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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 30
¡Hola mis queridos Lectores!
He aquí otro pequeño resumen donde vamos a explicar los puntos clave desde el inicio del fanfiction hasta este ultimo capitulo. Espero que os ayude como el anterior que hice y que os aclare la cabeza al menos para entender ciertas cosas y no volverse loco, también para mostraros ciertos detalles que os pueden ayudar. Pero ojo, aun hay muchas cosas por resolver, se irán resolviendo poco a poco, progresivamente y quizás nos enteremos de alguna verdad de sopetón. Sin quererlo, voy ha hacer un poco de Spoiler para explicar sucesos anteriores, pero no lo suficiente para os enteréis de todo.
En primer lugar, sabemos que hay un mago que al principio de la historia estaba acosando a Harry Potter con amenazas a su familia. Ese alguien le decía en sus amenazas que quería algo de Harry Potter, algo que él tiene. Ese alguien rapta a un muggle, un profesor de universidad apellidado Dalton. También hay otra serie de desapariciones y Ron se encuentra una hoja sobre inferís en la cama de el profesor Dalton, su hija también ha sido raptada. (Ya todos comprendemos que ese alguien es Maro) En cuanto a Maro, esta utilizando sus influencias en Hogwarts de Nero, Scipio y Marcus, hijos de ex mortifagos para que le ayuden en una misión a la que obliga a unirse a Scorpius Malfoy, amenazándole con matar a su familia. Pensemos detenidamente, Maro amenazo a Harry Potter con hacer daño a su familia. Scorpius Malfoy es intimo amigo de Albus Potter y el resto de Slytherin son compañeros de James Potter. ¿Se llevaran acabo esas amenazas?
Las mariposas parecen ser que tiene algo especial, afectaron a James en el partido de quidditch de una manera anormal y bastante destructiva. Quizás lo sucedido a los fantasmas sea algo también provocado por las mariposas. Maro las quiere dentro del colegio Hogwarts, tampoco necesita tener una razón quizás simplemente hacer daño. ¿Por que que puede llegar hacer una mariposa de esas? Eso es lo que averiguareis dentro de unos capítulos. Esas mariposas son del centro de Europa, la leyenda de Dieter Wolff es del centro de Europa, concretamente de Alemania. La leyenda de Dieter Wolff trata simplemente de un hombre enamorado que tras una tragedia que sobrevino la muerte de su amada provoco que se convirtiera en un alma oscura que lo único que buscaba era la venganza y la resurrección de su amada Elizabeth.
En cuanto a resto de detalles sobre la frase que supuestamente pinto Nero en la pared, el porque de las mariposas y sin fin de detalles mas, se irán descubriendo de ahora en adelante, poco a poco. Pero bueno, dentro de nada ocurrirá algo muy importante para el trama de la historia y a partir de ahí, comenzara a desvelarse todas las verdades que aun quedan ocultas. Sin perder más tiempo, les dejo con el nuevo capitulo.
Edimbur go.
¿Quién es usted?
Esa había sido la pregunta clara y directa que habían formulado sus labios. Su voz sonaba tan agria y grave que una punzada de miedo cruzo su corazón. El aire era tan tenso que podía cortarse con un cuchillo. Ella seguía allí de pie, con las manos temblando y los ojos llorosos mientras sentía una mezcla de excitación y terror. Quería marcharse de ahí, pero no podía, sus pies estaban fuertemente sujetos en el suelo, como si hubiese sufrido un hechizo de inmovilidad. Él la observaba con aquellos ojos tan extraños y misteriosos, con aquellos suaves rasgos de porcelana que tanto embelesaban. Había perdido la cabeza, algo en su interior debía estar funcionando mal porque aquella situación era irracional y extraña. El silencio seguía haciendo acto de presencia mientras el sonido de los animales enjaulados se escuchaba a penas. Había perdido el control de su cuerpo, de la vista y del oído. Todos sus sentidos estaban fijos en la figura que había delante de ella, observándole.
¿Quién es usted?
Su voz volvió a alzarse, segura, calmada y tan emocionada que vibraba. Aquella no era Hero, Hero Eyre había desaparecido en aquel momento. Él se sentó sobre uno de los pupitres de madera y se quedo observándola fijamente mientras sus rubios cabellos caían sobre su rostro. Eran tan joven, que parecía un niño. La miraba como si intentase averiguar lo que pensaba, como si desease meterse en sus pensamientos y adentrase en ellos como en un lago de agua dulce. ¿Pero lo estaba haciendo? ¿Estaba leyendo su mente?
-Eres muy inteligente - Su voz se alzo con suavidad y delicadeza. No parecía enfadado por su entrada en la clase, ni molesto por el tono que había utilizado para dirigirse a él. No parecía sorprendido, más bien tenía una actitud como si lo hubiese estado esperando desde el principio. Había dejado las diferencias entre profesor y alumna, hablando con ella de igual a igual. Eso la aterraba aun mas, quería marcharse, correr hacia donde se encontrara Lily y Lysander, desaparecer de la visión de aquellos ojos tan suaves - No debes tener miedo - Susurro al darse cuenta de lo que estaba pensando la muchacha - Soy quien crees que soy - Aquella frase la descoloco completamente. Ella no entendía nada, no sabia quien era ni quería saberlo, aquel asunto le daba demasiado miedo y no estaba dispuesta a saber mas del asunto. Pero su cuerpo no quería marcharse y la mantenía ahí, como una muñeca de trapo, dirigida por hilos invisible.
-Usted es...- Su voz se paro durante unos segundos mientras los latidos de su corazón subían por unos segundos - Usted es, Gael Lessexs - El nombre resonó por todas las paredes y en la propia cabeza de Hero. Se volvió ha hacer un angustioso silencio en el aula. Hero abrió los ojos, parecía mucho mas sorprendida por aquella frase que el propio profesor Schneider. En ese instante, la muchacha sintió que se derrumbaba y tubo que apoyarse en una de las sillas para no caer al suelo. Se quedo unos minutos, con la respiración entrecortada y los ojos cerrados. Definitivamente estaba loca e iba a ganarse un castigo por su insolencia.
-Es cierto -La voz del profesor Schneider se alzo con fuerza y tranquilidad, sin miedo ni emoción en su voz. Fue como si le inyectaran una aguja de vitaminas en el cuerpo, Hero levanto la cabeza mientras sentía que el corazón se le estrujaba y la boca se quedaba sin saliva. Sus ojos brillaron y ambos se miraron como si guardaran un gran decreto, como si un vinculo los uniera secretamente. ¿Entonces es verdad? Pensó la muchacha presa del pánico - Es verdad. Soy Gael Lessexs, hijo de Ferdinand III de Lessexs - Una suave sonrisa se formo en su rostro - No voy a preguntarle como lo ha averiguado, sabia que esto llegaría ha suceder tarde o temprano.
-¿Por qué mintió? - Pregunto la muchacha alzándose de nuevo y volviendo a sentir la sangre en su cabeza - ¿Ha sido otra persona todo este tiempo? - *¿Por qué sonreía?*El profesor Schneider la observaba tan relajado, con aquella sonrisa en el rostro y un semblante tranquilo - ¿Por qué? ¿Quién es usted en realidad?
-¿Quién soy? - El profesor se acerco lentamente - Aún hoy en día no puedo contestar esa pregunta, porque no lo sé y creo que jamas podre llegar a encontrarme a mi mismo - Sonrió, pero esta vez era una sonrisa melancólica, triste, como si recordase cosas de su pasado que le hacían desgraciado. Hero seguía agarrándose a la silla para no caer al suelo por el dolor de cabeza - Pero Hogwarts me ha dado una razón de ser - La miro intensamente mientras se acercaba lentamente. Pero Hero no podía moverse, su visión se volvía borrosa por momentos y el dolor de cabeza aumentaba.
-¿Por qué me dijo que usted también fue huérfano? - Hero aún no quería irse, aún tenía muchas cosas que preguntar, debía aguantar y soportar su malestar. Sintió como un sudor frió le caía por la frente pero intento ignorarlo. El profesor Schneider la observaba desde otra mesa, su túnica de un color azul marino se movía sobre sus pies, provocando un suave sonido.
-Lo fui - Contesto con firmeza. Su voz sonó agria y dura esta vez, algo que le sorprendió - Mi padre murió como bien has leído. Mi historia esta marcada por la tragedia y mi madre jamás se hizo cargo de mi, viajamos de un lado para otro y yo me crié sin un hogar, sin la atención de una madre dedicada - Hero arrugo el entrecejo mientras apretaba sus manos en la silla - Se puede decir que fui huérfano de afecto. Creo que es uno de los peores destinos que puede sufrir un ser humano.
-Ha usted no lo dejaron en una caja en la puerta de un orfanato - Murmuro Hero apretando los dientes, sintiendo como la sangre fluía por sus venas a una temperatura muy alta. El profesor no contesto, se mantuvo a la distancia que había acortado sin parar d observarla - Ha usted jamas lo abandonaron como un trapo, sin una nota ni dirección - Hero volvió a sentir que tenia el control de su cuerpo y suspiro más relajada. Volvió a mirarle, pero algo le sorprendió en su mirada. La observaba con ternura, con una expresión tan paternal que la asustó. Aquella mirada la había paralizado de nuevo, sintió que él intentaba buscar las palabras adecuadas, pero parecía no encontrarlas. Aguantó la respiración, sintiendo que se iba a desmayar por la tensión de aquel momento. Volvió a mirarle, presa del cansancio. Entonces, él se acerco un poco más y su expresión mostró que iba a decirle algo, algo que ella quería oír, algo que llevaba toda la vida buscando, deseando, pero que jamás se había atrevido a decir. ¿Pero realmente esta preparada para oirlo?
-¡Hero!
- No pudo aguantar más, sintió que sus piernas flaqueaban, los dedos y los brazos no la respondían. La muchacha sintió que se desmayaba y callo al suelo, golpeándose la cabeza contra la mesa. Sintió que unos brazos la agarraban y la transportaban con rapidez. Escuchaba muchas voces a la vez, voces preocupadas, voces sorprendidas. Pero no podía ver nada, sentía como su cuerpo ardía en fiebre y como el sudor frío la recorría por todas partes. Lentamente, su mente se fue apagando y termino por quedar completamente inconsciente.
Albus llego a la cabaña de Hagrid con la respiración entrecortada del esfuerzo. Había corrido sin mirar atrás y sin percatarse de nadie. Solo tenia algo en mente, algo que le había carcomido el cerebro durante semanas y que no había podido resolver hasta entonces. Pero la bombilla se había encendido en su cerebro, mostrandole la posible forma para solucionar su problema. Si no hubiese perdido el tiempo pensando en Sakura quizás hubiese caído antes en ese pequeño detalle; se sentía un torpe por a ver pasado por alto aquel importante acontecimiento que se había dado a principios del curso.
El muchacho se quedo unos segundos mirando la cabaña de Hagrid, escondido entre los pinos que había al lado del huerto. Una de las ventanas estaba abierta y se podía ver al guardabosque caminar dentro de la choza, haciendo resonar sus enormes botas. Albus comenzó a caminar de puntillas mientras los sonidos del bosque prohibido se escuchaban a sus espaldas. Y entonces lo vio, apareció delante de sus ojos, majestuoso y bello. Una sonrisa se formo en el rostro de Albus. El caballo alado que Albus había visto hacia meses en la cabaña de Hagrid, se había convertido en un poderoso corcel negro de extensas alas cubiertas de plumas, su pelaje brillaba a pesar de que los rayos del sol hubiesen desaparecido entre las nubes. La cría de Aethonan se había convertido en un maravilloso ejemplar de su especie. (Capitulo 8 - El Misterio).Cuando Albus había visto a Hagrid en Las Tres Escobas, había recordado aquel pequeño pero importante detalle. El día que su prima les explico todo sobre las Willis y el bosque de Ravenscraig, había aparecido Hagrid en el pasillo y en ese preciso momento, Rose había dicho ¿¡Hagrid puedo ir mañana a ver a Pegasus!? ¡Claro! ¡Ahí estaba la solución a sus problemas, delante de sus narices todo este tiempo! Pegasus se trataba de la pequeña cría de Aethonan que aun cuidaba Hagrid. Debía de estar a su cuidado hasta que fuera entregada a las autoridades de cuidado de criaturas mágicas del ministerio. La única diferencia era que aquella pequeña cría había desparecido para dar paso a un maravilloso y elegante animal de pelaje negro. Albus Potter iba a volar sentado en aquel magnifico caballo alado, llegaría pronto a su destino y podría regresar sin ningún problema, nadie le echaría de menos por un par de horas.
¿Que ha donde iba Albus? Creo que ya ha quedado bastante claro. Nuestro querido Albus Potter es un muchacho sumamente cabezota y cuando una idea se le metía en la cabeza, la lleva hasta el final. Su instinto, como siempre, le había guiado y para su fortuna acertó con gran rapidez. Albus estaba decidido a ir al bosque de Ravenscraig (Capitulo 24 - El pasillo), estaba seguro de que era el único lugar donde podría encontrar una respuesta coherente al problema que se estaba dando en Hogwarts y en el departamento de aurores. Tenia que averiguar si existían, si era cierto o solo leyendas para asustar a los niños y a los viajeros. En lo mas profundo de su corazón deseaba que las Willis existieran y Elizabeth se encontrara en aquel mundo de espiritual. No tenia miedo, al menos por ahora que aun se encontraba en los terrenos de Hogwarts. Albus era un chico impulsivo, una característica que tenían en común los hermanos Potter.
Sin perder el tiempo, el muchacho salio de entre los arboles y comenzó a acercarse al animal. Se agacho mientras caminaba de puntillas y se escondía entre las calabazas gigantes del huerto. El corcel se encontraba a pocos metros, atado a un poste de madera, cerca del huerto y de la casa. Albus pudo escuchar a traves de la ventana abierta, los profundos ronquidos de Hagrid que debía de haberse quedado profundamente dormido encima de la cama. Un poco mas tranquilo, comenzó a caminar hacia el corcel que lo observaba con sus profundos ojos negros como el ébano. Era tan sumamente majestuoso que el propio Albus sintió un ligero temor. El muchacho acerco una mano mientras susurraba palabras tranquilas al animal. Este movió las patas amenazadoramente mientras las plumas de sus alas se crispaban por el acercamiento del muchacho.
-Tranquilo - Susurro Albus con la esperanza de que aquel bello animal le comprendiese - No voy ha hacerte daño...-Dio un paso más hacia el animal, pero este volvió a mover las pezuñas amenazadoramente mientras su cabeza se alzaba, sacando humo por la nariz. Albus se quedo quieto y se toco a coronilla con la mano, ligeramente frustrado por la dificultad del problema. De repente vio un tumulto de zanahorias al lado de una de las enormes calabazas y sonrió triunfante. Agarro unas cuantas y volvió a mirar al animal, este contesto a su mirada como si entendiese a la perfección lo que estaba proponiendole el muchacho. Albus alzo una de las zanahorias y con solemnidad, respeto y mucha calma, comenzó a caminar hacia el animal nuevamente. Para su suerte, este no volvió a moverse. Alzo una de las zanahorias y el corcel acerco su hocico para olerla, movió la mandíbula y comenzó a morderla con fuerza mientras Albus la sujetaba. El muchacho sonrió triunfante al lado del corcel y aparto la mano para acariciarle el suave pelaje negro de su cuello - Buen chico - Pegasus movió la cabeza mientras comenzaba a olisquearle por todas partes, buscando mas zanahorias. El chico sonrió mientras el aliento del corcel le destartalada su cabello azabache. Al parecer, se había echo con la confianza del animal, al menos podía acariciarle suavemente su pelaje sin que se apartase. Parecía un animal bastante tranquilo.
-¿Se puede saber que estas haciendo con ese bicho? - El muchacho pego un brinco y varias zanahorias se cayeron al suelo, haciendo que la cabeza de Pegasus bajase enseguida y comenzara a comérselas provocando un ruido espantoso. Albus abrió los ojos con sorpresa al escuchar esa voz y se fue girando lentamente. James Potter lo observaba con los brazos cruzados y el entrecejo fruncido - Te he visto desde la enfermería. ¿A donde vas con tanta prisa? - Albus abrió la boca varias veces sin saber muy bien sin contestar o no. Pero James se acerco lentamente a su hermano menor, con una expresión que Albus conocía muy bien - ¿Estas tramando algo? Te conozco.
-¿Yo? - Albus sintió que un calor comenzaba a sofocarle y Pegasus le dio un pequeño golpe en la espalda con la cabeza - ¿Qué haces tú aquí? Deberías estar en la cama, aun no estas recuperado, eres realmente irresponsable James - Murmuro el muchacho cambiando de tema con rapidez y mirando a su hermano con preocupación - Madame Pomfrey te había encerrado en la enfermería, ¿Como diablos te has escapado? - James arqueo una ceja y sonrió socarronamente.
-Soy James Potter - Contesto el muchacho con una sonrisa burlona - ¿Creías que me iba a quedar encerrado en la enfermería todo el día? - Albus resoplo varias veces mientras el corcel olisqueaba en sus bolsillos buscando mas zanahorias. Un sonoro ronquido de Hagrid hizo que James tropezara y cayera de culo al suelo
- ¿Ese ha sido Hagrid? - Pregunto el muchacho ligeramente sorprendido por la potencia del sonido. Albus echo una carcajada y se apoyo en el poste mientras el corcel abría las alas relinchando alegremente.
-¿A donde vas, Albus?- Albus dejo de reír repentinamente y se giro para mirar a su hermano mayor. Este seguía tirado en el suelo y lo observaba fijamente, sin sonrisas cómplices en su rostro. En ese instante, Albus supo que su plan de escapada no iba a ser tan sencilla como el esperaba. Si algo tenían en común, James y él, era lo cabezoneria. Así que muy a su pesar, le tendió una mano a su hermano y le ayudo a levantarse. Durante unos diez minutos, comenzó a explicarle todo sobre aquella leyenda que había descubierto Rose y sus ligeras sospechas. Cuando termino, James se encontraba cruzado de brazos y con una expresión extraña en el rostro.
-Entonces quieres ir al bosque de Ravenscraig - Murmuro James observándolo. Albus asintió temeroso, deseando que su hermano no se interpusiera en sus planes - ¿Y vas a ir en ese bicho?
- Pegasus giro su cabeza y clavo los ojos en James, como si hubiese entendido aquella palabra ofensiva que le había dirigido.
-No es un bicho, es una cría de Aethonan - James arqueo una ceja observando al enorme y esplendido animal. De cría tenia muy poco. Pasaron los segundos, convirtiéndose en una eternidad para Albus. James lo observaba con los brazos cruzados y el ceño fruncido, en su mente se conglomeraban miles de ideas. ¿Debía contarle a Albus todo lo que sabia de Scorpius? No quería empezar otra pelea con su hermano menor, sabia que Albus confiaba ciegamente en Scorpius y que no habría manera de convencerle, so ganaría que se indignara de nuevo con él. En ocasiones sentía verdaderos celos por Scorpius Malfoy, sentía que el propio Albus confiaba más en aquella serpiente que en su propio hermano mayor. Aquella leyenda y los descubrimientos que había echo Albus le provocaban una ligera curiosidad, por alguna razón, sentía que quizás aquella mascarada de leyendas tuviera una base real y se relacionara con todo lo que estaba sucediendo en Hogwarts. Su propio padre había ido a Hogwarts ha hablar con la directora, había algo serio detrás de todo eso y podía sentirlo.
-¡Estupendo! ¡¿Y cuando nos vamos?! - Albus abrió la boca ligeramente impresionado por el repentino cambio de actitud de James. Este le miraba con una alegre sonrisa y con los ojos brillantes de la emoción - Hola, pequeño espécimen de Aethonan - James se acerco al animal bruscamente y sin tacto, la criatura se alejo rápidamente colocándose tras la espalda de Albus y mirando a James amenazadoramente - Menudo bicho más raro - Murmuro James con el ceño fruncido mientras ambos se miraban a los ojos intensamente - Parece que no le caigo muy bien...-El corcel resoplo tras la nuca de Albus, como si contestase a la afirmación de James - ¿A qué estamos esperando? - Pregunto impaciente.
-James...-Albus se rasco la cabeza mientras salia de su asombro. El corcel acababa de alzar la cabeza hacia el cielo como si algo hubiese captado su atención - Tú no puedes acompañarme. Madame Pomfrey volverá enseguida y vera que no estas en la camilla...
-Al diablo con la Madame Pomfrey - Contesto James - No pienso dejar que vayas solo- Murmuro resuelto - Estoy perfectamente, puedo caminar sin problemas y de Madame Pomfrey ya me encargo yo más tarde - Murmuro con firmeza y determinación - No te estoy pidiendo permiso Albus, pienso ir a ese bosque contigo -
Albus suspiro resignado, dándose cuenta de que no habría forma de convencer a su hermano para que se quedara en Hogwarts. Dio media vuelta y camino hacia Pegasus que pastaba tranquilamente cerca de ellos. Agarro varias zanahorias y se metió la varita en el bolsillo de la chaqueta. Desde su posición, pudo ver como Hagrid dormía con las mejillas encendidas por el alcohol que había ingerido. Se acerco al bello animal y acaricio su hocico con la mano para infundirle tranquilidad. Para la sorpresa de ambos jóvenes, el corcel reacciono bajando sus patas y quedando a la altura del muchacho. Albus sintió que el pecho se le aceleraba, alzo las manos y las apoyo sobre el cuerpo del corcel mientras las alas de este se abrían para dejarle espacio, con una suave sacudida, Albus termino montado sobre Pegasus. El muchacho se quedo observando a su alrededor maravillado, mientras sentía el cálido cuerpo del animal entre sus piernas. James se había quedado rezagado, mirando al animal con desconfianza.
-¿Vas a quedarte ahí todo el día? - Pregunto Albus arqueando una ceja. James se acerco con el ceño fruncido. Se quedo mirando al animal como si se tratara de una especie de insecto desagradable - No podemos estar perdiendo el tiempo - Murmuro Albus comenzando a impacientarse al ver como los minutos pasaban. James suspiro levemente y se acerco al animal que lo observaba con sus profundos ojos negros. Coloco una mano en el lomo y se dio un impulso con los brazos. El corcel acerco el hocico y le dio un golpe en el trasero para que terminara de montarse sobre la grupa, detrás de Albus.
-¡Eh! - James se agarro a su hermano ligeramente temeroso por el impulso que el corcel le había propinado - ¿Y tú de que te ríes? - Pregunto al ver como Albus sonreía burlonamente y le daba unas palmaditas en el cuello a Pegasus - ¿Has visto lo que a echo? Menudo modales...-Murmuro mandandole una mirada amenazadora al corcel - ¿Y este bicho sabe a donde queremos ir? - Pregunto James arqueando una ceja y mirando a su alrededor. Pegasus movió las patas traseras haciendo que el muchacho pegara varios rebotes seguidos sobre el lomo.
-Los Aethonan tienen sentido de la orientación - Contesto Albus poniendo los ojos en blanco - Basta con decirles a donde quieres ir, son muy inteligentes - El corcel movió las plumadas alas y comenzó a batirlas suavemente mientras Albus le quitaba la cuerda del cuello, para dejarle libre - ¿Es que nunca has prestado atención en las clases de Cuidado de Criaturas Mágicas?
-Acabas de sonar como mi querida Rose - Murmuro James resoplando ligeramente. El corcel comenzó a moverse suavemente, hundiendo sus pezuñas en la húmeda tierras. Se alejaron de la cabaña de Hagrid que seguía profundamente dormido en la cama. Pegasus había abierto las alas mientras comenzaba a galopar con mas rapidez, las alas eran tan grandes y magnificas que los dos muchachos se agarraron con fuerza presas de un súbito temor. El viento movía sus preciosas crines negras y el cabello de los hermanos Potter. Y de repente lo sintieron, sintieron como lentamente se elevaban en el aire, mientras las patas seguían moviéndose, galopando hacia las alturas mientras el viento les rozaba la cara. Era una sensación completamente diferente a la de elevarse con una escoba, le sensación era mas suave y lenta. Sentían el movimiento de un ser vivo bajo su cuerpo. Vieron como se alejaban de los terrenos del castillo, Hogsmeade y el colegio quedaban atrás. El sol comenzaba a tener un color mas cálido y brillante. Se alejaban hacia las montañas, donde la neblina era más densa y el viento más frío. Bajo sus pies, los pinos del bosque prohibido se movían suavemente mientras un sonido melancólico salia de sus copas.
El viento se hizo más suave a medida que se alejaban de las altas montañas escocesas y se acercaban a Edimburgo. El paisaje era verde, lleno de colinas y de lagos que cruzaban a gran velocidad. Pegasus volaba cortando el aire con sus patas, moviendo sus enormes y plumadas alas de color negro. El bosque de Ravenscraig se encontraba en la costa de Escocía, al norte de Edimburgo. Volaron por encima de las nubes para que los muggles no pudieran interceptarlos. En algún momento se encontraron con un avión encima de sus cabezas, pero no tuvieron que preocuparse. El cielo mostraba un sol anaranjado que se escondía sobre algunos nubarrones rebeldes. Llegaron a Edimburgo, el sol caía sobre la ciudad acariciándola suavemente con sus rayos. James y Albus observaron aquella imagen tan brillante y dorada, mientras abrían la boca con sorpresa. En ese instante pasaban por el puente del norte, los autobuses y los coches pasaban rápidamente mientras unos pequeños veleros se hacían al rió y se dirigían a la mar. Los edificios del antiguo Edimburgo estaban repletos de ventanas y chimeneas humeantes, de una arquitectura neogotica y con preciosos picos que terminaban en las iglesias y catedrales. A lo lejos se podían observar las laderas verdes, donde se erguían edificios de un estilo clásico, pues llamaban a Edimburgo la Atenas del Norte. Un viento más suave y templado acaricio a los muchachos que respiraron aquella brisa marina tan purificadora. Observaron desde lo alto las pequeñas callejuelas de la ciudad, llenas de tiendas con grandes letreros, de colores rojos vivos y azules marinos. Los parques llenos de arboles verdes y praderas, los castillos de anchos muros y las casas ordenadas en fila que se alzaban alrededor del mar. Entonces lo vieron, a lo lejos y pegado al mar se podía ver un frondoso bosque, tenía un aspecto casi fantástico y misterioso. Dejaron atrás Edimburgo y fueron acercándose poco a poco. En una ladera había un castillo en ruinas, solitario y sin turistas, cerca de aquel castillo, apareció un inmenso lago de aguas tranquilas y cristalinas, rodeado de arboles y arbustos. Pegasus decidió que aquella era la mejor zona y se dirigió hacia el claro como una flecha, haciendo que James agarra con fuerza a Albus para no caer.
-Maldito bicho - James bajo rápidamente del corcel cuando llegaron a tierra, tenia la cara verde y los ojos muy llorosos por el viento. Albus se quedo observando el lugar mientras el corcel le robaba una de las zanahorias que guardaba en su chaqueta - Nunca más - Murmuro James yendo hacia el lago sin perder tiempo. - ¿Y ahora a donde tenemos que ir? - Pregunto el muchacho mientras se echaba un poco de agua en la nuca - ¿Crees que esas Willlis andarán lejos?
-Shh - Albus le miro con el ceño fruncido y observo a su alrededor - Quieres dejar de gritar, nos meterás en problemas - Murmuro el muchacho con fastidio. James resoplo y volvió a lavarse la cara con la fresca agua del lago. Pero de repente Albus noto como una gota de sudor frío le recorría de pies a cabeza. Se había echo un silencio imperturbable, no se escuchaba absolutamente nada, los pájaros habían dejado de trinar e incluso el viento había parado - James...-Albus miro a su alrededor ligeramente temeroso. Pegasus a su lado estaba poniendo nervioso, parecía que el animal también sentía aquel repentino cambio en el ambiente, el único que seguía completamente inmune a aquel cambio era James - James...- Pero no le dio tiempo a decir mucho más. Una onda salió desde el inicio del lago y llego hasta la orilla, produciendo un leve oleaje.
-¿Que ha sido eso?
James se quedo en cuclillas sobre las piedras que había a orillas del agua. Ambos hermanos se quedaron mirando el centro del inmenso lago y entonces lo vieron. Una luz blanca, surgía desde el centro de las aguas e iba subiendo poco a poco hacia la superficie. James retrocedió con la sorpresa escrita en su rostro y ambos hermanos se quedaron de piedra, observando como aquella luz blanquecina subía y subía hasta rozar la superficie. Entonces una figura surgió de las aguas y la luz fue moldeándose hasta convertirse en una figura relativamente humana. Una mujer extremadamente hermosa, se mostró ante ellos. Vestía unos ropajes blancos, un vestido de anchas mangas que le llegaba hasta los pies desnudos. Su cabello, adornado con perlas y algas , eran finos trazos oscuros de un color indefinido e inexplicable y los ojos tan brillantes como el cielo estrellado. Sus pies descalzos se posaron sobre las aguas y comenzó a caminar hacia ellos, provocando ondas sobre la superficie. Su presencia era tan sobrecogedora que no se escuchaba absolutamente nada a su alrededor.
-Es la Dama del Lago - Albus trago saliva mientras sus ojos verdes se clavaban en ella sin poderlo evitar. James se dio varias bofetadas mientras abría la boca completamente embobado. Aquella criatura alzo un dedo para que mantuvieran silencio y ambos hermanos cerraron la boca enseguida.
La Dama del Lago, era un ser de la mitología celta que habían estudiado en Historia de la Magia durante todos sus años en Hogwarts. Se trataba de una de las épocas preferidas del profesor Binns y ahora comprendían porque. La Dama del Lago se llamaba Vivianne y fue la alumna mas brillante de Merlín. Merlín quedo completamente prendado de su hermosura y sus dotes. Vivianne se convirtió en la representación de la diosa de las aguas y fue la que custodio la espada Excalibur hasta la llegada del rey Arturo. Su leyenda había perdurado durante siglos y siglos, pero jamás se la había vuelto a ver. Ninguno de los hermanos Potter se pudo llegar a imaginar que aquella criatura de una belleza arrebatadora que incluso aterrorizaba, pudiera aparecerse delante de sus ojos con aquella facilidad. La Dama del Lago se mantuvo a una distancia prudente de los muchachos. Después de observarlos durante un periodo de tiempo que resulto ser eterno para los jóvenes. La dama alzo un dedo y lo poso sobre la superficie del agua. Un pequeño hilo apareció entre sus dedos y comenzó a enredarse en sus manos, como una serpiente azul. Lentamente el hilo de agua comenzó a alejarse de sus manos en dirección opuesta, creando una especie de camino serpenteante que llego hasta ellos. Albus miro a aquella criatura sin poder creer lo que estaba sucediendo. El hilo descendió hasta la tierra como si fuera una flecha liquida.
-Nos esta ayudando - Murmuro Albus, observando como el hilo de agua se alejaba, creando aquel camino brillante y serpenteante - Nos esta señalando el camino...- James se atraganto pero sus ojos seguían fijos en la figura del lago. Albus se giro para mirarla también, pero la Dama del Lago no dijo nada. Sus pies descalzos comenzaron a unirse en el agua y lentamente comenzó a desaparecer ante sus ojos con la misma rapidez con la que había aparecido - ¡Gracias! - grito el muchacho antes de que desapareciera por completo y se hundiera en las profundidad del lago. Los sonidos volvieron a aparecer a su alrededor como si lo ocurrido minutos antes no hubiese sucedido.
-Alucinante
- Murmuro James sin apartar la vista del punto donde minutos antes había estado aquella maravillosa figura - Realmente alucinante - Volvió a susurrar como si fuera presa de un hechizo. Albus se pellizco varias veces, sin poder creer que hubiese sucedido de verdad, pero aquel camino de agua se mantenía a su lado, dispuesto a guiarle a su destino. ¿Sería una trampa? Después de todo, uno no debía fiarse de criaturas como la Dama del Lago. Pero no tenían otra opción. Se giro hacia el corcel que pastaba tranquilamente a su lado y le dio unas suaves palmadas sobre su suave pelaje negro.
-Espéranos aquí, Pegasus - El corcel alzo la cabeza y olfateo la cara de Albus para luego volver a bajarla y seguirá pastando. El muchacho sonrió y comenzó a alejarse siguiendo la dirección que la flecha de agua liquida le guiaba. Pudo ver como se perdía en la densidad del bosque, que se alzaba ante él, negro y misterioso - ¡James! - Albus se dio la vuelta, dándose cuenta de que su hermano aun se encontraba de pie frente al lago, como esperando a que la dama volviese a salir para complacerle - ¡Tenemos prisa! - volvió a gritar exasperado. James salio de su trance y comenzó a arrastrar los pies hacia Albus, aún ligeramente sorprendido por el repentino suceso.
-Después de esto, estoy preparado para cualquier cosa...-Mascullo el muchacho aun ligeramente atontado. Albus sonrió divertido por el aspecto que presentaba su hermano mayor y le rodeo el hombro con el brazo - ¿Crees que las Willis serán así de bellas? - Pregunto el muchacho dejando que Albus le guiara - Si es así, no me importaría presentarme como voluntario para morir en sus manos - Albus arqueo una ceja mientras observaba como el bosque que se iba acercando cada vez más - Hay formas más horrible de morir, ya sabes...-Y así se adentraron en el bosque, mientras James Potter comentaba las formas de morir mas espeluznantes que se le ocurrían. Albus Potter suspiro mientras escuchaba a su hermano, después de todo, no se arrepentía de que James estuviera a su lado.
A muchos kilómetros de allí, en el tranquilo barrio de Greenwich, sin percatarse de todo lo que estaba sucediendo en Hogwarts ni mas allá de sus terrenos, se encontraba Hermione. Se mantenía tendida en la cama, con los ojos abiertos y el pelo revuelto sobre la almohada. Miraba el techo de la habitación mientras la luz de la tarde se colaba por los visillos de la ventana. Una suave respiración se escucho a su lado y Hermione giro el rostro para mirarle. Ron Weasley se encontraba echado boca abajo sobre la cama. Tenia la boca abierta y las mejillas sonrojadas por el sueño apaciguador que estaba teniendo. Hermione sonrió y acaricio tiernamente su cabello pelirrojo que comenzaba a perder aquel color tan fuerte que le había caracterizado durante años.
¿Por qué me enamore de Ron Weasley?
Cuando la antigua Hermione Granger miraba hacia tras, esta pregunta la asaltaba en ciertas ocasiones. Cuando por la mañana se levantaba y le veía dormir con aquel rostro risueño y relajado, se daba cuenta de que tomo la elección correcta el día que se echo a sus brazos, olvidándose de que estaban en mitad de una guerra mortal, olvidando las penurias de aquel año, solo deseando que se abrazo durase para siempre, que era lo único real en ese momento, la chispa de esperanza que les daban a sus tristes corazones. En ese momento, ella sabía que Hermione Granger había pasado de ser una niña a convertirse en la mujer que era hoy en día.
Una sonrisa se creaba en su rostro solo de pensarlo. ¿Por qué Ron Weasley? Aquel conflicto que no se resolvía nunca, aquellas miradas escondidas y frases camufladas que no llegaban nunca al receptor. Aquellas dos personalidades que chocaban como volcanes o terremotos, que en su punto álgido y si ponían de acuerdo podían llegar a crear una catástrofe emocional o convertirlo en el mas puro y sutil momento de amor. Que diferentes eran ahora, cada uno amoldando su personalidad a la del otro, reconociendo los errores sin vergüenza y con plena confianza, sin miedos ni inseguridades. Cuando nos enamoramos de alguien, nos enamoramos de la persona con sus virtudes y sus errores, aceptamos a la persona tal cual es y como son, pero entonces uno decide amoldarse, cambiar esas aptitudes que nos fallan.
Ella sabia que se enamoro de Ron Weasley, porque él era Ron Weasley, sin etiquetas, sobrenombres o mascaras, simplemente Ron Weasley. Que a pesar de abandonarla en el momento más difícil, volvió, tubo el valor de volver y luchar contra sus demonios que llevaban tanto tiempo escondidos en su inseguridad. Porque ninguno de los tres era perfecto, Harry, Ron y Hermione tuvieron que crecer y aprender de sus errores. Tres mentes tan diferentes, unidas por un mismo vinculo que les proporcionaba la fuerza en todos los sentidos. Que hubiese sido Harry sin Ron, Harry sin Hermione, Ron sin Harry o Hermione e Hermione sin Harry o Ron. Eran quienes eran gracias a aquellos años, la infancia y la adolescencia nos marcan de por vida y eso Hermione lo sabia. Solo podía sentir orgullo por la persona que estaba acostada a su lado, por que solo quedaban los buenos recuerdos. El buen corazón de Ron Weasley y su actitud positiva la habían salvado tantas veces de la rutina diaria. Él era el que pintaba y dibujaba su vida de colores, él que la hacia reír y el que conseguía que cualquier complicación se volviese sencilla al menos en apariencia.
No se arrepentía de nada. Aun que tuviese la oportunidad de vivir de nuevo, no cambiaría ningún renglón de su vida ni de su historia. Los malos momentos no eran comparables con los momentos en los que la había echo sonreír.
Continuara...
¡Hola mis queridos Lectores!
Aquí les dejo con el capitulo numero treinta y uno. El último párrafo lo añadí porque estaba muy inspirada y muy emocionada no me preguntéis porque, lo siento por los que no sienten mucho cariño por esta pareja, pero me salio del alma y lo quería compartir, aun que bueno tampoco es para tanto. Espero que os haya gustado el capitulo y que no se haya echo eterna la espera, también espero que os haya servido ese pequeño resumen del principio del capitulo. Siempre quiero escribir mucho mas , pero al final se me hace eterno y tengo que cortarlo en varias partes.
Bueno en cuanto a Hero y el profesor, no os preocupéis, mas adelante se solucionaran vuestras dudas que muchos de vosotros ya tenéis la respuesta. En cuanto a lo que le sucedió a Harry, tampoco os preocupéis que en el siguiente capitulo lo explico.
En el capitulo treinta y dos, Albus y James se encontraran al fin con las Willis. ¿Encontraran a la joven Elizabeth Wonwizacker? Una noticia en el ministerio y la casa de los Malfoy...¡Tachan! (En cuanto a las parejas, paciencia amigos, fiaros de mi)
Bueno como siempre, mis mas sinceros agradecimientos a todos mis lectores. ¡12.203 lecturas! ¡326 comentarios! ¡Muchísimas gracias! Sobretodo a aquellos lectores que se preocupan tanto por dejarme un comentario, miles de gracias, quiero que sepan que esos comentarios hacen mucho, hacen que quieran escribir mejor y daros una historia estupenda para que la disfrutéis. Espero poder conseguirlo.
A mis nuevos lectores: ¡Bienvenidos! Espero que formen parte de esta maravillosa comunidad y que dejen su opinión, si te ha gustado no dudes en decírmelo y si no te ha gustado también. Deja tu granito de arena y haz que esta historia crezca contigo.
¡Hasta la próxima!
Miles de besos
Pluma Cisne
Irene.