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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 28
¡Hola mis queridos lectores!
Antes de que empiece el nuevo capitulo quiero explicar varias cosas clave que deberíais entender. Sé que hay mucha información y por eso quizás perdáis muchos detalles de la historia que ya no recordáis de los primeros capítulos. Yo como lo tengo todo bien apuntado en una libreta no tengo problema. Así que sin mas demora comienzo a explicar estos puntos importantes.Un concepto importante: ¡TODO ESTA RELACIONADO!
El primero de todos es sobre Scorpius, Nero y Schneider. Todos sabemos que los Malfoy están siendo sometidos por un mago llamado Maro, del que no sabemos absolutamente nada, solo que quiere algo de Harry Potter, algo que él cree que Harry tiene en su poder. En uno de los capítulos, Maro presenta a los Malfoy, un nuevo profesor que se hará cargo de la asignatura de Defensa contra las Artes Oscuras. Repentinamente la profesora que impartía esa asignatura en Hogwarts, enferma extrañamente y es llevada a San Mungo. Cuando Scorpius va a casa y se entera de lo que esta sucediendo en su hogar, es presentado a este profesor. ¿Quien es este profesor? ¡Esta claro! ¿No? Ese profesor es el profesor Schneider. En cuanto a Nero Cardew, todos sabemos que fue un niño con muchos problemas familiares debido a que es hijo de mortifagos y quiere venganza. Cuando Scorpius le dice ''Tú también estas a sus ordenes...'' ¿No sera que Scorpius afirma que Nero esta a las ordenes de Maro al igual que lo esta Schneider?
Las mariposas. Bueno chicas y chicos, las mariposas no las he puesto de repente porque a mi me apeteciera. Recordemos la primera visita de Maro a los Malfoy donde le dice algo de unas criaturas malignas. Vuelvo a repetir que estas mariposas ya han aparecido en un momento de la historia, estoy segura de que si leéis el capitulo cinco, al final del capitulo ''Noticias Reveladoras'' encontrareis lo que andáis buscando. También puede a ver una relación con la historia de Dieter Wolff. Esta leyenda se da en Alemania, Alemania esta en el centro de Europa ¿No? (Yo lo dejo ahí, espero lo entendáis después de releer el capitulo cinco) Seguramente entenderéis un poco porque Maro tiene al doctor Dalton en la mansión.
Tercer punto. Quizás la historia de Dieter Wolff y todo lo que esta sucediendo, al final este relacionado. Pensar eso, todo esta relacionado de aquí en adelante.Cuarto Punto. La chica de Albus apareció desde el principio, chicas y chicos os informo que es un personaje que apareció desde muy al principio de la historia.
Bueno creo que de ahora en adelante empezare ha hacer esto para que no os perdáis en la historia que es completamente comprensible. Creo que estos son los puntos mas importantes, de ahora en adelante se irán destapando muchas cosas. Como ¿Quien es realmente ese profesor? ¿Por qué Nero actuá de esa manera? ¿Que pinta un doctor muggle en todo esto? Y muchas mas cosas. Pero bueno espero que después de leer esto y de a ver releído algún que otro capitulo, entiendan mejor todo lo que esta sucediendo. Y ahora comenzamos con el capitulo veintinueve.
¡A LEER!
Madame Pudipie.
El invierno se iba disipando lentamente, dejando paso a un tiempo mas suave y ligero. Los últimos rastros de nieve desaparecieron de los terrenos del colegio y se limitaron a las lejanas y altas montañas escocesas. El lago se desheló y el calamar gigante salio al fin a la superficie, moviendo sus tentáculos tras un largo periodo de sueño. Los días pasaban lentamente para los alumnos de Hogwarts. Las clases se hacían eternas, los trabajos muy largos y la llegada de un tiempo mas alegre hizo que los alumnos desearan la salida a Hogsmeade con mas ganas. Solo un muchacho le tenia miedo a aquella salida a Hogsmeade el fin de semana. Albus Potter observaba horrorizado como los días pasaban y aquella cita se iba acercando más y mas. Sakura y él se encontraban por los pasillos en ocasiones. Se paraban un momento para saludarse y luego continuaban su camino hacia sus clases. Pero Albus cada vez se sentía más incomodo e inseguro. Las amigas de Sakura no paraban de cuchichear cuando le veían y los compañeros varones de la muchacha le observaban por los pasillos. En varias ocasiones había pillado a alguno diciendo cosas como: *''Solo sale con él porque es un Potter'' ''¿Qué tiene él de interesante?'' .*Cada vez que Albus escuchaba ese tipo de comentarios, sentía que le inundaba una indignación inexplicable y deseaba encontrar a Sakura para informarle de que no quería ninguna cita. Muy a su pesar, Rose también había escuchado ese tipo de conversaciones en los lavabos de las chicas y su único veredicto era: *''¡Sienten envidia Albus!'' ''Ellas porque se han dado cuenta de que eres un chico muy interesante, por supuesto ser el hijo de Harry Potter siempre es un punto de más'' ''Ellos porque pensaban que eras un chico tímido que no podría salir con una chica tan guapa y agradable como Sakura''*Esas eran las frases de Rose que repetía todos los días ante un cansado y pesimista Albus.
Por otro lado estaba James. El muchacho llevaba cuatro días en la enfermería al cuidado de Madame Pomfrey que le vigilaba muy de cerca. Todos los días, el muchacho recibía infinidad de dulces y regalos de sus compañeros. Los merodeadores le visitaban todos los días y le llevaban los trabajos de clase, algo que a James no le hacía demasiada gracia. La mayoría de las veces, los tres se sentaban alrededor de la cama de James y hacían los trabajos juntos. Madame Pomfrey estuvo apunto de echarlos en varias ocasiones, pero al verlos tan concentrados, se le ablando el corazón y no hizo ningún comentario al respecto. James podía levantarse de vez en cuando y dar pequeños pasos sin forzar la rodilla excesivamente. Sus hermanos y sus primos venían a menudo a verle y a hacerle las horas mas pasajeras. Cuando James veía aparecer a su hermana pequeña por las puertas de la enfermería, su corazón se quedaba unos momentos en suspense, deseando que detrás de ella apareciera una larga mata de color cobrizo. Pero ella nunca llego a aparecer. Lily le explico a los merodeadores todo lo que habían escuchado en las mazmorras. James intento convencer a los merodeadores para que tomaran la poción multijugos y fueran a averiguar lo que estaba tramando Nero. Pero estos le ignoraron, alegando que hasta que no se pusiera mejor no beberían ninguna poción. Por las noches, James cavilaba sobre todo que estaba sucediendo y apuntaba todo lo que le venia a la mente en una libreta. En ella hizo un croquis donde unía a Nero, Scorpius y al profesor Schneider. Algo les unía y tenían que averiguar el que. James no pensaba quedarse callado más tiempo y pensaba hablar con Scorpius cara a cara.
Hero había decido no aparecer más por la enfermería. Quería alejarse de todo lo que tuviera que ver con el mayor de los Potter, enfriar sus sentimientos era la mejor opción y estaba segura de que podía hacerlo. La única manera de conseguirlo era intentar coincidir lo menos posible con él. Se intentaba entretener estudiando para los TIMOS, leyendo en los jardines con Lysander y acabando trabajos que debía entregar en unas semanas. Pero sobretodo pasaba el tiempo observando al profesor de Defensa. Le seguía con la mirada con sumo cuidado, intentando descifrar algo de su personalidad. Pero parecía un joven normal y corriente. Ayudaba a los alumnos y era educado con los profesores. Todo el mundo sentía aprecio por el nuevo profesor. Las alumnas le seguían por todas partes porque se trataba de un hombre sumamente atractivo. Sus clases eran practicas y divertidas, muchos alumnos habían avanzado con gran rapidez, incluso ella disfrutaba de sus clases. Pero cada vez que Hero se encontraba con su mirada, sentía un súbito escalofrio que la recorría toda la espalda. Volvía al expreso donde le había encontrado por primera vez y escuchaba su voz suave detrás de ella: Ha sido un placer, Hero Eyre. Después de a ver presenciado aquella conversación en las mazmorras, algo hacía que Hero no parara de darle vueltas a aquellas frases del profesor. Sentía algo personal en todo aquello y no lograba comprenderlo. Observaba continuamente aquella extraña reliquia que había encontrado Lily en su despacho y rezaba por que el fin de semana llegara pronto.
Lily llevaba varios días ligeramente alicaída. Su relación con Eamon iba en picado. El capitán de quidditch y la eficaz cazadora de gryffindor no hacían otra cosa que discutir. Discutían por cualquier cosa insignificante y estúpida. Lily sentía que a veces ella misma provocaba las peleas y hacia una montaña de un pequeño granito de arena. Intentaba ignorar las habladurías de los alumnos pero incluso ella misma a veces se sentía muy desgraciada: *''Les vi discutiendo después del partido de quidditch'' ''Ella es atractiva, todos los chicos van detrás de ella pero es que no dura mas de cinco minutos con ninguno de ellos'' ''Pobre Eamon, ¿Crees que se este viendo con otro?'' .*Así pasaban los días. Cuando miraba a Eamon se daba cuenta de que a pesar de sus infantilismos era un buen chico, agradable y cariñoso. ¿Pero por qué ella sentía que le faltaba algo?. Aquella semana había experimentado una sensación extraña. Cada vez que entraba en la enfermería se daba cuenta de que unos ojos la observaban con una excesiva curiosidad. Lorcan jamás la había mirado de esa manera. Intentaba ignorar sus profundos ojos azules pero se daba cuenta de que algo había cambiado entre ellos después de aquel incidente en el despacho del profesor de Defensa. ¿Podría estar Lorcan mirándola de otra manera? Lily al hacerse esa pregunta, sentía que el corazón se le salia del pecho. Una sonrisa se creaba en su rostro y un escalofrió la recorría de los pies a la cabeza. Sentía una súbita esperanza en su corazón. La niña que llevaba tanto tiempo enamorada del mismo hombre volvía a aparecer como el primer día. Sabía que estaba mal, que no debía hacerse ilusiones de aquella manera, pero no podía evitarlo. De nuevo se tenía aquella sensación del amor inocente que aún no ha sido tocado ni abierto, como una caja de bombones recién comprada.
Así pasaron los días hasta que el sábado llego. Los alumnos se levantaron alegres y charlatanes. Se vestían con ropa muggle y bajaban a desayunar al ruidoso comedor. El cielo de aquella mañana estaba despejado y una fresca brisa cruzaba por los paramos. Lily Hero se levantaron al igual que todos sus compañeros, desayunaron a toda prisa en el gran comedor y salieron en dirección a la biblioteca sin prestar atención al grupo de alumnos que se dirigian al patio para marcharse a Hogsmeade. En la puerta de roble, las esperaba la soñadora Lysander. La muchacha llevaba unos extravagantes pantalones que por su forma pareciera que ella misma los había cosido con la varita. Las tres muchachas asomaron una cabeza y se quedaron observando la solitaria biblioteca. No había ni un alma. Lily abrió la puerta con suavidad y comenzó a caminar hacía las altas estanterías sin percatarse de que unos ojos la observaban desde el mostrador.
-¿A donde va usted? - Lily intento agacharse pero era demasiado tarde. El libro de la señorita Pince le dio en toda la cabeza. La muchacha se levanto con una mueca en el rostro y tocándose en el lugar donde le había dado el libro. La bibliotecaria las observaba con sus ojillos escondidos tras unas horribles gafas de color turquesa - ¿Que hacen ustedes aquí? - Las tres chicas se acercaron a ella, intentando mostrar una inocente expresión el rostro - Es fin de semana. Todos vuestros compañeros están en el patio, listos para irse a Hogsmeade
- La señorita Pince no las dejo explicarse y alzo su chillona voz que retumbo por toda la biblioteca. Arrugo el entrecejo - ¿Que tramáis? - Lysander la observo ladeando la cabeza - ''Parece una mosca'' - Pensó la muchacha repentinamente.
-Oh señorita Pince - Lily le dedico la sonrisa más encantadora que tenía - Necesitamos que nos ayude con algo muy importante - Hero la miro con sorpresa mientras Lysander se distraía tocando la campanita que había en el mostrador - Usted es una excelencia en esta biblioteca. Conoce cada libro y cada estante. ¡Realmente es usted muy inteligente! - La señorita Pince sonrió tontamente aceptando el cumplido de Lily - Por eso, solo confiamos en usted - Murmuro la muchacha acercándose a ella como si fuera un secreto - Por eso la necesitamos. Solo usted puede ayudarnos - Hero la miro como si se hubiese vuelto loca. ¿Que intentaba conseguir?
-¿De qué se trata? - Para la sorpresa de Hero la bibliotecaria observaba a Lily con ojos curiosos y su expresión se había relajado. La muchacha resoplo viendo como su mejor amiga se salía con la suya. Era especialista en piropear a la gente. Lily sonrió al darse cuenta de que la tenía en el bote y se acerco un poco más mirando hacía todas partes.
-Necesitamos información para una redacción de Historia de la Magia - Murmuro la muchacha - Queremos hacerla sobre un personaje en concreto. Estoy segura de que usted puede darnos los libros donde viene la información sobre ese personaje - La bibliotecaria se coloco las gafas de agilucho mientras observaba a la pelirroja muchacha - ¿Le suena el nombre de Lessexs? - Hero se dio en la frente pensando que Lily había fastidiado toda la operación. Le dio un pisotón por debajo del mostrador pero ya era demasiado tarde.
-¿Lessexs? - La bibliotecaria se alzo ligeramente sorprendida. Lysander había parado de tocar la campana y miraba a la señorita Pince con sus profundos ojos azules - ¿Qué queréis saber sobre la familia Lessexs? - Las tres muchachas se miraron confusas. ¿Familia? - La familia Lessexs es una antigua familia de sangre limpia. Pertenecientes a Irlanda del Norte - Las tres muchachas se acercaron un poco más para no perderse detalle - Es extraño que me preguntéis por esa familia.
-¿Por qué? - Hero arrugo el entrecejo.
-Tienen una historia bastante trágica - Contesto la señorita Pince ligeramente pensativa - ¿Seguro que queréis esta información para un trabajo de Historia de la Magia? - Volvió a mirarlas con desconfianza. Las tres chicas asintieron con la cabeza con mucha rapidez mientras sus ojos se emocionaban - Resulta extraño que el trabajo sea sobre la familia de Lessexs. El profesor Binns no suele hablar sobre esa etapa de la historia en sus clases - Las tres muchachas se miraron ligeramente sorprendidas por aquellos comentarios.
-Señorita Pince, ya le he comentado que queremos sorprender al profesor Binns - Lily salió de su sorpresa e intento arreglar la situación - Estoy segura de que puede ayudarnos. Es usted nuestra última esperanza - La bibliotecaria se saco las gafas, las limpio con un pequeño trapo de algodón y se las volvió a poner sin dejar de fruncir los labios. Hero había cruzados los dedos por debajo de le mesa.
-Bueno, creo que puedo ayudaros - La bibliotecaria salió del mostrador y comenzó a caminar hacia las estanterías. Hero alzo el puño triunfante mientras Lily abrazaba a Lysander con una sonrisa alegre en el rostro. Las tres muchachas siguieron a la bibliotecaria que se iba parando cada poco tiempo, observando las distintas estanterías. Se perdieron cada vez más en la biblioteca hasta llegar a una de las oscuras esquinas. La ventana de aquel pasillo estaba cerrada y una fina capa de polvo cubría la mayoría de los libros. La bibliotecaria comenzó a caminar hacia el pequeño y oscuro pasillo; sus pasos resonaban sobre la piedra. Las tres muchachas la seguían por detrás, ligeramente temerosas. Al fin alzo la varita y un grueso libro de tapas marrones salió de la última balda para posarse sobre sus manos. Las tres chicas se quedaron observándola. La señorita Pince se dio la vuelta y entrego el libro a Lysander que limpio las tapas del libro con la manga del jersey.
-*''La Historia que se olvida'' -*Las tres muchachas habían pegado la cabeza para leer el titulo y se quedaron ligeramente sorprendidas. Aquel titulo era extraño. Lily agradeció con su mejor sonrisa la ayuda de la bibliotecaria. La señorita Pince hizo un gesto de cabeza y comenzó a marcharse por el pasillo, alejándose hacía la luz de la biblioteca central, con sus gafas turquesas y su libro en la mano derecha. Lily encendió una de las lamparas de llama que había en la esquina del pasillo y se sentaron sobre una mesa. Observaron el libro ligeramente emocionadas. Era de tapas muy gruesas y de rótulos antiguos, la letra era en cursiva y parecía echa a mano. Pasaron las polvorientas paginas de un libro de historia olvidado. Se trataba principalmente de las guerras entre familias de sangre limpia, los asesinatos de magos y brujas a manos de magos y brujas. Los trapos sucios de familias importantes e incluso dentro de la familia real británica desde tiempos inmemoriales. Resultaba de lo mas desagradable. Ahora entendían porque el profesor Binns excluía de sus clases ese tipo de Historia.
-Esto no me gusta - Murmuro Hero observando un dibujo realmente desagradable. Pero entonces Lysander paso a la siguiente hoja y observaron un gran rotulo en letra negra y cursiva. ''La ancestral Familia de Lessexs''. Lily y Hero se miraron, algo temerosas de seguir leyendo. Hero sentía que aquel momento lo había estado esperando durante semanas, pero algo la impedía mirar aquella hoja desgastada y antigua. Lysander toco las letras del rotulo con los dedos y comenzó a leer con voz suave y pausada.
La Familia de Lessexs:
Ferdinand de Lessexs nació en Versalles en 1661. Hijo de un diplomático francés y una bruja que se hacía pasar por dama en la corte real francesa. Esta bruja tenía el nombre de Morgana Le Fay. Tenía grandes poderes curativos y grandes dotes para la adivinación. Cuando la Inquisición inicio la quema de brujas por toda Francia. Morgana escapo con su hijo Ferdinand que solo contaba con cinco años de edad. Se instalaron en Irlanda del Norte donde la caza de brujas era de proporciones menores. El estatuto de magia se inicio en 1670 y el mundo mágico quedo escondido a los ojos de los muggles. Ferdinand se convirtió en un importante personaje de la sociedad mágica, dentro y fuera del ministerio. Consiguió grandes fortunas y construyo una bella mansión cerca del mar. Se dice que tuvo romances con mujeres de la realeza británica pero no se han descubierto pruebas.
-Espera...- Hero apoyaba la mejilla en una mano y observaba confusa el libro que estaba leyendo Lysander - No quiero aguar la fiesta pero...- Miro a ambas muchachas - ¿Que estamos buscando exactamente? Por ahora no encontramos nada interesante que nos pueda servir - Lily se rasco la cabeza mientras miraba el libro. En cambio Lysander alzo sus tranquilos ojos azules y las observo.
-La paciencia no es vuestra mejor virtud. Tendríais que escuchar a las sirenas cantar, ayuda a la concentración - Contesto Lysander. Hero arrugo el entrecejo y Lily dejo escapar una risita que se perdió en la boveda de la biblioteca
- Pero ya que no podreis leer la historia completa , buscare en las ultimas paginas...-Comenzó a pasar las paginas del antiguo libro. La historia de aquella familia parecía ser infinita y llena de sucesos de gran envergadura. Grandes fortunas, importantes cargos en la sociedad y buena fama. No podían comprender cual podría ser aquel suceso trágico del que había hablado la señorita Pince. Pero entonces, Lysander paro lo que parecía la última página del libro y se quedo observando las letras que había impresas en el papel.
-¿Que sucede? - Pregunto Lily rápidamente al ver el rostro de Lysander. Hero y Lily se acercaron aún más para poder leer lo que Lysander miraba con tanta intensidad. En la última página del libro podía observarse una última parte de la historia sin finalizar, como si alguien hubiese borrado los últimos renglones
- ¿Que dice? - Preguntaron Lily y Hero a la vez. Lysander se quedo varios minutos en silencio y luego comenzó a leer.
En el último decenio del siglo veinte. La familia sufrió una terrible tragedia que termino con la descendencia y la herencia de la familia Lessexs. Tras siglos de riqueza y poder, la familia Lessexs tuvo que esconder todos sus tesoros para que El-que-no-debe-ser-nombrado si hiciera con ellos. Renegaron de su poder en el ministerio para no participar en la guerra mágica que se libraba en Gran Bretaña y huyeron a Irlanda del Sur. El último dirigente fue Ferdinand III. Ferdinand se caso con una mujer de la que aún no se conoce ni su nombre ni su procedencia. Fue un casamiento no aceptado por ninguna familia mágica del condado. Lo único que se sabe de esta bruja misteriosa, es que fue dotada de una increíble belleza y de una larguísima cabellera que la hacía irresistible para muchos hombres. Ferdinand fue un hombre débil a sus encantos y el que consiguió casarse con ella. Tuvieron un hijo varón, que es conocido por el nombre de Gael Lessexs. Tras cuatro años de matrimonio, Ferdinand III murió misteriosamente. Ese mismo año su mujer fue expulsada de la familia y tres meses más tarde, todos los tesoros de la honorable casa de los Lessexs ardieron en llamas junto con la familia y la casa señorial de Irlanda del Norte. No se sabe el paradero actual de la antigua señora Lessexs ni de su hijo varón Gael Lessexs. Una de las teorías sobre porque la antigua señora Lessexs fue expulsada de la familia es...
-¿Por qué no se puede leer más? - Pregunto Hero con un hilo de voz. La muchacha tenía los pelos de punta y los ojos brillantes. Lily y Lysander la miraron. La muchacha se encontraba en un extraño estado, miraba el libro horrorizada, sus manos temblaban ligeramente - Necesito leer más, necesito saber más - Lysander y Lily se miraron ligeramente alarmadas. Hero había agarro el libro y pego su rostro al libro. Pero la escritura era imposible de leer. Alguien había echado un hechizo al libro y los últimos renglones habían quedado tan borrosos que era imposible su lectura.
-Hero...- Lily la agarro del jersey y Lysander le quito el libro para cerrarlo de un golpe. - ¡Hero! ¡¿A donde vas?! - Hero se había soltado del abrazo de su mejor amiga y se alejaba en dirección a la salida de la biblioteca. Lily la observo alarmada. Lysander pego un pequeño empujón al libro de tapas marrones y este subió por arte de magia hasta su estante, posándose suavemente en su lugar. Las dos muchachas comenzaron a seguir a Hero que había desaparecido por el corredor. Se despidieron de la señorita Pince que las siguió con su severa mirada hasta la puerta. Llevaron al corredor, pero no había rastro de ella por ninguna parte - ¿A donde ha ido? - Pregunto Lily asustada.
Hero había echado a correr por el corredor, había subido por las escaleras y se encaminaba hacía el segundo piso, ignorando a los alumnos que la observaban con curiosidad. Tenía el rostro pálido y los ojos llorosos. Algo más grande que ella la guiaba hacía aquel lugar como si fuera un imán. Estaba aterrada pero sentía que no era capaz de manejar su cuerpo. Se sentía como en un sueño, manejada por los hilos del subconsciente que no la dejaban pararse y dar media vuelta. Sintió como la vista le fallaba, algo salado le caía por el rostro. Una lágrima. Hero Eyre llevaba muchos años sin llorar. Era como si su manantial de lagrimas se hubiese secado y ella no pudiera volver a sentir la humedad de las lágrimas sobre su rostro. Pero ahí estaba ella, aquella lagrima que acababa de aparecer de su ojo derecho y que se deslizaba hacía su boca. De repente sus pies se pararon frente a una puerta sin que ella se diera cuenta. Hero se quedo mirándola como si se encontrase en un sueño. Su mano se alzo sin que ella le diera una orden y toco la puerta con fuerza. Una voz desde dentro la invito a entrar y la muchacha abrió la puerta de un tirón. Sus ojos se encontraron con la clase de Defensa de las Artes Oscuras. La clase se mantenía en penumbra y los pupitres se encontraban amontonados en las esquinas de la clase.
¿Qué hago aquí?- Se pregunto Hero aterrorizada. Pero entonces un ruido le hizo percatarse de que no estaba sola en la clase. Sus ojos se clavaron en otros ojos, como alfileres en algodón. Como si fuera presa de un hechizo, Hero camino hacía aquella figura, sentía que sus pies flotaban en vez de caminar. Se quedo a su altura con el rostro pálido y las manos temblorosas. El joven la observo ligeramente sorprendido pero sin perder la tranquilidad de sus rasgos. Sus rasgos, unos rasgos tan bellos, imperfectos pero delicados. Unos rizos tan dorados y tan bien dibujados. Unos ojos tan bien rasgados, de color tan profundo y pestañas tan gruesas. Entonces su voz se alzo, calmada, varonil y segura.
-¿Le ocurre algo señorita Eyre? - Hero se estremeció de miedo. No sabía que hacía ahí, no entendía que le estaba sucediendo. Quería pedir socorro y despertar de aquella horrorosa pesadilla. Abrió la boca para decirle que sentía mucho la intromisión y que se había equivocado de lugar. Pero en lugar de eso escucho una frase que salia de su garganta, clara, precisa y grave. Esa no era su voz.
-¿Quién es usted?
Mientras tanto, el resto de alumnos del colegio, caminaba por las calles abarrotadas de Hogsmeade. La luz del día era más clara y amarillenta que de costumbre. La nieve había desaparecido de los techos de las casas y el olor a cerveza de mantequilla era mucho mas fuerte que de costumbre. Los alumnos paseaban alegremente con un jersey y una bufanda como abrigo. Hagrid y los profesores del colegio entraban en ese momento en las tres escobas. La tienda de Sortilegios Weasley estaba abarrotada como de costumbre y Hugo Weasley explicaba a varios alumnos los nuevos productos de la tienda. Cerca de Correos, había un grupo reducido de alumnos. Entre ellos se encontraban, Albus Potter, Sakura Sastra, Rose Weasley y Giles Gallagher. Los cuatro muchachos caminaban por la calle central de Hogsmeade ligeramente abrumados con la situación. Giles sin darse cuenta de la incomodidad de Albus, hablaba sin parar sobre los distintos productos de la tienda de sortilegios que le había mostrado Hugo Weasley hacía una semana. Giles estaba realmente contento porque Scorpius iba a Hogsmeade con sus compañeros de equipo; eso le permitía estar a solas con Rose sin que nadie le molestara. Albus observaba como la gente que pasaba se quedaba mirándolos y comenzaba a cuchichear, seguramente sobre Sakura y él. La muchacha por el contrario, había perdido su timidez habitual y saludaba a todo el mundo; algo que a Albus le hacía sentirse aun más incomodo, como si la Sakura de hacía unas semanas no fuera la misma en ese momento. Rose no paraba de mirar hacía tras como si esperara que alguien la siguiera de cerca. Albus se la quedo mirando unos minutos mientras Sakura hablaba con varios chicos del equipo de Ravenclaw.
-Rose está realmente extraña - Pensó Albus observando a su prima. La muchacha sonreía a Giles pero estaba seguro de que no estaba escuchando al muchacho. Días atrás, Rose se mostraba mucho más risueña de lo normal. En la biblioteca, Albus la había pillado mirando el cielo más de una vez con una sonrisa en el rostro y la redacción sin empezar. Solía reírse por cualquier tontería y ponerse nerviosa en muchos momentos. En clase de pociones dejaba de prestar atención y en varias ocasiones, Albus le había tenido que explicar que hacer. Era mucho menos controladora y divertida de lo normal. Realmente, no cabía duda. Algo le había sucedido a Rose. Pensado con detenimiento, Scorpius también había estado extraño. Al día siguiente del partido, Scorpius presentaba un semblante tranquilo y relajado, el color había vuelto a su cara y solía comportarse como siempre. Hacía bromas, le había vuelto el apetito y discutía con Rose, aunque de una manera sutilmente diferente. Albus abrió la boca con sorpresa, miro a su prima Rose como si una idea loca le hubiese venido a la mente repentinamente.
-Albus...- El muchacho salio de su ensoñación y vio como Sakura se acercaba hacía el - ¿Qué deberíamos hacer? ¿Vendrán ellos con nosotros? - Albus se giro para mirar a Rose y a Giles . Se quedo unos momentos pensativo y luego se giro hacia ella. Aunque el tono de aquella pregunta le había sorprendido un poco, sonrió y negó con la cabeza - Genial porque quiero llevarte a un sitio especial - Dijo la muchacha sonriendo suavemente y sin darle tiempo a contestar, lo agarro y comenzó a arrastralo hacía el otro lado de la calle. Albus giro su cabeza para despedirse de Rose con una mueca. La muchacha le sonrió para infundirle seguridad. Albus solo pudo escuchar como un satisfecho Giles le preguntaba a Rose.
-¿Qué deberíamos hacer nosotros?
Siguió a Sakura por el camino empinado. Lo llevaba hacía una pequeña calle escondida y el muchacho observo a su alrededor, ligeramente extrañado. Varias parejas entraban y salían de un pequeño local que había en la esquina. Varios de ellos se giraban para mirarles y luego cuchichear descaradamente como si pensaran que ellos no podrían darse cuenta. Albus cada vez se sentía mas extraño en aquella situación, él esperaba una cita donde sentirse a gusto y cómodo, pero sentía que de alguna manera aquella situación estaba siendo forzada. Sakura giro su rostro para sonreír y el muchacho se sintió un verdadero inútil. Sakura era bonita, agradable; no podía pedirle más a la vida; llevaba bastante tiempo observándola, ella era una chica conocida y amable con todo el mundo. Llegaron a la esquina de la calle y Albus pudo ver un pequeño letrero de letras cursivas y en color rosa pastel. ''Salón de té de Madame Pudipie'' Leyó Albus. Sintió que sus mejillas ardían por un momento al darse cuenta de donde estaba pero no le dio tiempo a pararse a pensar porque Sakura le tomo la mano y abrió la puerta con agilidad. Una campanilla les dio la bienvenida alegremente y una mujer apareció detrás de un pequeño mostrador con una sonrisa extremadamente grande.
-¿Para dos? - Pregunto la mujer. Se trataba de la propia Madame Pudipie, una mujer ya anciana, delgada y que llevaba kilos de perfume. Albus arqueo una ceja, pensando que aquella pregunta era realmente tonta. Sakura apretó su mano con más fuerza y asintió con la cabeza. Albus se movió el cuello de la camisa, sintiendo un extraño calor por todo el cuerpo. Un velo los separaba de la sala de té y se podía respirar un fuerte olor a especias. Madame Pudipie los guió hacia dentro del local. La cortina se movió hacia un lado para dejarles pasar y Albus observo a su alrededor. Se trataba de una pequeña y calurosa habitación de mesitas circulares con flecos y lazos por todas partes. Cuando ambos jóvenes entraron en la habitación, todo el mundo se giro para mirarlos.
-¿No hacen bonita pareja? - Escucho decir a una niña de tercero que le susurraba a su novio. Albus noto que su cara se volvía una especie de estufa caliente. Sakura seguía tomándole de la mano. Al fin, Madame Pudipie les mostró una mesa alejada en una esquina y ambos jóvenes se sentaron entre los cuchicheos de todo el local. Ambos jóvenes se miraron nerviosos mientras sonreían algo atolondrados, pero parecía que Sakura se sentía más complacida que él.
-¿Te gusta la idea? - Pregunto la muchacha esperanzada - Es un sitio muy bonito y tendremos un poco más de intimidad - Albus giro la cabeza para mirar a los cientos de ojos que lo observaban. Trago saliva pensando que ''intimidad'', no era la palabra más adecuada para aquella situación. Una chica que Albus recordaba de su propia casa, dos cursos más pequeña, le miro desde su mesa y sonrió de manera provocativa. Albus se sonrojo excesivamente y quito la mirada.
-*¿Ese es Albus Potter? -*Otro chico lo miraba con curiosidad. Albus comenzaba a sentirse realmente incomodo en aquel lugar. De repente Madame Pudipie volvió a aparecer ante ellos con una pequeña libreta y una pluma amarilla.
-¿Qué queréis para tomar? - Pregunto Madame sin dejar de sonreír - Oh señor Potter, no sabía que era usted - Para su horror observo como todo el mundo se giraba para escuchar la conversación. Sakura sonrió encantada al ver como Madame Pudipie les dedicaba una atención especial - Su padre estuvo aquí una vez. ¿No lo sabía? - Albus sonrió tontamente. No podía imaginar a su padre en aquel lugar y menos con su madre que odiaba ese tipo de sitios - Vino con su primera novia - Albus asintió deseando que aquella anciana señora se marchara pronto - ¿No lo sabía? - Albus escucho el murmullo a su alrededor. Personalmente no hablaba con su padre de ese tipo de cosas.
-En realidad, fui yo la que propuso este lugar
- Murmuro Sakura al darse cuenta de la incomodidad de Albus - ¿Nos puede poner dos tés rojos? - Albus la observo ligeramente confuso. El nunca había probado el té rojo, al menos le podría a ver preguntado si quería beber eso. Se apoyo en el asiento y se pregunto que estarían haciendo Rose y Scorpius en ese momento. Se habrían encontrado y habrían ido a tomar una cerveza de mantequilla. ¡Con lo que le apetecía a él tomar una cerveza de mantequilla!
-Perdona - La voz de Sakura le volvió a sacar de sus pensamientos - No sabía que te iba a incomodar a preguntas - Murmuro la muchacha. Albus sonrió intentando pareces conforme con lo que había sucedido - Aun que eres Albus Potter, debes estar acostumbrado a que te pasen este tipo de cosas - La muchacha sonrió pero Albus se quedo ligeramente frío. Aquella cita no iba bien.
-Supongo que si - Contesto el muchacho. Se quedaron en silencio unos minutos. La pareja que había a su lado había comenzado a besarse y Albus aparto la mirada con rapidez sintiendo una extraña vergüenza
- ¿Has decidido que hacer después de los EXTASIS? - Pregunto con rapidez intentando salvar la cita. Sakura sonrió, acababan de llegar las dos tazas de té rojo y un pequeño plato de pastas decoradas con corazones y lazos. Albus se quedo observándolas como si aquello fuera demasiado delicado para su estomago.
-Pues creo que ayudare a mi padre en el negocio
- Contesto la muchacha con tranquilidad. La familia Sasaki tenía en sus manos un negocio de escobas llamadas Phoenix. Estas escobas de vuelo aún no habían llegado al mercado pero se decía que iba conseguir aún más éxito que la Saeta de Fuego. Muchos equipos de quidditch del mundo habían reservado la Phoenix para los partidos del año siguiente. Albus tenia entendido que la rama que la componía era tan ligera como un grano de trigo y que su rapidez llegaba a ser peligrosa - ¿Y tú no deseas ser auror como tu padre? - Albus abrió la boca varias veces y dio un pequeño sorbo al té que comenzaba a enfriarse delante de sus narices.
-Siempre he querido ser sanador - Contesto el muchacho intentando no componer una mueca por el sabor agrio del te - Mi hermana Lily siempre ha querido ser auror, va con su carácter. En cambio James quiere dedicar su vida al quidditch, podría ser buen entrenador - Sakura sonrió; Albus comenzaba a sentirse más a gusto - Scorpius dice que no tengo cara de sanador...
-¿Malfoy? - Albus dejo de hablar y miro a la muchacha unos instantes. El apellido de su mejor amigo había sonado de manera agria en los labios de Sakura. Se quedaron en silencio unos minutos sin saber que decir - Lo siento - Se disculpo la muchacha bebiendo un poco de té y dejando la taza sobre la mesa circular - Pero...me resulta extraño que seas amigo de ese chico. Todo el mundo habla sobre ello. Él representa algo realmente desagradable para todos nosotros. Dice que todo viene en los jenes, tarde o temprano él se convertirá en... - La muchacha paro unos minutos. Albus había clavado sus ojos verdes sobre ella - Es hijo de un ex-mortifago y tu eres...
-Y yo soy el hijo de Harry Potter - Contesto Albus sin dejarla terminar - Su padre y mi padre fueron enemigos acerrimos en Hogwarts, también lo sé - Sakura había palidecido ligeramente - Pero creo que si eso me importara no seguiría siendo amigo de Scorpius Malfoy - El ambiente se había tensado. Se miraron, comprendiendo que no se conocían en absoluto. Albus dejo la taza de té sobre la mesa, el calor de la habitación había desaparecido y sentía un súbito frío - Él no pidió nacer donde lo ha echo - Contesto con sequedad - Resulta sencillo culpar a la gente cuando se nace en un lugar privilegiado - Sakura se sonrojo dándose cuenta de la indirecta - No es aceptado por lo de su ''clase'' según tú pero tampoco es aceptado por el resto - Albus había cambiado su expresión inocente por una mucho mas varonil y segura
-Lo siento Albus - Susurro la muchacha bajando el rostro y escondiendo su vergüenza mientras sorbía los últimos sorbos de té helado. Albus no contesto, solo quería marcharse de ese lugar enseguida. Escucho la risa coqueta de una muchacha detrás de él y le resulto molesto y desagradable. No podía estar más tiempo en aquel lugar.
- Es tarde...-Murmuro Albus levantándose con rapidez. Sakura lo miro asombrada - Deberíamos buscar al resto - La muchacha asintió sin perder el sonrojo en sus mejillas. Dejaron un galeón en la mesa y se alejaron ante la atenta mirada del resto de jóvenes. Sakura agradeció educadamente a Madame Pudipie y Albus salió del pequeño lugar haciendo resonar la campanilla de nuevo. Una fría brisa les saludo al salir del lugar y Albus respiro más relajado. Comenzaron a caminar calle arriba sin hablar y sin mirarse. Nadie podría imaginarse que venían de una cita. Albus se había dado cuenta de sus duras palabras hacia ella, pero no podía arrepentirse. Ella tenía los mismos prejuicios que el resto y era algo que no podía tolerar. Tendría que haberla conocido mejor.
-¡Sakura! - Un grupo de chicas de Ravenclaw la saludaron desde las tres escobas. Estaban llegando al final de Hogsmeade. Albus miro a su alrededor pero no había rastro ni de Scorpius y de Rose. Sakura se giro para mirarse, le miro ligeramente avergonzada y Albus sintió algo de remordimiento, pero no fue capaz de decirle nada alentador. El grupo de amigas los observaba con expectación como si esperaran que Albus fuera a besarla.
-Ya nos veremos - Murmuro la muchacha. Albus asintió y sin decir nada más, Sakura se alejo en dirección a sus amigas. Estas los observaron con sorpresa, como si no esperasen esa reacción en su amiga. Albus suspiro sintiéndose muy extraño y triste. Volvió a mirar alrededor y pudo descubrir la figura de Giles entre varios alumnos que observaban el escaparate de Honeydukes. Se encamino hacía el y entro en la tienda. El olor a azúcar le recorrió los sentidos y se sintió un poco mas reconfortado.
-¡Giles! - Albus alzo la mano para que el muchacho lo pudiera ver. Ambos compañeros se acercaron apartando a los chillones y alegres estudiantes. Cuando consiguieron juntarse hicieron la misma pregunta - ¿Donde está Rose? - Preguntaron a la vez- Se miraron con sorpresa - Pensaba que estaba contigo - Contestaron a la vez - No está conmigo - Volvieron a contestar a la vez y arquearon una ceja medio divertidos.
-Que extraño - Murmuro el muchacho mirando hacía todas partes - Juraría que estaba aquí hace un momento - Albus miro a su alrededor, pero no había rastro del color borgoña que tanto caracterizaba el pelo de Rose - ¿Quieres ir a tomar una cerveza de mantequilla? - Pregunto el muchacho observando la palidez de Albus. Este sonrió y sintió que el color volvía a su rostro. Era lo que más deseaba en ese momento. Salieron de Honeydukes y comenzaron a caminar hacía Las Tres Escobas que estaba repleta de jóvenes. De repente la puerta se abrió y apareció Hagrid con las mejillas sonrojadas y el pelo más enmarañado de lo normal.
-¡Albus! - Alzo su mano regordeta para despeinar el ya despeinado cabello azabache del muchacho - Cada vez estas más alto chico - Albus sonrió. El guardabosques tenía un fuerte olor a hidromiel caliente - Tengo que volver al castillo, unas lombrices gigantes están destrozandome por completo el huerto, esos bichos son realmente molestos - Comento el guardabosques hipando ligeramente.
-Deben de serlo - Contesto Albus mientras Giles se tapaba la cara para que Hagrid no viera su sonrisa burlona. El guardabosques volvió ha alzar la mano para desordenar su pelo y comenzo a alejarse, enfundado en su abrigo de pieles y con una lata verde en la mano. Se puso a cantar con aquella voz tan grave y ronca. Giles no pudo hacer otra cosa que apoyarse en la pared para morirse de risa mientras veía al guardabosques tambaleándose. Albus sonrió, pero de repente se le congelo la sonrisa y sintió como el mundo se paraba instantáneamente.
-Ya lo tengo...-Murmuro.
-¿El que? - Giles dejo de reír y miro a Albus mientras se limpiaba varias lagrimas. Albus sintió como el color volvía sus mejillas y el brillo de sus ojos verdes se hacía mas intenso. Giles lo observo confundido mientras el murmullo del bar los acompañaba a su lado.
-¡Tengo que irme! - Albus echo a correr ante un sorprendido Giles . Acababa de descubrir con un problema que le carcomía la cabeza desde hacía semanas y todo gracias al guardabosques. Observo el cielo que comenzaba a encapotarse, algunas nubes se movían sobre su cabeza mientras una ráfaga de viento le acariciaba el rostro. Tenía que hacer un largo viaje antes de que anocheciera. Debía darse prisa.
Continuara...
¡Mis queridos Lectores y Lectoras!
He aquí el capitulo numero veintinueve. ¡Que bien sienta actualizar un capítulo tan largo como este! Son dieciséis paginas nada menos, la verdad no podréis quejaros. En fin espero que la explicación que escribí al principio del capitulo haya servido de algo y que tengáis las cosas más claras. Prometo hacerlo de ahora en adelante. Se que me retrase un poco en actualizar, pero este fin de semana tuve estrenos y no me daba tiempo a terminar el capitulo como dios mandaba. Así que espero que os haya gustado.
En el próximo capitulo: ¿Donde estarán Rose y Scorpius? ¿A donde tiene que ir Albus? (A alguien se le ocurre) ¿Le seguirá alguien? ¿Harry, Ron y Hermione?...¡Esto en el próximo capitulo! ¡No te lo pierdas!
Miles de gracias a todos los lectores que me han brindando su apoyo a mi regreso, es estupendo sentir la lealtad de la gente, así que miles de gracias. A los nuevos lectores que se han animado a comentar, también muchísimas gracias, espero que se sientan como en casa y que disfruten de esta historia. Si alguien tiene alguna pregunta, no tengáis miedo, ¡Hacerla!
A todos esos lectores que sé que me leen: porque 10877 visitas no son pocas. (Que millones de gracias) pero que NO me comentan. No esperes a que lo hagan los demás por ti, si realmente estás disfrutando de la historia y quieres leer más, házmelo saber. Este mundo esta lleno de tacaños, ¿Vas a ser uno de esos?
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¡Nos vemos en el próximo capitulo!
Pluma Cisne
Irene