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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 26

El tiempo era espeso y frío, las nubes grises poblaban el cielo mañanero dando una sensación melancólica en el ambiente, la mayoría de los arboles del camino de grava que llevaba al estadio, mecían sus ramas desnudas, la niebla se expandía por todas partes como un manto blanquecino que dificultaba la visión incluso para un buen buscador como James Potter. El equipo de quidditch de gryffindor se encontraba oculto en el interior del enorme estadio, todos eran conscientes del importante partido que se libraba aquel día, era la tercera vez consecutiva que se enfrentaban a Slytherin por la copa de quidditch y estaban decididos a ganarla costara lo que costara. Se escuchaba el clamor de la gente en el exterior, podían entrever la luz blanquecina del día y el fuerte viento que golpeaba la madera. El equipo se encontraba en silencio, repasando cada detalle de la jugada que James les había mostrado minutos antes en el vestuario, entonces las puertas se abrieron de par en par y una ráfaga de viento helado despeino sus cabellos, el pequeño Hugo sonrió con picarda, encantado con el clamor que se alzaba en las gradas. Una multitud de banderas y de colores rojizos se alzo en la mitad del estadio mientras el sonido de las voces y aplausos se mezclaban con los del cruel viento. James Potter comenzó a caminar con decisión por el estadio, el resto del equipo lo seguía con la misma resolución, James tenia talento para infundir seguridad en su equipo y sobretodo confiaba en cada uno de ellos, lo que provocaba una unión grupal muy fuerte. Lily, detrás de su hermano caminaba con el rostro serio y tranquilo, apartando su personalidad picara y traviesa por una expresión de concentración; Albus detrás de ella observaba las gradas con entusiasmo y asombro, pudo distinguir la figura de Rose que se encontraba en primera fila con dos banderines, uno en cada mano y de distinto color, rojo escarlata y verde esmeralda.

Cerca de ella se encontraban Claudio y Ralph vestidos con los colores de su casa y gritando de forma ensordecedora cuando vieron aparecer a James, Hagrid estaba cerca de ellos y sus continuos movimientos hacían que el pequeño Ralph se balanceara a punto de caerse.

A su lado, varios alumnos observaban una figura recta y tranquila, vestida con un extraño disfraz. Lorcan se encontraba aun disfrazado de león, apoyaba la mano en la barbilla mientras observaba con rostro ausente al equipo de gryffindor que se encaminaba hacia el centro del campo, sus ojos azules tranquilos y perdidos se clavaron en la delgaducha figura de Lily Potter y la mantuvo quieta, fijamente posada en su flamante cabello pelirrojo. A su lado y con el rostro ligeramente sonrojado por el fuerte viento que le daba en la cara, se encontraba Hero con una expresión extraña y pensativa. Sus ojos seguían con atención la figura de James. Los pequeños y brillantes ojos de la muchacha se clavaban en él con una fuerza inexplicable, al mirarle se daba cuenta de que James era una persona completamente distinta para ella, quizás él seguía siendo el mismo y era ella la que había cambiado. Parecía mentira que detrás de esa mascara de seguridad y madurez que ella misma había forjado, se escondía una muchacha inocente, demasiado niña aun para entender muchas cosas, reservada y llena de emociones. Hero siempre había querido crecer rápido, por muchos motivos pero aquel año se daba cuenta de que era un error, ella había perdido la brillantez de la inocencia que tanto la caracterizaba cuando era una niña, había perdido el deseo de sentir miles de emociones, su miedo a salir herida era tan grande que jamas se enfrentaba a sus propios sentimientos. Pero entonces le miraba, a aquel muchacho altanero, de mirada clara y sincera, con aquel caminar desgarbado y orgulloso, su corazón saltaba y su garganta se secaba, la adrenalina salia disparada por todo su cuerpo como un volcán. Y allí estaba ella, joven e inexperta, sin saber como resolver aquel dilema de su alma, que la dejaba las noches en vela y sin poder dormir.

-¡Los tinkipunkies están provocando esta niebla mañanera! - Todo el mundo giro su cabeza para ver quien estaba comentando el partido en las gradas. Rose se atraganto cuando vio a una sonriente y soñadora Lysander sentada junto a la directora y al resto de profesores, la muchacha se había quitado la cabeza de leona por unos momentos pero llevaba varios dibujos por toda la cara representando a la casa de gryffindor - La única manera de espantarlos, es prendiendo fuego a su morada, seguramente se encuentren bajo tierra en estos momentos - La voz de la muchacha era risueña y tranquila, la directora la observaba asombrada con las gafas a medio poner, la misma expresión que tenia en esos momentos Rose Weasley.

-¿Lysander va a comentar el partido? - Claudio sonrió divertido por el extraño comentario de la muchacha y comenzó a saludarla con la mano desde la grada - Va a ser un partido divertido - Rose que aun no se lo podía creer, resoplo con indignación, sin poder entender como la directora había dejado que la soñadora de Lysander comentara el partido.

-Ella no esta capacitada para comentar un partido de quiddicth - Dijo Rose asombrada. Lorcan resoplo y se quito el disfraz de león, el muchacho prefería estar en la sala común leyendo un buen libro de astronomía, el quidditch no era su pasión pero tenia que hacer un esfuerzo por su mejor amigo, así que se mantuvo en silencio y volvió a clavar sus ojos en el equipo de quidditch, intenso que su mirada no se desviara hacia cierta melena pelirroja que se alzaba en el aire con majestuosidad.

Los dos equipos habían llegado al centro del campo, ambos capitanes se dieron la mano con fuerza mientras sus ojos se observaban con detenimiento, una sonrisa calmada se formo en los labios de James. Albus asomo su cabezita azabache por detrás de la formación y observo a Scorpius que se encontraba distraído mirando sus botas; antes de que ambos equipos se separaran y se enfrentaran definitivamente, los dos amigos se miraron y sonrieron mientras se hacían un gesto que solo ellos dos comprendían. Los silbidos aumentaron cuando ambos equipos se alzaron en el aire, moviendo sus capas coloridas mientras el frío viento les daba en la cara. Todos los jugadores comenzaron a volar en círculos para calentar, Ralph empezó a mover el letrero enorme, de letras que cambiaban componiendo frases animadas, el muchacho se había pasado casi toda la noche haciéndolo, sin permitir que nadie le ayudara, cuando James lo vio voló hacia él y chocaron sus palmas haciendo que varias chicas mas pequeñas comenzaran a gritar de emoción. Hero observo como se alejaba montado en la escoba, a una velocidad vertiginosa y sintió que su corazón latía de la misma manera.

-¡El partido va a comenzar! - La voz risueña de Lysander se alzo por todo el estadio - Tengo que decir que el equipo de quidditch de gryffindor cuenta con el apoyo incondicional de los Wrasckspurts, para los que no lo sepan son criaturas que viven en...

-Señorita Scamander por favor - La voz de la directora se alzo sin querer y varios estudiantes rieron divertidos mientras la inocente Lysander abría sus profundos ojos azules con sorpresa - Limitase a comentar el partido - La muchacha asintió con rapidez.

Los dos equipos de habían formado en el aire y esperaban al silbato que iniciaría el partido. James que se encontraba en el centro de la alineación, comenzó a sudar exageradamente mientras sentía el latir de su corazón con una fuerza que llegaba hasta su sien. El silbato se escucho como un pitido ensordecedor y de repente miles de escobas comenzaron a moverse de un lado para otro en un frenesí casi caótico. Lily había agarrado la quaffle con velocidad y se dirigía cual flecha hacia la portería, Albus y giles la seguían por detrás mientras esquivaban las blugger que eran lanzadas por los golpeadores de Slytherin. James que había comenzado a dar vueltas por todo el estadio en busca de una pelotita escurridiza y dorada, se dio cuenta de que Scorpius seguía en el aire sin moverse y con la mirada perdida.

-¡Malfoy!

  • James le grito con fuerza, haciendo que el muchacho se sobresaltara y con una inclinación orgullosa le agradeció el grito, poniéndose en marcha y comenzando a volar por todo el estadio.

-¡¡Hugo Weasley a golpeado a una blugger que ha estado a punto de golpear a Spincy Merigton!! - La voz de Lysander se seguía alzando con suavidad entre los gritos de las gradas - Creo que el señor Merigton esta un poco despistado, debería comer mas beicon con salsa de alcaparras, dicen que es una manera de...

-¡Señorita Scamander!

-Perdón profesora - Un murmullo de risa se dio entre los profesores - ¡¡Lily Potter vuela hacia la portería, parece una especie de hipogrifo de lo rápido que va!! - La muchacha sintió la mirada amenazadora de la directora y volvió a callar, Claudio que se encontraba en las gradas prestaba mas atención a los comentarios de Lysander que al propio partido. Lorcan y Ralph por su parte, habían comenzado a alzar la pancarta para que el equipo de gryffindor lo viera y comenzaron a cantar una canción improvisada - ¡¡Lily Potter le lanza la quaffle a Albus Potter, Weasley lanza otra blugger al capitán de Slytherin, el portero se prepara para parar el lanzamiento de Potter, desde mi perspectiva creo que esta demasiado a la derecha...

-Señorita Scamander deje de dar su opinión subjetiva y cuente el partido - La directora le agarro el micrófono y grito con alegría al igual que el resto de las gradas cuando los primeros diez puntos se sumaron al marcador - ¡Diez puntos para gryffindor! - grito la contundente voz de la directora. Lysander le tomo el micrófono y observo a una sorprendida directora.

-Directora Mcgonagall, usted es la directoraa del colegio, no puede mostrar masatenciónn a un equipo a otro, seria contraproducente; la reina de las criaturas Slyfoles, tiene que mostrar la mismaatenciónn a todas sus criaturas - La directoraabrióo la boca con sorpresa, elmicrófonooseguíaa abierto y la voz calmada de Lysander se escucho por todo el recinto. Claudio había caído sobre la grada sin parar de reír, mientras Hagrid abría los ojos con sorpresa por la repentina llamada de atención de Lysander sobre la directora. Y dicho esto, Lysander siguió comentando a su manera el partido.

-No lo puedo creer - Rose se tiraba de los pelos mientras el resto sonreía divertido por las extravagantes palabras de Lysander - ¿Pero de que demonios esta hablando? ¿Slyfodes? ¡Eso no existe! - grito Rose con enfado mientras intentaba relajar sus nervios - Esta muchacha realmente vive en la luna...

Incluso los jugadores se sentían mas tranquilos con los comentarios de Lysander. James había sonreído varias veces al escuchar la suave y cantarina voz de Lysander, comentando de manera tan original el partido. El capitán de gryffindor observo a su alrededor mientras volaba con rapidez, el frió había aumentado y sus manos entumecidas se agarraban a la escoba con fuerza, la niebla cada vez se volvía mas espesa y le costaba distinguir los rostros de los diferentes jugadores, pudo reconocer el platino y lacio cabello de Scorpius que volaba en círculos por todo el campo. Pero entonces algo le hizo desconcentrarse, James agudizo la vista, sorprendido por lo que acababa de ver. Varias mariposas negras revoloteaban en una esquina del campo, parecía que nadie se había dado cuenta de la repentina aparición de aquellas oscuras y pequeñas mariposas; eran extremadamente bellas, de un negro tan intenso que brillaban sin la necesidad de los rayos solares. James movió la cabeza sintiéndose ridículo por la repentina distracción y comenzó a volar, intentando ignorar a aquellos pequeños animales.

¡Que bruto! - La voz de Lysander volvió a alzarse - ¡No es que quiera ponerme en el bando de gryffindor pero creo que el señor Mortimer, cazador de Slytherin debería comer menos lengua de trol, provocan agresividad en los seres humanos! - Rose volvió a darse en la frente mientras negaba con la cabeza, incrédula por la sartada de extravagancias que decía Lysander - ¡¡Albus Potter toma la quaffle se la pasa a Lily Potter, esta esquiva a una blugger!! ¡¡El capitán de Slytherin acaba de agarrar un bate de uno de los golpeadores y...!! ¡¡Eh!! ¡¡Eso es falta!! - Lysander se levanto de su asiento y lo acuso con un delgado dedo - ¡¡Giles Gallagher acaba de ser golpeado por una quaffle, ha quedado tumbado sobre su escoba!! - El murmullo de las gradas se incremento, varios abucheos comenzaron a escucharse por todo el estadio, los merodeadores comenzaron a subirse en los postes exigiendo a grito pelado que hubiese falta al jugador. Pero el juego continuo, James se había acercado al capitán de Slytherin y sus miradas de odio había bastado para matarse entre ellos.

-¡Animo Albus! - El mediano de los Potter acababa de pasar volando por una de las gradas y miro a su derecha al escuchar una voz conocida. Sakura le saludaba con una sonrisa en el rostro mientras su grupo de amigas reía a su alrededor. Las mejillas de Albus se sonrojaron y estuvo a punto de perder la pelota por distraerse, pero cuando su hermano le grito desde las alturas, el muchacho acelero todo lo que pudo y se dirigió hacia las gradas con velocidad notando el frió y cortante viento en la cara, lanzo la quaffle con la mano derecha y un grito de jubilo se escucho por todo el estadio.

-¡¡Albus Potter consiguen diez puntos mas para gryffindor!! - grito Lysander mientras comenzaba a bailar sobre las gradas ante la sorprendida mirada de la directora y de los profesores - ¡¡Ochenta a sesenta!! ¡¡Animo gryffindor!! ¡¡Toma esa Slytherin!! - Miles de gritos se unieron a los de Lysander mientras otros muchos comenzaron a abuchearlos. Lysander se había puesto el sombrero de leona y comenzó a cantar por el micrófono, la soñadora y tranquila Lysander parecía un huracán de actividad sísmica, aun que sus ojos saltones seguían teniendo ese aire perdido.

Lorcan observaba la pequeña y rápida figura de Lily, la muchacha había sido acorralada por varios jugadores del equipo contrario, uno de ellos había agarrado su escoba y la había jalado hacia atrás, haciendo que Lily casi perdiera el equilibrio y cayera. Lorcan apretó con tal fuerza sus puños que Hero se dio cuenta y lo observo con sorpresa. Pero afortunadamente la ágil Lily le había golpeado con la pierna y salio disparada de nuevo hacia delante haciendo que Lorcan se relajara en las gradas y que Hero sonriera un poco al ver la expresión del muchacho. Rose Weasley mientras tanto comenzaba a morderse las uñas con nerviosismo, aun aguantaba ambos banderines mientras intentaba seguir las figuras de Albus y Scorpius a la vez. Sus ojos se clavaron por un momento en aquel mota esmeralda y de platino cabello, sintió un vació en el estomago, este año estaba siendo extraño y confuso, sentía que algo sucedía a sus espaldas, una sombra cubría cada centímetro de su cuerpo, sabiéndola de que algo sucedía, que Scorpius necesitaba su ayuda y no tenia el valor de sincerarse con ella. Scorpius era demasiado orgulloso para hacer tal cosa y ella odiaba tener que ir detrás de él para que consiguiera sacar algo en claro de todo aquello. Pero esta vez, sentía que las complicaciones eran mas siniestras de lo que pensaba.

-¡¡Hugo Weasley lanza otra quaffle al capitán del equipo de Slytherin!! - Lysander continuaba su maravillosa actuación - ¡¡Giles Gallagher parece que se esta recuperando del golpe de la blugger y vuelve al campo respaldado por los dos golpeadores!! ¡¡Y diez puntos para Slytherin!! - El equipo de las serpientes acababa de meter una quaffle, el marcador estaba demasiado igualado - Tengo que reconocer que ha sido una buena jugada, ese salto me recuerda a...¡¡Tramposo!! ¡¡Ojala te caiga en la cabeza un Snorckak de cuernos arrugados!! - James sonrió divertido por la ofensiva de Lysander y cambio de dirección, era hora de buscar la Snicth dorada. Albus y Scorpius acababan de cruzarse y chocaron sus manos en el aire mientras sonreían alegremente.

Varios minutos después, James volaba de un lado para otro del campo buscando la snicht, decidido a acabar con aquel partido y a conseguir la copa de quiddicth. Scorpius se encontraba en el otro lado del campo y parecía que aun no había encontrado ni rastro de la pequeña pelota. Pero entonces un resplandor dorado se pudo vislumbrar entre la neblina, James observo con sorpresa como la snicht dorada batía sus pequeñas alas alrededor de el grupo de mariposas negras que hacia unos minutos había visto. Sin pensarlo dos veces, James arranco con fuerza la escoba y se echo encima de el grupo de mariposas para agarrar la pequeña pelota. Todo el mundo había visto el repentino cambio del capitán de gryffindor, Scorpius giro su escoba y salio disparado hacia donde estaba James. La pequeña pelota se escabullía entre las mariposas que la seguían una y otra vez. De repente James comenzó a tener un cierto mareo, su visión era borrosa y no veía con claridad, sentía una pequeña furia en su interior que ni él mismo comprendía. Scorpius había llegado a su altura y ambos buscadores alzaban la mano para agarrar la pequeña pelota dorada. Subieron, subieron y subieron, adentrándose en el cielo, entre las espesas nubes grisácea, el frió viento cortaba sus rostros y sus manos se congelaban sobre el palo de las escobas. James alzo la mano un poco mas, decidido a agarrar la pelota con su mano, sentía el cuerpo de Scorpius pegado al suyo, respirando la misma adrenalina. Entonces ante sus ojos apareció una especie de nube negra, se acercaba hacia ellos como un manto mortífero, James agudizo la vista con sorpresa; eran mariposas, inofensivas mariposas. James sintió como su cabeza estallaba en mil pedazos por un dolor repentino, miles de imágenes desagradables, sus miedos mas profundos salieron a la luz gritando en su cabeza todo lo que James no deseaba escuchar. Pego un grito de rabia y con exagerado esfuerzo alzo la mano un poco mas, Scorpius había desaparecido por completo. Entonces James sintió como sus dedos rozaban la pequeña pelota, pero de repente sintió que todo se volvía completamente negro, su conciencia se apago.

La negrura inundaba su mente, no veía nada, se encontraba perdido en lo mas profundo de su mente, poco a poco comenzó a escuchar sonidos, como si hubiese entrado en coma. Escuchaba a la gente gritar, hablar sobre él, pero no sabia a quienes pertenecían esas voces ni porque hablaban sobre él. ¿Que le había sucedido? ¿Como se llamaba? ¿Donde vivía? Una angustia recorrió el cuerpo de el muchacho, la negrura que lo envolvía le impedía saber que estaba sucediendo, quería gritar pero su garganta estaba reseca, no notaba el timbre de sus cuerdas vocales, sus músculos no respondían, se sentía perdido, solo y triste en aquel mundo sin luz. ¿Esta era su cabeza? ¿Tanto vació podía encontrarse dentro de él?

Tras varios minutos de completa angustia, James sintió que sus músculos se relajaban, su cabeza se adormilaba y sintió una cálida luz que le guiaba hacia delante. Entrecerró los ojos por el resplandor y pudo darse cuenta de que al final de aquel largo túnel había alguien, mientras caminaba se preguntaba quien era, poco a poco se dio cuenta de que era la esbelta figura de una niña, no podía verle el rostro con claridad, pero esta le tendió una mano para que se acercara hacia la luz, sin pensarlo dos veces él tomo su mano y entro dentro de aquella bola de claridad. ¿Seria el cielo?

-Se esta despertando - Una voz le recorrió todos los sentidos y poco a poco fue abriendo los ojos. Una luz cegadora hizo que los cerrara enseguida y escucho el murmullo de varias voces - James, ten cuidado, abre los ojos poco a poco - James escucho una voz familiar a su lado, una voz de chica; se quedo quieto varios minutos, con los ojos cerrados, notando como el calor de un rayo de sol caía sobre su cuerpo. De repente sintió un fuerte dolor por todas partes, sus músculos adormilados despertaron repentinamente y sintió un enorme malestar. Al fin abrió los ojos con dificultad y observo a su alrededor. Se encontraba en una larga habitación de muros de piedra y techo abovedado, se quedo varios minutos en un estado de confusión, ese lugar le era muy familiar. ¿Estaba en la enfermería?

-¿Como te encuentras? - James giro la cabeza y descubrió el rostro preocupado de su prima Rose, al lado de ella estaban Ralph, Claudio, Lily, Albus, Lorcan y un sin fin de personas mas, entre compañeros de clase y del equipo de quidditch. James sintió que tenia la garganta reseca y no pudo contestar enseguida, intento hacer la pregunta que tanto recorría por su cabeza, no recordaba absolutamente nada ni el porque de estar tumbado en una camilla de la enfermería sin poder mover ni un musculo.

-¡Necesito que se marchen de la enfermería ahora mismo! - Entre el pelotón de gente apareció la anciana señora Pomfrey que intentaba llegar a la camilla, tras ella se encontraba la tímida ayudante - ¡Magnolia saca de aquí a todos estos alumnos! - La gran mayoría de ellos comenzó a quejarse y James se toco la cabeza sintiendo una punzada de dolor, al posar los dedos sobre su cabeza, se dio cuenta de que la tenia vendada - Potter, realmente eres experto en dar sustos - James la observo confuso, tenia una poción de crece huesos en la mano y le tendió un vaso con aquella poción viscosa y clara - Bebe Potter, no hay otra manera de hacerte crecer los huesos de tu pierna - ¡*¿Que?!*James sintió un profundo mareo y la señora Pomfrey tuvo que agarrarle la nuca - ¿Y vosotros que miráis? - Observo a los pocos que se habían quedado alrededor de la cama.

-Por favor Madame Pomfrey, déjenos quedarnos un poco mas - Le suplico Ralph con las mejillas sonrojadas del susto - Hablaremos muy bajito y nos iremos pronto, solo queremos saber como esta - Madame Pomfrey mascullo varias cosas mientras James bebía con una mueca de asco la poción crece huesos.

-Solo unos minutos - Contesto al fin la anciana señora - ¡Magnolia cuidado con esos frascos! ¡Contienen huevas de rana australiana! - Madame Pomfrey se alejo con su gorrito blanco y su bata, dejando al resto alrededor de la cama de James. Este sintió que su lengua volvía a entumecerse y respiro al fin sintiendo que era capaz de hacer aquella pregunta que tanto le taladraba la cabeza.

-¿Que me ha sucedido? - Pregunto al fin con voz casi inaudible. Todos se miraron un momento y bajaron la cabeza. De repente todo le vino a la cabeza, el partido, la snicht, las mariposas y luego el vació, el silencio y la nada. James alzo la cabeza hacia sus amigos y sintió que un nudo se hacia en su estomago - ¿Hemos perdido el partido? - Pregunto con dificultad mientras el dolor se hacia mas intenso.

-Que poca confianza - Albus se encontraba a su lado y sonrió a su hermano mayor con tranquilidad - Conseguiste coger la snicht, somos campeones James Potter - Todos sonrieron y James se relajo sobre la cama, apareciendo en su rostro una sonrisa - Pero al caer, tu escoba se hizo añicos - El pequeño Hugo se adelanto y mostró los restos de su saeta de fuego, James sintió una punzada de dolor en el pecho, aquella escoba había sido una leal compañera de travesuras - Y tu no saliste airoso completamente.

-¿Que me ha pasado? - James miro la poción crece huesos que descansaba sobre la mesa y luego centro su atención en su cuerpo tendido en la cama - ¿Es algo grave? - La voz de James volvía a tener una tonalidad normal - ¿Que pasa? - James comenzó a impacientarse al ver el rostro de todos sus compañeros.

-Te has roto la rodilla en mil pedazos - Contesto Claudio alzando sus gafas negras y observando a James - Te vas a poner bien, Madame Pomfrey esta segura de que puede hacer crecer esos diminutos huesos que te faltan, pero necesitas mucho reposo durante varios días - James resoplo y dejo caer la cabeza sobre la cama.

-Has tenido mucha suerte James, podrías a verte matado - Rose lo observo con ojos asustados - Caíste de una altura muy grande, podrías a ver muerto si el profesor Scheider no hubiese reaccionado rápido - James abrió los ojos y miro a su prima, mas tarde sus ojos se encontraron con los de Lorcan y Lily que asintieron a la vez.

-¿Me ha salvado Scheider? - Pregunto el muchacho sorprendido. Todos asintieron con lentitud - No puedo decir que me alegre - Rose iba a replicar indignada por el comentario de su primo pero Albus le hizo un gesto para mantener la conversación con tranquilidad - ¡Hemos ganado! - James alzo los brazos con alegría aun que un agudo dolor le recorrió por todas partes, los merodeadores sonrieron divertidos, daba igual que catástrofe se diera en la vida de James, al final siempre terminaba viendo el punto positivo de las cosas - ¿Donde esta la copa? - Pregunto con rapidez y un brillo en la mirada.

-El profesor Longbottom la ha llevado a las vitrinas de las copas - Comento Lily sonriente, pero al ver la repentina expresión de su hermano continuo diciendo...-Pero nos ha dicho que puedes ir un día a cogerla si te hace ilusión - James sonrió mas tranquilo y se acomodo sobre la cama como si fuera el rey Midas.

-¡Ya han pasado los cinco minutos! - Madame Pomfrey llego rápidamente - Este chico necesita descansar, esta muy delicado y vosotros solo dais mas trabajo - Lily comenzó a hacer muecas por detrás de la señora Pomfrey y todos sonrieron con disimulo. James se despidió con tristeza de los muchachos y se quedo observando como el grupo de amigos se marchaba por la puerta abierta de la enfermería, mientras la señora Pomfrey los empujaba. Se quedo varios minutos sintiendo el goteo de una repentina llovizna que golpeaba las cristaleras y poco a poco se fue sumiendo en un profundo letargo.

La muchacha caminaba de un lado para otro del pasillo, observando la puerta que tenia delante sin saber muy bien si entrar o no. Se quedo quieta varios segundos mientras observaba delante de ella, la mano derecha le temblaba ligeramente y sus ojos brillaban. Respiro varias veces y al fin se acerco hacia la puerta para abrirla; ella era una chica segura de si misma, resuelta y decidida. ¿Porque demonios iba a tener miedo de entrar allí? Era una autentica tontería. Las puertas se abrieron sin necesidad de que ellas las tocara, la enfermería quedo delante de ella y el pasillo tras ella, se mantuvo quieta escuchando el murmullo de la lluvia, la lluvia que caía sobre las paredes del castillo y que le traía extraños recuerdos. Miro a su alrededor pero no se veía a la señora Pomfrey por ninguna parte y tampoco a la ayudante. Comenzó a caminar lentamente, haciendo resonar sus pisadas por toda la sala, pero entonces se paro en seco y lo vio, acostado en la cama con la cabeza vendada y los ojos cerrados, parecía que se encontraba en un profundo sueño.

De nuevo aquella extraña sensación en el estomago, de nuevo aquellas ganas de reír, de nuevo aquel nerviosismo que tiraba de sus tripas, de nuevo aquellas ganas de salir corriendo y no querer encontrárselo nunca mas, pero a la vez el deseo de no parar de mirarle, de observar cada rasgo de su rostro y dejarlo impreso en la memoria, como si fuera una fotografiá mental.

Aquel año había traído demasiadas sorpresas en su vida, la mas increíble y sorprendente, había sido James Potter. Recordaba sus primeros encuentros con él, momentos superficiales, una simple lucha de poder y de morbo, ella quería sentirse adulta, demostrando que también sabia hacer muchas cosas, aunque en el fondo no era así, él y su necesidad de llamar la atención, en el fondo no eran tan distintos. Pero ambos habían cambiado extrañamente, él había dejado aparecer aquel James bondadoso, alegre y jovial pero a la vez tan tierno, ella había aceptado aquel lado personal de si misma, aceptando que era una niña que no conocía aun nada de la vida y que aperas de su castillo de naipes, fuertemente defendido, no se arriesgaba a sufrir pero tampoco a amar.

Se acerco un poco más sin parar de observarle, dejando simular una sonrisa en su rostro. Aquel momento era perfecto, podía ser ella misma con él, sin peleas ni bromas, simplemente observándole como ella lo veía, sin coraza ni mascaras. Observo sus mejillas sonrosadas, sus labios, sus grandes manos, su nariz respingona y las pecas que había en su puente. *¿Que le estaba pasando? ¿Acaso podía enamorarse? ¿Ella?*Enamorarse siempre lo había relacionado como algo malvado, desde que se había enterado de la historia de sus padres aquella niña romántica, soñadora y emocionada desapareció, se volvió mas reservada, fría y seca con el mundo. Pero ¿*Como podía ser aquello que sentía malvado? ¿Entonces estaba reconociendo que estaba enamorada?*Jamas se hubiese imaginado que algún día pudiese sentir algo como aquello y mucho menos por James Potter. James Potter, aquel nombre se desacía en su mente como el chocolate se desace en la boca, lenta y dulcemente.

-¿Qué haces ahí parada? - Hero se sobresalto y casi tropieza con una de las camas. James la observaba desde la cama, con rostro confuso y extrañado, Hero trago saliva y sintió que las piernas le flaquearon

  • ¿No vas a acercarte? - Pregunto con voz apagada. Hero se lo pensó varios minutos pero al fin se decidió y se acerco hacia la cama del muchacho - ¿No vas a preguntarme como estoy? - James la miraba cada vez mas confuso, como si la Hero que apareciese delante de él fuera otra persona. Hero asintió - Me encuentro bien, la Señora Pomfrey lo exagera todo - Sonrió burlonamente.

-Eres un torpe Potter - La voz de Hero tembló unos momentos - ¿Como se te ocurre caerte de la escoba? - James no contesto, se quedo observándola en silencio. La luz melancólica del día se reflejaba en su rostro, sus ojos ambarinos cambiaban de color dependiendo de la luz y su cabello se volvía mas oscuro, dando la sensación de madurez en su rostro. Hero al notar la fija mirada del muchacho miro hacia otro lado y James sonrió.

-¿Te has asustado esta mañana? - Pregunto el muchacho con voz calmada y sin maldad. La lluvia seguía cayendo produciendo un sonido sordo entre ellos, ambos se miraron y supieron lo que pensaban al mismo tiempo. La lluvia volvía a deslizarse sobre sus cabezas, sus cuerpos alejados aun sentían aquel momento cercano, James podía alcanzar a respirar el olor terrenal de la muchacha mientras Hero aun sentía aquel tímido y tierno beso en su frente. Ambos sintieron un ligero sonrojo mientras el calor subía hasta sus mejillas y sus bocas se secaban.

-Cualquier persona se hubiese asustado - Contesto la muchacha con rapidez - No nos llevamos muy bien, pero no hasta el punto de querer verte destrozado - James dibujo una sonrisa ladeada sin parar de observarla - Me alegra que estés bien - Su voz sonó sincera y tranquila por primera vez, ambos se miraron y sonrieron suavemente - Enhorabuena por el partido, Potter.

-Yo también me alegro de que hayas venido - Comento el muchacho,Hero noto que el corazón se le aceleraba durante unos minutos. Ambos sabían que aquel momento era uno de los pocos en los que podían comportarse así, cuando salieran al mundo real de nuevo, ambos se esconderían tras sus mascaras sin valor para enfrentarse - Si no hubiese sido por esas malditas mariposas...-James paro de golpe, Hero había palidecido de repente - ¿Que sucede?

-¿Has dicho mariposas? - Pregunto la muchacha con un tono extraño en la voz.

-Si...-James intento recostarse, extrañado por la expresión de la muchacha. De repente la visión de aquellas extrañas criaturas hicieron que sintiera un extraño pesar, como si el cuerpo le pesara mucho. Recordaba que había sentido una rabia muy extraña, peligrosa que incluso le habia asustado en aquel momento. La voz de Hero volvió a alzarse con suavidad pero en un tono directo.

-¿Como eran?

-Negras, muy pequeñas, había muchas de ellas - Comento el muchacho cada vez mas confuso - ¿Puedes decirme por qué tienes esa cara? Estas dándome miedo...-Hero se mordió el labio pensativa y observo a su alrededor sin contestar - ¿Puedes decirme que esta pasando...?

-Yo vi unas mariposas de ese estilo - Comento la muchacha extrañada - En el despacho de Scheneider - James abrió los ojos con sorpresa - Me acuerdo perfectamente, porque me llamaron mucho la atención, estaban sobre la repisa de uno de sus muebles...

-Espera

  • James la paro - Eso es imposible, Lily fue al despacho con Lorcan y no me dijeron nada sobre mariposas, no había ninguna mariposa en su despacho - Hero abrió la boca varias veces sorprendida por el comentario de James.

-Pero es imposible, yo las vi con mis propios ojos - Ambos jóvenes se miraron - Estoy segura de haberlas visto en el despacho y si no estaban en el, ¿Que hacían a la intemperie y en el campo de quidditch? - James se encogió de hombros no tenia respuesta a aquellas preguntas - Sabes, voy a investigarlo - Hero fue a darse la vuelta, contenta de tener una excusa para poder marcharse de allí.

-¡Espera!

  • El grito de James la paro en mitad del camino. James se quedo observándola durante unos segundos, la luz grisácea de la tarde callo sobre ella y James tuvo la visión de aquel sueño donde una niña aparecía y le tendía una mano; asombrado observo como Hero clavaba su fuerte mirada sobre él y por unos minutos dejo de respirar - No puedes...-Las palabras se le atragantaron en la boca y sintió un sudor frió que caía por su rostro - ¿No podrías quedarte un poco mas...?

-¡James!

  • El grito hizo que ambos jóvenes se dieran la vuelta escandalizados. Claudio y Ralph aparecieron por la puerta de la enfermería con varias ranas de chocolate en los brazos - ¡Estas despierto! - Claudio se paro en seco al ver a Hero y a James pero Ralph siguió caminando sin percatarse de lo ocurrido. Hero sonrió tristemente y salio de la enfermería ante la atenta mirada de Claudio y de la melancólica de James - ¿Que sucede? - Ralph observo el semblante entristecido de James, este salio de sus pensamientos e intento sonreír mientras tomaba una rana de chocolate - La poción multijugos ya esta lista...

-¿De verdad? - James se irguió rápidamente por la sorpresa pero enseguida se arrepintió por el repentino dolor de la rodilla y la cabeza - Eso es genial...- Comento intentando no llorar del dolor - ¿Cuando ponemos en marcha el plan? Ya tenemos los pelos solo hay que...

-Tenemos que esperar a que te pongas bien, James - Claudio lo paro enseguida observándole severamente tras sus gafas de montura. James se dio cuenta que tenia el rostro pálido y cansado - Lo mejor es que te recuperes y luego lo pondremos en marcha, no hay prisa por ahora - James puso cara de no estar de acuerdo pero acepto lo que decía Claudio, porque muy a su pesar tenia razón. Observo a su alrededor y luego miro a Claudio ligeramente extrañado.

-¿Donde esta Lorcan?

-Ha ido a la torre de astronomía - Contesto el muchacho encogiéndose de hombros - Viene mas tarde, toma son golosinas de todas tus admiradoras - Claudio dejo caer sobre la cama todos los dulces que le habían otorgado sus supuestas y tristes admiradoras. James se quedo observando las golosinas y volvió a alzar la vista hacia la puerta, pero Hero ya no estaba allí, se había marchado.

La noche había caído sobre un llovizno Londres, las luces de la ciudad se encendían y aparecía un hermoso espectáculo de olores y ruidos. Los jóvenes salían a tomar cerveza en los pub, el río Tamesis continuaba su trayectoria hasta el mar y sobre él, los barcos continuaban navegando, transportando pasajeros curiosos. En el centro de la ciudad mientras tanto, las tiendas comenzaban a cerrarse y los restaurantes a llenarse para cenar. En el ministerio de magia y hechicería, las luces comenzaban a apagarse, los últimos trabajadores se marchaban y comenzaba a hacerse dueño el silencio. Harry Potter colocaba los últimos pergaminos en sus carpetas correspondientes, los últimos aurores se despidieron de él con una sonrisa alegre y un movimiento de mano. Al fin Harry se quedo completamente solo en el departamento de aurores, durante unos segundos se quedo observando la carpeta donde guardaba la información sobre aquel extraño asunto que le había tenido en vela durante tantos meses. Pero parecía como que todo hubiese acabado, ya no sabia por donde mas buscar, tampoco había indicios de nada extraño, no se habían sucedido mas desapariciones ni casos extraños, era como si el atacante estuviera esperando a una extraña reacción. De repente la puerta se abrió y por ella entro Ginny Weasley con una alegre sonrisa en el rostro, se acerco a Harry con rapidez, le rodeo por el cuello y le beso tiernamente.

-Vayámonos a cenar - Susurro suavemente sobre sus labios mientras sonreía. Harry echo una visita nerviosa y cantarina asintiendo con la cabeza - Me van a ascender a directora de la sección de deportes del Profeta, ¿Que te parece? - Pregunto con voz picara y divertida.

-Lo extraño es que no lo hubiesen echo ya - Contesto Harry sonriendo y apretando el cuerpo de Ginny en sus brazos - Realmente era imperdonable que una mente tan brillante como la tuya estuviera bajo las ordenes de ese cretino de Mcfield - Ginny asintió de forma enérgica haciéndose la ofendida - Es una maravillosa noticia.

-¡Vayamos a celebrar! - Harry puso los ojos en blanco mientras observaba como su mujer bailaba por todo el departamento de aurores, aun no comprendía de donde sacaba tanta energía a su edad - ¿Que haces ahí parado? ¡Vamos!

-¿Que sucede aquí? - El pelo rojizo de Ron apareció por la puerta y sus pequeños ojos azules observaron la escena - ¿Ya le has contado la noticia? - Pregunto mirando a su hermana y luego a su mejor amigo - No has perdido el tiempo.

-Claro que no, es una fantástica noticia - Hermione abrió la puerta enseguida haciendo que Ron estuviera apunto de caer al suelo - Ahora que Ginny es directora de una de las partes del Profeta, puedo empezar a poner anuncios denunciando el maltrato de la especie animal, cada vez se vuelven mas salvajes - Ron y Harry se miraron con cara de resignacion

  • Ron ha venido a buscarme al Ministerio, parece que últimamente tiene mucho tiempo libre en la tienda - Ron le lanzo una mirada iracunda - ¿Que he dicho?

-Si te voy a buscar te quejas y si no lo hago también - Contesto Ron con el entrecejo fruncido - ¡Quieres ponerte de acuerdo! - Harry y Ginny se miraron e intentaron echar una carcajada al ver el rostro airado de ambos amigos

  • ¡Ademas he venido aquí ha hablar con Harry?

-¿Para que? - Preguntaron Harry y Hermione a la vez. Ron se quedo en silencio varios segundos y sus orejas comenzaron a tonarse de un color anaranjado muy fuerte, los dos amigos se miraron sin comprender que intentaba decir Ron que comenzaba a balbucear - No te entendemos - Dijeron Harry y Hermione a la vez.

-¡Quiero entrar en el cuerpo de aurores!

-¿Que?

  • Hermione abrió los ojos con sorpresa, Harry se quedo varios segundos en silencio, sorprendido por el repentino deseo de su mejor amigo - ¿Y eso a que viene, Ron Weasley? - Pregunto Hermione cruzándose de brazos ante su marido.

-Bueno, George ya no necesita mi ayuda y siempre he estado ayudando a Harry en todas sus misiones, realmente soy capaz de hacer lo mismo que el resto de aurores de este departamento - Dijo Ron con voz clara y precisa, aunque sus orejas seguían siendo del mismo color que la sangre. Hermione miro a Harry con los ojos bien abiertos sin saber que decir.

-Yo creo que es una magnifica idea - Contesto Harry con rapidez y sonriendo alegremente - Ron ha sido un gran auror aun sin serlo en el departamento, así que si George esta de acuerdo, puedes trasladarte enseguida al departamento de auores mañana mismo - La sonrisa que se formo en el rostro de Ron era enorme y brillante como una estrella, se acerco a su amigo y lo estrecho entre sus poderosos brazos haciendo que el menudo Harry desapareciera durante unos segundos. Hermione sonrió y despeino el cabello de su marido mientras lo observaba tierna mente.

-Bueno si ya esta todo concluido, vayamos a cenar - Comento Ginny tocándose la tripa y yendo hacia la salida - He preparado pimientos rellenos de carne para cenar - Ron sin dudarlo ni un segundo y notando los extraños ruidos que hacían sus tripas, corrió hacia su hermana para alcanzarla. Hermione aun con una sonrisa en el rostro se giro hacia Harry que terminaba de colocar las cosas en la carpeta.

-Voy ahora mismo - Contesto Harry a la pregunta que le hacían los ojos de Hermione. Esta asintió y comenzó a alejarse haciendo ondear su chaqueta marrón. Harry comenzó a guardar todo el material en sus cajones, alegre por la noticia de tener a Ron el departamento al fin y soñando con el exquisito plato que había preparado Ginny para cenar. Pero entonces una ráfaga de viento se colo por alguna parte, Harry sintió un sudor frió que cubría toda su nuca, la vela que tenia a su lado se movió como si fuera a apagarse, un herdor helado le cogelo la sangre, una presencia había entrado en el departamento de aurores, Harry podía sentirlo.

Continuara....


¡Mis queridos Lectores y Lectoras!

¡Que bien sienta escribir y sobretodo actualizar! ¡¿Teníais ganas de leer?!

Bueno se que después de casi un mes sin actualizar pues este capitulo se hará corto, pero de verdad que he intentado currármelo todo lo que he podido, lo he escrito hoy entero, así que para que veáis que me lo tomo MUY enserio lo de cumplir mis promesas. Espero que os haya gustado y que lo hayáis disfrutado sobre todo que es lo mas importante.

Bueno a ver, no e decidido escribir mas en este capitulo porque realmente tengo que ordenar mis ideas así que he preferido cortarlo aquí y mañana ponerme a ordenar todas mis ideas etc etc, así que esta vez no os voy a dar pista sobre el siguiente capitulo. Am so sorry a todos, pero es que aun necesito ordenar muchas cosas. (No me odien, ya saben mente de escritor jaja)

Pero sobre todo este capitulo dedicarlo a ¡¡Guada Granger que cumplió anitos el 16 de septiembre!! Muchísimas gracias por ser tan leal y maravillosa lectora, miles de gracias.

¡¡A Lady of Night que cumplió añitos el 28 de septiembre! Otra maravillosa lectora, que ha sido muy leal y que siempre ha dejado un maravilloso comentario de apoyo, miles de gracias.

¡A Shadei que cumplió añitos el 16 de septiembre! (que coincidenciaa dos lectoras y el mismo cumpleaja) Que le puedo decir a Shadei, pues querida miá llevas aquí desde el principio, no hay capitulo que no tenga un maravilloso comentario tuyo, miles de gracias por ser tan encantadora y sobre todo por disfrutar así de mi historia.

¡Pero no me olvido del resto! Miles de gracias por esos comentarios comprensivos del ultimo capitulo y sobretodo por mostrarme su apoyo incondicionalmente. Ya saben, si les ha gustado el capitulo dejen su opinión y si no les ha gustado pues también :)

A todos los nuevos: Deja un comentario es el mayor regalo que le puedes dar a un escritor y al fruto de su trabajo. ¡No esperes a que lo hagan otros!

Miles de besos.

Irene

Pluma Cisne.