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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 27

Él se encontraba subido al balcón de la torre de Astronomía. Observaba el lago que se expandía bajo sus pies y se perdía en el horizonte. El agua oscura tocaba los rayos del sol y se volvía de una tonalidad dorada. Él adoraba aquel rincón del castillo, desde que era niño subía las escaleras en mitad de la noche y se quedaba horas contemplando el cielo estrellado, la suave lamento de los arboles del bosque prohibido o el sonido de las criaturas del lago. La calma que respiraba en aquella parte era anhelaba por su corazón durante todo el día, ahí podía estar en silencio, escuchar el sonido del viento y poder pensar, meterse en su mente o incluso dejarla en blanco y simplemente disfrutar de un momento de paz. Abrazaba sus rodillas y apoyaba la espalda en la pared, su cabeza echada hacia tras reposaba en la piedra y sus ojos azules se mantenían tranquilos, observando la luz de la tarde que se reflejaba en sus pupilas. Su lacio y rubio cabello caía por los lados de la cara, lo tenia mas largo de lo normal en un chico de su edad, pero aquel pequeño detalle, le daba un toque bohemio y diferente. Lorcan Scamander sintió el fresco viento de la tarde sobre su cara y se apretó la capa negra del uniforme para sentir calor. Sus ojos se clavaron en el sol, que se iba escondiendo entre las verdes montañas escocesas. Los rayos dorados del sol teñían el cielo, dejando un tono rojizo a su paso. Rojo, aquel color le hizo recordar algo en concreto, algo que pensaba que podía olvidar en ese lugar. Pero incluso en aquel sitio, ella volaba a su mente, atormentandole con su risa, su mirada extrovertida, su olor a flores frescas, su corta melena pelirroja.

Se sentía sucio y repulsivo. Pensó en James. El rostro sonriente y despreocupado de su mejor amigo apareció en su imaginación. El despistado de James no se había dado cuenta de su repentino cambio de actitud con Lily. Lorcan era muy reservado y escondía bien sus sentimientos, pero ha cierta persona no se lo podía esconder. Había pillado a Claudio y a su hermana gemela observándole con curiosidad para luego fijar su mirada en la pequeña de los Potter. ¿Se habrían dado cuenta? Incluso Hero había mostrado sorpresa en su rostro en el partido de quidditch. ¿Es que se estaba haciendo tan obvio? Parecía que Lily seguía sin darse cuenta de sus sentimientos, se mantenía igual de alegre, animada. ¿Pero sentiría algo?

*¿Cuando había nacido aquel sentimiento hacia la hermana menor de su mejor amigo?*Ella hasta entonces había sido Lily, la pequeña y traviesa Lily, la revoltosa y divertida Lily Potter. La niña que conocía desde su infancia, la que se encontraba en sus recuerdos en aquellos momentos cotidianos del día a día. Pero en aquella época, no se había dado cuenta de que ahí se encontraba ella, sentada frente a él, observándole con aquellos grandes ojos castaños o jugando en el jardín de la madriguera cerca de ellos. Pero como había cambiado el destino. Ahora cada vez que Lily entraba en una habitación, él se tensaba, sentía un súbito calor y deseaba alzar la mirada para observarla, para saber que estaba haciendo. Quería saber de que estaba hablando, reír con sus chistes, esperarla después de los entrenamientos de quidditch, ayudarle con sus trabajos de pociones. Ahora que James estaba en la enfermería, quería invitarla a tomar una cerveza de mantequilla en Las Tres Escobas. Pero sabia que no tendría el valor para hacerlo. Ella era demasiado expresiva, directa, no tenia sentido de la vergüenza, todo lo contrario a su personalidad reservada, misteriosa y cambiante. Aunque le costara reconocerlo, ella le asustaba, le causaba respeto y a la vez sentía una cierta intimidación. Pero el miedo no era mas grande que el deseo de estar con ella, de reír con ella, de poder acariciarla sin prejuicios. Sentía que Lily era la única muchacha que conseguía sacarle de su mundo de ensoñación, que le hacia sentirse parte de aquel pequeño mundo, era una sensación infinitamente agradable para él.

Vio como el sol iba desapareciendo lentamente y la calidez de sus rayos con él. Entonces un pequeño sonido hizo que el muchacho girase el rostro. Por un momento su corazón dejo de latir, pero la muchacha que lo observaba desde la puerta de la torre no era otra que su hermana gemela. Lysander traía en sus brazos una especie de cesta de bimbre y lo observaba con sus enormes y saltones ojos azules. Lorcan aparto la mirada, sintiendo que su hermana le hacia un examen con aquellos profundos ojos tan parecidos a los suyos. Ella no dijo nada, simplemente se acerco y se sentó a su lado mientras se quedaba observando el paisaje y sentía la brisa pasar entre ellos. Lysander destapo la pequeña cesta de bimbre y dejo que Lorcan viera su contenido. Se trataba de una especie de dulces que Lorcan adoraba cuando era un niño. Su padre para compensarles sus viajes y su alejamiento de Inglaterra, llegaba a casa siempre con extraños dulces en la capa de viaje. Aquellos pequeños bollos de crema y blanquecino polvo era uno de los favoritos de Lorcan. El muchacho se quedo observándolos y Lysander pudo descubrir un deje de tristeza en su mirada. Con una suave sonrisa tomo uno de los bollitos y se lo tendió.

-Endulza tus pensamientos - Lorcan se quedo observando a su hermana que le tendía el pequeño bollo, manchandole las manos de azúcar en polvo. Lorcan admiraba la resolución, calma y valentía que destilaba su hermana gemela. En más de una ocasión, ella había echo el papel de hermana mayor, sobretodo cuando su padre se marchaba de casa o cuando cambiaban de hogar cada semana - El rencor no soluciona el problema

  • Lysander lo observaba con ojos tranquilos.

-No es rencor - Contesto el muchacho sin tomar el pastelito de la mano de Lysander - Pensamos de distinta manera, Lys - La muchacha lo observo con aquellos enormes ojos, se metió el pastelito en la boca y saco a su viscoso amigo, el señor Jeremías Peces para acariciarlo. El sapo abrió sus enormes pupilas y se quedo observando al muchacho con aire amenazador. Lysander había dejado escapar una rápida sonrisa, Lorcan llevaba mucho tiempo sin llamarla por ese cariñoso diminutivo.

-Cerrarte de esa manera solo demuestra un grave infantilismo - El rostro de Lorcan que había sido tapado por el rubio cabello, se tenso repentinamente. Aquella manía de su hermana gemela de ser tan sincera y tener tan poco tacto, a veces era superior a sus fuerzas. Lorcan se mordió los labios sin saber muy bien como contestar - Come, están deliciosos - Lysander volvió a tenderle uno de los bollitos. El muchacho se quedo observándolo y al final lo cogió de mala gana.

Cuando el tierno sabor de aquel dulce se expandió por su boca, Lorcan volvió a rememorar aquellos años de viajes por Europa. Sus padres siempre sonrientes y animados, buscando sus fantásticos animales en todos los rincones posibles del mundo. Habían recorrido todo Reino Unido, desde Irlanda, Escocia e Inglaterra. Habían cruzado el mar y llegado a Francia, pasando por Bélgica, Suiza y Holanda. Habían vivido varios años en los países Mediterráneos de España, Italia y Grecia. Habían subido hasta Austria y Alemania para luego asentarse en las enormes llanuras de la gran Rusia. Cada lugar mostraba mundos distintos, magos diferentes, ciudades y escondrijos extraños. Lorcan había visto mas mundo que ningún chico de su edad, había terminado hablando varias lenguas y ayudado a sus padres en sus grandes descubrimientos. Cualquier chico se sentiría feliz y orgulloso de aquella época pero no Lorcan. A diferencia de Lysander, Lorcan nunca había deseado marcharse de Inglaterra, odiaba el echo de tener que cambiar de vivienda cada poco tiempo y echaba en falta las verdosas llanuras de las colinas Inglesas. Jamas había demostrado ese descontento a sus padres, por lo que, aquella frustración se había mantenido en su corazón todos estos años. La personalidad de Lorcan no dejaba que sacara su rabia, su dolor o su tristeza. James y los merodeadores eran uno de los pocos que permitían a la misteriosa y cerrada personalidad de Lorcan abrirse. Cuando eran niños, Lysander y Lorcan habían estado muy unidos. Tras la entrada en Hogwarts y tras la reñida selección de Lorcan, este había acabado en gryffindor a diferencia de su hermana gemela que se quedo en Ravenclaw. A partir de ese momento, aun que aquel cordón fino e invisible que les unía se mantuviera intacto, cada uno fue haciendo su vida por separado. Pero Lorcan siempre la vigilaba, la defendía e incluso intentaba obligarla a que se quedara con los Merodeadores. Pero Lysander era un ser libre y complicado, no se la podía enjaular como a un pajarito porque se moriría de pena.

Aquel rencor que Lorcan sentía según Lysander, se debía al poco contacto que habían tenido con su padre en la infancia. Tenían una familia rara y particular, quizás eso era lo que le descolocaba a Lorcan. Al estar mucho tiempo en la madriguera observaba la vida familiar de otras personas y entonces se daba cuenta de lo especial que eran sus padres. Quizás él nunca llego apreciar, quizás solo cuando Lysander se sentaba a su lado en silencio, sin dar explicaciones ni deseos de convencerle, quizás solo en ese momento Lorcan se arrepentía de su actitud. Pero aquel delicado muchacho había deseado jugar mas con su padre, había querido hacer cosas mas sencillas y cotidianas como jugar al ajedrez frente al fuego o poner el árbol de navidad. Pero el señor Scamander siempre había estado ocupado y aunque era un hombre dedicado y cariñoso, Lorcan lo había echado en falta en su niñez; eso podía explicar su personalidad de alguna manera.

-grita

  • Lysander se puso de pie dejando al señor Jeremías Peces a un lado del balcón de roca. Se puso en pie y extendió los brazos mientras cerraba los ojos. Lorcan la miro asustado, estaban a muchísima altura y su hermana acababa de ponerse en pie en un balcón, alzando los brazos como si fuera a tirarse, cerrando los ojos y sonriendo como una niña. Pero un impulso de su corazón hizo que el calmado Lorcan se pusiera de pie a su lado y extendiera los brazos igual que ella. Cerro los ojos y sintió el frío viento que despeinaba sus cabellos y acariciaba su piel - ¡¡grita!! - Lysander pego un chillido que salia desde su estomago y subía por su garganta con una fuerza inexplicable.

-¡¡AHHH!!

  • Lorcan sonrió y grito con todas sus fuerzas. Sintió como todo el rencor, las malas vibraciones, salían de su cuerpo, escupiendolos con aquel grito de gloria y libertad. El eco de sus voces se escucho por todo el valle. El sol sonrió iluminándolos con sus últimos rallos mientras sus gritos se mantenían en el aire. Ambos hermanos se miraron y sonrieron alegremente. Lorcan tomo la mano de su hermana y bajo la cabeza emocionado. Lysander sonrió, observándole con aquellos ojos saltones y se acerco a él para darle un abrazo mientras el sol se escondía entre las montañas.

Hero había salido de la enfermería con las mejillas ardiéndole. Varias chicas de Hufflepuff acaban de pasar por su lado y Hero había tropezado con ellas. Se quedo en el suelo unos segundos, notando como su corazón latía exageradamente rápido. Puso una mano en el pecho y cerro los ojos, intentando relajarse. Las niñas de Hufflepuff la observaron un momento y entre risas se alejaron. La muchacha se levanto como pudo. Su larguísima mata de pelo se había enredado debido a la caída, la muchacha mascullo algunas palabrotas y se quito el pelo de la cara. Comenzó a caminar de nuevo, rumbo a la sala común de gryffindor, haciendo resonar sus pasos con rabia. *¿Que me pasa?*Se preguntaba una y otra vez. Después de aquella tarde tormentosa, después de aquel beso en la frente, aquel simple, sencillo e inocente beso; cada vez que lo veía sentía que vibraba algo en su interior. Regresaba a aquel momento bajo la tormenta, donde el cuerpo de James se acerco tanto al suyo, donde sus grandes manos la agarraron con fuerza sintiendo la palpitación de su corazón sobre el pecho. El calor de su aliento sobre la piel, la lluvia sobre sus labios . Hero pego un grito de rabia aprovechando que estaba sola en el pasillo y siguió caminando, sintiendo que su cabeza iba a estallar de un momento a otro. Quería arrancarse aquella sensación del pecho, nunca la había sentido y le resultaba molesto. Ella no quería sentirse nerviosa ni insegura en presencia de nadie, ella quería mantener el control de todas las situaciones, no quería enamorarse de nadie. No quería, no quería. Se paro en seco. Aquella frase le había venido a la mente como una ráfaga de aire caliente, se le taponaron los oídos y sintió que se ahogaba.

*¿Enamorada? ¿Amor? ¿Que?*Era imposible, *¿Como? ¿Por qué? ¿Cuando? ¿Cuando había sucedido eso? ¿Había sido lentamente o de repente? ¿Cuanto tiempo llevaba enamorada de ese saco orgulloso y maleante? ¿Como podía deshacerse de aquella sensación?*Ella quería enamorarse cuando ella misma lo decidiera. *¿Por qué el amor viene cuando menos lo esperas?*Se había enamorado de Potter, de ese muchacho impulsivo y despreocupado. Ella estaba segura de que Potter no sentía lo mismo que ella, no podía demostrarlo, no podía dejar escapar de ninguna manera alguna señal de que estaba enamorada.

-Porque tú - Hero se quito el pelo de la cara y siguió caminando, aunque había perdido el vigor y ahora lo hacia lenta y melancólicamente. Quería llorar, reír, gritar. Sentía sus hormonas descontroladas y disparadas hacia todas partes. Cada vez que le miraba o que lo imaginaba se apoderaba de ella un súbito miedo. Sentir que él era capaz de moverse todas las entrañas. Cada vez que se acercaba sentía una suave presión en el pecho, al mínimo roce sentía un calor en su piel. Su voz le gustaba, sus manos y sus ojos. ¡Le odiaba! ¡Odiaba que él tuviera ese poder sobre ella! ¡No quería! ¡Ella no estaba preparada para afrontar aquella situación!

-¿Hero?

  • La muchacha se paro en seco, se giro lentamente y pudo ver una cara familiar tras ella - ¿Se ha muerto alguien? - Lily la observaba ligeramente sorprendida. Hero supuso que debía estar dando un espectáculo lamentable - ¿Vas a la sala común? - La muchacha asintió y ambas comenzaron a caminar de nuevo. Pasaron por uno de los jardines internos y esquivaron a unos niños de segundo que intentaban atrapar a un escarabajo - ¿Que pasa? - Lily la miro con fijeza.

-¿Como?

-¿Vienes de la enfermería? - Hero se paro en mitad de las escaleras y miro a su mejor amiga con sorpresa. Lily intento esconder una sonrisa pero no tubo mucho éxito. Hero no contesto y comenzó a subir las escaleras que se deslizaban hacia el otro lado por arte de magia - ¿Por qué pones esa cara? Después de todo no he preguntado nada extraño - Murmuro Lily mientras sus ojos color avellana brillaban. Hero seguía sin contestar - ¿Como esta James? - Hero mascullo un casi imperceptible ''bien''

-¿De donde vienes? - Hero intento cambiar el rumbo de la conversación. Comenzaba a ponerse nerviosa y no sabia si Lily lo hacia con esa intención o simplemente era curiosidad sana. Lily sonrió picaramente y rodeo el hombro de Hero de manera maternal como siempre hacia.

-Vengo de sembrar calabazas con Hagrid - Contesto la muchacha aceptando el cambio de conversación de Hero con naturalidad - El año que viene las calabazas de Halloween serán inmensas, gracias a mi - Sonrió burlona mientras Hero la miraba - Es una pena que los merodeadores se marchen este año, se perderán un verdadero espectáculo - Lily la observo de reojo y comprobó que la muchacha se había quedado mirando al vació, perdida en sus pensamientos.

Hero no se había percatado de que los merodeadores ya estaban en séptimo. Hasta ahora no se había dado cuenta de que le gustara o no, ellos estaban presentes en su día a día. Potter había sido una molestia todos esos años. Siempre se habían ignorado. Pero otras veces habían terminado discutiendo como perro y gato, la mayoría de las ocasiones, provocando divertidas actuaciones en la sala común. Pero no podía evitar un nudo en el estomago al pensar que al año siguiente, él ya no estaría en esos pasillos, riendo burlonamente, robandoles comida a los niños pequeños o coqueteando con la escoba al hombro. ¿A quien le tiraría las macetas del invernadero a la cabeza a partir de ahora?

Ambas se encontraban en silencio, esperando a que la siguiente escalera se moviera. Pero entonces algo hizo que alzaran la cabeza y observaran a su alrededor. Lily abrió la boca con sorpresa y señalo a una de las muchas escaleras de piedra. En una de ellas que ese instante se movía hacia el otro lado, iban Nero Cardew y Scorpius Malfoy. Pero parecía mas bien que Scorpius intentaba atrapar a Nero, corría detrás de él con las pálidas mejillas encendidas. Cuando la escalera paro en una de las galerías, ambos muchachos desaparecieron en la oscuridad del pasillo. Lily y Hero se miraron completamente sorprendidas con aquella repentina situación. Sin pensarlo mucho, corrieron para cambiar de escalera y seguir a aquella extraña pareja.

-¿Deberíamos?

  • Pregunto Hero algo temerosa - No es nuestro problema, Lily - La muchacha no contesto, había echado a correr con el semblante muy serio. Hero recordó lo que Lily le había explicado sobre el profesor Schneider y Nero Cardew. Ella y los merodeadores lo habían pillado haciendo algo sospechoso con el profesor de defensa en el pasillo de los tapices - ¿Crees que ha pasado algo? - Pregunto la muchacha sorprendida. Lily asintió y comenzó a correr con mas rapidez. Acababa de aparecer el Barón Sanguinario por uno de los pasillos y las amenazo con sus cadenas. Hero le rodeo con rapidez pero Lily no se molesto y traspaso al fantasma sin ninguna delicadeza. Pudieron observar las titilantes figuras de Nero y Scorpius bajando por una de las escaleras de caracol, se dirigían a las mazmorras.

-Van a las mazmorras - Murmuro Hero - No me gustan las mazmorras - Pero Lily la ignoro y agarro su brazo para que corriera mas rápido. De repente se escucho un silbido que les resultaba muy familiar, una repentina verja de pinchos y extrañas serpientes escurridizas se interpuso entre ellas y los chicos de Slytherin. Lily resoplo con indignación y miro hacia todas partes con los brazos cruzados.

-¡Peeves!

-¿A donde van Potter y Eyre tan deprisa? - Peeves apareció delante de ellas con una sonrisa malvada mientras tarareaba una canción - ¿Vais a espiar? ¡Eso no esta bien! ¡eso no esta bien! - Comenzó a flotar sin dejar de sonreír con maldad - ¿Os gusta mi verja fantasma? - Peeves se acerco a su nuevo invento con un peculiar brillo en la mirada - Las serpientes las robe del armario de pociones - Comento en susurros mientras reía escandalosamente.

-¿Sabes Hero, hace un momento he visto al Barón Sanguinario cerca de aquí?

  • Peeves dejo de reír y miro a ambas muchachas. Hero abrió la boca varias veces hasta que entendió el mensaje de Lily, enseguida comenzó a asentir con la cabeza y Peeves comenzó a alejarse ligeramente temeroso.

-¡Oh si! ¡Estaba de muy mal humor!

-Quita esa verja Peeves - Le amenazo Lily sacando la varita - Puedo llamar a los merodeadores y...- Pero no hizo falta que Lily terminara la frase. La verja desapareció en cuestión de segundos y Peeves se desvaneció, no sin antes echar una risita cantarina de venganza. Peeves solo tenia miedo del Barón Sanguinario pero los Merodeadores le infundían un gran respeto. Peeves no solía coger cariño a ningún alumno del colegio a excepciones como lo habían sido Fred y George Weasley. Los Merodeadores, sobre todo James, había echo pactos con Peeves en muchas de sus bromas por lo que al fin de cuentas, Peeves había terminado por cogerle cariño.

-Los hemos perdido - Comento Hero. La muchacha no estaba de ánimos para ponerse a perseguir a nadie. Quería sentarse en un sillón de la sala común y ponerse a leer un libro junto al fuego - Lo mejor sera dar la vuelta y volver - Murmuro esperanzada. Pero el semblante de su mejor amiga mostró que esta no pensaba lo mismo. Lily echo a correr de nuevo y Hero la siguió de mala gana.

Bajaron las escaleras de piedra de dos en dos y sintieron la humedad de las mazmorras. La luz de la tarde comenzó a perderse y fue sustituida por una verdosa. Las sombras se arremolinaban a su alrededor y sus pisadas comenzaron a resonar. Miraron hacia los diferentes pasillos sin saber cual camino tomar. Pero se escucho una voz al fondo del pasillo de la derecha y comenzaron a caminar lentamente, intentando no hacer ruido con los negros zapatos. Se asomaron por una de las esquinas del pasillo, intentando no asomar mas de sus ojos. Nero y Scorpius se encontraban al lado del cuadro que llevaba a la Sala Común de Slytherin. Scorpius había agarrado la corbata de Nero y parecía que estaban teniendo una fuerte discusión. Scorpius parecía sacado de su ser. Tenia las mejillas encendidas y los ojos centelleantes de enfado. Hero y Lily se miraron sorprendidas.

-¡¿Como has podido hacerlo?! - Scorpius apretó el cuello de la camisa con una mano mientras Nero intentaba zafarse. Cuando se soltó, Nero dejo escapar una malévola sonrisa y respiro con tranquilidad mientras Scorpius sentía como su pecho subía y bajaba con fuerza - Estas loco Cardew, has estado a punto de matarlo - Scorpius sentía como el corazón iba a estallar de la rabia.

-No se de que estas hablando, Malfoy - Murmuro el muchacho con voz fría y sin vida.

-Lo hiciste tú - Scorpius le amenazo con el dedo. Su pulcro cabello rubio estaba despeinado y removido - Todo lo que ha sucedido en el campo de quidditch lo has provocado tú - Nero sonrió y negó con la cabeza - ¡No me mientas! - grito el muchacho con rabia - ¡Podrías haberlo matado Cardew! ¡Podrías haber matado a Potter!

-¿Porque estas tan seguro de que he sido yo? - Pregunto el muchacho observándole con aquellos negros y profundos ojos.

-Intuición

  • Contesto Scorpius con rapidez - Esas mariposas no eran normales, estoy seguro de que has sido tú - Nero seguía mirándole desde su posición - ¿Que eran esas mariposas? ¡Dímelo! - De repente Scorpius palideció y observo a Nero completamente estupefacto - ¿Te lo ha ordenado él? Tu eres...- Scorpius le señalo con un dedo - Tú también estas a sus ordenes...- Hero y Lily se volvieron a mirar, confusas, extrañadas, estaban perdiéndose algo importante de la conversación y no llegaban a comprender porque. Nero había creado una congelada sonrisa.

-Has tardado demasiado tiempo en comprenderlo Malfoy - Murmuro el muchacho - Sabias que tramaba algo, por eso un día me seguiste hasta el séptimo piso - *(Día que James lo vio en el mapa del merodeador y fue al cuarto de Albus a contárselo)*Scorpius se mantenía como una estatua, quieto y pálido como la mismísima muerte. Recordó como aquel hombre le había advertido que había seguidores suyos infiltrados en el colegio, pero jamas se imagino que uno de ellos pudiera ser Nero - ¿Sorprendido? - Nero sonrió y negó con la cabeza mientras se apoyaba en la pared.

-¿Por qué?

-Resulta gracioso que tú me hagas esa pregunta - Contesto Nero perdiendo la sonrisa y observándole - Tú provienes de una familia de renegados sociales, nadie se acerca a vuestra mansión, nadie quiere hacer tratos con la familia Malfoy ¿No estas cansado de que traten así a tu familia? - Scorpius apretó los puños - Lo estas, pero eres demasiado débil para ponerle solución - Nero sonrió de nuevo observándole con altanería y arrogancia - Tu honorable apellido esta manchado, tu familia impecable, sangre limpia hasta ahora es igual de rastrera que la mía - La sangre volvía a las mejillas de Malfoy. Hero y Lily que seguían escondidas cada vez se sentían mas perdidas en aquella conversación.

-¿Que ganas tú con todo esto?

-Honor

  • Contesto el muchacho dejando de sonreír y observándole con frialdad - El honor que perdió mi familia hace mas de veinte años y la libertad - Bajo sus negros ojos un momento pero enseguida volvió a alzarlos, desafiante - Deberías desear lo mismo para tu familia.

-Mi padre le debe la vida a Potter - Mascullo Scorpius con odio en la voz.

-Eso es lo que te ha dicho él - Murmuro Nero con una sonrisa ladeada - Pero no es así, Harry Potter y Draco Malfoy no se deben la vida, ni serán amigos jamas si es lo que pensabas - Scorpius sintió que a cada palabra un puñal frío se iba clavando en u interior - Tu padre sigue siendo un Malfoy, egoísta y cobarde - Scorpius estuvo apunto de echarse encima de él.

-¡Basta!

-Mientras tu sufres, Albus Potter ríe despreocupado - Murmuro Nero acercándose a Scorpius. Hero y Lily intentaron entender lo que decía Nero en ese momento pero estaban demasiado lejos - Olvidate de tu vida pasada y empieza una nueva Malfoy, cargas sobre ti el futuro de tu familia ¿No quieres que tu padre se sienta orgulloso de ti? - Scorpius palideció, sintió como el alma se rompía en varias partes y el labio inferior comenzó a temblar.

-Tu hablas de libertad - Murmuro Scorpius - Pero eres el vasallo de un hombre que decide tu suerte si no le obedeces ¿Que hay de libertad en eso? - Nero no contesto. La pregunta de Scorpius le había sorprendido demasiado como para contestar rápidamente.

-Deberíamos irnos - Susurro Hero tirando de la manga de la túnica de Lily. Pero la muchacha cambio de opinión enseguida cuando vio la alta figura del profesor de Defensa contra las Artes Oscuras. El profesor Schneider apareció por uno de los corredores de las mazmorras. Su aura angelical se hacia mas oscura con aquellas luces verdosas. Hero lo observo con curiosidad. Aquel rubio y rizado cabello, parecido a los ángeles que se pintaban en la época Barroca, sus ojos eran tan claros como la luz del día. Algo la avisaba, no debía fiarse de él pero por otra parte sentía una inmensa curiosidad hacia ese ser. El profesor camino hacia los dos muchachos y estos se quedaron en silencio para su sorpresa.

-¿Por que lo has echo? - Murmuro con voz grave y severa - Esas no eran las ordenes que te di, si él se entera puede montar en cólera - Nero seguía con su semblante orgulloso pero se podía observar una pizca de temor en su mirada - Esos animales son muy difíciles de conseguir, has echo una autentica tontería Cardew - Nero no contesto - Vete y continua con mis ordenes, tal y como las explique, no quiero errores - Cardew no contesto, se giro y tras susurrar la contraseña al cuadro de la sala común de Slytherin desapareció en la negrura de esta. Scorpius también se giro sobre sus talones para marcharse.

-¡Malfoy!

  • El profesor Schneider lo observaba - Puedo ayudarte, te lo he repetido una y mil veces - Scorpius apretaba los puños con fuerza
  • Puede que cueste confiar en mi pero puedo ayudarte - Ambas muchachas pudieron observar como los ojos de Scorpius se aguaban durante unos minutos. Sin contestar, el muchacho comenzó a dar grandes zancadas hacia la salida de las mazmorras. El profesor se quedo quieto unos segundos. Sin perder aquel semblante melancólico comenzó a alejarse hacia el otro lado, perdiendo su figura en los pasillos de las mazmorras. Lily y Hero se mantuvieron escondidas varios minutos más hasta que dejaron escuchar el sonido de pasos. Al salir del escondite dieron media vuelta y comenzaron a buscar la salida hacia el Hall de entrada. Caminaban sin hablar, porque no encontraban palabras para poder explicar lo que pensaban. Era una mezcla de excitación, miedo y curiosidad.

-No se que conclusión sacar de todo esto - Murmuro Lily ligeramente turbada - Malfoy parecía bastante afectado y la sonrisa de Cardew daba miedo - Hero no contesto, su mente se mantenía fija en el profesor Schneider, por alguna razón algo la inquietaba de aquel personaje. Deseaba que llegara el fin de semana para poder ir a la biblioteca y buscar información sobre aquella reliquia que había encontrado Lily en su despacho. Aquel hombre que aparentaba ser solo un muchacho, la hacía sentir muy extraña- Debemos contárselo a los merodeadores y a...- Se paro en seco - No deberíamos contarle nada a Albus, no por ahora - Murmuro.

-¿Tú crees? - Hero arqueo una ceja. No creía que escondiendo algo como eso a Albus fuera a solucionar el laberinto de preguntas que se hacia su cabeza. Se cruzaron con un grupo de alumnos de Slytherin que las observaron sorprendidos - Pero...¿Por qué el profesor Schneider ha querido ayudar a Malfoy? - Ambas se miraron - ¿Por qué Malfoy necesitaba ayuda?

En ese preciso momento. Rose Weasley salia de la biblioteca con una sonrisa de oreja a oreja. Después de acabar todos sus trabajos se sentía mucho mas relajada y ahora solo tenia que marcharse a la sala común y disfrutar de una buena lectura junto al caliente fuego de la chimenea. Se paro en seco y su hermosa imagen de tranquilidad se destrozo en mil pedazos. Hoy había fiesta en la sala común, habían ganado la copa de quidditch después de tres años y los estudiantes de gryffindor estaban eufóricos. Albus debía estar ayudando a preparar la fiesta junto con el resto de los compañeros. Respiro y siguió caminando sin perder la sonrisa. Un poco de risa y fiesta viene bien de vez en cuando - Pensó alegremente mientras hacia resonar sus zapatos en la piedra y sus rizados cabellos tamborileaban sobre sus hombros. De repente pensó en Scorpius. Aquel día no había podido hablar con él, no le había dado tiempo a saludarle en el estadio y luego le había visto alejarse como si no quisiera que nadie le viera. Sentía un pequeño pensar en su estomago como si echara en falta algo. Llego a las escaleras y comenzó a subirlas mientras otros alumnos la seguían por detrás. Observo a su alrededor con nostalgia. Aun recordaba la primera vez que sus ojos descubrían maravillados los secretos del castillo, a su lado había tenido a Albus y a Scorpius haciendo comentarios sobre los cuadros o las armaduras que se movían. En cada recuerdo que le venia a la cabeza siempre estaban presentes Scorpius y Albus, tan diferentes pero tan unidos. Ella se sentía orgullosa de su amistad. Con el corazón lleno de alegría siguió a un grupo de chicos de Ravenclaw por uno de los pasillos que subía hacia las dos torres. Pero entonces una figura cruzo rápida ante sus ojos y Rose abrió los ojos con sorpresa. Scorpius acababa de aparecer por el pasillo, con el rostro pálido y los ojos llorosos.

-¿Que le sucede?

  • Escucho a varios alumnos susurrar - ¿Era Malfoy?- Preguntaron otras voces - ¿Estaba llorando?
  • Rose sintió que el estomago se encogía por momentos - Eso es imposible- Contestaron otras voces a coro - ¿A donde habrá ido?
  • Sin quedarse mas tiempo escuchando los cotilleos de los alumnos, Rose comenzó a caminar en la dirección donde se había perdido Scorpius. Ella sabia perfectamente a donde había ido el Slytherin.

Le había perdido la pista, Scorpius caminaba demasiado rápido pero sabia exactamente donde estaba. Torció hacia la izquierda y luego hacia la derecha. El peso de la mochila comenzó a hacerle daño en el hombro, pero la muchacha ignoro el dolor y siguió caminando con rapidez. Su semblante mostraba preocupación. Paso la pera que llevaba a las cocinas y bajo por unas pequeñas escaleras escondidas tras una armadura. Llego hasta una pequeña puerta, del tamaño de un elfo domestico y la empujo suavemente. El olor a jabón y a flores le inundo los sentidos. Rose observo la lavandería del colegio, en ese momento los elfos debían estar preparando la cena porque no había ninguno a la vista. Sonrió al recordar su segundo curso, cuando Albus, Scorpius y ella habían encontrado ese lugar. No pudo evitar reír un poco al recordar como se había puesto al darse cuenta de que estaba en un sitio prohibido a los estudiantes. Miro a su alrededor, no había rastro de Scorpius. Las sabanas blancas estaban tendidas en el techo por arte de magia, enormes barreños de agua caliente se expandían ante ella y miles de utensilios los lavaban afanosamente. Rose se giro para marcharse al darse cuenta de que Scorpius no estaba ahí, pero un sollozo hizo que se diera la vuelta.

-Scorpius

  • La muchacha susurro el nombre. En una esquina de la lavandería, entre miles de sabanas blancas y de mantas de diferentes colores, pertenecientes a las cuatro casas, se encontraba Scorpius. Apoyaba su rubia cabeza sobre el montón y tenia los ojos cerrados. Su semblante mostraba cansancio y tristeza. Rose se acerco lentamente dejando la mochila a un lado. Si apartar la mirada de su amigo, hinco las rodillas en el suelo y acerco una mano hacia su rostro. Cuando los pequeños dedos de Rose rozaron el pálido rostro de Scorpius, este se sobresalto y abrió los ojos con miedo. Cuando su cansada mirada gris se cruzo con la de Rose, sintió que toda la angustia de su corazón, cruzaba su garganta y llegaba hasta sus ojos, convirtiéndolo en gotas de llanto. La muchacha abrio la boca varias veces sin saber que decir. Jamás había visto a Scorpius en ese estado tan lamentable.

-Rose

  • La voz del muchacho fue muy suave, casi como una suplica. Su voz vibro y sus labios temblaron mientras sus ojos brillaban debido a las lagrimas que intenta reprimir. De repente, sin que ella lo esperara, la abrazo. Rose se quedo con los brazos extendidos y la barbilla apoyada en en el hombro de Scorpius. El muchacho había escondido la cabeza en su clavícula y la abrazaba con tanta fuerza que Rose sentía que no podía respirar. La muchacha fue cerrando los brazos hasta rodear a Scorpius con ellos y apoyo su mejilla en el cabello de él, sintiendo las silenciosas lagrimas que empapaban su jersey. No supo cuanto tiempo estuvieron así, quizás segundos o quizás horas. Pero no importaba, ella lo estaba abrazando, notaba sus brazos rodearla, su respiración acariciarla el cuello y las lagrimas que se perdían en su ropa. Jamas habían tenido aquel tipo de acercamiento, como mucho Scorpius alguna vez la había agarrado de la mano o le había acariciado el pelo. Rose sintió una enorme dicha a la vez que una fuerte tristeza. Scorpius estaba llorando en sus brazos, había destrozado su muralla y se encontraba en sus brazos como un niño tembloroso que necesita cariño y amor. Ella no entendía porque estaba así, tampoco iba a preguntar, solo quería abrazarle.

Poco a poco, Rose sintió como Scorpius se separaba, alzo sus ojos grises hacia ella pero no dejo de abrazarla . El olor a miel y flores se expandía por toda la lavandería. El rostro de Scorpius se quedo a escasos centímetros del suyo. Se miraron. Las mejillas de Scorpius mantenían algunas rebeldes lagrimas que resbalaban hasta su boca. Rose aguanto la respiración, el corazón comenzó a latir con mucha fuerza, su boca se habia secado. El sonido a su alrededor se perdió y solo pudo escuchar su propia respiración entrecortada. Scorpius habia dejado de temblar, alzo una mano segura hasta su mejilla y la acaricio suavemente. Ella le observo inmersa y atrapada por su triste mirada. Puede que fuera cosa del destino, puede que aquel momento los pusiera de acuerdo como nunca hasta entonces. Uno nunca entiende porque suceden estas cosas en la vida, pero lo importante es que suceden cuando menos lo esperas. Y en ese momento, ambos conscientes de quienes eran y de lo que hacian, se olvidaron del resto del mundo. En aquel preciso instante de delicadeza infinita, sus labios se unieron en un suave y dulce beso.

Continuara...

¡Mis Queridos Lectores y Lectoras!

Aquí les traigo el capitulo 28. Son trece paginas, la verdad que me siento orgullosa de este capitulo y sobretodo de el primer beso de toda la historia. (Ya era hora no?) Supongo que a los que les gusta esta pareja deben de estar bailando la samba jajaja. Espero que no se hayan decepcionado con el beso, la verdad que me encanta explicar los besos (Imaginaos con lo que me gusta a mi describir) ¡Pero quería que este os dejara con las ganas de mas besos! (Que malvada soy)

Bueno en el siguiente capitulo. Sakura y Albus tendrán una cita, ¿Como sera? ¿Acabara bien o mal? Hero y Lily descubrirán cosas sobre la reliquia que Lily robo en el despacho del profesor de defensa. ¿Qusé sucedera entre Scorpius y Rose?

Eso y mas cosas en el próximo capitulo...¿Te lo vas a perder?

Como siempre agradeceros ese infinito apoyo de todos mis lectores y sobretodo de esos que dejáis esos maravillosos comentarios. De verdad, cada vez me emocionáis mas, decís cosas tan bonitas que me entran ganas de ir a vuestras casas y daros un abrazo (que miedo no?) jaja

Deciros que cada capitulo que escribo me siento mas segura, mejor escritora y mas madura en mi forma de expresar las cosas, y en gran parte es gracias a vosotros. Así que miles y miles de gracias a todos vosotros. ¡Sois la esencia de esta historia!

A los nuevos o aquellos que nunca han comentado: Que puedo decirnos, no comentar es ¡Un delito! No hombre un delito no, pero pensar que es el mejor regalo que me podéis dar a mi y a mi trabajo. Solo tardas cinco minutos de tu tiempo.

¡Tu comentario es único!

Besos y Abrazos para todos.

¡No te pierdas el siguiente!

Irene

Pluma Cisne.