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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 3

Hero salio corriendo tan rápido como pudo, escucho el grito del conserje detrás de ella pero no se molesto en girarse. Maldito PotterPensaba una y otra vez, jadeando por el esfuerzo. Paro en mitad de un pasillo y miro los dos caminos que se presentaban ante ella.*¿A donde había ido ese desgraciado?De repente vio una capa desaparecer por una de las esquinas del pasillo de la derecha, se giro al escuchar varios gritos detrás de ella, los pasos del conserje se acercaban.¡Que rápido es!*Maldecia la muchacha echando a correr de nuevo, al llegar al final del pasillo, se paro jadeante, la enfermería estaba a varios metros de ella pero no había rastro de James, de repente sus ojos se fijaron en una pequeña puerta que pasaba casi desapercibida, sin pensarlo dos veces, la abrió y se metió dentro de un tirón. -¡Ay! - Hero pego un grito a la vez que sentía algo blando bajo ella - ¡¿Que haces aquí?! - Hero levanto la cabeza y vio a James Potter con una sonrisa sarcástica. ¡Fantástico! Estar con Potter en un cubículo de medio metro era el mejor plan que tenia para esta tarde.  -Este es mi escondite - James frunció el ceño - Nadie te ha invitado, Eyre - Hero echo una risa sarcástica apartándose rápidamente de el y pegándose a la otra pared, intentando rozar lo mínimo de su cuerpo. -Tu me has metido en este lio, Potter - Le recrimino apretando los dientes - ¡Ay! - De repente James la había agarrado y había tapado su boca con tal fuerza que Hero sentía que se mareaba. James se quedo en silencio, agarrándola mientras pegaba la oreja a la puerta. Hero tiro de su pelo y mordió la mano que la sujetaba con fuerza, haciendo que James compusiera una mueca de dolor y la mirara furioso. -¿Pero que diablos haces? - Murmuro acercándose peligrosamente a ella - ¿Quieres que nos descubran?  -¡Sueltame Potter! - Hero intento zafarse de su abrazo.  -¡Por Merlín callate! - James movió su varita y amarro las manos de Hero, mientras tapaba su boca de nuevo - Que carácter - Hero apretó los ojos indignada.  -¿Esto era una broma? ¿Estaba amordazada? ¡Vas a pagármelo caro James Potter! - La imaginación de Hero maquinaba sangrientas venganzas cuando el silencio fue interrumpido por un ruido irregular de pisadas. Los pasos de el conserje se acercaban, los dos jóvenes mantuvieron la espiración, James apago la luz de repente y se quedaron a oscuras notando como los corazones latían con excesiva fuerza. Los pasos se acercaban peligrosamente a la puerta, pero tras varios momentos de incertidumbre, el ruido irregular de las pisadas se fue alejando hasta desaparecer. Se quedaron quietos y muy pegados, agudizando el oído por si escuchaban un ruido sospechoso. James al fin, destapo la boca de Hero. -¿Vas a soltarme? - Susurro Hero, se notaba el tono irónico y sarcástico de su pregunta.  -Solo si te comportas correctamente, Eyre - contesto James burlón, encendiendo la luz nuevamente. Hero miro a su alrededor, se encontraban en el armario de las escobas y de los productos de limpieza, olía a realmente desagradable y arrugo la nariz - Bienvenida al palacio de los utensilios de limpieza. Eyre. -Debe ser tu palacio particular - Bromeo la muchacha - ¿Es aquí donde haces tus cenas románticas? - James alzo las cejas sarcástico, ¿Cenas románticas? La gente ya no sabia inventar chismes originales sobre el.  -Mis ambientes románticos, son mucho mas...como decirlo - James se tocaba la barbilla pensativo -  adultos - Le guiño un ojo mientras Hero se mantenía inexpresiva - Aun eres una niña, ya lo entenderás - Canturreo, dándole un golpecito en la cabeza de manera paternal.  -No soy una niña, Potter. -Lo eres, Eyre. -No me tientes Potter, puedo gritar con mas fuerza que una mandragora furiosa - Hero intento quitar las cuerdas de sus manos con exasperación, James gentilmente las desato dejándola libre. -Tiemblo de miedo - Contesto burlón alzando las manos y poniendo los ojos en blanco - ¿Porque me llamaste cobarde? - James cambio de expresión y la observo pensativo.  -Es de cobardes gastarle ese tipo de bromas a señores tan mayores como Filch - Hero lo miro ceñuda, tocando sus muñecas doloridas - Es de cobardes - Volvió a repetir, James alzo una ceja. -¿Ahora eres la defensora particular del desgraciado de Filch? -Por supuesto que no - Hero levanto la nariz orgullosamente - Tu has pedido mi opinión y yo te contesto, Potter - James se la quedo mirando con los brazos cruzados - Y explotar los orinales en tu ultimo año en Hogwarts, es algo ligeramente...¿patético? - Hero seguía metiendo cizaña a la situación con una mueca irónica en su rostro - Por no hablar de tu triste obsesión por aumentar tu lista de mujeres descerebradas...- Hero continuaba ante un silencioso James - ¡Lo olvidaba! ¿Sabias que eres un estudiante de EXTASIS?...- De repente James la rodeo con sus brazos y se mantuvo a varios centímetros de su cara. -¿A donde pretendes llegar con todo esto? - Sonrió de lado observándola, Hero se mantuvo pegada a la pared algo sorprendida - Me gusta mi forma de ver la vida, de sentirla, es visceral. Deberías mirarte a ti misma en un espejo, mientras yo disfruto de esta corta vida que se nos ha dado, tu te pasas el tiempo el tiempo de mal humor. La vida se pasa rápido Eyre, no seas niña y comienza a desmelenarte - Hero apretó sus dientes con fuerza. -No soy una niña, Potter - James la observo detenidamente durante unos segundos. Hero Eyre tenia una característica peculiar, lo exótico. Su cabello era extremadamente largo y denso, de un color cobrizo oscuro, sus grandes ojos eran de una tonalidad ambarina, con densas pestañas oscuras. Con una sutil marca de color carne, escondida en el labio inferior de su boca. Hero era una niña huerfana, que se habia criado en el mismo orfanato que Claudio. Desde su mas tierna infancia había adoptado un carácter fuerte, una postura orgullosa que protegía con uñas y dientes, creando una barrera infranqueable. Mostraba a los demás que no necesitaba amor, ni protección. La tragica historia de su familia habia provocado en Hero una gran desconfianza sobre el sexo masculino. Su madre habia sido abandonada y habia muerto de tristeza. Un dolor que abrió una herida en el pasado y que no habia cicatrizado.-¿Que estas mirando?

James no contesto, se quedo observándola en silencio. No se escuchaba nada a su alrededor y el sonido de las pisadas del conserje habían desaparecido por completo. Ambos jóvenes se observaron algo atolondrados mientras la oscuridad se cernía a su alrededor y las sombras cobraban vida sobre sus sorprendidos rostros. James solto suavemente las muñecas de la joven y se separo lentamente, sin poder apartar la mirada de aquellos ojos pequeños y brillantes. De repente, se escucho el sonido cortante de un par de pisadas. James y Hero apartaron la mirada y observaron la puerta con respiración entrecortada. Los pasos de acercaban cada vez mas y parecía que nada iba a pararlos. Se hizo el silencio, aguantaron la respiración y observaron con horror como la manecilla de la puerta se movía lentamente. La luz del dia les golpeo en el rostro y se escucho una voz cantarina y áspera que decía. 

-Os atrape. 

Aquella misma mañana, lejos muy lejos de Hogwarts, apareció una enorme mansión de piedra gris, con grandes muros y patios, fuentes y jardines. Una enorme puerta de hierro, con sendas gárgolas a sus lados, presentaban aquella enorme mansión señorial, levantada generaciones atrás. La mansión de los Malfoy.  En ese preciso momento, Draco Malfoy miraba por la ventana de uno de los salones de la mansión, en su mano sujetaba una amarillenta carta, sin dirección ni fecha. El rostro de Draco se encontraba pálido, sus ojos observaban la entrada de la mansión como si temiera que en cualquier momento apareciera algo o alguien. La puerta del salón se abrió, una mujer elegante, vestida con un tallado vestido de color verde entro con una bandeja, con sendas tazas de te humeante. Draco se alejo de la ventana para sentarse en uno de los enormes butacones junto al fuego.  -Querido - Astoria Malfoy tendió a su marido la taza de te humeante. Draco la tomo entre sus manos y sonrió débilmente, pero la palidez de su rostro demostraba que no se encontraba bien. Algo andaba muy mal y Draco no sabia como acabar con todo aquello. En las ultimas semanas, el rostro de Draco se había arrugado, su platino cabello había comenzado a perder fuerza, sus ojos estaban inquietos como si su mente luchara en una batalla interna que aun no había finalizado. Tras un largo silencio, la puerta volvió a abrirse, un mayordomo apareció en la sala y miro a Draco. Este comprendió enseguida, sintió como una roca de plomo cayera sobre sus hombros. Astoria tomo la mano de su esposo y ambos se levantaron. Tras las puertas aparecieron varios hombres de extrañas vestimentas, capas negras de viaje con capuchas que tapaban sus rostros. Tras ellos aparecieron un hombre y una joven con las manos atadas, la muchacha, debía rondar la misma edad que su hijo Scorpius, ambos traían unas ropas sucias y rotas. Astoria se tapo la boca al ver el estado de aquellos pobres seres humanos, que miraban a su alrededor temerosos y confusos. La figura central se quedo quieta en mitad de la sala, una mano pálida apareció y poco a poco fue bajando la negra capucha.  Un hombre de cabellera perlada apareció ante sus ojos, su mirada era fría y desagradable, de un color tan negro, que no se distinguían las pupilas. Tenia un alargado y puntiagudo rostro, de una palidez  como el marfil blanco y unos labios finos y sin color. Clavo sus ojos en Draco que apretaba la mano de su mujer con fuerza. El resto de hombres bajaron sus capuchas, todos eran hombres jóvenes de rostros pálidos y cenicientos, mirada oscura y aterradora, Draco había olvidado aquella sensación de ahogo que había experimentado cuando solo tenia diecisiete años de edad. -Gracias por recibirnos, Malfoy - El hombre de cabellera perlada camino hacia el fuego y se sentó en uno de los butacones sin ni siquiera pedir permiso, con una mano les invito a sentarse a su lado. Astoria vio como uno de los hombres con capa negra, obligaba al hombre y a la chica a sentarse en el frío suelo de mármol, pero en ese momento, no podía hacer nada por ellos.  -Que deseas - La voz de Draco sonó clara, sin tono desagradable ni recriminatorio, pero quería saber que era lo que quería exactamente aquel individuo. Aquel hombre cruzo sus manos sobre su regazo y se quedo observando el fuego.  -Deseo venganza - Su voz era aspera y seca, tenia un acento gutural muy fuerte que demostraba enseguida que no era británico. Maro era un hombre que había perdido todo en su juventud, Voldemort lo había encontrado cerca de Noruega, sediento de sangre y rabia, un asesino despiadado buscado por todos los países centrales de Europa. Voldemort prometiéndole poder y venganza convenció a  Maro y a sus seguidores para entrar a formar parte de sus filas mortifagas, que cada año crecían mas con pobres almas llenas de dolor y rabia. Tras la caida del señor tenebroso, Maro y sus hombres volvieron al continente, escondiéndose durante años para no caer en manos del ministerio. Pero la maqueavolica cabeza de Maro seguía sedienta de venganza. -Tu eres el único ex-mortifago que queda con vida o que no esta encerrado en Azkaban, además tienes en tu poder algo muy preciado para mi Malfoy - Continuo, Draco se mantuvo en silencio - Mira a ese hombre - Con un pálido dedo señalo al hombre de ropa sucia y  raida - Es el doctor Dalton y su adorada hija - sonrió de manera fantasmal - es un doctor muy importante en el mundo muggle, te preguntaras ¿Porque quiero yo a un doctor muggle? - Maro sonrió misteriosamente. -Debe tener sus razones.  -Las tengo - Varios hombres rieron - Aveces estos sucios muggles sirven para algo - Draco no se sumo a las risas de sus secuaces, algo que Maro percibió, se mantuvo varios momentos en silencio- Vamos a encontrar la forma de burlar todos los limites de la magia señor Malfoy, una criatura que nos facilitara el trabajo para llegar al máxima poder, al mayor descubrimiento de la magia y de la historia del mundo magico.  -¿Un criatura? -Efectivamente, su mansión posee muchas habitaciones que pueden servirnos como...¿Como lo llama profesor Dalton? Oh si, laboratorio - Astoria volvió a mirar a aquellos dos inofensivos muggles, el doctor tenia la cabeza gacha, se notaba un gran cansancio en sus ojos y en su cuerpo, pero la muchacha mantenía la mirada alta, apesar de estar magullada y sucia. De alguna manera Astoria sintió una cálida compasión hacia aquella brava chiquilla.  -¿Que gano yo con ayudarte? - Draco no podía creer que tras tantos años, tuviera que volver a soportar a otro engreído que mancillara su apellido, su noble, puro e importante apellido, que tanto tiempo había llevado limpiar, por el bien de su hijo Scorpius y de su mujer. Pero Draco sabia que el interés de Maro por su familia era otro distinto, que no tenia nada que ver con su pasado motifago.  -Malfoy - Maro le miro fijamente - Ya me he enterado por fuentes cercanas e infiltradas en Hogwarts, que tu hijo es intimo amigo de Albus Potter - Sonrió con malicia - ¿No es gracioso? ¿Como lo has permitido? - Draco no contesto - Pero curiosamente, Scorpius va a convertirse en la pieza mas importante de nuestro juego. -Scorpius Malfoy no va a ser títere de nadie - Narcissa Malfoy apareció en el salón con un elegante traje negro y su rubio cabello recogido en un moño. Sus ojos claros observaban con fijeza a aquel intruso. La antigua señora Malfoy no iba a permitir que sucediera lo mismo que la ultima vez, había soportado muchas humillaciones y miedos en su vida, no permitiría que su adorado nieto cargara con algo así. -Madre - Draco se levanto rápidamente.  -Es un honor señora Malfoy - Maro se levanto con elegancia, haciendo ondear su capa negra - Entiendo su procuración - Narcissa lo observaba - Pero si no cooperan, me veré obligado a tomar medidas muy drásticas - Su amenaza fue suave, sin agresividad, algo que asustaba mucho mas.  Astoria se acerco a Narcissa, tomando su mano con suavidad.   -Scorpius es esencial para mi - Observo a la familia Malfoy, desde la chimenea - No quiero verme obligado a utilizar los mismos métodos que con unos sucios muggles, su sangre pura es muy valiosa - Clavo sus ojos negros en la muchacha muggle, que magullada, sedienta y cansada, le mantuvo la mirada - Nuestra diabólica creación solo sera una marioneta, para mantener ocupado a alguien en concreto. -Ese alguien concreto es...¿Harry Potter? - Draco lo observo fijamente, no quería escuchar la respuesta, pero sus temores se estaban haciendo realidad. Maro aumento su sonrisa. -Vamos a entendernos muy bien Malfoy, ya lo veras...

En el gran comedor, al mediodia...

Rose Weasley observaba enfurruñada su libro de pociones avanzadas, aun no sabia como arreglar el desastre del dia anterior. Aquella mañana se había levantado excesivamente molesta, sus contestaciones extrañas y su actitud habian echo que Albus y Scorpius decidieran no dirigirle la palabra durante el día para evitar acabar en la enfermería. La muchacha resoplo cansinamente, observo el pudin de carne que había delante de ella, no tenia apetito. ¿Que le pasaba?. Comenzó a tamborilear su pluma en el libro mientras se quedaba pensativa y malhumorada.

-¿Rosie vas a contarme que te pasa? - Albus aparecio a su lado y se sentó junto a ella. Rose arrugo el entrecejo mientras veía como Albus tiraba la mochila y hambriento, comenzaba a llenar su plato de pudin, pollo, crema de calabaza y salchichas. La chica miro de reojo la mesa de Slytherin, observo como Scorpius se sentaba entre sus compañeros de casa - ¿Rosie? - La muchacha giro su enmarañada cabellera pelirroja hacia el, Albus engullía mientras la miraba expectante. 

-No me pasa nada - Contesto Rose, ella misma se sentía insoportable, pero no podía evitarlo.¿Es que los hombres no se dan cuenta de lo delicadas que somos las mujeres? Cuando nos levantamos enfadadas o simplemente no tenemos un buen día lo ultimo que haremos sera reconocerlo, además en estos días delicados, solo queremos un abrazo y algo de atención ¿Era tan difícil de entender? - Rose suponía que para la mente masculina, si, era demasiado complicado. Al ver a Albus comer se dio cuenta del poco sexto sentido que tenían los hombres. 

-En tal caso...- Albus volvió a concentrarse en su plato mientras un compañero lo distraía con una pequeña maqueta de escobas. ¿En tal caso...? ¿Ya esta? - Rose resoplo indignada escondiéndose detrás de su libro - Cuando una mujer dice que no le pasa nada, es que algo le pasa y muy grave. ¿Y que me pasa? - Rose se quedo sorprendida con la pregunta que ella misma se había formulado, ultimamente estaba muy malhumorada, incluso utilizando su insignia de prefecta había castigado a varios niños de segundo sin razón. Empezaba a sentirse melancólica, ella no era así, algo le estaba pasando.

Dirigió sus ojos azules a la nuca de Scorpius, este había acabado rodeado de cuatro chicas, que le miraban interesadas y divertidas, debía estar contando algo muy  gracioso. Rose tomo la cuchara de  la mesa y le entraron ganas de tirarsela a la cabeza. ¡Su mejor amiga estaba afligida y triste, y a ese idiota solo se le ocurría ponerse a coquetear con el resto de las alumnas de Slytheryn! 

Hablando de autora a lectora, seguramente esta situación os resulte familiar. Seguramente habréis tenido días en los que ni vosotras mismas os soportéis, todo es un problema, todo tiene inconvenientes, pasas de la melancolía y la tristeza a esta malhumorada y gruñona. Aunque no quieres reconocerlo, quieres que todo el mundo este pendiente de ti, quieres que te den palabras de apoyo, que te abracen y te mimen, pero resulta que ese día, no recibirás nada de eso. Rose es una adolescente, como muchas de vosotras, que esta creciendo, comenzando a conocerse, al igual que su madre tiene un carácter difícil de controlar. (si algún hombre esta leyendo este fic, que tome nota) 

-¡Albus, Rosie! - Rose salio de sus pensamientos y se dio cuenta que estaba apretando la cuchara tan fuerte que su mano había acabado morada. Rose se inclino sobre la mesa y vio la picara y pecosa cabeza de su hermano. A diferencia de ella, cuyo cabello era de un color rojo borgoña, Hugo tenia un tono de cabello, de un rojo flamante que acentuaba sus pecas. Tenia algunos dientes descolocados que le daban un toque infantil y ligeramente pícaro. Hugo se acerco, con una caja marrón bajo el brazo - ¿Habéis visto a James? - Ambos negaron con la cabeza.

-¿Para que quieres a James? - Rose miro la caja con desconfianza.

-Asuntos privados - contesto burlón, Albus arqueo una ceja. 

-¿No sera eso...? - Rose señaló la caja - ¿Productos de la tienda de tio George verdad? - Rose se cruzo de brazos - No quiero recordarte el ultimo vociferador que te mando mama - Hugo trago saliva y sonrió inocentemente.

-¡Por supuesto que no son productos de la tienda! - Contesto rápidamente - No quiero tener mas problemas con mama y creo que tío George tampoco - Albus se atraganto con el puré de patata. Sera mentiroso...- Pensó Albus haciéndose el loco - Además ya sabes que papa es el encargado de los pedidos a domicilio, ¿Realmente crees que seria capaz de mandarme esto a escondidas de mama?  - Hugo hizo una dramática mueca, Rose relajo su rostro y asintio mas confiada. 

-¿No estaba el primo Fred trabajando en la tienda? - Hugo le dio un pisotón a Albus que intento mantener las lágrimas de dolor para que Rose no las viera. 

-Por cierto lo olvidaba - Hugo intento cambiar el tema con rapidez y discreción - La directora Mcgonagall quiere verte en su despacho - Albus miro a Rose sorprendido, esta lo miraba tambien con ojos de sorpresa - Me lo ha dicho el profesor Longbottom - Neville Longbottom se había convertido en el nuevo jefe de la casa de Gryffindor - ¿Que has echo esta vez Al?

-Yo no he hecho nada - Albus encogió los hombros confuso.

-O eso es lo que tu crees - susurro Hugo en el oído de su primo, Albus se giro y le dio un pequeño golpe en la nuca - Bueno la contraseña es piña en almibar - Le entrego un trozo de pergamino, Albus se rasco la cabeza cada vez mas confuso - ¡Bueno llego tarde a mi cita! ¡Adiós!

-¿Cita? - Rose miro a su hermano sorprendida - ¡¿Que cita?! - Pero Hugo ya había desaparecido entre el gentío con la misteriosa caja bajo el brazo - Tienes que ir - Rose miro a Albus curiosa - ¿Que te querrá decir la directora?

-Ni idea - Murmuro Albus levantandose de la mesa - Pero espero que nada malo - Removió el cabello de su prima y bajo la atenta mirada de una enfurruñada Rose , se alejo hacia la salida. 

Albus comenzó a caminar, subiendo escaleras, pasando por los pasillos vacíos, ya que todos se encontraban en el gran comedor. Tenia una pequeña inquietud en el pecho, empezó a recordar toda la semana, por si se le había escapado algún mínimo detalle que pudiera haber molestado a la directora Mcgonagall, pero no se le ocurría ninguno, su semana había sido bastante aburrida y sin muchas emociones, aparte de estar en la biblioteca terminando deberes. Al llegar a la gárgola, se quedo mirándola durante unos minutos y tragando saliva dijo:

Piña en almibar - ¿A quien se lo ocurrían esas contraseñas tan ridículas?

Monto en la gárgola que comenzaba a moverse y tras unos segundos interminables quedo frente a la puerta del despacho de la directora. Estaba a punto de alzar la mano para tocar, cuando una voz familiar, se escucho detrás de la puerta. Se quedo paralizado, pálido como un muerto y sus ojos verdes se abrieron de par en par. Pego la oreja a la puerta, intentando captar parte de la conversación que se escuchaba al otro lado. Su padre, Harry Potter, se encontraba a solo unos metros de él. Solo aquella puerta, los separaba. 

-Por ahora esta todo bajo control, profesora Mcgonagall - Se escucho la voz de Harry al alzarse. A Albus se le hacia extraño que su padre aun llamara a la directora Mcgonagall, profesora - Solo vengo a...solo quería revisar los hechizos defensivos que hemos... 

-Harry, no tienes porque preocuparte - La voz de la directora sonaba tranquila y tierna ¿tierna? ¿Desde cuando la directora mostraba esa ternura? - Los alumnos están bien y seguiran estandolo. De todas maneras y para que te quedes más tranquilo, estaremos mas pendientes por su seguridad. 

-Gracias Minerva - La voz de Harry sono mas relajada. Albus arrugo el entrecejo ¿Que estaba pasando aquí? 

-¿Se han echo avances sobre el muggle desaparecido? - Pregunto la directora, su voz había vuelto a su tono severo. Albus arqueo una ceja y se empotro en la puerta para intentar escuchar mejor.

-No, es la primera desaparición, algo inusual después de las cuatro muertes - ¿Muertes? Albus notaba como se le erizan los pelos de la nuca y un sudor frío cayo por su nuca - También a desaparecido su única hija, la casa sigue intacta, el laboratorio de la universidad también, solo faltan algunos escritos  del despacho.

-Hay una visita escuchando tras la puerta 

Se hizo en silencio, Albus abrió los ojos de golpe, sorprendido por aquella voz. La puerta se abrió sin previo aviso, antes de que el joven pudiese reaccionar. Albus se quedo en el umbral de la puerta con el puño alzado y cara de sorpresa. Su padre se encontraba junto a la mesa de la directora y Mcgonagall se había puesto en pie enseguida. Albus se quedo quieto, algo avergonzado e indeciso. 

-Adelante Potter - Murmuro la directora con el ceño fruncido -Espero que no estuviese espiando a través de las puertas. Dejaría mucho que desear - El muchacho negó con la cabeza frenéticamente - ¿Qué hace ahí parado? Pase Potter...-Albus reacciono y dio un paso hacia delante mientras la puerta del despacho se cerraba.

-Directora, no he incumplido ninguna regla - Murmuro Albus. Harry sonrio y se acerco a su hijo- ¿Papa? -  Albus Dumbledore le guiño un ojo desde el enorme cuadro que había tras el escritorio,el resto de directores comenzaron a cuchichear estrepitosamente - ¿Ha pasado algo malo? - Harry lo abrazo con suavidad y eso solo consiguió que el joven se sonrojara más aún. 

-No tienes porque preocuparte Albus - Harry sonrió, pero Albus noto el cansancio en sus ojos y lo miro desconfiado, había algo que no cuadraba en todo aquello, pero no sabia que era - Solo vengo de visita, para controlar la seguridad del colegio.

-¿Entonces porque me ha llamado la directora? ¿Donde estan James y Lily? ¿Solo quieres verme a mi? - Albus miro a la profesora Mcgonagall con curiosidad. Albus sabia que su padre estaba hasta arriba de trabajo en el ministerio, ¿Porque había venido hasta aquí?

-Potter, ¿Sabes de algún incidente extraño, últimamente? - La pregunta le cogió por sorpresa. Albus se quedo quieto mirando a su padre y a la directora. *¿Que le estaban escondiendo?*Albus negó con la cabeza con lentitud, pero de repente recordó la extraña conversación que había presenciado en la biblioteca. 

-No fantasees Albus, no hay ningun complot. Fue una conversación demasiado corta- Pensaba  Albus - No se ni  los nombres, ni las caras de los alumnos que estaban hablando ¿Merecía la pena contar aquello?

-Albus ¿Tienes algo que quieras decirnos? - Esta vez, fue la voz del retrato de Albus Dumbledore. Este le miraba a través de sus gafas de media luna, con tal fijeza que Albus se atraganto. Albus nego con la cabeza de nuevo y miro a su padre con tranquilidad.

-No, nada - Harry se quedo mirando a su segundo hijo con calma, de alguna manera aquella respuesta le recordó a la misma contestación que él mismo había dado a Dumbledore en su segundo año en Hogwarts. El anciano ex-director sonrio desde el retraro al adivinar lo que cruzaba por la mente de Harry. 

-Bien Potter, entonces puede retirarse, gracias por su colaboración - La profesora Mcgongall le invito a salir con la mano. 

Albus estaba apunto de despedirse de su padre, cuando tres personas entraron atropelladamente al despacho. El nuevo conserje agarraba de las túnicas a dos estudiantes que jadeaban. Uno de ellos alzo la cabeza y abrió la boca sorprendido.

-¡Papa! 

-¡James!

-¡Señor Potter! - Hero noto como su rostro se sonrojaba excesivamente por la ver

guenza. James miro a su padre a su hermano y a la directora. Trago saliva unos minutos y luego sonrió de manera nerviosa, intentando relajar la tensión del ambiente. -¿Que ha pasado Porcius? - La directora observo en panorama desde su asiento y clavo sus severos ojos en el muchacho. Harry observaba con el ceño fruncido a su hijo mientras Albus intentaba no sonreir. James al escuchar el nombre del nuevo conserje, intento taparse la boca para no escapar una carcajada pero no funciono y termino por reírse descontroladamente.

  • James - Harry miraba a su hijo li

geramente indignado. -Potter - James al ver la mirada de la directora y escuchar su voz tajante y seca, ejo de reirse y se coloco recto mirandola solemnemente. Hero a su lado puso los ojos en blanco y decidio mirar hacia otro lado para no lanzarle un mal de ojo. 

-Directora me arrepiento de todo lo que ha sucedido - Dijo James con voz clara, Hero alzo una ceja irónica mientras se soltaba de el conserje - ¿Qué puedo hacer para remediarlo? - Su voz sonaba tan sumamente falsa y su sonrisa era tan sumamente encantadora que la directora intento ocultar una sonrisa.

-¿Que has echo esta vez James? - Harry miro severamente a su hijo. Albus a su lado le hacia 

gestos a su hermano mayor, pero este estaba demasiado ocupado intentando escabullirse de un castigo nuevo.

-Exploto los inodoros del baño del cuarto piso - El conserje contesto con voz automática y 

grave. James hizo una mueca - Y gastaron una broma de mal gusto a Filch, ahora esta en la enfermería, se encuentra al cuidado de Madame Pomfrey - James sonrio inocentemente al notar los ojos de su padre sobre él.

-¡James, por Merlín!

-¡EXIGO UN CASTIGO! - Todos se 

giraron con sorpresa. Filch acababa de entrar con su bastón moviéndolo freneticamente en aire y haciendo que el nuevo conserje se tuviera que agachar para no ser golpeado. Albus se tapo la boca para reprimir una sonrisa. La enfermera hizo un gesto de disculpa desde la puerta.

-Señor Filch, le pido acepte mis disculpas - Imploro James poniéndose de rodillas de manera dramática frente a él. El anti

guo conserje lo observo y estuvo apunto de golpearle con el baston si no llega a ser por la diplomatica Magnolia, ayudante de la señora Pomfrey. 

-Payaso - pensó Hero poniendo los ojos en blanco y observando como James despeinaba su destartalado cabello azabache. Filch lo miro furioso con sus pequeños y ancianos ojos, parecía que fuera a sufrir un infarto. Pe

go otro chillido ensordecedor. 

-¡Exijo un castigo profesora Mcgonagall!

-Serán castigados Argus, no te preocupes - Contesto la directora levantandose del escritorio y moviendo su sombrero puntiagudo de bruja. James suspiro resi

gnado, no habia sido su dia de suerte y tendria que aceptar las conseuencias. Hero lo observo con indignacion. ¿Es que no iba a decirles que ella era inocente?

-¡Pero yo no he hecho nada! - Hero intento defenderse.

-¿Y que hace aquí Albus? - James la interrumpió repentinamente, miro a su hermano con ojos brillantes y sonrisa picara - ¿Te has metido en algún lio, hermanito? - Albus alzo una ceja burlón. Hero apreto los puños e intento a

guantarse los deseos de lanzarle una maldicion. 

-¡Potter callate! - James cerro rápidamente la boca al escuchar la orden de la directora. Se volvio a sentar en su escritorio y saco una pluma - Mañana a primera hora, la señorita Eyre y el señor Potter irán a limpiar el campo de quidditch para el partido del fin de semana - Ambos jovenes resoplaron con fastidio - ¡No quiero ninguna mala hierba! 

-¡¿Que?! - Hero notaba que le faltaba el aire, con todo lo que tenia que hacer, todos los deberes atrasados. Iba a perder el tiempo limpiando hierba y encima en compañia de Potter. Se apollo sobre la pequeña mesa del centro del despacho y se tapo la cara con dis

gusto. 

-Bueno podría haber sido peor - Murmuro James suspirando mas tranquilo. 

-¿Has dicho algo Potter? - Pregunto Mcgongall con voz arbitraria y una ceja alzada.James sonrió inocentemente y ne

go con la cabeza. Albus se tapo la boca para intentar no reír de nuevo. James miro a su padre con sincera modestia, realmente solo le preocupaba algo en concreto, mas bien alguien en concreto. `Padre e hijo se miraron, los dos sabian que estaban pensando lo mismo. James sonrio un momento y con voz calmada susurro. 

-¿Puede ser nuestro secreto? Mama no tiene porque enterarse...

Continuara....

                  *******************************************                      

¡Hola mis queridos Lectores!

Aquí esta el tercer capitulo, espero que les este gustando y espero actualizar en uno o dos días.

POR FAVOR...Dejen un COMENTARIO diciéndome lo que OS GUSTA, lo que NO OS GUSTA, lo que PENSÁIS...para mi es muy importante como escritora del fic saber vuestra opinión.

Muchísimas gracias aquellos que comentan y ponen la historia en favoritos!

Un beso mágico para todos! no olvides comentar!

Pluma Cisne