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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 4

Aquellos días de noviembre, Londres se encontraba ahogado en un mar de lágrimas, la lluvia caía sin cesar, día y noche, los paraguas y los chubasqueros eran los accesorios mas utilizados en aquella época del año. En un pequeño, escondido y lindo barrio londinense, había una hilera de casas de ladrillo rojo, con verjas negras y un pequeño jardín delantero, donde los muggles plantaban flores y hacían pequeños huertos. En el numero dieciséis aun no había mucha actividad. La gente al cruzar esa calle jamas imaginaria que en aquella acogedora casita de ladrillo rojo, viviera una familia fuera de lo común, no imaginaban que en su interior, las escobas barrían solas el suelo, ni que la lechuza que tienen por mascota era realmente la encargada de llevar el correo. En el interior del numero dieciséis, Hermione Granger caminaba de un lado para de otro de la cocina, con su mano derecha sujetaba una serie de papeles desordenados mientras que con la otra agarraba una taza humeante de café recién echo. Cada poco tiempo miraba su reloj de pulsera y las escaleras que llevaban al segundo piso. Comenzaba a ponerse nerviosa cuando se escucho un desagradable ruido en la planta de arriba. -¡Hermione! - Hermione sonrió y dio un sorbo a su café. Alguien salto de la cama en el segundo piso, provocando un estrepitoso ruido, se abrió la puerta de una de las habitaciones con violencia - ¡Hermione Greanger! - Que su marido la llamara por su nombre de soltera, significaba que estaba muy enfadado. Unas pisadas furiosas bajaban las escaleras de dos en dos. Ron Weasley apareció en ropa interior, con el pelo rojo revuelto y la cara encendida - ¡Lo has vuelto ha hacer! - Sus pequeños ojos aun seguían medio cerrados.  -Si te despertaras a la hora, no tendría la necesidad de levantarte así - Hermione le señalo el reloj de cuco. Ron palideció, iba a llegar tarde al trabajo de nuevo - ¿Entiendes? - Hermione espero a que Ron corriera a la habitación para cambiarse, pero en vez de eso, Ron suspiro y agarro una galleta de un plato.  -Maldito cachivache  - Hermione suspiro resignada, era igual que un niño.  -Ron, solo es un despertador muggle - Ron entrecerró los ojos por la luz - George va a enfadarse contigo si llegas tarde de nuevo - Ron hizo un gesto obsceno con la mano y se sentó en una de la sillas bostezando exageradamente. -George puede decir lo que quiera - Ron se rasco la cabeza y olfateo el aire - Soy su mano derecha, debería tener los mismos privilegios que él - Hermione arqueo una ceja - ¿Es café del bueno? - La tripa de Ron rugió de repente.  -Ni lo sueñes, Ronald - Ron se acerco con cara risueña, Hermione aparto la taza de café rápidamente e intento escabullirse - Este café me lo compro para mi personalmente, es el único que me despierta por las mañanas - Ron intento agarrar la taza - ¿Es que tienes que engullir todo lo que encuentras? - Ron le obsequio con una sonrisa a modo de respuesta.  -Al menos hoy, podríamos desayunar juntos - Murmuro Ron cerca de su oído. Hermione lo miro sorprendida, carraspeo escandalosamente mientras se alejaba hacia la puerta de entrada. Ron arqueo una ceja mientras la observaba divertido - ¿Qué pasa?  -¡Tengo prisa! ¡Hoy tengo mucho trabajo en el ministerio! ¡Si supieras! - Hermione comenzó a ponerse los zapatos con agilidad, sin mirarle - ¡Los trols nos han dado muchos problemas esta semana! ¡y un duende de lo mas desagradable!  Hermione intento escabullirse pero Ron fue mas rápido. La agarro del brazo y la atrajo hacia si, rodeándola, impidiendo que pudiera moverse. Hermione frunció el ceño mientras Ron sonreía alegremente frente a ella. Ambos comenzaron a reir al mirarse y Hermione nego con la cabeza, resignandose en los brazos de Ron.  -Sinceramente, me importa un rábano el duende y compañía - Murmuro cerca de sus labios.  -Ron llego tarde.  -¿Tan rápido quieres abandonarme? - Pregunto divertido - Hace mucho que no desayunamos los dos juntos...juntos y solos - Ron resoplo pensando en sus dos hijos adolescentes que estaban a bastante kilometros de distancia- Pero la señora Weasley, es una señora ocupa y aburrida del ministerio.

  • Mi jefe no es tan buena persona como lo es el tuyo - Contesto Hermione, pellizcando su pecosa nariz. Ron puso cara de tragedia y abrió la boca varias veces para replicar - Además yo me tomo enserio mi trabajo - Le interrumpió.  -Eso ha sido un golpe bajo, doña sabelotodo - Hermione le dio un rápido beso y Ron compuso una mueca disgustado. Aun medio desnudo, observo como Hermione se ponía la gabardina y cogía el paraguas con una rapidez inhumana. Ron se preguntaba una y otra vez ¿Como había acabado casado con esa mujer? Hermione se giro leyendo sus pensamientos y arqueo una ceja. -Weasley - Ron comenzó a silbar moviendo los pies - Ponte algo, la vecina va a sufrir un infarto como te vea así - Hermione agarro un abrigo del perchero y se lo tiro a la cara.  -Encima te averguenzas del cuerpo de tu marido - Ron resoplo haciendose el indignado - Hoy vas a conseguir fastidiarme el día, ¡Y aun no ha empezado!- Se dio media vuelta para perderse por las escaleras que llevaban al dormitorio.  -¿Hoy veras a Harry? - Pregunto de repente. Ron se giro lentamente para mirarla, asintió con calma - Debes darle ánimos, ultimamente esta muy agobiado, tu eres el único que puede subirle el animo - Ron sonrió con ternura y asintió, Hermione ordeno los papeles y se encamino hacia la salida, pero se paro en mitad del camino. -¿Quieres que averigüe que esta ocurriendo? - Ron sonrió burlón, tantos años con ella le habían enseñado a conocer la practica y retorcida mente de Hermione. Hermione se giro con una sonrisa inocente en el rostro - Tu y tu manía de meter tu narizota.  -¿Mi narizota?  - Hermione lo miro indignada - ¡Solo quiero saber que nos esta ocultado! ¡El y su manía de no quererse ayudar! - Resoplo indignada - ¡He intentado de todo, en el ministerio, pero no sueltan prenda! - Miro a Ron seriamente - Creo que algo grave esta pasando y no nos lo quiere decir - Ron se quedo en silencio, pensativo. -Con razón - Sonrió sarcástico - Mira como te pones, agobias con solo mirarte - Hermione le fulmino con la mirada y le tiro un cojín del sofá a la cabeza. Ron consiguió burlarlo y sonrió socarronamente - Esta bien Hermione, no te sulfures, la violencia no soluciona nada.  -Ronald es importante, Ginny ya ha intentado sonsacarle algo, pero no hay forma, es un cabezota. Aunque tu hermana intente ocultarlo, esta preocupada - Agarro las llaves y las metió en el bolso - Se que Harry confía en todos nosotros, pero tu consigues relajarle y animarle, aprovecha eso que tienes a tu favor y haz que suelte prenda, es la única forma que tenemos de ayudarle. -A veces me das miedo...-Susurro para sus adentros - Intentare descubrir algo, te lo prometo - Ron volvió a bostezar miro las escaleras risueño, Hermione le tiro otro cojín, avisándole de que era hora de ir a trabajar, no de volver a la cama. Ron se giro con cara de victima - Pero ya sabes como es Hermione, es mas cabezota que tu y yo juntos...eso es difícil - Hermione abrió la puerta de la calle de un tirón. -Ron no seas quejica - Contesto observando el cielo encapotado y abriendo el paraguas - Ten cuidado con el coche. Si vas a utilizarlo, entonces respeta las normas del trafico muggle. No quiero otra multa Ronald Weasley, ya van dos este mes - Ron resoplo. ¿Es que no se cansaba de regañarle? -No es mi culpa que los muggles sean pésimos conductores - Contesto Ron haciéndose el ofendido. Hermione se giro resignada y salio a la calle con el paraguas abierto. La luz grisácea y triste del día le dio en la cara. Hermione fue bajando las resbaladizas escaleras con cuidado, hasta llegar a la verja negra de la casa. Abrió la pequeña y húmeda puerta. En ese momento, un autobús rojo de dos pisos pasaba por la carretera y Hermione se alejo un poco de la acera para acabar empapada.  -Hermione.   La voz de Ron sonó detrás de ella, Hermione se giro con rapidez. Ron se encontraba medio desnudo en el umbral de la entrada, le sonreía calidamente. Hermione comenzó a hacer gestos con las manos para que se metiera dentro de la casa. Una de las vecinas que se había asomado al jardín para regar sus plantas, abrió los ojos con sorpresa al encontrarse tal espectáculo.  La luz de sol salio en ese preciso momento cuando Ron con voz suave le susurro desde la puerta:  -Te quiero. 

El sol comenzaba a ponerse sobre las montañas, Hogwarts resplandecía entre colores dorados y melocotones, el viento mecía la copa de los arboles del bosque prohibido, produciendo un lastimoso ruido. Los alumnos se habían refugiado del frío dentro del castillo, pero dos personas aun se encontraban en el campo de quidditch. Hero y James habían estado tres horas quitando y cortado las malas hierbas, sin magia, tenían las manos entumecidas y doloridas, pero continuaban en silencio, sin rechistar, como si fuera una especie de competición silenciosa. Cada uno había comenzado en una esquina del campo, intentando tener el mínimo contacto y mantenerse lo mas alejados posible, uno del otro. El silencio los envolvía por completo, era la primera vez que ambos se ponían de acuerdo en algo, ignorarse deliberadamente. Llevaban tres horas ignorándose, cada uno metido en sus pensamientos, hasta que poco a poco se fueron acercando al centro del campo y disminuyendo la distancia que los separaba. Hero en un momento de debilidad, se giro levemente para mirar a James, que se encontraba agachado sobre el suelo. ¿Qué**le había llevado a no soportar la compañía de James?, ¿Por qué cada gesto y palabra desvergonzada que salia de su boca, hacían que su estomago se hinchara de rabia y que sus manos quisieran arrancar aquellas sonrisas que cruzaban el despreocupado rostro del muchacho? Estaba presa de sus cavilaciones cuando James la miro, ella rápidamente se giro. Con sinceridad, no recordaba cuando había comenzado aquella pequeña guerra campal entre ellos. Pero si tenia claro algo, aquella forma desvergozada de vivir era superior a sus fuerzas y no se caracterizaba por ser una chica que mantuviese la boca cerrada, en general se sulfuraba con rapidez y decía lo que pensaba, como y cuando quería.  Todos los recuerdos le vinieron a la mente de un sopetón: James rechazando de manera desagradable a las muchachas, James despreciando a los estudiantes que eran diferentes a él, James presumiendo de sus virtudes, James que quería ser el centro de atención en todo momenti, James que lanzaba conjuros a estudiantes para divertirse, James que rompía las reglas una y otra vez sin percatarse de las consecuencias para el resto. Hero resoplo indignada, podía seguir enumerando las hermosas cualidades de ese ser arrogante, que desgraciadamente era el hermano mayor de su mejor amiga. Arranco una mala hierba de cuajo, imaginando que era la propia cabeza de James. -¿Esa era mi cabeza? - Pregunto una voz cantarina. Hero se giro echa una fiera, James se encontraba ahí, observándola con una sonrisa burlona en el rostro. ¿Es que no pretendía cambiar nunca? - Tanto rencor guardado en ese pequeño cuerpo no debe ser saludable, Eyre. ¿Me odias Eyre? - Hero se giro intentando ignorarlo - ¿Por qué no contestas?  -No te odio, Potter - Hero sonrió burlona - Eso significaría que provocas algo en mi, aunque sea odio. Tu para mi eres como una cucaracha insignificante - James arqueo una ceja sarcástico mientras se sentaba en el suelo, contemplándola.  -¿Cucaracha eh?  -Si, cucaracha - Repitió la muchacha cansinamente mientras paraba de arrancar los pequeños arbustos que había a su alrededor- Intenta ignorarme Potter, todo marchaba muy bien hasta que decidiste romper el maravilloso silencio de nuestra cárcel de castigo - Hero le sonrió de manera provocadora. 

  • Entonces, si no es odio quizás pueda ser... - Un silencio incomodo se creo entre ambos, aquella frase había sido como un cuchillo cortante, directa y seca. Hero abrió la boca completamente sorprendida, algo confusa por la frase que James había dejado caer. Intento mostrase inexpresiva ante él.  ¿Qué estaba insinuando Potter? -Lo único que siento por ti, Potter - Hero siguió arrancando la hierba, cada vez mas roja por la ira, aunque no entendía porque su cuerpo provocaba aquella reacción de ira - Es la ulcera que me provocas en el estomago cada vez que te tengo cerca - La voz de Hero sonaba controlada e indiferente, aunque por dentro, eran puras llamas de cólera. James echo una carcajada cantarina.  -Vaya, veo que solo te inspiro... -No me inspiras Potter - Hero le interrumpió, girándose para clavar sus ojos sobre el - No me inspiras nada, ni siquiera lastima, eres un cero a la izquierda - James se quedo en silencio, el rostro de Hero era imperturbable, no conseguía saber que pasaba por su cabeza. Pero sus ojos, mostraban todo lo que no le decía su expresión. James comenzó a inquietarse.  Hero no tenia un buen día, le costaba controlarse y eso la disgustaba aun mas, ella siempre tenia el control de todo. No sabía que le estaba pasando. ¿Realmente estaba atacando a James? ¿O era algo mas? Quizás estaba pagando con él, algun dolor no resuelto dentro de ella. Intento parar, pero su cuerpo no la dejaba, era como si desease seguir discutiendo, sacar a la luz todo lo que pensaba.  -Es un alivio - Contesto James con desden y mirada fría.  -Pero ¿Por qué tanto interés? Al gran James Potter no le importa lo que opinen los demás - Hero sonrió con burla, sus manos comenzaban a enfriarse y a tiritar - ¿Cierto? - James sentado en el suelo la observaba, con una mano apoyada en su barbilla. -Lo que tu opines de mi, no me importa - Rectifico James sin sonreír. La tensión era latente - Solo eres una niña engreída que intenta darme lecciones. Solo tienes quince años, no pretendas crecer tan rapido Eyre - James sabia que la única manera de  conseguir que Hero mostrara lo que pensaba y sentía, era atacarla donde mas le dolía, en su orgullo.  -Eso era el colmo- Pensó Hero, se levanto y camino hacia James con la mirada llena de rabia contenida - ¡¿Engreída?! ¡¿Yo?!  -¿Que pasa? - James sonrió burlón al ver su reacción, parecía que hoy le resultaba mas fácil molestarla - ¿La verdad, duele?  - Suspiro desordenándose el cabello azabache - Tienes que aprender a tragarte ese orgullo, Eyre, reconocer que tienes errores. Hero le tiro hierba a la cara, completamente furiosa 
  • ¡Mira quien lo dice! - James también se levanto en silencio, apartándose ligeramente - ¡Tu! ¡Al que no le importa herir a los demás! ¡Tu, que siempre tienes que controlar a todos! - James la observaba - ¡Tu, que lo tienes todo! ¡Una familia que te quiere! - La muchacha se atraganto. James se dio cuenta que el juego se había convertido, en algo mucho mas serio para Hero. -Espera...
  • ¡¿Tienes miedo de ser menos que tu padre?! ¿Eso es lo que te pasa? - el rostro de James cambio, palideciendo - ¡El gran James Potter, es un niño inseguro! - Hero sonrió con maldad y ojos centelleante - James se había quedado sin habla - ¡Tanta seguridad que muestras! ¿Es solo una mascara, verdad? - Hero le observa frente a el - Tienes miedo, miedo de que te comparen con él, ¿No es así? - James la observaba completamente pálido - Ahora si me das lastima, Potter. -¿Estamos hablando de ti o de mi? - Hero se quedo sin habla. El rostro de James habia cambiado por completo. -No seas ridículo, Potter...-Tartamudeo la muchacha.  -Yo al menos tengo un padre que me ha querido y me ha entregado su vida entera -  Lo dijo sin emoción en la voz, James no se había movido ni un centímetro, la miraba tan intensamente que parecía que iba a quemarla con los ojos - A mi jamas me abandonaron - Hero compuso una mueca y se giro para que no viera su rostro crispado. -Esa es una forma de atacar muy rastrera, Potter - Hero mordió sus labios, intentando controlar sus emociones, sus manos temblaban, no sabia si del frío o por la situación.  -Estoy utilizando tus mismas tecnicas rastreras, Eyre - La voz de James se había acercado peligrosamente, pero sonó ligeramente triste y melancólica. Hero se mantuvo en su posición. Tras un silencio incomodo y tenso, la voz de James se volvió a alzar con mas calidez.  - Perdoname, he sido un cobarde al decir todo eso - Hero se quedo en silencio - Me siento un repugnante idiota, perdoname - era la primera vez que escuchaba a James pedir disculpas, dejando atrás su orgullo, reconociendo que se había equivocado.  Eso rompió sus esquemas, la muralla que la protegía, se desplomo. Un simple perdón hizo que el corazón de Hero sintiera una tristeza infinita, ella no tenia el valor de pedir disculpas. Durante unos segundos se sintió una niña ridícula, incapaz de pedir perdón, pero las palabras no le salían de los labios, llevaba mucho tiempo curtiendose, no quería ser débil como su madre, pero ¿se había echo  de piedra? -No seas débil - Contesto la muchacha con un hilo de voz. James sonrió detrás de ella, parecía que no iba a recriminarle el que no le pidiera disculpas.  -Mi familia no me educo, para decir este tipo de cosas, sobretodo para aquellos que no lo merecen - La voz de James seguía siendo cálida - Por eso te pido disculpas, todas las que hagan falta - Hero sintió que había perdido la batalla contra el y se sentó en el suelo, con la cara tapada por el denso cabello. -Solo has dicho la verdad - Murmuró Hero, alzo el rostro hacia el. James vio que no lloraba, tampoco sonreía, sus ojos solo mostraban resignación. James paso su mano derecha por el destartalado cabello azabache y lo despeino, con pasos lentos se acerco hasta ella, quedando a su altura.  -Si tengo miedo - Susurro James mirándola, Hero lo observo sorprendida - Si tengo miedo, miedo a no ser la mitad de valiente de lo que fue el, miedo a decepcionarle - Hero abrió la boca, pero ningún sonido salio de sus labios, James la había tomado por sorpresa - Es difícil ser el hijo de alguien como Harry Potter o quizás solo es mi excusa - James sonrió - Albus y Lily son diferentes, a su manera - La mirada de James era melancólica - Puede que tengas razón y yo sea mas débil. -No lo eres - Hero contesto con rapidez sutilmente, James la observaba con calidez. El corazón comenzó a latir, a bombear con fuerza, nublando sus palabras - Quiero decir, lo eres - Rectifico enseguida, James sonrió - Pero también tienes el valor de reconocerlo, eso es algo que yo jamas he podido hacer - Susurro. -La primera vez que conocí a Ralph y a Claudio... - James se había sentado a su lado y miraba el cielo -.... fue en mi primer curso y en mi primera pelea - Paro unos segundos y la miro -... unos alumnos mayores se estaban burlando de ellos, tiraban sus mochilas, sus tinteros e incluso llegaron a romper las gafas de Claudio - James sonrió - Entonces decidí que apartir de ese momento, mis amigos no iban a tener miedo, ni inseguridad, nunca mas, yo iba a encargarme de labrarme una reputación que los protegería - Hero lo observaba anonada - Puede que suene extraño, viniendo de mi - James ampliaba su burlona sonrisa  - Pero yo soy el mas afortunado de todos, ellos me hacen mas fuerte.  Se quedaron en silencio, dejando que la fría brisa pasara a su alrededor, las luces del crepúsculo se iban apagando poco a poco, dejándolos en penumbra. Hero se pregunto, que clase de amistad tenían esos cuatro chicos tan diferentes, ¿que les había unido desde su infancia?  
  • Pero Eyre - James rompió el silencio repentinamente, miro hacia todas partes - Esto es un secreto entre tu y yo - Su sonrisa se ensancho de manera traviesa, Hero trago saliva con dificultad - No vayas a delatarme, podrían burlarse de mi, sobretodo la picara de Lily.  -¿Porque me cuentas todo esto? - Una nube de confusión se formaba en la cabeza de Hero. Un sentimiento cálido comenzaba a formarse en su pecho y eso comenzaba a preocuparla, James conseguía que su muralla inexpresiva, su indiferencia, todo lo que había intentando construir durante años, se derrumbara en cuestión de minutos, con un sentimiento que quemaba como la lava de un volcán.  -Supongo que porque eres la primera persona, que ha desnudado mi alma de par en par - Hero noto como el aire se tensaba y su corazón se aceleraba rápidamente, James no debería confiar así en las personas - Aparte de mi madre - James rió alegremente - Supongo, que aun me siento mal por las palabras que te he dicho. -No quiero darte lastima Potter. -No es lastima - James la miro con fijeza - Puede que no nos llevemos bien, puede que nunca lleguemos a entendernos, pero jamas me harás sentir lastima por ti - Susurro - Todo en ti me infunde respeto - ¿Es que James pretendía confundirla? ¿A que venían toda esa sartada de adjetivos positivos y tiernos que le estaba dedicando? ¡Iba a darle un infarto! Sus manos temblaban, sus mejillas ardían y sus ojos lo observaban , confusos, brillantes. -¿Porque...? -¡Potter, Eyre! ¡La profesora Mcgonagall les levanta el castigo!¡Es tarde! - Un prefecto les grito desde las gradas. Hero pego un brinco y se levanto con las mejillas encendidas, la noche había caído casi por completo sin darse cuenta, el castillo alumbraba en la lejanía el campo de quidditch que comenzaba a caer en penumbra. -Ahora no vayas a enamorarte de mi, Eyre - James comenzaba a caminar hacia la salida con una sonrisa traviesa en el rostro, Hero lo miro furiosa. -¡Antes muerta, Potter! -  Le vio alejarse con aquella sonrisa despreocupada en el rostro, las manos en los bolsillos y su caminar desgarbado. Parecía mentira que minutos antes le hubiera mostrado los temores de su corazón. A pesar de no entenderle y aunque lo detestara, no lo odiaba, parecía como si James Potter, a pesar de todo, tuviera el bondadoso corazón de un niño inocente. Se quedo quieta unos minutos, intentando asimilar todo lo que había escuchado, se sentía avergonzada por su conducta, pero por otra parte se sentía aliviada. Tras unos minutos de reflexión, una lucecita en su cabeza se encendió  ¿*Que iba a pasar ahora? ¿Podría mirar al mayor de los Potter, como si nada hubiera pasado?*Mientras tanto en uno de los pasillos que llevaban al gran comedor, entre los alumnos y fantasmas que se dirigían a cenar, habían tres alumnos caminando con paso rápido. Dos de ellos discutían intensamente, mientras el ultimo se apartaba para no formar parte de esa infantil pelea. -No pienso ayudarte - Rose caminaba de manera altanera y los brazos cruzados bajo su pecho - Si hubieras sido responsable, ayer habrías terminado el trabajo en vez de haber estado con esa... - Hizo un gesto desdeñoso - ...Con esa jugadora de quidditch de Slytherin - Scorpius arqueo una ceja. Albus los miraba con el entrecejo fruncido, no podía creer que un momento atrás, les había explicado el extraño suceso, que sucedió en el despacho de la directora y a los cinco minutos habían acabado discutiendo como dos niños pequeños sobre un tema completamente distinto. El estaba lleno de preguntas y de dudas, mientras que sus dos mejores amigos montaban una escena de celos en mitad del pasillo.  -¿Ese es el problema? - Pregunto Scorpius incrédulo. -Yo no tengo ningún problema - Contesto Rose moviendo su rizada y destartalada melena - Eres tu el que tiene el problema, Malfoy - Albus suspiro cansinamente, los oídos empezaban a dolerle. -Claro a tu amigo no puedes ayudarle - Comento Scorpius - Pero cuando ese tío listo de séptimo, te pidió ayuda, no dudaste en dársela - El chico la miro con sorna - ¡Como Rosie es tan inteligente, tiene que ayudar a todo el mundo! -Ese tío listo, es Mathew Pilgram - Rose lo miraba indignada - Y hace dos semanas, eras tu el que corría detrás de el, porque es el nuevo fichaje de los Chudley Cannons - Scorpius se atraganto - Que por cierto, fueron los campeones de la liga de Gran Bretaña e Irlanda el año pasado - Rose alzo la nariz. -Tio Ron, se puso como un loco - Albus sonrió divertido - Creo que se bebió mas de diez cervezas de mantequilla en una sola noche. -Yo no corria detras de nadie - Scorpius comenzaba a sonrojarse, era excesivamente orgulloso para reconocer algo así - Además los Chudley Cannos son un pésimo equipo, son mucho mejores los Murcielagos de Ballycastle, de Irlanda del Norte. -Malfoy, que tu familia tenga mal gusto para el quidditch no es mi culpa - Rose comenzó a caminar mas deprisa con los libros sobre el pecho. Scorpius miro a Albus agotado. -¿Pero que bicho le ha picado? - Albus encogió los hombros, aveces tenia excesiva paciencia. - ¡Bien!  - Scorpius compuso una mueca de disgusto - ¡No necesito tu ayuda, Weasley! - Se giro hacia Albus con el entrecejo fruncido - ¿Se compro Hugo la saeta de fuego? - El chico intento cambiar de tema con rapidez, Albus carraspeo. -¿Saeta? - Rose los miro sorprendida y disminuyo el paso - ¿Que quiere hacer Hugo, con una saeta? -¿Y que quieres que haga Hugo, con una escoba voladora? - Scorpius sonrió irónicamente mientras caminaban entre todos los estudiantes - ¿Limpiar el suelo? - Scorpius hizo el gesto de manera burlona, Rose le lanzo una mirada iracunda, Albus volvió a resoplar.  -¿De donde ha sacado el dinero? - Albus trago saliva, no podía traicionar a Hugo, pero tampoco sabia como mentir a Rose sin que se diera cuenta. Estaba apunto de meter la pata, cuando una voz grave y contundente se alzo en mitad del pasillo. Los tres muchachos miraron a un alto semi-gigante que arrastraba varias calabazas de dimensiones gigantes. -¡Hagrid! - Rose corrió sonriente hacia él, el guardabosques sonrió entre su enmarañada barba, que comenzaba a blanquearse por la edad - No deberías cargar con esas calabazas tan pesadas, deberías descansar, ya no eres un jovencito. -¡Pero Rosie! - Hagrid removió el cabello azabache de Albus - Soy un semigigante, no te preocupes por mi pequeña - Se toco la enorme tripa e impidió que uno de los alumnos tocara las calabazas - Por cierto, dile a tu madre, que esas galletitas con miel estaban exquisitas. -¿Viste a tío Harry? -  Rose hizo la pregunta a proposito, Albus lo miro curioso, quizás su padre le había dicho algo interesante a Hagrid, debia descubrirlo. -Hagrid, ¿Mi padre te dijo algo raro? - Los tres amigos lo miraron muy serios, Hagrid carraspeo varias veces con tal estruendo que varios alumnos lo miraron extrañados - Hagrid dime - El guardabosque los miraba ligeramente nervioso. -¿Raro? ¡Por supuesto que no Albus! - Hagrid tomo las enormes calabazas entre sus brazos y una sonrisa nerviosa se formo en su rostro.  -¿Que pasa Hagrid? -Dile a tu hermano que quiero verle mañana en mi cabaña - Hagrid intento cambiar de tema, se mostraba realmente enfadado - El desvergonzado, robo con Scamander un escreguto de cola explosiva - El guardabosque resoplo - ¡No se da cuenta de lo peligroso que es! - Rose chasqueo la lengua. -Espero que no vaya ha hacer una de sus bromas - La voz autoritaria de Rose se escucho indignada.  -Siempre pensé que James era un necio, ahora pienso que simplemente, es idiota - Albus miro a Scorpius arqueando una ceja, Scorpius sonrió. La relación entre el hermano mayor de Albus y Scorpius no era del todo amistosa, al igual que su tío Ron, James desconfiaba completamente de ese Malfoy con cara de serpiente.  -Bueno, la profesora Mcgonagall me espera en su despacho - Hagrid movió sus enormes pies - ¡Gracias por ayudarme en la ultima clase con los alumnos de segundo! - Rose sonrió y los tres se despidieron con la mano. -Bueno, parece que poco a poco, va controlando mejor sus clases - Dijo Albus con una sonrisa divertida - Al menos ya no sale uno, lleno de quemaduras y arañazos. -De toda maneras, a mi sus clases me asustaban - Comento Scorpius - ¿Crees que tu padre le dijo algo? - Scorpius miro a un pensativo Albus.  -Puede ser, estaba algo nervioso - Susurro Rose - Quizás le dijo algo en concreto, tío Harry es reservado - Albus se cruzo de brazos con enfado, odiaba que los adultos lo trataran como un niño, el también quería saber que pasaba, quería ayudar.  Albus iba a resoplar, cuando de repente choco estrepitosamente con una distraida muchacha de pelo rubio. Un Profeta y una revista del Quisquilloso salieron volando mientras caían al suelo. Cuando Albus se recupero del susto miro hacia su derecha, Lysander le sonreía despreocupadamente. -Hola Albus - Le dijo risueña , Albus sonrio divertido y la ayudo a levantarse algo azorado, mientras la multitud de estudiantes cuchicheaban a su alrededor.  -Perdona Lysander, andaba algo distraido - Rose y Scorpius sonrieron burlones - ¿A donde ibas? -Buscaba algunos snorkacks de cuernos arrugados - Los tres amigos se miraron, Rose abrió la boca varias veces, intentando encontrar las palabras adecuadas - Están en su época de reproducción ¿Sabéis? - Lysander balanceaba sus brazos de manera soñadora. -Lysander, los snorkacks de cuernos arrugados no existen - Rose la miraba exasperada, Scorpius le dio un codazo, pero el instinto practico de Rose le impedía no abrir la boca, Lysander la miro tranquila, con aquellos risueños ojos azules.  -Rose, tienes una mente demasiado racional para poder verlos - Albus y Scorpius echaron una carcajada mientras Rose fruncía el ceño. La sinceridad de Lysander los sorprendía cada día - Bueno debo marcharme o los perderé - Lysander puso alrededor del cuello de Albus un collar de margaritas y con pasos alegres comenzó a caminar en dirección contraria. -Tienes una mente excesivamente racional, Lysander tiene razón - Dijo Scorpius divertido mientras daba suaves golpecitos a la cabeza de Rose.  -Esa chica tiene una fe irracional en lo inexistente - Contesto Rose cruzada de brazos mientras veía como Lysander desaparecía entre la gente.  -Yo propongo que vayamos a cenar - El estomago de Scorpius rugió escandalosamente. -¿Es que tu, solo piensas en comer? - Rose lo miro sarcástica, se giro hacia Albus - ¿Al, estas bien?  Pero Albus no la escuchaba, se había quedado mirando fijamente una pagina abierta del profeta que al caer al suelo, mostraba una fotografía con grandes rótulos en color negro. Scorpius y Rose se acercaron a él y miraron el profeta que descansaba al lado del amarillo Quisquilloso. Albus alzo sus ojos verdes hacia ellos y le señalo con un dedo emocionado, el profeta. -¿Le pasa algo? - Pregunto Scorpius confuso. -¡No! ¡La fotografía! - Rose lo miro emocionada  - ¡Tu dijiste que Mcgongall hablaba con tu padre, sobre un muggle desaparecido! ¡¿Cierto?! - Scorpius seguía con cara de confusión, Albus sonrió emocionado. -¡Ya sabemos quien es! - Albus tomo el profeta entre sus manos - El profesor Dalton de la universidad de Oxford. -¿Oxford? - Scorpius se rasco la cabeza con cara de no entender nada -¿Universidad? ¡¿Me he perdido algo?! - Rose lo ignoró observando la fotografía con detenimiento y leyendo el rotulo. -Pero no pone nada particular ni especial que no sepamos nosotros - Susurro algo desilusionada. Albus se mantenía pensativo, observando los cristales de las ventanas, poco a poco se habían quedado solos en el pasillo, el resto de alumnos debía estar cenando en el gran comedor, desde la lejanía se escuchaba el tintineo de las copas y platos.  -Tenemos que descubrir quien es - Albus los miro fijamente - Que investigaba, donde vivía, si tenia alguna relación con la magia...- Albus comenzó a caminar de un lado para otro, bajo la atenta mirada de sus amigos - ¿Pero como? ¿Aquí no hay libros sobre muggles? -Podemos probar en la biblioteca, seguro que hay algo - Comento Scorpius encogiendo los hombros.  -No - Rose sonrió triunfante, sus dos amigos se miraron, aquella sonrisa no les gustaba nada - Tengo la solución a nuestros problemas.  Continuara.... ******************************************************************************************************************************¡Hola mis queridisimos Lectores!**Aquí les dejo el cuarto capitulo de la historia, sinceramente este capitulo me resulto aburrido, espero que no se decepcionen, prometo hacerlo mas interesante.**Gracias, muchísimas gracias a todos los que me comentan, sois un gran apoyo, porque soy bastante insegura y perfeccionista en esto de escribir y vosotros me dais muchos muchos ánimos.**No tengan miedo a dejarme su opinión e ideas.**Un beso mágico para todos.*Pluma Cisne.