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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 32
Una nube blanca y furiosa se acercaba a ellos, arrastrando cruelmente todo lo que se encontraba a su paso. James y Albus se miraron con horror mientras el sonido de un silbido cortante rasgaba sus oídos. Las Willis se aproximaban a ellos, presas de una violenta necesidad de venganza. Sin perder más tiempo, Albus reacciono y comenzó a caminar lo mas rápido que pudo mientras cargaba a James a sus espaldas. El joven Potter farbullaba y se impregnaba de sudor, pero no cesaba en su empeño, caminando lo más rápido posible, intentando ignorar los silbidos de las Willis que se aproximaban. James golpeo la espalda de Albus para que le soltara mientras le gritaba, diciéndole que lo dejara allí y que se marchara cuanto antes, pero Albus le ignoraba y seguía en su empeño. Tras unos minutos, el mediano de los Potter cayo al suelo, presa del agotamiento y del sudor. James cayo a su lado tocándose la dolorida pierna mientras intentaba aguantar unas lagrimas de rabia. Al ver a su hermano menor tirado en el suelo y lleno de tierra, cerro los ojos y lo rodeo con un brazo protegiendole. No podían creer que ese fuera su fin, el fin de su corta existencia. De repente se arrepentían de haber viajado hasta aquel lugar, aun tenían muchas cosas que vivir, ese no podía ser el final. Ambos tenían los ojos cerrados y sintieron como la tierra temblaba a su alrededor, eran conscientes de que las Willis estaban a una distancia escasa y ya no había manera de escapar. Pero entonces se escucho un relinchar agudo y el sonido de unos cascos golpeando el suelo. Abrieron los ojos con sorpresa y vieron como Pegasus se acercaba a ellos, con sus negras crines al aire y relinchando alegremente. Albus y James sonrieron, sintiendo una pequeña esperanza de que su vida no se terminaba en aquel momento. Pegasus paro delante de ellos y Albus ayudo a montar a James; cuando consiguió colocarse detrás de su hermano, el corcel echo a galopar de nuevo. Las Willis se acercaban peligrosamente arrasando todo a su paso y creando en el ambiente, una sensación de ahogo y frío inquietante, pero Pegasus galopaba con rapidez, casi sin llegar a tocar el suelo. James apretaba la mandíbula aguantando el dolor de la rodilla y Albus de vez en cuando miraba hacia tras. Pero entonces un pequeño rayo de luz se colo entre las ramas y vieron como el valle se expandía mas allá de su vista. Estaban salvados.
-¡Vamos Pegasus! - Albus observo como la luz de la tarde aparecía entre los arboles y la oscuridad comenzaba a desaparecer de su alrededor. Pegasus relincho con fuerza y sus alas negras se abrieron, echando a volar y dejando atrás el oscuro bosque. Albus se giro y pudo ver como las terroríficas figuras de las Willis comenzaban a desaparecer entre la neblina de los arboles. Sabía que se mantenían entre los arboles, observándoles con aquellos ojos fríos y llenos de venganza. Ascendían de nuevo hacia los cielos mientras el frío viento les daba en la cara, provocandoles una hermosa sensación de libertad. Vieron el mar y el sol que comenzaba a esconderse en su horizonte - Volvamos a Hogwarts - Murmuro Albus respirando entrecortadamente mientras sonreía mas tranquilo y agarraba a James para que no cayera del corcel.
Cruzaron de nuevo Edimburgo, pero no se pararon a observar la maravillosa ciudad. La rodilla de James presentaba un aspecto horrible y Albus sabia que se estaba aguantando las ganas de gritar por el dolor. Las alas de Pegasus se expandían majestuosamente, batiéndolas con fuerza entre las corrientes de aire. Dejaron atrás Edimburgo y el aire salado de la costa, adentrándose de nuevo entre las enormes montañas escocesas, unidas por riachuelos y valles de laderas verdes. James había quedado medio inconsciente y reposaba su cabeza en el pecho de Albus. Tras una hora de vuelo planeado, Albus pudo ver a lo lejos la silueta del castillo que se alzaba majestuosamente entre la neblina de la tarde. Pegasus relincho con entusiasmo y James despertó con rapidez al escucharle. Cruzaron las almenas y llegaron hasta la ladera del bosque prohibido, acercándose peligrosamente a las copas de los arboles. Con suavidad, Pegasus fue descendiendo hasta trotar suavemente sobre la hierba mal cortada de la cabaña de Hagrid. Albus bajo agilmente del corcel y comenzó a guiar a Pegasus hacia el huerto cubierto de calabazas mientras James se tambaleaba. Estaban a punto de conseguir su objetivo cuando la puerta de la cabaña se abrió con un golpe sordo.
-¡¡Lo sabia!! ¡¡James y Albus Potter!! - Hagrid apareció con el rostro cubierto por una mascara de completa indignación. Tenias las mejillas encendidas, la barba y el cabello mas enmarañado de lo normal, tenia un aspecto feroz y su altura crecía por momentos. Albus trago saliva mientras alzaba las manos como si fuese culpable de un robo y James mordió sus labios para aguantar un gemido de dolor - ¡¡Sois hijos de vuestro padre!! ¡¡Siempre metiéndoos en problemas!! - Se acerco a ellos con solo dos zancadas -¡Pero ya no estoy para disgustos! ¡Con vuestro padre tuve suficiente!
-Hagrid nosotros solo...
-¡Mi pobre Pegasus! ¡¿Te han echo daño?! - Se acerco al corcel como si se tratase de su propio hijo. Albus se rasco la coronilla con la mano mientras creaba una mueca en su rostro - Por las barbas de Merlín y Dumbledore juntas - Murmuro con su voz grave, refunfuñando mientras ataba a Pegasus al poste - ¡Agradecer que no avise a la directora Mcgonagall, debería haberlo echo! - Señalo a Albus con un dedo regordete y amenazador - ¡¿En que estabais pensando?! - En ese momento se escucho un sonido parecido a un saco de patatas que caía al suelo. Hagrid se giro torpemente y Albus asomo su destartalada cabeza por detrás de él. James había caído al suelo y se sujetaba la pierna mientras componía una mueca de dolor. El pantalón que presentaba un agujero en la rodilla mostraba un aspecto morado y desagradable.
-Que se me caiga la barba ahora mismo - Murmuro Hagrid palideciendo repentinamente. Albus corrió hacia su hermano y le alzo el rostro con suavidad - ¡¿Que ha sucedido, Albus?! ¿Ha sido Pegasus? - Miro al animal con el semblante nublado por la sorpresa - Por las barbas de Merlín - Se agacho para observar la mutilada rodilla de James al lado de Albus, el mayor de los Potter sonrió torpemente a pesar del dolor - Tienes que ir a la enfermería ahora mismo.
-Ha sido un accidente - Murmuro James apretando los dientes - Ese bicho vuela demasiado rápido - Hagrid dejo escapar un gruñido y James sonrió burlonamente mientras cerraba los ojos respirando entrecortadamente.
Hagrid agarro con facilidad al muchacho y lo cargo como si fuera una pluma liviana. Albus lo siguió por detrás con cara de culpabilidad. Al verlo, James le sonrió tiernamente a pesar del sudor que le recorría el rostro, James sabia de los sentimientos de culpabilidad que tenia Albus e intentaba tranquilizarlo aun que solo pudiese sonreír forzadamente. Albus le observaba tristemente, sabia que debía haberle impedido ir con él, él tenia la culpa de que James hubiese terminado de aquella manera. Aún no estaba recuperado de la rodilla y no sabia con exactitud cuan grave era lo que acababa de ocurrir. Debía haberle parado los pies desde el principio, pero ahora ya era tarde. Corrieron por los terrenos de Hogwarts mientras el viento sacudía la hierba y se escuchaba el sonido melancólicos de los arboles del bosque prohibido. Llegaron al castillo y fueron hacia la enfermería con la mayor rapidez que sus piernas podían, Albus iba detrás de Hagrid caminando con gran rapidez para poder alcanzar al guardabosque. Una zancada del semi gigante eran tres pasos de Albus. Los pasillos del castillo estaban vacíos, no se escuchaba a los alumnos por ninguna parte por lo que Albus supuso que debían de seguir en Hogsmeade y que los pequeños se encontrarían en las salas comunes o en la biblioteca. Llegaron a las puertas de la enfermería y estas se abrieron con rapidez dejandoles paso. Hagrid y Albus se quedaron en el umbral mientras sus ojos observaban con sorpresa todo lo que estaba sucediendo. La señora Pomfrey iba de un lado para otro del lugar con la joven Magnolia pisandole los talones. Cuatro alumnos se encontraban en las camas con los ojos cerrados y moviendo el cuerpo frenéticamente, uno de ellos gritaba y lloraba en estado de inconsciencia. Albus sintió una punzada de horror al ver como el muchacho que había en la camilla se tocaba el pecho y lloraba desesperadamente.
-Por las barbas de Merlín - Murmuro Hagrid con James aun en brazos. Albus se quedo observando como la señora Pomfrey corría hacia el alumno y le abría la boca bruscamente, una poción humeante se adentro en la boca del joven que era agarrado por sus amigos y poco a poco el cuerpo del muchacho se fue relajando. Albus le reconoció, era un chico de su curso de la casa de Ravenclaw, se llamaba Brannagh Canttermole. James había alzado el húmedo rostro y se quedo observando la sala mientras su pierna colgaba en los brazos de Hagrid.
-¡Señor Potter! - La señora Pomfrey tardo unos momentos en darse cuenta de la presencia de Hagrid y los dos hermanos Potter. La anciana enfermera, que siempre vestía pulcramente, tenía el pelo revuelto y las mejillas encendidas. Se acerco y se quedo observando la rodilla el muchacho - ¡Le dije que no debía salir de la enfermería! ¡Su testarudez es incomprensible, señor Potter! ¿Es que acaso quiere acabar sin pierna? - James solo pudo mascullar varias palabras mientras Hagrid le dejaba encima de su camilla.
-¿Qué ha sucedido, señora Pomfrey? - Hagrid la observo preocupado y Albus se acerco para escuchar con atención. La anciana mujer se quedo observando a los cuatro jóvenes postrados en la cama y suspiro. La joven Magnolia colocaba un paño de agua caliente en la frente de la única chica. Varios compañeros observaran consternados y asustados a sus amigos postrados sobre las camillas. James había cerrado los ojos y tenia la pierna en alto, sujeta por unos hilos invisibles.
-Durante todo el día han ido llegando alumnos con síntomas extraños - Murmuro la Señora Pomfrey con voz ligeramente asustada y temblorosa - El primero ha sucedido en Hogsmeade, uno de los chicos se ha desmayado y ha comenzado a tener alucinaciones - Albus y Hagrid se miraron unos segundos. James desde la camilla intentaba reprimir el dolor y se mordía los labios
- Sus amigos me han comentado que llevaba unos días extraño.
-¿Que tipo de síntomas? - Pregunto Albus. La señora Pomfrey fue hacia la camilla de James y comenzó a vendarle la rodilla con una gasa, quitandole el trozo de camisa que Albus le había puesto minutos antes. Albus se giro de nuevo para observar a los alumnos. Uno de ellos hablaba en sueños, como si en ese momento estuviera teniendo pesadillas. James dio varios sorbos a la poción pegajosa y viscosa que le tendía la enfermera, volvió a caer en la cama y suspiro sintiéndose un poco mejor.
-Señora Pomfrey...- Albus se acerco a ella de nuevo. No tubo que volver a formular la pregunta porque ella lo entendió a la perfección. Hagrid se rascaba la enmarañada cabeza con una mano grandota y se sentó en una de las camillas, hundiéndola excesivamente hasta casi llegar a tocar el suelo. James giro el rostro y pudo ver que una de las camillas que había a su derecha estaba tapada por cortinas. Por un momento le entró la curiosidad de saber quien podía esconderse detrás.
-Se quedan inconscientes - Contesto la señora Pomfrey con el rostro ligeramente pálido - Encerrados en si mismos y no hay manera de sacarlos de nuevo a la vida real - Albus trago saliva durante unos segundos - Todos gritan, lloran y suplican, es como si sintiesen mucho dolor dentro de sus mentes. Solo he podido calmarlos un poco con una poción del sueño, al menos dejan la mente en blanco durante unas horas y su dolor se va - La anciana enfermera reprimo un sollozo y Hagrid le dio una palmaditas en la espalda que casi la tiran al suelo.
-Señora Pomfrey - James se intento incorporar pero Hagrid volvió a acostarle, tumbandole con su enorme mano - Tengo que hablar con usted, es sobre los fantasmas - James intento incorporarse de nuevo pero Hagrid volvió a tumbarlo. Albus arqueo una ceja ligeramente confuso, pero se dio cuenta de que la anciana enfermera comprendía a lo que se refería James - Esta mañana, Nick casi decapitado se ha encontrado indispuesto y ha sucedido algo extraño...
-Eso tengo entendido, Potter - Albus se mordió los labios algo molesto al darse cuenta de que se estaba perdiendo en la conversación. Hagrid por otro lado se limitaba a mirar las musarañas, apunto de romper la camilla con el peso de su enorme cuerpo - La directora Mcgonagall y yo ya hemos hablado con los fantasmas, no debe preocuparse.
-¿Qué les ha sucedido? - Se hizo el silencio durante unos segundos.
-Mcgonagall ha creído oportuno sacarlos de Hogwarts durante una temporada. Hay algo en al ambiente del colegio que les esta afectado de una manera anormal - James se quedo tendido en la cama observando a la señora Pomfrey con expresión extraña. Los fantasmas jamas habían abandonado el castillo, por lo que resultaba realmente inquietante, algo debía preocupar a la directora para tomar una medida tan sumamente drástica - Creo que los alumnos están siendo afectados por lo mismo, pero desgraciadamente no se que puede llegar a provocar este tipo de enfermedad tan...- Las palabras se ahogaron en su garganta y Albus la observo consternado.
-Está haciendo todo lo que puede - Murmuro Albus con suavidad al ver el rostro pálido de aquella pobre anciana. La señora Pomfrey sonrió nerviosamente y se alejo hacia la joven Magnolia que intentaba acomodar a los pacientes en sus camas. James aun tenia los ojos abiertos y observaba el techo de la enfermería, con el semblante pensativo.
-Mal asunto - Dijo Hagrid alzándose de nuevo y mirando a los dos hermanos - No volváis a meteros en líos, como veis, ya hay suficiente trabajo por aquí. Intentar ayudar y ser buenos chicos - Albus y James asintieron lentamente. El guardabosque después de despeinar el cabello azabache de Albus, comenzó a alejarse con grandes zancadas hacia la salida. Antes de desaparecer su enorme figura por la puerta, se acerco a la señora Pomfrey y le susurro unas palabras, está asintió y Hagrid se marcho haciendo resonar sus enormes botas. La señora Pomfrey comenzó a echar a los estudiantes para que dejasen descansar a los pacientes. Albus sintió un pequeño temor dentro de su estomago, como si aquello se lo hubiese estado esperando desde su llegada al colegio. Debía meditar sobre las palabras de Elizabeth, debía hacerlo solo y en calma.
-¿Qué es eso de los fantasmas? - Albus miro a James con cara de pocos amigos - ¿Por qué no me habías dicho nada?
- James se acomodo en la cama y se despeino el cabello azabache con la mano. Magnolia en ese momento se había metido entre las cortinas que tapaban al paciente que tenia a su derecha, pero no puedo ver de quién se trataba.
-Albus, hace menos de tres horas, teníamos a mas de cincuenta mujeres psicópatas detrás de nosotros - Murmuro James - Creo que es de lo más natural que se me pasara contarte ese pequeño detalle sobre los fantasmas - Albus compuso una mueca parecida a una sonrisa e intento no recordar los rostros crispados de las Willis - Espero que esas neuróticas no puedan salir del bosque, porque si no estamos perdidos - Albus no pudo evitar sonreír y negó con la cabeza.
-¿Entonces? - Albus lo miro impaciente.
-Nick casi decapitado, por un momento me toco - Albus arqueo una ceja al escuchar a su hermano mayor - Por un momento llegue a sentir sus dedos - James se rasco la cabeza con la mano - Sé que pensaras que estoy loco, pero realmente sucedió y si Mcgonagall cree oportuno sacar a los fantasmas del colegio es po algo - La señora Pomfrey estaba echando a los últimos alumnos de la enfermeria, Albus miro detras de su espalda y vio que tambien le hacia señas a él. Los pacientes se habían calmado notablemente, pero Albus no tubo el valor de mirar sus caras pálidas y mortíferas.
-¿Estarás bien? - Albus se giro hacia su hermano. Este asintió levemente y dejo escapar una sonrisa burlona - No vuelvas a escaparte, debes recuperarte James - Este asintió poniendo los ojos en blanco - Te necesito para resolver todo esto - James abrió los ojos con sorpresa, hacía tiempo que no se sentía tan cercano a su hermano pequeño y por un momento aquellas palabras le hicieron muy feliz. Albus se quedo meditando unos segundos y al fin comenzó a alejarse hacia la salida.
-¡Albus! - El muchacho se giro algo alarmado al escuchar el grito de su hermano, pero al ver la sonrisa picara de James arqueo una ceja - Gracias por lo de hoy - Murmuro suavemente para que solo él lo escuchara. Albus contesto a la sonrisa y después de lanzarse una mirada significativa, Albus comenzó a alejarse de nuevo, desapareciendo por la puerta de la enfermería.
Justo en el momento en que Albus salia de la enfermería y se encaminaba hacia la sala común de Gryffindor por las escaleras. Dos jóvenes aparecieron por la puerta de entrada del castillo. El Hall aun estaba alumbrado por el sol crepuscular que cada vez se hacia mas débil y tenue, se escuchaba el tintineo de los platos en el gran comedor anunciando que la cena estaba lista y los primeros estudiantes bajaban por las escaleras de piedra con un alegre murmullo de risa a su alrededor. Rose y Scorpius se mezclaron con el gentío durante unos segundos. Durante casi toda la tarde, ambos jóvenes se habían perdido por Hogsmeade, buscando los momentos de soledad que escaseaban dentro del colegio. Rose no podía evitar crear una continua sonrisa en su rostro, por unos momentos se olvidaba del sentimiento de culpa y de las consecuencias de sus actos, simplemente era una chica queriendo a un chico y no había nada de malo en ello. Scorpius por su parte se había mantenido alegre pero Rose pudo vislumbrar en algunos momentos, que el muchacho se quedaba varios minutos pensativo y ausente, mientras una nube de tristeza cruzaba por sus ojos. Nada mas cruzar el umbral del colegio, ambos jóvenes habían vuelto a tener sus distancias normales y el silencio se había vuelto a apoderar de ellos. La dicha de unas horas atrás, les resulto casi imposible de creer como si hubiese llegado a ser un milagro. Se quedaron mirando el gran comedor durante unos segundos. Las mesas de Slytherin y Gryffindor se encontraban separadas por las de Hufflepuff y Ravenclaw. Rose sintió como aquella separación le resultaba abismal.
-Debemos...- Rose se iba a girar para decirle unas palabras cuando Scorpius la agarro del brazo y la escondió detrás de una de las estatuas. Rose se quedo sin respiración mientras observaba como Scorpius la miraba. Pudo escuchar la voz de Giles y Albus que en ese momento bajaban las escaleras hacia el gran comedor. Ambos se miraron, sintiéndose mal, comprendiendo sin hablar lo que estaban pensando, sabiendo que le estaban mintiendo incluso a su propio mejor amigo o en el caso de Rose, a su primo - Lo siento...- Murmuro Scorpius en un susurro.
Rose vio tanta tristeza en su rostro que le abrazo con fuerza, estrechándolo entre sus brazos, ignorando el echo de que estaban en el colegio y cualquiera podría verlos. Scorpius sonrió devilmente ante el gesto de la muchacha y acaricio su rizada cabellera mientras besaba su frente con suavidad. Tras unos segundos de silencio en los que se limitaron a abrazarse mientras el murmullo en el gran comedor crecía por momentos, Scorpius la separo de su cuerpo y sonrió suavemente para infundirle tranquilidad. La muchacha contesto a la sonrisa, con lentitud y disimulo se alejo de las sombras y se encamino hacia el gran comedor, girando su rostro unos segundos para mirarle por ultima vez. Para mirarle no como su mejor amiga Rose Weasley, si no como una chica que no escondía sus emociones al muchacho al que de alguna manera, le había robado el corazón.
-Es realmente encantador, Malfoy - Scorpius sintió un sudor frío detrás de su espalda y se giro lentamente para quedar cara a cara con Nero, Scipio y Marcus. Nero sonreía burlonamente, con un brillo sarcástico en los ojos, observando a Scorpius con rechazo - Resulta entretenido veros a ti y a esa...-Se paro unos segundos mientras aquella desagradable sonrisa se formaba en su rostro - Digamos que resulta divertido observar como te tormentas, eres realmente debil - Scorpius apretó los puños mientras su pálido rostro se crispaba. Nero era la última persona que debía enterarse de sus sentimientos por Rose.
-¿Qué quieres Cardew? - Scorpius intento mantenerse inexpresivo y tranquilo. Lo último que deseaba mostrarle a Nero era su nerviosismo e incluso su miedo. Nero ensancho su sonrisa mientras las oscuridad de las sombras se acoplaba a su rostro. Marcus a su lado también sonreía pero Scipio se encontraba más pálido y delgado de lo normal.
-Asegurarme de que haces tu trabajo - Contesto con sencillez - En plan del señor ya esta en marcha, yo ya hice mi trabajo con esas mariposas - Compuso una mueca como si creyese que sus ordenes no eran suficientemente honorables para su rango - Él cree que ya es hora de terminar. Así que preparate por que uno de estos días, tendrás que hacerlo - Scorpius sintió como su cuerpo se derrumbaba por unos minutos, aquel horroroso día que había temido durante semanas, aquella situación que había soñado durante días y días, se había echo realidad. Su mayor pesadilla.
-No puedo hacerlo...- Nero se había girado para marcharse, pero al escuchar a Scorpius se giro lentamente con el rostro serio, la sonrisa había desaparecido de su rostro. Scipio miraba a Nero y a Scorpius con ojos nerviosos mientras se retorcía las manos, parecía el único incomodo con aquella situación.
-Lo harás, no me cabe duda que lo harás - Contesto con voz fría mientras arrastraba las ultimas silabas, dándole un toque silbante a la ultima s. Nero se giro con brusquedad y comenzó a alejarse hacia las mazmorras, mezclándose con la oscuridad. Marcus lanzo una mirada amenazante a Scorpius y se giro para seguir a Nero. Pero Scipio se quedo, mirando el suelo con ojos nerviosos. Scorpius le ignoro y dio media vuelta para marcharse hacia el Gran salón.
-Él matara a tus padres - La voz de Scipio sonó clara y precisa detrás de Scorpius. El se paro en seco pero no se giro para mirarle, no deseaba hacerlo. Escucho la respiración entrecortada de Scipio detrás de él - No tienes elección, Scorpius - Escucho el sonido de pasos alejarse y se giro, Scipio había desaparecido por las escaleras que llevaban a las mazmorras, dejando a Scorpius con el corazón encogido.
La noche había caído sobre los terrenos, esparciendo su nocturno manto por el castillo que mantenía una sensación de lugar encantado. Las antorchas de luz anaranjada se mantenía encendidas en varios pasillos, los corredores se encontraban solitarios, desiertos, los fantasmas habían desaparecido y daba una sensación de soledad. Los profesores y alumnos se habían retirado a sus habitaciones o salas comunes. El silencio era completo y una sensación de sopor y sueño se hacía con el castillo. Pero en la enfermería alguien se levanto repentinamente. James se mantuvo tendido en la cama, con el destartalado cabello azabache esparramado por las sabanas. Se quedo observando su rodilla vendada durante unos segundos y luego suspiro resignado. Miró a los alumnos que habían estado sufriendo durante horas y que ahora se mantenían en silencio, con el rostro pálido como la mismísima muerte. A pesar de tener una rodilla vendada y dolorida, sintió que era afortunado y que de ahora en adelante no volvería a quejarse si no tenia una verdadera razón. Giro el rostro y vio como Magnolia cambiaba unos paños calientes al paciente que hasta entonces había tenido las cortinas echadas. Cuál fue su sorpresa cuando Magnolia se aparto y pudo ver el rostro sonrojado de Hero sobre la almohada. James se incorporo enseguida sintiendo como el corazón le latía con fuerza. La amiga de su hermana menor se encontraba a unos pocos metros, con los ojos cerrados y ardiendo en fiebre. El muchacho sintió como se le secaba la boca y observo aquella imagen con confusión.
-Magnolia - Susurro el muchacho sin apartar la mirada de Hero - Magnolia...-Susurro con más fuerza, pero la voz se ahogaba en su garganta - ¿Que ha sucedido? - Con un dedo señalo a Hero. La joven enfermera se acerco con los paños sucios y la palangana. James señalo a la muchacha e intento articular las palabras que se le habían atragantado en la boca. Magnolia sonrió y negó con la cabeza para tranquilizarle.
-Solo tiene fiebre, estaba desnutrida y cansada - Contesto con suavidad - El profesor Schneider la trajo hace unas horas, su hermana Lily estaba muy preocupada por ella - James imagino al profesor Schneider cargando a Hero y sintió verdadera rabia, después de todo aquel hombre no era de fiar. ¿Y si le había envenenado? - Pero se recuperara pronto, solo es cansancio.
James sintió como su cuerpo se relajaba y asintió con suavidad para agradecerle la información. Por un momento había temido que Hero también hubiese sido victima de aquella extraña epidemia que se había dado en el colegio. Magnolia se alejo, cerrando la pequeña puerta que separaba el despacho y las habitaciones de la enfermería. El silencio volvió ha hacerse en el lugar y James se quedo observando el rostro de Hero a la luz de candelabro que había a su lado. La muchacha tiritaba y tenia las mejillas rojas por la fiebre. Su larguísima cabellera se esparramaba por las sabanas
-Hero - James susurro su nombre suavemente, saboreando su sonido con los labios. Aparto la sabana y apoyo su pierna buena en el suelo. Con mucha lentitud y a trompicones, fue acercándose a la cama de la muchacha. Cuando llego a su lado, se quedo observándola durante unos minutos, sin hacer ruido, dejando que el silencio les envolviera con su magia. Ella dormía, aun que su frente irradiaba mucho calor y sus manos temblaban ligeramente. Sin saber muy bien que estaba haciendo y sintiendo que su cuerpo le guiaba alocadamente, el muchacho se acerco hasta quedar muy cerca de ella. James alzo una de sus manos y acaricio la mejilla de Hero, acoplando su palma al rostro de ella. Era perfecto, su mano conseguía recoger todo su rostro hasta llegar a su barbilla. Observo sus ojos cerrados, su nariz y sus labios entreabiertos. La respiración suave, subía y bajaba su pecho con suavidad. Una magia se apodero del lugar e hizo que James perdiera el aliento durante unos segundos, se había convertido en un momento tan intimo que le daba miedo moverse y despertarla. Pero entonces, ella se removió en sueños, como si sintiera la presencia que se encontraba a su lado. Sus labios se abrieron lentamente mientras un nombre salía de sus labios.
-Ja..me..s - El susurro acaricio los oídos de James como si fueran campanas de gloria o la música de un violín dulce y agudo. La observo sintiendo como sus ojos se derretían al observala tan inocente, tan pequeña e inofensiva. Parecía una niña delante de sus ojos. Jamás se había dado cuenta de los rasgos tan sumamente infantiles que tenía, una cara aniñada y dulce que escondía la inocencia de la infancia. No podía creer que ella hubiese decidido rechazar aquella bella imagen para convertirse en una muchacha tan sumamente quejica y puntillista. Pero de alguna manera, la Hero que había conocido esos últimos días, no tenia nada que ver con la Hero de hacía unos meses.
-Tengo...tengo frío - Murmuro la muchacha mientras se hacía un ovillo, intentando cubrirse con las sabanas todo lo que podía. El muchacho la observo temblar a su lado y cerro los ojos, sabiendo que lo que iba a hacer a continuación era una autentica locura. Entonces, sin ni siquiera pensarlo dos veces, James dio un pequeño salto y se acostó al lado de Hero. Con delicadeza para no despertarla, la abrazo con fuerza, infundandole calor entre sus brazos. Tras unos minutos, Hero dejo de temblar y se acomodo sobre el pecho de James, escondiendo su cabeza entre él y las sabanas. El joven la observo, sintiendo como su cuerpo se derretía de ternura. El contacto de Hero era tan suave y agradable que le producía un cosquilleo que llegaba hasta la punta de sus pies. Por primera vez no sintió deseos salvajes, ni terrenales, tan solo deseaba mantenerse en silencio a su lado, sintiendo su respiración chocar contra su pecho y estrechar su pequeño cuerpo entre los brazos. Y así, con el sopor de la noche, el calor de sus cuerpos y el silencio acunandoles, James se fue durmiendo hasta caer en un profundo sueño, junto a Hero.
Continuara...
¡Mis queridos Lectores!
Una vez mas estoy aquí, con un capitulo nuevo, el capitulo numero treinta y tres, que se dice poco. Que historia tan larga aun que dudo que llegue a los cincuenta capítulos, de todas maneras espero que lo hayan disfrutado y que deseen leer mucho mas. Esta vez intente actualizar un poco mas rápido, porque esta semana he tenido mas tiempo. Pronto haré un nuevo resumen para ir colocando datos que os ayuden a comprender la historia, pero tranquilos, no os dejare en la incertidumbre.
En cuanto al próximo capitulo: La casa de los Malfoy recibirá a nuevos invitados, Lily Lorcan, ¿Pequeño encuentro después de tanto tiempo? Harry y Ron, Ronald como nuevo auror, tendrá su primer trabajo oficial. (Espero que les guste)
En cuanto a la chica de Albus, madre mía os estoy haciendo esperar ,lo se queridos míos pero ya sabéis que Ginny apareció como mujer ante los ojos de Harry, un libro antes de terminar la saga, aun que en este fic la historia de Albus & (llamemosla X) va a ser un poco distinta.
Miles de gracias por esos comentarios de apoyo. Siento haberme puesto tan sentimental, pero ya vengo cargada de energía así que miles de gracias a todos los que se preocuparon y a todos los que comentaron de nuevo en esta historia.
En cuanto a vosotros: Si vosotros, deja tu primer comentario, no creo quee nadie te vaya a lanzar un Avada Kedavra por hacerlo,asíi que si te ha gustado y quieres saber como sigue, Házmeloo saber! Tu comentario es único.
Miles de gracias
¡Nos vemos en el próximo capitulo!
Pluma Cisne
Irene.