine las actuaciones de Agosto y he estado liada mirando vuelos para Madrid. De verdad que lo siento muchísimo, espero al menos que disfruten de este capitulo, espero que el deseado momento de Lorcan & Lily haya sido especial. Son casi ocho hojas, un momento largo no lo siguiente jaja.

Bueno en el próximo capitulo, el esperado capitulo de Quiddicth...¿Sucederá algo? La salida a Hogsmeade, ¿Ira Albus a la cita? ¿Sucederá algo con Hero? Bueno muchas costas nos esperan en el próximo capitulo.

Como siempre, miles de gracias a todos mis lectores, ya hay 143 lectores que han puesto mi historia en favoritos, es estupendo. Pero sobretodo miles de gracias a aquellos que se molestan en comentar mi historia de esa manera tan maravillosa y leal, de verdad que muchísimas gracias a todos (Si es que en cada capitulo lo repito) ¡Pero es que en cada capitulo los comentarios son mejores!

¡Espero veros en el próximo!

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Pluma Cisne

Irene.